PARTE 4: ÁNGELES CAÍDOS
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"Reacción de pliegue a 235". – informa Vanessa desde su panel, donde repentinamente han aparecido siete cruceros enemigo.
"Entendió, preparen los escuadrones Skull, Ángel y Apollo para intercepción". – ordena Gloval.
Parándose frente a la ventana, Gloval ve que en pocos minutos los escuadrones están partiendo rumbo a la batalla. Cuenta casi 36 cazas, pero no esta seguro. Saca su pipa sin tabaco del bolsillo y empieza a masticarla.
En pocos minutos, puede ver como los equipos se enfrascan en otro combate. Desde su puesto escucha el bullicio en el nivel inferior, donde están los controladores de combate, dando instrucciones a los pilotos.
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"Al fin vamos en camino". – dice uno de los espías Zentraedi, atado a la almohadilla de la cápsula que los transporta.
Los Zentradi Roli, Konda y Warera van cómodamente instalados, mientras son acarreados por una decidida piloto Meltradi, acelerando a toda velocidad. Tiene ordenes expresas de ir, dejar a los espías dentro de la nave e irse a toda velocidad en dirección contraria. El inmenso traje de combate Queadlunn-Rau, incluso mas que las de sus contrapartes masculinos. Su chillón color rojo le diferencia claramente de las otras de su misma clase. Su color rojo, como si proclamara a gritos 'vengan a enfrentarme si tiene las agallas'.
"Lastima, con lo que quería divertirme". – murmura para sí la Primer Oficial Milia Falyna, mientras la nave fortaleza aumenta de tamaño. Acelera mas aun, y esquiva por mucho varios mísiles dirigidos a ella. "El Gran Enemigo no parece tan agresivo. Han mostrado una eficacia mínima. Creo que todo eso de la ferocidad microniana está sobrevalorado."
Luego de decir esto, lanza una rápida andanada con los mísiles de sus hombros, y en pocos segundos pulveriza a toda una formación de ocho cazas que ni siquiera sabían que ella estaba allí. Sonriendo pasa rauda sobre otro, que resulta ser el del Mayor Focker, que esta sorprendido por la repentina explosión del escuadrón Apollo frente a sus ojos.
"¿Qué diablos fue eso?"
"Tengo algo en mi radar. Se mueve en zigzag muy rápido. Ángel 502 van contra usted. ¡Quítese!... ¡Dios!... lo mato". – chilla un piloto de lo que queda del escuadrón Apollo.
Milia se dirige directamente contra un Valkyrie desprevenido, le apunta pero después decide no eliminarlo, estira su mano libre y se aproxima rápidamente contra el caza negro.
"¿Qué¿Qué¿Quién dejo eso¿Dónde¿Dónde¿Dónde?". – pregunta Engel, poco antes de que pasara Milia tan cerca que le agarra el ala derecha y lo arrastra por varios cientos de metros.
Milia pasa tan cerca que hasta puede verlo. Pero Engel ni siquiera sabe que es lo que esta pasando. Olvidándose de su juego, Milia lo suelta y pasa acelerando sobre la cubierta del Macross, destruyendo varios Destroid de defensa antiaérea y finalmente, encontrando el punto vulnerable, lejos de los motores, para abrir un boquete y lanza la cápsula en el interior.
Finalmente, cumplida su misión, sale rápido de allí.
"¡Solkin sin!". – repite una y otra vez Engel mientras logra enderezar su Valkyrie, dispararle a dos Regult que pasaban por allí y durante todo el camino de regreso al Prometheus. Tan pronto la nave esta en el área presurizada, Engel salta de la cabina y revisa el ala. Se encuentra con la marca, como la de una pinza de tres dientes, o más precisamente, una garra de tres dedos.
"¿Te enteraste Geni?". – pregunta Nikolayev, acercándosele, con su casco en una malo y agitando la otra.
"Si, fui arrastrado como un saco."
"No, lo otro. adivina"
"¿Qué es? No estoy muy bueno con las adivinaciones hoy."
"Focker capturo un caza enemigo, y dentro estaban la 1er Teniente Hayase y el escuadrón Vermellion."
"Me alegro por ellos". – dice sin muchas ganas "Pero eso es problema de ellos, no mío."
"¿Por qué eres tan cínico, Gennadi?"
"Practico mucho". – Contesta, mientras pasa los dedos por las concavidades que hay en el ala.
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Macross esta acercándose a 400 000 km de la Tierra, mas o menos a la distancia de la Tierra a la Luna, casualmente, el sitio original que Gloval había elegido, ha hace diez meses. Por alguna extraña razón los enemigos solo se han limitado a seguir a la nave estos últimos miles de kilómetros. Una fracción de la flota rodea a la nave desde un radio de casi 500km, mientras una fuerza mas compacta, esta detrás, todas a la misma velocidad de Macross, casi parecería que la escoltan. La situación fue la misma durante las siguiente horas, en las cuales la tierra crece mas y más en la ventana.
