Descargo de responsabilidad: Harry Potter y todos los personajes son propiedad intelectual de J.K. Rowling.

Traducción al castellano, autorizada por la autora, del original en inglés "Finite Incantatum".

Autora: Alysian_Fields

Finite Incantatem

Capítulo 4 In recessu divinius aliquid

Harry observó cómo la marea jugueteaba con el pedregullo de la playa, se le ocurrió que algo parecido hacía la vida con él, sacudirlo de un lado al otro a su antojo sin que él pudiera hacer nada para impedirlo.

¿Por qué siempre elegís este lugar? ─preguntó.

Sirius encogió los hombros. ─Me gusta el mar.

¿Y no podrías haber elegido otro lugar como… digamos… las Bahamas?

Hum… no me gustaría. Me recordaría demasiado la época en que estaba prófugo. ¿Te resulta realmente tan desagradable?

No, no es eso. Era sólo una pregunta. Para serte sincero todavía me sigo preguntando si todo esto no es sino mi imaginación.

Sirius sonrió.

Las cosas están empezando a cambiar, como vos me lo habías anticipado.

Lo sé.

Creemos que tenemos una buena pista para encontrar un horcrux. ¿Supongo que vos no nos podés ayudar con eso?

Me temo que no. No yo. Pero ése no es el cambio al que yo me había referido.

Te referías a Malfoy, ¿no? No quiero hablar de él.

Sirius lo observó estudiándolo. ─¿Y por qué razón no querés hablar de él?

¡Sabés muy bien cuál es la razón! Y además, no me cae bien. Voy a tolerarlo lo mejor que pueda y voy a ayudarlo para que pueda superar lo que le pasó. Hermione cree que él puede ayudarnos con lo del horcrux, yo, por mi parte, tengo mis serias dudas al respecto.

Podría ayudar, ─dijo Sirius─ y no solamente con lo del horcrux, hay mucho que ese chico puede hacer si se lo permitís. No lo hagas a un lado, no lo descartes. Tenés razón en que necesita ayuda para superar lo que le pasó, ¿pero no se te ha ocurrido que hay cosas que él podría enseñarte?

¿Como qué? ─preguntó Harry suprimiendo una risa─ Ya tengo demasiados rasgos de Slytherin por naturaleza, no necesito sumar más con su influencia.

Sirius suspiró. ─Tenés que dejar de pensar que las cosas sólo son blancas o negras. Tenés que dejar de pensar en los miembros de las diferentes Casas como si se trataran de especies diferentes. Al final, todos somos personas. Todos tenemos nuestras buenas y malas cualidades. Estoy de acuerdo, Draco Malfoy tiene algunas convicciones que están muy equivocadas, pero es muy joven todavía y puede aprender. Igual que vos.

Harry bajó los ojos. ─Ves, ahora estoy seguro de que todo esto no es más que una creación de mi imaginación. El Sirius que yo conocí nunca hubiera dicho algo como eso. Vos aborrecías cualquier cosa que tuviera que ver con Slytherin, incluso más que yo.

Sirius le sonrió triste. ─La muerte puede aclararle a uno muchas cosas. Mirá adónde me han llevado mis prejuicios, Harry. Tenía treinta y cuatro años cuando morí. Puede que a vos no te lo parezca, pero ésa es una edad muy joven para morir. Quizá si no hubiera sido tan obstinado en mis puntos de vista durante toda mi vida, quizá ahora seguiría todavía con ustedes y les podría brindar la ayuda que necesitan. Quizá podría incluso estar trabajando codo a codo con Snape, quizá si no lo hubiera acosado y martirizado tanto cuando éramos chicos… porque eso fue lo que hice… la Orden habría podido obtener mayores logros. No repitas mis errores. Hacé todo lo que puedas para mostrarle a Draco que puede vivir una vida mejor, pero no lo trates sólo como un proyecto. Como ya lo indiqué antes, hay mucho que él puede enseñarte.

Harry respondió con cierta ansia inquieta. ─Pero, ¿como qué? Quiero decir… sería genial que él nos pudiera ayudar contra Voldemort… ¡pero no entiendo lo que me querés decir!

Ya lo vas a entender. Me refiero a entender quién sos. Él te puede ayudar a ver. No te asustes, Harry. ─Sirius le puso una mano sobre el hombro─ No hay ninguna razón para que tengas miedo.

De nuevo los enigmas. ─No estoy muy seguro de querer aprender nada. Ojalá nada de esto estuviera pasando.

Ya sé. A mí tampoco me gusta. Sé valiente, Harry. Sé valiente y aguantá. Podés hacerlo, si hacés las elecciones correctas.

