Les dejo otro capitulo, hoy pude alcanzar a terminarlo de traducir y más al rato actualizo la otra historia! espero que les este gustando!
REVIEWS REVIEWS REVIEWS!
Capitulo Cuatro
BPOV
Santa…mierda…
Me recargo contra la puerta, respirando pesadamente. ¿Qué diablos fue eso? Él estuvo a punto de besarme y yo…. quería que lo hiciera. ¡Dios mio! ¡Eres una apuesta, Bella! ¡Una apuesta!
Obviamente perdí el control haya afuera. No puedo dejar que suceda de nuevo.
Me giro y me asomo por la mirilla. Se ha ido. Que alivio…
Le prometí a Rose que le llamaría tan pronto la cita terminara para platicarle todos los detalles – fue su idea hacer todo el show de chuparme el dedo. Totalmente no sería algo que yo haría. Dice que ella lo hizo una vez con un chico de la preparatoria y casi terminan haciéndolo justo ahí en la mesa. Pequeña zorra – Dios, la amo. Su información es tan valiosa ahora.
Me siento completamente sobria después de mi casi beso en el pasillo. Necesito… algo. Tomo una botella de Merlot de mi closet y me sirvo una copa antes de llamar a Rose.
Contesta al primer tono y sin muchos saludos exclama, "Oh gracias a Dios aun eres pura."
¿Qué? "¿De que diablos estas hablando?"
"Es solo que a veces me preocupo por ti Bella. Odiaría verte seducida por el lado oscuro."
Pongo mis ojos en blanco. "No hubo seducción. Estoy bien. Estoy en casa…sola. Realmente necesitas darme un poco más de crédito."
"Te doy muchísimo crédito; de otra forma, no te hubiera dejado salir con él."
¿Dejarme? ¡Espera! "No estaba al tanto que era tu decisión."
"Claro que lo es – pude haberlos echado de cabeza a ambos en el club y arruinar todo completamente."
"No te hubieras atrevido."
"De acuerdo, necesito detalles, ya – voy para allá."
"Espera - ¿Dónde esta tu boy toy?"
"Se acaba de ir." Oh… ¡interesante! "Estaré ahí en 10 minutos. ¿Tienes vino?"
"Ya esta abierta la botella."
Me pongo la pijama mientras espero que llegue. Estoy parada descalza en la cocina sirviéndome otra copa de Merlot cuando escucho la perilla moverse – usualmente dejo la puerta sin llave y ella solo entra sin más. Esta vez, me doy cuenta que la cerré inconscientemente después del casi beso, con el fin de que Edward no pudiese entrar y saliese con al suya…. O al revés. ¡Mierda!
Inmediatamente empieza a golpear la puerta. "¡Bella!"
"¡Ya voy!" grito. Abro al puerta, con el vino en la mano como una ofrenda de paz. Luce muy ofendida de haber sido dejada afuera. ¿Es un crimen el ponerle llave a mi puerta ahora? ¿No debería ser más seguro?
"¿Por qué estaba tu puerta con llave?" pregunta. Pasa y toma el vino. Esta usando jeans y una playera, su cabello en una coleta suelta, y sin embargo aun luce como si acabara de bajar de la pasarela.
"Um, es una larga historia."
"De acuerdo, deberías ir empezando entonces," toma un largo trago del vino y se sienta en un taburete de la barra, viéndome… ¡Dios! Siempre tan mandona
"También necesito que cuentes unos detalles."
"¿Qué quieres decir?"
"Emmet. Necesito saber que diablos hicieron todo el día."
"Tu primero."
"Pues me entere que es el director general de una compañía en Olympia."
"Si, Emmet me dijo."
"Y es adoptado."
"Si, también me dijo eso."
"¡Dios! ¿Por qué no mejor tu me hablas de Edward entonces?"
"Relájate, es todo lo que dijo. Lo creas o no, no nos sentamos hablar sobre tu trasero lleno de intrigas todo el día."
"Tu trasero tiene tantas intrigas como el mío," digo a la defensiva.
"¿Entonces hiciste lo de chuparte el dedo?" dice riéndose como el diablo, sus codos descansando en la barra mientras se inclina hacia mí.
"Lo hice."
"¿Y…?"
