Hola, había estado algo ocupada con algunos trabajos del instituto, pero por fin estoy de vacaciones. Gracias al cielo, dos meses y medio donde daré rienda suelta a la pasión (?) bueno no, pero si a la inspiración jejeje.

Agradezco mucho sus comentarios, son como una droga para mí y me encanta que les guste esta humilde historia.

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Delacimer:

Naruto NO es mío, es de Masashi Kishimoto, quien ya reunió a los 9 de Konoha otra vez, Yay! Por no decir el quipo 7 n.n


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Episodio

IV

¿El lobo baja la guardia?

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Fui descuidado y lo admito.

Incluso una oveja como tú era hechizante.

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¿Qué diablos estaba haciendo? Ni el mismo lo sabía, ¡Por Dios! ¿Desde cuándo era tan pervertido? ¿Desde cuándo había querido quitarle la ropa a una mujer tan desesperadamente como a Hinata? No era ni siquiera capaz de comprender el grado al que había llegado esto, una simple captura por orgullo no debería ser suficiente como para hacerlo querer devorar a una chica. Ok tal vez se estaba liando demasiado y olvidaba el hecho de que solo era un adolescente en pleno crecimiento, y que sus hormonas eran toda una revolución; por lo que prefería culpar a su sistema celular en vez de cualquier otra estupidez. Además si quitaba el desliz de su ataque, podía rescatar satisfactoriamente que ya tenía un buen avance en la conquista, la Hyuuga le había correspondido el beso por primera y efímera vez. Solo sería cuestión de mover unos cuantos hilos más y la tendría totalmente a su merced.

Estaba más cerca de atapar a esa oveja.

Sin embargo no olvidaba el hecho de que Hinata no era una chica con una vida fácil, detrás de esa torpe mujer había rasgaduras muy profundas en su corazón. ¿Cómo era capaz de seguir andando cuando su confianza estaba tan decaída? Hinata Hyuuga prometía ser un espécimen verdaderamente interesante, mas no podía darse el lujo de estar tan interesado en ella, después de todo ¿Qué pasaría si de verdad se enamoraba de ella? La culpa tras sus intenciones de acercarse a ella podría pasarle factura de una forma no muy buena. Así que esa idea quedaba rechazada, la enamoraría, pero evitaría a cualquier costo enamorarse de ella.

Miró de reojo a la susodicha, quien mantenía los ojos perla fijamente incrustado en el libro de ingles, con las mejillas sonrosadas, y las curaciones resaltando la atención en su rostro. Había regresado a mitad del segundo periodo después de descasar unas horas en la enfermería y desde entonces se había mantenido tan callada y quieta que él llego a pensar que la habían sustituido por una estatua igual a ella. Sonrió torcidamente sabedor de que el causante de ese comportamiento era él, porque eso demostraba que Hinata era plenamente consciente de él.

—Hasta mañana Sasuke-kun—Sakura lo sacó de sus pensamientos, el aula estaba siendo lentamente abandonada por los alumnos luego de escuchar el timbre. Alzó los ojos y sus cabellos se movieron cuando sacudió la cabeza para despedirse de la pelirrosa.

—Nos vemos, Teme—exclamó Naruto a espaldas de la Haruno. Sasuke le dedicó una mirada antipática, podría ser su mejor amigo, pero aun sin saberlo era su mayor enemigo a vencer en este momento; puesto que era él quien le gustaba a Hinata.

—Oye Hinata ¿Quieres ir a la reserva con nosotros?—la voz de Kiba lo hizo mirar hacia su dirección disfrazándolo de estar viendo la ventana. El Inuzuka estaba parado delante de la chica.

—Ah Kiba-kun, yo cla…—comenzó a decir sonriendo ligeramente, mientras metía la mano bajo la paleta para sacar sus útiles, él aprovechó esto para meter la suya y agarrar fuertemente los dedos de la ojiperla, quien respingó y sus mejillas estallaron en rojo vivo.

Su agarre solo podía significar "Hazle como puedas, pero recházalo"

—¿Hinata?—escudriñó el castaño algo extrañado por el repentino envaramiento de la peliazul.

—Lo siento Kiba-kun, acabo de recordar que debo ir a la compañía de mi padre—mintió nerviosa.

—Ese…—refunfuñó molesto—, vale lo entiendo, ten cuidado Hinata—demandó frunciendo el ceño.