Pero… Sirius, eso no me sirve de ayuda. ¿Qué es lo que…?

Ya lo verás, ya lo entenderás. No tengas miedo. Y te quiero pedir un favor, cuidame a Remus, ¿sí?

Sirius…

Harry se despertó. ¡Otro de esos putos sueños con Sirius! Cerró los ojos exasperado. ¿Para qué quería seguir teniendo esos sueños si para lo único que servían era para que terminara sintiéndose más confundido y más frustrado? Si era verdad que Sirius lo visitaba en sus sueños, lo menos que podía darle era algún consejo práctico para la guerra, de qué le servía todo esto de hablar sobre Malfoy. ¿Y que podría él aprender de Malfoy? Todo eso no podía sonar más ridículo; tratando de verle la parte positiva, al menos era una suerte que se hubiera abstenido de contarles lo de los sueños a Ron y Hermione.

Abrió las cortinas, mejor era olvidarse del sueño y dedicarse a enfrentar el día.

Malfoy estaba parado al lado de la cama, tenía puestos unos vaqueros y lo estaba mirando ceñudo. ─¿Siempre hacés tanto ruido cuando dormís?

Harry se sonrojó y desvió la vista. ─Perdón. ─murmuró─ Estaba soñando.

─Bueno, la próxima vez tratá de no hacer tanto escándalo. O al menos poné un encantamiento de silencio en las cortinas. ─se dio vuelta para ponerse la camisa.

Harry se quedó observándole la espalda. La piel muy pálida, casi translúcida, como porcelana. Muy poca carne cubriéndole los huesos. Fue contándole las vértebras de la columna hasta la cintura de los jeans. Qué poco debía de haber comido en los últimos tiempos. Se acordaba cómo lo había visto deteriorarse físicamente durante el período anterior en la escuela, la compasión que le inspiraba se profundizó.

─Es de mala educación mirar de esa forma.

Harry se ruborizó de nuevo, trató de decir algo para excusarse. ─Eh… ¿no te quedaron cicatrices? ─preguntó abruptamente─ en… en el pecho. ¿No te quedaron cicatrices, por lo del baño…? Cuando yo…

Malfoy se cubrió con la camisa a la defensiva. ─¿Cuando vos me cortaste en jirones querés decir? No, no me quedaron. Los ungüentos de madame Pomfrey dieron buenos resultados.

Harry apartó los ojos, culpable. ─Eh… lo siento mucho…

Malfoy rió amargamente. ─Si hasta voy a creerte y todo.

─¡Yo no sabía lo que hacía ese hechizo!

─Una excusa muy conveniente…

─¡Pero es cierto! Usé lo primero que vino a la mente para defenderme. Y quiero recordarte que vos estabas a punto de usar el Cruciatus.

Malfoy se estremeció. ─No hables de eso.

─¿Y por qué no? Vos sos muy rápido para señalar con el dedo. Vos sabías perfectamente lo que ibas a usar, no podés culparme por tratar de defenderme.

─Nada de eso habría pasado si vos no me hubieras estado espiando con un obseso. Vos… ¡mierda! ─se dio vuelta frustrado, no había caso, no podía abrochar los botones de la camisa─ ¡Estos malditos botones! ¡Voy a tener que usar una bolsa el resto de mi vida! ¡Sí que se van a reír de mí todos!

─Vení. ─dijo Harry con un suspiro, lo hizo dar vuelta y comenzó a abotonarle la camisa─ Observame atentamente, una vez que le agarres la mano ya no te va a parecer difícil.

Menos mal que estaban solos, era tan extraño eso de ayudar a alguien a vestirse y al mismo tiempo discutir de esa forma. Se aclaró la garganta y levantó los ojos, la cara de Draco estaba apenas a cinco centímetros de la suya. ¿Desde cuándo tenían casi la misma altura?

Draco pestañeó un par de veces y dio un paso atrás, sonrojándose. ─Yo… gracias… creo que puedo seguir solo.

Harry se aclaró la garganta de nuevo. ─Me parece bien… ─no sabía qué más decir. Reasumir la discusión ahora parecía estúpido, pero no sabía interactuar con Malfoy de otra forma. Pero considerando que había prometido ayudarlo y quizá en el proceso lograr que fuera una mejor persona, lo sensato sería que tratara de comunicarse con él de manera cortés. Quería poder llegar a Malfoy de alguna forma, pero eso lo ponía nervioso. No estaba seguro de si quería que los modos entre ellos cambiaran. Si tan sólo el Slytherin no lo necesitara, si tan sólo pudiera arreglarse solo, sin que Harry tuviera que ayudarlo.

