Semana 4| Desconfianza | 4° Herida: Pecados

Disclaimer: "Fairy Tail es propiedad de Hiro Mashima. Este Conjunto de Drabbles participa en el reto: Mes de Apreciación: Octubre 2015 - "Minerva Orland" del Foro: Grandes Juegos Mágicos"

Confianza


La lucha contra Tártaros había terminado. Las hadas habían triunfado sobre los demonios, aunque lamentablemente siempre llevarían consigo las cicatrices que obtuvieron a lo largo de la feroz batalla.

Los tigres ya no tenían nada que hacer allí, debían volver a su gremio y tranquilizar a sus compañeros con las buenas noticias, especialmente porque habían encontrado, al fin, a la señorita. Sting, Lector y Frosh estaban corriendo emocionados varios metros adelante, mientras que Rogue, más atrás, ayudaba a Minerva a caminar.

―¿Está segura que no quiere que la cargue, señorita? Sería más fácil para usted y no representa un problema para mí.

Minerva sonrió y negó, él le hablaba tan naturalmente que ella no podía creer como lo lograba.

―¿Cómo lo hacen? ―se atrevió a preguntar, en casi un murmullo.

Rogue frunció el ceño.

―¿Hacer qué?

Minerva lo miró desde detrás de su pelo sucio y maltratado, debido a la pelea.

―Hablarme como si nunca me hubiera comportado como una terrible perra ―escupió las palabras con todo su odio contenido.

Rogue se tensó y le dirigió una mirada de desaprobación.

―No vuelva a referirse a usted de esa manera.

Minerva negó y agachó la cabeza, gesto nada propio en ella.

―No puedo confiar en alguien que trata tan bien a alguien que fue su enemigo.

Minerva se soltó de los brazos de Rogue y trastabilló hasta poder mantenerse parada por su propia cuenta. Rogue simplemente la observó.

―Nunca fue nuestra enemiga, señorita, y si así fuera el caso, de igual manera es nuestra compañera, pertenece a Sabertooth.

Resultaba extremadamente raro y agradable para Minerva que le dijeran que pertenecía a algún lugar. Lástima que ella ya no se sintiera merecedora de dicho espacio.

―Por eso le repito, vinimos por usted y no nos iremos con las manos vacías ―Rogue le estiró su mano y Minerva dudo en tomarla.

¿Cómo lo hacía? Ella deseaba ser como él, quería confiar tan puramente como él, pero no podía, Minerva nunca recibió confianza, por ende no sabía cómo darla.

―Tómela, señorita. Puede confiar en mi, puede confiar en su gremio.

Y ahí radicaba el problema, quizás si confiaba en él, pero no confiaba en ella. Además, ¿qué garantía tenía de que los demás miembros del gremio no la odiaran? No los culparía, incluso le parecería lo más normal. Y como si Rogue le leyera la mente, pronunció las palabras que la aliviaron un poco.

―Todos esperan por usted, señorita, no los querrá decepcionar, ¿cierto?

¿Decepcionar? A los ojos de Minerva eso ya había ocurrido. Se sintió con ganas de llorar como cuando era niña, tenía miedo de lo que le esperara en Sabertooth. Temía haber arruinado la única oportunidad que había tenido para formar parte de algo, para ser algo.

―Sí quiero ser parte de Sabertooth...

Rogue sonrió cuando Minerva tomó su mano. Él rápidamente pasó aquella mano por sus hombros, y enrolló su brazo en la cintura de ella, ayudándola a avanzar.

―Siempre serás parte de Sabertooth, Minerva.

Minerva había cometido tantos pecados que no sabía cómo aún tenía personas que la apreciarían, pero aunque fuera una total inexperta en temas de confianza, estaba segura que en Sabertooth podía aprender de ello, estaba dispuesta a devolver la confianza que depositaron en ella, aunque fuera de a poco.


¡Terminé!

Por un momento creí que no podría escribir este Drabble, porque se me están viniendo todos los exámenes encima y yo sin ganas de estudiar :'(

Bueno, primera vez que me animo a escribir sobre un personaje como la señorita, es bastante única jaja pero estuvo bueno.

Me disculpo si hay Ooc, hice lo mejor que me salió.

¡Gracias por leer!