Llego la hora de levantarse en la gran Ikebukuro, incluso para el tierno e inocente Psyche, que dormía placidamente en el sofá cama de cierta señorita que tenia la desgracia de ser la secretaria de Orihara Izaya, y que llevaba en sus manos un vaso de vidrio que parecía contener agua. Sin vacilar, soltó el liquido sobre la cabeza del pequeño, haciéndolo despertar y lanzar pequeñas chispas rosas de sus auriculares
-Na...Na...Na...Namie-san- lloriqueo el azabache
-ya es hora de levantarse enano, será mejor que te adelantes y saques a Heiwajima de la oficina, sí es que aún está hay..., vivo, espero
-¿a Namie-san no le agrada Shizu-chan?
-no exactamente..., pero no quiero encontrarme con Izaya y Heiwajima desnudos en la sala- confesó con amargura
-ah, ya entendí- contestó sonriente- entonces me voy- y así lo hizo, ya en la oficina de su clon, decidió, sin mucho tacto, interrumpir a la amorosa pareja, que se encontraba casi exactamente en la situación que Namie había distrito.
Tras la escena que ya muchos conocen, el curioso ojirosa investigó algunos "temas de interés" y se marchó al templo de su novio.
Durante su habitual recorrido, paso frente a una plaza comercial, donde, curiosamente estaban Hibiya y Delio comiendo takoyaki
-Hey! Delio ni-san!, Hibiya-kun!
-Psyche, ¿Que haces en el centro tan temprano? Tú no eres del tipo que madruga- dijo con sarcasmo el ojidorado
-Hibiya, no le hables así a mi hermanito- defendió el rubio, abrazando con libido a menor de los azabaches, que sólo atino a sonrojarse. El príncipe, por su parte, torció la boca de celos
-Hibiya-kun, ¿Que se siente tener sexo?- preguntó el pequeño, carente de tacto. La pareja abrió los ojos e involuntariamente se miraron
-se siente genial- susurro el rubio mirando hacia arriba, sonrojado y dejando caer de su boca algo de saliva (típica France face), su novio, que alcanzó a escuchar, le dio un "amable" codazo
-pues...verás Psyche, eso mejor deberías preguntarselo a Tsugaru- dijo el ojidorado
-pero tambien te lo puedo explicar yo...- un hilo de baba cayó de la boca del rubio, que miraba al vacío, pensando de seguro, en una de sus perversiónes. Su novio le dio una patada en la espinilla, en desaprobación. El menor los miro sin entender
-mira Psyche, mejor vete..., Delio no baka y yo tenemos que hablar
-Eah, vale..., mata nee!- y se marchó, dejando atrás al pobre rubio que muy probablemente sufriria la irá de su príncipe celoso.
Unos metros más adelante, decidió acortar camino por uno de los estrechos callejónes de la ciudad, donde se topo con la pareja carmesi, que andaban con una clara sonrisas casi pintada con crayon.
-hola Psyche- saludo (anormalmente) amable el pálido azabache
-hola Pi-chan, hola Tsuki-kun- respondió sonriente
-¿Que hacer aquí tan temprano? Que yo sepa, tú sales más de noche- preguntó el rubio
-jiji, lo se, pero voy a ver a Tsugaru
-oh, ya veo- respondió acomodandose las gafas
-por cierto Pi-chan, ¿Que se siente tener sexo?- preguntó de nuevo el ojirosa, en el mismo tono que la vez anterior. La pareja borró sus sonrisas y se miraron con complicidad
-¿Quieres que te lo expliquemos gráficamente?- preguntaron a la par
-si porfavor- contesto inocente. Ambos ojirojos pusieron una sádica sonrisa, asustando ligeramente al pequeño
-etoooo, Pi-chan, Tsuki-kun ¿Que les pasa?- indago asustado y con las mejillas sonrojadas
-nada Psyche- contesto el azabache, abrazandolo por la espalda, y en un ágil movimiento, le giro y beso su barbilla. El rubio los observaba sonrojado
-Roppi, no asustés así al pobre Psyche, se más- y le abraza por la cintura, pegando sus caderas- amable- y beso la oreja del ojirosa, que no entendía como se había metido en semejante situación
-OIGAN!- grito una voz a sus espaldas- suelten al pobre mocoso, por algo están juntos ustedes, ¿No?- preguntó el Heiwajima original, tomando a Psyche por el hombro y llevandoselo consigo.
