Sentía todo su cuerpo adormecido debido al sueño, algo en su cabeza le impedía levantarse, no sabia muy bien si era el dolor o el olor a manzanilla conjunto con las suaves manos que acariciaban tiernamente las finas hebras negras de su cabello. El chico rezo internamente que fuera el blondo quien lo estuviera haciendo. Su cabeza no lograba captar muy bien que ocurría ojala que aquel sueño loco de hace apenas unos segundos hubiera desaparecido, ser novio se Sakura era una muy mala pasada de parte de su cabeza, abrió lentamente sus ojos carbón, permitiendo que la luz del ambiente cegara instantáneamente su vista, enfoco mejor, visualizando una habitación enteramente blanca, estaba acostado en una camilla cubierto por una manta muy delgada, apenas y resaltaban el escritorio, la silla y el estante color gris dentro del cuarto, las fotografías de anatomía a lo largo de la pared de enfrente le daban una idea de en donde se encontraba. Enseguida toco su cabeza llena de vendajes, suspiro aliviado, al parecer todo aquello no había sido más que un horrible sueño.

—Sasuke-kun! Ya despertaste— grito de repente una voz chillona. El aludido volteo lentamente, como si de película se terror se tratase; ahí a su lado sentada en un pequeño banco se encontraba la pelirrosa que hasta entonces aparentemente había cuidado de el.

No pronuncio palabra, en cambio dejo que las expresiones de incertidumbre en su cara hablaran por el. ¿Dónde se encontraba?¿Que hacia ahí?¿Que había pasado? ¿Por qué aquella maniática estaba junto a el? Sakura, a pesar de haber vuelto a ser tan fastidiosa como antes, no había perdido su inteligencia y pudo comprender lo que Uchiha se preguntaba.

—Ay Sasuke mi vida! — clamo abrazándose a el —No se que te habrá hecho el imbécil de Naruto! — bramo en un tono mas grave que el suyo— Pero azotaste contra el suelo y golpeaste tu hermosa cabeza— aclaro con su voz mas dulce,una pregunta menos—Y luego entre, Sai-kun y el tarado ese te trajeron a la enfermería, ese rubio quería quedarse pero no te preocupes Sasuke-kun lo corrí como se debe— se elogio la pelirrosa. Pero si Naruto no estaba aquí por que estaba aquel olor a manzanilla, tan de pronto llego la idea, se fue, pues recordó que su pequeño problema colgaba su cuello.

—Estaba tan preocupada por ti Sasuke-kun— chillo la ojiverde aferrándose mas a el—La enfermera dijo que no había visto a una novia tan dedicada— continuo glorificándose — Estaba tan avergonzada cuando lo dijo— dijo poniendo sus manos en sus pequeñas mejillas sonrojadas

—No me interesa—respondió con cierto desdén —Sakura hazte a un lado me estorbas—Dijo tan fríamente como fue posible

—Sasuke...kun… — menciono extrañada mas para ella misma que para el otro.

—Ya despertaste? —interrumpió la enfermera que recién entraba, portando un vestido negro entallado y una bata blanca…Anko?! Aquel lugar cada vez se ponía mas raro —Bien eso significa que no paso nada ahora lárguense a clase—ordeno la chica sentándose en una silla giratoria y sacando unos cigarrillos de su bata.

La chica pelirrosa asintió, apremiando al pelinegro para que el también se apurara a salir.

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Por otra parte, el rubio se sentía decaído y lo daba a demostrar, pues en vez de esa brillante sonrisa llena de alegría e hiperactividad, estaba en uno de los tantos asientos del salón con la mira nostálgica a la ventana: La verdad era que jamás había estado preparado para escuchar las palabras, Sasuke, novio y Sakura en la misma oración, al menos que la frase llevara un nunca o jamás de por medio. Lanzo un quinto suspiro al aire ante la mirada atenta de Sai quien lo vigilaba desde su asiento. Lo peor de todo era que sin culpa alguna la pelirrosa lo había corrido de la enfermería con palabras altisonantes y de una forma muy grosera. Otro suspiro mas salió y Sai juro que si había otro el alma se le saldría el cuerpo.

—Anno… Naruto-kun ese es mi puesto—llamo una voz suave y un tanto tímida, el chico giro sin mucho animo la cabeza, mas abrió grande los ojos al encontrarse con Hinata.

