De Canterlot a Poniville
Un bulto se removió en la tersa cama de un motel barato. Tardó unos segundos en acordarse qué había pasado, rascándose la nuca y raspando así un poco de caspa. O parecía caspa. A su lado un leve ronquido daba a entender que la pequeña y amorosa Trixie dormía plácidamente. Se habían conocido hacia un tiempo en un espectáculo que ella daba, y mientras que Juan Seco se echaba una siesta por el aburrimiento fatal, su compañero tenía una opinión diferente. Sombra hizo un buen acopio para bancarse la primera impresión de una de las ponis más agrandadas de la serie, pero últimamente le daba todo igual así que con la misma cara que escuchó una y otra vez el epíteto de la "Gran y Poderosa Trixie", escuchó todos sus relatos importantes. En otra época le habría interesado sobremanera hacerse con el Amuleto del Alicornio, desterrar a Celestia al sol, a Luna convertirla en piedra y a la otra forra de Cadence, en cristal, y hacerla pedacitos. O peor: convertirla en un plushie y regalársela a un perro sarnoso, o a un bronie. Había muchas opciones. ¿Y el marido? Bueno, le estaba haciendo un favor.
Ahora eso le importaba un pepino. Se había dedicado a fastidiar a Trixie pero con bastante elegancia, y bueno, al final, la cosa anduvo bien. Después de todo, ya sabía que Marta era un caso perdido, pero tenía una silla en algún rincón de su alma. O algo así. Se movió para abrazar a la maga, dejarle unos besos en el cuello, unas caricias en la panza, porque le hacían cosquillas, y otras en el flanco. Trixie respondió con unos gemidos pero no hizo nada más. Unos rayos de sol se colaban por las cortinas y cegaban al amante, que continuó con sus muestras de cariño. Sí, es raro, pero hasta los malos necesitan por lo menos un poco de amor, ¿no?
-Parece que estás despierto - dijo Trixie entre bostezos, rindiéndose a que no lograría dormir hasta las once de la mañana como era su costumbre.
-La vida es corta para dormir tanto. Mmmm, ¿qué es ese ruido?
A las afueras de Villa Cariño, así se llamaba el telo, se arremolinaba una especie de turba enfurecida de Oc's y Recolores en representación de unos indignados bronis. Venían a protestar, pero no sé para qué.
-Parece una turba enfurecida... - dijo Trixie.
Sombra pensó un poco y refunfuñó.
-Espero que ese mamerto me haya hecho caso y se haya acostado a dormir.
Se oyeron unos golpes brutos en la puerta.
-¡Negro, Negro, acá te buscan! ¡Y a la otra también!
-¿Alguna vez piensa aprenderse mi nombre? ¡Yo soy la Gran...!
-No empecemos. Voy a ver qué pasa.
Ya de muy mal humor, Sombra se levantó y se puso un salto de cama azul. No me pregunten por qué, todo el mundo lo hace. Abrió la puerta para encontrarse con todos esos ponis y potrancas con pancartas que demandaban... ¡Un momento! ¿Toda esta manifestación por un shipping?
-¡Eh, loco, cortenlá con el bochinche que no dejan descansar a la gente! ¿Qué mierda quieren?
"Unidos por el Twi-xie", decían algunas pancartas. Parecen que hacían piquete porque no les agradaba que Sombra fuera la pareja de Trixie, ya que en el fandom... bueno, no tengo necesidad de explicarlo, no?
-¡Me cago en ustedes! ¿Por esta boludez vienen a molestar?
-Ah, loco, no sabía que ésta tipa tenía tantos fans. Che, Negro, mejor calmate, es al pedo...
-¡Queremos TwilghtxTrixie! ¡Queremos TwilightxTrixie! - reclamaban los manifestantes - ¡Afuera Sombra!
La trifulca habría pasado a mayores si antes de que el dueño del motel saliera a los escopetazos, fue Trixie la que apareció con un 22, dando unos tiros al aire y matando un grifo y un pato al mismo tiempo.
-¡¿PERO QUÉ NECESIDAD?!
