Bueno bueno, siento tardarme tanto, estaba terminando el cole con examenes finales... y pues por ello me demoré, pero akí se los traigo para anunciar que no lo he abandonado ^O^

El otro fic, no, tampoco lo tngo abandonado, sino que la inspiración no me da para el lemon xDD

bien, aki les traigo un interludio, ¿Por qué no es un capítulo? pues porque ésta es una alcaración para los que querían saber de la vida de Ukyo, así que pasamos a "Su diario" por momentos, el próximo capítulo si volveremos al de Akane n__n pero por ahora, disfrutenlo:

Anuncio que los personajes de ésta historia (bueno, algunos...) no son mios, son de la genial Rumiko Takahashi a la que adoro y admiro... ésto lo hago sin fines de lucro, pues es solo para entretenimiento, tanto mío como el de vosotros...

Interludio

El Diario de Ukyo

Querido diario:

Hoy día desperté un poco conmocionada, ¿Por qué? Pues… Nada más estaba en una habitación totalmente desconocida para mi, de color celeste y cortinas amarillas; en una cama muy cómoda, pero a la que se me hacía inquietante (¿Qué puedo hacer yo? ¡Estoy acostumbrada a dormir en el suelo!) y en un pijama amarillo, cómodo sí, mío no…

Me levanté un poco asustada, recuerdo que la noche anterior me sentí un poco mareada así que cerré mi tienda y me dormí… pero eso no más… y ahora vengo a despertarme en una habitación que ni siquiera es mía… abrí la puerta (que raro, no era de las corredizas que hay en mi local) y salí hasta la habitación más próxima… casualmente era el baño…

Ese baño era una inmensidad, tenía un lavamanos sencillo (también un espejo mediano sobre éste) y un WC (obviamente), luego había una cesta donde se supone colocas tu ropa y atrás de ella una enorme puerta corrediza, supongo que debía ser la ducha y la tina… ¡Que inmensidad!, me acerqué a verme en el espejo y solo pude descubrir una cosa: No era yo. Tenía el cabello corto, por los hombros, de color negro pero con unos muy particulares tonos azulados ¿Será natural? me pregunté a mi misma, nunca había visto un cabello de dichoso color, luego mis ojos, eran un par de preciosos chocolates fundidos y tenían un brillo que los hacía bonitos… ¡Definitivamente esos ojos no son míos! me dije casi en ironía, mi rostro era terso y joven, además de que parecía de porcelana (Yo, realmente, estoy muy bronceada por el sol de Kyoto, así que me sentí un poco rara…) pude notar que era un poco más bajita de lo normal y me gustaba pues, en mi verdadero yo, soy muy alta, demasiado alta…

Dí un suspiro y salí del baño, cuando miré hacia "mi habitación", vi a una mujer de cabellos castaños y ojos café, con piel igual de tersa y blanca a la de mi actual cuerpo, tomando la manija de la puerta… tal vez iba a despertarme… me adelanté y me acerqué tímidamente, aún así me vio y me sonrió…

- ¡Akane nee-san! - Dijo sonriéndome tiernamente, ¿Nee-san? Entonces ¿Ella es mi hermana? me sentí aún más extrañada, yo siempre fui hija única… nunca recuerdo haber tenido una hermana mayor - Haz despertado más temprano de lo que supuse - Su sonrisa mostraba sinceridad e inocencia, como si fuera una mujer pura que no sentía resentimientos de nada.