Malfoy lo estaba mirando como con cierta timidez. ─¿Por qué dijiste que no sabías lo que hacía el hechizo… el del baño?

La pregunta lo tomó desprevenido. ─Bueno… ¡porque es cierto! Encontré el hechizo en un viejo libro que había sido de Snape. Nunca hasta entonces lo había probado… pero fue lo que vino a la mente en ese momento. Podríamos decir que fue un accidente.

Malfoy frunció el ceño y desvió la vista. ─Siempre ocurren muy feos accidentes cuando vos estás alrededor, Potter.

─¿Y qué es exactamente lo que querés decir con eso? ─ preguntó Harry incómodo.

─Sólo que… vos no sos tan inocente y tan transparente como todos suponen. Aunque no hagas las cosas a propósito… sos mucho más oscuro que la imagen que tienen de vos. Hablás Parselmouth y sabés hechizos oscuros…

─¡Son cosas que no puedo evitar! ─ protestó Harry.

─¿Y es cierto que tenés visiones de Ya Sabés Quién? Corrían rumores hace dos años de que entrabas en trance y veías lo que los mortífagos tramaban o hacían. Y que fue así como supiste que mi padre estaba en el Ministerio. ¿Es cierto? Fue algo en lo que pensé mucho el período pasado. La forma en que el Señor Oscuro está tan obsesionado con vos… es como si él supiera que vos sos un poco como él.

─¡Eso no es cierto! Yo… yo sé que no soy exactamente tan… mirá… son cosas que no puedo evitar.

Draco lo miraba de manera extraña. ─No lo dije para hacerte enojar, en realidad ésa es la razón por la que acepté que me ayudaras. Sos mi enemigo, pero mejor vos que tus amiguitos. No sé si es hipocresía… pero debajo de ese barniz beatífico… sos un poco como yo. Algo retorcido.

Harry quería protestar, decirle que todo eso no eran más que disparates. Pero en el fondo sabía que no lo eran, no en parte al menos. Y Malfoy de alguna forma lo intuía.

─Quizá tengas razón. ─dijo Harry serio─ No estoy del todo libre de algunos rasgos… que podría llamarlos… de Slytherins. Así y todo, hay un par de cosas que quiero aclarar. Primero, yo no soy hipócrita. Nunca dije que fuera intachable… quizá lo dijeron otros. La opinión popular me tiene con la imagen de San Potter, como vos tan encantadoramente lo expresaste, así como también hace dos años me tenían con la imagen de un engreído que sólo trataba de atraer la atención. Segundo, yo no soy para nada como vos. Es cierto que estoy conectado con Tom Riddle en cierta forma. No puedo explicarlo, pero lamentablemente sí existen parecidos entre él y yo. Pero la cuestión es que si bien tengo esas capacidades oscuras dentro de mí, decidí luchar contra ellas, dominarlas. Elegí luchar contra Voldemort para destruirlo, aunque quizá sea una batalla sin ninguna posibilidad de éxito y aunque me aterroriza. Decidí luchar contra él para que todos los que tienen sangre mágica tengan el derecho de vivir sin miedo. Así como vos elegiste reverenciar a cualquiera que sea que ostente el mayor poder, sin importarte los principios que lo guíen. Así como vos elegiste tratar de matar a Dumbledore. Son las elecciones las que determinan quién es uno, Malfoy, no la sangre. ─Harry se detuvo, se sentía muy conforme con su argumentación, muchos de los conceptos expresados los había aprendido de Dumbledore.

Malfoy lo estaba observando, evaluándolo. Esa mirada lo intranquilizaba. Muy a su pesar empezaba a dudar, ¿sus convicciones no eran tan sólidas como había supuesto? ─Así que fue tu elección… ─dijo Malfoy─ ¿Estás seguro?

─¡Por supuesto!

