Gracias a los que me intentaron responder mi duda del capítulo anterior, veremos cómo lo soluciono y adecuo mejor para la historia…

La historia se va poniendo picante! Espero sus RR!

Disclaimer: "Fuego y hielo" es la traducción de "Fire and ice", escrito por la maravillosa Redblaze/bluerain en el sitio theQuidditchPitch, y también publicado acá, en ff-net. NO me pertenece, solo la traducción al español.

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Capítulo 4

Malentendidos y errores

Incluso años más tarde, Ron siguió sin poder entender cómo logró volver a su cama después de lo que había pasado en el corredor del tercer piso, dándole una patética excusa a Harry antes de que su cabeza golpeara la almohada y se adentrara en el sueño más profundo de su vida. Había sobrevivido casi sin dormir por semanas y el único descanso que había logrado obtener era inducido por el alcohol, con el regalo de una resaca a la mañana siguiente.

Hermione lo había encantado y por una noche no se despertaría cubierto en sudor, tratando de recordarse de que se trataba solo de una pesadilla, de que el dolor no era real, de que los gritos solo eran parte de un sueño. En lugar de eso, esa noche estuvo llena de imágenes y sonidos de su chica atrapada en las redes de la pasión, sonrojada y hermosa, luciendo más increíble de lo que él imaginaba que podía.

No tenía práctica al día siguiente, así que disfrutó el poder dormir. Fue pasado el mediodía cuando Harry lo despertó a los sacudones.

"¿Estás bien, amigo?", preguntó Harry cuando Ron intentó abrir los párpados retorciéndose por la brillante luz del sol que se filtraba dentro de su habitación.

"Lo estaba", murmuró y dio media vuelta, tirando el cobertor para cubrirse, esperando que Harry solo desapareciera.

"Es muy tarde. Te perdiste el desayuno y el almuerzo".

"Iré a las cocinas más tarde", dijo, sus ojos cerrados con fuerza, el recuerdo de una desnuda Hermione sobre un viejo escritorio lo introdujo de nuevo en el clima que sentía antes de despertar.

"Ron", chasqueó Harry, obviamente presintiendo que se había dormido de nuevo.

"¿Podrías dejar de joderme?", dijo en un tono áspero.

"No, es tarde y Hermione ha estado nerviosa todo el día. Me está volviendo loca mirando a la escalera del cuarto de varones cada cinco segundos", dijo Harry molesto dejándose caer sobre su propia cama, enredando sus dedos detrás de la nuca. "¿Tuvieron una pelea?"

Ron había estado escuchando la mitad de lo que su amigo le había dicho: la mención de Hermione solo lo ayudó a concentrarse más en sus pensamientos detrás de sus párpados cerrados. Estaba casi a punto de dormirse nuevamente cuando las palabras de Harry invadieron su adormecida mente. Se giró e intentó mirar a su amigo a pesar de la fuerte luz, que aún le fastidiaba.

"¿Parecía molesta?"

"Un poco", dijo Harry mirando el techo, sin parecer muy preocupado. Que Hermione estuviese molesta con Ron no era algo fuera de lo común.

"Maldita sea", suspiró Ron, tirándole las frazadas a un costado y parándose, vestido en nada más que sus bóxers. "¿Cuán molesta estaba?"

"No lo sé. Parecía molesta. Estuvo leyendo la misma página de su libro por la última hora y media. ¿Por qué? ¿Qué hiciste?"

"Fui un cretino".

"Y esta vez fue diferente porque…", lo incitó a completar la frase.

"Vete a cagar", gruñó Ron poniéndose un par de jeans Muggle que le gustaba usar los fines de semana.

"He dicho lo que es".

"Eres un gran imbécil", refunfuñó Ron al ponerse una camisa negra por sobre su cabeza.

Ron dejó a Harry reposando en su cama y se dirigió hacía la Sala Común. Escaneó toda la habitación encontrando a Hermione en un rincón con un gran libro en su regazo, intentando pasar desapercibida. Levantó su mirada hacia las escaleras e inmediatamente la regresó a su libro cuando lo vio, e incluso a la distancia Ron pudo verla sonrojarse de vergüenza.