—Si pasa algo, llámanos—agregó Shino Aburame, un sujeto demasiado callado de gafas oscuras y que si no fuera por sus recientes palabras Sasuke ni siquiera habría reparado en su presencia. La ojiperla asintió y se disculpo con ellos antes de que también se fueran.

El silencio reino entre ambos y los pocos que quedaban en el salón. La mano del Uchiha seguía férreamente trabada en la de ella, no parecía que la fuera a liberar pronto por lo que la chica solo pudo quedarse sentada con la mano metida bajo el escritorio y la cara pasándole de color a color a cada minuto, con el corazón siendo tan ruidoso, que Hinata temía que Sasuke la escuchara; este en cambio acomodó la barbilla sobre la palma de su mano y continuo mirando desinteresadamente por la ventana, como si no estuviera reteniendo a alguien.

Se quedaron cogidos de las manos hasta que ya no había ni una sola alma más en el aula aparte de ellos.

—Vamos—apuró el Uchiha poniéndose de pie, pero sin soltar su agarre. Ella lo miró confundida—. Recoge tus cosas rápido que nos vamos—pronunció echándose el maletín al hombro.

—¿Uchiha-san?—preguntó la peliazul pestañeando repetidas veces.

—¿No lo recuerdas? Esta mañana dije que no estabas libre. Incluso si tenias o no planes, no me importa, vendrás conmigo—declaró serio, la ojiperla optó por no resistirse y apuró el paso para levantarse y seguirlo. Le ardían las mejillas por seguir de la mano con él, pero ni un mísero pio quería salir de sus labios. Como si alguien les hubiera puesto pegamento industrial.

Caminaron en silencio, ignorando a los pocos que se les quedaron viendo y a los otros tantos que les ignoraron, como si la imagen de Sasuke Uchiha cogido de la mano de Hinata Hyuuga no fuera más que el producto de alguna alucinación en masa. El Sol bailaba en el horizonte, tornando el cielo y la ciudad de un matiz naranjo, los rayos débiles por la pronta noche golpeaban cálidamente sus cuerpos y un ligero aire fresco los quería envolver, después de todo pronto seria otoño. Hinata suspiró y Sasuke apretó su agarre.

—¿A dónde quieres ir?—instigó el moreno parándose en la intersección. La ojiperla lo miró dubitativa.

—Cualquier lugar está bien—aseveró en voz baja y el pelinegro bufó, eso no era muy alentador para su cerebro, no sabía a dónde llevarla, en realidad no sabía a dónde llevar a las chicas, él únicamente salía con sus amigos.

—Puedes escoger, así que hazlo—ordenó girándose para encararla frente a frente, el semáforo peatonal se puso en rojo—, mira que te estoy dando la oportunidad Hyuuga—insistió y después se inclinó para decirle algo al oído—. Si no, te llevare a un hotel y tú ya sabrás—quiso tomarle el pelo un poco, aunque parte de sus palabras eran verdad, si no la llevaba a otro sitio, sería capaz de ir a uno de esos lugares y encerrarse con la criatura más extraña del mundo para saber cómo reaccionarían sus hormonas. La Hyuuga negó frenéticamente, mientas sus pómulos se hinchaban de sangre caliente y se volvían bastante apetecible, como un par de manzanas.

Por su mente paso el precario pensamiento de morderlas.

—N-no—abrió los ojos por semejante error, hundió la cabeza unos centímetros y con un poco de miedo trató de redimirse—. Hay un sitio—pretendió decir si tartamudear, lo que le costaba mucho.

—Te sigo—sonrió de lado por la cara tan afligida de la chica. El precio por ese desliz era un beso pero se lo cobraría más tarde, ahora prefería disfrutar del rostro avergonzado de la chica y sus usualmente torpes pasos.

Era muy divertido observar a la oveja.


Hinata trastabillaba seguido, tropezando en un suelo liso la mayor parte del tiempo, pero ahora gracias a la mano del moreno no había caído al suelo en ninguno de sus trompicones; lo llevó hasta un parque amplio y con una considerable cantidad de personas, Sasuke iba preguntarle porque estaban ahí cuando la chica se soltó del agarre y se apresuró a un puesto de crepas que tenía unos 6 clientes alrededor. La peliazul esperó pacientemente sus turno, saludó tímidamente a la mujer mayor que atendía y pidió 2 crepas. Regresó entonces al lado del Uchiha que había enarcado una ceja al observar el alimento que la ojiperla le tendía con el pulso algo frenético.

