2.65O EN BRUTO(? peso neto(? okya :l bueno este si que está bueno, me encantó la redacción jo. en fin, espero que les guste, es un poco tarde y me pesan los ojiños D: abajo lo demas:3
NOTA: como siempre, personajes de Steph Meyer, Thomas y trama mios :3
ENJOY!
Isabella's POV.
Año mil novecientos dieciocho, apenas cumplía los diecisiete años y mis padres caían enfermos de la gripe española que comenzaba a expandirse por el Oeste del país. Semanas en sufrimiento, hasta que no pudieron soportarlo mas y se marcharon, dejándome sola y con un poco de dinero de herencia. Usándola en comida, esudios, estadía, vivencia básica y otros, no podría subsistir, por lo que simplemente decidí seguir adelane, viajando a Italia para estudiar Literatura y así poder vivir de eso. No contaba con que una de las noches, dirigiéndome a mi estadía en Roma, me encontraría con el ser que me cambiaría la vida, o mejor dicho, me la quitaría. Nunca le ví el rostro, nunca supe quien era, en mi cabeza solo estaba cuanto ardía todo dentro de mí.
Años después comencé a probar mi nuevo cuerpo, pero no era yo, pensé en el suicidio, pero nada servía, mi cuerpo ahora cambiado, era mas fuerte de lo que suponía. Poco recordaba de mi vida pasada, solo las cosas mas relevantes y permanentes seguían en mi desarrollada cabeza, pero como nebulosos recuerdos, por eso ya no sabía que hacer con mi existencia, solo sabía alimentarme. Solo de sangre animal, por que a pesar de que los humanos me atrayeran, odiaba asesinar personas, y matar animales ya me era bastante.
Aprendí y acostumbré a salir solo de noche, ya que mi piel resplandecía como mil diamantes incrustados en mi poderosa piel al ser acariciada por los rayos del sol.
Visité cientos de paises y ciudades, con el tiempo dejé mis ansias por morir y decidí sacarle provecho a mi nueva visión y mente, pensaba mas rápido, veía mil por ciento mejor, comprendía más fácil y retenía más cosas con exactitud, comencé a enriquecer mi cabeza leyendo la mayor parte del tiempo, consiguiendo libros como fuera. Busqué leyendas sobre seres chupa sangres de la noche, los nativos losllamaban redivivos, todo calzaba con mis caracteristicas y dones, pero no me conformé con eso, seguiría investigando hasta que mi mente me lo impidiera. Podía hacer todo con más agilidad y presición. Tomé prestada ropa un par de veces, debía hacer un cambio antes de conseguir trabajo y dinero.
Comencé a mezclarme entre la gente, sin atacarla ni tirarme directo a sus cuellos, pero no quería decir que mi instinto natural no florecía al sentir el olor que desprendían sus cuerpos, la sangre humana me producía una quemazón en la garganta, pero que con el tiempo logré disipar levemente. Tardé poco tiempo en encontrar trabajos, gracias a mi riqueza de información en distintos temas y no esta de mas nombrar la atracción física que provocaba en los ilusos hombres de alto rango en cada empleo.
...
Finales del siglo XX, me encontraba cazando en los las dolomitas Italianas cerca de Venecia, donde había pasado el ultimo tiempo, en busca de algun ciervo, cabra u oso pardo. Estaba preparándome para viajar a Sudamerica por un poco mas de conocimiento sobre los nuestros y tener alimentación suficiente. Corría y escabullía por un grupo de gamuzas que había divisado a cincuenta metros de donde estaba, cuando algo entre los árboles cerca de un arrollo que daba al lago Di Garda, llamó mi inquieta atención. Se tensó, pero no se puso a la defensiva como lo haría cualquiera, solo se acercó a velocidad lenta para alguien como él.
Así conocí a mi compañero de viaje, había estado en Italia por un intercambio temporal en el trabajo desde mi pais natal a Venecia, el primer dia que pisó la bella Italia se encontró en el lugar y tiempo incorrecto. Siendo convertido cuatro años antes.