La Sala Común estaba repleta de Gryffindors, incluyendo a tres de sus hermanos. No era el lugar perfecto para hablar, especialmente con lo que él y Hermione tenían que conversar. Los gemelos nunca se cansarían de molestarlo si se enterasen de sus problemas.

Caminó hacia ella, decidido a ignorar la humillante mirada que ella le dedicaba. Quería solucionar el problema rápidamente; no quería arriesgar su amistad con ella por una buena revolcada, una increíble de hecho, pero aún no valía la pena el riesgo.

"Ven conmigo. Necesitamos hablar", dijo Ron tomando la mano de Hermione arrastrándola para que lo siguiera.

"Ron, tengo trabajo que hacer", protestó alejándose.

"¿Por qué siempre tienes que pelear? Solo dame unos minutos", murmuró Ron, tomando su mano de nuevo y sacándola de aquellas cuatro paredes.

"¿Y Harry?"

"¿Qué pasa con él? Esta perdido en su propio mundo, ¿o no lo has notado? Esta arriba alunado con mi hermana y probablemente se quede ahí por el resto del día".

"No seas malo, Ron".

"Pero es la verdad. Ha estado llorando por ella por semanas. Necesita superarlo".

"Esta enamorado… No es tan fácil".

"Oh, ¿y cómo podrías tu saberlo? ¿Estás enamorada?", preguntó Ron deteniéndose en medio del pasillo, pensando dolorosamente en Viktor Krum. Un dolor en su pecho creció gracias a una razón desconocida.

Hermione parpadeó hacia él y pareció estar al borde de las lágrimas, sacudiendo su cabeza. "No, no estoy enamorada".

"Qué bueno", dijo Ron aliviado. Odiaba tener que matar a Krum. No lo entusiasmaba tener que pasar el resto de sus días en Azkaban.

Ambos continuaron caminando silenciosamente, sus pies golpeando fuertemente sobre los pisos de piedra del castillo como si el eco que ambos provocaban fuese causado por lo que cargaban sobre los hombros. Ron estaba seguro de que ella estaba furiosa con él por lo sucedido la noche anterior y quería alejarla de ojos curiosos lo más posible antes de que charlaran sobre eso.

Tiró de la puerta del corredor del tercer piso con más fuerza que la necesaria, creando un eco muy fuerte por el pasillo cuando la puerta golpeó la pared. Entró y estaba a punto de cerrar la puerta cuando notó que Hermione aún estaba parada afuera mirándolo aprehensivamente.

"¿Por qué estamos aquí?", preguntó, su voz llena de acusaciones.

"Para hablar… Es tranquilo aquí. Nadie nos molestará"

"No lo sé…"

Ron pasó una mano por su cabello en frustración. "Por Dios, Hermione, ¿podrías entrar? No voy a abusar de ti".

Dio unos pasos hacia adelante y él cerró la puerta tras ella, colocando un encantamiento silenciador y otro de cierre en el pedazo de madera, notando la ceja arqueada de Hermione mientras lo hacía.

"En caso de que Harry o Sirius subiesen… No quiero que escuchen la razón por la que estas encabronada conmigo".

"No estoy encabronada contigo", dijo Hermione, pronunciando la palabra 'encabronada' exageradamente como si fuese extranjera, dándole a Ron la impresión de que estaba intentando hundirse a su nivel.

"¡Cierto! Ayer eras una de mis mejores amigas y hoy me tratas como un violador".

"No lo hice…"

"Si lo hiciste. No confías en mí", se quejó Ron, el dolor se reflejaba en su voz más de lo que le hubiese gustado.

"En serio. No es que no confíe", respondió rápidamente ella al acercarse a él para tocar su brazo, pero rápidamente arrepintiéndose y escondiendo su mano de vuelta sobre su costado. "Soy yo. Yo fui la que te avanzó anoche".

Ron elevó su ceja a modo de sorpresa. Sabía que Hermione estaba molesta, pero había asumido que era ella quien estaba decepcionada de la manera de actuar del pelirrojo. Ahora veía la inseguridad y vergüenza en su rostro y se dio cuenta de que su reacción era gracias a su auto-odio. Le pareció bastante insultante, por decir algo.

"¿Así que te arrepientes? ¿Te arrepientes de dormir conmigo?", preguntó, girándose para caminar hacia una vieja silla, a la que le sacudió el polvo para poder sentarse.

