N/A: Les advertí, las cosas pasan rapidísimo en los fics…

Y los caps son más largos :D

Disclaimer: Si, TODO pertenece a FOX, menos nuestra imaginación


Capitulo cuatro.

Seeley se levantó temprano, era un día soleado, uno de los últimos de verano, por lo que decidió ir a trotar por la playa, debía mantenerse en forma no por nada era el capitán del equipo de basketball de su colegio. Llevaba cerca de treinta minutos trotando cuando se encontró con Sarah y le pregunto por su hermana, estaba en el embarcadero, por lo que no dudo ni un minuto en dirigirse hacia allá.

-Hola tú- le dijo sonriendo mientras abría su botella de agua.

-Eh…hola.- giró la cabeza para mirarle- ¿Qué te trae por aquí?-

-Nada…- miró al suelo – Solo estaba trotando-

-Vaya. Pensé que venías a verme a mí.- sonrió, mirando el mar.

-Tal vez… eso tendrás que averiguarlo tú misma.-

-Creo que me tomas por alguien demasiado inteligente.- rió, levantándose- No quiero decepcionarte, Seeley.-

-Eso no lo sabes… quizás sea yo el que te decepcione…-

-¿Cómo estás?- se acercó hacia él mientras metía las manos en los bolsillos.

-Bien, gracias… disfrutando de mis últimos días aquí antes de volver a la cruda realidad.- sonrió.- ¿Y tu como estas?-

-No sé cuál será mi cruda realidad a partir de ahora.- sonrió, encogiéndose de hombros.- ¿Por qué siempre que nos vemos estamos solos, Seeley?-

-No lo sé… ¿Quieres que llame a alguien más? ¿Acaso me tienes miedo?- se acerco a ella lentamente.

-No te conozco demasiado tiempo, pero te conozco bien. No te tengo miedo y no, no quiero que llames a nadie.-

-Tienes razón, me conoces mejor que cualquiera de los "amigos" que tengo aquí, curioso ¿No?- seguía acercándose.

-Soy muy observadora.- susurró ya a pocos centímetros de él.

-Eso me gusta… mucho…-

Booth colocó su mano sobre la espalda de Temperance y ella se sorprendió, sujetándole del tirante de la camiseta.

-Seeley…- le miró a los ojos.

-Temperance, yo…- le acarició suavemente la mejilla.

-¡TU!, aléjate de mi novio maldita huérfana- ninguno de los dos se había dado cuenta de que Quinn estaba mirándolos.

-Oh, mierda- se separó de Booth rápidamente- ¿No tienes otra vida que seguir los pasos de Seeley?-

-La misma pregunta para ti querida.- sonrió con malicia- ¿Crees que no he notado como lo miras?-

-Bueno, él merece la pena…- le miró, sonriéndole.- Es algo que no puedo decir de ti.-

-Ahora si te has pasado ¿Quién diablos te crees que eres?- se acercó peligrosamente a ella.

-Quinn, por favor… cálmate- dijo él y le cogió el brazo.

-¡No! ¿Acaso no ves que quiere separarnos?- le preguntó, luego se dirigió hacia Temperance- Seeley es MIO ¿Entendiste?-

-Claro- asintió con la cabeza-Si él está de acuerdo, está bien.-

-Yo… ¿Qué diablos te pasa Quinn?- le preguntó.

-¿Te gusta verdad? ¿Crees que no sé lo que pasó el otro día en la playa? ¿Tan estúpida piensas que soy?-

-¿Y qué problema hay con eso? ¡No iba a dejar que se fuera semi desnuda a su casa!-

-Eres un imbécil Seeley- le dio una bofetada, él se tocó levemente donde le había golpeado.

-Oye, déjale a él. El problema lo tienes conmigo, ¿verdad?-

-Ohh que amor… le huerfanita defendiendo al amor de su vida, abre los ojos idiota, ¿Crees que un chico como él se fijaría el alguien como tú?-

-¡No lo sé! No lo sé…- miró a Seeley, después a Quinn- Pero soy bastante mejor persona que tú.-

-Te equivocas, tú no eres nadie- le empujó.