Ya cuando estuvieron lo suficientemente lejos, el mayor preguntó
-¿Que demonios hacías con esos dos hay?
-sólo quería ir con Tsugaru, pero Pi-chan y Tsuki-kun..., ¿que trataban de hacerme, Shizu-chan?- preguntó, el rubio sólo lo miro sorprendido; no era posible que fuera tan inocente
-Psyche- fruncio el ceño y lo tomo por ambos hombros- trataban de violarte
-no comprendo
-querían tener sexo contigo
-pero... sí ellos ya son amantes, para que me querían a mi
-no siempre se hacen esas cosas por amor, a veces, las personas lo hacen sólo por placer
-eso..., es muy cruel
-lo se Psyche, pero lo importante es que tú no seas así, porque lo que realmente vale es estar con la persona que amas
-hai!- contestó sonriente
-bueno, tengo que ir con Tom y Vorona, y tú con Tsugaru
-vale, mata nee Shizu-chan
-si, saluda a Tsugaru de mi parte- y tras decir eso, dio la media vuelta y se alejó entre el bullicio de gente.
El ojirosa se volvió hacia su camino, evitando los callejónes para prevenir situaciónes incomodas, y así, llego hasta el templo de su novio, que como de costumbre, estaba sentado en la entrada fumando y bebiendo sake.
-Tsugaru! Ohayo!
-buenos días Psyche..., llegaste temprano- se puso de pie frente a el- ¿no te costó trabajo madrugadar?
-no, Namie-san me levantó con agua fría- temblo al recordar lo ocurrido
-¿Namie-san?
-si, pase la noche en su departamento para no incomodar a Izaya-sama ni a Shizu-chan
-¿Incomodar?
-si, es qu anoche durmieron juntos, y pues, como ahora son pareja, tuvieron relaciones...y no quería interrumpirlos
-valla, ya era hora de que se declararán esos dos, eran los que faltaban, jejeje
-si
Y ese incomodo silencio se formó. Tsugaru sabía perfectamente lo que Psyche había ido a buscar tan temprano, y no era precisamente una tasa de te, mientras que Psyche, ya con la idea más clara de lo que era tener ese tipo de "relaciones carnales", estaba seguro de que era lo que quería, y por eso estaba hay..., la situación era clara para el. El amaba a Tsugaru, e igual que sus copias, le demostraria con su cuerpo lo que sentía, ahora lo que faltaba era decirlo abiertamente, pero por alguna extraña razón, no podía hablar (algo realmente raro en el), pues se sentía nervioso
-Psyche- hablo por fin el rubio, sacando de sus pensamientos al ojirosa- quieres pasar
-hai!-contestó apenado, sentía que su corazón se aceleraba y su cara se enrojecia, pero no de la misma forma como cuando vio a Hibiya y a Delio, ni como cuando Roppi y Tsukishima lo tocaban, ahora se sentía nervioso, pero de alguna forma, tambien se sentía seguro
-Psyche- susurro a su oído el rubio, asustando al pequeño
-¿Ma...mandé?- contesto notando que ya se encontraban en la habitacion del rubio
-¿Estas nervioso?- el ojirosa sólo bajo la cabeza, le daba mucha pena admitirlo
-no tienes que hacer esto sí no quieres
-descuida Tsugaru, es sólo que, será la primera vez que haga esto..., y no se como empezar
-podrias empezar por darme un beso- dijo el rubio con ternura, y su novio obedeció, le beso en los labios con cariño y delicadeza, sin abrirlos mucho. El mayor, notando que el otro no sabía como continuar, le sujeto por la cintura con un brazo, juntando sus caderas, y le acarició el cabello, presionando delicadamente la cabeza de su niño, haciendo que este abriera un poco más su boca. Introdujo la punta de su lengua, y el pequeño al notar la intromisión, imito la acción de su novio y puso ambos brazos alrededor del cuello de este.
