Saludos lectores, He vuelto, si yo, el grandioso y vigoroso PairrenStar. He aquí el cuarto capítulo de Pokémon, la hoja dorara. Sé que ha pasado más tiempo de lo normal desde que subí el anterior capitulo pero, ustedes me entienden; mis capítulos son algo largos y siempre me los releo en caso de que deba colocar alguna mejora. Además de eso están mis estudios, pero dejando eso atrás, lo bueno es que aquí está el capitulo y sé que ustedes quieren leerlo (por algo están aquí no?) así que dejare de dar escusas y les dejo con su dosis, que la disfruten.

Disclaimer: Naruto y sus respectivos personajes son propiedad de Masashi Kishimoto y Pokémon pertenece a Satoshi Tajiri.

CAPITULO 4

El orfanato

Ya habían pasado tres días desde que el profesor Hashirama les entregó los pokemons iníciales a los novatos de este año. Y ahora en la mitad de la Ruta 14, la cual comenzaba en el final del bosque Gantetsu, se encontraban caminando dos de esos novatos. Uno de ellos era un chico que tenía ropas Naranjas, ojos azules y una rubia cabellera erizada. El otro entrenador se trataba de una chica de cabello corto y azulado, con ojos perlados y una vestimenta que consistía en una sudadera de color crema y un pantalón ajustado de color azul marino.

-Esta ruta sí que es larga, ya llevamos una hora caminado y no nos hemos topado con nada más que campos y granjas. ¿Cuánto falta para llegar al pueblo Hinata?- Decía el rubio algo aburrido a causa de no ver nada interesante en el camino mientras llevaba una bicicleta que se encontraba en mal estado.

-Según el mapa de la agenda x2014, el Pueblo Acuarela se encuentra a dos kilómetros de aquí, exactamente cruzando detrás de esa colina.- Respondía la chica mientras apuntaba una colina que se hallaba en el horizonte y en su otra mano sostenía su agenda.

-Entonces eso quiere decir que estamos más o menos a media hora de llegar al pueblo.- Decía el rubio que al saber esa noticia recuperaba algo de energía. Por otro lado, la chica se quedo observándolo por un instante mientras caminaban y se alegro un poco al ver que el chico recuperaba su habitual ánimo.

-Naruto, ¿crees que estás actualmente capacitado para enfrentarte al primer gimnasio? Lo digo porque ya eres muy fuerte.

-No lo sé, por eso nos quedamos un día más en el bosque a entrenar. Antes de llegar al gimnasio, mis pokemons se tienen que hacer más fuertes de lo que están ahora si quiero una victoria segura. Además el gimnasio de Ciudad Cascada esta todavía a unos dos o tres días de aquí, al menos que nos fuéramos en un auto. Respondía el ojiazul.

-Tienes razón, todavía nos falta entrenar.- Decía la chica con la vista perdida en la ruta, mientras que Naruto se quedo observándola por lo último que esta dijo.

-Vas a entrenar aun mas a tus pokemons? ¿Acaso quieres enfrentarte a la líder del gimnasio?- Preguntaba el chico con una picara sonrisa.

-Ya te dije que no lo sé. Tal vez me decida qué hacer cuando lleguemos al gimnasio de Ciudad Cascada.- Respondía la chica con una sonrisa que solo agraciaba su fino rostro.

-Je.- Sonrió el rubio, que después de ver a la chica por unos segundos, comenzó a escuchar unos finos aleteos que no solo llamaron su atención, sino que también la de la ojiperla.

Los jóvenes entrenadores miraron hacia el cielo y tal fue su sorpresa al ver una bandada de cientos de Vivillons.

-So-Son hermosos.- Decía la chica que miraba emocionada el volar de los pokemons mariposa. Naruto en cambio solo asintió ante el comentario de la peliazul para después sacar su pokédex y registrar a los pokemons voladores, acto que la Hyuga también realizó.

Vivillon, el pokémon Escamaposa. Es la forma evolucionada de Spewpa. Cuando Spewpa evoluciona a Vivillon, le salen unas bonitas alas cuya coloración se dice que esconde un secreto. Vivillon utiliza estas alas para esparcir escamas o desatar un fuerte viento con el que ataca a sus contrincantes. Las alas de Vivillon pueden tener distintas coloraciones denominadas motivos, que varían según el país donde haya nacido.