-Quinn, te has pasado… ya vete-

-No sin antes dejarle un par de cosas claras a la huerfanita- le miró- Eres una imbécil, no vales nada ¿Entendiste? NADA, Seeley jamás se fijaría en ti, métetelo bien en esa cabezota que tienes.- se iba acercando cada vez más a ella por lo que Temperance retrocedía cada vez un paso más.

-¡Ya para Quinn!- la cogió de la cintura para alejarla de ella pero fue demasiado tarde, la había empujado con todas sus fuerzas por lo que Brennan cayó al mar.

-¡¿Qué hiciste?!-

-Nada- sonrió con malicia- Se cayó sola-

Booth no se pensó demasiado saltar a por ella. La sujetó de la cintura y la ayudó a salir, tendiéndola sobre la arena. No había rastro de Quinn. Temperance abrió los ojos, mirándole. Él le apartó un mechón de pelo de su rostro.

-Gracias, Seeley.- le susurró.

-¿Estás bien?- le pregunto preocupado.

-Bueno, un poco mojada- sonrió, incorporándose- No te preocupes.-

-Lo siento, ha sido mi culpa- se sentó a su lado- Debí haber presentido que Quinn haría algo así-

-No te culpes, Seeley. En serio. No merece la pena.- dijo colocando una mano sobre la rodilla de él.

-Lamento… todo lo que ella te dijo, lo sabes ¿Verdad?-

-Sí. Sé que sientes algo por mí, aunque ese algo sea amistad. Ya es más de lo que he tenido siempre y te lo agradezco.-

-No sé si es solo amistad…- comenzó a jugar con la arena.

-¿Qué?- hizo que le mirara- ¿Es que puedo llegar a gustarte?-

-¿Te sorprendes? ¿Acaso no puedes gustarme?-

-Quiero pensar que sí.- le agarró la mano- ¿Y te irás?-

-Sí… tengo que volver a mi casa- suspiró mientras se acercaba más a ella.

Temperance le soltó la mano.

-Me dejarás aquí sola…-

-No quiero hacerlo pero… mi familia me necesita, no puedo dejar que él les haga más daño, no si puedo evitarlo-

-Lo entiendo.- bajó la mirada- Te echaré de menos…-

-No lo creo- sonrió- Sé que secretamente aun me odias…-

-No- negaba con la cabeza- Me quedaré con tu camiseta, no te la pienso devolver.- sonrió al mirarle de nuevo.

-No esperaba que lo hicieras.- le acaricio suavemente la mejilla acercándose aun más- De hecho, te la regalo-

-Yo no tengo nada que regalarte ahora, ¿qué hago?-

-No hace falta que me regales nada- le miro fijo.

-Espera, ya lo tengo- sujetó su rostro entre ambas manos y le besó por primera vez, sin medida.

-Me gusta tu regalo…-le mordió suavemente el labio inferior.

-Puedes tenerlo las veces que quieras.- sonrió, abrazándole- Sólo hoy.-

-Aww… ¿Y mañana?- se recostó en la arena.

-Me lo pensaré.- le acarició el torso, recostándose a su lado.

-¿Y cuanto te tardas en pensarlo?- la besó otra vez.

-No estarás impaciente, ¿no?- rió- Es una situación complicada. Voy a estar contigo pero a penas voy a tenerte.-

-Tienes razón- se separó lentamente de ella- Pero, ¿Cómo sabes si el destino nos vuelve a juntar?-

-Lo sé porque en mi vida, todas las personas que me importan, siempre se van.- susurró mirando el cielo.

-Pero que se vayan no quiere decir que tú no les importes…-

-Siento como si te conociera desde siempre.- buscó la mirada de él con la suya.

-Tal vez me conoces desde antes ¿Otra vida quizás?- sonrió.

-Oh, venga Seeley… te recordaría. Sería imposible no hacerlo.-

-Tienes razón, soy imposible de olvidar- le lanzó un poco de arena a la ropa.

-Eh… no seas malo.- rió, haciendo ella también lo mismo.- Oh, creo que tengo hambre.-

-Sí quieres…- miró hacia otro lado- Podemos ir a mi casa y comemos algo…-

-Me parece una buena idea.- sonrió.

