Disclaimer: Los personajes le pertenecen a Stephenie Meyer, yo solo me divierto&juego con ellos. ^.^
Propuesta
Jasper's POV:
Desde que Alice me había dicho de aquella familia, habíamos estado rondando por toda nuestra pequeña ciudad, pero, sin rumbo alguno. No encontramos a nadie con las descripciones que ella me había dicho.
-Alice, ¿estas segura? –pregunte por centésima vez, ella me miro a los ojos.
Ahora, teníamos catorce años, sí, nos habíamos pasado mucho tiempo buscando a esa familia, y aún no la podíamos encontrar. Eso era desesperante, y bastante frustrante. Ya quería encontrar a esa familia, lo malo, era que Alice no había podido ver ni el nombre de aquella familia.
-Claro que estoy segurísima –dijo, con orgullo.
Alice siempre era muy confiada de sus sueños. Su mamá le había dicho que era especial –lo cual yo desde el primer momento en que la vi, lo descubrí-.
Ella me había contado tanto de su madre, que me hubiese deseado conocerla, ella era muy parecida a Alice, pero, eran tan diferentes al mismo tiempo.
-Alice, ¿dónde los podremos encontrar? –pregunte, ya me había artado, estábamos camine y camine día y noche.
-No lo se, Jazz –dije, puso sus manos en la cara y suspiro. Paso sus manos hacia sus cabellos, haciéndolos para atrás, sus ojos estaban cerrados con mucha fuerza.
Decidí mejor no insistir más, de todos modos ella no debe de estar tan estresada justo antes de que va a cantar por las calles. Luego, si se enoja, su voz no fluye tan hermosa como de costumbre, por su enojo.
-Bueno, pequeña –le dije, tomándola de los hombros, para mirarla a los ojos-, ahora brilla como de costumbre.
Sonrió y me dio un abraza muy fuerte.
-Te quiero, Jazz –susurro en mi oído-. Eres la única persona que ha creído de verdad en mí, junto con mi mamá.
La abracé con fuerza, yo sabía que el tema de su mamá no era muy fácil tratar para ella, pero ella era fuerte. Por eso era una persona tan especial. A la que yo quería mucho.
-Bueno, voy a ganar el pan –canturreó.
Me reí de ella, me tendió el pequeño osito que aún conservaba, y está fue agraciadamente hacía la mitad de la calle. Los autos estaban parados a causa de la luz roja del semáforo. Vi como todas las miradas, que alcanzaba a observar, se posaban en Alice. Ella sonrió y empezó a cantar.
- Let's talk this over, It's not like we're dead. Was it something I did? Was it something you said? Don't leave me hanging. In a city so dead. Held up up so high. On such a breakable thread –su voz sonaba dulce, pero a la vez que algunos sentimientos mezclados, como la decepción.
Esa canción era una de las que más le gustaba, no por los sentimientos de traición que mencionaba, ni nada por el estilo, si no, le gustaba por la forma en que expresa que aún cuando alguien te deja caer, tú te puedes levantar con una sonrisa y continuar. Ó bueno, eso era lo que ella entendía. Y me gustaba como pensaba.
Siguió cantando –con esa bellísima voz suya-, hasta que termino la mitad de la canción, si la cantaba toda, no le iba a dar tiempo. Paso carro a carro, pidiendo dinero, todos le daban.
-Bien echo, Alice –dije, le di un abrazo y ella me sonrió, metió todo el dinero que tenía entre sus manos, en nuestra bolsita de lana.
-Gracias, Jazz –dijo con una sonrisa de oreja a oreja. Le entregué el osito y ella sonrió.
Escuche como un carro se estacionaba muy cerca de nosotros, fruncí el ceño.