Me rio. "¡Creo que funciono!" exclamo, recordando la mirada de Edward mientras trabajaba mi magia. Estaba realmente sorprendida de que pudiera incitar tal reacción. ¿Quién pensaría que yo, la inocente Bella Swan, tuviera algo de talento sexual? Lo acepto, no le provoque ningún alucinante orgasmo ni nada… ¡mierda! No puedo pensar en la palabra Edward y orgasmo juntos…
Rose brinca de emoción. "¡Lo sabía!" dice. "Ningún hombre puede resistir esa mierda. ¿Que fue lo que hizo?"
"Espera," digo, seria de nuevo. "Necesito algo de información respecto a tu chico corpulento ahora."
"Oh Dios santo," dice, poniendo los ojos en blanco. Obviamente no esta feliz que le niegue su cotilleo. Pero luego se alegra de nuevo y me imagino que esta pensando en Emmet. "De hecho no hicimos mucho. Solo… nos quedamos en casa," dice, muy tímida. Evita mis ojos.
"¡Rose! ¡Dime que aun no te has acostado con él!"
"¿Qué?" luce ofendida. "Si te gusta la persona el sexo puede ser algo…hermoso."
¿Con que hermoso? Esto es tan poco común en Rose. Ha estado con su parte de hombres – ciertamente no es virgen – pero no se acuesta con cualquier hombre. Así como tampoco baila con cualquiera. Este Emmet debe de ser alguien completamente. Parece que olvido por completo mi advertencia de anoche.
"¿Lo fue?" le pregunto, preguntándome si el sexo fue 'hermoso'
"¿Hermoso? Trata esta palabra: pintoresco."
¡Oh Dios! Ambas nos morimos de la risa.
"¿Has sabido algo del tiranosaurio de nuevo?"
"¡Cállate! Dime que fue lo que Edward dijo. Tienes que decirme. Estoy muriéndome."
"Bueno después de que se…recupero…probo un bocado del pastel y dijo que era 'orgásmico'…"
Rose jadea. "¡Noooo!" empieza a reírse histérica. Esto es muy divertido.
Después de que se recobro, volvemos a la plática. "¿De acuerdo, entonces porque estaba con llave la puerta?"
"¿No puede una chica ponerle llave a su puerta? Vivo sola."
"Corta la mierda, Bella. Escúpelo."
Dios… de acuerdo. "Él ummm… trato de besarme." Miro hacia abajo, sintiéndome tímida de repente. El arranque de Rose me asusta.
"¡Mierda!" Tiene los ojos abiertos como platos. "¿Lo besaste?"
"¡No! ¡Corrí dentro y cerré la puerta como una loca!"
"Bien. Es un pervertido… es solo la primera cita, por Dios santo."
"Tu y Emmet ya se están acostando." Señalo.
"Eso es diferente. Tú eres una apuesta para él, Bella. No importa lo guapo que sea, no cambia como es."
Sé que solo esta tratando de protegerme, como cualquier buen amigo lo haría, pero las palabras duelen un poco cuando vienen de alguien externo. ¡Y solo he salido con él una vez!
"Lo se," murmuro, sintiéndome miserable de repente. Dios, este Edward Cullen es muy escurridizo para mi propio bien. Necesito tomas agallas y despertar.
El día siguiente es domingo. Duermo hasta tarde, no teniendo planes en el día. Cuando finalmente salgo de la cama a eso de las diez, veo que tengo un mensaje de Edward. Hmmm… esto debe de ser interesante. Dure recostada una hora anoche preguntándome si volvería a saber de él después de mi pequeña escapada.
Leo el mensaje.
Buenos días, hermosa. Espero que hayas dormido bien – E
Oh, es sutil. Es un profesional en este juego. Y aquí estoy, una novata, jugando con fuego; puedo sentir el calor. Si no tengo cuidado, voy a quemarme.
Me siento en mi cama y pienso por un momento – mi cerebro es mucho más lento para despertarse que mi cuerpo – y finalmente respondo:
Muy bien, tuve unos sueños muy interesantes… ¿tu? – B
Esto debe de darle algo en que pensar. Rose estaría orgullosa. Parece que parte de ella se me esta pegando.
No más de un minuto después mi celular suena.
¿Te molestaría compartir? – E
Sonrió y escribo mi respuesta.
¡Perdón! Se dice el pecado no el pecador– B
Eso no es divertido. ¿Qué harás hoy? – E
Nada. Debería de ser un día gloriosamente relajante. – B
¿Irías a almorzar conmigo hoy? – E
Dios, incluso sus mensajes son seductores. O tal vez yo los estoy leyendo de esa forma. Y esta intentando de nuevo. Debí saber que sería persistente.
