Los personajes principales pertenecen a Stephanie Meyer.
Capítulo beteado por Laura Segura, Betas FFAD.
groups/betasffaddiction/
Si quisiera ser sincera conmigo, no debería recordar, pero qué hago si mis recuerdos y hasta mi piel me lo están evocando a cada instante desde que decidí que no lo volvería a ver. Siento sus manos tomándome con firmeza, pero a la vez con aquella ternura tan particular de él, la cual solo usaba conmigo y yo lo sabía. Sus besos en cada rincón de mi cuerpo, que me hicieron ser consciente de lugares que aun no conocía de mí. Lo amo y lo amaré siempre, pero ahora sé que aquella noche de amor que compartimos nunca se repetiría, por nuestro propio bien, aunque sé que en mi cuerpo y alma siempre vivirán aquellas palabras: Nunca sentirás con nadie más algo similar, mi Bella preciosa.
Terminé de guardar mis cosas en las maletas y me dirigí a la sala, donde esperaría a que amaneciera para solucionar este problema.
— ¿Bella? —Kate contestó su celular al segundo tono.
—Hola, Kate. ¿Cómo vas?
—Bien, un poco impresionada por tu pronta llamada. —Hubo un silencio cómodo, yo sabía que ella me podría ayudar con mis planes—. Y dime, ¿en qué te puedo ayudar?
—Emm, Kate, por lo que me contó Charlie, tú y Garrett tienen poder legal sobre mí, y me preguntaba... —Suspiré—. ¿Será que me podrían ayudar a salir del país antes de la fecha que tenía planeada?
— ¿Salir del país? Bueno, Bella, pues claro que te podríamos ayudar, pero, ¿te parece si nos vemos y lo hablamos con calma?
— ¿En el café en media hora?
—Allá estaremos.
—Okey. Y gracias, Kate.
—No te preocupes, Bella, sabes que te ayudaríamos en todo.
—Nos vemos en un rato.
En cuanto terminé la llamada, la puerta principal se abrió.
—Isabella —dijo Edward, quien venía totalmente mojado a causa de la lluvia que en este momento caía sobre Seattle—. Amor...
—Amor nada, Edward. Tú y yo no tenemos nada de que hablar. —Traté de salir, pero él me lo impidió—. ¿Te podrías quitar? No estoy para tus juegos.
—Claro que no, Isabella, tenemos que hablar.
—Ya te lo dije, no tenemos nada sobre que hablar. —Pasé por su lado bruscamente.
—Te amo —dijo con la voz rota.
—Lastimosamente, yo también te amo, pero eso no cambia las cosas. Edward, lo que hiciste no tiene perdón. —Me dirigí a mi auto, donde ya se encontraban mis pertenencias y partí rumbo al café del pueblo.
La lluvia caía sobre el auto en cantidad, la última vez que había llovido de esta forma fue hace dos meses, cuando me fui a vivir con Edward. Odiaba cuando llovía así, fuertes rayos y truenos hacían eco en mí cabeza.
—Bella, cariño —me saludó Kate en cuanto entré al café.
—Hola, Kate, Garrett —los saludé con una inclinación de cabeza.
—Toma asiento —me ofreció Garrett en cuanto se puso al píe de la silla desocupada.
—Gracias —le susurré.
El café estaba vacío, cosa que pasaba cada vez que llovía. El lugar tenía una ambientación marrón y oscura, iluminado por unos candelabros en forma de araña que adornaban el techo, dándole su toque de seriedad al local. Las mesas eran redondas, en las cuales había una decoración hecha con granos de café. El piso era de madera y el techo de palo rollizo.
—No quiero que nos vayamos por otros temas. —Suspiré—. Como sabrán, ya terminé la escuela y solo tengo que esperar una semana para poder tener mi diploma, pero no puedo seguir más en el país. —Una lagrima traicionera se escapó, pero no tenía la fuerza para secarla con mi mano, no quería que me vieran débil pero, al fin y al cabo, eran mis padres, ¿no? Se supone que puedo confiar en ellos.