Súbitamente, diez cruceros enemigos empiezan a separarse del grupo B, el grupo compacto, con intenciones de atacar. Desde el Prometheus, un ES-11D despega desde la catapulta 3, siendo precedido por los escuadrones Skull y Ghost que despegan para realizar las tareas de defensa. Macross empieza a transformarse mientras los cruceros se aproximan a toda velocidad.
Justo al finalizar la transformación, los cañones principales se posicionan para apuntar contra el enemigo, disparando con toda su potencia y destruyendo a los agresores. Respondiendo al ataque, Kamjin Kravshera, segundo comandante a cargo de la flota Zentraedi, ordena dispara todo el armamento contra ellos.
"Continúen disparando". – ordena Gloval, mientras los informes de daños le abruman.
"¡Santo Dios! Es inútil". – murmura Misa mientras prepara los sistemas para un nuevo disparo.
Macross continua disparando contra el enemigo, destruyendo muchas naves, pero pareciera que estas se reproducen.
"El enemigo esta recibiendo refuerzos, nos llevaran mucha ventaja Capitán". – dice Vanessa mientras observa como un gran numero de naves del grupo alrededor de ellos se aproximan.
"La barrera se debilita con rapidez". – reporta Shammy.
"Perdemos potencia". – dice Kim.
Para sorpresa de Gloval, las naves que se aproximan no están prestando ayuda de combate al grupo de ataque.
"No lo entiendo, nos cubrieron con sus propios compañeros". – exclama Claudia al ver como todas las naves enemigas se detiene.
"No sé, pero ya nos preocuparemos de ello cuando lleguemos a la Tierra, Claudia". – dice Gloval, aliviado por la acción enemiga. "Regresen los escuadrones de ataque."
No habían pasado unos cuantos minutos desde la llegada de los últimos cazas cuando el Macross empieza a penetrar en la atmósfera terrestre. Sin ningún tipo de coeficiente de sustentación, y con múltiples daños en los motores, la nave literalmente cae como una piedra haciendo que sus 20 millones de toneladas se hundieran como plomada en las aguas del océano pacifico.
Finalmente la nave surge, indemne luego de su largo viaje y su espectacular reingreso a la tierra, mucho más calmado en comparación como el que hizo hace mas de diez años. El primer acto consiente de Gloval, cuando la nave al fin queda estable en el mar, es sacar de nuevo su pipa y encenderla sin ninguna inhibición. A lo que se abrieron las escotillas externas, el viento salado del mar inunda cada rincón de la ciudad, mientras miles de ciudadanos del Macross corren para mirar el exterior, contentos por regresar al fin a la Tierra.
Inclusive, muchos de los efectivos militares dejan lo que hacen y corren al exterior. Por su parte, Engel abre con algo de dificultad una pesada escotilla de presión en el casco del Prometheus, que esta algo agarrotada por su estancia en el frío del espacio, y también porque que las demás salidas están congestionadas con todo el personal que sale a correr por la cubierta del portaviones. Es segado por la fuerte luz del sol, mientras termina de salir y le da una mano a Nikolayev.
"¡Por fin!". – exclama Nikolayev abrazándole y saltando como un resorte de un lado para el otro. "Me siento como si estuviera en un sueño."
"Si, al fin llegamos vivos". – dice Engel sin muchas ganas mientras le suelta y pasea sus cansados ojos hacia el mar.
"Deberías estar contento, al fin regresamos. Al menos disfruta el momento."
"No sé si disfrutar sea la palabra que describiría lo que siento."
Engel levanta la vista para ver como varios escuadrones del Valkyrie del cercano Japón sobrevuelan las olas a unos pocos metros. Todos les saludan alegremente, en medio del griterío, el no puede ni escuchar sus propios pensamientos. El cielo y el mar parecen despedir un resplandor blanquecino, lo que de verdad da la sensación de estar en un sueño.
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Al día siguiente, Gloval suspira mientras a observa la amplia cabina del vehículo que les transporta a través de las entrañas de la tierra hacia el Cuartel General de las Fuerzas de la U.N.Spacy.
"¿Falta mucho para llegar?". – pregunta Misa al Capitán luego de un largo silencio.
"Falta poco, el túnel aun tiene seis kilómetros de profundidad, y por cierto¿ha oído hablar del Gran Cañón Misa?"
"Para nada¿qué es?"
"Es una enorme arma de reacción que han estado construyendo desde hace tiempo. Utiliza el mismo principio que el cañón del Macross pero induce los campos gravitatorios de la Tierra para producir energía. Y el túnel por el que estamos en este momento es precisamente el cañón de esa arma."
"¡¿QUÉ?!". – exclama Misa alarmada. "Significa que podríamos morir si el cuartel fuera atacado."
"Bueno, creo que primeros podrán sacarnos de aquí, nunca había estado en este sitio. Aunque nunca se sabe..."
"Mi padre solía traerme aquí. Pero nunca por el túnel principal, ahora entiendo la razón."
"Este proyecto es extremadamente secreto, solo tenían conocimiento algunos oficiales. Ningún extraño tenia permiso de pasar, ni siquiera la hija de un Almirante". – dice riendo Gloval.
"¿Pero porque mi padre?"
