Nota de Autora:
Regreso de mi ligero break luego de que la falta de tiempo e inspiración me impidiera seguir escribiendo. Muchísimas gracias a todos los que comentaron, ustedes fueron la razón por la que este capítulo haya sido subido hoy.
Otra noticia, debido a que el último capítulo me parecía extremadamente largo, decidí que debía cortarlo. Espero que les guste.
¡Nos leemos muy pronto!
xo
HG24
New Years Eve
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Parte Uno: Reemplazos Sorprendentes
Hermione Granger apretó la mandíbula al tiempo que comenzaba a entrar en pánico; todo, absolutamente todo su trabajo se había reducido a cero con esa llamada que había recibido. Se sentía impotente, y cuando sus ojos se conectaron con los de Harry que la miraba con cautela y preocupación, la muchacha sintió unas inmensas ganas de propinarle una bofetada y llorar en sus brazos al mismo tiempo. Tragó saliva intentado fallidamente recuperar su cordura y cerró los ojos, evitando todo contacto con los del chico que le hacía más daño que bien.
-¿Hermione?- el pelinegro murmuró cauteloso, temiendo que la castaña se lanzara a llorar en cualquier momento -¿Estás bien?
-No- contestó la chica con rudeza, respirando profundo varias veces.
-¿Qué sucedió?- preguntó Harry con el ceño fruncido. Hermione abrió los ojos con rapidez y su mirada se transformó de triste y llena de pánico a una de rudeza y llena de rabia.
-¡Todo esto es tú culpa!- exclamó dando varios pasos hacia él al tiempo que Harry retrocedía -¡Tú y tus ridiculeces me hicieron olvidarme de mi trabajo, de los informes que tenía que enviar por fax!
-¿Qué…?- El ojiverde estaba confundido, parecía como si la muchacha de pronto hubiera comenzado a hablar chino o japonés -¿De qué hablas?- se aventuró a preguntar, pero la ojimiel le hizo caso omiso.
-¡Tú y tus sorpresitas me arruinaron una fiesta importantísima!- rugió y el muchacho abrió y cerró su boca varias veces, sin saber exactamente qué decir -Todo… esto es una estupidez. Me arruinaste todo, Harry… ¿Cómo se supone que miraré a Draco a los ojos de nuevo luego de fallarle?
-Hermione, tienes todo el día de mañana para arreglar lo que sea que arruiné…
-Ah, claro, tu arruinas todo y luego tengo que ir como si yo fuera tu sirvienta a recoger y arreglar todo lo que dañaste, ¿no? Como siempre, Hermione tiene que salvarte de tus metidas de pata- soltó Hermione y Harry la observó perplejo, dándose cuenta había encendido el interruptor de la rabia y ahora la sangre del muchacho hervía.
-¡Si mal no recuerdo tu aceptaste venir conmigo!
-¡Me amenazaste!
-Oh, si, ¿y tu quieres que yo me crea esa, en serio? Hermione, si vas a buscar una excusa para gritarme es mejor que te busques otra- soltó fríamente el muchacho y segundos después cambió su mirada a la que siempre le había propinado a ella, demostrando que no estaba enojado con ella, cosa que ella no quiso ver y en vez de eso apretó el agarre a su arma laser y le disparó justo en el pecho antes de lanzarla al suelo y dirigirse sin decir otra palabra a la salida.
Harry se mordió el labio, reteniendo todas las ganas de gritar y golpear algo que sentía. Tomó lentamente el arma que Hermione había lanzado y salió del campo de Laser Tag cabizbajo y lleno de remordimiento por haberle gritado a la muchacha. Ignoró las miradas interrogantes y las preguntas de sus amigos y ni siquiera los miró, solo se concentró en salir de ese edificio y dirigirse directamente a la calle.
Miró a los dos lados de la calle, esperando por una milésima de segundo que se encontrara con los ojos miel de Hermione, pero luego de unos segundos se mordió en el labio y se colocó el casco para luego desaparecer en su motocicleta.
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30 de diciembre, 14 horas. Edificio Malfoy & Co.
