2 de agosto de 2557
Bosque de los elfos de lodo.
El fuego apaciguo, y las botas de los Marines, SCDO y Spartans no se hicieron esperar sobre las cenizas de lo que alguna vez fue un próspero boque, la tierra aún estaba cálida, y se podía escuchar de vez en cuando alguna que otra braza prendía por ahí las figuras de las ramas a medio quemar y las de las manos de las personas que vivieron ahí a veces se confundían y daban mala espina a las Marines.
John y los SCDO caminaban desalentados mientras que Kelly acompañaba a las Marines por si necesitaban apoyo Linda buscaba por su cuenta indicios de algún superviviente pese a que el suelo de color gris no daba mucha esperanza, con cada paso que daban se solían levantar la cenizas y con ello se esfumaba la esperanza de encontrar a alguien.
La Marine de cabello castaño, desalentada y triste por el suceso se recargo sobre un pozo y dejo caer una cubeta con soga, cuando el recipiente toco fondo escucho como golpeo con algo, la chica sorprendida tomo la linterna de su chaleco y aluzo, al fondo del pozo podía ver a una chica de piel blanca, cabello dorado yo pajes verdes sus cabellos se extendían flotando sobre la poca agua que contenía el pozo la joven reposaba inconsciente y con manchas de ceniza y carbón sobre sus mejillas probablemente lo que callo dentro durante el incendio.
-¡Tenemos un superviviente!. Grito entusiasmada. Cuando la Marine termino de ajustar sus cuerdas para hacer rappel comenzó descender para sacar a la joven en el fondo, bajo, la aseguro, checo sus signos vitales colocando sus dedos en su cuello checando pulso, temperatura etc. y comenzó el ascenso, donde en la superficie el Jefe maestro ayudo a ambas a subir sin lastimarse con los filosos bordes del pozo. Una vez en una zona segura la Medico de ojos zafiro estabilizo militarmente a la chica, es decir, lo suficientemente caliente como para que no esté fría y lo suficientemente hidratada para que no tenga sed, ayudándose también de unos cuantos suplementos y analgésicos por si despertaba adolorida de alguna lesión.
-La chica ya está estable jefe. Dijo la médico del escuadrón.
-Muchas Gracias eh… Se detuvo a pensar unos instantes.
-Mari Señor. le extendió la mano. – Mari Kurokawa. –No tuvimos el placer de presentarnos ayer. John agradeció el gesto y contesto con la serenidad de siempre
-Muchas Gracias Kurokawa. A lo que la chica intentaba entrar en más confianza con John. –Puede decirme Mari señor. Le respondió al mismo tiempo en que sonreía.
–Gracias Mari, Soy John ¿El nombre de quien saco del pozo a la chica es…? –Shino Kuribayashi señor, también es japonesa, al igual que el
-El resto de la sección, lo imagine. Contesto John poco asombrado.
-Señor, las orejas de esta muchacha son puntiagudas, me rcuerda a los cuentos de hadas será… ¿Una Elfa?.
John miro sus ojos zafiro unos instantes para después voltear a ver a la joven reposada sobre una camilla en el vehículo.
-Hemos peleado con legionarios, ogros y dragones. Supongo que ya tenemos el juego completo.
El grupo decidió regresar a Coda para dejar a la civil y reabastecerse de alimento, que si bien los Spartans podían pasar meses sin comida y semanas sin agua los soldados comunes eran otra historia, apenas llegaron devuelta al pueblo y les contaron lo que paso todos se volvieron locos y comenzaron a empacar.
-¿Jefe….? Pregunto Kelly.
-¿Si?.
-¿Puedes decirme que les contaste? Volvió a hacer una pregunta
-Únicamente la verdad. Replico. –Según me conto el alcalde una vez que un dragon ataca una aleda destruirá otra y otra así hasta no dejar nada a su paso.
-Entonces ¿Qué haremos?. Kelly insistia en ayudar a la aldea mientras que John no se veía ajeno a ese pensamiento.
-Parece que van a migrar a un lugar seguro, deberíamos ayudarlos ¿no crees?. John volteo a ver a Kelly al decir esto último.
El equipo de reconocimiento se ofreció para ayudar con la logística y organización de las caravanas y apoyo si esa bestia los amenazaba en su viaje, para alivio del alcade sin embargo algunos civiles dudaban de esta acción, las "magia" que utilizaban sin duda tenia al imperio contra las cuerdas y los Spartans eran imponentes pero ¿Protegerlos de un dragón de fuego? Eso era demasiado incluso para este ejercito tan poderoso, al menos para los ojos de los civiles de ese lugar.