"No fue muy responsable. Somos jóvenes", Hermione evadió.

"Claro, Dios prohíba que la perfecta Hermione Granger haga algo irresponsable".

"¿Tu no te arrepientes?", inquirió la castaña caminando hacia él.

"No… Bueno, ahora sí, viendo que estas tan fastidiada por eso. Perdoname por haberte corrompido. No te preocupes, Hermione, no le diré a nadie que te has rebajado tanto como para revolcarte conmigo", gruñó el pelirrojo, cayendo sobre la silla, causando que una nube de polvo flotara sobre él a pesar de sus intentos anteriores de limpiarla.

"No entiendes", dijo ella.

"Entonces creo que soy un poco tonto. Puedes agregarlo a tu lista de mis defectos".

"Ron, deja de actuar como un niño", lo regañó ella, poniendo sus manos en sus caderas y mirándolo fijamente, aun parada.

Ron angostó sus ojos hacia ella, hirviendo de ira, con el dolor de su corazón haciéndolo sentir irracional. Antes de saber que estaba haciendo, tomó su mano, tirando de ella hasta que su rostro quedó al nivel del suyo… Y la besó, salvajemente.

Hermione empujó sus hombros al principio, pero un segundo después pareció someterse a su poder. Sus dedos serpentearon la nuca del pelirrojo al separar sus labios, invitándolo a profundizar el beso. Él tenía la intención de alejarla, de demostrarle que no era un chiquillo y que ella aún lo deseaba, pero se olvidó de su propósito cuando su lengua atravesó la barrera de la boca de la castaña para explorarla y perderse en el sabor de ella.

Los dedos de Hermione recorrieron los finos cabellos color fuego de su nuca, causando que pequeños escalofríos lo invadieran. Todavía estaba herido, más de lo que jamás admitiría, pero de alguna manera ese dolor se había desvanecido, escondiéndose detrás de la neblina de deseo que accidentalmente logró resurgir entre ellos. Una parte de su mente estaba al tanto de que hacer esto de nuevo, tan rápido después de esa primera vez que tanto malestar les había causado a ambos, no era lo más brillante, pero no le importaba.

Movió sus labios llevándolos por la curva del cuello de su chica, acariciando su piel con sus dientes y su lengua, notando como amaba el aroma del shampoo de lavanda que ella había usado para tener tan dichoso aroma encima.

"Ron."

Hermione gimió suavemente y torció su cabeza a un costado, dándole al pelirrojo la libertad de conquistar su cuello, desarmándolo completamente al punto de la locura. Había algo en la manera que su nombre salía de entre los labios de la chica que lo hacía rozar esos niveles de demencia, como si hubiese nacido para decirlo.

Ron deslizó sus manos hasta su cintura, acomodándola en su regazo. Hermione pareció dudar por un momento al abrir sus ojos para mirarlo, buscando una respuesta cuando él ni siquiera sabía cuál era la pregunta. Finalmente, sus hombros se desplomaron y Ron hubiese preguntado porque si la boca de su chica no hubiese atacado la suya, si tan solo sus manos no se hubiesen hundido en su cabello, si su cuerpo no se hubiese arqueado contra él…

Ambos eran tenaces, por lo que su ropa terminó en el suelo rápidamente. Sus manos se rozaron mientras cada uno se disponía a explorar el cuerpo del otro, buscando lugares que hubiesen quedados sin descubrir la noche anterior. Ron casi perdió la cabeza cuando la pequeña mano de Hermione se envolvió alrededor de su excitación, cuando su cálido aliento golpeó su oreja pidiéndole que le enseñara como tocarlo. Lo hizo, pero no por demasiado tiempo, Hermione aprendía demasiado rápido y todo era todavía tan nuevo, tan increíblemente excitante…

Entonces estaba deslizándose dentro de ella, admirando su ruborizado rostro mientras ella se movía sobre él. Hermione se estremeció cuando entró en ella por primera vez, pero pareció olvidarse de ello cuando una ola de pasión que los inundaba a pesar de los pocos extraños segundos que le tomó acostumbrarse a estar encima de él. Ron podría haberse quedado así para siempre, pero la sensación de Hermione encima suyo, moviéndose mientras él guiaba sus caderas con las manos, era demasiado fuerte. Cuando Ron escuchó que su chica había alcanzado el clímax, abrió sus ojos para observarla tirar su cabeza hacia atrás mientras pequeños gemidos escapaban de su boca. Entonces acabó violentamente, su propia cabeza cayó hacia atrás abruptamente contra la silla y sus ojos se apretaron con fuerza gracias al avallasador placer al que ella lo arrastraba, dejándolo temblando por toda esa intensa situación.