"¡¿Y entonces quien más?!". – exclama Gloval como si fuera un hecho conocido por todos. "Fue un visionario. Promovió la creación de este complejo cuando todos los demás lo juzgaban innecesario."
"¿Mi padre fue el responsable de esto? No lo sabia."
"Su padre siempre ha sido un hombre decidido, cuando servimos juntos, creo que fue en 2004, surgió el problema de raciones inadecuadas para los hombres, y al ver que no obtenía respuesta a sus peticiones, envió hombres a robarse las provisiones del Comandante y hasta del General."
"¡No me diga que mi padre hizo eso!". – exclama Misa, riendo por conocer esa faceta de su padre. "No pudo creerlo."
"El General pensó que se habían infiltrado enemigos en la base y nos ordenaba encontrarlos... me da gusto verle reír, creo que es la primera vez que le veo hacerlo desde que escapo del enemigo. Pero creo que no nos quedara mas gana de reír luego de esta reunión. Pero hay que explicarles que lo que los enemigos desean de nosotros es solamente y nada mas que la fortaleza, no nuestro mundo. Espero ha haya estudiado bien sus argumentos."
"Por supuesto. Creo que podremos convencerlos. Al final, somos los únicos que tenemos experiencia directa sobre el enemigo."
Gloval saca su pipa y hurga en su chaqueta para encontrar su tabaco.
«Atención, esta prohibido fumar en esta sección. Favor de apagar su cigarrillo.»
"¡Es que no podré volver a fumar!. Si no son mis oficiales las que me lo impiden es una maquina". – dice Gloval, frustrado.
Misa ríe, pero se detiene al recordar algo.
"Capitán... ¿esta preocupado por la nave¿Cree que algo malo nos sucederá?"
"¿Por qué lo preguntas?"
"Siempre enciende su pipa cuando esta preocupado."
"Te seré franco. Temo que estos sujetos no nos tomen en serio. Y es vital que lo hagan, porque nuestras vidas dependen de eso."
"¿Qué pasaría si no los convencemos?"
"La humanidad entraría en guerra con los Zentraedi."
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Hace meses que había perdido el tacto al vuelo atmosférico, pero el ejercicio que realizaron durante toda la tarde, le hizo ver que no había perdido sus habilidades. Volar en el espacio es mucho más fácil que en la tierra. No hay corrientes transversales durante los giros, la resistencia es nula y el empuje total se transmite al avance. Lo que más echaba de nuevo era la sensación de estar apoyada sobre el asiento.
En el espacio simplemente estaba atada a él. Mientras giros y maniobras, sintiendo la diferencia en la fuerza de gravedad que la comprime y hala del asiento, indicándole donde esta la tierra y donde el cielo. Incluso aprovecho para solo practicar en modo caza, recordando algunas maniobras que hacia con el Sukhoi Su-27, como volar con un ángulo de ataque superior a 90º cortando los motores y luego caer como un ladrillo, para volver a estabilizarse o lo que es lo mismo realizar la "Cobra", que algunos dicen que puede no tener una utilidad práctica en el combate – idea que ella puso en ocasiones en entredicho ante los demás pilotos – pero que le salvo la vida muchas veces.
Es una maniobra practica, en aquellos tiempos cuando era imposible que una aeronave detuviera prácticamente su velocidad en el aire, se girara sobre sí mismo y acelerara para volver por donde vino. Lo único que no puede practicar son los aterrizajes. El armazón del presión que une al Prometheus al Macross entorpece los aterrizajes convencionales, teniendo que aterrizar en modalidad Gerwalk. Tan pronto cae sobre la cubierta, avanza sobre ella a poca velocidad para cambiar lentamente a modo caza y detenerse totalmente sobre la pista.
Al llegar al hangar se quita el casco y se lo lanza al jefe de línea, que lo atrapa con una sola mano. Camina lentamente, mientras trata de ignorar el dolor que esta sintiendo en las piernas.
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En el vuelo de regreso de Alaska, Gloval esta furioso. Más furioso que de costumbre. Ni siquiera aceptaron la idea de solo bajarlos de la nave, aunque fuera en un lugar de acceso restringido, solo fuera de la nave. Pero solo hicieron oídos sordos. Los Almirantes del alto mando de la Spacy expusieron su decisión. No permitirán el desembarco de los civiles porque ellos le dijeron al público que los terroristas de la Alianza Anti-UN destruyeron la isla de Ataria Sur y todos los civiles fueron declarados muertos. No quieren que el público sepa sobre la guerra con los alienígenas.
Lo peor es que parecen decididos a utilizar el Gran Cañón, a pesar de poder existir otras opciones. Para Bruno es real la frase 'ojos que no ven, corazón que no siente'. Reconoce y esta de acuerdo en que si se saca la fortaleza de la tierra, los enemigos no ataquen el planeta, por el momento. Pero los ciudadanos, solo son victimas inocentes de este conflicto.
El Capitán del UNS SDF-1 Macross Bruno J. Gloval trata de hacerse el dormido, mientras escucha a Misa a su lado, rasgar un sobre y leer en silencio su contenido. Finalmente, e inexpresiva empieza a rasgar la carta mientras varias lagrimas surcan sus mejillas.
