El Secreto de Snape

/ recuerdos

"blah blah" pensamientos

--- cambio de escena

Lo único que me pertenece es Kim y la idea, lo demás es obra de JK Rowling.

Capítulo 4. Una sobre honestidad y otra sobre sentimientos.

Un día que pintaba muy bien, sin exámenes, sin pendientes… solamente reír y disfrutar del día. Kim sentía pena por los que se quedarían a estudiar; aunque no siempre concordaba con Hermione, definitivamente podía estar de acuerdo con ella en que tener un calendario organizado facilitaba todo.

-buenos días a todos – dijo Kim mientras bajaba a la sala común

-¿qué tienen de buenos? – preguntó Emma, una chica muy pedante que compartía habitación con ella

-pues que el sol brilla, estoy viva y el clima es perfecto para una caminata por Hogsmeade – contestó la chica con mucha alegría
-¿no vas a estudiar para los TIMOS? – preguntó Ginny tras un libro de Pociones y subiendo por la misma escalera que antes había dejado Kim

-ya he estudiado todos los temas contemplados para esta semana, así que hoy será mi muy merecido día de descanso – contestó Kim alegremente tomando su capa, gorro, guantes y bufanda

-¿pero de qué hablas? – contestó Emma mirando a Kim con desprecio - ¿cuál buen clima? Si hace frío afuera, además de que salir a caminar sola no va a valer la pena, yo que tu, querida, mejor me quedaba aquí a estudiar en lugar de salir a hacer el ridículo

-pues para informarte, querida, no iré sola y además, si tú no tienes el orden ni la constancia de estudiar cuando debes no es mi culpa – contestó Kim con suma amabilidad

-vamos Kim, que tengo hambre – dijo Ron desde la puerta

-no, si yo lo digo para que no te vaya tan mal en los TIMOS, porque no te he visto estudiar – contestó Emma haciendo que Kim la mirara desde la salida – nadie en su sano juicio estudiaría tan poco como tu para un TIMO

-bueno, cada quien estudia como puede – respondió Kim con una sonrisa – nos vemos más al rato

Kim cerró la puerta, esa tipa siempre trataba de sacarla de quicio, pero nunca lo lograba, y realmente sentía pena por ella; era más que obvio que era el tipo de chica que nadie soporta pero todos adulan, aunque luego hablaran a sus espaldas… sip, era para sentir pena por ella.

-que tonta – dijo Emma en cuanto se cerró la puerta – pobrecita, se cree muy bonita y anda de zorra con Draki

-claro, obviamente el hecho de ser pariente de Dumbledore se le subió a la cabeza – afirmó otra chica a lado de Emma, llamada Josephine

-y su ropa, es una aberración para el buen gusto – dijo Sophie, una de las amigas de Emma, indignada

-toda ella es una aberración para el buen gusto, tan pálida, con esos ojos color agua de caño, ese cabello negro sin chiste… si, definitivamente es una aberración – dijo Emma

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Mientras tanto en el gran salón.

-¿estás segura de haber estudiado todo Kim, quizá deberías quedarte a estudiar un poco más – preguntó Hermione mientras esta comía un pedazo de Brownie de canela

-segura, he completado todo lo que tenía en la agenda e incluso he avanzado dos temas, estoy más que lista Herm

-bueno, es que no te he visto en la biblioteca y…

-Granger, déjala en paz, estoy segura de que ha estudiado muchísimo, está más que lista – dijo Pansy – qué hay chica, venía a hacerte una pregunta teórica sobre runas¿me puedes ilustrar¿qué significa esto? – dijo la morena mostrándole unas anotaciones

-pues depende de la posición, verás, siendo que las runas… (inserte aquí explicación)

-ah… vaya, me ha quedado clarísimo, gracias; por cierto, dice el rubio que te verá en Las Tres Escobas, Snape está sermoneándolo sobre aquél asunto… jajaja… pobre, se puso pálido cuando fue por él esta mañana

