No existía, y dudo que algún día exista, la ocasión en la que no disfrutara de la compañía de Jacob. El era tan protector, tan cálido, suave. En estos últimos 3 meses había descubierto más que un amigo en él, sabía que lo que sentía por ese joven crecía cada día más, en forma indiscriminada.
Pero a medida que se fortalecía mi amistad con Jacob, con Alice se me hacia mas difícil. No podía salir con Jacob sin soportar la cara que me ponía Alice, antes y después de cada cita. A veces parecía una novia celosa y la idea me hacia sonreír internamente.
Disfrutaba a pleno la compañía de ambos, pero claro que por separado, porque cuando nos encontrábamos los tres juntos yo podía ver la obviedad de los intentos de Jacob por ser dueño de mi atención, mirándome, hablándome y sonriéndome de una forma arrebatadoramente seductora y como Alice contraatacaba, celosa, estableciendo mayor contacto físico entre nosotras, obviamente nada excesivo, solo demasiados y muy cariñosos abrazos, sonrisas indisimuladamente sexys y juguetonas, algo sexualmente sugestivas, una gran cantidad de besos y, dependiendo de su grado de celos, algunos los depositaba sobre la comisura de mis labios, provocando un desquicio por mi parte y las ganas casi incontrolables de besarla donde sea, cuando sea y en presencia de quien sea. También había arrumacos en mi cuello, pero fingiendo ser inocentes. En un par de ocasiones hubo palmadas en mi trasero como indicando "Esto me pertenece".
Todas estas "muestras de afecto" no pasaban desapercibidas para Jacob, que no le gustaba ni medio. Estas también me confundían, porque aunque sabía que Alice no me veía más que como una inmensa, gran, irremplazable y mejor amiga, sentía que sus actos hablaban por si solos y eso me daba la esperanza de que ella tal vez me amaba de la misma e irrevocable forma que yo a ella.
Pero, por más amor que le tenga a Alice y por más que me guste y quiera a Jacob, las situaciones a las que me sometían cuando estábamos los tres juntos, no me agradaban cuando se tornaban una competencia, "A ver a quien Bella quiere más" "A ver con quien prefiere estar Bella" "A ver a quien elige Bella". Obviamente Jacob no veía a Alice como una rival, sino como una barrera, un impedimento, un obstáculo que lo separaba de mí y solo veía su comportamiento como celos de amiga. Pero el comportamiento de excesiva competencia me molestaba y cada vez más. Yo no era el muñequito de guerra de nadie.
Aun había un punto que no comprendía ¿Cómo es que ambos parecen saber tanto uno del otro? ¿Alice me lo diría o se pondría en plan edad media? Así es como le digo cuando en algunas situaciones de pronto se transforma y se ve que sus 19 años solo los aparenta físicamente con su fresco, dulce y juvenil rostro, sin contar que todo en ella es completamente atractivo, bello y perfecto, y deja a traslucir sus verdaderos 110 años y su, a veces, antigüedad.
¿Jacob me lo diría? Tenía a favor que él era más joven y vivía despreocupado. Eso haría, le preguntaría a él.
- ¿Qué que pienso de Alice?- Dijo Jacob, respondiéndome con otra pregunta.
- Si ¿Qué piensas de ella?- Dije restándole importancia.
El pareció pensárselo un momento, dudando.
- Pues, no lo sé, parece que no le caigo muy bien- Dijo con inocencia- Y tengo que admitir que a mí tampoco me agrada ella- Confeso ahora serio, apretando la mandíbula.
Él no estaba contestándome lo que yo quería saber, por el simple hecho de que yo no había efectuado la pregunta correcta, porque no me animaba a hacerlo en forma directa, ya que hacerlo significaba levantar sospechas y poner en peligro el secreto de Alice.
Fue en vano intentarlo con Jacob, pero no sabía que creer de él ¿Me mentía o no? Tal vez fue un error por mi parte no haber acudido a Alice en un principio, con ella no tenía nada que perder, Jacob no tenía ningún secreto que peligre conmigo. O tal vez… no, no, el era solo normal, un chico normal, un humano normal, un humano. Debo quitarme la ilusión de que puedo encontrar más seres extraños, cuya existencia es un secreto, como los Cullen.
- Oh no, esta vez no volverás a abandonarme por tus estudios- Dijo Alice, apenas entramos en mi cuarto, viendo como yo comenzaba a quitar los libros de mi bolso.
- Que tu no duermas, no comas, no bebas, no necesites aire en tus pulmones, ni gastes tu energías y tengas todo el tiempo disponible para hacer lo que te plazca no significa que el resto de las personas no tengamos necesidades y responsabilidades- Le conteste algo exasperada pero sin lograr borrar esa bonita sonrisa picarona que adornaba su tan atractivo rostro.
-Tranquila fiera- Dijo bromeando.
No volví a hacerlo. En esta ocasión aproveche al máximo cada momento, minuto, segundo de su valiosa y mágica compañía. Estaba segura de que ella se sentía algo abandonada ahora que Jacob me raptaba tan a menudo.