Seguramente una carta de su padre, piensa Gloval.
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Engel mira su reloj y ve que son ya las nueve treinta de la noche. Camina por el parque con las manos en los bolsillos mientras patea un guijarro, camina de un lado a otro delante de la inmensa ventana de observación. Del otro lado, pude ver el océano rompiendo placidamente en la oscuridad. Es una vista aterradora. Finalmente, resignado, decide retirarse. Pero antes de dar dos pasos, se encuentra que alguien le observa de pie al lado de un árbol. Siente un súbito escalofrió al mirar a la mujer allí, con la parte superior de su cuerpo cubierto por la oscuridad.
"Llegas tarde ¿no?". – dice Engel acercándose.
La chica sale de las sombras y puede ver claramente que viste un uniforme café rojizo con los insignias de Segunda Teniente. En una mano lleva un sobre color crema mientras la otra la lleva metida en el bolsillo de su chaqueta.
"Tenia que esperar un rato más". – dice ella en ruso y acento asiático.
"Yo no, y estoy demasiado cansado para juegos. Me duela la cabeza, hace frió y me acabas de dar un susto de muerte, así que por favor..."
La chica agita su cabeza, agitando su corta cabellera negra.
"Bien, Capitán, la paciencia no es uno de tus atributos, pero espero que veas el problema que causaría si supieran lo que hice para al obtener esto..."
"Si, me lo imagino Teniente". – dice sarcásticamente Engel mientras saca las manos de los bolsillos.
"Toma... Espero que te sea de utilidad. No queda nada en los archivos."
"Así es, gracias."
"¿Cómo sabes que es la única copia que existe? Pude quedarme con algo."
"No lo creo. De todas formas..."
"¿Quién es ella?". – pregunta la Teniente, intrigada por el contenido del sobre. En verdad no había quedo ningún tipo de documento en los archivos, había borrado la información después de imprimirla. Había destruido los papeles, pero no su memoria. Uno no olvida fácilmente el nombre de ese tipo de personas.
"Creo que es de esas cosas que uno no puede andar diciendo por allí. Entre menos sepas, mejor."
"Esta bien Capitán, pero recuerda que me debes una."
La chica se da vuelta para alejarse, sin despedirse. Engel sale en la dirección opuesta.
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"¡Gennadi!"
Al estar a punto de abrir la puerta de su habitación, gira la mirada y encuentra a Yelena caminando desde el final del pasillo. Cuando pronuncia su nombre, es como si fuera a regañarlo por alguna razón.
"¿Saliste a pasear?". – pregunta ella sin ganas parándose a su lado.
"Si, fui a recoger material secreto, ya sabes, expediente de personas importantes". – dice mientras agita el sobre que le dieron. Así no tendrá el cargo de conciencia de haberle mentido.
"Sí, muy gracioso. Seguramente fuiste a visitar a tu novia". – dice sin creerle.
"Ojala fuera así, pero es muy joven... De todas maneras ya es tarde y mañana tenemos patrulla."
"Me podrías dar unos minutos". – pide ella halándole del brazo.
Engel termina de abrir la puerta y deja pasar primero a Yelena, encendiendo la luz de una vez. Esta gira la mirada y se da cuenta que el lugar es pequeño, solo una habitación doble. Aunque se fija que en la mesa en la habitación solo hay una computadora portátil, una caja de disquetes. A parte de eso no hay mas nada.
"Nunca había entrado aquí."
"Por favor, siéntate". – dice él ofreciéndole la silla.
Yelena se sienta y fija su mirada en algo sobre la mesa, lentamente estira la mano y toma un pequeño estuche abierto. Dentro puede ver tres brillantes medallas idénticas pero con cintas con franjas blanco, azul y rojo.
"¿Cómo puedes tener al mismo tiempo tres Zolotaja Zvezda como Héroe de Rusia?". – pregunta distraída.
"Trabaje mucho para lograrlo... pero no era eso de lo que me quedas hablar¿verdad?"
No dice nada por un momento, mientras toca el centro de una de las; pequeñas estrellas doradas. Finalmente, como si encontrara valor, habla.
"Quería hablar contigo sobre algo. Algo que no creo que puede esperar hasta mañana. Tengo un presentimiento sobre algo. Desde hace unos días lo he tenido, pero hoy es mas fuerte que nunca. Creo que no voy a vivir un día más". – dice Yelena mientras agita el cigarrillo que fuma nerviosamente.
"¿Cuántos cigarrillos te has fumado hoy?". – pregunta Engel al ver que enciende uno nuevo con lo que queda del anterior.
"¿No me crees verdad?"
"No me vengas con eso. Todos los pilotos sienten lo mismo, no es para que te pongas así. Mañana ser un día muy bueno, y no precisamente para morir."
"Veo que no me tomas en serio."
"No es que no te tome en serio, es que vienes y me dices que estas segura que morirás mañana. Puedo aceptar que haya una posibilidad, pero de allí a estar seguros de morir, es un poco exagerado ¿no?"
"¿Crees que exagero?". – pregunta Yelena, estirándose y tomándole de la mano.
