Los meses habían pasado demasiado rápido para cuando Todomatsu se dio cuenta de que estaba actuando realmente como un pandillero. Lo que más le había costado había sido mantenerse firme e indiferente cuando apaleaban a alguien inocente; le provocaba una sensación extraña en el estómago, una que no podía quitarse con facilidad. A veces sentía que iba a vomitar, pero se obligaba a recordar las heridas de su hermano mayor cuando éste aún no podía salir del hospital a causa de su grave estado.
La imagen en su mente de tal cosa lograba hacer que todas esas náuseas se esfumaran siendo reemplazadas por el deseo de una venganza bien calculadora y fría. No se desviaba nunca de su objetivo.
Observaba con mucha atención cada gesto de sus supuestos compañeros, sus mañas e incluso su actitud corporal. Había empezado a saber cómo leerlos de todas las maneras posibles, pero también era consciente de que tenía que ser cuidadoso pues no sabía qué relación mantenía cada uno con su hermano, así que dejaba que ellos se acercaran primero a ver qué información le otorgaban sin saberlo.
A la quinta noche pudo confirmar que el jefe tenía algo con enviarlo junto a dos de los miembros llamados Hiro y Jezel. Totty se dio cuenta luego de que al parecer esos dos habían sido los más cercanos a su hermano porque en varias ocasiones cuando se separaban de los demás (se dispersaban en cinco grupos de tres cada uno; los más fuertes con el jefe) notaba como sus miradas se posaban sobre él. Al principio se incomodaba, creía que era porque veían algo diferente, quizás se habían dado cuenta de que no era Osomatsu o al menos lo sospechaban. Pero la noche que Hiro lo empujó lejos para que una bala no le atravesara la cabeza le quedó claro que no se trataba de nada de eso.
—Parece que los golpes que te dimos no te acomodaron el cerebro en absoluto, ¿ya te olvidaste de que debes cuidarte tanto el frente como las espaldas? Jezel y yo no siempre estaremos ahí para ti.
De todas formas, que lo hubiera salvado de una muerte segura no significaba que no le rompiera la cara apenas tuviera la oportunidad. Lo mismo iba para su novio, porque a la octava o novena noche descubrió que esos dos eran pareja.
Habían terminado de robarle su paga del mes a una mujer embarazada que salía del banco, pero para alivio de Totty no la habían necesitado golpear. En ocasiones temía olvidar su papel por la impotencia y mandar todo al carajo para tomar justicia por otra persona, pero el recuerdo de Osomatsu herido lo detenía. "Aún no, aún no" Pensaba antes de suspirar.
En ese momento estaba con los otros escondidos en un callejón. Sus pensamientos giraban en torno a su víctima de esa noche, así que sus compañeros debieron sacarlo de su mundo.
—Oe, Osomatsu.
Todomatsu reaccionó de inmediato, volteando la cabeza hacia ellos para preguntarles de mala manera que demonios querían cuando las palabras murieron en su boca. Jezel abrazaba con sus brazos fuertes y musculosos a Hiro que se había sentado entre sus piernas, aprovechando la posición para rodearle el cuello con los brazos. Bajó la guardia sin darse cuenta, porque Jezel soltó una pequeña risa al ver su expresión de desconcierto.
—¿Qué te pasa? No me digas que se te hace raro esto.
Esa oración lo hizo recuperar su actuación de inmediato. No podía permitir ni por un mísero segundo que sospecharan de él.
—¿Qué dices? Claro que no… después de todo, en guerra cualquier agujero es trinchera, ¿cierto?—soltó ese comentario tan impropio de su persona y tan perteneciente a la de su hermano. Jezel se carcajeó con fuerza y Hiro tomó algo de rubor, lo que Totty supo aprovechar—Vaya… creo que ya sé quién es al que le gusta abrirse—Se burló, riéndose en serio cuando vio que pasaba del rojo al bordo.
