ACLARACIONES:
Esto es una traducción. La historia le pertenece pura y exclusivamente a la autora Hope2x.
La imagen utilizada es propiedad de swanqueen-magic-lessons (Tumblr)
Nota: Wuju, otro capítulo! Bueno, aprovecho para saludar a GreenApple86, Harukichiru, Melissa Swan, GatoCurioso, y a Guest :)
Y con respecto a cuándo se publican los capítulos: siempre subo los domingos y si ando por casa, algún día de la semana también. Pero como no pude hacerlo el miércoles pasado porque blablaablabla *aburrido*, lo subí el sábado y ahora vengo con la actualización del domingo que es si o si.
Sin más, los dejo leyendo!
Capítulo 4
Una vez más, las dos mujeres se miraron a los ojos y por un momento, nadie en la habitación se movió. Fue Emma quien finalmente rompió esto cuando dio unos lentos y cautelosos pasos hacia adelante, mientras mantenía la mirada penetrante de Regina. Mientras se arrodillaba hacia Jamie, Henry estaba junto a Regina, colocando su mano sobre su hombro y apretando. Él se inclinó para susurrarle al oído.
"Sólo respira, mamá." dio un suspiro tembloroso cuando Emma finalmente desvió la mirada hacia su hijo menor. La rubia puso sus manos a ambos lados del rostro del pequeño, y le dio un suave beso en la frente.
"¿Qué tal si tú y Bubby van con la abuela y Nathan a la cafetería para almorzar mientras mamá y yo hablamos por unos minutos? Prometo que iré con ustedes en sólo un rato." Movió sus manos a los brazos, frotando hacia arriba y abajo de ellos. Él miró hacia abajo a sus pies y le habló en voz baja.
"Pero yo quiero quedarme contigo y mami." Emma lo miró con simpatía y para su sorpresa, Regina logró superar su conmoción por el momento y se agachó sobre una rodilla.
"¿Crees que tal vez podrías traerme algo de comer después de que termines? Estoy terriblemente hambrienta." habló con una pequeña sonrisa y Jamie la igualó.
"Está bien." Jamie se adelantó y rodeó con sus brazos el cuello de Regina. Tantas emociones cruzaron sus rasgos y Emma los vio a todos, conteniendo la respiración. La liberó en alivio mientras Regina llevaba sus brazos a enroscarse alrededor del pequeño cuerpo junto al de ella. Después de un momento, lo dejó en libertad.
"Gracias Jamie." dijo y se volvió hacia la ventana, tratando de calmarse. Entre la sorpresa, la confusión, la ansiedad y la sensación innegablemente cálida que tenía el toque del niño pequeño, estaba dando vueltas. Henry se volvió a Jamie con una gran sonrisa.
"Está bien, hombrecito, ¡¿quieres una vuelta en bici?!" dijo con entusiasmo queriendo mantener el niño feliz y distraído de la evidente tensión en el ambiente. Emma le sonrió agradecida.
"¡Sí!" exclamó Jamie y saltó sobre la espalda de Henry, riendo mientras caminaban hacia la puerta. Justo en la puerta, Jamie volteó su cabeza para mirar hacia atrás a ellas. "¡Las amo, mamás!"
"Nosotras también te amamos, bebé." dijo Emma y Regina volvió a sonreírle mientras se iban. Snow, que había permanecido callada todo el tiempo, se volvió y siguió a los muchachos.
"¿Quieres decirme qué rayos está sucediendo?" dijo una vez que ellos estuvieron demasiado lejos para oír. Henry suspiró y explicó todo a su joven abuela.
Cinco minutos de silencio. No suena como demasiado, pero cinco minutos de silencio lleno hasta el borde de tensión, confusión, preguntas sin respuesta, ansiedad, tantas emociones... Cinco minutos es una eternidad. Ambas mujeres caminaban por la habitación en círculos lentos alrededor de la otra, sin hacer contacto visual ni una vez. Aún sin levantar la vista, Regina rompió el silencio primero.
