Dirán que soy una pesada por andar subiendo capítulos tan seguidos, pero como ya tengo terminada la historia me da ansiedad si no los subo (¿?). Bueno en realidad lo subo porque toda esta semana que viene no subiré nada porque la escuela y mi proyecto de investigación absorben mi vida T_T. Entonces talvez este subiendo el capítulo 5 el próximo domingo o sábado.


Capitulo 4. Dandole forma a una idea.

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Pasar el tiempo juntos era algo a lo que tarde o temprano se iban a acostumbrar. Si bien Solomon se dio cuenta al principio de la manera en que Alibaba huia de el y su mirada, ahora estaba satisfecho de que el chico ya le hablaba con bastante confianza, le platicaba de algunas de sus aventuras, le mostraba juegos y costumbres de donde el venia… claro que no fue fácil que eso pasara. En realidad, después del juego de la ropa, noto a Alibaba un poco deprimido, aunque no entendía exactamente porque.

Generalmente no le importaba ni era consciente del tiempo, pero definitivamente se dio cuenta que Alibaba no le hablo por un buen rato. En ese momento pensó que talvez el chico pensaba que se había burlado de él, pensamiento que estaba lejos de la realidad. Él no se quería burlar del otro, simplemente quería aprovechar que el chico estaba en ese lugar con él. No dejaba de observar el Rukh, ni de aprender de él. Sin embargo, podía darse al menos un momento para hablar con el menor, que se notaba necesitaba hablar con alguien porque si no, parecia perderse en un sinfín de pensamientos los cuales no parecían buenos, porque siempre ponía una mirada triste.

No es que realmente le interesara el estado emocional del otro… solamente que era mucho mejor verlo contento. Era bastante activo según había notado. Y utilizo esto a su favor para hacer que el chico tomara más confianza con él. Aun no estaba seguro de porque quería eso, pero si los dos iban a estar en ese lugar por quien-sabe cuánto tiempo, lo mejor sería que al menos no tuvieran conflictos.

Los diferentes juegos y preguntas que le proponía al menor hacia que cada vez el chico se volviera más cercano a él. Era por eso que ahora el menor incluso se permitía bromear con él. Aunque en realidad lo que más le gustaba a él era avergonzar al rubio ya que era bastante inocente en ciertos temas y sacaba provecho de eso.

Aun así, Alibaba nunca le había contado nada acerca de cómo había llegado allí, o más específicamente que ocurría en el mundo en que vivía, pero no lo podía obligar, ya que, después de todo él tampoco le había contado absolutamente nada de él. De donde venía o que era lo que realmente hacía en ese lugar.

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Se encontraba observando al peliazul mientras seguía trabajando con los flujos del Rukh, aunque en realidad el no pudiera comprender la labor que realizaba, sí que podía darse cuenta de que era muy importante. Era por eso mismo que se sorprendía de que Solomon todavía se tomara tiempo para hablar o estar con él.

Admitía que había sido difícil al principio, pero después se dio cuenta de que el padre de su amigo era una persona que también deseaba hablar con alguien y en ese aspecto lo comprendía.

Solomon seguía en lo suyo y el comenzó a mirar alrededor, todo esa dimensión era completamente blanca, en realidad se sorprendía que se pudiera notar el brillo del Rukh; una duda asalto su mente, pero debía de esperar a que el mayor terminara para poder preguntarle.

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-¿Qué porque no he cambiado nada?- dijo el peliazul un poco sorprendido.

-Sí, es que, tú me has platicada acerca del Rukh dándole forma a los pensamientos, entonces supongo que si alguien tan inexperto como yo pudo dar forma a pequeños complementos de ropa, entonces tu podrías darle forma a cosas más grandes ¿cierto?

-bueno… si.

-Entonces ¿Por qué no has hecho nada para que este cuarto tenga otra vista? – pregunto el rubio realmente intrigado.

El mayor no le contesto inmediatamente, y Alibaba pensó que talvez había preguntado algo que no debía.

-¿Quieres algo en especial? – dijo después de un largo silencio el de trenza.

-¿Qué?

-Si me lo preguntas es porque probablemente quieres algo que te haga sentir más cómodo ¿cierto? Por mí no hay problema que lo hagas, - decía mientras le daba la espalda y caminaba en dirección del flujo del Rukh – solo que sea algo que se vea bonito.

Dicho eso, dejo a Alibaba solo.

El rubio no comprendía lo que había acabado de pasar, ¿acaso pregunto algo malo? O Solomon solamente quería burlarse de él (lo cual no sería la primera vez a su consideración). Pero tal parecía que el mayor esta vez no iba a estar con el pasando el tiempo, por lo que lo mejor sería hacerle caso e intentar darle forma a algo de su mente.

