Disclamer: Soul Eater no me pertenece, es propiedad de Atsuki Okubo.
Nuevo cap
ÁNGEL CAÍDO
By B. Poot
Capítulo III
El cielo se teñía de color rojo, el atardecer se encontraba en su máximo esplendor. Aquel cielo sangriento adornaba la urbanización de la ciudad, tan hermosa y tétrica a la vez.
Los sonidos se mezclaban uno con otro, componiendo una melodía distorsionada y ensordecedora. El centro de la ciudad se encontraba sumergido en el típico caos que solo se encuentra en la misma metrópolis.
Autos, motocicletas, autobuses, taxis y el conocido sonido de pasos por aquí y por allá, envolvían las calles principales; Sin darse cuenta las personas conviven día a día con los seres que habitan el mundo real y que se presentan en nuestra realidad con formas engañosas.
El silbato del oficial de tránsito sonó, invitando a los transeúntes a cruzar la calle, los cuales obedecieron como corderos al pastor. Ahí en medio de la multitud de personas, me encontraba yo, junto a mí, como fiel perro estaba Aldred, acompañándome en mi trayecto a casa.
Los edificios se alzaban poderosos por todas partes, y en la base de estos se encontraban los comercios de más alta calidad en productos. Restaurantes, zapaterías, boutiques, todo lo que una persona necesitara se encontraba en el núcleo de la ciudad, al igual que la plaza de san Pedro y la basílica. Simplemente resultaba irónico pensar que en la santa sede se podrían presentar demonios, ángeles negros, ogros, gárgolas y otras criaturas inexistentes, pero esa era la verdad, aquí y en todo el mundo es lo más normal, aunque no lo parezca.
—¿ Sucede algo? —pregunto Soul al ver que mi caminar se había detenido. Mi vista se encontraba posada en una de las tantas personas que pasaban por ahí en ese momento. Se trataba de un desdichado que estaba a punto de morir, un joven alto, de cabellera risada y morena, este portaba el uniforme de Saint Charles un instituto parecido a "La virgen de Fátima", a excepción de que este era solo para hombres.
—Pronto morirá —susurré al ver como se alejaba. Detrás de él iba el ángel encargado de llevarse su alma. Sus alas blancas resplandecían dejando caer una que otra pluma en su recorrido.
Los ángeles guardines solo se presentan en dos ocasiones frente a su humano protegido. La primera es al momento de nacer, pero somos muy pequeños para recordarlo y la segunda es al momento de su muerte, cuando regresan por el alma para guiarla a su destino final.
—¿ Acaso sientes envidia de él? —inquirió mi ángel al ver como no dejaba de observar al muchacho que pronto partiría a mejor vida.
—Un poco —respondí retomando mi marcha. Realmente no me importaba si me escuchaban las demás personas o no, era casi imposible debido al ruido presente en aquella área.
—¿ Puedes verlo, verdad? —pregunto mi abuela con una sonrisa, al notar que mis ojos observaban curiosos a la persona junto a ella.
Yo asentí, aun cuando Soul permanecía alejado de nosotras, podía sentir su presencia, aun permanecía en la casa.
—Me alegra —dijo la madre de mi madre, pasando su mano izquierda por su blanco cabello. Ambas nos encontrábamos en el jardín trasero de su casa, mientras mis padres hablaban con el médico adentro.
Abuela Aby se encontraba sentada en su mecedora, bajo la sombra del roble, que fue plantado cuando nació mi madre, mientras, la "yo" de 5 años, se encontraba cómodamente recargada en su regazo, disfrutando de sus caricias, que amorosamente depositaba en mi cabeza.
—Pronto debo partir —susurró con cariño en mi oído
—Yo no quiero que te vayas —exclame triste —, si te quedas te presentare a Soul —no quería perderla, incluso estaba dispuesta a revelar a mi ángel a otra persona.
Ella sonrió, pero no dijo nada, solo se limito a acariciar mi cabeza.
—¿ Tú te la llevarás? —pregunte a la persona que se encontraba detrás de la mecedora. Él asintió dedicándome una mirada cálida, sus cabellos rubios bailaban gracias al viento, al igual que su camisa blanca —; entonces, debes prometer que la cuidaras.
El ángel blanco sonrió de forma dulce, para luego inclinarse hacia mí y recoger una pluma negra, que se encontraba en mi vestido, a cambio me dio una pluma blanca de su ala izquierda.
—Un descendiente del linaje de los caídos —susurro en mi oído, para después mirar la pluma negra de Soul.
—Es una promesa —dije con una sonrisa mostrándole la pluma blanca como prueba, él sonrió, pero la alegría de sus labios no se reflejaban en sus ojos verde esmeralda.