Caminaron por la orilla de la playa mientras reían y hablaban, cuando llegaron a casa de Seeley este no se sorprendió de que no hubiese nadie, había una nota en la mesita de té en la que le informaban que habían ido a visitar a unos amigos del abuelo a un pueblito cercano y que volverían por la noche. Seeley la hizo pasar hasta su habitación donde cogió la camiseta más pequeña que tenia, unos bóxers y unos pantalones, no iba a dejar que anduviese así mojada y llena de arena luego del incidente de la playa, le indicó donde estaba la ducha y se apresuro a coger ropa para él y dirigirse al otro baño que había en la casa con el fin fe cambiarse también. Una hora después cocinaron juntos pasta con verduras salteadas y se sentaron en la terraza a comer mientras miraban el mar, en silencio, simplemente disfrutando del momento ya que, probablemente nunca se volvería a repetir.

Después de limpiar todo lo que ocuparon mientras cocinaban Seeley la cogió de la mano y la llevó nuevamente a su habitación donde se recostaron sobre su cama y se miraron fijamente durante un rato mientras sonreían.

Brennan se colocó de lado, mirándole fijamente, y sujetó su mano.

-¿Sabes que cada minuto que paso a tu lado me acostumbro más a ti? Después será muy difícil…-

-No… no pienses en lo que pasará después, es mejor disfrutar el momento-

Ella suspiró, cerrando los ojos. Seeley acarició su rostro despacio.

-Lo intento.-

-Lo sé- le besó en la mejilla cerca de los labios.

-Um… ¿tú siempre lo sabes todo?- le miró divertida.

-No, claro que no- rió- Pero me gustaría saberlo, al menos lo que tenga que ver contigo-

-Eso es imposible.- reía, acercándose más hacia él- Todavía tengo que sorprenderte si me das oportunidad…-

-¿Y qué esperas?... sorpréndeme-

Temperance sonrió mientras deslizaba su mano por el vientre de Seeley, debajo de su camiseta, y le besaba a la vez los labios ligeramente. Después negó con la cabeza y arrugó la nariz, ofreciendo una tierna imagen en la que parecía una niña pequeña. Llevó la misma mano hasta su cabello y lo acarició.

-Si me das oportunidad, algún día.-

-No te sorprendas entonces si cualquier día me aparezco en la puerta de tu casa- se acercó hasta que sus labios estaban rozándose y en vez de besarlos. Le acaricio la mejilla y sonrió.

-Así lo espero.- y le besó esta vez de forma más apasionada.

Hay personas que se recuerdan para siempre, las personas que marcan tu vida por una razón u otra, y Seeley sería una de ellas; más que en su cabeza, estaría siempre en su corazón.

Llegó a su casa casi de noche. Emma, su madre adoptiva, ni siquiera le preguntó por qué; sabía que su relación no era demasiado profunda y que sería difícil hablar con ella del amor y todas esas cosas en las que una adolescente pudiera necesitar consejo. Aun así, prefería no estar demasiado vigilada. Se tumbó en la cama sin ni siquiera cenar y cerró los ojos; esa noche soñó con él por primera vez.

*

Eran las tres de la mañana y Seeley no podía dormir, ella estaba constantemente en su cabeza, jamás le había pasado algo así con una chica, en ese momento odiaba todo lo que le dijo e hizo alguna vez, antes de realmente conocerla, si no lo hubiese hecho quizás podrían haber pasado más tiempo juntos y ahora no estaría tan deprimido pensando en que en tan solo un par de días probablemente no volvería a verla jamás.

*

Temperance despertó el domingo temprano. Desde ese viernes no había vuelto a ver a Booth y ya lo extrañaba. Se miró al espejo y no supo si llorar o reír: llevaba puesto un pijama de enormes flores amarillas; tenía el pelo enganchado en una coleta alta, pero a decir verdad la mayoría estaba revuelto y los mechones volaban a su antojo; continuaba medio dormida.