- Eh… bueno… si… - Dije tratando de parecer natural, tal vez ésta era mi verdadera vida, y yo nunca me acordé de ella…

- Puedes si quieres darte una ducha, yo prepararé el desayuno… - ¿Ella prepararía el desayuno? Que extraño, pues siempre yo preparaba mis Okonomiyakis para desayunar - y si puedes por favor levanta a Nabiki nee-san ¿Si? - ¿Otra hermana? Vaya que mi padre no había perdido el tiempo…

- Eh… de acuerdo… - Dije un poco incómoda, ella abrió la puerta y me dejó entrar. Se cerró la puerta y me sentí aliviada de poder estar sola…

¿Cómo haría para explicarles a todos que no era yo? Bueno ¿Qué yo no era esa tal Akane? Mientras pensaba en ello me dediqué a buscar en el armario alguna ropa que se me hiciera cómoda, pero sólo encontré cosas que, a mi parecer, eran demasiado femeninas para mi… cortos vestidos hasta las rodillas, algunos hasta un poco más arriba o un poco más abajo de ellas. Vi un vestuario, que parecía una ropa común de andar en casa, lo tomé, tomé una toalla de allí mismo y me fui hasta el baño. Entré en la deliciosa ducha, ¡Que refrescante! me dije, más que todo para mí misma (nimodo)… últimamente hablo conmigo misma así que… que no te asombre queridísimo diario… luego de un rato de pensar y relajarme en esa bañera, salí de ella, me sequé, me vestí, salí del baño y… ¿Ahora qué? ¿Dónde mierda estaba la habitación de esa tal Nabiki? ¡Diablos! me dije… caminé por todo el pasillo y… ¡La encontré! Ahí estaba la habitación que tanto me había hecho sacar canas verdes, tenía un cartel en forma de pato que decía "Nabiki"… tomé la manija y la abrí cuidadosamente. Dentro de la habitación había una muchacha acostada cómodamente en una cama, que estaba del lado contrario de la de "mi habitación". Me acerqué a la chica y le dí toques en la espalda…

- Eh… tu… Nabiki… despierta… - Dije un poco nerviosa, ella abrió los parpados y me miró un poco fastidiada

- Dame cinco minutos más, ¡Por favor! - Dijo un poco molesta

- ¡Vale! Solo te vine a despertar porque nuestra Onee-san me dijo que lo hiciera… - Dije molesta - No más, si no te quieres levantar te perderás tú el desayuno…

- Venga, ya me levanto… - Dijo incorporándose en la cama - Sólo tengo una duda, ¿Desde cuándo dejaste de utilizar el "Onee-chan" en mi? - Sonrió perversamente…

- Etto… bueno… yo… hoy… - Me dije sin ninguna excusa "Mierda" - ¡Bah! No te importa… - Me excusé volteando la mirada…

- Verás que si me importa... - Dijo ella sonriendo malévolamente - ¿Será que escondes algo?

- ¡Y. Yo no escondo nada! - Dije asustada, ésa mujer era demasiado astuta

- Si lo escondes - Dijo acercando su rostro hacia el mío con sospecha en la mirada - y si no me lo dices ahora, te anuncio que soy una espía-detective experta... lo descubriré y lo haré saber - ¡Qué mujer tan odiosa y sobornista! realmente me da lástima que la pobre chica llamada Akane tuviese tal hermana - ¡Me traerás muy buenos ingresos "hermanita" !

- ¡Vale! ¡Te lo digo! - Dije como si estuviese declarando un asesinato en la comisaría - Yo... yo realmente no me siento yo... - La mujer astuta de alguna vez atrás desapareció para mirarme curiosa y extrañada, con una ceja levantada en signo de "¿Qué mierdas intentas decirme?¿Que estás loca?"

- "Tú" no te sientes tu, ¿Eh? - Dijo cruzando los brazos, con una mano tomandose la barbilla y mirándome detenidamente, como si estuviese investigándome - ¿Estás tratando de decirme que no eres mi hermana?

- ¡Si!... Espera... ¡NO! - Dije agitando mis manos al frente de mí y agitando mi cabeza de lado a lado en signo de negación total - ¿Cómo lo sabes? - Deje mis alocados movimientos y la miré boquiabierta

- ¡Todo se trata de intuición! - Dijo con el dedo índice tocándose la sien y con un rostro de arrogancia - Todas las mujeres la tienen, solo que yo se como usarla bien

- Si bueno, que bien... Solo dime que no se lo dirás a la familia... - Dije arrodillada rogándolo

- No se lo diré - Dijo mirándome malévolamente, éso no traía nada bueno... - Pero por un precio...