—Hinata! —grito entusiasmado—Tu también estas aquí! —continuo, poniéndose de pie para ir a abrazarla.

—Na… na… Naruto-kun—balbuceo la chica completamente colorada, tan mareada y apunto de desmayarse. El blondo ajeno las reacciones de la chica siguió abrazándola como si hubiesen pasado siglos desde la ultima vez

—Si le haces eso desde temprano no aguantara el resto del día—intervino la voz de otra persona de forma socarrona. El rubio volteo hacia la entrada sin soltar a la chica entre sus brazos. Su cara de incertidumbre cambio a una de alegría inmensa al ver a otros dos de sus queridos compañeros. Un chico castaño con ojos de rasgos felinos, era extraño verlo sin aquellas marcas en sus mejillas pero sin duda era el, acompañado de un chico piel albina a pesar de que venia con el uniforme tenia una enorme chamarra blanca cubriéndole le cabello, sus ojos cubiertos por unos lentes de marco negro, callado.

—Kiba, Shino—grito emocionado dejando caer al suelo a la ojiblanco mientras el corría a recibir a los recién llegados— Ustedes también están aquí, estoy tan feliz!— grito abrazándoles igual que a la primera. Los chicos que estaban siendo abrazados voltearon a verse, extrañados por aquel comportamiento.

—El muy temprano para ponerse cariñosos—-comento una nueva voz en un extraño tono neutral, todos voltearon a ver al dueño de la voz, la cara de Naruto no podía deslumbrar mas, ahí parado en puerta con lo brazos cruzados y porte serio entraba el pelirrojo, sus ojos verde agua se posaron en el rubio sonriéndole leve,emte para saludarle.

—Gaaaara! —grito a todo pulmón. El quería mucho al pelirrojo, el mismo lo había definido ya "eran iguales", lo único malo y que los separaba era la distancia ese tan abrumador viaje de 3 días…si eras ninja. No tardo ni un segundo en separarse de sus amigos y correr a los brazos del ojiverde, que ante el acto no supo como responder (era sabido que no solía ser muy afectuoso) —Que gusto que estés conmigo también!—aun no sabia que pasaba pero si su amigo le necesitaba, le correspondería, mas, lo mucho que pudo hacer fue colocar sus manos en los hombros del rubio, también, volteo hacia donde los demás preguntando con la mirada lo que sucedía, obteniendo por respuesta un "no lo se" corporal por parte de Kiba.

En ese momento la puerta se abrió dejando ver a un muy irritado moreno seguido de una llorosa pelirrosa que desde que había dejado lo enfermería no había hecho mas que seguirlo gritando "Sasuke-kun" aquí y allá. La mirada carbón solo se enfureció mas al ver al pelirrojo ahí, como le odiaba, pues sabia muy bien que si tenia un rival para el corazón del blondo(y que de verdad tenia posibilidad) ese era el kage

—Y este que demonios hace aquí?! —exploto el pelinegro en un sutil ataque de ira casi suplicando que no fuera cierto

—Teme ya estas mejor? — pregunto el rubio pasando por alto la rabieta del azabache para sorpresa de todos, soltó al pequeño pelirrojo y camino hasta quedar enfrente del Uchiha como para asegurarse de que realmente estuviera bien

—Mejor?! Mejor?! Como voy a estar mejor si este sujeto esta aquí jodiendo mi vista— vocifero señalando acusadoramente al pelirrojo— Este debe ser el mismo infierno, que se empeña en cargarme la mano, primero ese tonto de itachi luego el bastardo de Sai, la pesada de Sakura y ahora este mapache sin cejas— se quejo mas para si mismo que para todos los demás, jalando sus cabellos azabache como si intentara arrancárselos por la frustración.

—Lamento incomodarte tanto Uchiha, pero si naruto-kun esta aquí yo también— sonrío con malicia el pelirrojo al saber que su presencia era tan molesta ara el azabache y verlo enojar ante sus palabras le inflaban el orgullo

—Nos acabamos de reencontrar no deberían pelearse tanto ttebayo —intervino el rubio poniéndose en medio de ambos chicos que siguieron mirándose intimidatoriamente, sin embargo dejaron de hacerlo… mas bien Sasuke dejo de hacerlo, pues un peso extra, seguido de otro mas provoco que su mirara fuera a parar directo al piso donde ahora estaba tirado.