Eso se entrometería con mis planes – B
Dijiste que no harías nada. – E
Hacer nada es un plan… - B
No estoy por encima de rogar. Quiero verte otra vez antes de irme – E
Eso no es muy masculino. Y pensé que ya estarías en Olympia – B
Me voy esta noche. Y ya aclaraste tu punto de que no soy un hombre real – no hay necesidad de restregarlo en la cara – E
¡Ja! El primer paso es admitir que tienes un problema – B
¿Bella? – E
¿Si? – B
¿Irías a almorzar conmigo hoy, por favor? – E
¿Edward? – B
¿Si? – E
Si – B
Me reprendo a mi misma mientras me estaciono fuera de 'Anthony's', localizado – de nuevo – en Waterfront.
La próxima vez que te pregunte si vas a hacer algo la respuesta es ¡SI!
Tengo que parecer interesada si quiero que se quede alrededor de dos semanas. No tengo idea de los términos de la apuesta. No tengo idea cuanto tiempo estará dispuesto a intentarlo antes de tirar la toalla. Pero se, con certeza, que necesito más tiempo antes de poder enfrentarlo después del casi beso de anoche. Aun no me recupero por completo.
Me esta esperando cerca de la entrada del restaurante. Esta usando jeans y una justa camisa verde oscuro que muestra los bíceps de sus brazos tonificados. Su cabello en su usual desorden, esta más desordenado de ser posible debido al viento de Seattle.
Se ve… delicioso. Lo absorbo con la mirada.
Me ofrece esta maldita encantadora sonrisa mientras me acerco. Trato lo más que puedo de mantener la cabeza en alto y el contacto visual. Tranquila y confiada… tranquila y confiada…
"Hola Bella," me saluda, aun sonriendo. "Te ves hermosa. Como siempre."
Fui un poco más casual esta tarde, usando unos jeans y una blusa femenina color amarillo. Y un par de bonitas sandalias sin tacos – mis favoritas. Fue un milagro que no aterrice en mi rostro en algún punto durante la noche.
Regreso su sonrisa. "Y tu no te ves tan mal. Como siempre."
Se ríe, ofreciendo su brazo, y entrelazo mi brazo con el suyo. "¿Estas lista para unos deliciosos mariscos?"
"Si, ¡muero de hambre! Espero que estés usando tus pantalones para buffet."
"Son mis jeans flojos," dice, y guiña. Tengo que sujetarme un poco más fuerte de su brazo para evitar desmayarme.
Nos sentamos y ordenamos rápido, he estado aquí antes y al parecer él también. Solo pido agua natural como bebida – necesito tener la mente clara cuando estoy alrededor de este hombre hoy.
Veo a dos chicas – sentadas en una pequeña mesa a unos cuentos metros – ven a Edward un par de veces, y luego se giran la una a la otra y empiezan a murmuran emocionadas. Lo hacen una y otra vez, muy descaradas con su comportamiento. ¡Están casi encima de él por todo los cielos!
Edward parece no darse cuenta de su comportamiento al principio, pero eventualmente atrapa la mirada de una de las chicas observándolo y sonríe cortésmente. Ambas chicas suelta una risilla. No por nada es un engreído. Uso toda mi fuerza de voluntad para no poner los ojos en blanco, pero Edward aun siente un cambio en mi comportamiento.
Levanta una ceja. "¿Qué sucede?"
"Nada," aseguro rápido, pero me ve con escepticismo, nada convencido. Confieso: "Están siendo muy groseras."
"¿Esas chicas?"
"Si. Estas en una cita."
"Una cita por la que tuve que rogar."
"Ese no es el punto. ¿Debería esperar que vengan a tomarse una foto contigo pronto? ¿Tal vez prestarles un bolígrafo para que puedan darte su número?"
Sonríe ampliamente, luciendo extremadamente complacido con si mismo. "Bella Swan… ¿estas celosa?"
Bufó. ¿Celosa de que otra mujer este acechando al mujeriego? No lo creo. "No."
"Esta bien si lo estas," dice suavemente. "Yo estaría celoso si otros hombres estuvieran observándote. Como en el club – estaba celoso entonces."
"¿De que estas hablando?" digo sin más. Por alguna extraña razón estoy tan amargada como un limón ahora. Edward no es disuadido por mi tono de voz – si acaso su sonrisa es más grande.
"Los hombres te estaban viendo constantemente. ¿No lo notaste?"