No me gustaba mucho la sensación de que alguien se parara así de cerca de nosotros, me hacía sentir que algo malo iba a pasar, y eso me ponía muy nervioso y preocupado por mi pequeña Alice. Se que ella no era tan frágil como aparentaba ser, pero yo la quería demasiado, y no concebía una vida sin ella, ella era una parte esencial de mi existencia, por eso cuando no la conocía mi vida era tan miserable. Pero, quizá sólo teniendo esa vida tan miserable, el destino nos hubiese unido.
-Disculpen –llamo una voz masculina y ronca, total y completamente desconocida para mí.
Mire al hombre que nos había hablado, era alto, con el cabello negro y estaba vestido con un traje de oficina, era delgado y con unos lentes de sol. Su tez era algo morena, pero no mucho.
-¿Sí? –pregunte, pero me abracé a los hombros de Alice, para protegerla. No me daba mucha confianza este hombre y no entendía por qué.
-Señorita… -dijo, mirando a Alice a los ojos.
Eché el brazo con el que la sostenía, hacía atrás, para alejarla de él, pero, ella hizo que la soltara y quedo parada junto a mí.
-Tranquilo, Jazz –dijo, puso su mano en mi brazo, intentando, con eso, calmarme-. Soy Alice –dijo, con esa vocecita de campanitas tan propia de ella.
Extendió su pequeña manita hacía el hombre, él sonrió y la tomo.
-Soy el señor López –se presento amablemente-. ¿Tú eras la chiquilla que cantaba? –sus ojos estaban fijos en los de Alice, y está, no volteaba la mirada en lo más mínimo. De echo se veía algo ansiosa y se podría decir que… feliz…
-Justamente –dijo, con mucho orgullo-. Era yo.
Ella siempre había estado orgullosa de lo que sabía hacer bien. Bueno, excelente la verdad. Aunque, hubiese escondido el que sabía cantar. Eso era diferente, estaba orgullosa de eso, sólo que le daba nostalgia recordarlo.
-Pequeña, cantas hermoso –la elogio, rodeé los ojos ¿qué no era lo más lógico del mundo? Alice cantaba como ninguna otra ¿hermoso? Son palabras que no logran captar la belleza de su dulce voz. Era algo incomparable poder escuchar sus finas tonadas.
-Mil gracias, señor –dijo, con educación. Ella siempre tan educada.
Y yo siempre tan ñoño.
-Alice, querida, tu voz es única –movió sus manos enfrente de Alice, como si le estuviera tirando algún polvillo o algo parecido. Le sonrió, como si hubiese echo algo muy importante o estuviera orgulloso de algo.
-Es la voz más hermosa en el universo, señor –di mi opinión, de un modo muy cortes, sin darle la oportunidad a Alice de contestar.
-Exacto –dijo él, con entusiasmo.
Ya sabía por donde iba todo esto…
-Entonces, señor López –empezó Alice, mi mirada se volvió hacía ella- ¿Qué tiene eso? –cuando él iba a abrir la boca para contestar, Alice continuo-: sí, ya se que canto bien –la mire extrañado ¿bien? Dios, obviamente nunca se había escuchado cantar-. Pero, no entiendo, para que bajar de su auto para elogiarme –Alice se encogió de hombros, sabía que dentro de todas sus preguntas, había algo, algo que ella estaba intentando hacer que este señor dijera, pero no entendía qué.
-Bueno, pequeña Alice –empezó el señor-, tienes mucho talento –Alice estaba abriendo la boca para comentar algo, cuando, él señor la continuó-: y por eso, te quier proponer un trato.
Cuando él pronuncio esa palabras, la cara de Alice se ilumino. Parecía satisfecha de algo, aún no lograba entender bien eso. Pero, una teoría pasó por mi cabeza.
Está consistía que, si Alice me pudo ver en su futuro, y luego, vi a esta familia –a la cual me estaba frustrando un poco no poder encontrar, pero bueno, eso era punto y aparte-, entonces, ella quizá vio venir a este señor. Quizá vio lo que él le quería proponer.