- No vives sin cobrar, ¿no? - Dije irónica - A que cobras por cada bocanada de aire que dan tus hermanas a diario...

- No, no lo hago, pero es muy buena idea... - Dijo sonriendo pensativa - Ahora, quiero que me des tu información, y te podré ayudar con tu problema... - Me sentía en un psicólogo...

- D. De acuerdo, ¿qué quieres saber? - Dije nerviosa, ella no inspiraba ni un lecho de confianza.

- Bien... - Dijo pensativa - Quiero que me digas tu nombre, tu edad, dónde vives, dónde estudias, tu actual estado político... y creo que eso es todo...

- No, bien... si quieres te doy mi número telefónico, mi cédula de identidad, mi código postal y el rif de mi tienda - Dije sarcástica -

- Si no hay problema, también - Rió mientras yo la veía enojada -

- Falta la habitación oscura con la mesa y una lámpara colgada en el techo para poder decir que ésto és como un interrogatorio policiaco... - Dije cruzada de brazos

- Yo tengo una habitación así, ¿quieres? - Sonrió malevolamente se me pusieron los pelos en punta y negé con la cabeza - Ya, en serio, responde todo...

- De acuerdo, bueno, mi nombre es Ukyo Kounji, mi edad es de 16 años, vivo en Kyoto, estudio en la insitución central de Kyoto pero me dedico más a mi trabajo de cocinera en una tienda de Okonomiyakis y mi estado actual... tengo un novio que amo y me encanta... - Dije sonrojandome - Se llama Ranma Saotome... es el mejor artista marcial joven de todo Japón y China...

- Y... me imagino que... - Dijo ella pensativa- ...Por serlo debe tener un cuerpo considerablemente deseado por todas las mujeres de Kyoto, ¿No? - Sonrió maliciosamente ante la mueca que había echo

- Pues si... - Dije penosa - ...pero él es un hombre muy fiel, y éso es lo que amo más de él...

- Mmm... y... ¿Cómo besa? - Dijo sonriendo pícaramente, yo solo me sonrojé hasta no poder más

- Etto... el... el es un besador magnífico - Dije muy sonrojada sonriendo involuntariamente - todo lo que hace él, es perfecto...

- Ya veo... - Dijo y puso una sonrisa maligna, ¡Oh Diablos! no significa nada bueno - Y... ¿Ya haz hecho el amor con él?

Me paralizé, ¿Que clase de pregunta es ésa? ¡Que mujer tan directa!

- Bueno, yo... - Me sonrojé aún más (¿Se puede?) y bajé mi mirada - etto... yo... el y yo... en realidad...

- ¡Akane, Nabiki! ¡El desayuno está servido! - Se escuchó una voz desde la cocina, sentí un enorme alivio a dicha interrupción, Nabiki simplemente rió...

- Bajemos ¿Vale? - Dijo levantándose y tomándome la mano y corriendo junto conmigo.

Bajamos unas escaleras y rápidamente nos dirigimos hacia el comedor... nos detuvimos en la entrada, Nabiki me soltó y se sentó en la rectangular mesa, donde estaba un hombre de cabellos largos y un bigote muy simpático, leyendo el periódico mientras comía, por cosa de intuición, supuse que debía ser mi padre... aunque su rostro me parecía conocido de algún lado... pero ¡Eso no importaba ahora! Me acerqué tímidamente y me senté en la mesa.

- Hija mía... - Dijo el hombre mirándome por sobre el periódico - He estado pensando mucho en tu futuro como la menor de la familia - Lo miré curiosa - sobre tu deber de heredar el Dojo Tendo...

No respondí, analizé lo que había acabado de escuchar, ¿Soy la heredera menor de el gran Soun Tendo? con razón... ¡JA! ¡Ranma va a envidiarme cuando se entere!