-ay dios… bueno, está bien¿irás a Hogsmeade? – preguntó Kim tratando de ocultar su intranquilidad y cierta molestia

-pero tranquila, no pongas esa carita, jaja, no pasa de que lo amenace con colgarlo de ahí donde te conté… y si, iré¿recuerdas a Sebastien? – le dijo la chica con una enorme sonrisa

-ajá, no dejas de hablar de él, solo te falta colgarte un cartel en el cuello con su nombre y foto

-jajaja, bueno, pues lo veré hoy en Honeydukes… y eso me recuerda que debo irme ya, nos vemos Kim. Pansy abrazó a la chica y se esfumó.

-realmente Kim, explícame¿qué le ves a tratar con sucios Slytherin como ellos? – preguntó Ron no muy amablemente

-son buenos chicos, no son como Sabini o los tontos de Crabbe y Goyle… es como en todo, nosotros aquí tenemos tipas como Emma que con tanto veneno bien podrían ser Slytheríns – contestó Kim terminando su taza de té y su Brownie

-pues yo no me fío – dijo Harry – con ese Malfoy no me fío

-mmm… no te pido que confíes en él, solo en mi, créeme Harry, he tratado con muchas personas desagradables en mi vida y sé que puedo con cosas malas, mira, soy una niña grande y me ato solita las agujetas – dijo Kim como si le estuviera hablando a un hermano mayor… sentimiento que tanto ella como Harry compartían, algo los unía de una manera extraña, como si se conocieran de mucho atrás y simplemente no lo supieran – bueno¿nos vamos ya?

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Mientras tanto en las mazmorras.

-y ¿por qué crees que yo le haré daño? – dijo Draco indignado – eres tú el que la está dañando, no yo, no soy yo el que le está ocultando todo

-tu la dañas con tu cercanía – contestó Snape realmente molesto – si Voldemort se enterara de que está aquí y viva por tu relación con ella, estará más indefensa

-¿cómo esperas que no lo esté? – dijo Draco furioso, podía sentirse en la habitación su furia, que por mucho sobrepasaba la de Snape – si no le dices nada lo único que lograrás es volverla más indefensa de lo que es¿no te das cuenta de que el daño se lo haces tu al no advertirle sobre lo que se va a enfrentar?... no me alejaré de ella… no te diré que la amo, porque aún no sé qué es lo que siento por ella, pero si sé que estoy dispuesto a todo para protegerla de todo lo que pueda hacerle daño

-¿incluso de Voldemort? – preguntó Snape esperando hacer al chico desistir

-si Severus, incluso de él, de todos… y si no le dices tu lo que debe saber, yo se lo diré… - concluyó el Dragón y salió dando un portazo, dejando a un muy molesto Snape

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-Siento llegar tarde, pero… me quedé arreglando unos asuntos – dijo Draco sentándose a un lado de la chica – ¿llevas mucho esperando?

-no realmente, fui a Honeydukes y a la tienda de los hermanos de Ron… ¿está todo bien, te ves intranquilo – dijo Kim al rubio que la miraba fijamente

-si, es solo que… nada, no tiene importancia – dijo él

-mentira… ¿mi padre te dijo algo, verdad? – dijo Kim comenzando a enfadarse, ya que no era la primera vez que pasaba algo similar

Un par de semanas antes Snape había llamado a Draco a su despacho cuando este y Kim se encontraban en los invernaderos recogiendo lavanda para una poción relajante. Cuando Draco volvió estaba molesto, y en su molestia se le salió decirle a Kim que Snape le había prohibido terminantemente verla. Kim, molesta, fue al despacho de este para pedirle una explicación para ello, al no recibir una que considerara real, comenzaron a discutir y finalmente terminaron peleados, Kim dijo muchas cosas que no sentía; aunque finalmente se encontentaron un poco durante la semana, pero aún así Kim se encontraba molesta.

