¡Hola! Sí, yo sé que los dejé esperando mucho rato, pero este capítulo- hasta ahora- es el que más se me complicó para escribir. Estoy complacida con el resultado, pero al final de cuentas son ustedes quienes deciden si les gusta o no. ¡Adelante! :)
Capítulo 4: Perfecta
¿Qué es la perfección?
No podía dormir. Volteé a ver el reloj de la mesita de noche. Eran las 2:45 a.m. Esta clase de preguntas eran las que llegaban a mi mente gracias al insomnio. Hacía años que no podía conciliar el sueño, por lo que episodios de este tipo ya eran parte importante de mi existencia. Si he de ser franco, esto ya no me molestaba: yo ya no tenía motivos para querer descansar. El descanso es algo reservado para aquellos que desean disfrutar sus vidas, aquellos que tienen una esperanza. Había perdido a la mujer de mis sueños, a mis padres, a la madre de mi hija y estaba a punto de perder el último rayo de luz que tenía mi vida. ¿Qué tenía yo para disfrutar, para seguir esperanzado?
Perfección, qué concepto tan abstracto. ¿Es que acaso hay una definición estandarizada? De acuerdo a la cultura popular, la perfección se logra cuando una persona tiene un balance equilibrado en todas las áreas de su vida. Este balance depende de cada persona, pero por lo general incluye: felicidad, ama y es amado, una buena vida, ingresos al gusto… en fin, se pueden agregar otras cosas, pero a mí parecer esto es lo más importante.
Si partimos de esta definición, es posible observar que mi vida dista mucho de la perfección. Tengo una hija que puede morir en cualquier momento, no tengo muchos allegados con los que pueda compartir, me siento incompleto. Probablemente lo que más me duele es que dejé ir a la mujer de mis sueños, a la verdadera mujer perfecta, la que cualquiera desearía tener. Solo un tonto la hubiera dejado escapar y mis acciones prueban que yo no era distinto a aquellos de lo que alguna vez me burlé: yo también era un tonto, probablemente la persona más idiota en la faz del planeta.
Dicen que la perfección no existe, al menos no las personas perfectas. Personalmente, creo que ésa es una de las mentiras más grandes que se han dicho jamás. Yo mismo tuve la oportunidad de conocer a la mujer perfecta en persona, me atrevo a decir que hice mucho más que conocerla: conectamos en una manera que nunca hubiera imaginado. Y la conocí desde que era un niño, inclusive entonces que no comprendía del todo estos conceptos abstractos, había algo en ella que no podía resistir, algo que me arrastraba, que me hacía querer pasar con ella cada momento de mi existencia. Realmente no sé cuántas veces he mencionado que es perfecta, pero ¡es perfecta! Y lo digo en presente porque aún y que no está conmigo, ella sigue siendo ese ser maravilloso e increíble, yo lo sé. No era la clase de persona a la que podías odiar y si decías odiarla, mentías; en realidad, estabas asustado de su perfección. Cuando la dejé ir, supuse que yo también me había asustado.
¿Por qué nos asusta tanto este concepto? ¿Es que acaso todo esto es un ideal que no podemos concebir como algo real? ¿De verdad estamos condenados a sufrir y no nos es posible gozar de la felicidad al cien por ciento? ¿O simplemente es algo efímero que llega a nosotros y algún día debe irse? Mi perfección tenía el cabello brillante y sedoso, color caramelo, largo y un tanto ondulado. Poseía la mirada más cálida y dulce, la piel más blanca y tersa, una personalidad increíble. Naturalmente, respondía al nombre de Mimi Tachikawa: la chica perfecta.
