Lunes 20 de mayo. 11:00hrs. Preparatoria Hillwood.
La peor parte de lastimar a alguien a quien amas, es saber precisamente que tu eres la causa de su dolor. Que aquellos tormentos son causa de tu incontable estupidez. Sumándole a ello la contrariedad de no saber cómo enmendar aquello que habías roto. -La confianza-. Dolía no saber cómo la recuperaría. Le habían dado un par da palizas en su vida, algunas veces enfrentándose contra abusadores u otras metiéndose en riñas ajenas y sin embargo no se comparaba al dolor que sentía en el pecho.
La parte más difícil sería precisamente eso, recuperar la confianza de Helga. Estaba seguro que le seguía amando. El amor no era tan fácil de apaciguar. Perduraba constante, aferrado como un ladrón a su objetivo, como un León a su presa.
Observo a Helga salir del salón antes de que pudiera acercarse a ella. Le había estado evitando como a la peste desde el encuentro en las afueras del hospital, ni siquiera le había respondido el saludo en la mañana. Salió del salón para encaminarse a su próxima clase. Se sentía como si fuera a desmoronarse en cualquier momento. Simplemente quería alejarse sin mirar las miradas curiosas de sus amigos de -prácticamente- toda la vida. No quería dar explicaciones ni quería que nadie le diera palabras de aliento que no merecía.
"Oh Arnold te encuentras bien?" escuchó una voz femenina que conocía bien. No necesitó girarse a verla para saber quién era. Lila le había seguido antes de que terminara de atravesar la puerta.
"Estoy bien Lila. Gracias por preguntar" contesto desanimado. Realmente no quería hablar con nadie, ya había tenido una larga charla con Gerald la tarde anterior al respecto y entendía que por ahora no podía hacer nada hasta que Helga quisiera escucharlo o buscara la manera de obligarla a hacerlo. Además no necesitaba que alguien más le dijera -Te lo dije- al respecto de Linda.
"Disculpa que pregunte Arnold pero ¿Paso algo con Helga? Ambos lucen bastante extraños desde hace algunos días y casi no se han dirigido la palabra" El rubio suspiro frustrado, entendía que tenían las mejores intenciones Lila y el resto. -A quienes podía ver que se escondían en el pasillo de al fondo.- Pero de verdad por ahora lo único que deseaba era estar tranquilo. Pensar como podía enmendar su error.
"Apreció mucho su preocupación de verdad. Pero por ahora sólo quiero estar solo" contesto y se alejo sin dejarle hablar de nuevo.
"Se los dije. Por ahora hay que darle espacio. Conozco a mi hermano y sé que encontrará una solución" comento Gerald. Acababa de salir del salón y había alcanzado a escuchar toda la conversación, desvió su vista hacia donde estaba el resto del grupo.
"¿Pero que los hizo pelear así? Sabemos que tu sabes, dínoslo ya" Pregunto Ronda saliendo de su escondite y con el resto detrás.
"Es raro ver que se pelearan así. Ni siquiera cuando éramos niños llegaron a este extremo" añadió una muy preocupada Nadine.
"Sólo déjenlos tranquilos" Les advirtió antes de irse. Helga se había robado a su novia por el momento y Arnold quería estar sólo así que supuso que comería con Gary y Henry.
Sin embargo el resto se quedaron atrás. Mirándose los unos a los otros. "Oh estoy segura que algo de verdad serio paso entre ellos" Se lamento la pelirroja llevándose ambas manos al pecho.
"¿Rhonda no tienes idea que paso?" La pelinegra bufo frustrada ante la pregunta de Sid.
"Ya viste como están las cosas. Phoebe no ha soltado ni una palabra al respecto y no soy tan estúpida como para preguntarle a Helga con esos ánimos que se carga justo ahora. Y mis fuentes tampoco tienen nada" ¿Por que tenían que ser tan reservados?. Le estaba siendo imposible investigar qué es lo que pasaba. Sid comento que sería mejor que fueran a comer antes de que se terminará la hora y acabaran todos en el mismo agujero y sin haber consumido nada. Además . . . ya tenía hambre.