Se alimentaba de misma manera que yo, él lo llamaba vegetarianismo. A pesar de ser menos experimentado, parecía saber mucho más sobre todo, me comentó cuanto había leído en el poco tiempo desde su nacimiento. Poco había notado la perfección de sus facciones, nuestra piel era exactamente igual, y el color de nuestros ojos eran similares gracias a nuestra inusual dieta, solo nos diferenciaban nuestras alturas, él bastante más alto que yo y además el color de sus cabellos, dorados como el oro, sin mencionar su increible hermosura, incluso para vampiros, como se nos llamaba.
Me contó lo que recordaba de su vida, y que quería recuperarla de alguna forma. Lo que podía recordar era escaso, pero algo más que yo, él recordaba que tenía hijos y una hermosa mujer por esposa, deseaba volver y recuperarlos de alguna manera.
Con el tiempo fuimos creando lazos, un poco más afectivos que dos extraños, ya que al yo descubrir mi don de leer mentes, podía saber si las cosas que me decía eran verdad y que era cierto cada cosa que sentía. Nos preocupabamos por el otro, como si de padre e hija se tratara, de alguna forma me sentía cómoda, por que recordaba cada vez más lo que era tener padres y que alguien se preocupara por mi, dejando de lado todo lo monstruo que creía que era, solo, una persona con sentimientos. Meses de planes de vida y cosas que llevar a cabo.
Diecisiete años despues ya eramos familia, el rubio padrastro cumplía veintidós años de su nuevo nacimiento, y seguíamos estando intactos. Sabíamos todo sobre el otro como si hablaramos de nosotros mismos, nos ayudábamos mutuamente a pasar entre la gente como cualquiera, ya que la gente creía que eramos padre e hija, trabajabamos juntos en distintos rubros, ganando dinero para cambiarnos de ropa y parecer algo más normales, cuando estas se desgastaban, las regalábamos a los que más las necesitaban. Nuestra vida juntos fue así hasta que llegó el día en que estaba todo listo para ponerse en marcha. Al año siguiente estabamos de camino al actual estado de Washington, por el lado Noroeste de Estados Unidos, donde había pasado muy poco tiempo desde mi transformación.
Llegamos a Seattle y comenzamos el plan; mezclarnos, ubicarnos y lo demás iba para mi padre. Un día cualquiera de caza en las ya exploradas montañas cercanas a Seattle, después de una semana de llegar, me dirige a los bosques y alrededores de lo que se hacía llamar Olympic, nada más todo verde y de mucha fauna, en especial alces y ciervos de cola negra. Sentía constantemente los olores de esos animales, pero necesitaba algo más, como un oso pardo o algún puma, pero logré percibir un olor diferente, magnífico, pero lo saqué de mi mente y garganta de inmediato, sabía que tipo de naturaleza emitía tales olores, pero a diferencia de los demás, éste me llamaba con creces, aún así mantuve mi mente alejada mordisqueando con desgana una cabra fácil, de todos modos debía saciar mi sed de alguna forma. Mis ojos podían parecer agujeros negros con facilidad, por el simple hecho de haber olvidado una caza rápida por Europa cuando pude.
El destino me quería probar, y finalmente me encontré con la escencia que tanto me atraía. Para mi sorpresa, quien era dueño, era un sujeto de ensueño adolescente hormonal, no parecía mas de veintidós años, alto, de cabello particularmente broncineo de puntas más claras y revuelto, ojos verdes como esmeraldas y tez casi tan blanca como los de nuestra especia, aterraba su humana perfección. Seguro era el tipo que se las traía por esos lados.
Jugué un poco con su mente para luego desaparecer y seguirle el rastro. Llegué a las afueras de un moderno aparamento en el centro del pueblo al cual me había acercado, además de una casa bastante amplia casi entre los bosques, solo un pequeño camino la unía con la civilización del pueblito de Forks, Washington.
...
Mi falta de la necesidad de dormir me permitió saber más de él sujeto que había encarado esa tarde mientras que éste dormía en el improvisado campamento creado en el prado junto a otros dos humanos, muy cerca de donde nos habiamos encontrado. Lo miré dormir un par de horas, me cautivaba su paz y repentinos cambios en su respiración y palpitación. Intenté leerle, y no conseguí nada...
Ya pasada la noche decidí que debía cazar algo más para prepararme para la noche siguiente.
...
