.:—CAPÍTULO 3 "—:

Después de haber perseguido insistentemente a Kanda" por lo que parecían eternas horas de pasillo en pasillo a través de toda la orden, había cedido, no él como se supone que debía ser, ella al fin lo había dejado en paz, aunque no del todo, Amelie escoltaba la puerta de la habitación a la que él había entrado apenas dos horas atrás aproximadamente.

Amelie podría llegar a ser persistente, y aun que sabía darse por vencida algunas veces, este caso no lo era. Kanda había seguido su camino directamente a lo que parecía su habitación y no había salido.

Ahora, ambos se habían saltado la hora de la cena y ella estaba segura que en cualquier momento, Kanda saldría de su cueva y ella volvería a insistir hasta cansarse hasta que por fin, le dejara cuidar de él y su estúpida herida.

Se suponía que no demoraría tanto, es decir, ¿Qué tanto tiempo podría llevar darle primeros auxilios a un tipo con, a lo que a Amelie le parecía, complejo de superioridad? Se suponía que no mucho.

Generalmente, las personas llegaban a hastiarse y hartarse de sus insistencias que terminaban concediendo sus peticiones, pero esta vez era diferente. Pensó mucho en dejarlo solo y que se muriera desangrado, esa era la idea de Amelie, sin embargo, todos—O la mayoría—Sabían que la muerte de Kanda era más bien poco posible que sucediera hasta no dentro de un margen de lo que podrían ser años, y mucho menos por lo que él llamaba "Un simple rasguño"

"Menudo tonto…"

Y entre sus pensamientos de odio—casi resignación—y quejas por su atareada tarde corriendo de un lado a otro por horas, persiguiendo a cierto amargado, al fin decidió que merecía un respiro y cuando menos lo esperó, se quedó dormida; sentada enfrente de la puerta de lo que estaba segurísima, era la habitación de Kanda. De vez en cuando hablando entre suspiros y sumida en un sueño bastante profundo, maldiciendo al chico de cabello largo y de color aparentemente azulado, con carácter tan terriblemente frío. Kanda parecía tan oscuro y gélido, justo como esa misma noche.

"Estúpido cola de caballo…"

(...)

Solo minutos después de asegurarse que la "novata" del grupo de médicos de la enfermería de la orden estuviera completamente dormida, Kanda salió de su habitación. Estaba molesto y tenía una profundas ganas de degollarla por haberle perseguido durante todo el día, no había comido nada desde que había regresado de la última misión y ella le había estado dando lata desde el preciso momento en que a Lavi se le ocurrió llevarlo a casi rastras a la enfermería.

Odiaba a ambos ahora.

Siseo por lo bajo y desenfundo la katana que cargaba consigo y la acerco con sigilo a su cuello amenazando con realmente, matarla.

Le observó con detenimiento un segundo bajo la poca iluminación del pasillo…

Soltó un suspiro y prefirió alejarse, decidió que no valía la pena, siempre y cuando no la volviese a ver estaba totalmente bien, le perdonaría solo esta vez. Kanda pensó en no perder más tiempo y comenzó a caminar apresurado con pasos pesados hasta el comedor en busca de algo de comer, no sin antes dedicarle una mirada amenazante a la chica que se torcía de manera entra contra el balcón del pasillo, justo enfrente de su habitación.

Entre sus pensamientos le pareció que la forma en la que dormía podría resultar dolorosa para ella después, pero tan pronto eso pasó por su mente, se dijo a sí mismo, que realmente ese no era su problema y siguió su camino.

(...)

Abrió lentamente sus ojos, la iluminación de los pasillos le hizo pensar que incluso seguía siendo de noche, pero bastó un par de segundos y un parpadeo para esclarecer su visión para notar que efectivamente era un poco más claro, más a aparte, pensó que había más alboroto a lo lejos comparado a lo que recordaba antes de quedarse dormida enfrente de la puerta que "vigilaba".

El pasillo se veía igual de vacío y todo parecía exactamente igual a excepción de la luz. Ningún avistamiento de alguna persona o el sonido de pasos.

Nada.

Volteo a ver hacia los lados, pero tan pronto como lo hizo la punzada de dolor en su cuello le hizo volver a su posición.

Arrugo su entrecejo y llevo una de sus manos a la parte adolorida intentando calmar el dolor, pero era bastante evidente que algo como eso no iba a ayudar en nada. El dolor realmente era casi insoportable y tenía muchas ganas de echarse a llorar… había pasado toda la noche en una mala posición en su cuello.

Amelie era demasiado "delicada" y podía a llegar a exagerar mucho. Sin embargo ella se aseguraba que no lo hacía.

—¡Por la Mierda!—Maldijo y volvió a sisear haciéndose una bolita humana mientras se arrullaba a sí misma. Entonces comenzó a blasfemar como si no hubiese mañana entre quejidos. —¡Le arrancare el cuello a ese imbécil, le daré su carne a los perros y luego bailare en su maldita tumba!

Si…Amelie era "Delicada".


Capítulo bastante corto, aviso que es posible que lo actualice lentamente, prometo mejorar y actualizar tan pronto como pueda ;;;;