Draco sonrió apenas, una sonrisa preocupada. ─Yo no estoy tan seguro. No estoy seguro de la libertad que tanto vos como yo hayamos tenido para tomar decisiones. Estuve pensado mucho al respecto, sobre mi caso quiero decir, pero no creo que sea muy diferente del tuyo. Lo que quiero decir es: ¿qué otra alternativa me quedaba? Siempre me habían enseñado que Ya Sabés Quién era un héroe, que nos salvaría a todos los que permanecíamos leales a nuestra estirpe mágica, nos salvaría de los peligros que entrañaba el estar en contacto con muggles o con nacidos de muggles. Que él nos iba a conducir a un mundo mejor, en el que las brujas y los magos recuperaríamos el lugar que nos correspondía. Un mundo en el que no tendríamos que escondernos, un mundo en el que dominaríamos a los débiles e ignorantes muggles que nos habían oprimido durante tanto tiempo. Eso era lo que yo había aprendido y lo que creía. Y fue entonces que él volvió. Al principio era todo tan emocionante, tan excitante, como si formáramos parte de un club secreto. Y… mi padre siempre fue mi ídolo. Le tenía temor pero quería llegar a ser como él. Lo que más quería era que se sintiera orgulloso de mí. Así que cuando fue a dar con los huesos en Azkaban… claro que acepté recibir la Marca Oscura. Tomé su lugar con la esperanza de poder vengarlo. Actué como me habían enseñado y como creía que era correcto. Y sí… fue un desastre… tengo la hombría para admitirlo. Nunca me había puesto a pensar detalladamente lo implicaba ser un mortífago, las cosas que iba que tener que hacer y si tenía la capacidad de llevarlas a cabo. Pero ya no me podía echar atrás porque mi seguridad y la de mi familia estaban en riesgo. No, yo no diría que pude tomar mis decisiones con total libertad, quizá pude haber pensado que disponía de total libertad, pero eso era una falsedad. Y presumo que algo similar te pasó a vos. La cicatriz es el símbolo de tu esclavitud. Te marcaron para luchar contra Ya Sabés Quién cuando eras un bebé. Él había matado a tus padres… ¿qué otra cosa podías hacer? Y Dumbledore y todos los otros se mostraron muy ansiosos de entrenarte para que fueras el Salvador del mundo mágico desde el primer día que llegaste a la escuela. Sos el peón de ellos, Potter. Así como yo fui el peón del Señor Oscuro. Tenemos que enfrentarlo, somos los corderos del sacrificio, los putos chivos expiatorios. Están todos muy felices de mandarte al frente a pelear con él, aunque no sos más que un chico, porque así es como deben ser las cosas, y te convencieron de eso. Vos no elegiste una mierda, yo tampoco. Y estamos los dos en el mismo puto barco que va directo en trayectoria de colisión contra la madre de todos los icebergs. Así que no vengas montado en tu alto caballo de paladín a refregarme tu superioridad porque vos elegiste luchar contra el Lado Oscuro.

Harry se sentía incómodo. Ojala no estuviera en piyamas. Había estado tan seguro de su lógica, de la fortaleza de sus fundamentos. Ahora ya no sabía qué podía decir. Nunca antes había tenido un intercambio de ideas con Malfoy, todas sus interacciones habían sido con insultos de por medio y ataques con puños o hechizos. Siempre había presumido que él estaba en lo correcto y que Malfoy estaba equivocado. Oh Merlín, quizá era cierto, quizá era un hipócrita que se creía con derecho a erigirse en el campeón de lo moralmente correcto. Era un pensamiento muy inquietante. Se sentía como los pedregullos del sueño, sacudido de un lado a otro al antojo de todos. Sirius le había dicho que había cosas que podía aprender de Malfoy.

Sacudió la cabeza para apartar todas esas ideas de su pensamiento. ─Nada de eso cambia las cosas. ─dijo─ Quizá me impusieron este papel, pero la cuestión es… que incluso si me están usando, no me importa. No me importa si Dumbledore o Voldemort o quién sea decidió que yo me tengo que transformar en la antítesis del Lado Oscuro o como puta quieras llamarlo. La cuestión es que voy a pelear esta lucha, por eso o a pesar de eso, no voy a recular sólo porque estoy encaprichado en burlarlos a ellos o al destino. Pero volvamos a tu caso. Tu camino está bloqueado, el ideal que te enseñaron se hizo añicos. Vos ahora podés decidir. ¿Qué es lo que vas a elegir, Malfoy? ¿Vas a seguir los pasos de tu papito hasta que te caigas al precipicio o vas a pensar en la posibilidad de que te estuvieron conduciendo mal?

Malfoy no contestó. Desvió la mirada a la ventana para no tener que mirarlo a los ojos.

─Me voy a vestir. Si necesitás ayuda con algo… ya sabés donde encontrarme. ─juntó algunas ropas y salió lo más rápidamente posible del cuarto. No quería esperar a que Malfoy recuperara el equilibrio, no quería seguir con la conversación, Harry había tenido la última palabra, pero toda la discusión había sido muy perturbadora.

oOo

El resto del día fue puro tedio. La señora Weasley parecía estar alrededor todo el tiempo así que no podían discutir los horcruxes. Era claro que lo hacía a propósito, no quería que se embarcaran en planificar como ir a luchar contra Voldemort. No podía culparla, sin embargo, era natural que se preocupara por la seguridad de su hijo.