-Muy bien –dijo ella, con una voz tranquila, pero, se podía detectar la emoción en ella-, y ese trato consiste en… ¿qué?
La cara del señor López, tenía una sonrisa, quizá pensó que ya se había ganado a Alice, y que esta haría cualquier cosa, o, bueno, no sé, no soy lector de mentes. Pero, eso sí, se podía sentir en toda la atmosfera la emoción de este señor.
-Muy bien, querida –dijo esté, con aires calmados-, lo que yo quiero proponer, es que tú cantes –ella soltó un suspiro, creo que, eso no fue lo que ella veía venir-. Espera, espera –dijo él, cuando vio que Alice se decepcionó un poco-, que cantes en lugares más grandes –inmediatamente, capturo la atención de Alice-, sí, querida, que seas una gran estrella… quizá algunos discos y todo eso.
Alice abrió los ojos de par en par, sonrió, y su respiración se convirtió agitada. Su emoción era incontrolable, soltó un pequeño gritito, mientras daba saltitos de aquí a allá.
-Creo que eso es un sí –conteste. Yo igual estaba bastante emocionado, pues, no todos los días una oportunidad así se te presenta, y la verdad eso nos podría ayudar bastante, claro esta, siempre y cuando yo vaya con Alice. Si no e así, pues, eso la ayudaría mucho a ella y, yo seguiría vagando por aquí.
-Definitivamente fue un sí –contesto Alice, sus ojos estaban abiertos por la emoción. Y tenía una de sus hermosísimas sonrisas en la cara, una que sólo ponía cuando de verdad estaba feliz por algo. Mostrando ligeramente sus dientes.
-Perfecto –dijo él- por cierto, díganme Frank.
-Muy bien, Frank –dijo Alice, su emoción aún no se calmaba en lo más mínimo.
Entonces, puse una mano en su hombro, intentando retener su emoción. Ella cerró los ojos y suspiro, listo, ella estaba un poco más tranquila. No entendía como hacía, o, bueno, lograba ese efecto, pero, ciertamente me gustaba.
-Bueno, vengan comigo –dijo Frank, haciendo un ademán con la mano, para indicarnos que lo siguiéramos.
Alice tomo mi mano y me guió tras de Frank, que había empezado a caminar hacía su coche.
-Alice –susurre a su oído-. ¿Crees qué sea seguro seguirle? –pregunte, un tanto preocupado, aunque, no de mí, si no de ella.
-Sí, Jazz –dijo ella-, no te preocupes, él no nos mientes.
Fruncí el ceño, yo sabía que ella era muy buena observadora, pero, de eso a que sepa cuando alguien miente o dice la verdad, en serio que cómo podía saber eso, no es algo que una persona pueda mostrar fácilmente en su rostro.
Aunque, ciertamente hay personas que sí, pero otras son muy buenas escondiendo su verdadera mascara. Hay personas qué a simple vista te parecen de lo más confiables, pero luego te sacan las garras por completo.
-¿Cómo sabes eso? –pregunte en su oído.
-Porque lo soñé –dijo simplemente.
Sabía que si la contradecía se iba a enojar y mucho. No me iba a hablar en un tiempo se que suena algo exagerado, pero no estoy sobreactuando para nada, en realidad ella si lo haría.
Aunque, nunca antes se había enojado conmigo, porque siempre procuraba complacerla en todo y todo por el estilo, pero, ella me lo había advertido, y cuando te dice algo, te lo cumple.
-Bien –dije simplemente, no me quería meter en problemas. Aunque no lo parezca… soy un buen niño.
Sabía que ella tenía mucha confianza en sus sueños, y la verdad, yo igual la tenía –aunque no tanto como ella-. Pero, en fin, ella no debería dejar su porvenir en manos de un sueño, dependientemente de que ella tenga un don para eso. El futuro no esta grabado en piedra, todo puede cambiar.
-Suban –indico, Frank.
