Trémula y bella
Hola chicos aquí está el cuarto capítulo. Esta parte del fanfic es un poco complicada, ya que sigue una cronología inusual. Todas las acciones se desarrollan en la primera noche que Ash, Serena y Lira pasan en el hospital, cuando Serena se quedó dormida en el muslo de Ash, por ejemplo. Volveré a relatar ciertas escenas, para que así la trama tenga coherencia. Si tenéis alguna duda preguntarme. ¡Espero que os guste!
En el capítulo anterior Serena conoció a Lira, una vieja amiga de Ash. Ash no muestra grandes indicios de su recuperación, aunque a veces hace pequeñas muecas o ruidos. Por suerte, los doctores consiguieron hacerle el pronóstico. Para su recuperación se requería una baya poco común. Aún así, dio la casualidad que el abuelo de Lira cultivaba ese tipo de bayas, así que se ofreció a ir a buscarlas al día siguiente. La noche de ese día sería dura para dos personas.
Cap. 4: Noche de lágrimas
0:23 a.m.
Serena y Lira se tumban en los asientos de la sala de espera para acostarse y pasar la noche en el hospital. A la mañana siguiente, Lira partiría en busca de la baya. Al principio hubo un pequeño silencio, hasta que este fue roto por Lira.
-Y dime Serena, ¿cómo conociste a Ash?- preguntó Lira
Esta pregunta repentina dejó a Serena un poco sorprendida e impactada, aún así decidió contarle la historia.
-De pequeña, fui por obligación de mi madre al campamento del Profesor Oak.
-¿Ese campamento estaba en Pueblo Paleta?- interrumpió Lira.
-Sí..., en fin que fui a ese campamento. No era una niña muy sociable, ni tenía muchos amigos, de hecho, creo que ninguno. Obviamente esa situación no me alegraba mucho, así que decidí separarme del grupo. Como no conocía bien el lugar, me acabé perdiendo en un bosque. Allí me tropecé y me hice daño en la rodilla. Estuve muy asustada, hasta que apareció él...
A Serena se le dibujó una pequeña sonrisa en la cara al recordar ese momento, mientras Lira escuchaba atentamente.
-Él me salvó. Me vendó la rodilla con su pañuelo y me acompañó hasta la salida del bosque. Aún recuerdo una de las cosas más bonitas que he oído en mi vida y que él dijo en ese momento: "Nunca te rindas, hasta el final". En ese momento fue cuando me e...- Serena se calló esa última palabra muy sonrojada.
-Te enamoraste...- dijo Lira con la voz un poco temblorosa por la emoción.
- Me enamoré...- repitió Serena con una lágrima cayéndole por la mejilla derecha.
Hubo otro pequeño silencio, pero esta vez fue la joven de cabello color miel quien tomó la iniciativa.
- Desde que acabó el campamento, no nos vimos más, y estuve deprimida durante mucho tiempo. Un día, me puse a ver las noticias, y resultó que había un Garchomp enfurecido en Ciudad Luminalia, arrasándolo todo. El pokémon se subió a lo más alto de la torre Prisma. Pero de repente, apareció un chico que intentaba apaciguar al Garchomp. Le salvó la vida, pero el Pikachu de ese chico cayó de la torre. El muy valiente saltó de la torre para salvar a su pokémon. En ese momento sentí que estaba a punto de perder una importante parte de mí, sin saber siquiera el porqué.
-Vaya...- dijo Lira asombrada.
Serena acabó contándole todos los momentos que había compartido con Ash y sus amigos durante su viaje por Kalos, eso sí, resaltando los momentos especiales con su amado. La expresión de su cara cambiaba según iba contando cada cosa. A veces lo hacía feliz, otras riéndose, y otras emocionada con sus ojos bañados en lágrimas. Estuvieron bastante rato contándose sus historias, hasta que Lira volvió a cambiar de tema.
-Serena...
-¿Qué?