Incluso en los momentos en que pudieron escapar de la supervisión, fue poco lo que pudieron discutir. Hermione dijo que iba a investigar algún encantamiento de detección que les permitiera ubicar el relicario. Ron y Harry pensaban que tenían que tratar alguna otra forma para rastrear los horcruxes restantes.

Harry seguía con la idea de ir a Godric's Hollow, era allí donde todo había empezado para él, donde su destino había sido sellado y tenía el presentimiento de que allí encontraría algo clave. ¿Habría hecho Voldemort un horcrux allí? Voldemort había demostrado que sabía aprovechar las oportunidades, quizá había pensado que la ocasión en la que iba a destruir a su rival profetizado podía ser excelente también para afianzar su inmortalidad. Fuera así o no, Harry tenía que regresar al lugar, tenía que volver a casa.

El asunto de los horcruxes lo había hecho olvidar por completo de Malfoy. Por eso se sorprendió cuando entró a la cocina para la cena y se lo encontró sentado a la mesa.

Malfoy estaba ocupado comiendo el pescado con papas fritas que tenía en su plato. Siguió con lo suyo cuando entraron, pero se sonrojó ligeramente, señal de que había advertido su presencia.

─Sentate a comer de una vez. ─lo instó Ron mirándolo raro.

─Sí que han estado muy ocupados, ─comentó la señora Weasley con tono casual mientras les repartía los platos─ ¿qué estuvieron haciendo?

─Oh, nada extraordinario, ─contestó Ron─ Sólo estuvimos hablando, supongo que no hay reglas contra eso…

Su madre le dirigió una mirada desconfiada. ─Podrían por lo menos haber incluido a Draco estuvo todo el día solo.

─No tengo ningún deseo de que me incluyan en nada de lo que ellos hagan, ─se apresuró a decir Draco─ prefería tener que departir con una horda de trolls en celo.

─ Pues mucho mejor para todos, ─replicó Ron─ ya hay demasiadas ratas en la casa, para que queremos otra más alrededor.

─Ron, ─lo reconvino amablemente la señora Weasley─ no empieces una pelea en la mesa. Bueno, yo me tengo que ir a atender a tu padre. Kingsley va a venir más tarde. ¿Van a estar bien solos?

─Mamá, ─dijo Ron con un suspiro─ ya todos somos mayores de edad, creo que nos podemos quedar solos durante un par de horas.

─Gracias por la cena. ─dijo Harry cuando la señora Weasley salía de la cocina. Malfoy no había dicho nada más seguía con la vista fija en el plato. Sentía lástima por él, le entraron deseos de disculparse. Sabía que Malfoy no se lo agradecería y los otros dos pensarían que estaba loco. Sentía que Malfoy tenía razón, que él era un hipócrita: se ofrecía a ayudarlo, conversaba con él en privado pero después en público lo hacía a un lado. Si éstas eran las cosas que Sirius había dicho que Malfoy podía enseñarle, Harry no estaba seguro de querer aprenderlas.

Hermione se aclaró la garganta. ─¿Has sabido algo de tus padres, Malfoy?

Malfoy la miró con frialdad. ─No veo de que forma, Snape no volvió.

─Bueno… se me ocurrió que quizá intentarían comunicarse.

Malfoy hizo una mueca de desprecio. ─Y yo que creía que tenías un cerebro debajo de ese pelo, Granger. Primero: mis padres no saben dónde estoy y no les podrían dar la dirección. Segundo: incluso si supieran dónde estoy no arriesgarían sus vidas tratando de escribirme. Tercero: dudo mucho que quieran tener nada que ver conmigo de ahora en más.

─Estoy segura de que eso no es cierto ─protestó Hermione─ ¡Son tus padres! Sé que valoran mucho la habilidad mágica y la pureza de sangre, pero no por eso te van a volver la espalda. Lo que te pasó no es tu culpa.

Malfoy desvió la vista con desdén. ─Muchas gracias, Granger. Me hace sentir tanto mejor escucharlo, especialmente viniendo de vos. A ver si te entra en la cabeza que la pureza de sangre no es importante para nosotros, es todo. He acarreado la vergüenza a la familia. Les he fallado. Se degradarían si siguieran reconociéndome. Quizá… mi madre podría querer mantener algún contacto pero mi padre no, y lo que dice mi padre es ley. Para él da lo mismo que estuviera muerto.