—¡M-Maldita seas, Matsuno! Ojalá te violen—deseó con asco, mirándolo con reproche, además de un poco de vergüenza que trató de disimular. Todomatsu ensanchó su sonrisa y levantó una ceja, sabiendo que imitaba a la perfección la expresión de su hermano. La había practicado a solas frente al espejo por el tiempo necesario hasta ser casi irreconocible diferencia alguna.
—¿Estás seguro de que eso no es lo que quieres tú?—devolvió, conteniendo un "jeh~" ganador por el simple motivo de que recibió una mirada de advertencia por parte de Jezel.
—No te pases de listo, Osomatsu.
Todomatsu le restó importancia con una mano, tal como hacia su hermano cuando "por accidente" le rompía algún poster de Nyaa-chan a Choromatsu y éste se ponía a reclamarle (y a sufrir) como loco.
—Solo eran bromas. Cálmense~ Jum… Aburridos…
Cuando vio que Jezel revoleaba los ojos contuvo una sonrisa de satisfacción. Se había puesto la máscara correctamente de nuevo.
Los robos y las golpizas eran frecuentes, después de todo se trataban de sus actividades normales tanto así que ya se había acostumbrado a ello pese a sus principios, pero Totty no se esperaba que la pandilla tuviera problemas con otra. A decir verdad, ni se esperaba que otras personas también integraran una.
Siempre cuando terminaban de recolectar todo el dinero posible, debían dárselo al líder como una especie de cuota que debían pagarle, de esta forma recibirían su parte y eso es lo que estaban haciendo esa noche. Todomatsu ya había sido testigo de cómo uno de sus compañeros había tenido la intención de ocultarlo, obteniendo como consecuencia una dura reprimenda del jefe. De todas formas, no le interesaban las ganancias… solo la victoria al lograr vengarse, por lo que entregaba todo su botín sin chistar. Su propia recompensa llegaría cuando por fin pudiera atacarlos.
—Me gusta que estés más obediente, Osomatsu. Parece que la lección si te sirvió para no volver a esconderte billetes—dijo el jefe, logrando que Totty apretara los dientes, sin embargo no permitió que se notara. Se entretuvo pensando en si el motivo de la paliza a su hermano habría sido por pasarse de listo queriendo robar la ganancia u otro… o quizás varios. Con tal de evitar tirársele encima a ese maldito para romperle la cara, entonces se distraería hasta contando las grietas del suelo.
El jefe dejó de lado su persona y pasó al siguiente, arrebatándole también lo que había juntado. Todomatsu ya ni se molestaba en mirar, conocía a la perfección cada detalle de esa rutina.
—Jefe… parece que tenemos visitas—mencionó con desprecio uno de los tipos, señalando hacia el fondo del callejón en donde se veían varias siluetas que se iban acercando a su ubicación—. Son los estúpidos de la última vez.
—Oww, no me digas que quieren vengarse de su bebé—Totty enseguida sintió como los ojos del líder se clavaron en su persona—. Osomatsu, espero que no quieras hacerte el héroe rebelde otra vez. No defiendas a nadie que no sea de tu pandilla… o juro que te mataré con mis propias manos.
Todomatsu sonrió, borrando la expresión seria que había permanecido en su rostro todo ese tiempo mientras su superior le hablaba, sin duda se divertiría con ese sujeto cuando efectuara su venganza, por que nadie le amenazaba de esa forma y se salía con la suya.
—Me duele que desconfíe de mí, jefecito~ Verá que no lo defraudaré—dijo con las tonadas y gestos que usaba su hermano justo antes de perder la atención ajena, pues ésta se había centrado en los recién llegados, habiendo chasqueado la lengua ya resignado con las actitudes del contrario.
Totty notó como ambos bandos se colocaban uno frente al otro, haciendo el típico enfrentamiento previo a la revancha y supo que iban a tardarse al menos un poco, tiempo en el que él se dedicaría a escuchar a ver si lograba averiguar porque iban a pelearse. Se acercó a Hiro y a Jezel, que se mantenían juntos y buscó hacerle un desafío de miradas a algún tipo de los otros, pero nunca lo logró porque se descolocó al encontrarse con alguien a quien no esperaba ver en absoluto.