—Isabella, como sabrás, Kate y yo vivimos ahora en Londres y nos vamos en dos días, así que... —Se puso de pie y me tendió su mano derecha—. ¿Nos dejarías recuperar estos 16 años perdidos y vivir con nosotros en Londres?
Paseé mi mirada sobre Kate y Garrett, como si se tratara de un juego de tenis. En estos dos meses se habían ganado mi confianza y había notado que teníamos mucho en común, ellos me ayudarían a salir del país lo antes posible, así que, ¿por qué no vivir con ellos mientras me instalaba en Londres?
—Gracias —le dije con una gran sonrisa al tomar su mano.
Vi a Kate, quien no podía contener las lágrimas.
—Gracias a ti, cariño, por darnos esta oportunidad. —Kate me abrazó tan fuerte como lo necesitaba en ese momento, a nuestro abrazo se unió Garrett—. Te prometemos que seremos los padres que no pudimos ser en estos 16 años.
— ¿Bella?
No puede ser, esa voz, me golpeé mentalmente al recordar que nos estábamos dando una muestra de cariño en un lugar público.
—Alice. —Me puse nerviosa y solté a Garrett pero él no a mí.
— ¿Quiénes son ellos? —Señaló a Kate y Garrett.
Mierda, ¿y ahora qué le diría? No quería decirle que eran mis padres, pero tampoco los podía negar con mi mejor amiga. Así que si ella se enteraba, ¿qué podría suceder?
—Siéntate, Alice, esto tomara tiempo. —Vi a Kate y a Garrett, quienes me miraban sorprendidos por lo que iba a hacer, luego se dirigieron una corta mirada y ambos asintieron con la cabeza dándome apoyo. Tomé asiento en medio de ellos—. Alice, te presento a Kate y Garrett Denali.
—Hola, mucho gusto —dijo aun confundida—. Bella —Suspiró—, lo siento, pero sé que no eres dada a dar demostraciones de amor en público, así que...
—Alice, ellos son mis padres —le dije interrumpiéndola.
— ¡¿Qué?! —gritó.
—Como escuchaste.
—Pero... —Abría la boca como un pez, no le salían las palabras, cosa que nunca le pasaba a Alice Cullen.
— ¿Tienes tiempo?
—Por-por supuesto —tartamudeó.
Le conté la versión de la historia que me dijo Charlie, y Garrett contó la suya, así aclarándonos el porqué no había vuelto.
—Perdimos el contacto con Charlie y Renée, así que por eso no pudimos estar con Bella.
— ¿Y cómo los encontraron?
—Fue por el banco donde trabajaba Renée en Chicago, preguntamos por ella y nos dijeron a donde la habían trasladado y viajamos hasta aquí, la vimos y volvimos a tener comunicación, pero solo nos pudimos ver dos días, ya que nosotros teníamos que regresar a Londres para la inauguración de la nueva editorial.
— ¿Así que esta reunión es porque se estaban conociendo más? —preguntó Alice con cautela.
—Emmm... —Mierda, Bella, piensa, no le puedes decir que te vas a ir del país en dos días—. Seeeh —dije, no muy segura.
—Bella, te conozco y sé que me estás ocultando algo, así que suéltalo.
—No puedo, Alice.
—No puedes. —Tomó aire, intentando tranquilizarse—. ¿Es que ya no confías en mí?
—Claro que confío en ti, pero es algo entre nosotros tres, Alice, ni siquiera Charlie y Reéne lo saben.
—Gracias —dijo con sarcasmo después al instante en el que se levantó—. Gracias por contar conmigo. —Me aventó la servilleta que tenía en la mano a la cara y se fue corriendo, dejándome sin palabras.
—Eso fue bastante incómodo —dijo Garrett, rompiendo el silencio tenso que se había plantado sobre nosotros.
