Capítulo 3

Confesiones de media tarde

Vamos a olvidarnos de que estamos aquí y hagamos planes

Daremos caminatas y nos sentaremos en la banca donde siempre nos sentamos

Yo te contaré cada pequeño detalle de mi día y tú también

No trates de permanecer despierto, yo también me siento cansado.

-Let´s pretend (…), D.

.

Esa madrugada, Harry no despertó gritando o cubierto de sudor, como le ocurría a menudo cuando tenía pesadillas. Desde que terminó la guerra, todavía soñaba con los gritos, con Sirius, con Remus… Había dejado de tomar pociones para dormir sin sueños hace un mes, pero aun las tenía de vez en cuando. El sueño que lo despertó esa noche, por otro lado, no había sido tan doloroso de tener, pero sin duda más desconcertante.

Esa noche había soñado con la vez en la que los carroñeros los habían llevado a la Mansión Malfoy. Con el momento en el que Draco que había negado a reconocerlos, en realidad. La mayoría de las veces soñaba con los gritos de Hermione o el secuestro en sí, pero nunca con Malfoy.

En todo el tiempo que había pasado desde entonces, luego de todo el dolor y la confusión, luego del alivio y la tranquilidad relativa, no se había percatado de que Draco no lo había mirado directamente ni una sola vez esa noche en la Mansión. Era casi como si lo hiciera de manera deliberada y no fue sino hasta ese momento, mientras escuchaba las irregulares respiraciones de sus compañeros de cuarto y se acomodaba las gafas, en el que se preguntó el por qué Malfoy los había protegido. Sabía todo lo que Draco había hecho a lo largo de los años, lo había visto amenazar a Dumbledore de muerte, y sabía que había sido él quien había dejado entrar a los mortífagos a Hogwarts en primer lugar. Desde el principio, Malfoy había actuado en voz de los intereses de su padre y los del Señor Oscuro; aun si fuera por miedo o porque no tenía otra opción. Era un Slytherin, después de todo, y actuaba en nombre de su supervivencia y la de los suyos. En ese justo instante, fue la primera vez en la que Harry se preguntó qué habría sucedido en la Mansión luego de que ellos se habían escapado y Voldemort se había encontrado con la noticia de que Potter ya no estaba más ahí. ¿Los habría torturado? ¿Qué habría sido de Draco en el tiempo en el que Voldemort había ocupado su mismo techo?

Sacudió la cabeza, tratando de no pensar en eso. Por alguna razón le removía el estómago pensar en Draco siendo usado para descargar la frustración del Señor Tenebroso.

Maldiciendo en voz baja, se resignó a que ya no podría dormir. Ya se había acostumbrado a dormir poco desde hace mucho, de todos modos.


A la mañana siguiente, los quejidos de Ron le hicieron apartar el pergamino en el que había estado trabajando.

-¿Todo bien, Ron?- preguntó mirándolo hacer gestos mientras se incorporaba, sujetándose la cabeza.

-Ugh… me siento como si hubiera bebido de más anoche…- gruñó frunciendo el ceño. –Y tuve el sueño más extraño del mundo.

-¿No me digas?- dijo Harry, tratando de no reír.

-Sí… estaba enamorado del hurón, figúrate- dijo arrugando la nariz. –Necesito comer algo.

-¿Recuerdas lo que sucedió ayer?- le preguntó mientras Ron rebuscaba en su cajón de golosinas.

-Vagamente...- asintió llevándose un dulce a los labios. En medio de la penumbra, Ron no vio a Harry alzar una ceja, incrédulo. –Merlín, apenas vayamos a Hogsmade, tendré que comprar más de estos.

-Bueno, lamento decirte que no fue un sueño. Comiste chocolates con… ¿Ron?

-¿Hum?- preguntó sin dejar de mascar.

-¿Qué comes?

-Oh, un par de chocolates que encontré, ¿por qué?- dijo llevándose otro a la boca.

-No serán de una caja de cartón con moño, ¿verdad?

-Sí, ¿por qué?


En definitiva, Hermione no terminaba de decidirse si quería reír o llorar… o golpearse la frente contra la mesa.

-¿De verdad, Ron? ¿De nuevo?

-¡Sabían taaaaan bien, Hermione!- se defendió Ron, con la cabeza recostada sobre sus brazos.