No se si solo esta tratando de aplacarme o no. "No."
"Y bailaste mucho con ese tipo, el Nativo Americano."
Pongo mis ojos en blanco. "Ese era Jake. Esta por casarse."
"Oh, bien," parece relajarse un poco. "Un hombre menos del cual preocuparme."
Si, Edward, un hombre menos en tu camino para completar tu misión y ganar esta apuesta. ¡Viva por ti!
Esas chicas se van para cuando nuestra comida llega, gracias a Dios, porque me están distrayendo demasiado y Edward parece estar divirtiéndose demasiado con mi incomodidad. Me concentro en mi comida; no tuve tiempo para desayunar y muero de hambre.
"¿Así que, tú y Jale – son amigos?" Edward me pregunta, sus ojos verdes fijos en mí de nuevo. Tan pronto paso mi enorme bocado contesto.
"Si."
"¿Hace cuanto se conocen?"
"De toda la vida. Bueno, toda su vida. Él es dos años menor que yo. Nuestros padres son mejores amigos."
"¿Qué edad tienes, Bella?"
"24. ¿Cuántos años tienes tu?"
"28."
"Dios, eso es muy viejo," bromeo con él.
"Sabes lo que dicen de los hombres – nos ponemos más atractivos con la edad."
"¿Con que sí? ¿Eso es antes o después de que se quedan calvos y les crece la barriga por la cerveza?"
"A algunas mujeres les gustan sus hombres calvos." Contrarresta.
"Sé que a mí sí. Parece que tenemos un problema aquí…" Me estiro sobre la mesa y despeino su cabello. Maldición, es suave… él sonríe y trata de arreglarlo, pero claro que no ayuda.
"¿No te gusta mi cabello?" pregunta inocentemente.
Siendo honesta, su cabello after-sex es su mejor rasgo… además de su mandíbula. Y sus ojos. Y sus brazos tonificados…maldición, no lo sé.
Pero su ego es demasiado grande – no hay necesidad de alentarlo más. "Esta bien," contesto, desinteresada.
Sonríe pero deja el tema. Apuesto a que sabe que estoy mintiendo. Mujeriego bastardo.
Me hace más preguntas sobre mi familia, como a que se dedica Phil y como es mi papá. Limpio mi plato de nuevo, sin vergüenza, y no me sorprende que él también lo haga. Ninguno de los dos toma alcohol así que acordamos que fue un empate – esta vez.
Sugiere que vayamos a caminar a la costa y yo accedo con reservas. No es como si el pasar tiempo con él fuera una obligación; en verdad no, y por Dios es el mejor caramelo visual que una mujer pudiera pedir, pero aun no confió en él lo suficiente como para saber que no intentara otro ataque como antes. Pero mi mente esta clara, libre de alcohol, y estoy lista para cualquiera de sus trucos.
La costa nos da una hermosa vista de la ciudad y de la marina - es uno de mis lugares favoritos en Seattle. Bonitos edificios en un lado con el hermoso océano del otro. Restaurantes de moda y tiendas adornan nuestra caminata. Nos detenemos por un helado y continuamos nuestra sencilla conversación de antes.
Mientras caminamos calle abajo, lo veo – un puesto de renta de scooter. He manejado una scooter antes, hace algunos años, durante un viaje a Seattle con Jake y su padre. Jake fue el que más manejo, pero cuando me toco a mi no parecía tan difícil. De hecho fue muy divertido.
Me pregunto si Edward será muy 'delicado' como para manejar una. ¿Qué tanto quiere ganar esta apuesta en realidad? Planeo descubrirlo.
Pongo mi mejor cara de niña emocionada. "¡Oh, scooter! ¡Me encantan las scooter!"
Edward mira a donde estoy apuntando, pasivo. "Si, son divertidas," concuerda.
"¿Podemos rentar una?"
"¿Ahora?"
"¡Si! Porque no… ¿o ya estas listo para irte?"
"No," dice. Luce inseguro. "Quiero decir… si, podemos rentar una. Si quieres."
"¡Yay! ¡Vamos! ¿Vamos a compartir una? ¡Quiero manejar primero!"
Prácticamente lo arrastro. Solo nos toma unos minutos conseguir nuestra scooter, cascos, y un breve curso de como funciona: como detenerse, girar, etc. Edward no luce ni cerca de estar emocionado como yo sobre esta pequeña aventura. Por dentro, estoy muriendo de risa.