Hoy- bueno, ayer, porque ya es de madrugada- no fui a trabajar, puesto que Aiko debía ir a chequeo mensual. Al parecer, todo está bien con su cuerpecito, por lo menos las células no se ven muy afectadas, lo cual es algo bueno. Más tarde iré a la oficina, aunque solo a pedir las vacaciones que no he tomado desde hace cinco años: necesito tiempo para mí, para pasar con mi hija, para contestarme las interrogantes que mi cabeza se forma cada noche sin sueño. Asimismo, llevo dos días desconectado del mundo, sin revisar mi correo electrónico, mis mensajes y con el celular apagado. Volteé a ver el reloj nuevamente y ya casi marcaba las 3:30 a.m.
Me levanté de la cama con cuidado y tomé mi Blackberry de la mesita de noche, dispuesto a revisar rutinariamente los correos que supuse me habían mandado. El teléfono hizo sus sonidos habituales mientras yo esperaba a que iniciara la conexión a Internet; un nuevo sonido me indicó que la conexión había sido exitosa y estaba a punto de comenzar a revisar mis mensajes cuando de repente el teléfono empezó a soltar sonido tras sonido. Cada uno era identificable para mí: uno de mensajes, uno de correo, uno de mensajes de voz, etcétera, lo único que me pareció raro era la intermitencia de los mismos. Cuando finalmente terminó la sinfonía de tonos, me dispuse a revisar mis mensajes y mis ojos se abrieron con sorpresa, ¡tenía cien! Vaya, todos los días me llegaban muchos mensajes, pero nunca a ese grado. Lo más sorpresivo del asunto era que poco menos de la mitad eran de Ken y Yolei. Igualmente miré sorprendido mis correos electrónicos, pues tenía una cantidad similar a la de los mensajes de texto y también había demasiados de ellos.
Preferí primero dedicarme a escuchar los mensajes de voz: marqué el número y empezó la grabación, que después del saludo inicial, empezó a reproducir mis mensajes.
-Yamato, ¿por qué no contestas tu teléfono?- me preguntó la voz de Ken Ichijouji por la bocina- Tengo noticias excelentes para ti, ¡márcame de regreso, a cualquier hora que puedas!
-Matt, ¿cómo es posible que tengas apagado el armatoste que cargas por celular?- me inquirió molesta la voz de Miyako- ¡Tenemos grandes noticias para ti, por favor responde a nuestro llamado! Háblanos a la casa, no importa la hora. Gracias.
-Yamato, ¡ya contesta! No te arrepentirás. Por favor, comunícate a la hora que puedas, es urgente.
-¡Con una fregada, Matt! Uno que tiene buenas noticias para ti y el señor se da el lujo de desaparecerse. Ya te mandamos mensajes de texto y varios mails, TE SUPLICO QUE LOS REVISES.
-¡Chingado, Matt! ¡Comunícate yaaaa! ¡URGENTE! Si no nos llamas, de la noticia que te pierdes… ¡y vaya que es la mejor noticia que te han dado en mil años! ¡Ya márcanos!
El resto de los mensajes eran más o menos lo mismo, pero conforme avanzaban se escuchaban más ansiosos y frustrados, repitiéndome con insistencia que me comunicara con ellos. Cuando revisé los primeros cinco correos electrónicos (tres de Miyako y dos de Ken) y los mensajes, supe que tenía que ser algo urgente. Un tanto asustado por lo que tuvieran que decirme, busqué en la agenda del teléfono el número de su casa y esperé pacientemente a que levantaran el teléfono:
-¿Hola?- me respondió un somnoliento Ken, a quien envidiaba por poder dormir plácidamente junto a la mujer que amaba.
-Ken, soy Matt.- dije rápido y muy preocupado- ¿Qué sucede con todos esos mensajes? De verdad estoy muy nervioso, díganme que está pasando.- por la línea sentí como a mi amigo se le quitaba el sueño rápidamente y escuché como movía a su esposa, susurrando que era yo al teléfono.
-Matt, deja que Miya tome la otra línea, tenemos que decirte esto juntos.- me dijo con complicidad. En este momento dejé de pensar que eran malas noticias y una sonrisa se dibujó en mi rostro.
-¿Qué está pasando?- les pregunté curioso- De verdad que revisar mi Blackberry y ver tantos mensajes suyos llenos de ansiedad me llenó de nervios.