"No tienes fama de exagerada. Pero si crees que morirás, pide el día libre, quizás así esté salves."
"¿Y si es algo inevitable?"
"¡¿Qué sé yo de eso?! Quizás solo tuviste una pesadilla que no recuerdas y que te asecha sin que lo notes. Té apuesto que no morirás mañana. Si pasa algo te estaré siguiendo."
"Eres muy considerado. Pero desearía que no lo hicieras. Estoy segura que si me pasa algo te sentirás culpable". – dice Nikolayev poniéndose de pie.
"¿Qué te va a estar pasando?"
"¿Y si me pasa?"
"¿Crees que no lo pienso?"
"¿Crees que me es fácil decir esto?"
"¿Y si dejas de estar de acuerdo en que vas a... morirte, y tratas de evitarlo?". – dice Engel sosteniéndola de los hombros.
"Creo que tienes razón."
"No lo creas, la tengo."
"No quisiera que me dejaras sola."
"No te preocupes, si mañana salimos no me apartare..."
"Me refiero ahora...". – dice Yelena interrumpiéndole. "Quiero preguntarte algo..."
Engel se queda observándola, mientras termina de fumar su cigarrillo, los dos quedan en silencio antes de que ella tenga el valor de continuar.
"¿Que era lo qué querías preguntarme?". – pregunta Engel luego de que el silencio se vuelve algo incomodo.
"Gennadi... ¿tu me quieres?"
La pregunta le toma desprevenido, lo único que puede hacer es estirar los brazos, que hasta el momento tenia cruzados sobre el pecho.
"¿Qué...qué quieres decir?"
"Gennadi... ¿tu me quieres?"
Engel no puede responder. De todo lo que había esperado, esto no era una de las posibilidades, pero casi cae en el campo del surrealismo el que su oficial superior le haga esa pregunta. La forma tan suave como lo pregunta y una leve sensación de tristeza que se escapa en el borde de las palabras.
"Lena... es que... bueno... se supone que..."
Yelena no puede soportar la ola de emociones, cada una mas fuerte que las demás. Sentía que en su interior se rompía. Se levanta y se lanza hacia Engel, mientras se aferraba a su camisa y enterrando su cara en su hombro mientras lágrimas salen de sus ojos.
Engel se sorprende demasiado para poder decir algo. Todas las cosas son tan extrañas, tan desencajadas... Él mira a la mujer que todavía lo agarraba y lloraba en su hombro. Y siente una súbita culpa por hacerla llorar. Cerró sus ojos por un segundo.
Él abre sus ojos para mirarla. Ella todavía esta aferrada a él y todavía esta llorando. Engel pone un brazo alrededor de ella y su otra mano sobre su cabeza, mientras la sostiene contra él. Los ojos de Yelena se abren y hecha su cabeza hacia atrás para mirarlo, con una mirada de sorpresa. Él mira su rostro y notaba las lágrimas en sus ojos aunque ella ha dejado de llorar. Él limpia suavemente los vestigios de lágrimas con su dedo de índice.
"Geni... yo"
"Ssssh..."
Y con eso, él la besa en los labios, y ella devuelve el beso con toda su fuerza. Después de unos segundos, Yelena todavía besándole, da unos pasos, empujándolo despacio. Engel rompe el beso de la impresión.
"Lena..."
"Esta puede ser nuestra ultima anoche juntos... no la estropees..."
"Yelena... me gustaría, mucho, pero..."
Yelena sofoca la protesta de Engel plantando otro beso en su boca. El mensaje está ahora claro entre los dos...
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En mitad de la noche, Yelena esta desnuda y despierta debajo de las sabanas, Gennadi también y dormido.
Lentamente se levanta, tanteando en la penumbra para tratar de encontrar toda su ropa, amontonada pulcramente en el suelo.
Golpea con la punta de los pies sus anteojos y pisa su reloj, aliviada de no haberlo hecho al contrario.
Son las cinco.
Lentamente se viste mientras empieza a llorar de nuevo, intentando estar silenciosa, sin poder evitar dejar escapar un ligero sollozo.
Suspira profundamente mientras enjuaga las lagrimas con las mangas de su uniforme, observando a Engel aun dormido. Aun gimoteando se acerca a él, mirándole por unos segundos, para luego darle un suave beso en la frente.
Luego de eso, al borde del llanto, abre la puerta y sale de allí.
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A la mañana siguiente, Engel se despierta, perturbado por el hecho de sentir la ausencia de alguien.
Yelena no esta aquí, ni su uniforme, aunque su reloj reposa sobre la mesa.
Más rápido que inmediatamente se levanta y se arregla, casi son las ocho, primera vez que se levanta tan tarde.
Llega a la puerta de la habitación de Yelena, pero luego de tocar unos minutos, una oficial compañera le dice que ella salió hacia el Prometheus.
Al llegar allí, le es imposible localizarla.
Resignado luego de no encontrarla, mejor decide ir a comer, porque son casi las diez.