—Sasuke-kun! — Grito una voz un poco menos chillona que la de Sakura—¿Cómo estas hoy? Me extrañaste? — pregunto coqueta aquella mujer rubia repegando su cara contra la cabeza del vengador.

—Maldita oxigenada, solo por que saltaste por el primero no significa que lo saludes antes! —se quejo una tercera voz femenina que reclamaba llena de rencor—Hola Sasuke-kun verdad que a la que extrañaste fue a mi? — dulcifico intentando apartar a la rubia debajo de ella y tener el cuerpo del azabache solo para ella.

—Ino-cerda, Karin-baka quiten sus asquerosas manos de mi Sasuke! — intervino la pelirrosa jalando a las chicas de sus uniformes

—No molestes frentuda, ser novia de Sasuke no significa nada… en especial cuando el muere por mi— comento sínicamente la rubia.

—En tus sueños oxigenada! Sasuke solo tiene ojos para mi— esta vez reclamo la pelirroja

—Pero Karin a estas alturas deberías saber que a Sasuke le gusta salir con humanos— Sasuke se tenso desde el suelo, esa voz era inconfundible, no es que le molestara pero no esperaba encontrarlo ahí, tampoco a Karin… pero sobre todo a el.

—Suigetsu?... — hablo esta vez Sasuke, provocando que el aludido se sentara en cuclillas cerca de su cara, en efecto era el y no estaba solo pues detrás de el con manos en los bolsillos se hizo presente un Juugo sin expresión alguna.

Esto se ponía cada vez mas extraño, pero lo hizo pensar, que si ellos estaban aquí eso implicaría también a Orochimaru y Kabuto… incluso a la misma organización akatsuki, pero ¿como y en donde? El peso en su espalda se aligero, al parece la rubia había empezado a pelear contra Sakura y Karin se vio envuelta en una violenta masacre contra Suigetsu.

—Estas bien teme? Creo que no es tu día, has visitado mucho al suelo hoy— se burlo el rubio ofreciéndole una mano para ayudarlo a levantarse, el azabache hizo un pequeño mohín pero acepto la ayuda del blondo. Se puso de pie mas no soltó la mano del ojiazul que empezaba a ponerse un poco nervioso ante eso, sumado a la mirada penetrante del azabache posada sobre el.

El ruido pareció silenciarse en un segundo, todos los miraban de diversas formas, Ino, Karin Suigetsu y jugo los miraban sorprendidos y verdaderamente confundidos, Kiba Gaara Shino y Hinata lo hacían preocupados, Sakura furica al ver tanta confianza entre esos dos y Sai un tanto divertido.

—Nos perdimos de algo? — pregunto Ino viendo como el rubio se sonrojaba al verse observado.

—Han estado así desde que llegamos— respondió el pelinegro de tez blanca. Volvieron su vista a los aparentemente locos, que ha estas alturas ya se estaban sintiendo incómodos ante tantas miradas, Sasuke mas irritado que incomodo.

La puerta se abrió una vez mas esta vez dejando a entrar a un hombre adulto, de piel morena y ojos castaños, vestía un pantalón de vestir gris y una camisa blanca de manga larga, su porte aunque un poco tímido demostraba autoridad. Miro a sus alumnos, la gran bola entremezclada de los amigos del blondo y el azabache, se extraño un poco pero decidió dejarlo pasar, luego miro a los otros dos chicos que sobraban a una distancia apartada de sus amigos. Sintió un poco de tristeza al verlos, quien diría que dos jóvenes tan alegres y sanos tuvieran así de repente una extraña enfermedad.

Hubiera seguido anudando cabos en su mente de no ser por el repentino golpe y peso extra que se coloco sobre el, en una avalancha histérica de afecto. —Iruka-sensei! Iruka-sensei! — repetía… mas bien gritaba una y otra vez el rubio mientras abrazaba al castaño. —Solo me faltaba usted para que mi vida fuera así de perfecta… bueno ero-senin y Kakashi-sensei seria genial si estuvieran pero si esta usted es mucho mejor! —siguió gritando mientras sacudía "amorosamente" al sensei. Por su parte el azabache se dedicaba a mirar indignado a otra parte del salón, ¿es que el rubio tenia que ser cariñoso con todo lo que se moviera?