En las afueras del pueblo un hombre de edad avanzada salió de su casa renegando acerca del tema del dragón de fuego y la mudanza -¡No! ¡No! ¡Necesito más! ¡Quiero todos mis libros! ¡Aaahhh!. El anciano se tropezó por cargar libros de más, cayo rodando por las escaleras hasta llegar a los pies de una joven.
-No podemos llevar más libros, maestro Kato. Le respondió la chica que tenía el cabello azul y ojos color cielo. –¡Lelei! ¡No digas tonterías! Siempre habrá lugar para uno más. Decía mientras acomodaba unos cuantos libros sobre una carroza donde los estaban apilando, una vez terminaron las discusiones ambos subieron a la carroza, Lelei tomo las cuerdas y ordeno a la mula moverse.
-… No se mueve … Dijo Kato avergonzado. –Le dije que era mucho peso. Contesto Lelei mientras evocaba un hechizo que hizo levitar la carroza permitiéndole al animal avanzar.
En la Salida al pueblo La chica pelo azul escucho un idioma que llamo bastante su atención, bajo de su carroza para investigar más sobre el extraño lenguaje que jamás había oído –¡Lelei ten cuidado¡. gritaba su maestro sin embargo la chica quedo hizo caso omiso a las advertencias de su maestro quedando delante de un niño tumbado en el suelo hasta que Mari llego a auxiliarlo.
-Cuidado pequeña es peligroso. Le advirtió en su idioma. La chica asombrada quiso aprender de estas personas.
-Médicos… y hablan mi idioma.. Pensó para sí misma la adolecente al mirar mejor las ropas de la extranjera noto como no se parecía a nada que hubiese visto antes, su casco pequeño, hombreras, una especie de pechera con muchas bolsas al volear a su alrededor observo a más de los extraños hombres y mujeres, hombres con cascos que les cubran el rostro y a gigantes que parecían cargar armaduras de metal. Un relinchido la saco del trance que la tenía maravillada y al voltear con Mari se topó con un frenético caballo que estaba por aplastar a ambas hasta que el jefe se abalanzó sobre el equino haciéndolo correr en otra dirección.
Lelei quedo momentáneamente petrificada, lo ultimo que vio fue un destello azul que salio por la espalda del hombre y momentos después el caballo estaba tendido en el piso ¿Cómo era posible que estas personas fuesen tan fuertes? ¿Quiénes eran? ¿Magos también? Imposible, la magia no era tan efectiva para el combate ¿O sí?.
-Me… salvo… esta gente… ¿De dónde es…?. Sintió la presencia de alguien aun lado suyo. –¿Estas bien?, Lelei se volteo y vio al hombre que le salvo la vida, se asustó bastante al ver a aquel hombre estando de rodillas y aun así siendo más alta que ella.
La chica se quedó en silencio junto al jefe, ella no podía creer lo grande que era cielos que casi podía poner su mano en su visor y le sobraría espacio, por su parte, el jefe no podía dejar de ver a la joven pelo azulado.
Una voz femenina interrumpió detrás –Tómale una foto, durara más. Dijo Shino con una sonrisa burlona.
- ¿Yo?. Se preguntaron ambos al mismo tiempo.
Tiempo después ya en ruta hacia un nuevo destino y con los vehículos de la UNSC sirviendo de escolta para los lugareños se encontraba John en su vehículo de transporte de personal junto con la elfa tendida en el suelo y unos cuantos niños que no tenían carreta mientras que en el otro móvil de transporte Linda, Shino Kuribayashi y Mari con más niños. El vehículo de John se encontraba justo al frente de todas las carretas seguido del Warthog con Kelly otro SCDO mientras que las chicas iban hasta atrás de la última caravana manteniendo contacto con radio, el viaje se había tornado bastante monótono y aburrido, menos para los niños quienes seguían preguntando asombrados sobre mas historias de los impresionantes guerreros.
-¿Y como saben nuestro idioma?. Preguntaba un niño curioso, Shino solo levanto la mano y señalo al visor que tenia en el casco. –Este dispositivo traduce lo que ustedes dicen en nuestro idioma y nos da sugerencias para responder o, nos brinda oraciones completas a partir del nuestro.