¿Qué mierda hacia Atsushi ahí?
Y peor…
¡¿Por qué lo había visto con una expresión de sorpresa que solo él pudo notar por qué enseguida volvió a la normalidad?!
"Mierda, mierda. Que no me haya reconocido, que no me haya reconocido…" Rogó por dentro, aunque permaneciendo inmutable por fuera.
—Te creíste muy listo al golpear a uno de mis miembros, ¿verdad?—habló quien parecía ser el jefe del otro bando. Todomatsu desvió la atención de Atsushi al oír eso, centrando su mirada en aquel tipo. Vaya, lucía realmente enojado, incluso podía notar como apretaba sus dientes junto a sus puños. Por algún motivo, se sintió orgulloso de sí mismo. Lo que estaba haciendo ese idiota era lo que él evitaba hacer, teniendo éxito casi sin dificultad.
—No es mi culpa si uno de tus subordinados es novato y se mete en mis terrenos. Creí que habían quedado claros los límites de cada uno—respondió su líder con serenidad. Sonrió de forma burlona al cabo de unos segundos—. Aparte… no es como si a ti te interesara mucho defender a los menores… ¿o es que acaso es tu noviecito o algo así?
—¡Es mi hermano menor, desgraciado! ¡Y juro que te arrepentirás de esto, AHORA!
Ese grito pareció ser una señal, porque todos los del bando contrario se lanzaron hacia ellos. Todomatsu no se lo esperaba, para nada y por eso mismo no tuvo tiempo de sacar su navaja cuando sintió como alguien tomaba fuerte su muñeca y comenzaba a jalarlo, alejándolo de toda la escena sangrienta que empezaba a montarse. Con toda la rapidez del momento no pudo ver quien se lo llevaba, ni tampoco adivinar que intenciones tenía con su persona.
Lo tiraron contra una pared y cubrieron su boca para que no pudiera gritar, luego sintió como se le tiraban encima.
—Shh, no vayas a gritar—reconoció esa voz. Atsushi. Sus músculos se relajaron, pero no dejó de estar a la defensiva.
Estaban en pandillas diferentes, después de todo. Nada ni nadie le aseguraba que no iba a apalearlo.
Todomatsu sintió como la mano arriba de su boca era retirada y como la expresión de su amigo se relajaba, aunque pronto frunció el ceño.
—¿Qué haces aquí, Totty?
Mierda.
Lo había descubierto.
—¿C-Cómo supiste que era yo?—preguntó, alzando una ceja con actitud desconfiada. No tenía caso seguir fingiendo, pudo asegurarse de eso al 100% cuando le sonrió.
—Reconocería tu rostro donde fuera.
—…Sabes que tengo cinco hermanos mayores con mi misma cara, ¿verdad?
—Lo sé, pero eres imposible de confundir.
—Me das miedo, Atsushi.
El otro rió antes de cambiar su mirada a una que mostraba un ligero reproche.
—Creo que esa es mi línea…¿Qué estás haciendo en una pandilla?
—¿Acaso te importa?
—Todomatsu.
La voz con la que había pronunciado su nombre completo lo hizo apretar los dientes. Atsushi era un muy buen amigo suyo (a pesar de toda la envidia que le tenía), casi nunca se enfadaba, siempre mantenía una actitud serena para quedar bien (o eso creía) sin embargo le tenía algo de miedo a sus enojos.
Porque sabía que las personas tranquilas podían ser volcanes en erupción en el momento menos esperado. Lo más enojado que logró a verlo fue cuando estaban en una reunión de amigos al contestar una llamada del trabajo, le habían dicho algo que lo puso serio… el tono con el que le habló al otro tras el teléfono heló a todos los presentes con Atsushi.