"Su nombre es Jamie." salió como una declaración, pero había una pregunta allí. Emma decidió que probablemente necesitaba algún tipo de respuesta. Levantó la vista y ahora sus ojos se encontraron, ambas se detuvieron de frente a la otra.
"James. James Mills," tomó una respiración profunda "Swan." Silencio. Ya no había vuelta atrás. Parece que hoy todo sería revelado. Emma no lo había querido así, pero ahora, no había vuelta atrás. Así que buscó detrás de su cuello y desabrochó su collar. Había varios anillos siempre estuvieron ahí, pero quitó uno en particular, colocándolo en su palma plana y extendiéndolo a Regina. La morena miró con firmemente, pero ningún músculos de su cuerpo se movía.
"Ellos um... me lo dieron después del accidente. Tuvieron que quitártelo." Los ojos de Regina se quedaron en la mano de Emma y, por primera vez, notó el anillo en un dedo de Emma. Un dedo muy importante. Sin embargo, Regina no dijo nada, no hizo ningún movimiento en absoluto, por lo que Emma continuó. "Estamos casadas Regina." Hablaba en voz tan baja, pero sólo tenía que decir las palabras exactas en voz alta. "Somos una familia. Tú y yo, Henry y Jamie. Nuestros hijos." Se detuvo de nuevo. Regina todavía no hacía absolutamente ningún movimiento. Su rostro estaba firme, pero Emma sabía que su mente daba vueltas en estos momentos. Sin embargo, continuó. "Después del incendio, unos meses más tarde fue cuando se rompió la maldición. Un año después nos casamos. Regina, tuvimos nuestro quinto aniversario. Esa fue la noche del accidente en realidad. Estábamos conduciendo hacia una cabaña en el bosque. Yo... golpeé un poco de hielo... y nos salimos del camino. Golpeamos un árbol y-" Emma empezaba a divagar y Regina finalmente habló, cuadrando sus hombros.
"¡Esto no tiene sentido! ¿Por qué me casaría contigo?" se burló, dando un paso adelante. Emma ignoró la compresión en el pecho ante las palabras y el tono en que fueron pronunciadas. En cambio, se centró en la mujer que amaba tan profundamente y todo lo que sabía sobre ella.
"Porque me amas." dijo Emma con total naturalidad, sin rodeos y Regina la miró con incredulidad.
"No sé qué sucedió para impulsarme a cometer semejante error, pero querida, simplemente no hay confusión aquí, yo no te amo." Tan pronto como las palabras salieron, la cabeza de Regina giró un poco haciéndola sentirse mareada. Apretó los ojos cerrados y los abrió lentamente. Ya no estaba en la habitación del hospital. Se encontraba en una celda de la estación de policía. Estaba de pie frente a Emma, que estaba fuera de la celda, con las manos en las barras. Regina parpadeó de nuevo y se encontró de vuelta en la habitación del hospital. Emma tenía la cabeza inclinada hacia un lado, con el más leve indicio de una sonrisa tirando de las comisuras de su boca.
"Interesante." murmuró en voz tan baja que casi Regina se la escucha.
"¡¿Qué?!" espetó Regina, sintiéndose confundida e inquieta ahora. Emma le dio una pequeña sonrisa y sacudió la cabeza.
"Nada, es sólo que no es la primera vez que dices eso. Y ¿de verdad crees que si casarse conmigo hubiera sido un error habríamos tenido otro hijo juntas? ¿Que hubiéramos sido felices durante estos cinco años? Y sí, somos felices. Eres feliz. "
"Crees que lo soy." se burlaba Regina pero Emma la ignoró, sacando su teléfono. Abrió la galería y se detuvo en la primera foto.
