Soy en definitiva una mala persona, sé que les había dicho sábado y véanme Lunes después de una semana de atraso, perdón, ofrezco una enorme disculpa pero no ha estado en mis manos en atrasarme.
Bueno aquí está el penúltimo capítulo, damas y caballeros, y sí, ¡PENÚLTIMO! Aunque ustedes no lo crean.
Disclaimer: Inuyasha no me pertenece así como ninguno de sus personajes.
Advertencia: AU, ¿OcC?
Matemáticas
Parque
Kagome no lo creía, era imposible. Se levantó bruscamente ocasionando que Sesshomaru tuviera que retroceder, deshaciendo cualquier tipo de contacto. El ambarino mayor miró la escena impasible aunque con un leve brillo asesino en sus ojos.
Ella no podía creerlo, ¿qué demonios hacía Inuyasha ahí? Hace 4 años que no le veía ni sabía algo de él… no después de esa noche.
Inuyasha no estaba en mejores condiciones que la morena, estaba consternado y enojado al mismo tiempo, ¿por qué ella estaba con su hermano? ¿Por qué?
—Kagome —dijo con anhelo el menor.
Ella retrocedió, se sentía perdida al seguir retrocediendo con temor, chocó contra algo y al girar un poco su rostro se dio cuenta que había chocado contra Sesshomaru, había olvidado que él estaba ahí con ella… su rostro se tiño de un color escarlata al recordar el casi beso, ¿por qué eso es lo que iba a pasar, no?
Inuyasha al ver a la morena sonrojarse nada más al contacto con su hermano, su rabia burbujeo en su estomago.
—¡Kagome, ¿qué haces aquí?
Sesshomaru afiló sus ojos al oír el tono tan autoritario que el otro tenía.
—Creo que el que tiene que preguntar eso soy yo —Inuyasha tragó saliva al ver a Sesshomaru tan seco—, lárgate.
—No —estaba pisando terreno peligroso pero debía hablar con Kagome, explicarle.
—He dicho que te vayas de mi habitación.
Kagome sabía cómo era el carácter de Inuyasha por lo cual sabía que si seguían por esos rumbos, saldría lastimados, ambos.
—¡Basta!
Ambos hombres dirigieron su vista a la única mujer que tenía su cabeza agachada, su flequillo tapando sus ojos mientras sus manos estaban cerradas en forma de puños, temblaba ligeramente.
—Sesshomaru discúlpame pero es mejor que me vaya… las asesorías tendrán que cancelarse, discúlpame igual con tu madre —todo eso fue dicho aún en la posición anterior.
Sin dejar que el ambarino mayor respondiera, ella se precipitó por sus cosas, guardándolas en su mochila sin orden mientras se ponía su abrigo y salía corriendo de la habitación teniendo especial cuidado en no tocar a Inuyasha en ningún momento pero antes de desaparecer por completo le dedico unas palabras al menor.
—Desapareciste de mi vida, quiero que eso siga así —murmuró antes de internarse por el corredor y bajar por la escalera.
—¡Kagome, esper-!
Inuyasha no pudo perseguirla pues su muñeca fue brutalmente aprisionada, causándole dolor. Sesshomaru no estaba de humor por lo que le dobló más fuerte la muñeca.
—Ella fue bastante clara así que —Sesshomaru se inclinó y me murmuró unas palabras más que desarmaron al otro que ya no luchaba por desprenderse.
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Kagome se columpiaba suavemente, mus manos se encontraban aferradas a las cadenas del columpio, no lloraba hacía mucho tiempo que no lo hacía pero como le dolía su pecho. Al salir de la casa de Sesshomaru había corrido sin rumbo, cuando se detuvo apreció ese parque vacio al parecer ya entraba la tarde y lo niños estaban refugiados en sus casas, además el frío era ya casi insoportable pero algo la llevó a internarse en el parque y quedarse ahí, dejó su mochila a un lado para poder sentarse y mirar a la nada.
—Inuyasha…
Nunca pensó que Sesshomaru fuera el hermano de Inuyasha, no se parecían en nada mientras se Sesshomaru tenía un aire de grandeza y elegancia, Inuyasha tenía un aire de rebelde y arrogancia. Hacía tanto que no sabía del pelinegro de ojos dorados que… le olvido, le costó lo suyo pero le olvido.
—Ahora me vengo a enamorar de su hermano —refunfuñó—, seré idiota.
—Eso último lo pongo en duda.
Kagome se levantó del columpio como si una resortera la hubiera impulsado, apretó sus manos contra su pecho asustada, ¿qué hacía ella ahí? Miró alrededor buscando algún modo de huir.