EL dia nublado en el pueblo era de ayuda, mi piel no parecía fuera de lo común entre la gente, allí todos eran faltos de bronceado, por lo que me podía pasear tranquilamente por las calles, pero no faltaba uno que otro pervertido de mente sucia facil de leer que se me quedara viendo por más tiempo de lo cómodo. Por lo que habíamos hablado la primera semana con mi acompañante y familia, pensé que buscaría trabajo en el mismo pueblo donde me encontraba, un lugar amplio y diverso como Seattle era menos conflictivo que el pequeño Forks. Llegué hasta donde sentí a mi compañero de siempre, en el Hospital Comunitario de Forks.
-Vaya, con que ya te mezclaste ¿no? -comentó al verme llegar tan pausadamente, yo reí.
Estaba apoyado en el mesón principal del lugar, todo era blanco y olía a lejía y desinfectantes, un bullicio aburrido y molesto se escuchaba en todo el Hospital, sin agregarle que estaba parcialmente atestado de humanos, enfermos e hipocondriacos.
Cualquier vampiro podría ser doctor.
-Si, podemos decir que si... aqui es más fácil, ¿a que no? -le respondí con una media sonrisa, había estado dieciocho años con él y nuestra confianza era como ninguna otra. Él asintió quedamente.
-Entonces... ¿ya tienes trabajo? -formuló otra pregunta, yo rodé los ojos.
Habíamos acordado en que al llegar encontrariamos donde obrar al instante, al menos así habia sido los ultimos años al otro lado del mundo.
-No -confesé, ¿Con que tiempo haría eso? Es decir, los humanos dormían y no tenian todo el día- sorpréndeme... ¿tu si? -ataqué, él rió y asintió conforme.
-¿Como crees? Por supuesto... -no me parecía extraño, con tanto conocimiento, como no.
"Siempre un paso delante de ti Bella" -le escuché mentalmente.
-Fanfarrón -murmuré por lo bajinis, él volvió a reir, como de costumbre, y me acercó a él en un abrazo.
Su piel era cálida y suave al tacto, al menos al mío, por que por supuesto, para los humanos, seriamos piezas de mármol en movimiento. Humanos como las tres enfermeras que me atacaban con la mirada y los cinco moribundos en la sala de espera que nos observaban con una especie de ternura.
"Debe ser su hermana, o su hija..."
"¿Es posible que el nuevo Doctor tenga una novia asi de joven? es imposible..."
"Maldición, ya están acaparándolo... ¡se suponía que yo debía ser la primera!
Intenté no soltar una carcajada ante sus pensamientos tan superficiales.
Quien abrazaba y por quien las enfermeras hiperventilaban soltó un suspiro innecesario.
-Quiero lo mejor para ambos, cariño -dijo con su voz ronca en mi cabello, depositando un pequeño beso- por eso estamos aquí.
-Lo se, pero luego de que consigas lo tuyo, me largo -aún intentaba hacerlo cambiar de opinión sobre dejarme ir, él pretendía hacerle explicar a su familia lo ocurrido, además de presentarme como su protegida y hasta en ultimo caso, como hija propia.
Ví y sentí como se tensaba y dejaba salir un gruñido imperceptible para los humanos.
-Ya hemos hablado de esto... -refunfuñó de mala gana, rodé los ojos.
Habiamos adoptado varias caracteristicas humanas que antes debíamos poseer, más apariencias e intentos de naturalidades.
-Y lo hablaremos otro día -completé como siempre ocurría.
-Eres la persona -lo miré mal, de todas formas continuó, se le hacía fácil tratarnos como comunes y no como montruos- más terca que haya conocido en toda mi existencia -finalizó negando divertido con la cabeza.
Hice una mueca y suspiré, no es que no me lo hubiera dicho antes.
-Entonces... ¿de que te encargas? -pregunté después de un rato en silencio, él revisaba unas ficahs, no me habia fijado que estaba usando un guardapolvos blanco con su nombre bordado en él, típico medico.
-Pues... soy medico general, pero estamos en época de festividades y vacaciones de invierno, y al ser nuevo, trabajo esta temporada, por lo tanto debo de encargarme de cualquier cosa que atraviese esa puerta -señaló la principal.