Alice se metió sin decir una sola palabra, y yo, aunque iba a chistar, me contuve y me subí, me senté junto a Alice en la parte trasera del negro auto. Tomé su manita, como si estuviera nervioso de algo. Ella la acarició y me dio un besito en la mejilla, sentí como mis mejillas se cubrían de un color escarlata. Y sonreí nerviosamente.
-Entonces, Alice –empezó Frank, mirando por el pequeño espejo, directamente a Alice-, cuéntame de ti.
Escuche el suave ronroneo del auto y vi por la ventana como se ponía en movimiento. Dejando atrás el puente donde antes, había sido nuestra zona de trabajo.
-No hay mucho que contar para ser sincera –dijo, honestamente, aunque, sabía que no se iba a abrir por completo con él-, soy la hija menor, tengo un hermano. Mi madre murió hace unos años y mi padre es machista –dijo, aunque el tema de su mamá, aún era una cicatriz abierta, lo supo controlar bastante bien.
-¿Por qué estas en las calles? –pregunto.
-Mi padre, como ya le he dicho, es machista –puntualizo-. Al morir mi madre, el me culpo a mí, aunque, en realidad fue un poco a causa mía, pero, bueno, ese es otro tema que la verdad no me gusta tratar…
-Entiendo –dijo, él, sin quitar la vista de la carretera, su voz sonaba bastante comprensiva y muy cálida.
-Entonces… a él yo no le agradaba mucho y pues… me maltrataba, junto con mi hermano…
-¿Tu hermano igual era machista? –pregunto, con una voz, que se le notaba que estaba muy interesado en la historia de Alice.
-No –ella negó con la cabeza-, simplemente –busco la mejor forma de decir su siguiente frase-, bueno –suspiro- no sabría como explicarme. Era un tema extraño.
-Muy bien –dijo él, su voz parecía muy comprensible-. No tienes que hablar de ello, no te preocupes.
Ella asintió con la cabeza, mientras daba un largo y ahogado suspiro.
-Gracias –dijo, se echo atrás, hasta que su espalda choco con el sillón.
-Y tú –volvió a tratar Frank, pero, vi que por el espejito, ya no veía a Alice. Ahora su mirada estaba clavada en mí-. Cuéntame de tu vida.
Me encogí de hombros, restándole importancia. La vida que había tenido antes de encontrar a Alice… ¿a eso se le podía llamar vida? Supongo que sí. Pero yo prefería negar la respuesta de esa pregunta. Para mí, yo había nacido justo cuando vi a Alice. Antes, sólo había sido una ilusión.
-Al igual que Alice, mi vida tampoco tiene mucha relevancia –dije, en un tono educado y pausado.
-Cuéntame –pidió. Pero, no en un tono demandante, más bien, como un amigo le pide a otro que le cuente algo. En un tono amable.
-Bueno –suspire-. Mis padres querían una niña, y, yo iba a tener una gemela, ellos estaban muy contentos, entonces, cuando mi madre dio a luz, la pequeña no soberbio –suspire con nostalgia-, ellos me culparon de su muerte y me maltrataron, a los cuatro años me abandonaron en un bosque, aprendí a conseguir mi propia comida y luego se un año ahí, encontré a Alice –la mire y le sonreí cariñosamente.
-Vaya –dijo, Frank, con algo de admiración en su voz-. Ninguno ha tenido muy buena suerte –que observador, pensé con ironía-, pero, no se preocupen –su voz sonó un poco entusiasta ahora-, desde ahora todo ira mejor.
Eso espero Frank, eso espero…
Hola! Jeje, bueno, yo molestando otra vez x] jeje, bueno, confiemos en la palabra de Frank! Quizá tenga razón jeje, he estado pensando y creó que este fic no será muy largo, como diez capítulos máximos o algo por el estilo, pero, igual y no se :S jeje, bueno, pues me voy… espero que estén bien :D Adiós =]
.: * ฆℓƷҳ * :.