-Hacia donde crees que se dirigen.- preguntó la ojiperla.

-No lose, pero creo que se dirigen a hacer sus nidos.

-Les encanta ver mariposas eh, ¿Acaso son novios?- Al escuchar la voz de alguien más los entrenadores casi saltan de la sorpresa (en el caso de Hinata muy roja por lo que escuchó) y observaron que delante de ellos, en el camino, se encontraba un chico un poco más joven que ellos. Tenía los ojos negros y el pelo marrón, corto y en punta. Llevaba un traje compuesto por pantalones marrones y una chaqueta verde de manga larga, la cual tiene una franja más oscura en el centro que divide la prenda, y llevaba una larga bufanda azul.

-Ustedes son entrenadores pokémon cierto?- Preguntó con los brazos cruzados el chico de la bufanda.

-Sí, somos los novatos de este año. ¿Acaso tú también eres uno?- Respondió y preguntó a la vez el rubio, el cual miraba desafiada mente al castaño, mientras que Hinata observaba la conversación un poco nerviosa.

-No, no lo soy. Solo tengo once años pero eso no impide que pueda tener mis propios pokemons y combata contra otros entrenadores. Ahora, quien de ustedes se enfrentara a mi equipo pokémon.- Dijo el chico con unas sonrisa y mirada llenad de orgullo. Hinata se alarmó un poco a esto, pero el ojiazul fue el que dio un paso adelante y respondió al reto del chico.

-Yo seré tu oponente. Mi nombre es Naruto.

-Bien. Mi nombre es Konohamaru. Espero que no seas un debilucho.- Dijo el chico, en cambio los viajeros se quedaron viendo extrañados al muchacho, lo que provocó que Konohamaru los mirara dudoso.

-Que-Que miran? ¿Tengo algo en mi cara?

-No es que,... Tu nombre es algo raro, sin ofender, pero.. Se parece un poco al nombre del pueblo de Konoha.- Respondió seriamente el rubio pero con una mirada que obviamente no tenía nada de seria.

-E-E-E-E-Es que mi abuelo me dio ese nombre porque él y mi padre nacieron en ese pueblo. Pero eso no importa, a combatir.- Respondió algo exaltado el chico, mientras que el rubio quería puro echarse a reír, mientras que Hinata se ponía a pensar acerca del nombre del chico.

-Bien, ¿Cuánto es la apuesta?

-Perdón?- Pregunto el castaño ante la interrogante del rubio, a la cual Naruto se quedo mirándolo con los ojos bien abiertos.

-Pues la apuesta. Se supone que cuando dos entrenadores tienen un duelo legal, estos deben apostar una suma de dinero para que el vencedor se lo lleve. ¿En serio no conoces esa regla?- Explico el rubio algo incrédulo de lo que estaba pasando y por lo que creía que estaba a punto de suceder.

-Pues no conocía esa regla, pues este sería mi primer duelo y además... No traigo dinero.- La respuesta de Konohamaru hiso explotar al ojiazul y a Hinata le recorrió en su nuca una gota al estilo anime.

-Se-Serás idiota o qué?! ¡¿Cómo retas a alguien a un duelo si no conoces las reglas?! ¡Y además de que entraste de tal manera que parecías alguien con experiencia! Estúpido mono.

-A quien le dices mono maldito?- Gruño el ofendido castaño.

-Puffs (risa)- La Hyuga al notar que el castaño la miró, se tapo la boca intentando contener su risa.

-Qué? ¿Acaso realmente parezco un mono?- Pregunto Konohamaru esta vez dirigiéndose a la chica.

-N-No, Pa-Para nada.- Respondió agitando sus manos la peliazul, pero sus ojos estaban viendo hacia otra dirección, lo que deprimió al chico.

"No está siendo honesta. ¿Así que realmente parezco un mono?"

-Bien. Dejemos eso de lado y hablemos sobre si va el duelo o no. igualmente puedo combatir si apostar ¿sabes? ¿Qué piensas hacer, mono con bufanda?