—Odio los dulces—profirió mirándola a los ojos, la chica le regresó el gesto con miedo.

—L-lo sé—se mordió el labio por el segundo error cometido—, pero esta crepa es de cajeta con chocolate amargo, lo dulce es moderado y la crema hace que sepa realmente delicioso—intentó explicar—. Claro si no quieres puedo…—comentó rápidamente haciendo un aspavientos. Sasuke suspiró y dio un mordico a la crepa que la peliazul sostenía.

—Sabe bien—aprobó quitándosela, Hinata tenía los ojos abiertos y la cara tan roja que parecía que alguien había estado jugando con un cubo de pintura a su alrededor.

—Sí—rió un poco antes de morder su propia crepa. El moreno la observó comer, mientras él hacía lo mismo y se dio cuenta que podía mirar a Hinata toda la noche y no cansarse de ello, no quiso hacer caso al porque de eso.

—¿De qué es la tuya?—cuestionó viéndola dar su cuarto mordisco a la comida.

—De plátano y chocolate—respondió por lo bajo.

—¿Te gusta mucho?

—Mi madre solía preparar unas parecidas—los ojos de la Hyuuga se volvieron tristes—, a ella le gustaba venir a este puesto, supongo que lo herede de ella—susurró con la vista fija en una especie de recuerdo que solo ella podía ver.

—Tu madre esta…

—Fue hace mucho Uchiha-san—una sonrisa melancólica se esbozó en sus labios. El moreno se quedo callado viendo como el rostro de la ojiperla se tornaba opaco, ni siquiera la vergüenza surcaba su semblante. Entonces comprendió que para Hinata hablar de su madre era como enfermar de pronto. Un sentimiento seco y doloroso. Intentó pensar en una forma de quitarle esa expresión, pero no parecía que algo pudiera ocurrírsele, aunque si bien no debía importarle mucho, estaba resultando lo contrario.

Y Sasuke simplemente la besó.

Ella reaccionó un par de segundo después de que lo labios del morocho se habían cerrado repentinamente sobre los de ella, sus mejillas adquirieron el tono rojo de antes y las piernas le amenazaron con tumbarla en el suelo. Algunos de los transeúntes los miraron sorprendidos, divertidos y picaros; unas chicas de secundaria les aplaudieron desde el otro lado de la fuente a un par de metros de ellos. Ese beso era dulce, no solo por el sabor de las crepas sino porque el lobo no lo había hecho con sus oscuras y usuales intenciones, simplemente quería que ella dejara de estar triste. Se separó para limpiar la crema que tenía en la comisura de sus labios y luego volvió a chocar su boca contra la de ella, pasando su brazo libre por la cintura de la aturdida oveja. Quien no podía hacer otra cosa más que corresponderle el gesto. Comenzaba a rendirse a los besos del Uchiha y no podría decir si era bueno o no.

—¿Qué?—gruñó al alejarse de la peliazul, quien tenía el corazón pitándole en los oídos.

—Nada—farfulló mordiendo su crepa para evitar tener que mirarlo a los ojos. El moreno por su parte miró a otro lado y se dispuso a engullir su propia crepa, no sabía porque había querido reconfortarla y la verdad prefería no pensarlo mucho, a lo mejor si seguía así ella pronto caería por él.

El silencio se estableció entre ambos y el Sol terminó por ocultarse en la lejanía, el alumbrado público hizo su aparición, Hinata comenzaba a sentirse menos incomoda a su lado, quizás estaba acostumbrándose a la presencia del pelinegro; no es que fuera a aceptar sus sentimientos, si es que estos realmente existían, pero por primera vez comenzaba a sentir que había alguien que la quería, ojala estuviera equivocada en sus suposiciones y Sasuke realmente la quisiera. Incluso podría tratar de corresponderlo, porque aunque Naruto era la persona que le gustaba, sabía perfectamente que por cómo era no tenía ni una mísera posibilidad de estar con el rubio. Pero también era por esos defectos que no era buena para Sasuke, si ella fuera su novia solo le daría vergüenza, porque era una inútil que no tenía nada de voluntad o fuerza, si fuera lo contrario no hubiera estado a punto de desmoronarse por hablar sobre su madre. Hacía mucho tiempo que no hablaba sobre ella con nadie, había una razón por la que el recuerdo de su madre resultaba especialmente doloroso, sin embargo optaba por no pensarlo demasiado.