El castaño ajeno a la mirada y pensamientos asesinos que su alumno tenia sobre el, acaricio la pequeña cabeza rubia viéndola con inquietud, tal vez el rubio no era de sus mejores alumnos, de hecho a penas y lograba pasar, pero había logrado en tal solo un semestre de preparatoria que llevaba ganarse un lugar especial en su corazón, viéndolo esforzarse tan arduamente.

—Chicos vayan a sus lugares, esperemos que lleguen sus demás compañeros. Tengo algo importante que comunicarles—pidió el profesor aun con su mano en la cabeza del rubio. Sus alumnos obedecieron sin chistar excepto el rubio y el azabache.

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Ya estaban reunidos todos, en un extraño silencio. Cada uno en su lugar observando preocupados al sensei que se debatía en si comenzar a hablar o esperar un poco mas, sin embargo no podía retrasarlo mas pues habían pasado ya algunos minutos desde que le pidió al rubio y al azabache ir a la dirección. Se paro, camino justo enfrente de su escritorio para apoyar su peso en el, sin perder de vista a sus alumnos que entre mas tiempo pasaba mas ansiosos se sentían. Un suspiro del sensei los puso en alerta indicándoles que estaba por hablar o por volverse loco.

—Chicos, tengo que hacerles un anuncio importante… y me temo que son malas noticias— un silencio sepulcral lleno la habitación, todos prestaron mucha atención. —Ayer en la tarde los padres Sasuke-kun y Naruto llamaron a la directora para informarle que aparentemente los chicos han sufrido un percance grave— la sala se lleno de exhalaciones de sorpresa e inquietud. —Al parecer han sufrido daños en su cabeza, ya que no recuerdan nada de su vida… al igual que ustedes chicos yo también estoy preocupado por la salud de ambos, así que tratemos de darles todo el apoyo que necesiten— pidió el profesor regalándoles una sonrisa reconfortante a sus alumnos.

—Pero que dice sensei? —rebatió la pelirrosa poniéndose de pie— Si hace un minuto estaban llamándonos por nuestros nombres y platicando con nosotros.

—Sin embargo… había algo muy extraño en ellos no crees? — pregunto Karin a la ojiverde, captando toda su atención

—Es verdad, naruto es de por si muy cariñoso… pero se nos aventó encima como si no nos hubiera visto en siglos… si lo hará cada vez que nos vea será muy problemático— comento esta vez Shikamaru que apenas cinco minutos antes junto con chouji se habían unido a sus compañeros recibiendo la misma calurosa bienvenida que obtuvieron sus demás compañeros de parte del rubio.

—También estaba inusualmente cercano a Sasuke-kun…— esta vez hablo Sai obteniendo la atención de todos, las caras de sus compañeros voltearon a verse unas a otras con cierta tención, el silencio rotundo solo provoco un ambiente mas pesado.

—Ciertamente si esos dos recordaran algo no podrían soportar la presencia del otro… y hace un momento ni siquiera pusieron quejas cuando se le mando juntos a dirección— agrego Gaara

—Bueno…tienen razón…— conformo la pelirrosa volviendo a sentarse en su lugar

De repente lo pasos de alguien llegando alertaron a todo el salón, que de por si ya callado intento disimular metiéndose es los libros o mirando por la ventana. La puerta se abro dejando ver a un energético rubio con su amplia sonrisa y aun azabache menos apresurado. —Iruka-sensei— grito pareciendo algo molesto — No encontramos el lugar a donde nos mando por culpa del teme— se quejo el blondo cruzando sus brazos y poniendo un graciosos puchero en su boca.

—Por que por mi culpa Dobe?! — le reclamo el azabache

—Por que no quisiste preguntar donde quedaba la dirección ttebayo

—Yo no necesitaba indicaciones sabia hacia donde me dirigía— dijo enojado mirando retadoramente al ojiazul que respondió su mirada con las mismas ganas. El salón los miraba impacientes, sabían que esa camaradería no podía durar, en cuanto uno lanzara el primer golpe todo volvería a la normalidad, incluso el sensei se preparaba para separarlos en caso de cualquier cosa.

—Si claro, por eso terminamos en la bodega del patio trasero— dijo el rubio en forma de sarcasmo, el azabache se fue acercando a el, los estudiantes contuvieron sus respiraciones ante la posibilidad de un inminente golpe.

—No me provoques Dobe! — regaño el azabache tomando al rubio por los cachetes y jalándolos con la suficiente fuerza para que doliera pero también e forma delicada para no lastimarlo mucho.