No estaba somnoliento; había tenido más que el descanso necesario la noche anterior, así que solo se relajó contra la silla, escuchando como la respiración de Hermione volver a un ritmo normal, recorriendo su cabello con una de sus manos y disfrutando la sensación de sus suaves bucles contra su áspera palma. Le tomó bastante descubrir que la castaña se había quedado dormida, era obvio que ella no había descansado bien la noche anterior. Su corazón se contrajo, lo mataba pensar que ella había pasado probablemente toda la noche molesta por lo que habían hecho, pero ella había hecho el amor con él a conciencia una vez más, dejándolo aún más confundido de lo que estaba.

La dejó dormir por unos minutos, pero el solo pensar que Harry podría llegar buscándolos a ambos, o aún peor, de que podría descubrir que estaban juntos gracias a su Mapa del Merodeador, causó que la despertara, susurrando su nombre suavemente mientras con sus manos recorría su desnuda espalda. Hermione levantó su cabeza de su hombro para abrir sus párpados, sonrojándose con decoro cuando se movió y se dio cuenta de que él todavía estaba adentro suyo.

Le hubiese más que encantando hacerle el amor por lo que quedaba del día, pero notó algo de dolor en sus rasgos antes de que ella cayera sobre su pecho una vez más.

"Te lastimé", dijo Ron entre suspiros, no como pregunta sino como una afirmación.

Hermione sacudió su cabeza y pareció querer esconder su rostro en el hombro del pelirrojo. "No demasiado…"

"No quiero lastimarte de ninguna manera", le dijo moviéndose para pararse, levantando a Hermione de encima suyo y luego dejándola en la silla mientras se disponía a juntar su ropa.

Ron estaba en el proceso de levantar las prendas de Hermione también cuando notó a Hermione enroscarse en la silla, desnuda, con su cabeza descansando en el brazo de ésta y mirándolo. No pudo evitar sonreír. Era una fantasía vuelta realidad.

"¿Cómo seguimos después de esto?", preguntó ella tranquilamente, todavía mirándolo fijo.

Ron suspiró, dejando caer la ropa de sus manos y agachándose frente a ella. "No lo sé… Honestamente, no lo sé".

Hermione se estiró para acomodar un mechón de su rojo cabello lejos de su frente. Sus dedos se enterraron en su cabello por un segundo antes de llevarlos a sus labios, recorriéndolos lentamente, causando que Ron temblara.

"¿Me quieres, Ron?"

Ron no pudo esconder la sorprendida expresión de su rostro como respuesta a la pregunta de su chica.

"Más que a cualquier cosa. No deberías preguntarlo", dijo Ron entrecortadamente. La sensación de dolor que había ignorado antes ahora resurgía a la superficie.

Hermione asintió. "Entonces está bien, ¿no? Esto está bien".

"¿Eso era lo que te sucedía? ¿Estabas preocupada de que no te quisiera?", preguntó incrédulo.

"Lo siento… Es solo que has cambiado y todo esto sucedió tan rápido. Y pensé…"

Ron levantó sus brazos, alcanzando el cuello de Hermione y aferrándose a él para pegar su frente con la de ella. "Ya pasó, olvidémonos de lo de antes. Ahora sabes que te quiero y yo sé que no te arrepientes… ¿O si lo haces?"

Hermione levantó la mirada para observarlo, apenas sonriendo. "No, no lo hago".

"Bien… Vistámonos y salgamos de aquí antes de que Harry decida empezar a buscarnos", dijo al alcanzar su ropa nuevamente.

Así como había estado molesto antes, ahora en vez de eso estaba exaltado, y así lo pasó el resto del día. Hermione y él habían logrado sacar a Harry de su escondite con la excusa de que tenían pilas de trabajos por completar, lo que desafortunadamente, era puramente la verdad.