- Estoy pensando en que deberías ya olvidar de una buena vez por todas a ese dícese llamar "Hombre de honor" de Keito Hayashi - Dijo el hombre sabiamente - no vale la pena que por él sufras así hija mia... -

Quedó un momento todo en silencio, no tenía ni la más mínima idea de lo que ése hombre estaba hablando...

- Etto... padre... debo decirte algo sobre Akane - Dijo actuando con preocupación la avara mujer, yo la miré fulminante - Ella... no se como, pero parece que anoche le dió amnesia...

- Je je... si eso mismo... - Dije nerviosa - No recuerdo nada de nada... - Le aseguré, ¡pff!. El hombre puso una mirada llorosa...

- ¡Mi hija! ¡mi bella hijita mia! - Dijo llorando a chorros - ¿Que te han hecho hija? ¿Quien? - ¿Ése era un artista marcial famoso? Joder, pensé que era más serio...

- ¡YO SE QUIEN FUE! - Dijo Nabiki con un microfono en la mano, ¿de donde mierda lo sacó? no lo se... - ¡El viejo Happosai es el culpable de todo el embrollo!

- ¿Yo? - Dijo ese viejo que parecía mera momia sentado comiendo su arroz, se parecía mucho a la bisabuela de esa mujer china con nombre de producto de aseo que persigue a mi novio... ¿como de llamaba? ¡ah si! Shampoo - ¡Como osas culpar a un anciano inocente!

- ¡Tú le colocaste ayer un incienso a Akane nee-chan! - Dijo haciendo poses extrañas de lástima y tristeza... ¡esa mujer sabía actuar muy bien! - ¡Y le provocaste la amnesia!

- Mi incienso poco tenía que ver con amnesia - dijo indignado tomando té

- Pues, ¿entonces de que? - Preguntó la mayor sirviendo más arroz a la cabeza de la familia

- Se suponía que Akane debería cambiar con otra muchacha.... - Dijo mirando risueño hacia el techo

- Pues, entonces lo estafaron - Dije enojada mirándolo ¡Ese maldito viejo era el culpable de lo que me estaba sucediendo! enojada me levanté y fui subiendo las escaleras y por el mismo recorrido hasta lo que era "Mi habitación", llegué y me lanzé a la cama boca arriba... - ¡Maldito viejo! ¡Ya veo por qué Ranma-kun lo odia!

- ¿Y cómo ese tal Ranma-kun sabe sobre ése anciano? - Dijo sonriendo Nabiki apoyada en el quicio de la puerta, yo volteé hacia ella...

- Pues... me contó que su padre fue estudiante de un tal anciano libidinoso llamado Happosai... pero no creí nunca que os lo hospedaríais en vuestra casa a ese viejo malnacido...

- El vive aquí por su cuenta, nunca lo hospedamos... - Dijo Nabiki seria

- Oh... - dije con lástima incorporándome - lo lamento de veras... como pude pensar tan bajo de ustedes... - me avergonzé por completo

- No te preocupes... - Dijo Nabiki guiñando el ojo - Así que el padre de tu novio fue estudiante de él, ¿no? pues que casualidad porque el nuestro también...

- Si, que casualidad... - Dije pensativa - ¿Tendrá algo que ver a con que haya sido yo con la que cambió con esa tal Akane?

- No lo se... creo que es un poco ilógico - Dijo suspirando - Pero bueno... eso no es lo que tiene mayor importancia en éste momento... el asunto es, ¿Cómo podremos regresarlas de nuevo? - Su rostro se puso pensativo y analizador...

- ¿Y si vuelvo a oler aquel incienso? - Dije esperanzada, podía ser una posibilidad...

- No lo creo... - Dijo escéptica - Quizás si lo hagas cambies con alguien totalmente diferente y se nos podría enredar la situación aún más...

- Tienes razón... - Dije perdiendo todo deje de esperanza - ...No lo pensé así...