-Tú, ¿crees en Ash?- preguntó seriamente, contrastando con su actitud alegre.
- Creer en Ash...
-¿Serena?- preguntó Lira.
En ese momento se comenzó a escuchar un llanto largo y profundo. Lira se puso un poco nerviosa por si había dicho algo malo, pero Serena interrumpió sus pensamientos.
-Yo siempre he creído en Ash, en su fuerza, en su valentía, en su bondad y nobleza y en su gran corazón. Pero realmente comencé a creer ciegamente en él desde que él comenzó a creer ciegamente en mí...- dijo Serena llorando por una causa que ni ella conocía con certeza.
Ese pequeño discurso consiguió arrancar unas cuantas lágrimas de Lira. Entonces, volviendo a ser la chica alegre y optimista que era hace varios minutos, le dijo a Serena:
-Entonces..., ¡entonces Ash se recuperará, tenlo por seguro!- gritó Lira alegremente pero llorando de la emoción.
-Eso espero...- dijo Serena sonriendo pero llorando también a la vez.
Las dos chicas decidieron callarse e irse a dormir. Aún así, Serena no pudo conciliar el sueño.
1:06 a.m.
Ash se encontraba confuso. No sabía dónde estaba ni qué era ese lugar, dónde estaban Serena y Pikachu, y por qué estaba hablando con un Mr. Mime, o más bien, con Mr. Mime.
-Mr. Mime, ¿eres tú?- preguntó Ash.
- Sí, soy yo. ¡Y no preguntes por tu madre! Está bien, tranquilo, no estoy aquí para hablarte de ella, sino de ti.
-¿Hablarme de mí?- volvió a preguntar.
-¡Bien, vamos avanzando!- exclamó el pokémon.
Mr. Mime ayudó a Ash a levantarse. Después comenzaron a caminar y a observar el bello cielo de ese extraño páramo.
-Y bien Ash, ¿sabes por qué estás aquí?- preguntó Mr. Mime.
-No...- respondió el joven.
-Pues yo tampoco.- respondió el pokémon, dejando a Ash decepcionado.
El silencio reinó durante un breve período de tiempo, mientras ambos caminaban. Aún así, Mr. Mime continuó con la difícil conversación.
-Verás Ash, fuiste atacado por un Seviper mientras estabas abriendo tu corazón a la chica que amas.
-A la chica que amo...- dijo Ash muy apenado de repente.
De repente, el páramo se transformó en una escena, en el momento en el que Ash y Serena se estaban abrazando y declarándose sus sentimientos el uno al otro en el Parque Nacional. Ash no pudo contenerse las lágrimas mientras veía la escena, porque aunque no haya pasado todavía un día desde que Ash vio por última vez a Serena, la echaba de menos como si esas horas se tratasen de mucho tiempo. De repente, Ash se dio cuenta de que el arbusto que estaba detrás del Ash de la imagen se agitaba, hasta que del matojo salía un Seviper que le mordió la pierna. El Ash de la escena caía desmayado. Mientras, Ash observaba a la serpiente muy frustrado. De repente, esa frustración pasó a ser emoción y melancolía, al ver a Serena llorando y gritando por el dolor y miedo que sentía en ese momento. También observaba a su compañero, Pikachu, muy preocupado y triste. Sin avisar, la escena desapareció, y volvió ese páramo desierto.
Ash estaba muy triste, llorando silenciosamente, no porque su momento mágico fuera fastidiado por el Seviper, sino porque sabía que Serena estaba sufriendo mucho por él, y estaba seguro de que seguiría haciéndolo, hasta que logre sentir el calor de su amado. Él también sufría. También quería tener a Serena en sus brazos, cuidándola cariñosamente, y siendo cuidado por ella.
-Eres querido, Ash- dijo Mr. Mime seriamente.
Estas tres palabras sorprendieron a Ash, quien inmediatamente dirigió la vista hacia el pokémon.