Entonces una voz tímida se dejo escuchar. "Y-yo escuche algo" Todos se giraron a ver a Eugene. Miraba el suelo con indecisión. Tal vez no debería hablar de un tema tan privado. Después de todo Helga y Arnold mismos no habían dicho nada. Aunque ya era un poco tarde para pensar eso. Las miradas inquisidoras del resto se lo decían.
"Habla" Le exigió la pelinegra al tiempo que el resto asentían con la cabeza. Trago saliva. No había forma de negarse.
"E-escuche que Arnold salió con Linda a espaldas de Helga" soltó llevándose ambas manos a la cabeza como si sospechara que fueran a golpearlo por decir semejante sandez.
"Eso es estúpido. Arnold jamás haría algo como eso" cometo confidente la pelinegra y un poco molesta ante la sola insinuación de que su amigo de la infancia pudiera hacer algo así.
"Alguien menciono que era todo un malentendido creado por Linda" volvió a decir. Realmente no estaba cien por ciento seguro de lo que estaba diciendo, pero la chica que le había dicho era amiga de la misma Linda -Así que debía de tener algo de veracidad.-
"¿Quien te dijo eso Eugene?" preguntó esta vez Nadine. Conocía un poco a Linda y no parecía tan mala chica.
"No puedo decir su nombre. Pero ¡Estoy seguro que no miente!" El silencio se instauro en el lugar unos segundos. Bien por lo menos había una pista.
Mickey le dio un codazo a Sid para llamar su atención y señalarle a cierta chica rubia que caminaba en el camino contrario a ellos. "Supongo que solo hay una forma de comprobar esto" comento entendiendo perfectamente el mensaje de Mickey.
Lunes 20 mayo. 11:05hrs. Pasillos preparatoria Hillwood.
Arnold observo por fin a la rubia que tanto buscaba, se encontraba sacando algunas cosas del casillero. Sin dudar un segundo y ante el temor que volviera a huir de él se acerco.
"Helga. ¿Podemos hablar" Suplico el rubio mientras se acercaba a ella. -Tras sabe cuántos intentos fallidos.- Helga tan sólo alzo el rostro y le miro con indiferencia sin soltar ningún sonido. ¡Cielos! eso era peor que una Helga furiosa y gritando. No sabía como reaccionar con esta Helga.
"Por favor" Rogó nuevamente, sintiendo que varias miradas los miraban con curiosidad desde el pasillo. Helga no respondió. Le lanzo una mirada fría y lo empujo a un lado para hacerse camino. Dejando a Arnold lamentándose en la mitad del pasillo. Con el rostro bajo y el corazón destrozado. Le ardían los ojos y la garganta la sentía tan seca que el sólo intento de pasar saliva le dolía.
Arnold sabía que tenía que hacer algo muy fuerte para lograr que Helga lo perdonará -O por lo menos lo dejara hablar.- Después de más de 6 intentos decidió dejarla tranquila. Al menos por el resto de ese día. Sintiéndose tan desanimado por su ultima falla, decidió que no entraría a la clase siguiente y se dirigió hacia las canchas.
Estaba tan cansado que parecía que sus piernas pesaban una tonelada cada una y como si en vez de estar caminando, estuviera simplemente arrastrando ambas extremidades.
Sin que lo supiera alguien le había seguido. Preocupado de que fuera a hacer alguna tontería Gerald decidió que lo miraría desde lejos para asegurarse que estaba bien. Solo se aseguraría de su integridad. Estaba seguro de que Arnold que querría estar solo por ahora.
Se veía tan deprimido, tan vencido. Sentado en un rincón de las gradas de la escuela con una rodilla a la altura de su pecho y la cabeza recostada sobre ella. Miraba hacia la distancia pero sin mirar nada en particular. Sólo permitiéndose un tiempo para estar en su soledad y sus pensamientos.