Olivia Mason observó a su jefa con preocupación al tiempo que Hermione apoyaba los codos en su escritorio y su cabeza entre las manos, completamente derrotada. Olivia, pálida y frustrada, colgó el teléfono local y tachó el último nombre de su lista de chefs disponibles.
-Tampoco está disponible- contestó con voz lapidaria y Hermione la miró entre sus dedos con ojos brillosos y sus orbes oscurecidos de tristeza y terror.
-No sé que hacer- murmuró la castaña dejando caer sus manos y su cabeza en el escritorio -Juro que es primera vez que esto me sucede- añadió con voz quebrada. Olivia tomó la mano de su jefa y le sonrió en manera de apoyo.
-Lo solucionaremos, Hermione- le dijo y luego se levantó tomando sus carpetas -Buscaré más y te aviso
La ojimiel asintió y su asistente salió silenciosamente de su escritorio, dejándola completamente sola. Levantó su cabeza del escritorio y tomó dos grandes bocanadas de aire mientras se repetía una y otra vez que todo saldría a la perfección.
Lentamente pasaron los segundos y Hermione seguía tratando de convencerse a sí misma de que todo saldría bien, pero luego de bajar la vista hacia la hoja con la lista de empresas de iluminaciones y ver como cada nombre de la misma estaban tachados con el bolígrafo de tinta roja de Olivia, decidió que era mejor dejarse de engaños y enfrentar lo inimaginable: en 24 horas Draco esperaba que Hermione le diese la mejor fiesta de fin de año y ella no tenía casi nada.
Dejó caer sus hombros definitivamente derrotada y apoyó su espalda contra la silla de cuero negro al tiempo que se masajeaba la sien con afán.
-Hermione- el intercomunicador que dejaba escuchar la voz de Olivia la sobresaltó. Apretó el botón y con voz ahogada contestó, cansada de llamar a cada número que la muchacha le decía.
-Dime, Olivia
-Alguien quiere verte- respondió y la ojimiel frunció el ceño.
-¿quién?- preguntó.
-Neville Longbottom, señorita- La castaña mucho más confundida le indicó a su asistente que lo invitara a pasar a su oficina y unos segundos después un muchacho de cara redonda y contextura gruesa entró en la estancia con una sonrisa amable grabada en sus facciones.
-Buenos días- saludó cordialmente al tiempo que Hermione se levantaba -Soy Neville Longbottom, señorita Granger
-Un gusto en conocerlo, señor Longbottom. Al parecer ya me conoce- musitó la castaña estrechando la mano del muchacho que asintió vehemente -Muy bien, ¿en que le puedo servir?- preguntó.
-Bueno, me hicieron una llamada diciéndome que usted necesitaba un chef para mañana en la noche, la fiesta de Draco- Hermione lo miró alarmada pero asintió casi imperceptiblemente -Y yo soy un chef disponible- terminó sonriendo.
Hermione, entre sorprendida y emocionada, lo invitó a sentarse sonriendo abiertamente.
-¿Trabaja en algún lugar?
-Actualmente no, pero he trabajado en Le Bernandin y Empire Steak House- contestó mientras le tendía una carpeta que contenía todas las referencias de diferentes restaurantes importantes de Nueva York. La muchacha observó al joven con ojos como platos.
-Neville, ¿Cómo es que no eres reconocido?- preguntó y el muchacho rió por lo bajo.
-Porque así lo quiero- respondió encogiéndose de hombros -¿Entonces? ¿Qué dices?
-¿Cuál es tu presupuesto? Sabes que nosotros te daremos los ayudantes en la cocina, ¿cierto?- comenzó Hermione y Neville asintió. El muchacho sacó un pequeño papel doblado de su abrigo y lo dejó en el escritorio.
-Ese es el presupuesto y sí, sé que ustedes añaden el personal de la cocina- La ojimiel revisó muy bien el presupuesto y se llenó de emoción. Por fin tenía un chef para esa noche.
-Pues entonces será un honor contratarte para mañana en la noche- contestó Hermione y estrechó la mano de Neville con amabilidad -Le diré a Olivia que te dé toda la información necesaria
-Muchísimas gracias, señorita- agradeció el hombre al tiempo que se acercaba a la puerta.