-No te preocupes,- me dijo Yolei por la otra línea- te tenemos noticias estupendas.
-¿Y de qué se tratan?- pregunté, ansioso por saber qué se traían entre manos mis amigos.
-Mimi está en Japón.- me dijo la pelimorada sin rodeos, con una sonrisa en su rostro, una sonrisa tan grande que inclusive se percibía a través del teléfono.
Esas palabras me cayeron como un balde de agua fría en la cabeza. Mimi está en Japón… ¿de verdad no lo había soñado? ¿Era en serio, totalmente en serio? ¡Mimi en Japón! ¡Mí Mimi, mí Mimi nuevamente aquí! Empecé a temblar, tratando de regularizar mi respiración, conteniendo mis ganas de gritarle al mundo lo feliz que esas simples cuatro palabras me hacían. Mi cara de sorpresa era grande, no podía cerrar la boca y me quedé mudo por bastante tiempo, tanto que Yolei llegó a creer que me había desmayado. En cuanto sus alaridos comenzaron a ser demasiado, tragué saliva y volví a hablar:
-Yolei… yo estoy bien.- dije lentamente, como intentando creer en lo que decía- Es solo que estoy… muy sorprendido.
Y ésta era toda la verdad. Sentía en mi pecho un sentimiento de calidez enorme que no sentía hace mucho tiempo, que pensé nunca volvería a sentir. El amor de mi vida aquí… ¡esto debía ser una señal del destino! Sentía que en cualquier momento mi cuerpo saldría corriendo por las calles a gritar tan alto como fuera posible que ella se encontraba en Tokio… hasta que súbitamente un pensamiento cruzó mi mente y mi felicidad se esfumó tan rápido como apareció. ¿Y qué si ella estaba aquí? Seguramente lo último en su mente sería verme, me querría tan lejos como fuera posible y no lo podía reprochar: yo me gané su desprecio, me lo gané a pulso.
-Me imagino que es una advertencia.- dije muy serio- No quieren que me acerque a ella, mucho menos que le hable… yo lo entiendo.- esto último lo solté con un inevitable dejo de tristeza.
-¿Pero de qué estás hablando?- me preguntó Yolei con voz muy confundida- ¿A qué te refieres con eso de que no te acercarás? ¡Pero si por eso te estamos avisando que está aquí! ¡Porque queremos que se vean!
-Sabes bien que nosotros somos los más interesados en que ustedes vuelvan, Yamato.- me informó Ken con obviedad- Ella es nuestra mejor amiga y por ende tú también nos importas demasiado. Todos sabemos que ustedes se hacen falta, por Dios, ¡ustedes deben estar juntos! Te avisamos para que entonces no faltes a la fiesta, porque Mimi va a estar ahí y será la oportunidad perfecta para que empiecen a hablar. No quiere decir que ya se van a decir todo ahí, pero sí puede ser un buen inicio.
¡Diablos! ¡Ken sí que sabía cómo decirme las cosas! Ese hombre realmente se había convertido en una especie de apoyo incondicional en los últimos años. Primero, por lo que mencionó de Mimi, pero también conocemos lo que es perder hijos- él con los abortos de Miyako, yo con la enfermedad de mi niña- y poco a poco nos hemos conocido mejor. Claro está, no es una amistad como en todos los sentidos, como la que tengo con Katsumi o Takeru, pero definitivamente era un buen amigo, muy sincero. Además, me recordó de la fiesta, que según yo faltaba todavía mucho tiempo para que se realizara. Definitivamente el tiempo había estado corriendo bastante más rápido de lo normal.
-¿Irás a la fiesta, verdad?- me inquirió la esposa de mi amigo de manera amenazadora- ¿Sí vas a ir, verdad? ¡Tienes que ir! Dime que sí, por favor, ándale, ya dime…- y continuó insistiendo hasta que me decidí a interrumpirla de su perorata con una simple y directa palabra:
-Sí. Voy a llevar a Aiko, espero que no haya ningún problema.- añadí recordando que se lo había prometido a mi hija.
