Capítulo 4: Juntos de nuevo
La luz de la mañana me despertó un día más. Eran las nueve de la mañana. Echaba de menos tener algo que hacer. La tía Elizabeth se encargaba de no dejar que hiciésemos nada, así que la mayor parte del tiempo me la pasaba conociendo a Valerie y a mi tía Elizabeth. Aquella mañana estábamos desayunando Val y yo mientras que comentábamos las noticias del profeta cuando sentí un golpe insistente en la ventana. Cuando miré vi a una lechuza pequeña de color marrón. Le abrí la ventana y se me posó en el hombro.
¡Hola Pig!- dije contento- ¿Qué tienes hoy para mi?
Cogí la carta que Pigwidgeon llevaba. Era de Ron. La abrí y leí. Era una carta muy escueta. Me decía que a las doce iría Arthur Weasley a buscarnos a Valerie y a mi.
Val, prepara tus cosas, nos vamos a La Madriguera.
¡¡¡¿¿¿Yo también???!!!
Sí. Eso dice Ron.
Me abrazó contenta. Me estaba empezando a acostumbrar a esas muestras espontáneas de cariño.
¡¡Mami!! ¡Me voy con Harry!- dijo Valerie cuando Elizabeth entró en la cocina.
Ya lo se. Dumbledore pensó que sería una buena idea que fueses conociendo a tus compañeros. A mi también me pareció una buena idea.
Valerie y yo subimos las escaleras y nos separamos al llegar arriba. Nuestras habitaciones estaban una en frente de la otra. Yo tardé un poco más de lo que venía tardando en hacer el baúl ya que la tía Elizabeth se había empeñado en comprarme ropa nueva. Habíamos tirado la ropa vieja de Dudley. Elizabeth me compró mucha ropa de verano. Y antes de irme a Hogwarts iría con ella y con Valerie a comprar ropa de invierno para el colegio. Valerie estaba muy nerviosa en cuanto a qué ropa se llevaría. Cuando acabé de hacer mi baúl lo bajé con gran esfuerzo, pesaba más de lo que recordaba. Cuando hube dejado en la entrada el baúl y la jaula de Hedwig subí a la habitación de mi prima. Todavía estaba guardando ropa.
Deja algo de sitio para los libros y las cosas del colegio- dije con sorna.
Ya lo se, pero cada año tengo que hacer más grande el baúl… es exasperante.
Valerie acabó de hacer su baúl y yo la ayudé a bajarlo. El señor Weasley llegó puntualmente haciendo gala de la puntualidad británica. Entre él y yo guardamos las cosas de Valerie y las mías en el coche. Pusimos a las lechuzas en el asiento de atrás, la de Val se llamaba Kitty, un nombre un tanto cursi para una lechuza. Valerie y Elizabeth se despidieron y después la tía me abrazó y me besó a mi. Nos prometió que nos reuniríamos con ella para ir a comprar el material necesario al callejón Diagón. Nos subimos al coche y comenzamos nuestro viaje hasta "La Madriguera". Cuando el coche del señor Weasley aterrizó delante del garaje lleno de trastos, me sorprendió que nadie saliese a recibirme. Probablemente no se habrían enterado. Pero cuando entré en "La Madriguera" y la vi tan vacía… me sentí totalmente fuera de lugar.
Charlie, Bill y los gemelos están trabajando. Ronnie y Ginny han ido a nadar con las chicas- dijo Molly después de propinarnos uno de sus abrazos rompehuesos a cada uno.
¿A nadar? ¿Qué chicas?
Hermione, Frances y Luna. Ginny invitó a Luna a pasar unos días. Frances es mi sobrina.