-¡Ya deja de llamarme mono! que puedo hacer, hummmm...- Decía el chico mientras se ponía a pensar. -Ya se, ¿ustedes se dirigen a Ciudad Cascada cierto?- Los entrenadores asintieron tras la pregunta. -Bien, les ofrezco pasar una noche gratis en un hogar, no tendrán que pagar por nada ni tendrán que dormir a la intemperie, eso sí, si me ganas.

-Debería aceptar Hinata?- le preguntó el rubio a la chica.

-Yo creo que si, así podríamos dormir bajo techo y no tendríamos que preocuparnos del dinero.

-Bien, ahora solo tengo que ganarte. ¿Está bien que de mi parte apueste 500 pokéyenes?- Decía el rubio mientras hacía tronar los huesos de los dedos.

-Por mi está bien. Ahora que está todo zanjado, es hora de batallar. ¡Sal, Zigzagoon!- Grito el castaño al lanzar al aire una pokeball, de la cual se desprendió una brillante luz de color beige, que al desaparecer, mostro a un pokémon con forma de mapache y un pelaje con rayas.

-ZIGUNN.

-Oh, un Zigzagoon, será un muy buen oponente. Pero primero.- lo siguiente que hiso el rubio le llamó la atención a Konohamaru, pues no solo Naruto, sino que la chica también saco de su bolsillo un aparato electrónico con el que apuntaron al pokémon mapache.

Zigzagoon, el pokémon mapache. Zigzagoon habita todo tipo de espacios naturales de la región, pero ha aprendido a vivir entre los humanos, escondido en callejones y cubos de basura. Por su fácil crianza como por su gran lealtad y buena resistencia, Zigzagoon puede resultar excelente para entrenadores novatos e inexpertos, además de ser útil su habilidad recogida. Es una gran compañía de niños, al ser confiable y cariñoso. Es un Pokémon muy inquieto y curioso, aunque tímido, a diferencia de Linoone, su evolución y suele desplazarse hacia delante y hacia atrás en forma de zigzag para confundir a sus adversarios.

O-Oigan, que es eso?- Pregunto curioso el entrenador mas joven.

-Esto es una pokédex, un aparato que registra los datos de cualquier pokémon que pongamos en su mira.- Explico la ojiperla.

-Bien, sigamos. Estaba esperando por el momento de poner a mi equipo a prueba.- Decía el rubio con emoción y una picara sonrisa mientras guardaba su pokédex y tomaba una pokeball. -¡Ve, Yami!- Al lanzar la pokeball, esta se abrió en un brillante destello morado, que al desaparecer se podía ver a la sonriente Zorua de Naruto.

-ROAR.

"¿Una Zorua, pero si este chico comenzó a ser entrenador hace tres días, como pudo conseguirse un pokémon tan raro" El castaño estaba sorprendido, pues no esperaba que su primer adversario, a pesar de ser un novato, tuviera un pokémon tan difícil de hallar.

"Ayer, Yami estuvo entrenando un buen tiempo para poder realizar nuevamente la ilusión que le hiso al Carvanha, pero no hubo caso, simplemente no le salía, por lo que intentar hacerlo ahora no es buena opción. Simplemente debo ir con fuerza." -Yami, atenta a cualquier movimiento.

-ROAR.- Después de ladrar, la pequeña lobina enfocó su mirada en su oponente por unos segundos, hasta que Konohamaru decidió empezar con el combate.

-¡Zigzagoon, usa Placaje!- El mapache comenzó a zigzaguear y tomar fuerza para intentar confundir a su oponente y después golpearla pero...

-¡Yami, usa doble equipo!- Tras escuchar al rubio, la Zorua creó 4 clones.

El Zigzagoon, sin saber cual Zorua era la real, envistió y atravesó uno de los clones, quedando así detrás de la lobina, la cual ella y sus tres clones restantes voltearon su mirada hacia el mapache y sonrieron con una mueca de superioridad, lo que hiso enfadar al Zigzagoon.

-¡Zigzagoon, vuelve a usar placaje hasta que le des!

ZIGUNN!- El pokémon, volvió a arremeter contra la lobina, la cual solo esperó la siguiente orden de su entrenador.