-Debiste de haberlos tirado, Harry,- dijo ella, fulminándolo con la mirada.

-¿Y yo cómo iba a saber que iba a comérselos de nuevo? Creí que sería bueno conservar la evidencia, en caso de que sucediera algo.

-Por lo menos sólo comió dos,- suspiró Hermione, apretándose el puente de la nariz.

Harry iba a decir algo más, pero en ese momento entró Draco, seguido de Nott y Blaise. Harry le dio una mirada a Ron antes de levantarse y murmurar un rápido:

-Cuídalo,- mientras se dirigía a la mesa de Slytherin.


Draco no había dormido en toda la noche. Luego de darse cuenta de lo tarde que se había hecho, él y Harry caminaron de regreso al castillo y regresaron a sus respectivas casas… o por lo menos Harry lo había hecho. Draco, por su parte, tenía demasiado en qué pensar como para irse a dormir; así que se envolvió en su túnica y regresó al campo.

A penas había pasado el primer día y ya no estaba seguro de querer continuar con todo esto. Si su madre se enterara, se avergonzaría de él, estaba seguro. Su padre quizá sólo se horrorizaría por la idea de que su hijo estuviera perdido por Potter más que por el asunto de la poción. Ahora que lo pensaba, tal vez Lucius se enorgullecería de él; después de todo, un Malfoy siempre consigue lo que quiere sin importar los medios que tome, ¿no es así?

Esa idea lo hacía sentir peor. Después de tanto tiempo buscando la aprobación de su padre, ahora la idea ya no le parecía tan atractiva como hace un año. Luego de verlo completamente sometido ante el Lord, se dio cuenta de que Lucius no era ni tan poderoso ni tan honorable como él pensaba. De pronto, todo el mundo que creyó conocer se vino abajo: Wiltshire había perdido su esplendor y se había convertido en una prisión, su padre parecía asustado y débil todo el tiempo y, luego de tener que presenciar al Señor Oscuro torturando mestizos, su opinión sobre la pureza de la sangre había caído por completo. Todo lo que le habían inculcado desde niño, todo lo que quería ser, de pronto no eran más que sombras; su castillo de oro resultó ser de sal y arena, y se estaba cayendo sobre él. Lo aplastaba.

No era la primera vez en la que pensaba en eso, así como tampoco era la primera vez en la que se avergonzaba de sí mismo por cómo había sido en el pasado. Es muy sencillo desearle la muerte a alguien cuando no se ve morir a nadie. Había sido un mocoso estúpido, caprichoso y engreído en el pasado, y ahora que ya no podía alzar la barbilla con el mismo orgullo de antes, ahora que no soportaba mirarse el brazo izquierdo… bueno, se había dado cuenta de lo equivocado que estuvo todo ese tiempo.

Era por eso que soportaba los silencios y las miradas de reojo, porque en el fondo sabía que tenía suerte de no haber alentado rencores más fuertes. Quería ser una mejor persona de lo que había sido en el pasado, aun si eso no sirviera de mucho, y tener a Potter semi-drogado no era una buena manera de comenzar, pero no podía evitar seguirle la corriente, ese era el problema: que, a pesar de que sabía lo mal que estaba todo eso, de saber que seguramente Potter lo odiase más que nunca cuando el efecto de la Amortentia por fin pasara, no le importaba demasiado si eso significaba que podía hablar con él como había hecho esa tarde, que podía escucharlo por horas y tratar de hacerlo sonreír. Quien sabe, quizá el viejo Malfoy seguía ahí, quizá no había aprendido nada, después de todo...

Con un suspiro cansado, se levantó de las gradas y regresó al castillo cuando el alba comenzó a iluminar el horizonte. Tomó una larga ducha y, para cuando salió, Blaise y Nott ya lo esperaban para ir a desayunar.


Por extraño que sonara, Harry se estaba adaptando a la idea de pasar tiempo con Malfoy demasiado pronto. Lo sabía por lo sencillo que le resultaba alzar la mano y saludarlo desde lejos, mientras se acercaba a su mesa.

-Buenos días, Draco,- saludó sentándose frente a él y Nott, a un lado de Blaise.

-¡Pero miren quién llegó!- exclamó Zabini. –Potter, espero que no hayas aburrido a Draco anoche.

-De haber sido así, creo que ya te habrías enterado,- contestó Harry, alzando una ceja. Del otro lado de la mesa, Draco ocultó una diminuta sonrisa tras la servilleta.