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En el puente del Macross, la tripulación no está contenta al oír la decisión del Alto Mando. Gloval trata de conservar su actitud impertérrita. Pero le es difícil, sobretodo rodeado de las operadoras del puente, y más aun por la cara de miedo en el rostro de Shammy, la de frustración de la de Vanessa, confusión en la de Claudia y al de rabia en la de Kim Kabirov a quien se le están enredando los idiomas.
"Su actitud no me ayuda en nada. Traten de entender". – dice el Capitán mientras se levanta caminando por la puerta que se cierra a sus espaldas.
Un cuarto de hora después, se encuentra sentado en la sala de conferencias, allí varios reporteros, se acomodan presurosos en sus sillas, mientras otros hacen ajustes de ultimo minuto.
"Señores, gracias por su atención. Seré breve, solo diré esto, y no aceptare preguntas sobre esto. En una reunión sostenida el día de ayer veinte de noviembre, el alto mando de la U.N.Spacy, denegó el permiso que solicitamos para reubicar a los civiles que viven en este momento en Macross..."
Gloval hace una pausa cuando escucha los murmullos de varias personas en la sala.
"De acuerdo a la decisión, todo nuestro personal y población permanecerá por un espacio de tiempo indefinido abordo, hasta que se solucione la situación con respecto a las fuerzas enemigas en nuestro entorno."
Hace una nueva pausa, mientras pasa la pagina del escrito. Mira hacia los reporteros, que al parecer están impactados por la información, ya que ninguno parase dispuesto a hacer alguna pregunta.
"Aunque a pesar de las afirmaciones de algunos círculos dentro de la nave, no, aclaro, no significa que nuestra situación sea permanente, aunque es temporal no es indefinida aunque sí a largo plazo. Podrían pasar tiempo antes de regresar de nuevo a la Tierra. Al parecer las intenciones de nuestros enemigos son las de capturar intacta nuestra nave y no destruirla, lo cual nos da la oportunidad de continuar en nuestro estado hasta que el mando de las Naciones Unidas y más que todo, el Primer Ministro pueda dar vía para una solución pacifica a nuestra situación."
Una nueva pausa, mientras mide el repentino silencio en el que esta envuelto.
"Quiero pedir a nuestros conciudadanos, sea su nacionalidad, religión o clase social, mi mas sinceras disculpas por la situación que están viviendo, y sobre todo, pido su apoyo para poder salir adelante en nuestra hora de crisis. Es mi deber como comandante del SDF-1 Macross, verme en la necesidad de pedirles su apoyo, no como un miembro de una fuerza militar, sino como un ser humano que comprende mas que nadie las necesidades y sufrimientos que padecen. Cualquier otra información referente a esto, la haremos publica a medida que aparezca, ya sea por medio de la radio, prensa o televisión. Mismas sinceras disculpas y sobre todo que Dios nos asiste en nuestra travesía. Es todo."
A su señal, las cámaras dejaron de filmar, y los micrófonos de grabar, mientras regresa súbitamente el murmullo, pero ninguna pregunta, al parecer todo a quedado claro, incluso para el personal de la prensa.
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Cuando se transmitió, en diferido la conferencia del Capitán, las reacciones fueron diversas. El personal militar asimila las afirmaciones, ya que nadie mas que ellos saben de primera mano lo sucedido. Pero la población civil, simplemente entraron en desasosiego. Al llegar al puente de mando directamente de la conferencia, Gloval se encuentra con el personal suplente en el puente. Al parecer las chicas salieron a su descanso. Lo que ignora Gloval en ese instante es que en el restaurante chino Nyan-Nyan, muy frecuentado por personal militar, se produjo el intento de secuestro de toda su tripulación de puente. Por suerte no llego a mayores consecuencias.
Gloval camina hacia su silla y empieza a marcar líneas. Su primera orden es aumenta la seguridad en el sector militar y también el de tener preparada a las brigadas de la defensa civil. Se siente horrible por tener que tomar estas medida, pero la opción de un motín masivo y disturbios en la población civil le asaltan como si fueran un furioso oso dispuesto a despedazarle.
"Capitán, una nave enemiga se aproxima rápidamente hacia nosotros". – informa la operadora en el puesto de Vanessa. Gloval salta de su silla y corre hacia ella.
"Localícela."
"A la orden señor. Altitud dieciséis mil... a su presente velocidad descenderá a veinte kilómetros de nosotros."
A varios kilómetros de allí, en las entrañas de la base de mísiles estratégicos en una remota isla, se disparan once mísiles de alcance medio en dirección a la nave Zentraedi que ingresa en la atmósfera. Muchos de ellos estallan inofensivamente a su lado sin causar el menos daño.
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Todos los escuadrones disponibles parten a toda velocidad de sus hangares. Engel corre con su casco en una mano y va a subir por la escalerilla, cuando una voz familiar le llama.
"Geni."
"¡Yelena¿Dónde estabas? Yo..."
Ella no dice ninguna palabra, solo le entrega un sobre blanco que el mira extrañado. Él levanta una ceja, pero para su sorpresa, Nikolayev le agarra por el anillo del cuello de su traje y le da un beso. Ante el caos de la situación parece que dura varios minutos, aunque solo fueron unos fugases segundos. Le suelta y le susurra algo en el oído.