-¡Yami, has que tus clones lo evadan y corre alrededor del!- Y así, antes de que el mapache impactara un clon, este lo evadió con eficacia, y de repente los clones de la Zorua comenzaron a correr rodeando al Zigzagoon, cuando de repente, el rubio decidió ir a la ofensiva.

-¡Yami, usa mordisco!

-¡Zigzagoon, desase todos sus clones con golpe cabeza!- Tras escuchar a su entrenador, la cabeza del pokémon mapache comenzó a brillar, y tras realizar unos movimientos de zigzag, comenzó a evadir y golpear los clones, solo quedaba la Zorua real, la cual no pudo evadir el ataque y recibió de lleno un cabezazo que le dio en el hombro derecho. Sorprendiéndola a ella y a su entrenador.

-¡Bien hecho, ahora, dale con un placaje!- Gritó el castaño. El Zigzagoon en cambio vio esto como una posibilidad de ganar, por lo que arremetió con fuerza contra la lobina que se encontraba aún en el suelo.

-¡Yami, evádelo y usa golpe bajo!- Al escuchar la orden del rubio, la pequeña loba sonrió por un instante y notó que el mapache ya estaba muy cerca e incluso ya había saltado para interceptarla. Pero la lobina aun sonriendo se deslizó por el suelo quedando justo debajo del Zigzagoon tomándolo por sorpresa, y en cuestión de milisegundos, la pata delantera derecha de Yami se rodio de un aura brillante y golpeo con fuerza la panza del mapache, dejándolo sin aire y levantándolo a un metro del suelo.

-¡Ahora Yami, usa mordisco!

-ROAR.- Aprovechando que su oponente se encontraba en el aire, Yami dio un gran salto y agarro fuertemente con su mandíbula el cuello del mapache, el cual gimió de dolor. Pero no todo terminaba ahí, pues sin soltar su agarre, Yami giro en el aire y lanzó al Zigzagoon contra el suelo, el cual se azotó fuertemente e incluso levanto algo de polvo.

-¡Zigzagoon!- Grito el castaño algo desesperado por su pokémon, pues había recibido un poderoso ataque y gracias al polvo no sabía si su pokémon había sido derrotado o no, pero de repente un sonido que el conocía lo tranquilizó inmediatamente.

-¡ZIGUNN!- Exclamo el pokémon que salía algo adolorido de la polvareda.

-Je, tu pokémon es fuerte. Le está dando serios problemas a Yami.

-Gracias, tu Zorua también es muy fuerte, casi sentí que perdía ante ella.- Respondía y elogiaba a la vez el castaño. Quien miraba con respeto a sus adversarios, mientras que estos lo hacían de igual manera.

-Bien, basta de chácharas, es hora de seguir con la batalla. ¡Zigzagoon usa golpe cabeza!

-ZIGUNN.

-¡Yami, usa golpe bajo!

-ROAR.- Tras recibir sus ordenes, ambos pokemons arremetieron entre si, cada uno con su respectivo ataque ya cargado y al momento de colisionar, Yami se movió a un lado haciendo que el mapache siguiera su camino quedando en una posición perfecta para el ataque, posición que no fue desaprovechada por la Zorua y le dio un poderoso derechazo en la mejilla del Zigzagoon, el cual rodo por casi dos metros en el suelo.

-¡Yami, usa mordisco!- Ordeno el rubio al notar que el pokémon adversario seguía consiente e intentaba levantarse. El Zigzagoon vio a la Zorua acercarse y miro a su entrenador buscando alguna orden que lo saque de esa situación, orden que llego inmediatamente.

-¡Zigzagoon, usa ataque arena!- Y tal como lo ordeno su entrenador, justo cuando la lobina se encontraba a veinte centímetros del mapache, este le lanzo tierra en la cara, haciendo que esta se sacudiera y comenzara a limpiarse con sus patas, momento que Konohamaru aprovechó.

-¡Zigzagoon, usa placaje!- El pokémon mapache, envistió con fuerza a la Zorua, mandándola contra el piso nuevamente. Konohamaru, esta vez estaba seguro de que era su victoria, por lo que decidió dar el golpe final.

-¡Zigzagoon, usa golpe cabeza!