-Lo sentimos, Gran y Poderosa Trixie, pero no podemos aceptar este shipping...
-¡¿Y QUIÉN LES DIO AUTORIDAD PARA DECIDIR CON QUIÉN ME EMPAREJO?! ¡¿NO LES DEJÉ CLARO QUE ODIO A TWILIGHT SPARKLE, Y MÁS AHORA QUE SE CONVIRTIÓ EN PRINCESA!? ¡YO SOY LA QUE DECIDE CON QUIÉN ME ACUESTO, ASÍ SEA UN VEJESTORIO DE MIL AÑOS O LO QUE SEA! ¡AHORA LARGO!
-Em, ¿gracias? Supongo...
Los arenosos fanáticos enardecidos salieron corriendo como almas que lleva Grogar. No quedó ni el loro.
-Ojey, ¿cómo era tu nombre? - preguntó Juan Seco, con un poco de mello por la explosión de ira de la maga - ¿La Gran y Poderosa Trixie, no? Yo... mejor me voy a calentar el agua para el mate...
Y desapareció en un chasquido.
-Supongo que ahora no estás de humor para unos masajes mañaneros...
-No, al contrario. Tienes cinco segundos para entrar a ese cuarto y satisfacerme. Y ya van cuatro... - contó Trixie, con un reloj en la muñeca, entrando a la pieza.
-Ái voy, mi general!
A las dos de la madrugada sonó el teléfono en el cuarto de la pareja real. Un capitán de la guardia medio soñoliento levantó el tubo, para oír una voz nasal diciendo:
-Che loco, ¿dónde te dejo el muerto?
-¿Hola?
-Que donde dejamos el muerto. Ya está liquidado como vos nos mandaste.
-¿Qué muerto? ¿Qué liquidado? – Shining no entendía nada.
-Sino te lo mandamos pa' tu casa y lo enterras en el jardín nomás.
Unas risas se oyeron de fondo. Shining se despabiló de repente, recordando que esa era aproximadamente la centésima vez que un par de malditos hinchapelotas llamaban a su casa a las tres de la mañana.
-Escucha, idiota – amenazó, iracundo, mientras Cadence miraba y se daba la vuelta, ya sabía lo que pasaba – tú y tu amigo me están hartando con sus llamadas de broma. ¿Acaso no saben quién soy?
-El pelotudo de acá la vuelta.
-No, imbécil, ¡soy el Capitán de la Guardia Real de Canterlot, príncipe consorte del Imperio de Cristal, casado con la princesa Mi Amore Cadenza….!
-Uh, loco, ¿no tenés un nombre más largo?
-¡Me las pagarán caro el día que los atrape!
Más risas de fondo, probablemente viniendo de borrachos, pasados de chupa.
-Querida, tengo serias razones para pensar que no debimos dejar ir a Sombra y su amigo el idiota…
-Sí, ya sé, pero se supone que las órdenes militares las das tú…
-¡CONCH….!
Un teléfono sonaba en el Tártaro, y el guardia de turno fue a atender. Era un magnífico teléfono de estilo gótico, al tono con lo que era la prisión más terrorífica del mundo.
-¿Hola? ¿En qué puedo servirle? - dijo amablemente el centurión. No porque fuera un guardia del Tártaro tenía que ser como se lo esperaba, no?
-Em , sí, estoy buscando a Elvio.
-¿Elvio?
-Sí, se apellida Lado.
-Está bien, espere que pregunto. - era un centurión nuevo, y casi no se acordaba de los nombres de los reos - ¡Oigan! - bramó, para tener la atención de los presos - ¿Hay algún Elvio Lado por aquí?
-Sí, unos cuantos. - respondió el centauro Tirek con sorna.
Un coro de risas en todo el recinto fue acompañado por las risas en el teléfono.
-Oh, maldita sea, son esos bromistas...
-¡Los encontré! - gritó una voz femenina al otro lado de la línea. Se oyeron gritos de horror y la comunicación se cortó.