-Y tú quieres- dijo el pokémon
Ash estaba muy confuso. No sabía de qué le estaba hablando Mr. Mime, aunque no tardó demasiado en entender el significado de esas palabras.
-Eres admirado por muchos, apreciado por algunos, amado por pocos. Esos pocos que te aman, son amados por ti, Ash.- dijo Mr. Mime mirando hacia la nada.
- Amados por mí...- dijo Ash pensativo.
Y de nuevo el silencio reinó, esta vez durante algo más de tiempo. Mr. Mime le estaba dando tiempo a Ash para que recapacitara sobre las palabras que había escuchado, y por las cosas que había visto y descubierto. Ash se mantenía en silencio, pensando en todo lo que ama, y en todos los que le aman. Aunque realmente una de esas personas que le aman era la que ocupaba la mayor parte de sus pensamientos en ese momento. Por otra parte, Ash estaba esperando a que Mr. Mime continuase con la charla. Sabía que aún no había acabado.
-Sin embargo, tus sueños y ambiciones te han apartado numerosas veces de las personas con las que realmente querías estar. Eres impulsivo, egoísta y un zoquete, mi querido Ash- dijo Mr. Mime sonriendo.
A Ash también le hizo gracia esa halagadora descripción, aunque a la vez meditaba la primera frase que le dijo.
-Tu egoísmo hace que no prestes atención a lo que sucede a tu alrededor, te hace interponer tus prioridades ante las de los demás.
La sonrisa de Ash cambió a una cara seria. No es que le doliesen esas palabras, que en parte sí, lo que le dolía era el no haberse dado cuenta de eso antes.
-Tranquilo. Al parecer, ya has crecido, especialmente durante tu travesía por Kalos, así que no eres tan egoísta e impulsivo como antes. El haber comenzado a prestar atención a tu alrededor ha hecho que te des cuenta de quiénes son las personas a las que verdaderamente le importas. Aparte de que realmente te has comenzado a fijar en esas personas, ¿verdad?- preguntó Mr. Mime pícaramente.
-S-Sí...- dijo Ash sonrojado.
-El haber comenzado a prestar atención a los sueños y ambiciones de los demás te ha hecho crecer como persona, y aunque no lo hayas notado tú personalmente, los demás sí que lo han hecho.- dijo el pokémon.
Ambos se mantuvieron en silencio durante un buen rato, reflexionando cada uno sobre la situación, especialmente Ash, quien miraba al hermoso ocaso y a esas nubes de un color lila débil.
2:34 a.m.
21 minutos después de que Lira y Serena terminasen de hablar.
Serena estaba inquieta. No paraba de revolverse en su "cama auxiliar". Simplemente no tenía sueño, los nervios y el miedo se la estaban comiendo viva.
-Ash...- suspiró Serena.
Serena se levantó, y entró en la habitación de Ash. Lira la observaba, sonrió, y volvió a dormirse. Serena caminaba con mucho cuidado, procurando hacer el mínimo ruido posible, para no despertar a Pikachu. Se sentó junto a la camilla del chico de pelo azabache. La joven observó a su amado durante un rato, alumbrando la habitación con una lámpara colocada sobre la mesita de noche al lado de la camilla. Contemplando mejor el rostro de Ash, Serena comenzó a hablarle:
- Ash, soy yo Serena. Me he encontrado con una chica, Lira, que afirma conocerte. Mañana irá a la casa de su abuelo, al sur de la ciudad, para conseguir la baya que hará que... te... re-recuperes...
La emoción y la tristeza hicieron que Serena rompiera a llorar, sin contenerse lo más mínimo, necesitaba desahogarse. Agarró fuertemente el brazo de Ash, quien hizo un movimiento de sorpresa inconscientemente, como si sintiera la presencia de Serena. Serena seguía sollozando, empapando el brazo y el muslo derecho de Ash con sus lágrimas.