─Pero…

─¡No insistas! ─dijo Malfoy enojado─ No tenés ni puta idea de lo que estás hablando. Como si no me sintiera ya como la mierda, encima tengo que aguantar una charla para levantarme el ánimo… ¡y de gente como ustedes! Vos podrás aprender encantamientos y fórmulas, Granger, pero en lo que respecta a la forma de vida de los magos sos una ignorante. Y no es que yo esperara una cosa distinta de gente como ustedes.

─¿Qué querés decir con gente como ustedes? ─lo increpó Ron que había venido montando en cólera.

Malfoy levantó maligno una comisura. ─Traidores a la sangre y sangresucias, claro.

Ron se paró de golpe haciendo caer la silla hacia atrás. ─¡Callate la boca squib de mierda! ─y se le fue encima.

Harry y Hermione también se pusieron de pie para retenerlo. ─¡Ron! ¡Pará! ¡No es algo por lo que valga la pena enojarse!

─¡Siempre te creíste tan superior, rata de mierda! ─aulló Ron─ ¡Perdete tu linaje y aristocracia en el culo, ahora todos te ven como la basura inservible que sos!

Malfoy seguía imperturbable en su asiento, observando los forcejeos, los ojos le brillaban. Quiere una pelea, pensó Harry, lo está provocando para que le pegue. ─Malfoy… andate. ─gruñó─ Ya conseguiste lo que querías… ¡ahora perdete! ¡rajá de acá! ¡YA!

Malfoy se puso de pie lentamente. ─Está bien. Los voy a dejar para que sigan discutiendo de superioridades. ─ antes de salir se dio vuelta─ Nos vemos más tarde, Harry.

─Uno pensaría que a esta altura ya debería haber aprendido, ─gritó Ron─ todos lamentándose por lo que le pasó, diciendo cuán comprensivo debemos ser… es la misma mierda de siempre. Prejuicioso, repelente, despreciable excusa de humanidad. No entiendo por qué te molestás en ayudarlo. Es una causa perdida. Lo que hay que hacer es reírnosle en la cara ante sus deplorables intentos de tratar de sobrevivir como muggle.

Harry intercambió miradas preocupadas con Hermione. Sus sentimientos no eran tan agresivos como los de Ron pero no podía sino compartirlos. ¿Qué carajo buscaba Malfoy, qué mierda le pasaba? No podía ser que disfrutara siendo odioso. ¿Por qué no se callaba la boca? Su arrogancia y prejuicios lo habían llevado a perder la magia. ¿No iba a aprender nunca?

Harry estaba furioso. Sentía que Malfoy lo había engañado. Esa mañana habían conversado, no amistosamente, pero al menos con mínima cortesía. Malfoy había demostrado que tenía cerebro, que podía analizar, que podía reconocer sus errores. ¿Había sido tan estúpido para creer que Malfoy podía cambiar? Lo iba a seguir ayudando, no quería que se transformara en otra victoria de Voldemort, pero hasta que aprendiera a manejarse por su cuenta, y después… basta… se mantendría lo más alejado posible. ¿Para qué preocuparse por alguien que no lo apreciaba?

hay mucho que ese chico puede hacer si se lo permitís. No lo hagas a un lado, no lo descartes. Las palabras de Sirius en el sueño le habían venido de golpe. Suspiró irritado. Era sólo un estúpido sueño. ¿Y qué podía saber Sirius de Malfoy y él? Pero seguro que los sueños no tenían nada que ver con Sirius, no eran más que creaciones de su subconsciente.

Pero aunque no fuera Sirius el de los sueños, sabía que iba a seguir el consejo. No se iba a dar por vencido con Malfoy. Iba a encontrar la forma de llegar a él, de traerlo del lado de la luz. No importaba lo difícil que fuera y lo que pudiera costar.

oOo

Querida Ginny:

Bajó la pluma y pensó en lo que quería decir. No había escrito nada en los últimos días porque habían sido muy ajetreados; ahora había encontrado un momento y quería aprovecharlo. Pero no se le ocurría cómo seguir.

Le había estado escribiendo cartas a Ginny desde que se habían separado a principios del verano. Era una manera de acortar la distancia entre ellos y de no sentirse tan solo. Pero por razones de seguridad no podía mandárselas. Así que en realidad eran una especie de diario en el que se podía confiar por completo a su especie de novia, contarle todas sus esperanzas y sus miedos, pero sin preocuparla. Su idea era guardar todas las cartas para dárselas todas juntas cuando terminara la guerra. De esa forma ella sabría que la había tenido presente constantemente, aun en los momentos más oscuros. Ella sentiría que había estado con él siempre, juntos todo el tiempo. Las cartas le permitían a Harry abrigar esperanzas de mejores tiempos que traería el futuro, tiempos en los que podría llevar una vida normal. y lo hacían olvidar de la posibilidad de que podría no volver a ver a Ginny nunca.