No pretendía arruinar ese placido momento de risas, chistes, miradas de cariño y algunos inocentes besos en mi frente, pero debía quitarme la duda que me perseguía…
- Alice- La llame.
- ¿Si?- Me pregunto ella algo distraída jugueteando con mi pelo, recostada a mi lado en la cama.
- ¿Por qué no te agrada Jake? – Pregunte en tono suave y despreocupado, como si le preguntara la hora.
Cuando la observe su expresión era de confusión, o eso fue lo único que logre reconocer.
- ¿De qué hablas?- Pregunto a la defensiva.
- Oh, vamos, se que lo verías más bonito con un cuchillo clavado en su frente, solo quiero saber por qué- Dije seria logrando que ella soltara una musical carcajada.
- Escogiste bien tus palabras y diste en el blanco- Me contesto aun riendo.
- Si, jaja, muy divertido- Dije riendo con sarcasmo- Pero hablo enserio, siento como si supieras algo y no quisieras decírmelo- Termine con voz casi inaudible.
- ¿Algo como qué?- Pregunto sin poder ocultar su interés.
- Por ejemplo, siento que lo conoces de antes, que sabes algo de él que no te gusta, o algo parecido que me hace pensar que hay una razón concreta por la cual no te agrada.
- Deja de leer novelas de misterio, te pones paranoica- Me dijo riendo.
- Basta, hablo enserio- Le dije enfadada, alejándola de mi- Se que hay algo que no quieres decirme.
- Deja de ver fantasmas Bella- Me contesto poniendo los ojos en blanco.
- No me tomes por estúpida- Le dije señalándola con un dedo acusador.
- No lo hago Bella, tu estas equi…
- Basta- Le grite, ahora furiosa- Dime la verdad, dímela ahora- Le ordene.
Un silencio corto nos invadió hasta que ella se digno a hablar.
- No es que no quiero, es que no puedo- Dijo sin mirarme.
- Explícate.
- Hay algo, algo que se, pero…
- ¿Pero qué?- La interrumpí- ¿Acaso no estoy preparada? ¿Acaso tengo alguna deficiencia o inestabilidad mental?- Pregunte teatralmente, con sarcasmo.
- No, solo desequilibrio físico y potencialmente expuesta a morir en un terrible accidente al tropezar con tus cordones- Bromeo intentando relajar el ambiente de tensión, pero no lo logro.
Al ver mi expresión que no mostraba ser divertida, suspiro con pesadez, se tomo unos segundos y hablo:
- Como te dije, no es que no quiera, es que no puedo. No puedo decírtelo.
-¿Por qué?- Pregunte desesperada.
- Porque no tengo el poder ni el derecho de hacerlo, no es algo que me incumbe, no me pertenece y hacerlo sería cruzar un límite, no puedo exponerte- Dijo subiendo su tono de voz
- ¿Y cuál es ese puto limite?- Pregunte más alto que ella.
- El de la traición y esa es mi última palabra, no hablare más del tema. No es mi intención que no sepas, sino que es algo con lo que no puedo jugar- Dijo ya más calmada, se acerco a mí y tomo mi rostro entre sus manos y yo, a pesar de mi furia y confusión, no me aleje- Bella, eres astuta, si me desenmascaraste a mí, podrás con cualquier misterio. Solo mantén tus ojos abiertos, pero no te metas en problemas. Si tienes una pregunta házsela a él, quizás tiene la respuesta que buscas y el derecho y poder de dártela.
Hacia días que pensaba, pensaba y no dejaba de pensar en lo que Alice me dijo hace una semana…
"…si me desenmascaraste a mí, podrás con cualquier misterio". ¿Acaso era un secreto tan importante el que pueda guardar Jacob?
No volví a ver a mi amigo desde esa última vez. No me sentía capaz de estar con él sin las preguntas rondando en mi cabeza, sin la incontenible necesidad de pedirle las respuestas que necesitaba.
Me desperece en la cama mientras soltaba un largo bostezo, pero sin dignarme a abrir los ojos, por miedo a que la luz del sol, que sentía contra mi piel, me incinere y ya no sea capaz de dormirme… pero, un momento, ¿acaso? ¡Sí!, sol, sol, sol, por fin sol en este maldito pueblo gris.
Con energías renovadas y ya muy despierta abrí los ojos y me incorpore más veloz de lo que me creía capaz. Como había predicho, la luz del sol me ataco, pero su fuerza me tomo desprevenida, era demasiado brillante y tuve que cubrir mis ojos con un brazo.
- Guau- Susurre alegremente, exteriorizando mi sorpresa ante tal luminosidad.
- Bella- Escuche como la voz más hermosa del mundo pronunciaba mi nombre, acompañándolo con una risita. Yo aun estaba enceguecida y no me preocupaba el por qué oía voces.
Pronto algo frio rozo mi brazo en forma de caricia. Un escalofrío me recorrió de pies a cabeza cuando también rozo mi mejilla, en forma suave y lenta, erizándome el vello, pero no por la temperatura de aquel tacto, de aquella caricia, sino por la sensación de paz y placer que me invadían en esos momentos.