-¿Bromeas?- me dijo Miyako con voz de incredulidad- ¡Pero si nos morimos por verla de nuevo! La extrañamos mucho y podría serte de mucha ayuda con Meems, una niña como ella…- dijo dejando las palabras al aire. Yo sabía que Aiko iba a significar muchas cosas para mi hermosa mujer perfecta, ya que no es una niña común y corriente, sino todo lo contrario. Mi pequeñita era demasiado especial, seguramente dejaría una marca en su corazón: lo hacía en el de todo aquel que la conocía.
-No lo puedo creer…- musité despacio- Tantos años, tantas cosas… ¡y ella aquí!- dije más para mí mismo que para mis oyentes. De repente, un pensamiento llegó a mi cabeza y sin dudarlo lo expresé:- ¿Y si ella no quiere hablarme?
-Matt, ¿te digo algo y no le dices a nadie?- me preguntó Yolei con voz infantil y un tanto pesada, me imaginaba lo que se traía entre manos y respondí afirmativamente; ella continuó- La única razón de Mimi para estar en Japón es hablar contigo. Y sí, lo digo en serio, ella viene con el explícito propósito de arreglar las cosas. No bromeo.- dijo con la voz más seria que le había escuchado jamás.
-De acuerdo,- prosiguió Ken después de un largo silencio- ¿entonces te veremos mañana en la fiesta? No le hemos dicho a Mimi que vas, menos que llevas a la niña, pero…
-¿Mimi se está quedando con ustedes?- pregunté sobresaltado: como hablaban de ella me hacían creer que estaba a solo unos pasos de distancia.
-No, tonto, está en su departamento.- me tranquilizó Miya- No estaríamos hablando a estas horas de la madrugada contigo si supiéramos que Meems está a unos cuantos pasos de distancia y con el sueño tan ligero que tiene…
-Ya nos hubiera descubierto, lo sé.- concluí con pesar- Discúlpenme, pero es que me pone muy nervioso… ¡cómo si no me conocieran!
-Sí, ya lo sé.- dijo Ken de manera un tanto cortante: nuestra conversación telefónica ya había tardado mucho considerando el mensaje tan simple que iban a transmitirme- ¿Te veremos mañana?
-Sí.- dije firmemente- Mañana voy a la oficina temprano para arreglar unos papeles de mis vacaciones y tengo el resto libre. Ahí me verán.- informé sonriente, a pesar de que tenía plena conciencia de que ellos no podía verme- Muchas gracias por el aviso.
-De nada, Yamato, buenas noches.- me dijeron los dos antes de cortar la llamada.
Aún y que ya no había nadie del otro lado de la línea, me quedé con el teléfono un buen rato, reflexionando en las buenas noticias que recién me acababan de dar: Mimi había venido a Japón... por mí. De alguna manera regresó aquí para hablar conmigo, ¡regresó por mí, regresó para mí! Probablemente no volvió con intenciones precisas de que nuestra relación volviera a ser la de antes, comprendo cómo se debe de sentir respecto a esa situación, pero no perdía la esperanza de arreglar las cosas. Eso significaba tenerla de frente, sincerarnos completamente, desnudar hasta la parte más recóndita de nuestras almas y estar en paz. Debe estar más hermosa que nunca pensé, aunque después me pregunté si dicha acción era posible, puesto que desde que la conocía tenía pinta de ángel.
Del cajón de mi mesa de noche saqué un portarretratos, el cual observé durante largo tiempo. Esa foto me la regaló Miyako hace mucho tiempo, pues ella fue quien la tomó: aparecía yo abrazando a Mimi por detrás, con mis brazos rodeando su cintura y diciéndole algo al oído, mientras que ella sonreía sonrojada, mirando hacia el lado contrario. Recuerdo con exactitud que nos la tomaron en un picnic que organizamos entre todos. Más aún, tengo grabadas en mi mente las palabras que le dije al oído: Te amo… para siempre y concluí tomándole la mano, a fin de ponerle un brazalete delicado de plata y piedras rosadas. Un hermoso recuerdo, perfecto diría yo.