Le recordaba un poco a sus dos hermanos mayores, en cierto modo.
—Yo… estoy intentando arreglar un asunto, eso es todo—respondió, desviando la mirada.
—¿Un asunto? ¿En una pandilla? ¿Crees que me voy a tragar ese cuento? Menos con la ropa que llevas.
—¿Qué tiene mi ropa?
—Tu color es el rosa, no el rojo.
Tsk. Estúpido Atsushi detallista. Era de esperarse de alguien con tanta clase como él.
—¿Qué? ¿Acaso no puedo cambiar un poco? El rosa está pasando de moda…
—Es lo que siempre está en tendencias y llama la atención de las chicas, sin contar que es tu color preferido desde que tus padres los hicieron escoger uno para diferenciarlos—destrozó toda su evasiva, agudizando su mirada luego—. Dime qué haces metido aquí. Ahora—Ese tono… lo conocía, estaba siendo muy paciente al parecer, ya que le había hablado de la misma forma con la que le había hablado a su compañero de trabajo eso día; le hizo espabilar un poco ante el escalofrió que eso le causo. Ya no pudo seguir haciéndose el duro.
—E-Estoy fingiendo ser mi hermano mayor porque le dieron una paliza, ¿b-bien? Solo es eso. Ahora no me molestes más.
—¿Qué número de hermano mayor?
—El primero…
—¿El mayor de los seis no puede tomar venganza con mano propia que manda al menor de todos a hacerlo por él?—preguntó con sarcasmo, sin imaginarse que Todomatsu le devolvería la atención de sus ojos todo para tomarlo del cuello y darlo vuelta, dejándolo a él acorralado contra la pared esta vez.
—Mi hermano no sabe NADA de esto y me metí en esta mierda por MI PROPIA CUENTA—gruñó, apretando el agarre sobre sus ropas. Atsushi silbó, felicitándolo por esa actitud.
—Si no te conociera, me darías miedo.
—Tal vez deberías temerme—Pareció saborear las palabras, sin darse cuenta de que estaba utilizando su propia faceta amenazadora en vez de la de su hermano mayor. El contrario no pudo evitar esbozar una sonrisa socarrona al notar eso. Amaba cuando Todomatsu se ponía con esa actitud tan desafiante… y atractiva.
Lo hacía desearlo.
Quizás, tan solo quizás, no le había agradado la idea de toda esa actuación porque estaba enamorado de la personalidad tan retorcida de su amigo. Era probable que perdiera el control.
—Estamos en pandillas diferentes, después de todo—dijo por último, habiendo permanecido con su mirada sobre la ajena. No estaba asustado ni dudaba de sus acciones, lo cual Atsushi disfrutó sobremanera.
Pero era tiempo también de contraatacar.
En un movimiento rápido, que el menor obviamente jamás se esperó, tomó su muñeca e hizo presión para causarle un dolor que necesitaba para que perdiera su posición. Aprovechó el quejido de Totty para con su otra mano, tomarlo de la ropa y jalarlo hacia él, dándolo vuelta al mismo tiempo, dejándolo de cara a la pared. Se apretó contra su espalda, habiendo doblado su brazo derecho en su espalda y el otro inmovilizado con la propia mano libre. Se acercó a su oído, susurrando ahí mismo.
—Tienes razón: Estamos en pandillas diferentes.
Todomatsu sintió que la piel se le erizaba a causa de esa cercanía tan… acosadora, sí, porque no estaba acostumbrado a eso, (además de sus hermanos al dormir claro).Nunca había tenido tan apegado a Atsushi y mucho menos éste le había hablado con una voz tan ronroneante.
—¡¿Q-Qué haces, id-…?!
—¡ATSUSHI!—Se escucharon unas voces de repente que cortaron la exclamación del más pequeño. Eran dos de su bando, tenían algunas heridas pero no era muy grave—. ¿Qué mierda crees que estás haciendo? Esos estúpidos están peleando mucho mejor que la última vez y necesitamos de tus habilidades.