-¡Yami, evádelo!- Tras el grito de su entrenador, la Zorua intentó levantarse, pero el ataque del mapache fue muy rápido y le dio en la panza, Arrastrándola por casi un metro. Naruto al ver eso, decidió hacer una jugada extrema.

-¡Yami, usa golpe bajo con tus dos patas!- Al escuchar a Naruto, Yami gruño con furia y aprovechando que el Zigzagoon aún seguía arrastrándola, sus dos patas delanteras comenzaron a brillar y con gran fuerza, golpeó con sus dos patas la frente del Zigzagoon mandándolo de boca al piso creando una gran polvareda por la fuerza del golpe, la cual cubrió a los dos pokemons.

Ambos entrenadores esperaron atentos a que se disipara el polvo, hasta que después de unos segundos, los cuales parecieron eternos, el polvo se disipó revelando así lo que había sucedido con los pokemons. Al irse el polvo los entrenadores vieron como el Zigzagoon se encontraba inconsciente en el suelo, mientras que la Zorua se encontraba de pie con sus cuatro patas, algo magullada, y con su mirada fija en el pokémon abatido, para luego mirar hacia el frente y sonreír. Yami resultó vencedora.

-¡Bien hecho Yami, definitivamente te has vuelto más fuerte que antes!- elogiaba el rubio mientras que su pokémon saltaba contenta a sus brazos. Mientras tanto, Konohamaru veía con orgullo a su derrotado pokémon.

-¡Zigzagoon, regresa!- dijo el castaño mientras levantaba una pokeball y esta absorbía al pokémon mapache -Lo hiciste muy bien, te mereces un descanso.- Le susurro a la esfera bicolor y la guardo para después sacar otra. -Naruto, aun me queda otro pokémon así que sigamos con el combate.

-Por mi está bien. De hecho me pregunto con que pokémon piensas combatirme ahora.- Decía el ojiazul mientras dejaba a la Zorua en el suelo y esta se preparaba para el siguiente duelo.

-je, estas a punto de averiguarlo. ¡Sal, Aipom!- Tras arrojar la pokeball, esta desprendió un destello blanco, que mas tarde revelaría a un pokémon simio de color morado con una extraña cola en forma de mano.

-POM.

-Oh, un Aipom. ¿Es acaso tu hermano menor?

-¡¿Cómo voy hacer hermano de un pokémon?! ¡Yo soy humano! ¡Y tú no te rías!- Le regañaba el castaño a los dos entrenadores que tenía enfrente.

-Jajajaja, tranquilo. Era solo una broma. Ahora antes de seguir con el combate déjame primero registrar a tu pokémon.- Decía el rubio mientras sacaba su pokédex y la ojiperla que aun trataba de controlar su risa, también sacaba la suya.

Aipom, el pokémon mono de cola larga. En su delgada cola tiene una extensión con forma de mano con tres dedos, le provee tanto propulsión como balance mientras Aipom salta de árbol en árbol. Aipom tiene la gran habilidad de usar su cola con forma de mano para sostenerse de los árboles, tanto que se dice que sus manos reales son un poco torpes y débiles (esto se dice debido a que casi no las usa salvo para sostener cosas y comer; también se puede notar que no tiene dedos en sus manos). La cola le funciona para usar ataques como: rapidez, puño certero y doble golpe (este último movimiento lo aprende un nivel antes de evolucionar en Ambipom; cuando aprende este movimiento, es señal de que evolucionará pronto).

-Un pokémon que usará prácticamente solo su cola para atacar. En ese caso. ¡Yami regresa!- El rubio alzó su pokeball y esta absorbió a la lobina para luego guardar la pokeball, acto que llamo la atención de Hinata y Konohamaru.

-¿Po-Por qué regresaste a tu Zorua a su pokeball, acaso te estás rindiendo?- Preguntó el castaño.

-¿De qué hablas? Solo la regrese porque esta algo cansada, además, esta pequeña de aquí se muere por un combate.- Decía el rubio mientras sostenía una pokeball que comenzaba a temblar. -¡Ve, Saki!- Al arrojar la pokeball, esta desprendió un destello anaranjado revelando después a la enérgica Charmander, la cual al llegar el suelo dio un suspiro que en vez de aire, salió una pequeña llamarada.

-CHAR.