…
—¿ Abuela? —Lentamente ingrese a la habitación intentando no llamar la atención de los adultos, pero fue en vano.
El cuarto de mi querida abuela materna se encontraba repleta de Rosas blancas —sus flores favoritas— y de familiares, los cuales lloraban desconsoladamente alrededor del lecho.
—Sacadla de aquí —pidió tía Marie entre lágrimas. Sus cabellos rubios caían como una cascada sobre las sabanas del lecho, cerca del rostro apacible de mi abuela.
—Maka —La mano cálida de Hero, uno de mis tantos primos lejanos de ese entonces 8 años, tomo mi brazo y trato de sacarme del cuarto.
—Aun no —pedí en un susurro, al notar que también mi madre se encontraba cerca del lecho en las mismas condiciones que todos los demás —; ¿Por qué lloran todos? —pregunte suplicante a Hero, quien solo ahogo un sollozo de dolor.
—¡ Llévatela! —Ordeno mi madre al borde de la histeria al notar mi presencia.
Una lluvia de plumas blancas se hizo presente dentro de la alcoba, como si los mismos ángeles lloraran a mi abuela; junto a la cama se encontraba el ángel rubio de ojos esmeraldas.
—No puedes… —musite al notar como todas las piezas encajaban. Sentí como un líquido tibio recorría mis mejillas, mientras un nudo se formaba en mi garganta. Un dolor insoportable ataco mi pecho dejándome sin aliento por unos segundos.
El ser celestial llevo su mano derecha a sus labios, pidiéndome con ese gesto que no dijera nada acerca de su presencia. Sus labios se arquearon formando una sonrisa.
—Vamos Maka —Dijo Hero tratando de ocultar sus lagrimas con su cabello rubio claro. Asentí con pesar, no sin antes despedirme de mi difunta abuela.
"Es una promesa..."
—¿ Maka?
Salí de mi ensueño ante la voz preocupada de Soul, aunque claramente oculta bajo una máscara de tranquilidad. Al parecer había volado por un buen rato en mis recuerdos.
—¿ Que sucede?
—Hemos llegado —aviso situándose a uno de mis costados, rozando levemente su mano con la mía.
Eche una mirada a la casa que se alzaba frente a mí, la pequeña reja negra que servía de protección ante intrusos se encontraba abierta, cosa que me resulto extraña.
¿Acaso mi madre había llegado temprano?, normalmente prefería quedarse encerrada en su oficina para no verme, incluso durante mi niñez le resultaba más cómodo contratar niñeras y nanas para no tener que soportarme.
Kami Mjolnir, mejor conocida como mi madre desempeña el papel de cabeza de la familia, debido a que tiene un fuerte carácter. Ella trabaja en los juzgados como Abogada, en la firma de abogados "Palavicini & asociados". Rafael Palavicini es su mano derecha y su fiel amigo de la infancia.
Ingrese a la casa con paso ligero y silencioso, no quería molestar a la señora de la casa con mi presencia, apenas y podía soportarme las pocas veces que nos veíamos dentro de las habitaciones que conforman nuestro "hogar", aunque más que un hogar era como un manicomio. Pero lamentablemente mi intento de ser silenciosa como un ratón fue todo un fracaso, ya que había golpeado con mi pierna la mesita que se encontraba a unos cuantos pasos de la escalera, causando que soltara un pequeño quejido de dolor, definitivamente eso dejaría un moretón.
—¿ Quien está ahí? —la voz de mi padre se escucho proveniente de la cocina. No pude evitar lanzar un pequeño suspiro de alivio al saber quién era el que se encontraba en la casa.
—Soy yo —respondí desde el vestíbulo, cerca del acceso a las escaleras. Un aroma familiar llego a mí, inundando mis fosas nasales con la suave fragancia que despide la pasta recién hecha.
Aun con el maletín en mano, entre corriendo a la cocina, la cual se encontraba al fondo de la casa, junto al comedor.
—¿ Cómo te fue Maka? —pregunto Spirit mientras le daba los últimos toques a lo que sería la cena.
Mis ojos brillaron al ver el menú de esta noche. De entrada un poco de sopa, el plato fuerte seria la pasta con albóndigas, con acompañamiento de verduras hervidas y de postre un poco de helado de pistache, mi favorito.
—Bien papá —respondí animada de solo pensar que pronto probaría aquellos manjares.
El soltó una pequeña risita al notar que no apartaba la vista de lo que había preparado, podría jurar que incluso sentía la baba caer por las comisuras de mis labios. Ciertamente había sido un largo día, después de todo era martes, al terminar las clases tenía que asistir al ensayo de la orquesta de la escuela, la cual duraba unas dos horas mínimo.