Escuchó sonar el timbre y se dispuso a lavarse los dientes. Abajo, Peter, abrió la puerta y fue el más sorprendido al encontrar a Seeley Booth allí.

-Eh, eh, eh…¡lárgate!- quiso cerrar la puerta pero él se lo impidió con la mano.

-¿Qué te pasa? Solo quiero hablar con Temperance un momento-

-¡Ja! Tú no hablas con gente como ella, ¿no? No vaya a ser que te contagie alguna enfermedad.-

-¡Ohh vamos!, eso ya está en el pasado… hemos arreglado todas nuestras diferencias.-

Peter le miró no muy convencido y se acercó hacia la escalera.

-¡Tempiiii!- gritó- Te buscan aquí abajo. Y date prisa.-

Ella bajó a toda velocidad y cuando vio a Seeley sonrió, acercándose hacia él.

-No debería dejar que me vieras así.- le besó la mejilla.

-Pues lástima, ya me has dejado.- sonrió antes de voltearse hacia a Peter- ¿Vas a quedarte todo el rato vigilando o qué?-

-Sólo quiero proteger a mi hermana.-

-Oh, venga, Pete, está todo bien. Enciérrate en el salón, anda.-

-Ten cuidado.- murmuró al pasar por delante de Seeley y desaparecer por el pasillo.

-Pues ya sabes, ten cuidado.- rió Temperance.

-Creo que mejor me voy ya ¿No?, no vaya a ser que tu hermano me haga algo-

-Bah, es un blandengue.- cuando recordó qué día era, sus ojos cambiaron toda la expresión de su rostro, y tuvo que bajar la mirada.

Seeley notó su expresión y recordó que en el bolsillo trasero de su pantalón con mucho cuidado había puesto un regalo para ella, lo sacó lentamente y se lo puso delante

- Es para ti, sé que no es mucho pero… quería darte algo antes de… antes de irme-

Era una margarita preciosa, su flor favorita, la cual no recordó haberle nombrado. La cogió y se abrazó a él con fuerza.

-¿Cómo…? ¿Cómo lo sabes?-

-Digamos que yo lo sé todo- le acarició el pelo.

-Toma- se llevó las manos hacia la parte de atrás del cuello, para desabrochar su colgante, donde llevaba el símbolo del infinito- Sabes qué es, ¿verdad? Pura ciencia. Una forma de que me lleves contigo a cualquier parte. Es como mi amuleto. Quiero que te lo quedes.- lo dejó sobre su mano.

-No puedo aceptarlo- le dijo con sinceridad- Seguramente te lo ha dado tu familia…-

-Mi padre. Él era profesor. De todos modos, Seeley, quiero que lo tengas tú. Por favor.-

-Está bien…- le dijo después de un rato- Pero solo con una condición-

-¿Cuál?-

-Que te lleves la mía contigo- se la quitó del cuello- Es Saint Cristopher, protector de los atletas, de los del ejército y de los viajeros-

Ella la miró, apretándola fuerte en su mano, y volvió a abrazarle.

-Te voy a echar muchísimo de menos, Seeley…-

-Yo también…- le beso suavemente en los labios- Pero sobrevivirás, has encontrado una familia increíble y Peter, bueno… el te defenderá de los idiotas como yo- rió- ¿Y quién sabe? Tal vez nos encontremos el próximo verano.-

-Vete ya…- le susurró, dando un paso hacia atrás, al notar que se le aguaban los ojos.

-Hey no llores… te prometo que algún día nos volveremos a ver- le acaricio la mejilla.

-Por favor, cuídate ¿vale? Y nunca vuelvas a salir con alguien como Quinn. Hay muchísimas chicas que merecen la pena.-

-Ok lo prometo, no más chicas como Quinn- sonrió- Cuídate tu también- se acercó más a ella.

Temperance le sujetó de la camisa y se inclinó para besarlo. Un beso dulce, suave, eterno, donde ninguno de los dos quería separarse. Fue un beso infinito, nunca mejor dicho.

-Adiós…-

-Adios…-

N/A: Luego de esto…. Comienza lo interesante XD… reviews, como siempre, en el botoncito verde.