Y nuevamente me pregunto: ¿qué es la perfección? Mencioné que ya la conozco, que la conozco más que a mí mismo, pero me cuestiono la razón de que a veces sea tan intimidante. Me parece que es por el hecho de ver frente a tus ojos aquello que consideras imposible convertido en algo posible. Ni siquiera tenía que intentar ser algo, con el simple hecho de existir era más que suficiente. Ella no necesitaba hacer cosas buenas en el mundo porque ella ya es algo bueno para el mundo. Mimi tenía su boleto de entrada al paraíso desde el momento en que nació. La fuerza que mostraba a pesar de su frágil exterior, provenía de su espíritu inquebrantable: una verdadera guerrera moderna.
Despacio abrí el ventanal de la terraza y me apoyé en el barandal. Ahí estaba la luna, iluminándome en mis momentos de reflexión, de duda y angustia. Tenía una cierta fascinación por los astros y los fenómenos que causaban en la naturaleza: me encantaba el cielo nocturno, siempre coronado por nuestro cuerpo celeste; los rayos del sol iluminando el agua de un lago; un atardecer o un amanecer. Me parecía que transmitían un torrente interminable de emociones y mis mejores canciones las había escrito gracias a estos sucesos. No hablo de las canciones que escribía y se las daba a varios artistas de la disquera, que se convertían en himnos para los adolescentes con éxito nacional; me refería a aquellas canciones que estaban dedicadas a las personas más importantes de mi vida. Las más hermosas, por supuesto, las tenía guardadas especialmente para Mimi.
En ese momento, me dí cuenta que a pesar de todas aquellas cosas que se podían ver mal o muy tristes en mi vida, de alguna manera había obtenido recompensas. La vida me había permitido conocer a la mujer más maravillosa del Universo, que aunque ahora no formaba parte de mi vida en forma física, siempre tendría un lugar en mi corazón. Ya no tenía a mis familiares, pero me habían dejado al hermano que cualquiera quisiera tener. Me alejé de varias personas que consideraba mis amigos y me llegó Katsumi. Y Sora falleció, pero me dejó a quien se convertiría en mi mundo: me dejó a mi hermosa Aiko. Ahora Mimi volvía a mi vida, como si finalmente las cosas se alinearan a mi favor.
Me dí cuenta que la perfección no te la debes a ti mismo ni a cómo te trata la vida, sino a cómo decides ver la vida y a las personas que te rodean. No era efímera, sino que tú mismo le dabas una fecha de caducidad: en ti depende que tu perfección perdure o se marchite. Ya había cometido muchos errores en los treinta años que tenía sobre la Tierra, ya no estaba dispuesto a repetirlos. Lo que tenía actualmente me hacía feliz y sólo faltaba una cosa para pegar brincos de alegría: ella, Mimi Tachikawa, y ya no lo iba a echar a perder, ahora iba muy en serio.
Volví a guardar la fotografía en las profundidades de mi cajón y me dispuse a entrar en la cama, aunque el reloj ya marcaba casi las 5:00 a.m. Sabía que no iba a dormir, pero por lo menos estaría en una posición más cómoda. Apenas estaba viendo qué posición me haría descansar mejor mi espalda, cuando escuché un sonido proveniente del cuarto de baño contiguo. Salí pronto de mi habitación- un tanto asustado si debo de ser muy sincero- y entré en la mencionada habitación solo para encontrar una imagen que me aterrorizó entero.
Mi pequeño rayo de luz tenía cara de desfallecida, con lágrimas corriendo por su rostro, que se encontraba rojizo, y la boca manchada de color rojo. Cuando ví la taza del baño, me asusté en extremo: había dentro una combinación de flemas con sangre que estaba seguro era lo que había manchado su boca. Me acerqué a abrazarla y mi columna comenzó a darme escalofríos debido a que Aiko ardía en calentura.
