N/A: DIOS! Les he hecho esperar DEMASIADO –sorry, bitches C:- Novedades: EMPEZARON MIS VACACIONES DE INVIERNO –loveeveryonerightnow-, me voy el jueves al campo, pero no pienso dejar de escribir y terminé la 10 tempo de Supernatural, alguien ve acá Supernatural? OuO Bue, ¡a leer y saludos!
-o-O-o-O-o-
El gallinero; ahí era donde Harry ahora se encontraba arrodillado frente al gallo de los Weasley que lo miraba curioso.
-Vamos, amigo, necesito que cantes- Dijo, agarrando su cabeza con su mano libre. En el Callejón Diagon había encontrado este artefacto, ¿cómo era que se llamaba? Bueno, el tema era que el tubo de metal que Harry tenía en su mano izquierda atrapaba sonidos del exterior para reproducirlos luego, pero el maldito de Philip, el gallo, no quería cantar.
"Cloh, cloh, cloh…"
-Oh, sí; tú ríete nomás- Dijo molesto -¡Por favor! ¡Canta! Te daré más comida si es necesario-
-¿Crees que por fin se ha vuelto loco?- Escuchó a George de fondo, riéndose tanto como el estúpido gallo.
-Ja, ja; puedo escucharlos, ¿saben?- Rumió, levantándose del suelo de paja.
-Entonces, cuéntanos…-
-¿Por qué rayos le hablas a Philip?- Preguntó Fred.
-Un experimento- Mintió.
-Claro- Rodó los ojos uno de los pelirrojos hermanos -¿Podemos hacer algo por tu experimento antes de que tengamos que irnos a la estación? Mamá está hecha un torbellino, intentando no olvidarse nada y todo eso- Harry miró al gallo, suspiró y se encogió de hombros.
-Si pueden hacer que el gallo cante, se los agradecería- Fred y George se miraron con una sonrisa, sonándose los dedos con gracia.
-Déjanos eso a nosotros.
-Ven aquí; gallito, gallito, gallito- Harry le sonrió satisfecho al maldito animal; ya vería él.
-.-.-.-.-
-Bueno, vámonos- Dijo Molly Weasley, rodeada de baúles y lechuzas; Harry se removió incómodo.
-Señora Weasley-
-¿Si, querido?- No podía parar de mover sus manos y pies de un lado a otro.
-Quería…ehm…quería saber si podría ir por Red Fluu; tengo…-
-¿Le tienes miedo al auto?- Preguntó Ronald riéndose de su desgracia.
-¡Claro que no!- Y era cierto, pero sabía que terminaría teniendo que ir con el menor de los Weasley en el auto a Hogwarts si iba por la estación; en cambio, podía intentar ir por Fluu, no sabía si Dobby la había cerrado.
-Lo siento, cielo, se nos han acabado los polvos- Los gemelos lo miraron extrañados mientras subían al auto, pero no preguntaron nada; a veces era mejor así.
-.-.-.-.-.-
¡CRASH!
La estación estaba bastante llena y el choque de carritos contra la muralla llamó bastante la atención.
-¿¡Qué es lo que hiciste, Potter?!- Harry lo miró con el ceño fruncido y frotándose un brazo.
-No hice nada, Weasley-
-¡Claro que…!-
-¿Qué demonios están haciendo?- Preguntó un guardia de seguridad atraído por el golpe.
-Perdí el control del carro, lo siento- Le dijo el niño entre dientes –Voy a esperar a tus padres en el auto; después de todo, tienen que venir por él- Y ahí fue cuando Potter maldijo mientras al otro chico se le iluminaba la cara.
-¡El auto!- Oh, genial, ¿es que nunca había ningún adulto presente cuando se necesita?
Luego trago aún más grueso al recordar que ahora Severus era su Jefe de Casa.
OH DIOS, IBA A MATARLE.
-.-.-.-.-.-
Llevaban volando más de media hora en pleno silencio. Esta vez, Harry se había asegurado de que el encantamiento desilusionador estuviera presente incluso antes de despegar. El estómago del más alto interrumpió el silencio.
-¿Potter?- Dijo.
-¿Qué quieres?- Ronald manoseó el manubrio nervioso, sus ojos saltaban desde el tren de Hogwarts al cielo repleto de nubes cada dos segundos.
-Tengo hambre-
-¿Y? ¿Quieres que te aplauda o qué?- Ronald sacudió su cabeza con brusquedad suficiente para hacer que el auto tuviera un par de turbulencias por el movimiento del manubrio.