-Potter, ¿se te va a hacer costumbre eso de venir por las mañanas a discutir con Blaise?- preguntó Draco, con su atención fija en su plato. Harry regresó su mirada a él y asintió con una sonrisa.

-Quizá.

-Eso espero, así puede que le enseñaras modales.

-¡Ey! ¿Insinúas que Potter tiene más educación que yo?- preguntó el moreno, ofendido.

-En vista de que él saluda antes de comenzar con los interrogatorios… sí, me atrevo a decir que sí.

Harry rio, demasiado cansado como para preocuparse por mantener la sonrisa que Ron tenía en ese preciso momento. No era su estilo, de todas formas, Harry nunca había sido tan efusivo como Ron.

-¿Se te ofrecía algo, Potter?- preguntó Blaise, mirándolo de vuelta.

-Ya que lo mencionas sí,- asintió sin mirarlo. –Oye, Draco, ¿tienes algo importante que hacer el próximo fin de semana? Creo que tendremos permiso para ir a Hogsmade, y me preguntaba si querrías ir conmigo.

Vaya, eso había sorprendido a casi todas las personas en la mesa… incluyendo a Harry. ¿De dónde había salido eso? Ni siquiera lo había pensado. Aunque, ahora que la idea estaba sobre la mesa, no sonaba tan desagradable como debería.

-…No, no tengo nada importante que hacer para entonces,- contestó Draco luego de una larga pausa.

-¡Genial! ¿Nos vemos después de clase para quedar de acuerdo?

Sería una oportunidad perfecta para tratar de comprender todo este asunto, de todos modos.

-¿Y por qué no acordarlo ahora?- preguntó Zabini, con una media sonrisa.

Harry se cubrió los labios con el dorso de la mano y murmuró:

-Porque así tengo una excusa para volver a verlo.

Mientras se alejaba, Harry se preguntó si él también se había comido uno de los chocolates con Amortentia por error.


Blaise lucía demasiado satisfecho consigo mismo. Al menos era eso lo que Draco le había dicho. Luego del almuerzo y de entrar a clase, Blaise había tratado de preguntarle a Draco una vez más:

-¿Y bien, qué hicieron ayer hasta tarde?

-Nada en especial, sólo charlamos,- dijo Draco, encogiéndose de hombros.

-Sí, eso ya lo dijiste, pero ¿de qué?

-No lo sé,- contestó ausente. –Dijo que le gustaba ver el lago desde la torre.

Y eso había sido todo lo que había conseguido. Aun cuando le ofreció contarle lo que Potter le había dicho en voz baja, Draco se había negado a decirle más. No era como si no lo hubiese escuchado también, de todos modos.

Era desesperante verlos a ambos. Era más que obvio que Potter no le era indiferente a Draco ¡si bastaba tener ojos para notarlo! Después de todo, nadie estaba tan pendiente de todo lo que hacía Draco como Potter. Sí, por supuesto que tenían sus rencillas de vez en cuando, pero eso no quería decir que se odiaran. Era más bien una especie de encaprichamiento, una discusión infantil que había durado de más.

Fue por eso que creyó oportuno mandarle los chocolates a Potter. Era un plan demasiado corriente hasta para él, sí, pero era tan simple que era imposible que fallara. Lo único que quería era que Potter se diera cuenta de lo que se estaba perdiendo. Una vez que Draco bajara la guarda, Potter se haría consciente de lo que podrían ser si se dieran la oportunidad.

Por eso, y porque estaba harto de ver a Draco suspirando todo el tiempo; a algunas chicas les parecía atractivo, pero para él era simplemente desesperante. Sólo estaba matando dos pájaros de un tiro.


-Cuando era niño, Padre siempre me alentaba diciendo que algún día tendría que ser como él…

Muchas personas juzgaban a Harry de ser una persona crédula, y quizá tenían razón. Creía, por ejemplo, en que si era posible conseguir que las escobas volaran, el que un hombre entregara regalos a los niños en navidad bajando por sus chimeneas era perfectamente plausible. Creía que pasar por debajo de una escalera era de mala suerte porque en una ocasión le había caído un desarmador en la cabeza y le había hecho una herida. Creía que las personas podían cambiar, si se les daba la oportunidad, aun cuando estaban tan deshechas como Riddle. Creía en el amor, la lealtad y la valentía. Incluso creía que su tía Petunia lo quería aunque fuera de una manera muy bizarra. Harry creía en muchas cosas, pero si alguna vez alguien le hubiera dicho que terminaría en la situación en la que se encontraba en ese momento, no le habría creído en lo más mínimo.