Era como si alguien le hubiera arrancado todas sus ilusiones de un golpe, se las hubiera regresado para después solo destrozarlas nuevamente. Y por otro lado entendía a Pataki. Estaba en todo su derecho de estar enojada con él. Es decir, aunque estaba seguro de que Arnold era inocente; todas las pruebas apuntaban en su contra.
Y de todas formas no podía quedarse sin hacer nada mientras su mejor amigo sufría por un error ni estaba dispuesto a que Pataki sufriera por su misma terquedad. -Porque aunque odiaba aceptarlo, le había tomado un cariño especial. La consideraba una amiga.
Ninguno merecía todo lo que estaba pasando. Arnold el chico más noble, inocuo y gentil que conocía y ella era -Muy pero muy pero muy- en el fondo una persona amable y sencilla. No. Definitivamente no se quería con los brazos cruzados.
...
Un par de horas antes . . .
Phoebe observo a su amiga, siempre tan testaruda, siempre tan indomable y orgullosa. Como si tuviera que ser la guerrera en una galaxia ajena a ella o como un soldado que está a punto de salir a su ultima batalla.
Y a la vez tan vulnerable y delicada como un adorno de cristal cortado. Helga no lloraba frente a ella, no, pero lloraba. Es por eso que aún estaba en shock después de haberla visto llorar cuando le contó su enfrentamiento en el hospital. Apenas cruzaba la puerta de su habitación. La rubia se permitía sacar aquellos sentimientos escondidos en sollozos ahogados por la almohada, en lagrimas derramadas sobre sus diarios. En susurros cantados hacía la luna, a quien consideraba su única confidente. A veces Phoebe se sentía estúpida, por tenerle celos a un ser inanimado. Pero así era ... Helga sólo le hablaba al cielo en su melancolía.
Como deseaba que algún día Helga por fin aceptara abrirse por completo y hablar de todo con ella.
Phoebe sabía que detrás de la fachada de mujer ruda aguardaba una delicada damisela. Y es por eso que estaba decepcionada de Arnold. Ella pensaría que por fin alguien había visto más allá de la máscara. Pero tras escuchar a su amiga llorar por primera vez en años, por primera vez en su vida quería golpear a alguien. Y ese alguien tenía un nombre.
...
"No puedes evitarlo por siempre. ¿No crees que al menos deberías escuchar su versión?" pregunto Phoebe obviando la furiosa mirada que le dedico la rubia.
Helga la miró unos segundos y volvió su vista hacía el pasillo. No tenía ganas de hablar de ello por el momento pero tampoco quería ser grosera con Phoebe. Después de todo le estaba robando tiempo con su novio solo para que la acompañara y evitar ver a Arnold.
"Me mintió Phoebe dos veces. "Contesto tajante.
Phoebe suspiro. ¿Por qué tenía que ser tan terca?. Oh si ... era una Pataki.
"Arnold insiste en que si trato de comunicarse contigo ese día. Lo sé por que Gerald me lo dijo y no tiene sentido que mienta a estas alturas. Tal vez la red no funcionaba en ese momento. Helga sé que estas molesta con él porque además de lo -ya obvio.- Crees que no te considero para avisarte sobre su abuela. Pero Gerald me asegura que no fue así." suplico. Estaban por entrar al salón de clases, uno de las pocas clases que ambas compartían. Helga se detuvo en seco. Por un momento considerando las palabras de Phoebe, si era verdad que todo era un malentendido entonces tal vez debería escucharlo. Pero entonces otra vocecita en su cabeza le decía lo contrario.
Le recordaba como un espejismo aquellas fotos y la imagen de Linda besando a Arnold, tomando sus labios. Asaltando los labios de su amado cabeza de balón. -Aunque fuera por la fuerza.- Y que además de todo Arnold no había hecho nada para alejarla después de eso. La dejo estar con él, cuando ni siquiera Helga lo estaba. Los ojos zafiro de la rubia se obscurecieron y nuevamente los malos pensamientos se adueñaron de su corazón.