Un ring-tone rasgó la capa de mutismo que lo había envuelto a ambos, la ojiperla sacó torpemente su móvil y sus ojos se vieron repentinamente ansiosos al ver el remitente, Sasuke la miró por el rabillo del ojo.

—¿Bueno? Si—asintió mirando al suelo—, lo entiendo, lo siento. Iré de inmediato, si Neji-niisan. Nos vemos, adiós—colgó y sus hombros se tensaron—. Lo siento Uchiha-san, debo irme.

—¿Hmm?

—Mi padre me necesita—hizo una reverencia—, hasta mañana. Buenas noches Uchiha-san—dio media vuelta para irse, pero el moreno la jaló del brazo y le plantó un profundo beso en los labios.

—Buenas noches Hinata—musitó a dos centímetros de separación. La chica estalló en rojo, parecía un tomate. Masculló un par de cosas inentendibles antes de ofrecerle otra reverencia y salir huyendo con torpeza, el pelinegro la observó hasta que su pequeña figura ya no pudo ser captada por sus ojos, resopló y se despeinó un poco—, ¿Qué mierda me está pasando?

—Veo que te mueves rápido Sasuke—alabó una voz a su costado, el moreno torció el gesto y miró ceñudo a su hermano mayor llegando con el saco gris del traje reposando en uno de sus brazos.

—Nii-san—exclamó seco—, déjame en paz.

—Pero parece que lo estás haciendo bien, vas muy enserio por lo que veo, hasta comiste dulce—señaló el pequeño trozo de crepa que aun quedaba.

—No está dulce—repuso tragándoselo de golpe—, y lo que haga no es tu asunto, basta con que sepas que voy a ganar.

—Sasuke—lo llamó serio, el menor de los Uchiha se giró de mala gana—. Nuestro trato es que la enamores, pero procura enamorarte de ella también—habló.

—Lo siento Nii-san, eso no esta contemplado en mi plan. No necesito enamorarme de ella—afirmó agrio.

—¿Estás seguro?—inquirió.

—¿Qué tratas de decir?

—Nada, solo ten cuidado Sasuke, a veces no prevemos ciertas cosas en los planes—advirtió echando la cabeza hacia atrás para ver el cielo—, debes ser muy cuidadoso de no salir herido—el pelinegro menor puso los ojos en blanco ante las estupideces que escuchaba de su hermano.

—¿Qué no tienes una cita con Chisa o algo?—inquirió molesto.

—Por supuesto, solo te vi cuando iba de camino y quise saludar.

—Pues ya vete de aquí Nii-san. Yo me largó a casa—sacudió una mano mosqueado y emprendiendo el paso a una dirección contraria a la de Itachi.

—Por cierto Sasuke, papá dijo que debías ir por lo menos a dos de las citas de matrimonio—le recordó, el moreno se detuvo y viró la cabeza para quedar de perfil a su hermano, su cara denotaba irritación ante las palabras del Uchiha mayor.

—Vale, iré a dos. Pero Hinata en mi única opción—masculló.

—Tu única opción ¿Para qué?—alzó una ceja con interés. El morocho que mantuvo callada un par de segundos.

—Para zafarme de toda esa estupidez—rezongó.

—Ya lo creo—entonó Itachi.

—Ella caerá por mi—le afirmó severo.

—¿Estás seguro que no caerás tú, por ella?—Sasuke parpadeó dos veces y tardo en contestar la pregunta de su hermano.

—Déjame en paz Nii-san. Nos vemos en casa—se despidió girándose y evitando contestar. Porque ni siquiera podía estar seguro de la respuesta. Había una mínima posibilidad de que hubiera bajado su guardia y haber sido afectado de esa manera por la torpe de Hinata. Pero prefería no hacer caso a eso y seguir con su plan de enamorarla.

La oveja no devoraría al lobo, de eso estaba seguro.


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Continuara

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Espero que les haya gustado.

Ahora no hubo nada picoso jejeje, pero en el siguiente sí.

Dejen sus comentarios.

Nos leemos.

Akari se despide.

Yanne!