Todo se dio luego de clases, cuando se encontró con Malfoy para acordar su salida a Hogsmade la siguiente semana. Luego de vagar un rato por el castillo, alguno de los dos (no podía recordar quién) había sugerido ir al lago.

Después de pasar un tiempo sentados en el césped, Draco se había comenzado a quejar de que estar sentado de esa forma le comenzaba a cansar.

-Podrías recostarte un momento,- sugirió Harry, sonriendo a medias.

-¿Bromeas? No voy a llenarme el cabello con pasto y… lodo.

-De acuerdo, usa mis piernas, si quieres.

-¿Q-qué? ¿Estás loco, Potter?- Harry casi frunce el ceño. Aun cuando se suponía que estaba bajo el efecto de la Amortentia y cuando se encontraban completamente solos, Draco parecía negarse a llamarlo por su nombre.

-Vamos, no seas un bebé- le molestó, tomándolo del hombro y guiándolo hacia abajo. -¿Ves? No era tan complicado.

-Imbécil,- murmuró Draco, pero un ligero rubor asomó por sus mejillas, desconcertando a Harry.

Después de un rato conversando de todo y nada, Draco cerró los ojos y comenzó a hablar de su pasado.

-…decía que tenía que comportarme de cierto modo, caminar de cierta forma, mantener determinadas relaciones, si algún día quería ser como él y ser digno de mí apellido y posición,- le comenzó a contar, dejando escapar un suspiro cansado. –Y yo quería serlo, ¿sabes? Me entusiasmaba poder ser como mi padre algún día, y estaba ansioso por que llegara el día en el que yo fuera tan poderoso como él. Incluso ser un mortífago sonaba atractivo porque entonces podría hacer algo importante y se me daría el respeto y el honor que merecía…

Una risa amarga brotó de los labios de Draco, pero no abrió los ojos.

-…Pero no había nada de honorable en lo que teníamos que hacer, sólo éramos un montón de ganado a servicio de un carnicero, y me di cuenta de que no importaba lo que quisiera hacer o no, ya no tenía más opción. La vida de mis padres y la mía dependían de que hiciera bien lo que se me pedía. Tienen que hacerte sangrar para conjurar la marca, ¿lo sabías? Por eso se considera magia oscura. Ahora ya casi no se nota, pero a veces aun puedo sentirla, como si me quemara la piel y no pudiera apagarla… No quiero ser como él.

La voz de Draco se fue desvaneciendo poco a poco, hasta que Harry se dio cuenta de que se había quedado dormido. Fue en ese momento, en el que podía mirarlo tan de cerca, que se dio cuenta de lo oscuras que parecían sus ojeras en contraste con lo pálido de su piel. Casi parecía como si Draco estuviese a punto de enfermarse.

Luego de un rato, Draco comenzó a removerse en su sueño, y Harry, sin saber qué más hacer, comenzó a pasarle la mano por los cabellos, hasta que volvió a dormir tranquilamente de nuevo. Harry sabía lo que era no querer dormir por las noches.

La hora de cenar estaba muy cerca, pero Harry no se atrevió a despertar a Draco, no cuando lucía así de cansado. No tenía mucha hambre, de todos modos, así que recargó la cabeza en el pasto, y poco a poco él también se quedó dormido.


..

AAAhhhhhh este cap me duele mucho porque el diálogo de Draco había quedado mejor en la otra versión; aun así, espero que no haya quedado tan mal...

La canción de este cap se llama "Let's do the things we usually do", de Dido. Bien, sería precioso que la escucharan porque, además de que la amo con todas las fuerzas de mi corazón, fue esa la canción que me dio la idea para el long-shot, ¿alguien se anima a adivinar de qué se tratará? xDD En otras noticias, y en vista de lo lento que va el fic, algo me dice que serán más de 5 caps... pero cualquier cosa puede suceder! xD ¿Alguien tiene alguna sugerencia? :3

Muchas gracias por leer y comentar, espero que estén muy bien y que tengan un lindo fin de semana :3 Chane~