"Ahora, vamos por ellos". – dice levantando la voz en su tono autoritario de siempre, sonriéndole y corriendo a su cabina.
Lo mismo que hace Engel, que sube a la escalerilla retráctil a su Valkyrie, que se encuentra en modalidad Gerwalk y empezar a caminarlo hasta el elevador, aun sintiendo en sus labios el cálido sabor a cereza de Yelena.
Cuando el grupo de cazas llega, el vehículo enemigo entra inmutable sin siquiera una escolta de cazas.
"Bien señores, fuego a discreción y que Dios nos ayude. Vamos". – ordena el Mayor Focker mientras enfila su escuadrón contra la nave Zentraedi.
"Bueno gente, ya escucharon, hay que derribar a estos individuos que no entienden razones."
Apenas ha terminado de decirlo, cuando una cortina de disparos surge de todas partes del crucero. A pesar de que todos los cazas disparan con todo su potencial, ni siquiera logra abollarle la pintura.
"Rompan". – grita Yelena girando su avión hacia la derecha. Dispersando su grupo.
Pasa por debajo del crucero, justo en el momento en que se abren unas compuertas inferiores, de las que salen cientos de cazas enemigos, muchas terminan chocando de frente con varios Valkyrie. Otros, en vez de dispara, se limitan a esquivarlos para tratar de alejarse y comenzar su ataque. El grupo de Valkyrie, al ver el poco daño infligido, se aleja lo más posible de la nave, ya que esta cayendo a toda velocidad para pasar por encima de Macross y literalmente dejarle caer centenares de Pod y naves de combate. Por alguna razón el grupo de Valkyrie vuela en dirección contraria, pero pronto inician su giro para caer en picada contra Macross.
Engel vuela entre varios Regult, disparando con su fusil, pero pareciese que se reproducen, cada vez que derriba uno, aparecen tres a ocupar el lugar del muerto. Yelena aun continua cayendo y ve horrorizada como los Regult caen sobre la cubierta del Prometheus con total impunidad mientras los disparos del crucero barren con casi todos los cazas que intentan despegar desde cubierta.
"Capitán Hayase ¿A cuantas naves debemos dispararles para que dejen de aparecer cien mil o un millón". – grita sarcásticamente por la radio Ichijo mientras carretea por la caótica pista siendo casi fulminado por los múltiples disparos.
Todos los disparos enemigos parecen concentrarse en tratar de impedir en despegue de mas cazas, como si pretendieran luego aniquilar a todos los escuadrones en el aire. La defensa de Destroid también están siendo diezmadas por las fuerzas enemigas. Fácilmente están como diez a uno.
Engel en medio de sus fugases pensamientos piensa que si utilizasen armas nucleares tendrían una esperanza. Pero por ahora, solo se concentra en tratar de no golpear ningún caza enemigo ni aliado, por la tremenda densidad del trafico en el aire. Hecha un ojo a un lado y pude ver el Valkyrie color cobre disparando contra todos los enemigos, tratado de esquivar cada disparo y devolver cada uno. Ni siquiera ha podido asimilar la cantidad de enemigos cuando a la distancia ve un compacto grupo cercar a toda velocidad.
"¿Estos malditos extraterrestres creen que no es suficiente?". – grita furiosa Yelena al ver el mismo grupo acercarse a toda velocidad.
Lo que queda del escuadrón Ángel, junto a varios grupos Valkyrie mas, aceleran para tratar de salir del combate, mientras la otra mitad de los cazas defiende al Macross. A lo que llegan, el compacto grupo se aproxima disparando y dispersándose. Son la cosa más extraña que ha visto. Pero en vez de pensar sobre eso, Yelena se lanza sobre ellos disparando en cortas ráfagas contra ellos.
"Por lo que veo este es el fin". – exclama Yelena resignada.
"¡No puedo creer que digas eso! No tu...". - dice Engel por la radio.
"Lo siento, pero es así, no lo lograremos. Pero hay que hacer lo que podamos."
"Equipo, detengamos al grupo externo de enemigos". – ordena Engel disparando contra una de las armaduras, despedazándole la cabeza.
Nikolayev empieza a disparar contra ellos, cambiando a modalidad Battroid, pero parece sobrepasada por numero. Abrumada por la cantidad de enemigos, gira a toda velocidad para esquivar los disparos, quedando presionada contra el asiento y sintiendo un fuerte dolor en la espalda.
Una de las Queadlunn-Rau, de color rojo empieza a separarse del grupo que persigue Nikolayev, quien cambia a modo caza y empieza a ascender a toda velocidad esquivando los disparos. El Queadlunn rojo asciende casi a la misma velocidad, mientras que Yelena lo ve por el espejo derecho tan grande como la vida. Súbitamente cambia a modo Battroid y estelas de condensación se forma en todas partes del cuerpo de su Valkyrie. Golpea con fuerza los pedales sin hacer caso al intenso dolor y dispara contra el enemigo, que parece agacharse cuando le dispara. Pero varios de los disparos logran darle, pero pareciese que no le hace ningún daño grave y devuelve el ataque disparado una andanada de mísiles.