- Akane es una chica muy sincera - Dijo, la ví sin entender a qué venía que emitiera aquel comentario - No es de dudar que quizás le diga a tu novio que ella no eres tu... - Entendí lo que quería decirme - ¿Crees que tu novio venga a buscarte?

- No lo dudo - Dije sonriendo confiada - Se que lo hará...

- Pues entonces, solo habrá que actuar como si nada sucediera - Dijo sonriendo de lado - Hasta que él venga a por ti... - Sonreí y le asentí - Mientras, vayamos a divertirnos un poco, ¿Qué dices?

- ¿A dónde iremos? - Dije un poco intrigada

- Iremos a almorzar, al cine, a tomar un helado... - Dijo enumerando las posibles cosas que haríamos esa tarde - Haremos como cualquier par de hermanas que se quieren... - Sonrió malevolamente

- No me convences - Dije entrecerrando mis ojos - Estoy casi segura de que me vas a limpiar los bolsillos de alguna manera

- ¿Yo? - Dijo indignada colocando una pose de horrorizada - ¿me crees capaz? - Yo asentí sin duda alguna - Yo no le vaciaría los bolsillos a una amiga... pero si a mi hermana - Dijo sonriendo malevolamente - Después de todo, ella me debe dinero y es la mejor forma para que lo pague...

- Bu. bueno si tu lo dices... - Dije nerviosa, ella sonrio y me tomó de la mano

- ¡Vayamos a divertirnos, pues! - Me dejé guiar y salimos de la casa con un simple "Ya volvemos"

Fuimos hasta el cine, compramos las entradas para una pelicula romántica-dramática (después de todo, amo ese tipo de películas), algunas botanas y entramos a verla... lloré a cántaros, fue una película muy linda, aunque comunmente Ranma me diga que no le ve la gracia a que llore porque "solo es una película"... Cuando salimos de allí estabamos en camino para ir a tomar un helado cuando...

- ¡Akane-san! - Escuché una voz varonil atras mio y volteé a ver al chico que "me" llamaba - ¡Oh Akane-san! ¡Tanto tiempo! - Repentinamente me abrazó, gesto al que quedé estática y completamente sonrojada...

- ¡Ryoga-kun! - Dijo Nabiki adelantandose al ver que yo no podía pronunciar ni un chillido - Tiene amnesia...

- ¿Amnesia? pero ¿Cómo? - Dijo soltandome y mirandome preocupadoy luego volteando a ver a Nabiki

- Happosai le colocó ayer un incienso que al parecer la volvió amnésica...

- Ya veo - Dijo el chico volteandome a ver - ¡Mi pobre Akane-san!

- Yo... acaso... ¿soy tu novia? - Dije sonrojada, él se sonrojó también y bajó la mirada, como pensativo...

- No... yo... etto... soy tu mejor amigo... - Dijo sonrojado y jugando con los pulgares... ¡Qué amor de chico!

- ¡Ah! De acuerdo - Le dije sonriendo, lo que hizo que él se sonrojara aún más - Íbamos a tomar un helado, ¿Nos acompañas? -

Él solo sonrio aún sonrojado y asintió levemente. Continuamos nuestro camino hablando de "mi" vida, de lo que fue "mi" exnovio, de mi amistosa relación con ese chico de la bandana... Llegamos a la pequeña cafetería y nos sentamos a tomar un helado...

- Oye Akane... yo... debo confesarte algo... - Dijo el chico muy sonrojado, supuse que quizás se declararía

- ¿El qué Ryoga-kun? - Dije sonriente

- Pues... ¿recuerdas la mascota que te hablé? - Dijo aún más sonrojado con la mirada baja y jugando con los dedos...

- Por supuesto, ¿Qué sucede con... - "¿Cómo se llamaba?... C-chan, O-chan, Q-chan, W-chan... ¡Ah si! ¡P-chan!" - ...con P-chan?...

- Bueno... yo... - Dijo subiendo la mirada y viendome directamente a los ojos - Yo... yo... yo...