El beso subía y subía de intensidad, hasta que el aire fue insuficiente y tuvieron que separarse un poco. Un delgado hilo de saliva unía ambas bocas, que jadeaban desesperadas en busca de oxígeno. La tentación pudo con ambos, y en cuestión de segundos, ya estaban sobre el futon del ojiazul, que con agilidad se quitaba las pesadas telas que conformaban su yukata.
El ojirosa, al ver el torso descubierto de su amante, no pudo evitar poner una tierna sonrisa
-Shizu-chan tenia razón, es mejor hacer esto por amor. Estoy seguro de que sí no fuera Tsugaru, no me sentiría igual de contento- pensó el ojirosa en silencio, captando la atención del mayor
-¿Pasa algo?
-no, sólo que encontré otra razón por la cual me gustas- el rubio le sonrio al oír aquello, y volvió a besarle.
El azabache acarició la espalda de su amado, lentamente las yemas de sus dedos hiban memorizando cada pedazo de la piel ajena que jamás habían tocado. El ojiazul dejo los labios de su niño y paso a su oreja, la cual lamio lentamente, haciendo estremecer al dueño de está
-aah, Tsugaru~- y el menor hundió su rostro en el cuello ajeno
-Psyche, no te reprimas, sí quieres gemir, hazlo
-Tsugaru, no digas esas cosas tan vergonzosas
-no pasa nada, nadie nos está viendo ni oyendo
-aun así, me da pena- y esquivo la mirada de su amante, y se dejo hacer. Tsugaru tomó delicadamente los audifonos y se los quitó, asustando ligeramente a sus propietario, pues nunca en su vida se los había quitado.
-el sonido del silencio es tan extraño, Tsugaru...
-nunca había escuchado a alguien decir algo así, pero viniendo de ti..., creo que es normal
-Tsugaru, el silencio me recuerda a ti
-¿Porque?
-no lo se, ¿será por que me da confianza?- dijo haciendo sonreír de nuevo a su novio, que retomo su tarea y desabotono el abrigo del azabache. Despues paso al pantalón, y al dejarlo sólo en ropa interior, se detuvo a contemplar la bella y blanca piel de su niño.
Sin pensarlo dos veces, lamio los rosados pezones de este, haciéndolo gemir. La entrepierna de su amado comenzó a despertar, provocandole escalofrios -Tsugaru, me siento raro- dijo entre jadeos. El aludido captó rápidamente el mensaje, y tomó con su diestra su erección y la de su novio, masajeandolas juntas. El contacto sorprendió al ojirosa, que comenzó a gemir aceleradamente, cerrando los ojos y concentrandose en el placer que el otro le propinaba.
Este no pudo con la excitación, y en hábil movimiento, giro a su amado y lo puso en cuatro
-Tsugaru, ¿Vas a entrar?
-¿eso quieres?
-hai~
-entonces eso haré- le ofreció un par de dedos par de dedos para que los lamiera. El pequeño los miro sin comprender
-tienes que lamelos- le explicó, y así lo hizo el ojirosa, los ensalivo con cuidado y delicadeza, usando su lengua. Por mientras, el ojiazul se masturbaba otro poco, imaginando que era la lengua del ojirosa la que le brindaba esas caricias
-Tsugaru, eres un pervertido- se dijo a su mismo, sacando sus dedos de la boca ajena e introduciendo uno lentamente.
El azabache se sobresalto por la invasión, pero contuvo los gruñidos que le provocaban los movimientos del dígito de su novio. Pero aún con esos esfuerzos, cuando el rubio metió el segúndo dedo, los gritos fueron incontenibles, así como algunas lágrimas.