—Ay… ay, ay, ay… ehso dueje!... ttebayo ToT —lloriqueo el rubio zafándose del agarre del ojinegro —No tenias que ser tan malo teme— siguió quejándose mientras sobaba sus mofletes

—Te lo ganaste Dobe— dijo aun "indignado" por el comentario de antes. Los chicos del salón dieron un largo respiro, hasta suspiraron aliviados, pero aun se sentían incómodos por la inusitada relación… sin duda ese seria un día largo para ellos.

Las clases pasaron, unas siendo mas largas y otras mas cortas. Apenas pasaba la primera y el blondo daba por hecho que lo suyo no era el algebra y lo demostraba gritando mientras azotaba su pequeña cabeza amarilla contra su pupitre, mientras que el Uchiha permanecía indiferente ante las actividades impuestas, para el no era mas que problemas de proyección de kunai con variantes diferentes, exactamente igual como le habían enseñado en la academia. La segunda, biología, una clase de lo mas entretenida para el ojiazul quien, muerto de risa en su butaca observaba tan divertida escena; la clase de esa semana al parecer se basaba en sexualidad por lo que había tocado el turno al azabache de ponerle un condón al pepino que habían puesto de ejemplo como instrumento masculino, la cara roja del chico era todo un poema y objeto de burla del ojiazul que después tubo que tragarse sus palabras al ser su turno, ganándose las risas de sus compañeros al siquiera tocar la pobre verdura pensando que era aquello. La tercera; historia universal y geografía donde ambos jóvenes ninjas descubrieron que distaban bastante de su verdadero hogar.

—Y Konoha donde esta? — había sido la pregunta del rubio hacia le sensei… misma pregunta que surcaba la cabeza azabache.

—Bueno…— pensó el sensei, esa si que era una inusual pregunta pero sin duda sabia la respuesta— Se dice que en periodo Asuka existían en la ciudad un tipo de grupo militar entrenados para formas especiales de pelea, espionaje y sabotaje, estos personajes tan pintorescos son los que conocemos ahora como ninjas o shinobis, todos ellos agrupados en pequeñas villas, Konoha, como dijo naruto-kun fue una de las villas mas importantes en esa era. Y según su ubicación es ahora lo que conocemos como Hokkaido… ya saben que es fácil llegar ahí en tren no son mas que unos cuantos kilómetros de Kioto hasta Hokkaido— finalizo el sensei sonriendo y dando por finalizada la explicación. El rubio volteo rápidamente a ver al azabache, confundido, asustado, tan sorprendido y desconcertado.

La cuarta hora… decidieron saltársela, alegando un repentino malestar que no era del todo falso y que se daba perfectamente a notar en el color pálido del ojiazul. Caminaron sin un rumbo fijo atreves del pasillo, bajaron las escalera una a una hasta llegar a la planta baja, el silencio era incomodo solo por la situación mas que por la compañía, estaban asustados ¿por que mentir?, aunque un poco aliviados de no sentirse tan perdidos, al menos ahora, el lugar en el que se encontraban tenia nombre, Japón, mas específicamente en Kioto.

Siguieron caminando hasta salir del edificio, quedando enfrente de un frondoso árbol, que movía sus hojas al compas del viento. El rubio quedo embobado, mirando los haces de luz que se colaban entre los huecos que las hojas dejaban aun analizando lo que acababa de descubrir. Así mismo, el azabache miraba atentamente, pero a su acompañante blondo, su suave cabello dorado se movía en dirección al viento, aquella incertidumbre en su rostro lo hacia ver tierno y fue aun mas adorable se vio cuando una de las tantas hojas que caían del árbol arrastradas por el fuerte viento cayo en su cabeza y el susodicho había hecho un vano intento al quitarla solo sacudiéndose.

El Uchiha se acerco y tomo con cierto cariño la hoja entre sus dedos. La mirada del rubio denotaba su fuerte deseo de decirle algo, por lo que puso atención —Teme… no entiendo nada— rompió el silencio el menor concentrándose en la pequeña hoja que el azabache tenia en las manos

—Yo tampoco…— respondió de forma sincera—Necesitamos mas pistas— el rubio asintió viendo fijamente los ojos carbón que tanto le gustaban—Mientras intentemos ser quienes ellos recuerdan… eso hará mas fácil nuestra estancia aquí— dijo el mayor adelantándose hacia el salón, fue seguido por el rubio en silencio, tal como bajaron y justo al llegar a al escalera, se escucho el sonido de la estridente campana dando aviso del final de la clase. La avalancha e alumnos comenzaron a salir de sus salones para dispersarse alrededor de la instalación, ambos shinobis fueron interceptados por sus respectivos amigos y separados.