- ¿Tu qué? - Dijo Nabiki fastidiada - ¡Anda ya dilo!

- Nabiki - La miré fulminante - No lo presiones... - Ella se encogió de hombros y suspiró fastidiada apoyando su codo en la mesa y sosteniendo su cabeza con la mano...

- Etto... yo soy... - Miró al suelo avergonzado - Soy ese cerdito negro... - Quedé un momento es estado de *Cuack*, luego de unos minutos reaccioné y lo miré tiernamente...

- ¿Ah si? - Dije sonriendole - Ya veo... caiste en una de las pozas de Jusenkyo, ¿no? - El me miró sorprendido y Nabiki sólo aparentádo sorpresa...

- ¿Co. Cómo sabes de Jusenkyo? - Me asusté por un momento, no sabía cómo saldría de aquel embrollo... - Digo... Siempre me has dicho que no sabes nada de China, y que te gustaría ir a conocerla... -

- Si bueno... - Dije nerviosa con una sonrisa falsa y una gotita en la sien - Lo que sucede es que... - Volteé buscando una excusa, y miré una agencia de viajes...- ...bueno... ya sabes... - Luego vi un folleto dentro de ella y "Tadan" se me prendió el foco - Lo vi en un folleto turístico... Je je...

- Ah... - Dijo aliviado - ...ya me extrañaba... Jajaja - rió un poco - ¿Puedes creer que empezé a pensar que no eras tu? - Me miró escéptico

- Ja ja ja ja - Reí falsamente - ¡Qué locuras piensas, Ryoga-kun!

- Ja ja ja, si muy gracioso... - Dijo Nabiki sarcástica - ...Ryoga tienes una mente muy imaginativa - Me miró malevolamente

- Si... - Dijo él - Bueno señoritas, me voy de nuevo de viaje... -

- ¿Ya te vas? - Dije desanimada, en realidad era muy cómodo hablar y estar con él... - ¿Por qué? - Lo miré curiosa, él se sonrojó y me sonrió...

- Es que... debo llegar a Kyoto... son... cosas personales que debo arreglar con alguien... - Dijo tronandose los nudillos

- ¿Alguien? ¿En Kyoto? - Dije confundida - ¿Quién?

- Un viejo amigo de la infancia... - Dijo sonriendo malevolamente - Bueno, las veo luego... - Besó la mano de Nabiki muy al estilo de aquellos tiempos donde lo hacían los hombres a las mujeres y luego besó mi mejilla, haciendome sonrojar completamente... me miró complacido e inició su viaje por algun camino indefinido...

- Ahi va de nuevo a perderse... - Suspiró Nabiki - es todo un torpe...

- A mi me pareció lindo... - Dije un poco risueña

- ¿Ya te enamoraste de él? - me sonrió pícaramente mientras yo la miraba sonrojada y nerviosa

- ¿Q. Qué dices? ¡Yo tengo un novio! - Dije un poco enojada - ¿Cómo pretendes que me enamoraría de otro?, ¡Éso solo sucediera si fuera una infiel!

- No lo se mi querida Ukyo - Dijo sonriendome nostálgica - La vida a veces te da giros impredecibles... quien sabe... no hay de malo enamorarse de otra persona...

- ¡Si está mal! - Dije levantandome - Ya te lo dije, no soy una infiel, y yo amo a Ranma... - Saqué dinero de mi bolsillo y lo dejé en la mesa, luego me fui caminando en alguna dirección indefinida...

Seguí caminando, mirando el atardecer y las barandas que estaban a mi lado... me detuve un rato y me apoyé de una de éstas...

- ¿Estoy verdaderamente enamorada de Ranma?... - Me dije pensando en él, en ese lindo hombre que hizo un cielo mi vida... miré el cielo melancólica, como si allí se encontrara la respuesta a mis dudas - Si, eso es seguro... lo amo... pero... ¿Me he enamorado de Ryoga?... -

Pensé en ése chico... es su sonrisa... en que apenas unas horas antes que lo había conocido y ya sentía una especie de... ¿atracción..?