-No te preocupes, pequeña, ya vamos con el doctor.- dije intentando sonar sereno ante el inminente llanto de mi hija- Pronto estarás bien. ¡Ayane! ¡Ayane! ¡AYANE!- comencé a gritar mientras tomaba unos jeans y me colocaba unos Converse para salir lo más pronto posible. Mi ama de llaves llegó segundos después, caminando tan rápido como podía debido a su edad- Ayane, la niña arde en calentura y vomitó sangre. Me la llevo al hospital, la mantendré informada. Cualquier cosa, llámeme por favor, si hablan de la oficina, dígale a Katsumi que se comunique de inmediato conmigo, igualmente si es Takeru.- dije sin despedirme, corriendo escaleras abajo y saliendo hasta el estacionamiento del edificio. Rápidamente abrí el carro, puse a la niña en el asiento de atrás con un bote, por si necesitaba volver a vomitar, encendí el motor y arranqué hacia el hospital.
Las calles estaban vacías, así que excedí el límite de velocidad un par de veces y prácticamente derrape en la puerta del nosocomio. Del penthouse al hospital se hacía un viaje de aproximadamente media hora que yo me encargué de recorrer en menos de diez minutos. El hospital se encontraba vacío, por lo que me atendieron de inmediato y no tuve siquiera que llenar los formularios de tan frecuentes que eran nuestras visitas. Caminé con mi niña en la camilla tanto como me lo permitió el médico y después me quedé sentado, esperando respuestas. Me aterraba que estos fueran los últimos momentos, no podía pensar en nada, quería creer que era una pesadilla horrible que me acechaba y empeoraba las pocas horas de sueño que rara vez lograba tener, pero era una aterradora realidad. Una realidad que helaba y me hacía sentir impotente e inútil.
No supe cuánto tiempo estuve sentado, sin expresión alguna. A mí me parecieron años, pero después me dí cuenta que fueron aproximadamente tres horas cuando el doctor salió a verme.
-Yamato,- me dijo seriamente- me alegro que hayas traído rápido a la niña… unos minutos más y hubiera sido fatal. Se salvó por muy poquito, muy poquito.
-¿Qué le sucedió?- pregunté angustiado- Me asusté como no tienes una idea.
-Y no era para menos. Esa clase de síntomas son cosas normales de la enfermedad de tu hija, pero a ella se le complicaron en exceso. Le hicimos una resonancia magnética y le dimos varios medicamentos para controlar el vómito… la fiebre se la pudimos controlar muy pronto y eso fue una buena señal, porque si la fiebre no baja de inmediato, entonces estamos en problemas.
-¿Entonces está bien? Eso es lo único que me importa, que esté bien.
-Sí, la niña ya se estabilizó, pero yo recomiendo que se quede aquí en el hospital dos días más, hay que estarla observando y verificar que no haya alteraciones de importancia en su sistema, sobre todo porque es tan pequeña. Ahorita está medio despierta y puedes pasar a verla si quieres, sólo no le hables mucho, ya lo sabes.
Yo asentí con la cabeza y me dirigí a la habitación que ya prácticamente estaba reservada para Aiko. Ahí se encontraba mi nena hermosa, con los ojitos entreabiertos, luciendo cansada y soñolienta.
-Papi,- me dijo con voz queda- ¿eres tú?
-Sí, mi hermosa, soy yo…- le dije tratando de sonreír.
-¿Ya nos podemos ir?- me preguntó un poco triste. Quería morirme de tristeza, ella me partía el corazón.
-Pequeña, tenemos que quedarnos aquí dos días, para que te estabilices y tienen que estarte revisando… igual cuando salgas, si así lo quieres, vamos a la casa de Miyako o con Takeru, ¿de acuerdo?
-¿Y la niña que canta?- preguntó con un dejo de tristeza en la voz.