"Dime Regina, ¿luces miserable?" sostuvo el teléfono para que la morena pudiera ver. No hizo ningún movimiento para cogerlo, pero observó la pantalla. Sus ojos se abrieron con sorpresa al ver la imagen. Al verse en una posición que no se acordaba y apenas podía creer. En la imagen estaba acurrucada en los brazos de Emma, con su rostro apretado contra Emma. Sin embargo, lo que la sorprendió más, fue la cálida sonrisa repartida por su propio rostro. Se veía genuinamente feliz. Emma pasó su dedo por la pantalla, pasando a la siguiente imagen. Ahora Regina se veía sosteniendo el rostro de Emma y besándola. Eso realmente la sorprendió. La siguiente imagen las mostraba a ambas sosteniendo a Jamie, riendo entre ellas mientras ambas besaban sus mejillas. Emma vio el shock en el rostro de la morena.
"Sí, fue un gran error ¿eh?" dijo Emma sarcásticamente. Regina se alejó. Otros cinco minutos de silencio. Esta vez Emma lo rompió.
"No fui sólo yo que rompió la maldición, por cierto. En realidad, técnicamente, fuiste tú. Aunque a juzgar por la expresión de tu cara en ese momento, no era tu intención." Emma sonrió ligeramente y miró Regina.
"¿Qué quieres decir exactamente? ¿Que yo rompí la maldición?" Regina tenía los brazos cruzados.
"Me besaste." dijo simplemente.
"Me sigue pareciendo bastante difícil de creer, pero a pesar de todo, eso no podría haber roto la maldición. Nada excepto-"
"Un beso de verdadero amor." Emma terminó por ella.
"Precisamente."
"Sé lo que estás pensando Regina, pero es verdad. Pues resulta, que estás enamorada de mí." dijo con una pequeña sonrisa.
"¡Tú no eres mi verdadero amor y no tienes ni idea de lo que estoy pensando!" Emma suspiró.
"Estás pensando en Daniel." el rostro de Regina se aflojó, sorprendida de que Emma, de hecho, sabía exactamente lo que estaba pensando.
"Perder a tu verdadero amor no significa que tengas que estar sola después de eso, Regina." hablaba en voz baja y en tono tranquilizador. Regina no podía responder, pero para su suerte, no tuvo que hacerlo. Ese momento Snow y los tres muchachos entraron y Jamie subió a la cama felizmente.
"¡Mamá, mira lo que te trajimos!" dijo sacando una flor de su bolsillo, ahora ligeramente aplastada y se la entregó con una gran sonrisa. Regina sonrió y la tomó, sentada junto a él con tanto cuidado que se podría pensar que tenía miedo del niño.
"Gracias, Jamie." dijo y tomó la comida de Henry para ella, agradecida por algo para concentrarse en ese momento. Mientras comía, escuchaba a Jamie hablar sin parar sobre una caricatura que Regina se había perdido mientras dormía.
Emma aprovechó la oportunidad para escabullirse y encontrar al Dr. Whale. Tras ser informada de que Regina era capaz de ir a casa hoy, Emma regresó lentamente a la sala, tratando de encontrar la manera de seguir adelante. Tenía que hacer lo que fuera mejor para su familia. Regina necesitaba un poco de tiempo y espacio para procesar. No serviría que sea tan sofocada en estos momentos. Pero tenía que considerar a Jamie. Él había estado lejos de Regina desde hace semanas, lo que no era saludable para el niño, pero ¿sería mejor dejarlo con ella y que lo tratara como a un extraño? Iba y venía hasta que finalmente tomó una decisión. Cuando entró de nuevo, Jamie seguía charlando sin rumbo. Avanzando hacia la pareja en la cama, Emma se arrodilló de nuevo, poniendo sus manos sobre las piernas de Jamie.
"Hey, pequeño Jamie. Quiero que le digas adiós a mami ¿está bien?" Regina observó a Emma inquisidora.
"¿Por qué? Mamá vuelve a casa con nosotros ¿verdad?" dijo Jamie con su ceño fruncido, luciendo adorable y al igual que un mini-Regina.