-¿Ustedes nos protegerán del dragón?. Pregunto una niña de aspecto maltratado abrazada de su hermano, Shino volteo a ver a Mari quedándose en silencio unos momentos. –haremos nuestro mejor esfuerzo.
Todo parecía paz hasta que el piloto freno de golpe llamando la atención del jefe
-¿Qué sucede soldado? Pregunto curioso.
-Señor mire adelante. El jefe volteo para ver una especie de hacha medieval más parecida a una alabarda, al bajar la mirada una chica con vestimentas negras y rojas entro en su campo de visión.
-¡Una loli gótica!. Grito enérgico Kurata, mientras que el jefe solo se extrañó por los términos que no entendía del todo.
Los niños que viajaban en las caravanas y algunos en el móvil de personal se bajaron y corrieron hasta la chica elogiándola y agradeciendo su presencia, otros se arrodillaban y oraban frente a ella.
-¿Una figura religiosa? Pregunto John.
-No, no más religiones extremistas, no por favor… Decía el SCDO mientras que se escondía detrás del volante.
-¡Oráculo! ¡Estas personas nos salvaron!. Grito un niño entusiasmado
-¿Los salvaron?. ¿No los obligaron a venir entonces? Pregunto asombrada la chica, mientras volteaba a ver el visor dorado del jefe, se acercó a la ventana del vehículo.
-¿Cómo funciona esto?. Pregunto mientras veía el interior de móvil de transporte.
-No lo sabemos, pero es más cómodo que las carretas. Dijo sonriente un niño. Mientras la mirada de la chica se desviaba ver al niño con ojos de asombro en la extraña joven.
-¿Enserio?. Volteo a ver al Jefe –Me gustaría saber cómo se siente, me gustaría montarlo…
Kurata trago saliva de manera nerviosa mientras que el jefe se limitó a guardar silencio un poco confundido por debajo del casco. Instantes después la joven de aspecto infantil se acomodaba en las piernas del jefe –Jefe… ¿no cree que es un poco egoísta que solo usted reciba cariño de mujeres bellas? Dijo envidioso el SCDO.
El jefe algo incómodo por la situación se limitó a intentar mover a la chica de sus piernas pues estaba comportándose de manera extraña, moviéndose muy raro, el SCDO abrió los ojos de par en par al ver lo que la joven hacia y como el jefe intentaba quitársela de encima.
-Niña no deberías sentarte así en un auto es peligroso. Reprocho John mientras cargaba a la intrusa. -Mi nombre es Rory Mercury y no me gusta que me llamen niña. Decía mientras se aferraba al pecho del jefe –Bien Rory, se amable y siéntate en medio. Termino John mientras acomodaba a Rory en el asiento de en medio poniéndole el cinturón mientras que ella se limitaba a entender cómo funcionaba ese artefacto que la sujetaba y a como librarse de él.
-Jefe tenemos una situación aquí. Hablo Kuribayashi por el radio - ¿Qué sucede? Pregunto el jefe mientras intentaba que la chica gótica no tocara el micrófono del radio que tenía en la mano –Parece que una carroza se atoro en el fango algunos hombres del pueblo intentan ayudar, pero parece que… Se escuchó como la puerta del móvil de abrió, Linda Salió al exterior a ayudar a los muchachos que se veían bastante fatigados por la tarea, los hombres se intimidaron al ver a una figura con rostro metálico y estatura imponente acercarse a ayudar, los hombres se hicieron a un lado y la Spartan sola comenzó a empujar de la carreta para que en cuestión de segundos estuviese totalmente fuera del barro. Los jóvenes estaban boquiabiertos mientras que Linda se retiraba el casco para revelar su sexo, apenados y llenos de vergüenza se retiraron dando las gracias a la Spartan.
-Olvídelo Jefe el problema se solucionó… Dijo Kuribayashi por la radio.
-Bueno espero que el resto del camino sea ameno y sin problemas decía el SCDO
-Espero lo mismo. Concordó el jefe mientras veía a la joven que aun tenia estirada su mano.
Pasaron varios kilómetros mientras que la calma ganaba terreno en el convoy y en las carrozas, el jefe ya más sereno volteo a ver por el retrovisor a Rory y noto que esta seguía mirándolo fijamente con una sonrisa en la cara como en los últimos 34 minutos recorridos.
-Dime ¿Qué hay debajo de esa máscara de hierro?. Dijo Rory mientras ponía su mano en la pierna del jefe, este se incomodó de nuevo.