Totty se quedó pensando en esas últimas palabras, ¿acaso su amigo (¿aún podía considerarlo así?) era uno de los mejores para romper caras? Vaya, siendo que parecía tan correcto, quizás tenía un lado totalmente oculto.
—Oh, espera. Creo que te interrumpimos en un buen momento—comentó uno, mirando el cuerpo apegado de Todomatsu a la pared por el del más grande. Atsushi no pudo evitar reír al entender lo que querían decir sus compañeros.
—No lo voy a violar—aclaró con diversión, soltando una pequeña risita cuando sintió al otro estremecerse bajo suyo—. En serio, Matsuno. No tocaría tu sucio cuerpo aunque me pagaran millones… y eso que los tengo.
—¡¿Ese maldito es Matsuno?!—Frunció el ceño, arremangándose con bastante fastidio—¡Hay que llevárselo al jefe!—De inmediato dio un paso hacia adelante, acercándose a ellos seguramente para arrebatarle de los brazos a Todomatsu.
—No—La voz grave y determinante de Atsushi lo hizo frenarse de inmediato—. Díganle al jefe que yo mismo me encargaré de hacerlo sufrir. Tomaré venganza por su hermano, lo juro. No tiene que preocuparse—dijo con calma, pero a la vez mucha frialdad.
—Pero, la orden fue que…
—Ya sé cuál fue la orden, pero ¿se están olvidando de quién es la mano derecha aquí?—A esas alturas, Totty no podía dejar de pensar que desconocía demasiadas cosas de quien siempre le hacía quedar mal en sus salidas. Y, a diferencia de lo que le había dicho momentos atrás… esta vez era él el que comenzaba a temer un poco por lo que pudiese pasar.
—Pero…
—Suficiente, me hartaron. Váyanse si no quieren que les corte el cuello. Esta mierda es mi asunto—Su voz era tan imponente y el gesto que hizo con su mano para que se fueran era un mensaje claro de que estaba perdiendo la paciencia.
Esta vez, ellos obedecieron. Miraron dudosos una última vez antes de dejarlos solos, lo cual Atsushi aprovechó para tomar de la muñeca al menor y arrastrarlo lejos de esos callejones a un paso algo apresurado. Todomatsu lograba seguirle a duras penas.
—E-Espera, ¿a dónde me llevas? ¿Estás loco? ¿Qué demonios te pasa? ¡No me ignores, mierda!
—¡Shh! Baja la voz, ¡¿quieres?! Te estoy haciendo un favor—reprochó mirándolo de reojo, sin desacelerar el paso. Totty desconfiaba, pero no había mucho que pudiera hacer en su posición, así que simplemente se dejó guiar hasta que reconoció que salían de esa zona oscura. Levantó las cejas, reconociendo que cada vez estaban más seguros pues las luces de las calles ya los iluminaban. Alzó la mirada por pura inercia, mirando el cielo estrellado y a pesar de lo rápido que el otro lo llevaba, pudo admirar la belleza de las estrellas sobresaliendo en el manto negro.
Ugh, Karamatsu le estaba pegando sus cursilerías…
¿O sería que él estaba cada vez más enamorado de su hermano mayor?
Se sonrojó por esto, habiendo sentido un segundo antes como su corazón palpitaba con fuerza.
"Maldito idiota, déjame tranquilo" Se quejó por dentro, ¿qué rayos le estaba haciendo? se sentía como colegiala enamorada y eso le irritaba,de cierta forma se sentía débil pues aquel sentimiento le cegaba ante lo que tenía en frente y sus latidos aumentaban considerablemente. Había visto demasiadas veces como se ponían algunas chicas con Atsushi en las citas grupales y le desagradaba sobremanera.
Pensar que él podía volverse así de tonto le daba asco.