"En realidad, ya que mamá todavía está enferma, Bubby va a ir a casa y cuidar de ella y tú y yo vamos a tener una fiesta de pijamas en lo de la abuela y el abuelo otra vez." Lo dijo con una sonrisa demasiado entusiasta, tratando de que Jamie crea que esto era por diversión. Miró a Henry, que asintió con la cabeza una vez, con cara de tristeza.
"Pero puedo ayudar a cuidar de mami también." se quejó y Emma suspiró con una sonrisa triste.
"¿Recuerdas cuando me enfermé y tú y Bubby fueron a lo de la abuela y el abuelo durante un par de días? Es igual que eso. Tenemos que hacer esto por mami ¿de acuerdo? Hasta que ella se sienta mejor." Regina se movió en su lugar, sintiéndose incómoda con todos los sentimientos que no podía comprender. A regañadientes, Jamie asintió y se puso en la cama junto a Regina, abrazándola de nuevo con fuerza.
"Te amo, mamá". La besó en la mejilla y Regina abrió la boca y la cerró un par de veces antes de finalmente responder.
"Yo también te amo, Jamie." Emma lo levantó y el niño puso sus brazos alrededor de su cuello, con la cabeza apoyada en su hombro. Mientras salían, miró a Regina dándole un pequeño saludo con su mano que Regina devolvió. Emma miró a Henry y él se volteó y siguió hacia fuera por un momento, dejando a Regina sola. Teniendo un tiempo para ella, Regina pensó de nuevo en el momento anterior. El flash de la comisaría. Había estado dando vueltas en su mente. Era un recuerdo, estaba segura de ello. Se concentró lo más fuerte que pudo. Reprodujo las palabras otra vez. Simplemente no hay ninguna confusión, no estoy enamorada de ti. De pronto volvió a suceder. Ella estaba de pie en la celda de la cárcel. Emma estaba fuera, con las manos en las barras. ¿En serio? Porque de la forma en que lo veo, me besaste y tu maldición, que sabes que sólo puede ser rota con besos de "verdadero amor", se rompió. Rompimos la condenada maldición, Regina. ¿Qué demonios te dice eso?
"¿Mamá?" Henry se acercó de nuevo y al ver la mirada aturdida en el rostro de Regina, inmediatamente se preocupó. Regina se estremeció por la visión y luego se tambaleó sobre sus pies, sosteniendo su cabeza. "¿Estás bien? ¿Debo llamar al Dr. Whale?" preguntó con un poco de pánico.
"No, no, estoy bien. De verdad, simplemente me puse de pie demasiado rápido." sonrió débilmente.
"Está bien." dijo mirándola un poco inseguro. "Ma me dio las llaves de su coche si estás lista." dijo, todavía descontento con la conversación que acababa de tener con su madre rubia. Él sabía que estaba haciendo lo correcto. Regina se sentía abrumada y necesitaba un poco de espacio. Tener a Emma, a quien todavía veía como el enemigo en su propia casa, sólo empeoraría las cosas. Aun así, odiaba que estén separadas y se sintió terrible ver cuánto parecía hacerle daño partir.
Emma velaba por su hijo mientras jugaba con su joven tío, feliz para ella que él no estuviera preocupado. Snow se acercó a donde su hija estaba de pie.
"¿Cómo lo llevas, cielo?" preguntó, poniendo una mano en su hombro. Emma miró por encima, pero cuando intentó dar una sonrisa tranquilizadora, fue cuando las lágrimas brotaron. Rápidamente se le llenaron los ojos, nublando su visión. "Oh cariño, ven aquí." dijo Snow tirando de Emma, que ahora temblaba en sus brazos. Fue entonces, después de dos semanas y media, y uno de los peores días de su vida, que finalmente se quebró por completo.
Pobre Emma :'( Pero Regina ya empezó a tener flashes!
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Un beso enorme!