-Hay una mezcla entre máquina y hombre. Intervino el SCDO, -¿Así?. Dijo la chica pegándose a la fría armadura de John, El solo se estremeció al oír estas palabras, recordando lo que Cortana le había dicho alguna vez "Prométeme que al terminar con esto, sabremos quién de los dos es la máquina."
-¿Quién es la maquina…?. Dijo John para sí mientras miraba por la ventana, miro al sol unos momentos y vio como un dragón pequeño era devorado por uno más grande, para ser exactos el dragón de fuego que ataco la aldea de elfos.
–¡Acciones de combate y distracción ahora!. Grito por el radio haciendo que los vehículos rompieran fila y comenzaran a alejar al dragón de los civiles, el warthog comenzó a disparar su torreta montada atrayendo la atención de este mientras que detrás de él, Linda disparaba su rifle de francotirador para que no alcanzara por completo al otro auto. La chica rubia se despertó y tapando sus pechos con una sábana con la que yacía inconsciente, se puso de pie y se acercó con John gritando mientras tenía su dedo en ojo.
-¡Ojo! ¡OJO!. El jefe miro a detalle a la bestia y noto que uno de sus ojos estaba lastimado por lo tanto dejarlo ciego sería más fácil. –Linda, Dispara a su ojo derecho para dejarlo ciego. El caos no se hiso esperar, carretas en llamas, personas huyendo despavoridas, Lelei y Kato haciendo que su mula corriera a toda velocidad, el dragón había sembrado el pánico entre la gente.
Linda identifico el ojo sano cargo su rifle y de un disparo dejo cegado a la enorme bestia, Kelly salto del warthog y comenzó a disparar a los pies del dragón con un DMR llamando su atención y evitando que al volar aplastase a alguien. –Sígueme bastardo. Gritaba mientras alejaba más y más a la creatura de los niños y mujeres.
John salió del móvil con un láser Spartan mientras apunaba a las alas de la bestia, una vez seguro de su tiro disparo el arma y corto una de sus alas, Rory estaba asombrada de presenciar como un grupo de "hombres" estaban derribando a semejante monstruo.
-¡El láser se está enfriando denme fuego de cobertura!. Grito John.
Hasta que el arma emitió un sonido al mismo tiempo que una luz cambio de rojo a verde. Apunto a la cabeza del monstruo y de un disparo la enorme bestia comenzó a caer ante el asombro de todos los presentes.
-Imposible… Decía Kato mientras veía el cuerpo inerte del Dragón.
-¿Maestro que significa esto? ¿No son las personas a las que el Imperio les declaro la guerra?. Pregunto Lelei.
-Me temo que si… El Imperio está acabado. Dijo Kato.
el lugar se llenó de murmuros, después llego el silencio, breve pues aplausos y alegría colmaron el valle, los pueblerinos se acercaron y abrazaron a los Spartan, a los Marines y a los SCDO con asombro, sentían como si les hubiesen quitado toneladas de miedo de encima, literalmente.
Desgraciadamente después de la emoción llego el llanto pues algunas carrozas fueron alcanzadas por el fuego o las extremidades del monstruo, niños y familias llorando a sus hijos, las pérdidas fueron dolorosas pero ahora con ese monstruo muerto los soldados del UNSC y los nativos de ese mundo pudieron darle un entierro apropiado a sus seres queridos, una fila de soldados estaba de pie frente a un lecho improvisado, John escucho el llanto de una niña detrás de él, se dio la vuelta y vio a na chica con vestido rosa, descuidado y sucio conmovido se agacho para consolar a la niña.
-Señor, por favor no nos abandone, mis hermanos y yo perdimos a nuestra madre y a nuestro padre. Decía la niña perdía entre llanto, John supo reconocer a su hermano, era el niño con el que Kelly y Linda tuvieron contacto. –Tengo miedo no nos abandone, no nos deje a morir aquí no conocemos este lugar, por favor, por favor. Continuaba la niña mientras su hermano la abrazaba.
-Tienes que ser fuerte soldado, debes proteger a tu hermana. Dijo John casi a secas.
-No puedo señor, no soy tan grande o fuerte como usted… decía el niño mientras se secaba las lágrimas con su manga.
-Lo harás… John llevo las manos a su casco, Kelly y Linda dejaron caer las mandíbulas al igual que todos los SCDO y marines quienes voltearon para ver algo que jamás crearían presenciar.