—Se le pasará.
— ¿Es tan malo lo que te está pasando para que tu mejor amiga no pueda saber que te vas del país?
—Yo lo llamaría duro, y es mejor que Alice no sepa que me voy del país. Si ella lo supiera, se lo diría a Edward y...
— ¿Qué te hizo? —preguntó Garrett, frunciendo el ceño.
—No importa qué hizo, lo que importa es que me quiero ir del país y no verlo nunca más.
Llegué a mi casa luego de seguir hablando con Kate y Garrett sobre nosotros, al entrar, sentí el ambiente pesado y un leve olor a alcohol.
—Al fin te dignas a llegar —dijo Edward, quien claramente ya estaba ebrio.
— ¿Para qué querías que llegara?
—Para hablar —arrastró las palabras.
—Edward, ya te dije que tú y yo no tenemos nada de que hablar.
—Sí tenemos. —Se puso frente a mí.
—No, no tenemos, además estás borracho, mañana no recordarás nada. —Me fui directamente hacia las escaleras.
—Lo lamento —dijo... ¿llorando? Wow, Edward Cullen llorando, esto sí que es una novedad, pero no dejaría que con eso me convenciera para hablar.
—Lo hiciste, y no te lo puedo perdonar.
—Bella —sollozó—, ella me envío un mensaje en el que me decía que me necesitaba, que estaba mal, la busqué y me besó. —Se quedó metido entre sus pensamientos—. Lo siento —dijo al fin, rompiendo el silencio.
—Adiós, Edward.
Dicho esto, me fui a la habitación de invitados, solo quedaban dos días para irme y dejar todo esto atrás, ojalá entendiera que con ese adiós no solo me estaba despidiendo por el momento, esa despedida sería para siempre.
Mañana me iría para Londres, y Kate me había llamado para que asistiera a una cena de despedida en la casa de Charlie, allí aprovecharíamos y les diríamos sobre mis planes.
—Entonces, ¿tenemos una cena en la casa de Charlie? —preguntó Edward cuando apareció de repente en el hall de la casa.
—Tengo —dije sin verlo.
—Estás equivocada, tenemos, Charlie me acaba de llamar para recordármelo. ¿Por qué no me lo dijiste?
—Porque es una cena familiar y tú, claramente, ya no haces parte de esta familia.
—Claro que sí lo hago. —Me quitó las llaves de la mano—. Vamos, a Charlie no le gustará ver que llegamos tarde a la despedida de sus amigos.
Edward nunca me dejaría en paz. Llegamos a la casa luego de un largo e incómodo viaje en el auto.
—Cariño, llegaste —me saludó Kate, con una sonrisa en el rostro.
—Hola, Kate. —Le devolví el gesto.
—Pasen al comedor —anunció Renée.
Charlie estaba en una punta del comedor, a su derecha estaba Renée y yo a su izquierda, Garrett estaba en el otro extremo, a su izquierda Kate y a su derecha Edward. ¿Acaso estaban confabulados para dejarme al lado de Edward?
— ¿Y cómo van las cosas para la graduación? —Charlie intentaba aligerar el ambiente.
—Bien —respondió Edward.
—Bella —Mierda, ahora se dirigía a mí—, ¿ya tienes apartamento en Londres?
Vi a Kate y Garrett, quienes se tensionaron por el tema.
—Emm, sí y no. —Empecé a jugar con mi comida.
—Explícate.
—Pues aún no tengo un apartamento, pero me quedaré con Kate y Garrett mientras encuentro uno.
— ¡Qué bien! Así podrán pasar más tiempo conociéndose.
— ¿A que hora sale tu vuelo el domingo? —me preguntó Renée.
—Emm, sobre eso —Me aclaré la garganta—, me voy mañana con Kate y Garrett.
El único ruido que escuché fue el estruendo que causó el tenedor de Edward al caer en el plato.
— ¿Qué? —susurró Charlie.