-Yo te amo, Ash. ¡Siempre te he querido! Cada vez que me apoyabas, cada vez que me ayudabas, alentabas, animabas y reías conmigo, sentía que volvía a nacer. Me hiciste sentir importante, especial, tal y como tú lo eres para mí. Espero que te recuperes pronto, ¡porque no soportaría perderte otra vez!
2:41 a.m.
Ash y Mr. Mime miraban a la nada mientras reflexionaban sobre la conversación que habían tenido. De repente, a Ash le comenzaron a saltar las lágrimas, sin saber porqué. También se quedó un poco sorprendido, y de vuelta apenado, comenzando a llorar silenciosamente de nuevo. Lloraba por tristeza, que se acabó transformando en emoción, conmoción, y felicidad. El cielo que cubría a ese páramo infinito se nubló, y mientras experimentaba ese cambio de emociones, comenzó a llover fuertemente. Esta lluvia pilló por sorpresa a Ash, ya que pensaba que en este páramo no habrían fenómenos meteorológicos. Su mente no conseguía averiguar el porqué de la lluvia, pero su corazón y sus emociones lograron darle una explicación algo más clara. Aún así, decidió preguntar.
-Mr. Mime, ¿por qué está lloviendo?- preguntó Ash.
-Ash, abre los ojos.
-¿Qué?
-¡Que abras los ojos!
Ash despertó. Se encontraba muy mareado y débil. No tenía la energía necesaria para formular ninguna palabra. Sentía una humedad, una humedad cálida y acogedora. Alzó los ojos todo lo que pudo y vio algo que le arrancó las pocas lágrimas que le quedaban. Una joven de cabellos dorados y ojos azules lloraba sin cesar, con su cabeza apoyada en su muslo, y agarrando su brazo con todas sus fuerzas, como si temiera perderle. Ash empleó la poca energía que tenía en ese momento. Alzó el brazo izquierdo, y su mano, cuyos dedos estaban como paralizados, se colocó sobre el cabello de la chica, quien reaccionó al instante. Serena vio ese bello color marrón en los ojos del chico al que tanto amaba. Dos cascadas de agua cristalina salían de sus dos manantiales llamados ojos.
-Ash...- murmuró Serena, que no tardó en abrazar fuertemente a Ash.
Este fuerte lazo le dio a Ash la energía necesaria para decirle las siguientes palabras:
-Serena..., lo siento por ser... tan egoísta. Cree en mí como yo creo...en...ti.
A Ash le pesaban los ojos, no podía mantenerse despierto. Estas palabras conmovieron a Serena, además, le recordaron a las palabras que le había dicho Lira hace una hora.
-Ash, nunca me has parecido un egoísta, sino el chico más noble que he conocido, y de una mente y voluntad fuerte, y de gran corazón. Creo en ti, siempre lo he hecho, y ten por seguro que estés vivo o no, siempre estaré a tu lado.
Durante el discurso, Ash iba cerrando lentamente los ojos, mientras se le iba abriendo una sonrisa que expresaba su satisfacción y felicidad. Serena, también feliz y con lágrimas cayendo aún por su cara, le dio un tierno beso en la mejilla.
-Gracias...- dijo Ash con los ojos ya cerrados, sonriéndole a Serena. Así pues, cayó inconsciente de nuevo.
-A ti...- dijo Serena.
Serena se quedó dormida con la cabeza apoyada sobre el muslo derecho de Ash. Desde luego, esa manera de dormir le resultaba mucho más cómoda que dormir tumbada en tres sillas duras. Al otro lado de la camilla, Pikachu se volvía a dormir feliz, ya que se dio cuenta de que su amigo seguía ahí, luchando contra el veneno, a la vez que averiguó que al fin el amor de su entrenador había sido correspondido, y que el de su amiga también lo había sido.
Continuará...
Espero que os haya gustado este episodio porque yo al menos me he quedado satisfecho. No sé si a alguno de vosotros le ha liado la cronología y el orden de los hechos. Si es así, por favor preguntadme estaré encantado de responderos.
¡Nos vemos!
Ivanapa