Molly Weasley me acompañó hasta la habitación de Ronald en la que había dos camas, las dos camas de rigor. Después acompañó a Valerie a la habitación que una vez había sido de Percy. Finalmente habían decidido habilitarla para que nosotros acudiésemos. Dejé mi maleta y saqué mi bañador. Me puse una camiseta y bajé a la cocina. Molly me dio una toalla, y dos bolsas. Una con bocadillos para todos y otra que era como una rejilla con bebidas que podríamos meter en el lago para mantenerlas frescas. Desde luego Molly estaba siempre en todo. Tuve que esperar a Valerie que tardó algo más en cambiarse. Bajó con el bañador puesto, un vestido y chanclas. Le di la bolsa de los bocadillos para que la llevara. El señor Weasley nos indicó hacia dónde estaba el lago y pronto comencé a oír risas. El lago estaba en un claro del bosque, no era demasiado grande, pero tampoco pequeño. Tenía una caseta de madera y un pequeño enbarcadero también de madera, evidentemente construido por los Weasley. Ronald estaba metido dentro del lago, disfrutando buceando para coger piedras del fondo, tirándose del embarcadero, etc… Las chicas por el contrario estaban tumbadas en una pequeña ensenada de arena blanca al sol. Tuve una idea. Le pedí a Valerie que se escondiera detrás de la caseta, que le íbamos a dar una sorpresa a Hermione. Hermione llevaba el pelo recogido en una coleta alta con gafas de sol oscuras. Llevaba un biquini de color naranja de estilo deportivo pero sexy a la vez. La miré de arriba abajo. Su pelo estaba más rubio, su piel estaba morena, estaba muy delgada. Se quitó las gafas y se levantó para ir hacia el embarcadero. Lo recorrió y se puso al borde. Saltó y cayo en el agua de cabeza en una zambullida perfecta. Parecía que solamente tenía ojos para Hermione. Me había quedado paralizado. Cuando se acercó nadando hacia la orilla fue ella la que me vio.
¡¡Harry!!- gritó.
Todos miraron para mi. Pero fue ella la que llegó a mi primero. Se tiró a mi cuello y me abrazó con fuerza. Yo la cogí suavemente por la cintura. Tenía toda la piel mojada y el pelo. Al posarla en el suelo, me dio un beso en la mejilla. Después recibí abrazos y besos de Luna y Ginny. Ginny me presentó a su prima Frances. Fran era una chica preciosa, con una larguísima melena rubia y rizada, ojos azules, sonrisa de estrella de cine y una cara preciosa. Y después Ronald me abordó.
¡Menos mal que has venido hermano! Imagínate… yo solo con estas cuatro mujeres… en serio que te necesitaba.
De qué te quejas Ronald, hemos sido muy buenas contigo- dijo Hermione con cierto tono de sorna.
Además tenías dos chicas para cada brazo- dijo Ginny.
Ginny, Frances y Luna volvieron a tumbarse al sol como lagartijas. Hermione se quedó conmigo y con Ron.
Tengo una sorpresa para ti, Hermione- dije.
Me puse detrás de ella y le tapé los ojos con una mano. Con la otra la iba empujando hasta llevarla hasta detrás de la cabaña. Cuando le destapé los ojos, Hermione se quedó mirando a Valerie unos segundos, sorprendida, antes de que las dos se abrazasen y comenzaran a hablar a la vez.
No me digas que es tu prima…- dijo Hermione mirándome- Molly nos dijo lo de tu tía y tu prima… pero no me imaginaba esto….
Hermione se había emocionado, lo noté porque los ojos le brillaban extrañamente. Me abrazó con fuerza y después a Valerie. Entonces volvimos al lago para presentarle a Valerie a los demás. Ronald se quedó mirando para ella como si nunca hubiera visto a una chica. Entonces supe que Hermione había pasado a la historia. Siempre había intuído que Ron estaba enamorado de Hermione, pero cuando vi cómo miraba a Valerie supe que ya no lo estaba. Y para mi sorpresa me alegré. Y otra vez empecé con el remordimiento y lo de la amistad. Aquella noche después de cenar en La Madriguera me quedé sentado en el jardín mirando la Luna. Me gustaba estar allí. Me sentía como en casa y en paz. Hermione se sentó a mi lado. Mientras que yo miraba la Luna ella me miraba a mi, lo podía notar.
Sabes…- dijo Harry de repente- por primera vez en mi vida me da la sensación de que tengo una familia de verdad. Estos días he sido más feliz de lo que he sido en toda mi vida.
¿Por qué te…?
Tenía sed de venganza. Además temió que si se quedaba conmigo estuviera más expuesto al peligro. Verás. Ella era muy conocida, en cambio casi nadie conocia la existencia de la hermana muggle de mi madre. Donde primero irían a buscar los seguidores de Voldemort sería ella.
Es bastante lógico.
Me contó que papá quería que Sirius y ella cuidasen de mi como una familia. Mamá estaba más de acuerdo con lo de llevarme con Petunia.
Esa noche me acosté bastante tarde ya que Ronald quería conocer toda la historia de cómo había recuperado a mi tía y a mi prima. Y sobre todo a mi prima.