En Canterlot, las Hermanas Reales tiraron una moneda para ver quién se ocupaba de quién. Celestia quería probar si el mito era verdad, Molestia, su alter ego, no la dejaba en paz con el asunto. Y las fuerzas del destino quisieron así: que Sombra quedara para Celestia y Juan Seco para Luna.
-¡Carajo! ¡Siempre me toca la resaca! ¿Estás segura de esto, hermana? - rezongó Luna.
-Sí, sé que sería el peor castigo para ellos. - respondió Celestia.
-Si, claro, ese maldito cómic del espejo y Molestia deben respaldar tu argumento.
-Mira, si la cosa no funciona los cambiamos... o en su defecto se los mandamos a Twilight a Poniville.
-Siempre parece la mejor solución, ¿no? Como hiciste con Discord.
-Oye, no me juzgues. Deja de quejarte y manos a la obra.
Unos momentos después...
-¡Hey, tú! - ordenó un guardia solar señalando a Sombra - Su Alteza real te llama a sus aposentos.
-¿Quién? ¿Yo?
-No, boludo, si va ser tu abuela, boludo.
-¡Callate, boludo! ¿Y cuál de las dos "Altezas", se puede saber?
-La princesa Celestia.
Un guardia lunar se adelantó para señalar a Seco.
-Y a ti te llama nuestra señora, la princesa Luna.
-Eeeeehhhh, loco, me parece que hay un error. ¿No debería ser al revés? ¿Y por qué no nos encerraron en un calabozo? Mmmm, ya veo, los kirchneristas le han lavado el cerebro a las princesas, y ahora los chorros mandan...
-No, no, no, esperen. ¿Qué? ¿Celestia? ¡No, no, no, por favor no! - suplicó Sombra, de rodillas, si es que es posible que un poni se pueda poner de rodillas - ¡POR FAVOR, NO, MANDÉNME AL HIELO, A LA LUNA, A LA PIEDRA O AL TÁRTARO, PERO NO ME MANDEN CON ELLA, NOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOO...!
Y allá iba Sombra arrastrado por los guardias por los pasillos, hasta el cuarto de Molestia. Para colmo no podía usar magia porque le habían puesto un cepo en el cuerno, lo mismo que a Jaime. Al llegar a los aposentos de su alteza, una vez que las puertas de roble se cerraron delante de él, ya estaba perdido. Sombra sabía lo que le esperaba, y sintió el aliento de Molestia detrás suyo.
-Hola, querido amigo...
-Ayúden...me...
.
-jejeje, muchachos, ¿alguno conoce a Batman? - preguntó Juan Seco, nervioso ante los ponis murciélago.
-No, pero en las tiendas están vendiendo un cómic llamado "Batmare".
-Y... ¿qué es lo que quiere la dama de la noche de mí?
-No lo sabemos.
Juan Seco tragó saliva.
De modo que lo escoltaron hasta las habitaciones de Luna. Era toda una pieza llena de pósters, consolas, todo relacionado casi a videojuegos.
-Uy, pero mirá la viciada vieja... - susurró Juan Seco para sí mismo.
-Bienvenido. Te preguntarás por qué estás aquí, pero no temas, no te hemos mandado llamar para propósitos inadecuados.
-¿Hemos? - Juan-cito miró para todos lados, pero ya no había nadie más. Los soldados se habían retirado.
-Oh, supongo que no estaréis acostumbrado a este lenguaje.
-Bueno, yo hablo un lunfardo simple. Mientras me expliquen qué es cada cosa, está bien.
De a poco Juan Seco se sentía relajado, pero no tanto. Oía gritos desde algún punto del castillo, lo que le hizo pensar cómo la estaría pasando el Negro.
-Okey, ¿y qué pasa ahora?
-Bueno, salió un nuevo Call of Duty y necesito un jugador extra.
-Uy, pero yo estoy muerto con eso. Veo que tenéis mucha mucha tecnología por aquí, y yo lo más cerca que estoy de videojuegos es de cuando compré una Atari 2600 usada y aprendí a jugar al Tetris y no sé qué más. Me acuerdo que tenía un cartucho del juego de E.T. ¡Qué juego inmundo! Así que disculpemé si no le puedo servir como Player 2.