Una sonrisa se extendió por mi boca y libere mis ojos de la prisión de mi brazo, pero no los abrí.
Algo suave, blando y helado se poso en mi rostro. Un irresistible par de labios invadieron mi mejilla, depositando un dulce beso en cada parte que tocaban de mi piel.
Creí, por un momento, que esta paz seria eterna, pero el recorrido de aquellos besos me inquieto cuando se encaminaron peligrosamente a mi boca, que para ser sincera lo estaba deseando.
Abrí bruscamente mis ojos cuando sentí sus helados labios sobre los míos y me encontré con una mirada penetrante, seductora, irresistible y adornada con un incomparable color dorado.
No era un sueño, lo sabía perfectamente, por eso esta realidad me mareaba tanto, no lograba comprenderla pero no podía soltarla, sentía que no viviría si no me aferraba a ella.
Alice tomo mi rostro con sus manos y me quito el resplandor de sus ojos al cerrarlos. Al sentir su tranquilidad y su cariño, no me resistí y puse una mano en su cabello y otra en su mejilla, intensificando ese leve beso. Sintió como le imploraba que abra su boca y, para mi fortuna, lo hizo, dejándome explorar su boca entera y jugar con su lengua.
Sentía un remolino en mi estomago. Estaba temblando y creía que explotaría en cualquier momento. No podía contener mi creciente felicidad, ni el deseo incontrolable de expresárselo.
Con todas mis fuerzas me separe de sus labios y la mire fijamente. La sonrisa que jugueteaba en su rostro perfecto, me estaba desquiciando.
Utilice toda mi capacidad mental para aclarar mis ideas y…
-Te amo- Le dije creyendo haber sonado con empalagosa alegría, pero no logre oir mi propia voz y su rostro no se inmuto, continuo con la misma expresión.
Ella hizo ademan de acercarse a mí y unir nuestros labios nuevamente pero yo la detuve. Necesitaba decírselo, pero también era de máxima necesidad que me escuche.
- Te amo- Repetí, pero fue como haberlo pensado. Mi voz no había escapado de mis labios.
Ella me observo extrañada.
- Te amo- Lo intente de nuevo, en vano.
Comencé a desesperarme, ella se estaba alejando de mí con expresión resignada y triste. La retuve a mi lado e intente con más fuerza.
- Te amo- Dije, levantando mi tono de voz, pero no lo escuche, no lo dije. La voz no salía de mí.
Ella, enojada, se soltó de mi agarre y camino en dirección a la ventana, conmigo corriendo tras ella.
Quise tomarla antes de que salte, lejos de mí. Pero se escurrió de mis garras, como arena entre los dedos.
Cerré los ojos con todas mis fuerzas, pero no impidió que un mar de lágrimas recorra todo mi rostro.
En un arrebato de desesperación, abrí nuevamente mis ojos mientras gritaba "te amo" con todas mis fuerzas, rasgando mi garganta. Lo único que vi fue oscuridad, pero también un manchón de luz que no podía distinguir bien, ni de dónde provenía.
La oscuridad me succiono en un remolino y me abrazo su frio, que me helo la piel.
Cuando realmente desperté, mantuve mis ojos cerrados porque aun sentia rastros de mi pesadilla, el frio aun me abrazaba.
Sentía el rostro húmedo, bañado en lagrimas y apenas podía distinguir una voz lejana, llamándome.
- Bella- Su voz me descoloco ¿Por qué estaba ahí? ¿Había sido o no un sueño, un mal sueño?- Bella- Repitió Alice, acompañando su llamado con leves zamarreos y luego con una suave y fría caricia en mi mejilla, que me sobresalto porque fue lo mismo que sentí en el sueño.
Abrí los ojos rápidamente, mientras me incorporaba y la alejaba de mí. Pude persibir, para mi desgracia, que el día estaba más horrendo de lo que podía imaginar. Una movida tormenta azotaba Forks.
-¿Qué haces aquí?- Le pregunte seria, a la defensiva, sin saludarla ni abrazarla como suelo hacer.
- Vine a… Que te sucede?- Su expresión era interrogante y estaba algo triste, ¿acaso había sido culpa de mi reacción?
- No has respondido a mi pregunta- Le dije aun seria.
- Bueno, tu tampoco respondiste la mía- Contesto en el mismo tono. ¿Por qué me comportaba de esa forma con ella? No quería estar así, pero mi expresión seguía siendo igual de dura- Bien, luego te llamo- Dijo bajando de mi cama y acercándose a la ventana- Perdón por interrumpirte, sigue soñando con tu Jacob- Fue lo último que dijo, con la voz temblorosa, dolida y escupiendo su nombre.
"…sigue soñando con tu Jacob…" ¿Acaso ella pensó lo que creo que pensó? Oh, no. Diablos, ella creyó que yo soñaba con Jacob. Este último encuentro quizás fue la gota que derramo el vaso. Las cosas ya venían mal con Alice, siempre que estábamos juntas discutíamos y siempre por lo mismo, por Jacob…
-
Gracias por los reviews :) , tengo mas capitulos por publicar. Saludos, Jade.
Si quieren les dejo mi correo 43 :D