"Una Charmander? esto va ser difícil" - Decía algo serio en sus pensamientos el castaño.

-Bien ahora que están presentes los dos combatientes, prosigamos con el duelo. ¡Saki, usa ascuas!

"¿comenzó inmediatamente? Maldición" -¡Aipom evádelo!- Al ver la bola de fuego acercársele a toda velocidad, el Aipom posó su cola sobre el suelo y se propulsó hacia un lado esquivando con gracia el ataque ígneo. Saki, al ver esto, solo sonrió y espero la siguiente orden del rubio.

-¡Saki, usa placaje!

-¡¿Qué? ese ataque no es propio de un Charmander!... espera. ¡Aipom evádelo!- Grito el chico un poco confuso al ver como un pokémon usaba un ataque que prácticamente no debería aprender. Gracias a su velocidad, el pokémon simio evitó justo a tiempo la envestida de la pokémon ígnea, quedando solo a centímetros uno del otro.

-¡Arañazo!- fue todo lo que dijo el ojiazul y la Charmander dio un fuerte zarpazo que le dio en la mejilla del Aipom, el cual salió volando pero antes de caer al suelo, usó su cola para equilibrarse.

-¡Saki, usa Ascuas!

-¡Aipom devuélveselo con mega puño!.- Al ver la bola de fuego acercándose, el Simio giro sobre sí mismo y acumulo energía en su cola, con la cual golpeó la bola de fuego como si fuera una pelota de tenis regresándosela a la pokémon lagartija, la cual solo a evadió moviéndose un poco hacia un lado, pero justo en ese instante, Saki bajó la guardia.

-¡Aipom, usa cola férrea!

-POM.- Usando su gran agilidad, el Aipom se acercó velozmente a la Charmander y tras acumular energía en su cola y que esta tomara un brillo de color plateado, golpeó con fuerza a la lagartija haciéndola retroceder por unos dos metros. Pero tal fue la sorpresa de Konohamaru al ver que la Charmander no dejó de estar en pie en ningún momento.

"¿Qué? Ese fue el ataque más poderoso de Aipom, aunque de cierto modo supuse que el ataque no iba a hacer muy eficaz tratándose de un ataque de tipo acero" -¡Aipom usa golpes furia!

-¡Saki, evádelo!

-CHAR.- La Charmander evadía con velocidad los distintos golpes que le lanzaba el pokémon simio, hasta que fue notando que los ataques del Aipom comenzaban a aumentar su velocidad, cosa que el rubio también notó, por lo que decidió que era momento de detener esa molesta cola.

-¡Saki, usa arañazo y sostén esa cola!- Aprovechando que el último ataque del Aipom se trataba de un golpe descendente, Saki dio un paso hacia atrás y la cola del simio siguió su trayecto hacia el suelo, lo que fue aprovechado por la Charmander dándole con ambas manos un fuerte arañazo en la cola del Aipom.

El Sonriente Aipom dejó de tener su sonriente rostro debido al dolor de las puntiagudas garras de la Charmander, pero su rostro se puso aun más tenso al ver que la lagartija de fuego sostenía con fuerza su cola y no la soltaba por ningún motivo.

-¡¿Aipom qué haces?! ¡Sal de ahí!- Gritó Konohamaru al ver el problema en el que estaba su pokémon.

-¡Ahora Saki, dale una dosis de ascuas!- Gritó el rubio dando una pose de victoria que provoco una vergüenza ajena en la ojiperla.

Antes de atacar, la Charmander esbozo una linda sonrisa que provocó nerviosismo en el Aipom y su entrenador, el cual intento gritar una orden, pero justo comenzó el ataque de la salamandra ígnea, haciendo que Konohamaru se quedara sin voz al ver como la Charmander disparaba 6 bolas de fuego seguidas, las cuales dieron de lleno una tras otra sobre el aprisionado Aipom cubriéndolo con una densa capa de humo.

-¡Aipoom!- Gritó el castaño preocupado para que después de que Saki soltara la cola del simio, este cayera al suelo inconsciente y con su pelaje algo alborotado y oscuro debido por las quemaduras.

-O-Oye, ¿no crees que te pasaste?- Alegó el menor de los entrenadores dirigiéndole una cómica y enojada mirada al rubio mientras tomaba en brazos a su derrotado pokémon.