-Ella…- Mimi, ¿qué iba a pasar con nosotros?- ella… no lo sé.- terminé respondiendo con sinceridad. Francamente, no sabía qué iba a hacer respecto a ella, por lo que decidí decir:- Nos pondremos de acuerdo para que la veas, ¿sí?- intenté convencerla- No te preocupes, pequeña, la vas a conocer, no quiero que te alarmes por eso: te lo prometo. ¿Cuándo tu padre ha incumplido sus promesas?
-Nunca, papi.- me dijo intentando esbozar una sonrisa a pesar del cansancio- Te creo.- me dijo bostezando, mientras se quedaba dormida lentamente.
El resto del día me la pasé en la habitación de mi niña, respondiendo llamadas y correos. Katsumi llamó varias veces para confirmar que el permiso de vacaciones que pedí fue aceptado por tiempo indefinido- es decir, que yo decidía cuándo regresar- y casi me olvidé de todo, hasta que Takeru me llamó al celular:
-¿Qué sucede, Takeru?- pregunté en voz baja, para no despertar a mi niña.
-¿Dónde estás? ¿No vas a ir a la fiesta?- me preguntó inquisitivo. ¡La fiesta! Con todo el alboroto de Aiko y las llamadas casi se borró de mi mente, pero no podía asistir, mi hija me necesitaba aquí y ahora, lo demás tendría que esperar. Tan rápido como pude le expliqué lo que sucedió y me dijo:- ¡Voy ahora mismo!
-No te preocupes, ya está estable, pero la necesitan en observación, TK. Ya sabes, siempre ha sido así desde que le detectaron la enfermedad… no te quedes sin ir, diviértete por mí, ¿de acuerdo? Por favor, sé muy discreto con esto, sólo quiero que se lo digas a Miyako y a Ken, Hikari obviamente se enterará, pero no quiero que se arruine la fiesta por este suceso, ¿de acuerdo? Aiko está bien. A los demás, me salió un compromiso en la disquera, no pude rehusarme a asistir.
-Muy bien, hermano. Mándale saludos a la pequeña de nuestra parte, mañana iremos a visitarlos. Descansa.- me indicó mi hermano.
-Tú también, disfruta la fiesta. Gracias por todo.- le dije antes de colgar el teléfono.
La fiesta. Mi oportunidad de ver a Mimi se había esfumado… ¿y si creía que la había dejado plantada? No, seguramente Ken y Yolei hablarían con ella para contarle lo sucedido, ella es una persona sensata y entendería lo sucedido. Ella no era de las que no entienden razones, era demasiado buena, tenía que entender, iba a entenderlo. Por mi bien, por nuestro bien, ella lo entendería y la oportunidad seguiría en pie. Tenía que seguir en pie. Por mi bien, por nuestro bien, más me valía pensar que todo saldría bien. Yo necesitaba prender esa luz al final del túnel, necesitaba una esperanza.
Ya llegaría el día en que hablaríamos… el día perfecto.
Mientras tanto, las cosas estaban bien. Estaba bien así.
Entonces… ¿qué les pareció? Al principio no me gustaba mucho porque estaba un poco cortito (o al menos creo que, comparados con los de los otros fics Mimato que he leído, mis capítulos son muy cortos), pero después de releerlo como cinco veces y hacer diversas correcciones, quedó mejor. ¿Ustedes qué piensan? Recuerden que yo aquí soy solamente la escritora y ustedes hacen esta historia al leerla e interpretarla.