Su orgullo no dejaría ir el asunto tan fácil. Arnold su Arnold le había mentido y traicionado. "No pienso seguir hablando de esto Phoebe" Y con eso se adentro al salón sin esperar que la pelinegra respondiera.
Esto sería más difícil de lo que esperaba. Arnold tenía que pensar en algo lo suficientemente bueno para calmar la ira de la bestia.
...
Un poco antes de que la hora del almuerzo terminara . . . en algún lugar del comedor.
Cómo se atrevía Arnold a hablarle de esa forma después de todo lo que había hecho por el. Se sentía tan frustrada y dolida. Le había dicho que no le gustaría aunque no saliera con Helga. ¡Cómo se atrevía a hablarle así!. Obviamente Arnold debía tener algo malo en la vista. Mira que preferir a la machorra estúpida de Helga que a ella.
Gruño ofuscada lanzando una lata de refresco al bote de basura. No iba a ser lo último que escucharan de ella. -A menos claro que ciertos chicos tuvieran otras intenciones con ella.-
Tomo su mochila y se dirigía de regreso al aula. Cuando a medio camino sintió un fuerte agarré en el brazo y lo siguiente que supo que fue su espalda chocaba con fuerza contra la pared. Alzó el rostro y se encontró con un chico a quien conocía solo de nombre. Y detrás de él se encontraban varios compañeros de una u otra clase. Reconoció a Sid, Brainy y el castaño que la sostenía del cuello de la blusa -Mickey-
"Hola. ¿Linda cierto?. Curioso que tu nombre signifique todo lo contrario a lo que eres" No espero ninguna respuesta y continuó hablando. "Sabes escuchamos una historia curiosa. Un pajarito dice que tu eres la causante de la riña entre Helga y Arnold y que de hecho tu lo planeaste. No estoy aquí para cuestionarte porque es obvio que lo negaras. Así que vinimos a advertirte que si vuelves a lastimar a alguno de ellos tendrás a toda una clase contra ti. Lo cual no creo que sea muy inteligente de tu parte. Así que …"
"Déjalos en paz" interrumpió Gerald. Haciendo acto de presencia y acercándose a ellos. "Parece que pensamos igual chicos" Linda miro asustada a su alrededor. No había nadie más que ellos.
"¿R-realmente están atacando a una chica?. ¡Voy a comenzar a gritar si no me sueltan!"Amenazo con una voz tan baja que realmente no daba mucho efecto. lucía tan asustada como un ratón a punto de ser devorado por un gato
"No lo sé. ¿Lo estamos?" preguntó sarcásticamente Mickey.
"Déjala ir" murmuró de todos modos el moreno. Puede que fuera una perra pero seguía siendo -en efecto- una chica. Mickey obedeció a disgusto.
"Que estés aquí significa que estábamos en lo correcto" comento Brainy desde atrás. Y lanzándole una mirada asesina a la rubia.
"No sé de que están hablando." Comenzó ella a defenderse. "Es obvio que Helga les dijo algo contra mí, pero yo no hice nada. Solo traté de ayudar a Arnold y lo siguiente que sé es que me culparon de que Arnold no le avisara a Helga y prefiriera pasar el día conmigo para después hacerse el inocente y culparme a mi" Tal vez auto-convenciéndose que en efecto eso había ocurrido, un cierto valor comenzó a crecer en ella y se giro altiva hacía Gerald. "O me vas a decir que no le mintió a Helga diciendo que le hablo por teléfono pero en realidad no lo había hecho. Anda niegame que fue así" preguntó triunfante. Llevándose ambos brazos sobre el pecho en un acto de superioridad
"¿Que hiciste?" le cuestiono el moreno sabiendo perfectamente que ella tenía algo que ver en todo eso. Si Arnold insistía en haber llamado a Helga ese día, era porque era de esa forma. "Tú hiciste eso. ¿Verdad?. Es curioso que justo después de que Arnold tratara de llamarle por teléfono presentaras un *accidente* y *mágicamente* el celular de Arnold sufriera los daños, ¿No?" Ya había discutido con Arnold, pero incluso así su amigo pensaba que ella no podía ser tan despreciable para hacer algo tan ruin y mezquino. -Demasiado ingenuo aún.-
"¿Tienes alguna prueba de lo que acusas? Porque para mí sólo están dando patadas de ahogado por tu amigo que se hundió sólito" dijo manteniendo su posición. Ellos no tenían como comprobarle, su plan había sido tan perfecto que no podrían hacer nada contra ella.