Engel a la distancia puede ver la acción de Yelena, le llama, pero esta no le responde, enfila a toda la velocidad que le es posible en medio del denso combate.
Abrumada con todos los disparos, Yelena regresa a modo caza y se lanza directamente contra el Queadlunn-Rau. Este parece paralizarse por la acción de la micron. A solo unos metros cambia a modalidad Battroid y lanza un puñetazo contra él. Sin haber pensado en que venia un ataque de esa naturaleza, la piloto Zentraedi ni siquiera esquiva el puñetazo que Yelena le da en la cabeza. Pero reacciona y le agarra el brazo cuando le lanza un nuevo puñetazo. Furiosa por esto, Yelena toma el fusil con su mano libre y se lo acerca al pecho, disparándole hasta quedar sin munición. Varios de los disparos traspasan la armadura y le dan en el hombro y pecho de la Zentraedi, que mueve su brazo ileso y le dispara con el cañón que parece tener escondido bajo la manga.
Engel se dirige al lugar a toda velocidad, tratando mas de esquivar a los cazas enemigos que en destruirlos.
Todos los disparos dan contra el pecho y una pierna del Valkyrie de Yelena y le destrozan una turbina. Sin control, el Valkyrie empieza a caer del cielo. Yelena trata de maniobrarlo con pero siente un dolor tan fuerte que no puede moverse, mientras el olor a sangre se hace insoportable en la cabina. Baja la vista a su propio cuerpo y ve como sale sangre a borbotones de una herida en su pecho.
Demasiado horrorizada para comprender, se resigna y suelta la palanca de control, justo cuando su Battroid cae con sus ultimas fuerzas jala la palanca de expulsión y sale disparada de la cabina. Su Valkyrie choca en el aire contra otro Queadlunn, que pasa por su línea de caída.
Engel no logra verla ejecutarse y cuando llega al lugar, el Queadlunn-Rau se voltea hacia él. Sin perder tiempo empieza a dispararle dándole de lleno en el pecho, pero ella le dispara dándole en varias partes del fuselaje. Después la piloto, en lugar de luchar, empieza a alejarse de él, herida por varios de sus disparos. Sin importarle el grupo de esas mismas naves acercándose, persigue a esta en especial, disparándole con todo hasta que finalmente queda sin munición. A pesar de ya no tener ya munición, continua presionando el botón de disparo y acelerando mas hacia el Queadlunn que crece en su ventana.
Puede ver como un hilo de humo sale de algunas partes de la armadura. No la pierde de vista, su color rojo destaca mucho frente a los otros de su misma especie, que son de un color púrpura claro. Dispuesto a acabarle, cambiar a modo Battroid, pero siente un fuerte tirón y al voltear hacia un lado, otra de esas armaduras, igualmente de color rojo un poco mas claro, como salida de la nada le jala por un ala y le lanza con fuerza hacia el mar. Trata de controlar la nave, pero no logra hacerlo. En medio de su caída puede ver otro crucero acercarse a toda velocidad, con intenciones de embestir a Macross.
Parece no haber esperanzas, pero en ese instante el brazo derecho de Macross, el Daedalus, se levanta del mar y golpea el crucero por la mitad, pero en un terrible error de calculo, el Daedalus pasa de lado a lado del crucero y lanza sus mísiles, hacia el campo de batalla y contra los Valkyrie. Por suerte ninguno resulta derribado, pero si muchas de las naves enemigas son destruidas.
La masiva explosión del crucero no ayuda mucho a la situación de Engel, quien apenas ha logrado estabilizar su nave y ahora se ve arrojado a varios cientos de metros, pero logra estabilizarse de nuevo. Con un insistente y anormal ruido de una de sus turbinas, logra divisar a varios transportes enemigos salir del agua, mientras en otros, los reductos de la tropa enemiga embarcan.
Finalmente despegan alejándose hacia el espacio.
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Fin Capitulo 4
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Notas / divagaciones del autor:
Roli, Konda y Warera Rico, Konda y Braun
Milia Falyna Miriya Parino
Quamzin Kravshera Khyron
Si, con todo lo que venia apareciendo en los tres capítulos anteriores era predecible que Engel y Nikolayev terminaran juntos y revueltos.
Estuvo así de cerca de convertirse en un limón... bien de hecho escribí esa parte, pero preferí omitirla, y ahora que lo pienso, lo hace más romántico en mi opinión, ya que esto esta fuera de escena...
Alianza Anti-UN: Se trata del grupo militar él cual se opone a los esfuerzos de un gobierno unido liderado por las Naciones Unidas.
Zolotaja Zvezda: es llamada También "Estrella Dorada" y Condecoración de Héroe de Rusia. Es una pequeña medalla con una estrella de oro con una cinta (para Héroe de la URSS es roja, para Héroe de la Federación Rusa es blanca, azul y roja) A pesar de ser pequeña de tamaño es la máxima condecoración que Rusia le puede dar a alguien. Tengo el honor de haber sido ser condecorado con ella, pero no oficialmente, pero ese no quita el valor sentimental que me produce.
