Buenas ^^ siento el retraso de este capitulo pero he estado con exámenes, he aprovechado el tiempo que tenia libre estos días para escribir el capi antes de ocuparme de los siguientes exámenes que tengo, bueno disfruten :3


Capitulo 4.

Caminaba por las oscuras y frías calles de la ciudad, de vez en cuando se veía un atisbo de civilización pero prácticamente la calle estaba vacía, estaba empezando a nevar pero eso no impediría que siguiera mi camino hacia Ciudad Oeste, un dolor en el costado derecho invadió mis sentidos por un momento, ese cabrón me había dado dejando una herida profunda.

Flash-back.

Tras separarme de Ace y preparar las cosas para irme aproveche el poco transito de la calle y la oscuridad que nos ocultaba para hacer salir al espía.

-Ya puedes salir hace tiempo que se que me sigues.-mentí

-Vaya, pensé que lo estaba haciendo bien.-dice una sombra que salía de uno de los callejones solo destacaba unos ojos rojos y una sonrisa sádica.-bueno te llevare ante el jefe, seguro que me lo agradece.

Sin más desenvainamos las espadas y nos lanzamos al ataque, el sonido del metal chocando invadía la calle, los golpes rápidos y fuerte eran parados, esquivados o recibidos, si seguíamos así no acabaríamos nunca. Ambos como si nos leyéramos la mente dimos un salto hacia atrás alejándonos el uno del otro y nos preparamos para el golpe que lo decidiría todo.

Un movimiento rápido y acabamos el uno detrás del otro dándonos la espalda, envainamos sin decir nada, el hombre que hasta el momento había sido mi oponente caía al suelo bañando la nieve bajo él de carmesí, en su cara una pequeña sonrisa prevalecía me distraje un poco al notar como un liquido cálido recorría el lateral derecho de mi torso y el dolor se empezaba a hacer presente.

Fin del flash-back.

Ya estaba a las afueras de la ciudad en dirección a mi nuevo destino, la herida había sido curada antes de partir.

No llevaría más de la mitad del camino cuando una tormenta de nieve amenazaba con retrasar mi llegada, pero como si no fuera nada del otro mundo seguí sin hacer caso de la tormenta. Poco a poco mi vista se nublo y empezaba a perder la fuerza, mire a mi alrededor en busca de un refugio temporal pero nada estaba completamente solo. Caí al suelo temblando de frío y mis ojos amenazaban con cerrarse en cualquier momento y sin tardar mucho caí en un profundo y oscuro sueño.

-Un poco después en ese mismo lugar.-
Un coche se acercaba donde momentos antes Zoro había caído como si fuera cosa del destino el coche paro enfrente del chico, ahora algo cubierto de nieve, y una figura se bajo del coche acercándose al joven y tomando su pulso al comprobar que estaba con vida lo cargo en su coche.

-Varias horas más tarde.-

Comencé a recobrar la conciencia lo primero que sentí fue algo mullido y cálido que me dio a entender que alguien me había encontrado por lo que pronto me puse en alerta quizás el Baroque Work me había encontrado, pronto conseguí abrir los ojos para ver que una tenue luz iluminaba parte de la estancia, mi mirada busco la fuente de esa luz encontrando una chimenea delante de el unos libros estaban apilados al lado de un sillón grande con pinta de caro y en el sillón una silueta leía tranquilamente ajena a mi despertar.

-Veo que has despertado, tienes algo de comida en la mesita de al lado.-decía el hombre de voz profunda, parecía que no estaba tan ajeno de mi despertar como creí en un principio, con algo de desconfianza me incorpore, sentándome en el sofá en el que hacia poco había estado durmiendo, tome el plato de comida que rápidamente desapareció.

-¿Dónde estamos?-pregunte dejando el plato en la mesita nuevamente.

-En mi casa a medio camino de Ciudad Oeste, te encontré inconsciente y te traje hasta aquí.-digo el hombre levantándose del asiento y acercándose.

-Muchas gracias por ayúdame, si hay algo que pueda hacer para agradecértelo.

-Quizás si haya algo.-dice el hombre que ya estaba frente a mi estudiándome con esos dorados ojos a los que no podía dejar de mirar, una pequeña sonrisa adornaba su rostro mientras una de sus manos se colocaba en mi muslo cerca de la entrepierna y su aliento cálido chocaba contra mis labios, al darme cuenta de a que se refería un sonrojo se instalo en mi cara.

-Esto…yo no puedo.

-Tranquilo solo era una broma.-dijo el hombre con una pequeña carcajada, mientras se aleja un poco de mi .-Me llamo Mihawk.

-Zoro…-dije entre mosqueado y avergonzado, Mihawk se quedo mirándome pensativo.

-¿Pasa algo?

-Que te ves muy apetecible sonrojado.-responde otra vez con la sonrisa de antes.

-Y-yo no estoy sonrojado.-digo acostándome otra vez y tapándome con las mantas hasta la cabeza, el hombre rio divertido.

-Buenas noches.-se despidió mientras dejaba la estancia.

Suspiro pesadamente, cerrando los ojos intentando buscar una explicación a mi reacción caigo dormido nuevamente.

-A la mañana siguiente.-

Unos rayos de sol se colaban en la estancia a través de los grandes ventanales cubiertas por pesadas cortinas mal cerradas, uno de los rayos caía sobre mi cara desvelándome poco a poco. Me incorpore dejando caer la manta que me había esta cubriendo desde que llegue, al sentarme recordé la escena que había pasado aquella misma noche, aun podía sentir su aliento en mis labios y su mano cálida en mi muslo provocando que un ligero sonrojo se colocara en mi rostro.

Negué energéticamente y cogiendo mis espadas salí de esa habitación en busca de la salida necesitaba entrenar para tranquilizarme un poco, cuando por fin y tras unos cuantos intentos encontré la salida, un jardín ahora cubierto de nieve intentaba adornaba la mansión que desde fuera se veía algo lúgubre y oscura, de piedra negra y carente de muros o verjas que la separan del profundo bosque por el que era rodeado.

Con los ojos cerrados y concentrándome comencé a simular una lucha.

-¿¡Zoroo!? ¿Qué haces aquí?-pregunto una voz de lo más familiar interrumpiendo mis ejercicios, para cuando abrí los ojos para confirmar la identidad de mi emisor ya me encontraba en el suelo con el chico encima mio, con una sonrisa de oreja a oreja.

-¿Ace, que haces tu aquí?

-Nada simplemente iba a Ciudad Oeste y me apetecía dormir un rato así que me adentre en el bosque.

-Aja y ahora te podrías quitar de encima.

-Anda, no me di cuenta.-dice el chico levantándose de un salto y tendiéndome la mano que acepte sin pensar, tirando de mi me ayudo a levantarme pero quedando pegado a su cuerpo, nuestras caras a escasos centímetros el uno del otro, nos observábamos detenidamente, mientras el me rodeaba la cadera y nuestras manos aun unidas se aferraban sin querer separarse. Él se inclino ligeramente fosando mis labios sin llegar a un contacto mayor que instintivamente comencé a buscar hasta que un carraspeo nos interrumpió.

-Espero no interrumpir nada.-dijo el ojidorado dueño de la mansión, un silenció invadió el lugar notándose la tención en el ambiente aun en los brazos de Ace contemplaba la escena algo confuso ¿Se conocerían de algo?