"Mira . . ." comenzó a decir Brainy pero una voz femenina los interrumpió.
"Creo que nos aclararas ciertas dudas ahora querida" Linda observo como el resto del extinto salón 118 se acercaba a ella. Rhonda al mando. "Oh podrías tener un infierno en lo que queda de tu vida escolar." La chica rubia miro a su alrededor asustada, estaba acorralada. Ni un sólo aliado ni una sola persona que le ayudara. Estaba sola en esto.
"¿Porque. . .? P-pensé que detestaban a Helga, especialmente tu Rhonda." Simplemente le costaba trabajo entenderlo. Ninguno parecía muy devoto a la rubia. -Excepto por Brainy, Mickey, Gerald y Sid.- Entonces ¿Por que? ¿Porque se ponían de su lado?. ¡Hipócritas! grito su cerebro en un impulso de ansiedad.
"¿Estas bromeando verdad? En primera lastimaste a nuestros amigos. Deberías saber cuanto apreciamos la amistad de Arnold y en cuanto a Helga" Hizo una leve pausa para observar al resto de los chicos como esperando que todos pensaran igual "Puede que no tengamos la mejor relación; Pero conocemos a Helga desde pre escolar. Prácticamente de toda la vida. No considerarla una amiga sería una bajesa. Y ver que una arpía como tu lastime a una amiga nuestra y esperar que no hagamos nada. Habla tan poco de ti" Finalizo la pelinegra con el apoyo del resto. La chica les miro con furia mientras algunas lagrimas se acumulaban en la comisura de sus ojos. Entendiendo perfectamente que había perdido.
Con horror observo como una menudita chica se acercaba a ella con una fría mirada. Y la levantaba del cuello -Justo como lo había hecho Mickey hacía unos minutos.-
"Nos vas a explicar todo ahora y los vas a dejar en paz. Linda" Gerald miró incrédulo a su novia. Ni siquiera la vio llegar. Pero tenía que admitir que se veía realmente sexy con esa mirada feroz y sosteniendo a Linda contra la pared por el cuello. La rubia comenzaba a ponerse morada. . . ¡Mierda! y por fin reacciono entendiendo lo que pasaba y corrió a su novia para calmarla.
Sábado 25 mayo. Hillwood. 18:00hrs
Te veo en el mirador a las seis de la tarde. Le había dicho Phoebe sin oportunidad de negarse. No tenía ganas de salir, pero se imagino que si no lo hacía Phoebe de todas formas la esperaría durante horas o iría por ella y la sacaría a golpes. -Porque ¡O si!, Phoebe era mucho más fuerte de lo que parecía. Maldito gnomo mentiroso con cara de no romper ni un plato. Sus patadas dolían como el mismo infierno- sonrió ante aquella burda comparación. Ademas Helga se había prometido jamás ponerle un dedo encima a su mejor amiga. No importaba que esta le sacara de sus casillas o la moliera a golpes. Era como un código de honor que se había hecho ante la lealtad infalible de su mejor amiga. -Y una forma de enmendar la mala actitud que había tenido con ella durante años.-
Helga observo el lugar desde afuera. Tenía años de no acudir a el, ya estaba algo viejo y acabado. Casi nadie acudía a ese lugar, a decir verdad era extraño que aun siguiera abierto. Se acercó al mostrador pero antes de poder preguntar, un chico pequeño pelirrojo y delgado se encamino hasta ella y le tomo de la muñeca hasta guiarla adentro del edificio. Antes de ser molido a golpes el chico se excuso diciéndole que Phoebe le esperaba a dentro.