—Me sorprender que hayas llegado temprano —comente apoyándome en la barra que dividía parte de la cocina
—No tenía más consultas, así que decidí darles una sorpresa con la cena
—Sí que lo hiciste —murmure, solo pensar que mi progenitora fuera la que estuviera en la cocina me ponía incomoda y de cierto modo molesta.
—Anda a darte un baño —ordenó paternalmente, procediendo a apagar la estufa —, después cenaremos.
Asentí más que satisfecha con esas palabras. Con paso rápido subí las escaleras para dejar mis cosas en mi habitación y encerrarme en ella como de costumbre. Tome mi cambio de ropa e ingrese a mi baño personal, después de unos minutos me encontraba fuera fresca y revitalizada. Un baño era una buena forma de quitarme de encima todo el cansancio escolar.
En la cama se encontraba Soul, quien leía uno de mis tantos libros, se trataba de "El retrato de Dorian Gray" un clásico de Oscar Wilde, uno de mis escritores favoritos.
—Un humano no puede vivir tanto —comento mientras ojeaba el libro con poco interés.
—Es ficción —señale con una débil sonrisa mientras secaba mi cabello con la toalla. Tome asiento al pie de la cama mientras intentaba desenredar mi cabellera con el peine —; aunque lo que me gusta de la novela no es hecho de la vida eterna, sino el debate interno que Dorian tiene consigo mismo.
El ángel dejo el libro de lado y se acerco a mi cuerpo, aun cuando no lo viera sentía el movimiento en la cama. Tomo mi cintura y me abrazo de manera posesiva, ocasionando que no me pudiera mover.
—¿ Qué haces? —le regañe tratando de zafarme de su abrazo, aunque no tuve mucho éxito
—¿ Entonces no te gusto como el personaje fue corrompido, dejando su pureza e inocencia de lado? —inquirió en tono seductor tomando mi rostro y volviéndolo hacia el suyo.
Yo negué con la cabeza, realmente me pareció una lástima que Dorian fuera tan hermoso e inocente para caer en los sucios trucos e ideales de un aristócrata; Me removí incomoda en los brazos de Soul, debo admitir que de cierto modo me gustaba cuando hacia eso, pero como ya dije me gustaba cuando tenía 10 años, ahora me resultaba insoportable. Apenas podía mantener mi corazón en mi pecho.
Lentamente acerco su rostro al mío, lo suficiente para sentir su aliento en mis labios. Las ideas abandonaron mi mente, ¿Acaso le gustaba tratar de matarme con un paro cardiaco todo los días?. Sus cabellos blancos rozaron suavemente parte de mis mejillas, aun cuando no podía pensar claramente un instinto de alejarme de él se hizo presente, mi cuerpo se comenzó a mover por sí solo, pero él previo mis intenciones pegando más nuestros cuerpos.
—S-Soul —Atine a balbucear, apenas podía recordar donde estaba y quién era yo.
Sus labios se arquearon en una sonrisa, una perfecta e impecable sonrisa. Estaba tan absorta en su sola presencia que no note cuando la puerta de la habitación comenzó a sonar. Aquellos golpecitos me regresaron a la realidad.
—Maka —llamo la voz de papá del otro lado de la puerta —ya está servida la cena, vas a bajar o ¿ya no tienes hambre?
—Y-ya voy —Aproveche el que Soul también se había distraído para zafarme de sus brazos y correr al encuentro de mi padre, quien aun me esperaba en la entrada de mi habitación.
Lo último que alcance a ver por el rabillo del ojo al cerrar la puerta fue la figura del joven ángel sentado en mi cama dedicándome una mirada un tanto divertida. El muy sinvergüenza estaba jugando otra vez conmigo.
Definitivamente el no era un ángel, era un demonio.
(inserte canciòn Wish I had an àngel de Nightwish)
Lo siento! *se arrodilla* este cap debio ser estrenado el martes, pero por razones escolares se estrena hoy.
Notese que Maka dice: Hoy es martes.
Dejando eso de lado, me ha gustado como me quedo el capitulo, aunque un poco corto. Grrr!
Lo interesante apenas comienza. Lo que he tratado de recalcar es que la vida de la pequeña Maka se llevaba a cabo con la normalidad màs comùn en una vida humana, aun cuando tiene todas las de perder si se trata de una vida normal, ya que no cualquiera tiene un àngel negro.
Y como era de esperarse Soul siempre esta molestando a nuestra protagonista —vamos, es un àngel negro no puede ser bueno— aunque como todos en esta historia esconde sus verdaderas intenciones.
Creo que es todo por hoy, gracias por sus hermosos Reviews.
hasta luego
¿Un review?