-Cabrón incluso en estos momentos, ¿eh? Te detesto, Potter, pero no planeo morirme de hambre; busca en los asientos traseros, deje una bolsa de dulces- Harry elevó sus cejas -¡Vamos, rayos! Si los buscas te daré un par y todo- El chico de la cicatriz negó.
-No, gracias; he aguantado más de una tarde sin comer, no quiero ni te daré tus mugrosos caramelos- Le contestó con amargura.
-Entonces sostén esto por un minuto- Y, demostrando toda la locura y testarudez Gryffindor, soltó el manubrio para luego darse la vuelta a buscar en el asiento trasero; Harry se había apresurado a agarrar el manubrio, sin embargo, el salto que dio el auto había hecho que Ronald pateara el botón de invisibilidad, haciéndole fallar.
-¡Maldita sea! ¿¡Es que con semejante cabeza no tienes cerebro?!- El azabache sentía el corazón en la garganta y un ligero zumbido en los oídos de la rabia.
Harry vio cómo se les iba el encantamiento y comenzó a maldecir.
-¡Mierda, mierda, mierda! ¡Snape va a matarme!- Ronald rodó los ojos con la boca repleta de golosinas.
-Ñon…- Tragó –Snape jamás les dice nada- Dijo resentido.
-¡JA! En público no dirá nada- Ya estaban a punto de caer en los terrenos de Hogwarts, pero…
¡ZAM!
El auto dio una vuelta en el aire, para luego enterrarse en el barro al lado del Sauce Boxeador.
-MIERDA-
-MI VARITA-
-SAL DEL AUTO Y CORRE, IMBÉCIL- Le gritó Harry, ya fuera y escapando de las ramas del árbol.
¡PUM!
Una rama calló en el techo del auto y Ronald todavía no salía.
Varita, varita, varita.
-Puta madre, ¿¡dónde rayos está?!-
¡ZAMB!
-SAL DEL MALDITO AUTO, WEASLEY-
-¡VA A APLASTARME!- Harry maldijo a todos los pelirrojos existidos y por haber, hasta que por fin la encontró.
¡PLAF!
-¡PETRIFICUS TOTALUM!-
Harry corrió al auto; tenía poco tiempo. Agarró a su compañero de escuela al mismo tiempo que el auto expulsaba las maletas como si fueran basura. Chequeó al pelirrojo, no había heridas de gravedad, pero se había desmayado de la impresión.
Arrastró al pelirrojo y el equipaje hacia la entrada, sabía que del equipaje se encargarían los elfos, lo que le preocupaba era Filch; dejó al Weasley en el pasillo, contra una pared y corrió al baño.
'Ugh, estás roñoso' Comentó su reflejo.
-Mira quién habla- Harry se limpió y cambió al uniforme con ayuda de magia; luego se colocó la máscara de seriedad típica de los Slytherin, el bullicio del gran comedor llegaba incluso hasta allí.
Salió del baño. Ronald ya no estaba en el pasillo y en las mesas de las distintas Casas se servía el postre; los primeros en llegar a él fueron los gemelos.
-¡Merlín, Harry!-
-En verdad, una magnifica entrada- Completó George, pero sus sonrisas no llegaban a sus ojos y Harry sabía que querían saber qué había pasado.
-Les explicó mañana, ¿sí?- Asintieron.
-Aunque, tendrás que explicarles a ellos-
-Lo sé- Suspiró.
-.-.-.-.-.-.-
-¡Harry Potter!-
-¿¡Dónde rayos te metiste?!-
-¡Nunca aprenderás! ¿No?-
Esos fueron un par de los variados gritos que tuvo que escuchar antes de poder sentarse a un lado de Draco, el único que no había dicho nada y apretaba sus labios con fuerza seguramente para no soltar palabra.
El chico les explicó rápidamente lo que había sucedido…
-Entonces arrastre a Weasley adentro del castillo y fui a arreglarme al baño de acá abajo antes de que alguien sospechara de algo-
-¡Ese chico sí que es un idiota!- Fueron un par de comentarios así hasta que saltaron a otro tema.
Harry se sobresaltó al sentir la cálida mano de Draco en la suya y se sorprendió aún más cuando entrelazó los dedos con los suyos.
-Sólo…que no se te haga una costumbre, ¿quieres?- Harry le dio un apretón al agarre.
-Claro-