Se sentaron en la esquina más alejada de la Sala Común y se ocuparon de sus deberes hasta que el lugar estuvo casi vacío y las velas perdían altura después de estar tanto tiempo prendidas. Ron estaba casi bizco gracias a toda la información que estaba intentando incorporar a su cerebro. La emoción de trabajar sobre uno de los libros más avanzados de Defensa contra las Artes Oscuras se había perdido hacia bastantes horas…

A pesar de esto, Ron continuaba de buen humor. Disfrutaba estudiar con sus amigos, intercambiando pícaras miradas con Hermione cuando Harry se distraía. No era tan insensible como para no apreciar el pequeño placer de estar en presencia de sus amigos. Literalmente había sentido su vida pasar delante de sus ojos cuando ese Mortífago había sostenido un cuchillo contra su garganta. Recordaba demasiado de todo eso como para saber que lo que más había extrañado eran las pequeñas cosas de la vida.

Lo único desalentador de toda la jornada era Harry, que se sentía miserable, actuando aún más irritable de lo que Ron podía ser en sus peores días. No había ayudado a la causa que Ron no pudiese entender la continua depresión de su amigo sobre Ginny. Luego de varias horas de la pésima actitud de Harry, comenzó a fantasear con Harry recibiendo un preciso golpe en la cabeza y despertando en el hospital curado de su adicción a Ginny.

Hermione era bastante más caritativa que el pelirrojo, ignorando sus sarcásticos comentarios e intentando sacar temas de conversación cuando la mirada de Harry parecía perderse en la nada.

"Es tan raro verte sin tus anteojos", dijo Hermione al mirarlo por encima de las notas que estaba tomando. Ron lo miró también, observando a su amigo respondía saliendo de su trance para mirar fijo a la castaña.

"Bueno… Es bastante raro verte sin cabello".

Ron sintió como todos los cabellos de su nuca se erizaban defensivamente. Sabía que a Hermione todavía le incomodaba su cabello, y que Harry hiciese tan rudo comentario era pasarse de la raya, en su opinión. Alcanzó a su amigo y golpeó la parte atrás de su cabeza como represalias, felicitándose mentalmente por no pegarle más severamente.

"Ey, Harry, ¿Cuál es tu problema? Luce muy bien", le dijo mientras Harry se frotaba la cabeza.

"Gracias, Ron" Hermione le sonrió y luego regresó a Harry. "Debes hablar con Ginny. Te estás volviendo insoportable, Harry. Honestamente".

"Esto no tiene nada que ver con ella. Solo estoy irritado", dijo estirándose en el lugar.

Ron hizo rodar sus ojos y escuchó que el retrato de la Señora Gorda se abría. Se giro para observar a su hermana atravesarlo y dirigirse ágilmente hacia donde ellos estaban. Harry lanzó un gruñido y Ron inmediatamente dirigió toda su molesta a su hermana. Lo último que necesitaba era que ella se metiera para arruinar las cosas aún más.

"Harry, necesito hablar contigo", dijo Ginny frenando detrás del nombrado que miraba a sus libros con más interés de lo que lo había hecho toda la noche.

"Está ocupado, Ginny", dijo Ron dándole a su hermana una mirada amenazadora.

"No me interesa, Ron, necesito hablar con él. Me lo debe"

Era una malcriada… Ron agradeció a los dioses que solo le haya tocado tener una hermana mujer. Dejó caer su lápiz y se paró, mirando a Ginny que lo observaba desafiante.

"Vete, Ginny. ¡Estamos estudiando!"

"¿Eres su guardaespaldas?"

"Tal vez".

"Bueno, señor guardaespaldas, por lo que recuerdo, Harry no necesita que pelees sus batallas por él".

Ron casi se echó a reír. Obviamente ella no había notado lo desesperado que Harry era cuando se trataba de ella. A pesar de que se resistía a admitirlo, en esta instancia, Harry no estaba capacitado para pelear sus propias batallas. Ginny lo pulverizaría, el pelirrojo estaba seguro de eso.

"Ron, déjalos hablar", Hermione demandó desde su asiento.