—No huyas, vamos —con un ademán la invitó a sentarse de nuevo en el columpio—, platiquemos.
Kagome miró como Izayoi se sentaba después de que ella, por pura inercia tomara de nuevo asiento, el abrigo negro que le ceñía suavemente de la cintura hasta cubrir sus rodillas se veía calientito y esponjoso, por no decir caro, los guates de un color más claro protegía las manos que suponía tersas y delicadas… no cómo las de ella. Sus cabello caían como cascada por su espalda y hombros, Kagome se mantenía absorta hasta que Izayoi la miró haciéndole apartar la vista.
La mujer sonrió antes de comenzar a columpiarse ligeramente con la ayuda de las puntas de sus botas negras. Kagome me imitó sólo para no sentirse incomoda.
—Sabes —Izayoi hablaba con su mirada pérdida en el cielo nocturno, la noche las había alcanzado—, una vez conocí a una chica linda, a penas una niña en crecimiento pero con una enorme sonrisa y una aura única. Cálida como el sol mismo y fresca como una brisa de verano.
Kagome inconscientemente había detenido su balanceo, presentándole su total atención a la mujer que aún seguía columpiándose con una suave sonrisa en sus labios.
—Eran tan dulce, nunca me conoció pues sólo la veía de lejos… acompañando a mi hijo.
La morena se sobresaltó, algo en esas palabras no le gustaban nada.
—¿Señora Izayoi qué-?
—¿Te arrepientes de amar a Sesshomaru?
Una pregunta tan directa que no podía ser evadida, Kagome bajó la vista acorralada.
—¿Y bien? —Todo rastro de dulzura desapareció de la voz de la mujer, ahora en su lugar estaba la voz de una mujer seria y segura.
—No, no me arrepiento.
Alzó lentamente su rostro al sentir como sus manos heladas de repente fueron rodeadas por otras con guantes, su corazón se contrajo al ver a Izayoi arrodillada mirándola con dulzura y comprensión.
—Entonces perdona, Inuyasha era apenas un niño que no sabía que daño traerían sus acciones… además volviste a amar, ¿no es suficiente?
Kagome se sintió mal, no porque Izayoi conociera su historia o por el sutil regaño de sus palabras. Sino porque ahora que se daba cuenta que había huido en vez de afrontar ese fantasma de su pasado, había huido sin mirar atrás… ni siquiera pensó en Sesshomaru, sólo huyó.
—Yo lo amo pero… él no me ve ni me verá de esa manera.
Izayoi pensó en lo ignorante que las personas podían ser respecto al amor.
—¿Ya has luchado? —Al ver el mutismo de ella no pudo evitar suspirar—. Te has rendido antes de comenzar, lo que paso en el pasado ahí se queda… bien, debo irme que ya es tarde y debo ver a Inuyasha para asegurarme que aún tengo hijo menor.
Con esas palabras se reincorporó y depositó un beso en la frente de Kagome, antes de erguirse completamente y dedicarle una última mirada de consuelo para marcharse, atravesando el parque. Sólo en el momento en que la morena vio desaparecer a Izayoi se dio cuenta de lo inverosímil de la situación que había vivido. ¡La madre de Sesshomaru la alentó a conquistarlo!
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—Madre.
Izayoi se detuvo en la esquina más apartada del parque, donde las sombras de la noche la cubrían para girarse hacia su hijo que para su aprobación no la miraba a ella sino a la muchacha que se había quedado en shock en los columpios.
—Has venido —saludó.
Sesshomaru siguió sin dirigirle su mirada pero si la entrecerró.
—Lo sabías —esta vez sí se dignó a mirarla—, ¿sabías que Inuyasha tuvo una relación con ella?
—A una madre no se le pueden ocultar las cosas, Sesshomaru. Pero eso no me corresponde a mí contártelo, ¿o sí?
Sin contestarle avanzó con dirección a Kagome, ella le dejó marchar antes de sonreír con algo de burla y ternura para retomar su camino.
—Sí, Sesshomaru —murmuró para sí misma—, a una madre no se le puede engañar, tú no puedes engañarme.
¿Es mi imaginación o estoy enamorada de Izayoi? Es que no puedo creer que haya hecho a una Izayoi así ¬w¬ aunque no me disgusta, amo a esa madre, ¿dondé puedo encontrar una suegra así?
Está historia llega a su fin en el próximo capítulo así que no se lo pierdan, pero antes de eso dejadme un review que será bien recibido :D
FiraLili.