-Oh, no, eso no es problema. Verás qué fácil se aprende... - dijo Luna. Le estaba pareciendo gracioso este amigo salido de la nada de Sombra.
Uuuppss, creo que ahí les cagué otro shipping famoso. ¡Lo re-100-to!
Unas setenta y cuatro horas después, Luna estaba contenta de haber encontrado un aprendiz en videojuegos. Pudo con orgullo cómo Jaime asimilaba el tema de los controles, ganaba partidas enteras para ser principiante, y sólo ponían la XBox en pausa para que Luna fuera a bajar la luna o subir el sol, puesto que su hermana parecía estar demasiado entretenida para hacerse cargo de sus responsabilidades. Y antes de que hubiera revueltas por el tema del transcurso diurno y nocturno, Luna prefería tomar ese lugar. Llegó un momento en que le preocupó la demora, pero no iba a ser ella quien tocara a la puerta de Celestia. Sabía que no le gustaba que la interrumpieran con sus asuntos personales.
Cuando Luna se cansó de reírse de la inagotable fuente de chistes y cuentos de Juan Seco, decidió que ya era hora de finiquitar.
-Gracias, Jaime, no me había reído así en años.
-El gusto es mío. Yo pensé que eras seria, pero es de afuera pa' dentro. Che, ¿ya habrán terminado los otros dos? Me preocupa que no me quede nada del Negro después...
.
Mientras tanto...
-¿Se siente bien? - preguntó un soldado.
El estado en el que estaba Sombra al salir de la pieza solar era deplorable, como si lo hubiera pasado un tren por encima, con una sobredosis de coca, un mes sin dormir y flaco como un muerto de hambre. Pucha, casi parecía un zombie, pero lo mejor es que había vencido a Molestia.
-Agggguaaaaa... méeeddico...
¡Pum! Se desplomó.
-Deberíamos enviarlo a la enfermería.
-Debemos esperar a que la princesa lo ordene.
-Ah, con respecto a eso. - una de las doncellas salió del cuarto - Probablemente la princesa también necesite ir a la enfermería.
-Mejor llamémos a la princesa Luna.
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Unos minutos más tarde...
-¿Qué suced...? Uy, eso no se ve bien. Llévenlo a urgencias de inmediato, parece que tiene convulsiones...
-¡Mierda, lo dejó seco! - apareció Jaime - Está peor que cuando nos fuimos a hacer la novatada. ¡Negro, Negro, me escuchás! Voy con ustedes, ¡no me pienso separar de mi hermano de otra madre!
-¿Son hermanos? - el soldado estaba sorprendido -...Pues se parecen... menos en la nariz...
-¿Celestia? - Luna se apuró a entrar en el cuarto de su hermana.
-asajhshgqagshagdshaghdgahg...
-Vaya, hasta echas espuma por la boca. No te entiendo una palabra, ¿sabes? Pero no necesito escucharte para saber lo que pasó. Te dije que era una mala idea, pero tú insististe.
-Luu...Lunaaaa... - habló Molestia, estaba despatarrada entre las sábanas, en knock-out nueve.
-Oh, cielos, creo que tendré que subir el sol por un tiempo más... - dijo Luna sonriéndose para adentro.
Era un aburrido y estúpido día en Poniville, cuando una enloquecida alicornio lavanda salió corriendo del árbol biblioteca en que vivía para reunir al resto de sus amigas. Le había llegado una carta de su Majestad real la princesa Celestia… y Luna, con el encargo de que tendría nuevos ponis para reformar y enseñar sobre la amistad. De modo que, automáticamente, Rainbow Dash, Pinkie Pie, Rarity, Fluttershy y Applejack se vieron obligadas a dejar tooooooooooooooooodo lo que hacían para ir a ver qué jodido encargo tenía Trolestia para ellas, pues ya se había hecho costumbre que dos por tres tuvieran que moverse para hacer el trabajo sucio de las princesas. Pero como son tan boludas y leales a los elementos de la armonía, ellas van como perros obedientes, y descuidan sus labores por servir a una causa que al final nadie les reconoce como corresponde. Ni hablar si está Spike de por medio.