"No te metas, Hermione", dijo Ron en un arrebato del que se arrepintió inmediatamente cuando notó la dolida expresión que había causado en el rostro de la castaña. Ella no entendía cuan severa era esta situación. Harry debía mantenerse lejos de Ginny. Tratándola como una niña mimada o no, Ron no quería que su hermana pasara por todo el infierno que él había experimentado.

"Mira, Ron. ¿Qué te parece esto? Te dejas de molestar o le diré a mamá sobre lo que escuché hablar a algunas chicas de Hufflepuff ayer en la biblioteca".

Ron estaba demasiado ocupado sintiéndose mal por haber maltratado a Hermione cuando lo que su hermana dijo lo golpeó. Pudo sentir físicamente todo el color de su rostro desvanecerse y como su corazón se le hundía en el estómago. La miró fijo, aún sorprendido, por un instante, y luego giró su rostro para observar a la castaña, esperando que de alguna manera no notase lo que implicaba el comentario de Ginny.

"¿De qué exactamente habrían estado hablando esas chicas de Hufflepuff, Ron?", preguntó Hermione, clavándole la mirada con una expresión de dolor y bronca.

En ese instante todo lo demás pareció desaparecer de la tierra. Ron casi no notó como Harry arrastraba a Ginny fuera de ese lugar y, de repente, dejó de importarle. Si querían, esos dos podían ir a echarse un polvo, por lo que le importaba. Se sentía mareado al ver la mirada de Hermione y saber lo que había causado en ella.

"Lo siento", murmuró, sacudiéndose un poco.

"¿Qué estaban diciendo, Ron?", Hermione preguntó parándose y cruzando sus brazos delante de su pecho, parpadeando rápidamente cuando sus propios ojos se llenaron de brillo.

"¿Diciendo?", repitió, aún intentando deducir como había pasado todo esto.

"Esas chicas… ¿De qué estaban hablando?"

"¿Cómo podría saberlo? No estaba ahí", dijo intentando no imaginar lo que Ginny había oído.

Hermione suspiró molesta y se acercó unos pasos a él. "¿Qué hiciste para darles algo de qué hablar?"

Entonces Ron tragó saliva, mirando a Hermione, y se convenció de no mentirle nuevamente, pero desesperadamente deseando que la verdad no fuese tan malditamente dolorosa para ella.

Ella no tardó en notar la culpa en su rostro. "Te estuviste besuqueando con una de ellas, ¿es eso? ¿Estaban hablando de lo buen besador que eras o algo así?"

"Creo que la conversación puede haber tenido más detalles que ese", se atrevió a decir, intentando encontrar una manera de explicar todo.

"¿Cuánto más detallada?"

"Hermione, tienes que entender… No había manera de saber que lo que pasó entre nosotros era posible… Nunca lo hubiera hecho…"

Hermione lo estudió con una de sus cejas levantadas mientras lo hacía y Ron observó la última porción de la inocencia que no le había robado, desaparecer.

"Te acostaste con una de ellas", dijo en una voz apagada.

"Se me acercó justo cuando comenzaron las clases. No tengo planeado salir con ella nunca más. No hubiese aprovechado la situación si hubiese sabido que estabas interesada en mi", dijo velozmente, esperando poder hacerla entender.

"Así que te acuestas con cualquier chica que se te acerque. No importa si las quieres, o siquiera si las conoces…"

"Mira, no entiendes. Los hombres no rechazan un polvo con una chica linda", dijo Ron como si fuese obvio.

"Genial, entonces creo que eso explica lo que pasó anoche, ¿no? Tu amiga de Hufflepuff debe haber estado ocupada y yo me acerqué y…"

"Hermione, sabes que no es así. Ya te dije que te quería".

"Me quieres lo suficiente como para mentirme, ¿no es así? Que ingenua que debí haberte parecido. Estaba segura de que lo de anoche y lo de esta tarde había sido especial".

"Si que lo fue… ¿Qué tiene que ver lo que hice antes con eso?" dijo Ron acercándose a ella, solo para que Hermione le golpeara la mano que intentó tocarla.

"Pude haber sido tonta e inocente antes, pero ya no más. Aparentemente tienes otras admiradores, ve y úsalas a ellas", dijo en un tono de voz tan gélido que Ron debió parpadear para asegurarse de que era realmente su Hermione la que estaba hablando.