Querida Ginny:

Seguimos varados en Grimmauld Place 12. Las cosas parecen estar poniéndose cada vez peor y yo no estoy más cerca de poder destruir a Voldemort. Cada vez que ocurre algo malo me siento culpable por no estar actuando más rápido. Me siento como un cobarde viviendo escondido aquí, pero hasta que no tengamos algo concreto que hacer, de nada vale salir.

He decidido volver al hogar donde nací. Hay algo que me está esperando allí, lo sé. Algo ocurrió allí ─aparte de lo obvio─ y quiero saber qué es. E incluso si estuviera equivocado, quiero volver a la casa. Quiero honrar la memoria de mis padres ahora porque ─digámoslo sin vueltas─ puede que no vuelva a tener la oportunidad. Pero en eso no quiero pensar. Nos imagino a nosotros dos leyendo esto juntos, quizá tan pronto como el año que viene. Vos me vas a dar un beso y yo sonreiré con alivio y reconoceré lo poco fundamentados que eran mis miedos. Ojalá estuvieras aquí en este instante.

Ron y Hermione están bien. No puedo evitar sentirme un poco celoso cuando los veo juntos y pienso en nosotros antes. ¿Te acordás de esa tarde junto al lago? Al menos sé lo que se siente al estar así junto a la persona que uno ama. Y vamos a tener mucho tiempo juntos en el futuro, muchos años para vivir juntos.

Creo que Ron se sigue sintiendo mal por Charlie, pero no había otra cosa que se pudiera hacer. Espero que ustedes dos estén bien en Hogwarts. Espero que las cosas no estén mal en la escuela. No veo la hora de volver.

La otra noticia es que Draco Malfoy ha venido a vivir aquí. Lo trajo Snape. Voldemort lo castigó quitándole la magia, ahora es básicamente un squib. Uno se siente tentado a llamarlo justicia divina. Pero a mí me da mucha pena, para alguien como él es la peor cosa que le podrían haber hecho. Lamentablemente no puedo decir que ahora sea mejor persona, sigue siendo tan desagradable como siempre. Lo peor es que tengo que compartir la habitación con él, ahora que Hermione y Ron duermen juntos. Ya te imaginarás lo bien que la estoy llevando. He tratado de ayudarlo a adaptarse a su nueva situación, pero no puedo evitar sentir que estoy desperdiciando mis esfuerzos. No es que esperara que me diera las gracias pero… no sé. Creo que esperaba que él cambiaría, que fuera mejor persona. Supongo que a veces espero demasiado.

Me pregunto si pensás en mí, no veo la hora de que volvamos a estar juntos. ¡Ciertamente sería preferible que fueras vos la que durmiera en mi habitación, y no él! Creo que esta separación puede fortalecer nuestra relación. Cuando nos volvamos a reunir será mucho mejor. Todo será perfecto y el tiempo de espera habrá valido la pena.

Sigo pensando en vos siempre,

Harry

─¿Qué estás haciendo?

Harry se sobresaltó y se dio vuelta. Malfoy estaba parado detrás de él. Había estado tan concentrado que no lo había oído entrar. Frunció el ceño. ─Estoy escribiendo una carta.

─¿A la hermana de Weasley? ─ preguntó Malfoy bajando los ojos a la hoja.

Harry enrolló rápidamente el pergamino. No quería que nadie leyera lo que escribía, y Malfoy menos que nadie. ─Así es precisamente.

─¿Siguen escribiéndose? ─preguntó curioso─ Creí que habían roto.

El comentario lo irritó. Malfoy insultaba a sus amigos y luego venía a entablar una conversación trivial en privado como si nada hubiera pasado. ─Estamos en compás de espera por el momento. Y no estamos en contacto. Le escribo cartas, pero se las voy a dar después de la guerra. ─no quería discutir nada de eso con Malfoy. Ginny era suya y no quería que Malfoy supiera detalles de su relación y mucho menos que emitiera juicios al respecto.

Malfoy lo miró pensativo un instante. ─¿Le tenés mucha confianza a esta chica, no?

Harry se erizó. Sabía que Malfoy iba a buscar la forma de denigrar a Ginny. ─Sí, ─contestó tratando de mantener la voz lo más calma posible─ es una persona excelente como pocas. Está comprometida conmigo y cuenta con toda mi confianza.