Entre que llegaban cinco de las seis ponis más nabas de Equestria, ya desde el cielo se veían las figuras de dos, tres carros reales, uno tirado por ponis murciélago, no me pregunten por qué iban separadas las princesas ni por qué había guardias nocturnos en pleno día.
-¡Ahí vienen! – gritó Twilight.
Mientras tanto, en los carros, unos de los cuales era una jaula en la que iban dos dicharacheros unicornios, uno que nunca se callaba, y el otro que cuando nadie veía lanzaba un discreto gargajo hacia abajo, y siempre con un objetivo determinado. Venían tomando mate, y por más que ofrecieron a los guardias, a las princesas no se animaron, tomaban ellos dos nomás. Tenían collarines anti magia pero del medio pedo que tenían no se daban cuenta.
-¿Por qué rayos no se callan? – preguntó Molestia, enfurruñada.
-Jeje, ¿acaso no te alcanzó una semana para reponerte?
-No quiero hablar de eso, Luna, gracias.
-Mmm, creo que ni mil años y diez litros de té por día te serán suficientes para olvidarlo.
-Que te calles, Luna. - Celestia le echó a su hermana una mirada asesina, como Freddy Krueger antes de matar, rechinando los dientes.
-De acuerdo, de acuerdo. Mejor espero a que la pomada termine de curar...
Luna se colocó unos auriculares para saltarse la rapsodia de los reos. Había pasado una deliciosa semana viendo la cara de ojete de Celestia. Por primera vez Luna lo pasaba mejor que su hermana troll.
.
Entretanto, en la otra jaula...
-Cantáte otro tango, Negro. - pidió Juan Seco. El mate amargo lavado se estaba acabando, lo mismo que las bolsa de bizcochos que se había afanado del bufet.
-Neee… - gruñó Sombra. Ya había terminado el repertorio de las canciones que se acordaba de Gardel y de otros tangueros famosos.
-Qué Negro podrido que sos, y todavía te doy mate… igual está lavado y frío, como pa' cagarse. Che, y a todo esto, ¿a dónde mierda vamos?
Sombra echó una mirada general. Digamos que no estaba lo suficientemente concentrado como para hacer un reconocimiento de un territorio donde nunca había estado. Cerca veía algo así como unas casas y un puente.
-A un pueblo de mierda, me parece.
-Bue, mientras no nos manden al Borda, ta' todo bien. Aunque no sé, 'taba lindo Canterlot. No sabés la de juegos y juguetes que tiene Luna, aunque le falta un servicio de cantina. Yo rindo mejor con un buen cargamento de tinto.
-Sí, pero qué si nos dejan en un lugar peor… Además, ya no nos quieren ahí, jejeje, les vaciamos las reservas de la bodega...
-Mejor cantemos algo para pasar el rato. Me estoy mareando, en cualquier momento viene Huuuugooo…
-Más te vale que no me vomites encima…
-Tan forro no soy, che.
-Jaime, cantate la canción del cara de pipa… de todas, es la que mejor te sale…
-Uh, dale loco… de Los Caligaris me faltó - Juan Seco carraspeó, y arrancó…..
"No, no de nuevo…" pensó Trolestia. Tendría que hacer algo, pero una parte suya había disfrutado de cierta forma las canciones y coplas de aquellos dos indeseables, incluso la de "Equestria decime qué se siente". De todas formas, no estaba de humor para nada y quería sacárselos de encima de una buena vez.
-Ahí va… y que oiga el todo que quiere oyir…
En un baile en san vicente todo los negros
estaban calientes con un potrón
y el negro cara de pipa el mas picante
para el debate se le acerco
le dijo "veni gringura agarratE
fuerte de mi cintura vamo' a bailar"
y en medio de los codazos, los empujones,
los patadones partieron ya
y despues del quinto tema empezo el besuqueo cogote
que viene cogote que va.