—Sí, lo lamento, Charlie, por no haberte avisado antes, pero la decisión la tomamos ayer.
— ¿Cómo toman estas decisiones sin nuestro consentimiento?
—Charlie, vamos, tú sabes que podemos hacerlo—Le cuestiono Garrett
— ¡Charlie, Garrett! —les grité—. Ahora no, por favor —traté de sonar tranquila.
— ¿Por qué contigo siempre es con un "ahora no"? —me preguntó entre dientes Charlie.
—Charlie, tú sabes que pueden hacer eso y mucho más —le respondí con el ceño fruncido.
—Pero no sin nuestra aprobación.
—Sí, sí podemos hacerlo, tenemos un poder legal, ¿Lo recuerdas?
Y de nuevo, allí estaba esa tensión en el ambiente.
—Nuestro vuelvo sale a las 6:00 am, así que tendremos que llegar al aeropuerto a las 4:00 am —les informé.
—Yo te llevo —dijo Edward.
—No, tú no me llevarás, yo me quedaré esta noche con Kate y Garrett y saldremos juntos.
— ¿Por qué no dejas que tu novio te lleve al aeropuerto? —Renée y su curiosidad.
—Porque Edward y yo ya no somos novios.
Y allí estaba una vez más esa tensión.
—No lo sabía, lo siento.
¿Ves, Renée? La curiosidad mató al gato.
—Nadie lo sabe, es nuestra vida privada y así se supone que se tiene que quedar. —Dejé de luchar contra mi comida y decidí que era hora de ir a descansar—. Kate, ¿podemos ir a descansar?
—Claro, cariño. —Cada vez me estaba cayendo mejor esta mujer, amaba que me diera gusto en todo—. Charlie, Renée, gracias por todo, en serio. Les debemos mucho. Por todo lo que hicieron por Isabella estos 16 años, gracias. —Los abrazó mientras salían unas lagrimas de sus grandes ojos cafés.
—A ti, Kate, por haber confiado en nosotros —le respondió Renée.
Estas despedidas me mareaban, así que decidí salir y esperar junto al auto a Kate y a Garrett.
—Así que te vas.
—Sí.
— ¿Fue por lo que hice?
—No —mentí.
—Eres mala mintiendo.
— ¿Qué quieres que te diga? —Prendí un cigarrillo.
— ¿Un cigarrillo? ¿Así de mal estás?
— ¿Y cómo quieres que esté? Mañana me voy, dejando 16 años atrás, dejando a mis padres. —Falsos, pensé—. En Londres empezaré una nueva vida junto a Kate y Garrett.
— ¿Cómo te vas con ellos si no los conoces?
—Porque confío en ellos.
—Pero solo son unos viejos amigos de tus padres.
—No lo son. —En ese momento, Kate y Garrett salieron de la casa y abrieron las puertas del auto—. Adiós, Edward.
—Mierda, Bella, abre la ventana —dijo golpeándola fuertemente.
—Garrett, arranca por favor —dije con la voz cortada.
Durante la noche, me quedé en la casa que habían alquilado Kate y Garrett, deambulando por la sala, mi corazón estaba con Edward, la Bella interior me recriminaba por seguir pensando en él. Mañana, en cuanto me subiera al avión, la Isabella Swan que todos habían conocido moriría para siempre.
Hola chicas ¿Cómo va su semana? Bueno aquí llega de nuevo el León y la Princesa, ya la historia va cogiendo forma. ¿Qué piensan de ese "Lo siento" que le dijo Edward a Bella cuando ella le pregunto sobre su infidelidad? Espero sus Reviews con sus opiniones y pensamientos sobre la historia.
Gracias por sus Reviews BABYBOO27, , Vero, katyms13, isakristen, y a las demás muchísimas gracias.
Este capítulo es un regalo de cumpleaños para Niiky, gracias por todo tu apoyo. Feliz cumpleaños.