─Claro. ─dijo Malfoy marcando las sílabas y con una mirada cauta agregó: ─¿Es una chica muy linda, no? La hermana de Weasley… digo.

─Sí. ─dijo Harry con brusquedad, no quería continuar con la conversación.

─Muy popular también. Extrovertida y cordial. Les cae muy bien a todos. Buena jugadora de quidditch si mal no recuerdo. Muchos le habían echado el ojo y te tenían mucha envidia.

─¿Adónde querés llegar, Malfoy? ─Harry juntaba cada vez más presión.

─Sólo digo… Chicas como ella no son de las que esperan. Tienen demasiadas propuestas. Creo que había salido con unos cuantos chicos antes de vos.

─¡Callate! ─dijo Harry poniéndose de pie─ ¡No sabés nada de Ginny! Es buena y honorable y si dice que me va a esperar yo le creo.

─No te lo tomes a mal, Potter ─dijo Malfoy muy calmo─ Era un comentario sin mala voluntad. A veces no importa cuán honorables sean las intenciones, la gente se siente sola. Y cuando alguien está acostumbrado a tener siempre compañía y atenciones…

Harry le dio un puñetazo en la cara, no muy violento, pero suficiente como para hacerlo trastabillar y retroceder.

─¡Mierda, Potter! Yo sólo trataba de…

─¡Rajá! ─ aulló Harry y lo apuntó con la varita.

─Está bien, ─dijo Malfoy con tono amargo─ perdón por haberme metido.

Siguió con la varita en alto hasta que el otro salió. Luego se desplomó sentado en la silla. No debería haberse enojado tanto. Y peor, no debería haberlo apuntado con la varita. Pero lo había puesto furioso. ¡Tratando de ayudar! ¡El descaro! ¡Había dicho todo para herirlo! ¡Quién se creía que era? ¡Hacer ese tipo de insinuaciones sobre Ginny!

Levantó la carta y la besó dos veces, un gesto para neutralizar el veneno que había escupido Malfoy. La guardó en el fondo de su baúl con las otras. Confiaba en Ginny. Sabía que le era leal.

Se puso el piyama y se acostó, no quería ver a Malfoy de nuevo esa noche.

oOo

Ya casi se había dormido cuando escuchó que abrían la puerta.

─¿Potter?

Apretó los dientes, no contestó.

─Potter, ¿estás despierto? ¡Potter! ¡No me voy a ir hasta que me contestes!

─¿Qué querés, Malfoy? ─replicó con voz fría.

Silencio.

─¿Y…?

─Quiero…quiero pedirte disculpas.

Harry abrió las cortinas. Malfoy estaba parado junto a su cama, en piyama y descalzo.

─Perdón… por lo de antes.

─Está bien… ─dijo Harry inseguro y asombrado─ ¿Realmente te estás disculpando?

Malfoy suspiró. ─No me lo restriegues. No tendría que haberme metido. Tu vida sentimental no es asunto mío. Y ya que nos vemos obligados a compartir el cuarto no quiero estar en malos términos con vos… y además me estás ayudando a pesar de que no me debés nada… Perdón si insulté a tu novia.

─Está bien… vamos a olvidarnos de todo. Y perdón por haberte apuntado con la varita.

Draco dibujó una especie de sonrisa. ─Está bien. Yo te hice enojar, vos me cagaste a palos. Lo normal entre nosotros, ¿no?

Harry también sonrió. ─Cierto, pero ya es hora de que cambiemos la rutina. No sé a vos, pero a mí ya no me queda energía para pelear constantemente.

─De acuerdo. ─dijo Malfoy y se quedó un instante en silencio, daba la impresión de que quería agregar algo más.

─Buenas noches. ─dijo Harry.

Draco dio un leve respingo. ─Ah sí… Buenas noches. ─trepó a su cama y cerró las cortinas.

Harry volvió a acostarse y se puso a evaluar lo ocurrido. Draco Malfoy acababa de disculparse por haberse comportado como un pelotudo. ¡Quién hubiera pensado que llegaría ese día! El Slytherin era un enigma, cuando uno pensaba que ya lo conocía… de golpe hacía algo totalmente inusitado y sorprendente. ¿Y por qué me pongo a pensar en él? ¿Por qué todo lo que hace tiene que afectarme tanto? Sí hace algo horrible, me decepciono y si hace algo bien me siento… ¿orgulloso? Trató de pensar en otra cosa… en Ginny… en Godric's Hollow, cualquier otra cosa… no quería volver a obsesionarse con Malfoy.

oOo

In recessu divinius aliquid: Una luz divina en lo profundo

Suele aplicarse a méritos o cualidades positivas que no son evidentes.