Era la hora del almuerzo, el azabache había sido secuestrado y llevado directamente a la azotea de su edifico, donde el pequeño grupo de personas formaban un amplio circulo preparándose para comer; Karin, Sai, Juugo, Suigetsu, Sakura y Sasuke en ese orden. Mientras que el kitzune era llevado a su salón donde los escritorios de los chic fueron juntado para formar una mesa mas grande en donde colocar todo lo que almorzarían. En el pequeño cuadro se encontraban chouji, Shikamaru, Gaara, Kiba, Hinata, Shino, Temari y Naruto.

—Tu también vas en nuestro grupo Temari? — pregunto inocentemente el rubio confundiendo a la rubia hermana de Gaara.

—Al parecer sufrió un accidente y no recuerda mucho— resumió el pelirrojo

—Como?!... Y estas bien?! —pregunto por demás preocupada la rubia agarrando al menor por los hombros e inspeccionando que realmente estuviera completo

—Ah… si… solo es mi memoria la que falla— mintió

—Ella es mi hermana Temari, va en tercer año y es la novia de Shikamaru— explico tranquilamente el pelirrojo, sacándole un pequeño sonrojo al aludido

—Lo sabia!...sabia que terminaría así ttebayo! Kakashi sensei me debe una soda— grito victorioso el rubio ganándose las miradas extrañadas de todos. —Es que… le… le dije que hoy haría calor… y… y gane…— nadie le creyó pero lo dejaron pasar.

—Aun no me puedo creer eso de que no recuerdes nada— dijo Kiba con una fritura en su boca y el seño fruncido.

—Kiba! —regaño la hojiblanco a su amigo—No te preocupes Naruto-kun, estamos aquí para ayudarte— sonrió

—Es verdad cualquier duda que tengas solo tienes que preguntarnos apoyo la rubia guiñándole un ojo.

—En ese caso…—pensó mientras llevaba uno de los onigiris que Kushina había preparado a su boca—Por que el teme y yo nos llevamos tan mal? — pregunto, tenia un mundo de posibilidades y solo pudo pensar en aquello. Las caras sonrientes de sus amigos cambiaron drásticamente a una preocupación colosal incluso algunos evitaron mirarlo a los ojos, en cambio intercambiaron miradas entre si, como diciéndose entre contárselo o no.

La pregunta los tomo por sorpresa, tanto así que el emparedado de Jugo había pasado a formar parte del suelo, tan rudo y directo como solo el podía ser había preguntado aquello, incluso Suigetsu no pudo pensar en algo inteligente para responder, solo lo miraron como si de un loco se tratase y dejaron fluir el silencio. El azabache los miro fijamente escudriñándolos, casi apresurándolos a darle una respuesta.

—Yo te cuento— se adelanto la pelirrosa—Mereces saber la verdad sobre el Sasuke-kun

—No creo que sea buena idea— comento la rubia dándole un pequeño codazo a la ojiverde.

—Esta bien, yo quiero saber— hablo arrogante el Uchiha

—Veras Sasuke-kun, las cosas son así… pero antes que nada tienes que saber.. — la pelirrosa miro hacia todos lados dijo en tono bajo pero audible — Naruto…. Es gay

—¡ ¿Qué soy que?! —grito sorprendido y sonrojado el rubio ante las palabras de su castaño compañero.

—Si… ya sabes gay… que tiras pala el otro lado…— dijo insinuando con las manos que era homosexual

—pero no te juzgamos ni nada… —adelanto a disculparse la peli azul— Respetamos mucho tu preferencia y realmente no cambia quien eres— el pobre kitzune ya no sabia donde meterse, estaba mas rojo incluso que Hinata en sus peores situaciones… y es que, si le gustaba mucho el teme… pero eso no lo hacia taaaan gay… ¿o si?

—Y… ¿por eso… le caigo mal a el teme? —pregunto con cierto tono de entre decepción y tristeza que no paso desapercibido para ninguno.

