Día 3: San Valentín / Romántico
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Si no fuera Yaoyorozu Momo la persona que llevaba parloteando hace más de diez minutos, Bakugō está completamente seguro de que ya la hubiese explotado.
―¡San Valentín era una fecha tan linda! ¡Muchas parejas de aquí para allá compartiendo comida, abrazos, caricias! Aunque actualmente es solo una fecha que incentiva al consumismo... ―comentó, posicionando su mano debajo del mentón, dejándose llevar en sus pensamientos―. ¿Le conté que junto a Uraraka-san y las demás chicas de la clase esta tarde nos reuniremos en la cocina del piso común y haremos chocolates? ―preguntó, ahora centrando su mirada en el rubio, que la miraba con el ceño fruncido.
―¡¿Qué mierda, cola de caballo?! ―gritó levantando ambos brazos en señal de protesta, recibiendo exclamaciones para que hiciera silencio de gran parte de los estudiantes que se encontraban a esa hora en la biblioteca. El solo las ignoró―. ¡Me has dicho lo mismo más de tres veces pero con distintas palabras! ¡Ya hasta te estas pareciendo a Deku! ―gruñó.
―Lo siento, Bakugō-san ―se disculpó. Rápidamente le dedico una pequeña sonrisa al chico―. Normalmente estoy ocupada para esa fecha, y nunca he tenido la oportunidad de salir con alguien en San Valentín. Y estoy muy emocionada con la idea de aunque sea cocinar algunos chocolates para toda la clase.
―Bueno, si tanto te importa ese día de mierda. Tú, yo, mañana a las tres en la estación, no tardes. ¡Ah! Y... ¡no olvides hacer suficiente chocolate para mí! ―la señaló, antes de salir de la biblioteca sin olvidar azotar la puerta.
Momo parpadeo confundida, sin saber claramente que fue lo que paso.
Bakugō llega al lugar de encuentro con cerca de veinte minutos de anticipación.
Siente sus manos sudar y está completamente seguro de que no es por culpa de su quirk. Sino que, Bakugō Katsuki esta terriblemente nervioso. Cambia el ramo de flores que Kirishima le sugirió comprar de una mano a la otra. Se trata de un ramo de tulipanes rojos, flores que la florista de turno le indico que se acoplarían perfecto para su situación, y el sin entender mucho de flores acepto.
Cuando finalmente divisa a la chica, se para recto y queda totalmente embobado. En ese momento la molesta sensación de mariposas revolotear en su estómago era más embriagante y molesta que de costumbre.
Yaoyorozu lo mira, de manera confundida. Su mejor amiga Kyōka, la había convencido de que esto se trataba de una cita, así que había elegido parte de su mejor vestuario, y ahora estaba preocupada de que haya sido demasiado.
―Bakugō-san. ¿Está bien? ―preguntó. Como último recurso se dedicó a balancear su mano de un lado a otro por sobre el rostro del rubio.
―¡C-claro que estoy bien! ¡Piensa rápido! ―lanzó el ramo de tulipanes hacia la chica y comenzó a avanzar, dejándola atrás―. Te vez bien, Momo... ―murmuró bajito, pero la pelinegra lo escucho.
Momo sintió sus pómulos arder mucho más que en cualquier ocasión, sin poder superar el inesperado cumplido y que el haya usado su nombre de pila.
Y las flores... ¡Él le regaló tulipanes rojos!
Ella al tener conocimiento del lenguaje de las flores, finalmente entendió las intenciones que el rubio tenía con ella.
―¡Usted se ve muy guapo también, Katsuki-san! ―sonrió realmente feliz, caminando detrás del chico rubio―. ¡Y acepto su declaración, usted también me gusta!
―¡C-cállate! ―se cubrió el rostro esperando que la chica no viera que él tenía hasta las orejas sonrojadas―. ¡Hablaremos luego de eso, pero ahora cállate!
―¡Ah sí, Katsuki-san! ¡Le preparé chocolates que estoy segura le gustarán!
Desde su lugar, Bakugō sonrió enternecido.
Tulipán rojo: Simboliza el amor eterno, perfecto. Declaración de amor.