- Si... eso debe ser... atracción... a eso no se le llama amor... - me dije dandome una pequeña cachetada en mi mejilla - Sin embargo... es tan... simpático... - Sonreí embobada y volví a retomar mi camino...

Nabiki me alcanzó y me guió hasta la casa... pues estaba encaminandome hacia otro barrio... Entramos y Nabiki saludó con el típico"Ya llegamos". Esa mujer, nuestra "Onee-san", se acercó a nosotras y nos dijo que la cena estaba lista por lo que nos fuimos a la mesa. Todos estaban en los mismos lugares de antes, así que no me quedó de otra que sentarme de nuevo junto a Nabiki...

- Y... ¿Qué hicieron hoy mis niñas? - Dijo el hombre sonriendonos muy paternalmente... Nabiki sonrió malevola, algo que no me gustó para nada...

- Pues... fuimos al cine - Dijo colocando la punta de su dedo índice en su labio como tratando de recordar - vimos una película que era muy romántica, y al mismo tiempo muy dramática, demasiado cursi para mi - bufó aburrida - luego fuimos a comer helado... y nos encontramos a Ryoga-kun... - Me miró malevolamente... - Y al parecer alguien terminó algo... ¿acortejada?...

- Nabiki que tonterías estás...

- ¡Oh mi niña! - Dijo sonriente mi padre - ¡Por fin volviste a tocar el amor!

- ¡Que tierno! - Sonrió la mujer tiernamente - Se enamoró de su mejor amigo... ¿No es hermoso?

- ¡Yo... yo no me enamoré de Ryoga! - Dije sonrojandome enojada

- ¡Ooh sí que lo hiciste! - Fulminé con la mirada a esa estafadora que "tenía" como "hermana"

- ¡Basta! - Dije levantandome enojada - ¡No lo estoy! ¡Me largo para mi... habitación! - Dudé en decirlo ya que no estaba acostumbrada a ello, luego me volví sobre mi y caminé en dirección a las escaleras, que ya tenía acostumbrado a que eran la entrada a las habitaciones...

- Hija... - Dijo de nuevo el hombre suavemente, to me detuve y lo miré por sobre mi hombro con el ceño fruncido... - Yo lo apruebo - Sonrió mientras yo me sentía aún más colérica y subía a mi habitación dando un fuerte portazo...

Me cambié inmediatamente y me arrecosté sobre mi cama mirando hacia el techo, reflexionando enojada todo lo que habia sucedido... me sentía confundida... "¿Amo a Ranma o a Ryoga... a Ryoga o a Ranma?" es una pregunta que rebota por mi cabeza y no me deja en paz... me levanté y revisé el cajón del escritorio que estaba al lado de la cama, encontré una hoja y un lápiz y aquí estoy, escribiendo una hoja como "diario personal" para desahogarme...

Bien, ahora que he terminado mi desahogo, me iré a dormir... estoy agotada y... bueno... mañana será otro día de locuras con ésta familia... solo espero poder ver a Ranma pronto... y volver a ver a Ryoga...


Bueno, es todo por hoy... solo deben esperar a que haga el otro capítulo y quizá publique el que ya está listo xDD

pero mejor esperar un poco para poder publicar más seguido =P

bien, podemos ver que Ukyo empieza a sentir dudas, sobre si ama a Ranma o a Ryoga... así que se pone interesante =P

Explico algo rápido:

*Estado "Cuack": Un estado de "Shock" pero consciente y que para agregarle un toque gracioso dices cuack como un pato... xDDD

Espero que os guste n_n me dediqué tanto tiempo solo para que lo leais y os encante... xDD

please, me dejan reviews ouo para saber su opinion, y cualquier crítica constructiva es plena y totalmente aceptada, y tomada en cuenta para ver en qué puedo mejorar xDD

Cuidaoss!! Besitoss!!

sayiitooo!!

Att:

Nani-Chan