-Tsugaru, porfavor..., ah, sa..., sacalos, ah, por..., porfavor
-tranquilo- contestó a la par que masajetaba la erección ajena- esto no durará mucho
El menor hizo caso a lo que su amante le dijo y apreto los dientes, así mismo, cerro con fuerza los puños, jalando las sábanas. El rubio, al verlo más calmado, siguió con lo suyo, haciendo un vaiven con sus dedos, que despues fue reemplazado por el movimiento de tijera. Ante tal cambio, el ojirosa no se pudo contener más y volvió a gritar, pero está vez de placer, pues tambien movía sus caderas para profundizar la invasión.
-ya estas listo- le susurro el ojiazul, sacando delicadamente sus dedos y poniendo la punta de su miembro en la ya dilatada entrada del pequeño
-hazlo Tsugaru- rogo exitado
El rubio entró con cuidado en un rápido pero suave movimiento, el cual hizo gemir al pasivo en cuestión. Por su parte, el rubio comenzó a dar embestidas lentas, sacando todo menos la cabeza de su miembro, y metiendolo hasta donde Psyche le permitía. Al notar que no entraba por completo, separó más las piernas del menor y levantó sus caderas, logrando entrar ahora en su totalidad. El ojirosa gimio más alto.
Los minutos pasaban, la embestidas aumentaban de ritmo, los gritos y gemidos de ambos se intensificaron, el sudor, los besos, las caricias, todo los hizo tocar el cielo por momentos, y antes de que se dieran cuenta, estaban llegando al límite. Se vinieron al mismo tiempo, en perfecta sincronia, gritando el nombre ajeno y profesandose su amor. Se besaron nuevamente, en una mezcla bizarra de pasión y ternura, de ansia y cariño; probaron la esencia de la boca del otro, compartieron el aliento, y así de juntos, se entregaron a Morfeo, siendo apenas las 10 de la mañana, pero eso de verdad daba igual, pues muy probablemente al despertar, ambos se amarian de nuevo, y así lo seguiría haciendo, pues habían descubierto el placer del pecado y la gloria del amor.
Los sucesos citados continuación fueron censurados por su alto contenido de incongruencia, pero decidí agregarlos sólo por que si...,
-BAKA! Delio no BAKA!, ¿Como osas hacerle ese tipo de propuestas al idiota de tú hermano?
-Hey!, no es idiota, sólo está algo tontito, es que es muy inocente
-Eso me importa un pepino, ¡No vuelvas soltarle babosadas como esa! Sí lo haces, me largo, ¿Entendiste?
-vamos Hibiya, sabes que te amo, y que no te cambiaría
-¿Entonces por que coqueteas con cualquiera que se ponga delante tuyo? A ti de plano te vale sí es hombre o mujer
-Ja, y tú me dirás que no gozas de tener la atención de todos y que te digan que eres lindo, ¿Que hay de ese mayordomo?
-eso...,¡Eso no tiene nada que ver!
-sabes Hibiya, a veces creo que todo ese ego esconde algo
-¿Que diantres significa eso?
-tienes mucha inseguridad, apuesto a que ni siquiera tienes autoestima suficiente como para sobrevivir sin alhagos
-¿Es una apuesta, eh? ¿Que hago sí lo logró?
-¿Que es lo que quieres?
-bañaras a Josephine cada 3 días por el resto del año
-jodete, no estoy loco
-vamos, no seas gallina
-está bien, pero sí yo ganó, en vez de príncipe, serás mi mucama por un mes
-Mierda
-ese no es un lenguaje apropiado para un príncipe, así que, ¿que dices?
-que estas loco, no lo haré
-bueno, por lo menos comprobé algo
-¿Que?
-que tal vez tengas el autoestima de una grapadora, pero eres la persona más orgullosa que conozco
-Ja, por lo menos tengo el primer lugar en una de tus listas
-ya tenías otro
-¿Cual?
-el de la persona a la que más amo
-*ruborizado* baka
-y tambien el de el mejor tracero
-DELIO NO BAKA!
Jejeje, bueno, eso fue todo de "¿Me explicas Tsugaru?" espero que les haya gustado, así que,se dudas, comentarios, tomatasos, cartas de amor y amenazas, ya saben, todas bienvenidas n_n
¿Review?