-no, olvídalo, no tuvo nada que ver – mintió el rubio – mejor dejemos esto de lado y disfrutemos el día, ven, quiero mostrarte algo… - dijo Draco tomando a la Gryffindor de la mano y ambos salieron de Las Tres Escobas

Caminaron de la mano por un sendero donde muy pocos alumnos transitaban, entre ellos los tres Gryffindor que miraban a Draco con cautela, me refiero por supuesto a Harry, Ron y Hermione, Kim les sonrió al pasar y Draco simplemente los miró, sin rencor, sin reproche, solo como se mira a un extraño.

-esta es la antigua mansión que perteneció a mis abuelos maternos, se supone que me pertenece a mi ahora, pero nadie la habita, ni siquiera los elfos, de vez en cuando envío a Dobby a limpiar – dijo el rubio abriendo la puerta

-me recuerda un poco a la casa de mi abuelo Albus – dijo Kim con una sonrisa

-ah si, se parece – comentó el rubio mirando la casa con detenimiento – ¿pero la de Dumbledore no tiene una especie de torre del lado izquierdo?

-¿has estado ahí? – preguntó Kim sorprendida

-un par de veces, si – contestó el chico con una pequeña sonrisa – pero que mi padre no lo sepa, no creo que le guste

-¿cómo es que estuviste ahí? – preguntó Kim aún sorprendida

-pues cuando era pequeño Severus me llevaba cuando mis padres salían de viaje y él se hacía cargo de mi – contestó Draco

-¿papá te cuidaba?... no lo puedo creer – dijo Kim riendo

-nadie lo creería¿eh? – dijo el chico contagiado por la risa de la chica

-nop, nadie – dijo Kim

-debo decir que me gusta, casi nunca ha sido habitada, creo recordar que solo vivieron aquí por temporadas y nunca más de dos meses, por lo que esta casa no es como otras de la familia… me gusta – concluyó Draco

-a mi también, aunque se ve muy vacía¿no crees?; o bueno, es que yo esperaría que la decoración fuera un poco más suntuosa – comentó Kim observando cada detalle a su alrededor

-eso es precisamente lo que me gusta más, que aún existe la posibilidad de darle otra perspectiva, ni siquiera existen cosas familiares, ni la vajilla está marcada con el emblema de la familia… además de que el hecho de que es toda mia y no hay manera de que me la quiten es algo que también me gusta – dijo Draco haciendo sonreír a la chica

Ambos se sentaron en la biblioteca, sobre una alfombra que podía hacer que tu mano se perdiera en lo acolchonada que estaba, disfrutaron de un delicioso almuerzo y conversaron.

-me gustas – dijo Kim haciendo que el chico se congelara – no me tomes por una pesada o algo pero… me gustas… me gusta lo que eres… me gusta quién eres… me gustas tú

-Draco la miró sin saber qué decir, no esperaba que le dijera aquello, de pronto fue como si una chispa se encendiera en su corazón y en su alma, las palabras llegaron solas – no solo me gustas… es algo más… aún no sé muy bien qué pero… quiero intentarlo contigo, quiero tener una oportunidad de ser más que tu amigo

Kim miró al Slytherin que todos describían como indeseable, presumido, prepotente, orgulloso… para ella solo era Draco, el chico que la había hecho reír a carcajadas más de una vez, con el que nunca se podía quedar sin conversación, el que la hacía temblar con una mirada… Draco la miró fijamente y casi pudo leer lo que pensaba, comprendió en un instante que ambos sentían lo mismo… la besó, fue un beso suave y sin prisa, fue tierno y cálido, fue mucho más de lo que ambos esperaban…

-eso no lo esperaba – dijo Kim mirando aquellos hermosos ojos grises llenos de ternura y fuerza. El chico sonrió. – Te quiero Draco – se atrevió a decir

-te quiero – dijo acariciando un mechón de ese hermoso cabello, tan sedoso al tacto

Puso una mano en su cintura y la acercó a su cuerpo, al fin recibiendo ese abrazo tan deseado que llegaba como una muy necesitada bocanada de aire. Se abrazaron y se acurrucaron en aquella fría tarde de otoño… sin saberlo comenzaron a quedarse dormidos.