Bailaron toda la noche la mar en coche besito viene sonrisa va
derroche de calentura que sin censura ambos supieron expresar
y ante tamaño deseo viendo que la gente miraba feo quedaban mal
le dijo "mira gringuita, el soy verguenzudo,
vamo al oscuro y seguimo alla"
y sin siquiera titubear la gringa
enfilo derecho con paso muy recto para el reservao…
Así venía cantando Juan Seco, los exasperados oídos de Molestia zumbando en el aire, y justo cuando descendían los guardias pegasos, y los murciélagos, tentados de la risa a más no poder por todas las taradeces que venían oyendo de los dos alegres trotamundos trotamentos, llegaba la parte final de la canción de Jaime, y justo se enganchó todo…
…y el tipo una vez limpito salio del baño ya desnudito
para empezar….
y en el momento de consumar….
(Sombra) ¿pero que'e lo que paso?
Nadie es perfecto
nadie es perfecto (Sombra y Seco)
todo lo que sube baja pero no todo lo que baja sube
Nadie es perfecto
nadie es perfecto (Sombra y Juan)
a cara de pipa la verdad es que le gano la gravedad
Nadie es perfecto
nadie es perfecto… (Sombra y Juan)
.
Twilight no entendió por qué los guardias se reían cuando bajaron a tierra. Rainbow Dash llegó a tiempo para ver cómo extinguían sus risas ante una mirada reprobadora de las princesas.
-Twilight Sparkle, y compañía, tenemos un encargo para ustedes. – sentenció Celestia, profundamente aliviada. Al levantarse sobre sus cascos tuvo más comodidad para soltar un efluvio solar, okey, un pedito, que ni se escuchó ni se sintió.
-¿Y… de qué se trata? – inquirió la aludida, mirando de reojo al par de dos que tambaleándose bajaban de la jaula carroza. Los guardias también parecían aliviados de librarse de ellos. Eran una amenaza a la seriedad militar.
-Bueno, decidimos instalar un programa de reinserción directa en la sociedad… - siguió Luna – porque consideramos que las cárceles no son realmente el medio adecuado para ello…
-Y porque están llenas hasta las tortas… - dijo Juan Seco, pero nadie le prestó atención, más que Sombra con una risa acompañada de un molesto ruido de la nariz.
-Okey, esto es más o menos como lo que hicimos con Discord, ¿verdad? – Spike ya se veía que la cosa venía brava.
-Exacto, ahora si nos disculpan, tenemos asuntos reales que atender…
-Doña, ¿segura que no quiere un matungo? – preguntó Jaime, extendiendo un mate de calabaza hacia la princesa del sol.
-No, te dije que no tomo drogas.
-Típico, lo ven a uno que anda con yerbas y ya lo tachan de hippie fumanchero… mejor dámelo a mi, Jaime, por más que esté lavado y frío se toma igual…Pero yo tengo una pregunta antes que se vayan… - dirigiéndose a Luna - a ti que vienes de la luna, ¿por las dudas no te llegó un gaucho en una pelota de cuero?
-¡¿QUÉ?! – Luna frunció el rostro. No sabía lo que era un gaucho ni una pelota de cuero.
-Es una forma de decir… hay una leyenda de nuestros pagos que habla de un gaucho que mandaron a la luna en una pelota de cuero… - explicó Juan Seco.
-Eso es una estupidez… - gruñó Luna. No le gustó el chiste, parece.
-¡Oiga, oiga, no nos insulte las tradiciones que se pudre Troya!
-¡Ya basta los dos! – bramó Celestia.
-Es que no nos tienen paciencia… - dijeron Sombra y Juan, haciendo la charada del Chavo.
-En serio, ya nos tenemos que ir – dijo Trolestia, y en un chasquido tanto ella como su hermana se subieron a los carros y los guardias pusieron quinta a fondo con las alas, con tal de escaparse sin dar demasiadas explicaciones ni cansarse con las réplicas de las malatendidas portadoras.
-¡Oigan! ¡Esperen! ¿Qué se supone que tenemos que hacer…? – chilló Twilight, pero ya las princesas se perdían entre las nubes.
-Otra vez, Trolestia, otra vez nos cagas la jornada – murmuró Spike para sí.
.