-espere, señor Longbottom- pidió Hermione mordiéndose el labio. El muchacho se volteó y la observó con paciencia -¿Me puede decir quien le dijo que necesitábamos un cocinero? Ya sabe, para agradecerle
-Oh, un amigo mío me dijo, Harry Potter
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30 de diciembre, 19 horas.
Hermione recogió sus cosas y se dispuso a salir de su oficina cuando el sonido del teléfono local la hizo devolverse y atender.
-¿Hola?
-Hermione, es Draco. No te preocupes por la iluminación, ya contraté a unos amigos de mis padres. Le di toda la información a Olivia- murmuró el dueño de Malfoy & Co causando que Hermione suspirara con alivio. Todo estaba listo. Luego, se alarmó.
-¿Quién te dijo que necesitaba la iluminación?- preguntó suavemente.
-Ginny me dijo que Luna le dijo que Ron le contó que Harry le dijo que tú necesitabas iluminación para la fiesta- contestó y colgó de inmediato, dejando a la castaña sorprendida.
Tomó su bolso y se colocó el abrigo para luego salir de su oficina dispuesta a tomar un taxi e ir a disculparse con Harry, que al parecer la había salvado (o a su fiesta) del fracaso total. Se mordió el labio cuando recordó como había perdido los estribos el día anterior, cuando el trató de sacarla y divertirla pero que solo causó la cancelación del chef y la compañía de iluminación para la fiesta; recordó como le había gritado y como lo había dejado en el campo deLaser Tag, e inmediatamente quiso devolver el tiempo y cambiar todo.
Al salir del edificio sintió el frío decembrino golpearla y estremecerla; se abrazó a sí misma mientras bajaba los escalones tratando de no tiritar.
Sorpresivamente, entre toda la multitud que salía del edificio, Hermione divisó los ojos verdes de Harry Potter e inmediatamente se dirigió justo a donde la esperaba, con una mano en su motocicleta y con la otra sosteniendo un gran ramos de rosas. La castaña contuvo la respiración por un segundo mientras se acercaba al muchacho y cuando el chico le tendió las rosas, las tomó con manos temblorosas.
-Lo siento- murmuró el muchacho -Arruiné…
-Harry- lo llamó la ojimiel sonriendo -También me salvaste, no tienes nada de que disculparte. Yo soy la que debo disculparme, por haberte gritado y disparado
Los dos rieron por lo bajo.
-es en serio, Harry- continuó la chica -No debí haberte gritado. Técnicamente yo también tenía parte de la culpa por aceptar salir cuando sabía muy bien que debía entregar esos papeles esa misma noche. Perdóname por haberte tratado de esa manera - Terminó y el ojiverde se encogió de hombros.
-Bueno, ya me he acostumbrado- bromeó ganándose un suave puñetazo en el brazo al tiempo que los dos reían.
-Eres un payaso- musitó la ojimiel -Yo estoy hablando en serio y lo tomas como una broma. ¿Cómo podría demostrarte que de verdad lo siento, y que es en serio?- luego de articular esas palabras, Hermione se arrepintió de haberlas siquiera pensado. La sonrisa socarrona de Harry apareció al tiempo que daba un paso hacia ella causando que el corazón de la muchacha palpitara a mil por hora.
-Bueno, ¿Qué te parece pagármelo cuando vayas conmigo a la fiesta de fin de año de Draco?- preguntó a dos centímetros de distancia entre sus caras. Hermione tragó saliva y dio un paso atrás.
Le dio la espalda y lo observó por encima de su hombro, lista para comenzar su rumbo hasta su casa. Sonrió con coquetería al tiempo que respondía.
-Búscame a las nueve- contestó y le guiñó un ojo con picardía para luego dejarlo parado mirando el camino que había emprendido; no supo por qué, pero Harry no tuvo la fuerza de voluntad para montarse en su motocicleta e irse hasta que no la vio cruzar la esquina, desapareciendo por completo. Sonrió internamente, dándose cuenta que esa podría ser su primera cita… y si lo que estaba sintiendo era cierto, su posible última primera cita.