—¿Vas a arrastrarme por toda la ciudad o qué? —preguntó enojado, comenzaba a impacientarse. Para su suerte, no pasaron ni cinco minutos que el contrario terminó por aligerar el paso, dejándolos a ambos en frente de un vehículo que tenía toda la pinta de ser bastante caro. Pestañeó.
—Estás bromeando…
—¿Ah? ¿Qué piensas exactamente? Solo voy a llevarte a tu casa—Soltó al fin su mano, lo cual Todomatsu agradeció y le abrió la puerta del auto. El menor se quedó en su lugar, pero sus ojos vieron enojados a su amigo.
—No me voy a subir.
—¿Ah?
—Que no me voy a subir. Tengo que volver con los míos—Se dio la vuelta, amagando a retirarse de allí, sin embargo no pudo hacerlo pues Atsushi tomó con algo de fuerza su brazo.
—No. No puedes volver ahí. Solo harás que te maten.
—¿Y a ti que más te da que lo hagan?
Los ojos café del mayor se clavaron en los ajenos con seriedad.
—Me importa más de lo que crees…
—Pues no debería. Déjame en paz, puedo arreglármelas solo—Se zafó del agarre con brusquedad, dedicándole una mirada severa y dispuesto a regresar con los demás… no obstante algo lo detuvo en seco.
Un grito desgarrador.
La piel se le erizó. No había podido reconocer la voz, pero había sido demasiado horrible. En esos dos meses que habían pasado desde su ingreso a la pandilla, jamás había escuchado un sonido así de escalofriante; uno que era digno de una película de terror.
Atsushi sonrió.
—Al menos esta noche, déjame devolverte a tu casa—pidió más sereno. Todomatsu no quería, pero las piernas no le respondían…
Decidió hacerle caso esta vez, sin embargo en la tranquilidad de su hogar se tomaría su tiempo para serenar su mente y hacerse más fuerte.
Lo necesitaba.
Con un movimiento tosco, Todomatsu sacó el seguro del coche de Atsushi para abrir la puerta y bajar, enojado por la maldita tensión que habían tenido que soportar durante todo el viaje. El más grande lo vio desde el asiento del conductor con tranquilidad, sin dejarse afectar ni antes ni ahora con esos berrinches del contrario.
Totty empezó a caminar, dejando al otro atrás.
—Todomatsu…—nombró con voz suave.
—Sí, sí: Gracias por traerme—contestó de inmediato a la defensiva. Atsushi rodó los ojos, lo cual Todomatsu no vio pues seguía dándole la espalda, pero no se contuvo de soltar un bufido.
—No es eso. Solo quería decirte que en serio pienses de nuevo lo que estás haciendo. No es tu terreno, Totty. Tú no deberías estar con esa gente… pueden hacerte daño—agregó en un susurro con bastante preocupación.
El menor apretó los puños antes de voltear con brusquedad, acercándose a su amigo. Golpeó la puerta con sus manos y se apegó a la ventanilla con el ceño fruncido.
—No necesito que NADIE me cuide, ¿entiendes? Y la próxima vez que nos encontremos, no me veas como un niño al que debes proteger—Sus labios, hasta entonces en línea recta debido al enojo que le había causado su desconfianza hacia él, se curvaron en una sonrisa altanera, agregando que no le agradaba para nada que lo tratasen como un bebé por ser menor, él sabía a la perfección en que atracción se estaba subiendo y lo que llevaba consigo, no necesitaba que una niñera de turno, en este caso su amigo, le dijese que estaba bien, mal o como debía actuar—. Estamos en pandillas diferentes, después de todo—Aquellos ojos café lo contemplaron con seguridad, una determinación demasiado severa—Podría matarte.
Esas últimas palabras hicieron que Atsushi tuviera un estremecimiento imperceptible de excitación.
¿Cómo no desear a ese chico?
Le devolvió la sonrisa, volviendo a ponerse en marcha.
—Ya veremos. Ten dulces sueños hoy, Todomatsu—Se despidió, yéndose sin que el otro pudiera devolverle el saludo.