"Hermione, solo te quiero a ti. No sabía… Lo juro, si hubiese sabido lo increíble…"

"Oh, perdoname…" dijo irónicamente dándose la vuelta para irse.

Ron tomó su brazo para evitar que se fuese y dejase todo como estaba. "Lamento haberte lastimado por dormir con ella. Ya prometí que no pasará de nuevo".

"No te hagas ilusiones", dijo ella quitando su brazo del sostén del pelirrojo con una mirada llena de tanta furia que él tuvo que dar un paso hacia atrás. "No me interesa con quién te revuelques… ¡¿Por qué no te revuelvas contigo mismo ya que te gusta tanto?"

Ron solo pudo mantenerse firme y observarla alejarse a las corridas hacia las escaleras del cuarto de chicas. Su voz todavía parecía hacer eco en las paredes de la Sala Común, repitiéndose en su cabeza una y otra vez".

Tomó un profundo respiro y luego se giró en busca de su hermana y Harry, recordando que estaban en el cuarto.

"Muchas gracias, Ginny. Te debo una", gruñó caminando hacia dónde Harry y Ginny estaban sentados. Sus ojos se ensancharon cuando vio la mano de su hermana descansando en el pecho de Harry.

"Vamos, Harry. Es casi medianoche, tenemos que ir a la cama", dijo Ron rudamente hacía su amigo.

"Buenas noches", murmuró el niño que vivió dándole a Ginny una última larga mirada que le causó nauseas a Ron.

"Gracias de nuevo… Hermanita", bufó Ron sarcásticamente mientras arrastraba a Harry por las escaleras.

Una vez que llegaron a su dormitorio, Ron abrió la puerta y empujo a Harry adentro. Estaba tan molesto que se sentía violento.

Maldijo en voz baja cuando vio que Dean y Seamus estaban despiertos conversando en la cama del primero, hablando en voz baja para no despertar a Neville.

"¿Está todo bien?", preguntó Seamos mirando a uno y al otro repetitivamente.

"Nunca estuvo mejor", replicó Ron abriendo rápidamente su baúl y tomando la botella de whiskey que Charlie le había enviado más temprano esa semana para ayudarlo a él y a Harry a dormir.

Ignoró las miradas de sorpresa de sus dos compañeros de cuarto dejándose caer en la cama de Harry, tomando un largo trago antes de pasarle la botella a su amigo, que parecía necesitar un trago casi tanto como él. Usualmente, ambos eran bastante más discretos cuando bebían pero a Ron no le interesaba obviamente, y a Harry tampoco, al tomar un trago, suspirar y mirar a Ron.

"Estoy en problemas", dijo Harry seriamente antes de hundir el pico de la botella en sus labios.

"Yo también, amigo…" Ron suspiró, quitándole la bebida a su amigo y mirando de reojo a Dean y Seamus, que quitaron su mirada rápidamente pretendiendo estar interesados en su juego de cartas.

"¿Quieren probar?", preguntó Ron sosteniendo la botella hacia ellos, mas por cortesía que otra cosa.

Ambos sacudieron su cabeza. "¿De dónde lo sacaste?", preguntó Dean.

"El hada del whiskey me lo trajo", replicó el pelirrojo con voz inexpresiva causando que Harry se ahogara y empezara a reír.

Ron volvió su mirada a su amigo y comenzó a reír el también, ignorando a Dean y Seamus que susurraban palabras sobre ellos dos y su posible locura, la maldición Cruciatus y algo más.

Alcanzó a aferrarse a la cortina de su cama, tirando de ella para cerrarla mientras se inclinaba sobre el poste al pie de la cama de Harry. Todos habían estado esperando por semanas que el dúo se volviera loco. El mundo podía explotar por lo que a Ron le interesaba, nadie sabía una mierda de nada y él se sentía más amargado que nunca. Por un pequeño instante, pensó que tal vez podría volver a la normalidad, que podría ser feliz a pesar de todos. La caída dolió el doble la segunda vez. Se sintió viejo y adolorido… Años luz de Dean y Seamus, a unos metros de donde estaba.

Y esta vez no tenía a nadie a quién culpar más que a sí mismo.

Continuará…