Había pasado más de cincuenta años más que él siendo de esa naturaleza, y aun asi él tenía un don especial de contenerse ante el olor de la sangre humana, el que era potente y variado, y reinaba ese lugar, para mi suerte, había saciado mi sed lo suficiente como para ignorar casi por completo el sentimiento.
-Eso... supongo que esta bien -cavilé con algo de dificultad ante la fácil distracción en el lugar, él asintió y luego dejó por fin la maldita ficha de lado, me miró fijamente, como si buscara algo en mí.
Intenté leer su mente, pero solo conseguí escuchar su voz profunda repasando los ultimos libros que se había tragado. Cosas similares hacía cuando no me contaba algo que no me gustaría o no me covenía saber.
-Mira... ¿Podrías hacerme un favor? -preguntó de pronto, justo cuando estaba a punto de decirle que me iría a dar una vuelta.
-¿uhum?
-¿Crees que podrías buscar un apartamento en el centro? Lo más cerca de aqui... -dijo con el ceño un tanto fruncido, parecía estar incómodo y un poco dudoso al preguntarme.
¿Apartamento? Es decir... para mantener apariencias, eso quería decir ropa, camas que nunca usariamos, muebles inutiles, mil cosas que no nos serían de uso práctico, que seguro jamás tocariamos. Habiamos sobrevivido sin nada practicamente, cambiándonos de ropa de vez en cuando, debido al desgasto por la caza y el correr constante. Siempre aparentando...
De pronto, me pareció una buena idea y sabía exactamente por donde comenzar a buscar.
-Está bien -no me perdí ni medio segundo meditando, él sonrió abiertamente.
A pesar de tener más de cien años, seguía teniendo esa actitud juvenil moderna que nadie entendía en el mil novecientos, podían fácilmente retratarme hasta de promiscua y osada, pero poco me importaba. Seguramente me estaba comportando como una adolescente de esa Era y el vampiro, quien me agradaba considerarlo alguien de admirar, podía hacer del padre que quiere lo mejor para sus críos. Pareció sorprenderse ante mi positiva, sonrió y me abrazó una vez más.
-Gracias -sabía a lo que se refería, podía leerlo.
"Nunca estarás sola, viviremos juntos, pero de la manera como se debe, vampiros o no"
...
Después de hacer los trámites debidos, me entregarían las llaves de nuestro apartamento amueblado, que sin problemas podríamos pagar al contado, en el plazo de cinco dias aproximadamente. Habrían sido dos semanas, pero gracias a mis dones y mi naturaleza, me hicieron una buena oferta acortando el plazo de entrega, estaba dichosa y radiante.
Ya con la noche caída sobre los bosques y centro de Forks, decidí dar el paseo que había planeado antes, engañando un poquito a mi casi padre, diciendole que estaría de caza, preparándome para buscar trabajo.
Busqué su efluvio, se concentraba en la casa cerca del bosque, donde ya había estado antes.
Sigilosamente entré por la ventana a la habitación donde más me atraía su olor. La sala era muy minimalista, paredes blancas, estanterías de color caoba, donde parecían haber indicios de CD's y libros ausentes, un gran sillon negro de cuero sintético, muebles comunes y una enorme cama, de esas que no había tocado en años.
Me acerqué lentamente, sentía como me impregnaba de la escencia, cada paso que daba en dirección hacia la puerta, era un suplicio, él debía estar abajo y en cualquier momento subiría, no sin antes de que yo lo escuchara, por supuesto.
Me recosté casualmente sobre la superficie mullida, respiré inutilmente la atmósfera que se creaba; olor natural humano, solo que con unos toques únicos como a perfume masculino y uno personal suyo que aun no alcanzaba a reconocer del todo.
Minutos después, toda la familia presente, cuatro personas exactamente, comenzó a apasiguar sus corazones y respiraciones, uno último subiendo en solitario las escaleras, en dirección a la habitación donde me encontraba.
Comenzaba el juego.
ahí ! :D espero que les haya gustado tanto como a mi! aers, mala redacción, cosas que falten, cosas que no cuadren a reviews! es que me dio algo de flojera leerlo todo por que esta algo largo por lo que si algo esta mal es culpa de la pagina :c okno haha pero eso, como siempre las quiero mucho y gracias por los reviews y todo*-*
Saludos! las quiero *-* nos leemos luego :D
-Triny