Una vez frente a la entrada principal la soltó y la incito a entrar. Helga dudo un par de segundos, confiaba en Phoebe lo suficiente como para no creer que la había mandado secuestrar o drogar -pero aún así tenía un raro sentimiento.-
Abrió la puerta aún no muy convencida y se adentro al fosco lugar. Y de inmediato se hizo la luz. Observo a su alrededor admirada, el lugar brillaba en cada rincón. Estaba decorado en todo los alrededores por medusas hechas de papel de china, alumbradas con focos. La vista que daban era espectacular, como si le hubieran bajado el cielo -Literalmente.- Las medusas eran de distintos tamaños y colores y se encontraban acomodadas en diferentes alturas. Dándole una vista como si estuvieran volando por sobre su cabeza. Simplemente era . . . mágico.
La persona que las había hecho seguramente se había tomado horas y horas haciendo aquello.
Recordó a su menudita amiga y la busco sin mucho éxito."¿Phoebs?"" Pregunto mientras seguía el camino formado por las figuras luminosas. Paso por entre las butacas esperando encontrarla, pero nada. El sonido de una guitarra llamo su atención. Se giro en busca del origen del sonido y se quedo helada.
Arnold estaba al fondo, tocando la guitarra con una inspiración profunda. Como si se tratara de un hechizo. No le estaba viendo, miraba solamente la guitarra. Entonces abrió la boca y comenzó a cantar.
Sólo un paso cada vez; no sueltes mi mano. Los días que juntos vivimos aún perduran.
Aunque nos hieran seguiremos siendo iguales. Aquellos tiempos, aquel lugar, este vínculo nunca desaparecerá.
Helga sintió que se le cortaba la respiración. Amaba esa canción. Era su pequeño secreto, nadie más que Phoebe sabía que Helga suspiraba cuando escuchaba esa melodía.
Nos aseguramos de no perder con el paso del tiempo. Nuestros verdaderos sentimientos que pasan y se golpean constantemente. Mi corazón está enamorado de ella. Nuestro encuentro fue el milagro que tanto deseé.
Arnold seguía hipnotizado por el ritmo y la letra, al igual que Helga. Ambos consumidos por aquel momento. En donde no importaban las riñas, peleas sonsas, heridas. Donde no recordaban aquel incidente que los separaba, donde las fotos, donde Linda no existían. Sólo ellos dos, enfrascados en el profundo océano de sus sentimientos.
Al fin Arnold alzo el rostro y sus miradas se cruzaron en un choque eléctrico que sacaba chispas. Las mejillas de Helga no pudieron evitar pintarse de color. No podía creer que Arnold estuviera cantando para ella. Arnold el chico del que estaba enamorada desde pre-escolar, le cantaba. La voz de Arnold bailaba al ritmo de la lírica, tratando de encantar de nuevo su corazón. En una súplica silenciosa por su perdón. Su corazón palpitaba con fuerza.
El dolor de no poder ser capaz ni de mantenerme quieto. Estamos relacionados por la luz que vimos.
Está bien si mientes; está bien si lloras. Aquellos tiempos, aquel lugar, este vínculo nunca desaparecerá.
Esa canción siempre le había gustado por la letra, a pesar de que era una canción en japonés. Desde la primera vez que la escucho, entendía que era parte de ella. Como si hubiera sido escrita por ella misma. De verdad lo creí que incluso si ambos terminaban en caminos distintos, incluso si se alejaban y todo se volvía doloroso. El lazo que había entre ellos siempre permanecería. Porque era un vinculo creado a base de esfuerzo, a base de sacrificios, a base de dolor, de alegrías, de constantes tormentos pero también de constantes sueños.
Definitivamente por cada lagrima derramada, habrá a cambio una sonrisa esperando.
Terminó la canción. Sin saber que hacer se quedo estático. No apartando sus ojos de Helga, pero sin atreverse a pronunciar palabra, ante el miedo de que la esfera se rompiera y Helga volviera a rechazarlo. Sin embargo ella permaneció allí; En silencio, inmóvil.