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Pensar en cada detalle de un objeto era bastante difícil, ya lo había notado cuando intento cambiar sus ropas, pero era mucho más difícil aparecer algo completamente ajeno a él. Aunque se tratara de una simple roca, tenía que imaginarse cada detalle, cada línea, el peso, el color y todas sus caras. E incluso después, de tener esto claro, si no le daba la forma correctamente esta se deshacía enseguida. Hasta el momento las rocas a las que había dado forma aunque en un principio se veían bien, después se deshacían fácilmente o parecían goma o de repente se formaban en una sustancia viscosa.

Era mucho más difícil de lo que pensó.

Pero aun así no se quería dar por vencido, por un momento pensó que talvez el motivo por el que Solomón nunca decidió crear nada en esa dimensión se debía a que era demasiado tedioso pensar en cada detalle, e incluso talvez con el tiempo se llegó a olvidar de algunas cosas al ya no estar en contacto con ellas. Pero no podía asegurar nada.

Era por eso por lo que no se quería dar por vencido, tenía que darle forma a algo, talvez así ya se sentiría más seguro de preguntarle a Solomón sus razones.

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No estaba molesto.

Talvez el rubio había pensado que se había molestado por su pregunta, pero la realidad estaba lejos de ser esa. No se había molestado, pero sí hizo que recordara cosas que había preferido olvidar.

Hace varios siglos había convertido esa pequeña dimensión en un colorido y maravilloso lugar, todo en base a los lugares en los que había convivido con sus amigos, lo había hecho para sentirse más cómodo, sin embargo hubo dos problemas. El primero fue que con el tiempo lo único que le provocaba ver esos escenarios fue tristeza y después arrepentimiento. En ese lugar no estaba sus amigos y nunca lo estarían. Y el segundo fue que al crear el cielo este era oscuro, por lo que siempre parecía ser de noche.

Al principio no le tomo importancia, pero después se dio cuenta que lo único que le provocaba todo conjunto era tristeza y desesperación. Entonces, un día ante su soledad decidió darle al Rukh la forma de pequeños y divertidos muñecos, estos tenían movimientos torpes, pero no hablaban, después de todo no tenían un alma que los definiera. Aunque estos muñecos lo acompañaron un tiempo, después se dio cuenta que no era más que una persona solitaria que trataba de compensar la compañía que necesitaba

Eso solo lo hizo sentir increíblemente mal, por eso, al final decidió que lo mejor sería deshacer todo lo que había hecho. Cuando termino de deshacer todo lo único que quedo fue nuevamente ese cuarto blanco.

Ahora se dirigía hacia el lugar en el que había dejado a Alibaba, ya había pasado mucho tiempo desde que se vieron por última vez, para concentración del rubio decidió no distraerlo, pero estaba seguro de que ya se encontraba bastante agotado, después de todo al ser solamente una conciencia o esencia el Rukh lo gastaba particularmente rápido.

Cuando llego al lugar, se sorprendió de ver una gran mancha verde debajo de del rubio que yacía boca abajo. Cuando se acercó más, noto que el rubio estaba dormido, probablemente se había agotado demasiado. Al inspeccionar un poco más la mancha verde que estaba debajo del chico noto que era suave al tacto y despedía una sensación de frescura. Era pasto.

El área cubierta por esto era pequeña, en realidad era casi del tamaño del espacio que ocupaba Alibaba acostado. Pero el que el chico estuviera dormido y que ese pasto no se hubiera deshecho, era clara muestra de que había tenido éxito. Lo tomo entre sus brazos e iba a dejarlo descansar cerca del flujo del Rukh, pero de repente de detuvo, volvió a mirar esa área cubierta de pasto y luego a Alibaba.

Soltó un suspiro de resignación.

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Algo cayó en su rostro que le provoco cosquillas, lanzo un manotazo cerca de su cara para apartarlo, pero después cayeron más.

Al abrir los ojos se encontro con una enorme cantidad de hojas, estaba debajo de un árbol. Se levantó rápidamente y vio que estaba acostado sobre el pasto que había intentado crear después de que se rindió con las rocas. Lo toco y seria mentira si dijera que no le había hecho feliz la sensación que había sentido. Era pasto, real, y él le había dado forma. Sin embargo se llenó de curiosidad por saber cómo había aparecido ese árbol.

Cuando se levantó comenzó a rodear el tronco y se encontró con Solomon recargado en él. Antes de hablarle Solomon se adelanto.

-No es muy divertido crear cosas que nadie más va a ver o apreciar. Pero si tus estas aquí, lo que se cree será apreciado ¿cierto?- dijo mirándolo directamente a sus ojos.

Alibaba sonrió conmovido

-Sí, así es.

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