—Mas complicado…. Veras

El azabache, sin nada de la elegancia que lo caracterizaba escupió todo el café contenido en su boca directo sobre la cara de la ojiverde, ante tal sorpresa —Sasuke-kun se que es desagradable pero no tenias que hacer eso — se quejo la rosada sacando un pañuelo para secar su cara.

El corazón del Uchiha había dado un pequeño saltito de gusto, si el rubio era gay tenia posibilidades de que el menor tuviera aunque sea un pequeño sentimiento hacia el y como no tenerlos si siendo Uchiha era la mejor opción para el… peor tan pronto llego la idea se fue, quizá el naruto que ellos conocían era gay sin embargo el suyo distaba mucho de ser ese tipo de persona, anudado a eso que era enemigos a muerte. Este mundo le desesperaba tanto, empezaba a relajarse y bajar la guardia, a sacar esos sentimientos románticos en los que juro no volver a pensar y eso lo hacia enojar.

—Bueno… es gay y luego? — alentó a los chicos a continuar

—Pues se pone peor…— prosiguió la ojiverde— Como a principios del primer semestre se te declaro — continuo poniendo cara de asco al decir lo ultimo

—Eh?! —grito de nueva cuenta el blondo sonrojado a mas no poder

—Tengo que admitir que eso fue muy valiente— opino Shino

—Mas bien estúpido— corrigió Shikamaru

—Y… que paso después? — Se atrevió a preguntar el rubio aferrándose al pequeño onigiri que sostenía en sus manos

—El te dijo… cosas no muy agradables…— siguió esta vez Gaara — Algo así… como que le dabas asco y no te le acercaras… en palabras menos amables—explico con tacto el aguamarina. Eso si que le había dolido al ojiazul pero viniendo del azabache esperaba algo así, por algo no le había dicho nada acerca de lo que sentía por el.

—Le dijiste todo eso y a el no le quedo de otra que salir corriendo… si hubiera llorado habría sido genial—susurro lo ultimo poniendo el dedo en su barbilla, imaginándoselo

—Pero eso no fue suficiente para el gran Homofóbico interno que tienes— Hablo esta vez Sai con cierta seriedad que tiraba a enojo —estabas tan molesto por que un chico se sintiera atraído hacia a ti que decidiste hacerle una pequeña broma

—Como pudimos conseguimos el teléfono del güerito— prosiguió el peliblanco — Y le enviaste un mensaje pidiéndole "disculpas", que habas actuado mal, que reconsideraste su propuesta y te urgía hablar con el.

—Asististe…— aseguro Hinata callando un momento sin saber bien por donde continuar—Fue en la azotea de la escuela, después de clases…— por un momento el rubio pudo haber jurado que la mirada de Hinata se enfrió.

—"Naruto-kun crees que podrías decirme otra vez esas dulces palabras" — dijo Suigetsu haciendo una mala imitación del azabache en pose seductora—Y el te confeso su amor de nuevo… se veía tan lindo, mira que si tu no lo querías yo me hubiera apuntado— opino ganándose una mirada asesina del ojinegro

—Entonces gritaste "Lo ven? No es mas que un marica de mierda"—hablo Juugo sin inmutarse mucho— Y para sorpresa de Uzumaki todas las personas que habías llamado para que vieran empezaron a salir algunos hasta lo estaban grabado.

—Por eso no extrañes si la gente te ve y se ríe— advirtió Shikamaru —Desde entonces no se pueden ver ni en pintura, tu terminaste odiándolo y el te repudia por tu preferencia incluso ya van dos veces que se agarran a golpes y separarlos es mucho problema.

Todo se volvió silencioso después de eso, el rubio, impactado por la historia se había quedado estático en su lugar, mirando rencorosamente al piso perdido en sus pensamientos.

—Naruto-kun… esta bien? — pregunto preocupada la ojiblanco.

Sin dar una respuesta, el rechinido de la silla siendo arrastrada por el piso llamo la atención de sus amigos. Camino en silencio y en paso apresurado hasta la puerta, donde se detuvo, recargando su peso en el marco de la entrada —Donde esta Sasuke? — pregunto aun sin encarar a sus amigos

—En la azotea— respondió Chouji, ganándose la mirada reprobatoria de todos los presentes

El ojiazul no espero mas, salió corriendo del salón directo a la azotea, subió lo mas rápido que pudo, ignorando olímpicamente las advertencias y gritos de sus compañeros de que no hiciera nada estúpido. Siguió subiendo hasta dar con la puerta que casi derrumba de un solo manotazo. El estruendo de la puerta puso en alerta los estudiantes que ahí se encontraban, voltearon todos al mismo tiempo por mero instinto.