En camino a Canterlot, las princesas suspiraron de alivio.
-Qué suerte que nos deshicimos de esos dos – dijo Celestia.
-Sí, ¿pero no te parece que podríamos haber resuelto esto de otra forma? Me da pena por ellas… y encima yo me quedé sin compañero de Call of Duty y tú sin muñequito - dijo Luna, mirando por sobre el hombro. Celestia ignoró lo último por el bien de su real relación de hermanas.
-Oh, vamos. - chasqueó la lengua la princesa del sol - Todos sabemos que Poniville es el basurero de Equestria. Con nuestra política de inclusión podemos mandar a cualquiera allá y evadir una parte de nuestras responsabilidades reales. Yo por mi parte ya estoy harta de lidiar con imbéciles.
-Eso es lo que tú piensas… Al final nunca hicimos el intercambio...
-¡No, por todos los éteres de la Armonía, Luna!
-¿Y qué tal el blanquito? Te habría gustado, aunque con un corcho que le cierre la boca de vez en cuando, es bastante simpático…
-Luna, idioteces no….
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Volviendo a tierra con las confundidas mane six, éstas trataban de digerir por qué ese par de brutos que había salido del Imperio de Cristal los habían traído a Poniville las mismas princesas.
-Em, bueno… bienvenidos a Poniville, supongo… - saludó Twilight, rascándose la nuca.
-Ajá, yo soy Jaimito alias Juan Seco, y éste es el Negrrrro boludo, alias el rey Sombra pero también lo conocimos como el Sombrerero de Guanajuato…
El termo de acero inoxidable le abolló la cabeza a Juan Seco y casi lo desmaya. Parecía que Sombra era susceptible a algunos alias, o bien ya estaba muy pasado de rosca.
-¡CON EL TERMO, NO, CARAJO, CON EL TERMO NO!
Y ahí Juan Seco agarró el mate y le volcó la yerba en la negra crin despeinada del otro. Las ponis miraban sin entender.
-¿Y a estos qué les pasa? – preguntó Rainbow.
-Qué horror… se ven en un estado terrible… parecen dos puercos en un chiquero – dijo Applejack.
-Una tremenda falta de decoro – agregó Rarity.
-Es obvio que estos dos no tienen control…– rezongó Twilight - ¡Y pensar que uno de ellos fue uno de los más terribles tiranos de la historia!
Entretanto, los dos unicornios estaban a las piñas revolcándose en el suelo. Lejos de cagarse de risa como era su estilo, Rainbow Dash fue y buscó una nube, haciendo llover sobre ellos para que pararan. La cosa tuvo efecto. Sombra y Seco se quedaron quietos, el agua les chorreaba, y ya había un dejado un charco de agua mugrienta. El baño express les quitó el desequilibrio de testosterona o como se llame el clásico impulso varonil de agarrarse a las patadas con el que estuviera más cerca.
-¡ME LLEVA LA CHINGADA! ¿DESDE CUÁNDO LLUEVE Y ESTÁ DESPEJADO?
Juan Seco se quitó la crin mojada de los ojos para mirar a la risueña pegaso azul con arcoíris, desternillándose de risa.
-¡Me cago en vos, me cago en tu tía, me cago en tu madre, me cago en tu abuela, me cago en tu padre, me cago en tus muertos… me cago en toda tu maldita descendencia! – chilló Juan Seco.
-¡Oye! - se defendió Rainbow - ¡Ustedes no paraban!
-Che, ¿y te sobra mierda para tanta gente, boludo? – cazó el chiste Sombra, con una media sonrisa. Un baño tampoco era la muerte.
-No, pero puedo pedir ayuda, boludo…
-Okey, parece que la vamos a pasar bomba acá… - los dos miraron al grupo de potrancas. – Entiendo que es bravo el olor a chivo, pero podrían habernos ofrecido una ducha decente…
-No es justo… estaba por romper mi récord… además, ¡yo decido cuándo me baño! – se lamentó Seco.
-Pues decile adiós a tu libertad…
Y ahora sólo Morzat sabe el desmadre que se va armar en Poniville…