John se levantó despacio el casco revelando el rostro de un hombre marcado por la guerra, un cráneo con heridas, algunas en el rostro, piel blanca y con una mirada que ardía como el fuego, un temple de acero que hizo que la piel de más de uno se erizara sobre todo la de sus compañeros que no acababan de creer lo que estaba pasando.
-Hijo, la fuerza no se trata del tamaño o de las medallas que cuelgan de tu pecho. John puso su mano en el hombro del chico. –Se trata del coraje y disposición que tengas para proteger a los seres que más amas. El llanto del niño ceso mientras miraba asombrado a John. –Ya no tienes opción, debes ser fuerte, pero recuerda siempre que las mejores espadas se forjan al rojo vivo. –los ojos del niño se llenaron de emoción. –A ti y a mí nos foja el dolor, y ese dolor te dará el valor para proteger lo que amas y de ese valor nacerá toda la fuerza que necesites para seguir adelante. El niño no pudo más y abrazo al Hombre que tenía delante, John le correspondió el abrazo junto con el de su hermana y pronto la mayoría de niños estaban cerca del hombre al que consideraban "Su héroe"
Rory miraba con especial interés y admiración la acción humana de John, hasta que las otras dos Spartans la distrajeron hablando.
-Así que… John 1-1-7 nunca dejas de sorprenderme… Dijo Kelly mientras que sintió como alguien se unía a la conversación.
-¿No es muy común que el muestre su rostro?. Pregunto con sumo interés Rory a las hermanas de guerra.
-No realmente, siempre prefiere la soledad de sus pensamientos, no estamos acostumbradas a ver a John sin su casco últimamente, a decir verdad ya tenía tiempo sin ver su rostro. Dijo Linda.
–ya veo… Dijo Rory – Así que si hay un hombre debajo de esa coraza de acero…
Linda se acercó a John después de que los niños habían decidido subirse al Móvil.
-¿Qué te sucede John? Pregunto mientras lo miraba a los ojos.
-Solo intento cumplir una promesa. Dijo John volteando hacia el vehículo mientras veía a Lelei al verla una sonrisa se dibujó en su rostro. "Adivinaras quien es el hombre y quien la maquina" Esas palabras de Cortana no dejaban de hacer eco en su memoria.
Lelei, cerca del vehículo de personal miraba con atención a John. Estaba interesada en saber más de las personas que habían salvado lo que quedaba de la aldea, giro la cabeza y dentro del vehículo estaba la Elfa quien se presentó ante ella como Tuka Luna Merceau.
Minutos después ya con las penas y llantos apaciguados John hablaba con el alcalde de la aldea.
-¿Por qué no pueden llevarse a los niños? ¿Por qué no regresan a su vieja aldea? Pregunto algo desconcertado el hombre de metal.
-Ya hemos recorrido mucho como para volver a esos asentamientos que muy probablemente el Dragón ya haya destruido, sin embargo, sabemos que unos kilómetros más adelante existe un verde valle que nos ayudara a subsistir por mucho tiempo. Se detuvo y miro con pena al jefe –Les estamos muy agradecidos por ayudarnos, pero ahora con esa cosa muerta podemos ir solos, por desgracia nos queda poca comida y no podemos llevarnos a los niños y mujeres que quedaron sin familias. Termino el hombre mayor con su sombrero en las manos.
-No entiendo, pero respeto su decisión. Dijo serio el jefe observando como el señor de la aldea procuraba no mirarlo a los ojos. La hora llego y los pueblerinos ahora nómadas subieron a sus carrozas para continuar con el viaje despidiéndose de los hombres y mujeres que les salvaron la vida.
-Jefe… se acercó Kelly a hablar con John. -¿Por qué abandonaron a los niños? pregunto desconcertada. -¿Qué haremos con ellos?
-No te preocupes Kelly, alguien en la ONI me debe un gran favor. Respondió sereno.
-Tratándose de ti creo que toda la humanidad te debe un favor. Dijo Kuribayashi mientras llevaba sus brazos a la cabeza para estirarse y ver mejor el trasero del jefe.
-Llevaremos a los civiles a la base, hablare con alguien… mientras tanto súbanlos a los vehículos yo me encargo. Si alguien pregunta quien ha dado la orden diríjanlos a mí.
Lelei vio los ojos del jefe por unos momentos sintiéndose tranquila mientras que Rory no esperaba más de unos soldados ejemplares como ellos.