—Parece que ya se entero— murmuro la rubia algo asuntada por la tormenta que se avecinaba.

Sin más que hacer, el azabache se paro de su lugar y camino hasta un punto intermedio entre sus amigos y el rubio de la puerta. Todos esperaban por la reacción del rubio algo que indiciara el inicio de una nueva guerra, los ojos azules permanecían ocultos detrás del flequillo dorado hasta que se atrevió a enfrentar la dura e inexpresiva mirada carbón con una azul enojada pero decidida

El blondo camino hasta donde se encontraba el Uchiha, sosteniendo un duelo de miradas, cuando llego hasta el lo tomo por la camisa en forma amenazante para empezar a agitarlo una y otra vez sin ton ni son —Que cruel ttebayo! — chillo de forma melodramática el ojiazul sin dejar de sacudiré al pelinegro— Eres un idiota, no puedo creer que seas tan tonto, sasu-baka, baka, baka— repetía esta vez tirándole golpecitos sin sentido encima del pecho.

—A mi no me reclames tonto, que ese de cualquier forma no era yo— se defendió el mayor tomando las muñecas del kitzune, que al verse detenido no pudo hacer mas que inflar las mejillas como queja.

—Es la peor escusa que he escuchado ttebayo! —Grito el rubio llorando a cataratas antes de bajar la mirada hacia el suelo—Por que…?— susurro triste, no era del tipo que lloraba, no le gustaba, le hacia sentirse tan débil que era ridículo, pero llevaba años cargando con eso, aquel absurdo amor no correspondido, el abandono de su persona especial y a estas alturas ni si quiera podía sostener aquel sentimiento, ahora entendía por que todas las chicas se ponían a llorar como magdalenas por amor—Por que incluso aquí…. Encuentras una forma de alejarte de mi? —pregunto el rubio aguantando las ganas de llorar, mas ya era evidente, pues unas gruesas gotas de agua se asomaban por sus ojos.

El azabache se sorprendió tanto que ni siquiera supo como actuar, en todo el tiempo que llevaba de conocer al rubio nunca le había visto en esa faceta, siempre estaba sonriendo tan radiantemente o con el seño fruncido, retándolo, que nunca se detuvo a pensar que el también podía llorar—Hey…no… no es para que llores Dobe— hablo, sintiendo duda en si tocarlo o no.

—No estoy llorando!—bufo limpiándose los ojos, pero inútilmente, pues otras lagrimas igual de gruesas suplantaban las anteriores —Tu cara brilla mucho…. Y me irrita los ojos— se excuso.

Una mano acaricio su cabello, reconfortándolo, los pozos negros del Uchiha le miraban con cariño, se acerco incluso mas a el para susurrarle —Aquí será diferente, hagamos lo posible por estar juntos el tiempo que estemos aquí—sonrió amablemente para sorpresa del blondo, una pequeña sonrisa que provoco todo un mar de sensaciones dentro de la cabecita amarilla, su corazón bombeaba tan rápido que incluso podo sentir como la sangre se acumulaba en sus mejillas. —Así que deja de llorar Dobe— reto el Uchiha limpiando las gotas saladas de los ojos del rubio con el dorso de su mano.

—Que no estaba llorando! — respondió el ojiazul propinándole tremendo pisotón al ojinegro y ni tarde ni perezoso hecho a correr antes de que la ira Uchiha cayera sobre el.

—Serás! —grito el mayor sobando su pie— Vuelve aquí usuratonkachi!

El azabache le siguió, no importaba que no lo alcanzara, o si gana por esta vez e igualmente al kitzune le tenía sin cuidado que el azabache le diera la paliza de su vida. Estaban felices, contentos de tenerse el uno al otro una vez mas… la pregunta era ¿Por cuánto tiempo?

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—De que demonios nos perdimos? — dijo una pelirroja de lentes pausadamente, como para dar énfasis.

—Maldita sea, regrésenme a mi Sasuke-kun! —grito la ojiverde llorando trágicamente.

—Creo que esto podría ser entretenido—sonrió malicioso Suigetsu seguido de Sai.