Una vez en soledad, Todomatsu suspiró. Una brisa repentina de viento sopló y debido a ella tuvo que frotarse los brazos. Sería mejor que entrara rápido antes de que la temperatura descendiera aún más. Se volteó de nuevo dispuesto a dar fin a ese día tan agitado cuando se encontró con su hermano mayor, todavía con la ropa de día, mirándolo fiero.
"Ay no" Pensó en cuanto lo vio, no en pánico sino más bien con agotamiento. Sabía lo que se venía…
—¿Qué mierda estás haciendo, Todomatsu?
Y ahí estaba. Osomatsu queriendo actuar como el sobreprotector hermano mayor.
—¡Todomatsu! ¡Respóndeme YA! ¡¿Qué mierda crees que estás haciendo?! ¡¿Y quién era ese?!
Totty respiró profundo, comenzando a caminar, pasándolo de largo dirigiéndose a la entrada de su casa. Hubiera llegado a ésta si el más grande no lo hubiera retenido al tomarlo de uno de sus brazos.
—¡Todomatsu, maldita sea! ¡Dime YA que hacías o…!—Tuvo que callarse cuando su hermano se dio vuelta con una expresión de enfado, tan cortante que llegó a herirle.
—¿O si no qué, niisan? ¿Qué vas a hacer?—Estaba enojado, mucho. Osomatsu lo había hecho a un lado cuando había descubierto lo de su pandilla…
¿Por qué entonces él tenía que actuar considerado ahora que era al revés?
—Oe, Todomatsu esto es serio… ¡NO IGNORES A TU HERMANO MAYOR!—Fueron en vano aquellos gritos. Ahora sí que estaba más encaprichado en saber que ocurría, tenía la ligera sospecha de que… No, tal vez estaba siendo paranoico pero la duda le carcomía y temía lo peor. Empezaba incluso a temer por el bienestar de su hermanito, aquel que siempre trató de proteger en especial.
Cuando él estaba asustado en la noche trataba de ser quien lo calmase abrazándolo, si estaba triste y desolado pretendía llegar de casualidad para terminar animándolo, haciendo el tonto para verle sonreírde nuevo e incluso cuando éste ocultaba algo siempre era el primero en tratar de saberlo… tal y como lo estaba haciendo en ese momento, todo porque quería su bienestar.
"Es mi hermanito menor" pensó, sin embargo, algo dentro suyo le llevaba la contra. Todomatsu era mucho más que su hermanito y lo sabía, aquella sensación cálida momentánea por el de rosa le hizo chasquear con la lengua molesto, ahora la situación se volvía más personal, más sentimental.
Totty, en tanto, ignoró totalmente los nuevos reclamos e interrogatorios que salían del otro luego de esa contestación, incluso cuando regresaron a su habitación se cambió en silencio delante de él para después meterse en el futón aún de malas.
Se había dado cuenta de que a pesar de todo el tiempo que había pasado conviviendo con ese grupo de malhechores, seguía siendo frágil. Se había asustado por un mísero grito cuando en esas pandillas aquello era normal. Palizas, sangre, robos, violaciones… Debía aprender a sobrellevar todas esas cosas por más difícil que fuera.
Debía aprender a cuidar a Osomatsu.
Quizás así podría ver el cielo estrellado con él.
Muchas gracias por llegar hasta aquí *-*
en verdad lamentamos mucho la tardanza poues hubo algunos contratiempos
Sin embargo no piensen que lo ibamos a dejar o similares TwT después de todo es uno de nuestros bebés
El próximo fic en ser actualizado será Adiuva me Avolare, ese tenemos la continuación lista hace rato, pero debemos mantener un orden, ¿no? En cuanto al capítulo, ¿qué les pareció? Esperamos con ansias sus comentarios al respecto y esperamos que les haya gustado
gracias de nuevo y nos leemos ~
Bel & Monik