Creo que mis capítulos son un poquitín más cortos debido a que Siete Días de Junio está narrado desde el punto de vista de Matt y Mimi, por lo que no hay mucho énfasis en las historias paralelas (como en otros fics donde se cuenta la historia de la pareja principal y luego se hacen divisiones para que entren las otras parejitas). Aquí lo fundamental son ellos dos, lo que ellos quieran contarnos. Vaya, si yo fuera Meems seguramente me interesaría más hablar de Yama que de TK y Kari, ¿me explico? Por eso en la historia la pareja con más fuerza son Ken y Miyako, porque Mimi nos quiere contar de ellos. Espero que no consideren los capítulos muy cortos, trabajo muy duro en ellos y poco a poco se irán alargando :D
Espero que no hayan considerado muy corta venas este capítulo, puesto que Aiko se enfermó y todo. Recuerden: es parte de la historia, el drama es esencial para que el fic continúe. Aparte, sería muy aburrido que todo fuera color de rosa, ¿no, con todo solucionándose al principio? ¡Me daría una flojera tremenda de escribir eso!
Antes de contarles sobre el capítulo que sigue, les quiero exponer unas cosas, para calmarles las ansias de lo que va a suceder, porque no sé cuándo podré actualizar:
-La descripción de Aiko (¡porque todavía no les he dicho cómo es!) la voy a poner dentro de dos capítulos. Yo sé que muchos y muchas de ustedes ya deben de imaginarse cómo se ve, pero podrán comprobarlo. Recuerden que los genes son engañosos y… ¿quién dice que se va a ver como Sora o como Matt?
-La música es una parte importante de la historia, sobre todo porque comencé a escribirla inspirada por una canción. Por si no lo han notado, todos los capítulos (a excepción del primero) tienen el nombre de una canción, ya sea que haya sido escrita originalmente en español o sea un título adaptado del inglés. De hecho, el simple título del fic fue adaptado del título original de la canción que me inspiró. No quiere decir que vaya a poner explícitamente canciones o que los títulos de los capítulos hayan sido lo que me inspiró, sino que quiero mostrar esa parte musical especial entre Matt y Meems. De cualquier manera, muy probablemente sí haya algunas canciones a lo largo de la historia, ya me encargaré de informarlos.
-Dudo poner algo de las demás parejas (a excepción de Miyako y Ken) de manera insistente en el fic. Lo que realmente importa en esta historia es nuestra pareja principal y por esa razón me interesa más enfocar la narración hacia ellos.
Espero que sea suficiente información, si hay algo más que deseen saber que sea específico, ya decidiré cómo se los digo sin arruinar la historia. Del final o cuántos capítulos tendrá no puedo decir nada, porque va a depender de cómo continúe la narración.
Ahora, volviendo al siguiente capítulo, el quinto ya, ¡qué pronto!… no sé cuando lo vaya a subir (ni siquiera he comenzado a escribirlo), pero no va a ser narrado por Mimi únicamente, sino que van a narrarlo tanto Matt como Meems juntos. Todavía no se van a ver frente a frente, muchos menos van a charlar, pero el capítulo se irá dividiendo entre la narración de ella y la de él. No sé si a futuro vuelva a suceder esto, pero por el momento se quedará así. En el capítulo seis las cosas volverán a la normalidad, siendo Mimi quien empiece la narración sola nuevamente. Espero no haber sido muy confusa.
En verdad muchas gracias por el apoyo que nos brindan a mí y a mi historia, es un gusto y un honor que mi humilde escritura les sea de su agrado y prometo no decepcionarlos, ¡es una promesa! Gracias en verdad por todo, y no se olviden de los reviews, amigos :D Siempre me sacan una sonrisa enorme del rostro y me animan a continuar. Cualquier duda, saben que ahí les responderé y mientras más, ¡qué mejor! Aparte, ¿les digo un secreto? Si mandan muchos, hare un esfuerzo sobrehumano por actualizar aunque esté en plenas pruebas xDD
Si no es mucha molestia (sé que soy un cadillo xD) díganme en sus reviews que les llegan mis comentarios sobre sus reviews. Se los mando en forma de mensaje, por lo que debiera llegarles directamente a su bandeja de entrada de correo. Si no, chequen sus inbox en sus perfiles de , porque realmente aprecio todo lo que tengan que decir y por eso les contesto de manera personalizada :D Es un placer para mí.
¡Los quiero mucho!
PrincessLunaMadelaineJulia*