Se mueve para subirse al scooter pero lo muevo de golpe. "¡No! Dije que yo quería manejarla primero."
"¿Alguna vez has manejado una?" pregunta, alejándose con reservas.
"Si ¿tu?"
"Hace algunos años."
No le digo que también han sido unos cuantos años para mí Ni que solo he manejado una vez… y que tenía a un adolescente gigante detrás de mí dirigiendo cada uno de mis movimientos. "De acuerdo, entonces yo manejo."
Suspira. "Esta bien."
"Esto tampoco es muy masculino de tu parte, sabes," bromeo
"Solo súbete al scooter, Bella."
Me subo y me doy cuenta que Edward va a estar apretado, bastante pegado, contra mi espalda. ¡Mierda! Tal vez debí pensar mejor esto. Seré capaz de sentir cada centímetro de él.
Se sube y sí, puedo sentir cada cálido centímetro. Su cuerpo se acopla deliciosamente contra el mio. Envuelve sus brazos alrededor de mi cintura y se apoya en mí.
"Hmmm, pensándolo bien, me gusta esto."
Parpadeo y aclaro mi garganta, extremadamente aliviada de que no pueda ver mi rostro en este momento. "Te lo dije. ¿Estas listo?"
"Tan listo como puedo estar."
Tomo eso como mi señal y lentamente aplasto el pedal del acelerador. La scooter arranca como rayo, casi tirándonos a ambos hacía atrás. ¡Dios Santo! Rápidamente piso el freno y la cosa se va de lado. El operador nos esta viendo, riéndose histérico y el pobre de Edward es todo un manojo de nervios.
"¡Dios, Bella!" grita. "¡Pensé que sabias manejarlas!"
"¡Si se! Eso fue calentamiento." Ambos enderezamos el scooter y nos volvemos a subir.
"Tal vez deberías dejarme conducir," sugiere Edward. Por su tono me puedo dar cuenta que no va a estar dispuesto a dejarme salir con la mía de nuevo, pero no me rindo tan fácil.
"Solo una vez más. Solo déjame practicar."
"Vas a matarte – y a mi, de paso."
"No seas un bebe. Estas usando un casco."
"Bella…" advierte. No se ve muy feliz.
"¿Una ultima vez? ¿Por favor? Prometo que lo hare mejor." Pongo mi mejor cara de inocencia…y por Dios, ¡funciona! Suspira y se sube de nuevo detrás de mí.
"Una vez," dice, puntualizando la palabra. "Y por favor trata de tener cuidado."
"Si señor," digo sarcásticamente. Se presiona de nuevo contra mí y mierda me distrae. Presiono el pedal, aun más lento esta vez, y tengo un mejor éxito – la scooter avanza a un paso más manejable. Edward parece satisfecho. Puedo sentirlo relajarse inmensamente contra mí, aunque aun esta muy tenso.
Seguimos avanzando sin problemas por el camino. Me siento bastante segura de mi misma. ¡Esto es tan divertido como recordaba!
"Te dije que podía manejar," le digo.
"Si, lo estas hacienda mejor."
"Di que lo sientes."
"¿Por qué?"
"Por gritarme."
"¡Nunca te grite!"
"Lo hiciste un poco."
"Siento haberte gritado, Bella. Estabas estresándome."
"Es comprensible. Te perdono."
Se desliza más cerca de mí. Mierda, no hay ni un centímetro de espacio entre nosotros. Puedo sentir…oh no…dime que no es su…
Me da un semi-ataque de pánico y me muevo para girar a la derecha, a otra calle. La scooter es más difícil de girar de lo que creí, y de repente estoy aterrada que va a irse de lado de nuevo. No quiero poner mi pie en el piso con mi frágil sandalia. Presa del pánico grito, "¡Edward!"
"¡Mierda, Bella!" lo escucho maldecir. Él baja el pie, salvándonos, pero en un caos repentino presiono el acelerador como una idiota. La scooter sale volando, todo el frente levantándose del piso y yo me sujeto del manubrio aferrándome a mi vida. El asiento se aleja de nosotros y no puedo distinguir arriba de abajo o derecha de izquierda en los siguientes aterradores momentos que siguen. De repente choco contra el suelo, la scooter esta casi sobre mí, y un terrible dolor esta punzando mi muñeca derecha.
Edward esta de pie en un segundo, quitando la scooter de mi pierna. Está frenético. Yo solo estoy feliz de que aun estamos con vida.
"¡Dios, Bella! ¡¿Estas bien?"