Despertaron solo para descubrir que los carruajes habían vuelto a Hogwarts hacía menos de 10 minutos, no habría manera de alcanzarlos.

-tranquila, debo mostrarte algo – dijo Draco llevándola al piso de arriba, a una de las habitaciones – no pienses mal – aclaró mirando la expresión nerviosa y asustada de la chica

Entraron a una habitación amplia, que Kim no alcanzó a mirar con detalle debido a que su atención fue desviada hacia donde Draco señalaba. Una hermosa chimenea de mármol, con adornos de serpientes del mismo material en su contorno, se encontraba al centro; Draco oprimió una de las serpientes, la novena, para ser más exactos y el fondo de la chimenea se abrió dando paso a un túnel muy bien iluminado por velas.

-mi habitación – dijo el dragón "modelando" su entorno – y su camino a casa mi hermosa dama – dijo señalando la chimenea

Caminaron por unos minutos y se encontraron en la habitación de Hogwarts del dragón.

-qué útil – dijo Kim asombrada de que el camino por la chimenea parecía ser más rápido que el camino en los carruajes

-ya habrán llegado, vayamos a cenar – dijo Draco guiando a Kim hacia fuera de la sala común

Siguieron su camino sin inconvenientes hasta antes del gran salón, donde Snape los interceptó y los llamó a su despacho.

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-¿me pueden decir dónde han estado? – dijo Snape molesto, realmente molesto

-en Hogsmeade… bueno, en Las Tres Escobas, en Honeydukes, en muchas partes en realidad – contestó Draco

-no te hagas el gracioso conmigo Malfoy, sabes perfectamente de qué estoy hablando, no estaban en los carruajes¿dónde estaban? – dijo Snape, que había estado esperando el regreso de los carruajes

-regresamos a pié hace media hora – contestó Kim con suma tranquilidad – y te agradecería que no trataras de leer mis pensamientos, gracias

-eso no es verdad – aseguró Severus furioso

-llegamos aquí hace media hora, tienes dos opciones, creerlo o no creerlo… de hecho hemos estado en la torre de astronomía viéndote escudriñar cada carruaje – dijo Draco dando en el clavo, Snape sabía que estaban mintiendo, pero habían acertado y no tenía más argumentos

-no están siendo honestos – dijo Snape bajando la voz amenazadoramente – cuando me entere de la verdad…

-claro, claro, basta de amenazas… cuando tú seas honesto háblanos de honestidad a nosotros, mientras tanto, guárdate tus sermones – dijo Draco furioso

-largo – fue lo último que dijo Snape y ambos chicos dejaron el lugar molestos

Se escuchó el azote de una puerta y a un muy enojado Snape romper un frasco de algo viscoso.

-no lograrás nada con eso – dijo una voz amable pero fuerte desde un rincón – si te mienten es porque no les das la oportunidad de decir la verdad y debes admitir que lo que el chico dijo, no es incorrecto

Severus no hizo más que mirarlo con rencor; por supuesto que sabía que Draco tenía razón, por supuesto que sabía que si había alguien en quien pudiera confiarle lo único que le importaba en la vida, ese era Draco… pero por supuesto, siempre es más fácil negar que uno se equivoca… además, sentía que la protegía de mejor manera ocultándole todo.

-ella es mi responsabilidad ahora, hará lo que le ordene, yo sé qué es mejor para ella – dijo Snape mirando a Dumbledore con rabia

-harás lo que quieras finalmente, pero créeme, ella es más parecida a ti de lo que crees… no la puedes atar… piensa en eso – dijo Dumbledore y desapareció su figura de la chimenea.