"Hey" Se atrevió a decir al fin. Esperaba que su voz no hubiera sonado tan áspera.
"Hola" Fue su penosa respuesta. Otro silencio incomodo. Arnold quería patearse en serio, por fin después de días de rogar por su atención y unos minutos de su tiempo, la tenía en frente y lo único que atinaba a hacer era quedarse como estatua.
"Lo siento" Fue lo primero que su cerebro logro elaborar. "Lamento todo lo que paso. No era mi intención lastimarte, sé que fui un tonto y no pensé bien en mis acciones y en cómo te iban a lastimar. No tengo excusa de verdad" Comenzaba a sentirse más y más chiquito. Como si le lanzaron un rayo que provocará que se encogiera entre cada palabra que salía de sus labios. "Helga tu eres ... demasiado importante para mí y lo último que quisiera es perderte"
"Tonto cabeza de balón eres demasiado bonachón para tu bien por eso la gente se aprovecha de tu ingenuidad" Arnold le miro sorprendido. Una pequeña luz de esperanza se instauro en él. Que ella hablará así significaba que le creía.
"Helga ..."
"No vuelvas a hacer algo como eso Arnold." Estaba siendo sincera. ¡Helga estaba siendo sincera!. Dios quería llorar. Una nueva ola de emociones se apodero de él y dejando a un lado la guitarra, corrió hasta ella y la envolvió en un abrazo. "Gracias por creerme"
Arnold tomo con ambas manos el rostro de Helga y deposito un suave y casto beso. "Te amo Helga" Helga le miro boquiabierta. Si quedaba algún rastro de enojo en ella, se disipo de inmediato al escuchar esas dos palabras. Le miro incrédula sin poder articular palabra.
Finalmente lo había dicho, el chico con el que siempre soñó. Del que se enamoro a escasa edad y por quien fue teniendo un amor que maduraba como una flor, iniciando con un amor caprichoso e infantil y que ahora se convertía en un amor maduro y profundo. Y él la correspondía.
"Repítelo de nuevo" Suplico. Ahogando su lado orgulloso, sólo por esta vez quería dejarse llevar por el momento. Sólo por esta vez quería dejar a la Helga que no demostraba con facilidad sus sentimientos, solo por esta vez.
"Te amo Helga. No se desde cuándo y perdóname por tardar en darme cuenta de ello. Pero te amo. Probablemente no desde el tiempo que tu lo haces" Admitió. Pero a ella no le importo. ¿Qué importa si el Arnold de 9 años no la amaba?. Ahora lo hacía y eso era todo lo que le importaba.
"T-también te amo Arnold" La abrazo, envolviéndola entre sus brazos y apresándola contra su pecho. Sintiéndose tan sosegado de que Helga lo perdonara. Se quedaron abrazados por algún rato más hasta que Arnold se separo un poco de ella para poder hablar.
"Gerald me hablo hace un rato. No te mentí cuando dije que te había marcado para avisarte. De verdad lo hice. Parece que . . . Linda truco mi celular cambiando los chips. Ella utilizo el suyo con la información modificada y planeo accidentalmente romperlo para quitármelo por unos días y que no me diera cuenta. Lamento todo el drama que se causo por mi error. Spoiler Gerald y el resto la hicieron confesar"
"Arnold, Arnold, Arnold. Es por eso que siempre te he dicho. A veces eres demasiado bueno para tu bien" comento burlona. "De suerte que me tienes a mi. Soy toda la maldad que necesitas" El rubio giro los ojos aunque una sonrisa se formo en sus labios.
"Lo que tu digas Helga" dijo sosteniéndola de la cintura. Y besándola antes de que pudiera contestar y romper el hechizo.
Fin.
Notas finales. Espero que les haya gustado. Si es así espero un review :)
Pronto estare eescribiendo otro fic. Y tengo escape de la selva. Espero puedan darle una oportunidad.
chuss