-Bu-Bueno, te pido disculpas. Cuando dije que le diera una dosis pensé que le daría dos o tres tiros, pero nunca pensé que le daría seis.- trataba de excusarse el rubio. -En cierto modo te pasaste un poco Saki. Con dos o tres tiros estaba bien, pero con todo lo que le diste es como la artillería que te aria usar en un pokémon mas grande y fuerte. Cuando despierte el Aipom pídele disculpas.

-CHAR- Respondió la pequeña cruzando sus brazos y mirando hacia otro lado, pues ella pensaba que había hecho un buen trabajo.

-Tranquila, no es necesario que te enfades. De hecho peleaste bien. Una vez más demostraste de que eres sensacional, solo dije que debiste de contenerte un poquito. Pero te prometo que en el futuro tendrás oponentes con los cuales podrás ir con todo.- Después de escuchar al ojiazul la Charmander sonrió a su manera habitual para después comer un pokélito que le fue dado por la ojiperla. Naruto a su vez, miro por un instante al herido pokémon y saco de su mochila una Baya Ziuela, la cual se la obsequió al castaño.

-Ten. Cuando despierte, dásela de comer.

-¿Estas tratando de parecer genial porque tu novia está presente?- tras las palabras del castaño el rubio dio un sobresalto y en su rostro apareció un leve y apenas visible sonrojo, mientras que la peliazul se puso roja a más no poder e inclusive de su cabeza comenzó a salir humo.

-¿De-De-De que estás hablando? Hinata es solo mi amiga. No digas chorradas Mono-kun.

-¡Que no me digas mono!- Gritó cabreado el chico de la bufanda.

-Dejando eso de lado.- Habló Naruto ignorando el grito del castaño. -¿Te quedan mas pokemons o ya gane?

-No, ya ganaste.- respondió un poco frustrado el menor de los entrenadores.

-Je, mi primer duelo oficial y es una victoria. Oíste eso Hinata, tendremos donde dormir esta noche.

-Si.- respondió la ojiperla contenta por la victoria del rubio.

-Oye Mono-kun, Hay un centro pokémon en el pueblo Acuarela ¿cierto? pues pasemos por ahí antes de ir al lugar que tu nos dijiste.

-¡Que mi nombre es Konohamaru joder! ¡No me digas mono! Y si, es mejor que pasemos por el centro pokémon.

-Que enojón eres, te volverás viejo más pronto de lo que crees.- Habló pícaramente el rubio.

-¡Deja de hacerte el chulo! ¡Solo lo estás haciendo porque me ganaste!

-Saki, regresa.- dijo el ojiazul mientras alzaba su pokeball y la Charmander era absorbida por esta.

-¡Oye no me ignores!

-EEEh, chicos, po-podrían dejar de discutir- Hinata trataba de calmar tímidamente a los entrenadores pero no había caso. Simplemente uno decía algo que al otro le ofendía e instantáneamente el otro reaccionaba mal.

Y aun a pesar de sus diferencias, los tres entrenadores emprendieron su camino hacia el Pueblo Acuarela. En el trayecto, el Aipom despertó, momento que Konohamaru aprovechó para darle la Baya Ziuela y tras comerla, las pequeñas quemaduras comenzaron a desvanecerse y solo quedaron unas pequeñas heridas que sanarían después sin dejar marca.

Tras una larga caminata, los chicos llegaron al pueblo. Los viajeros del Pueblo de Konoha observaban con curiosidad las edificaciones de estilo renacentista que les rodeaban, sobre todo les llamó la atención una estatua con la forma de un Smeargle que se encontraba en medio de una plaza.

-Konohamaru-kun, ¿tú sabes por qué el Pueblo Acuarela lleva ese nombre?- Preguntó la ojiperla algo curiosa tras ver la estatua.

-Sip, este pueblo lleva ese nombre debido que el fundador era un pintor que para sus obras solo usaba acuarela.- Al escuchar la respuesta del chico, los ojos de Naruto y Hinata se tornaron completamente de un color negro y unas gotas recorrieron la parte posterior de sus cabezas.

-Que original fue ese pintor. Si yo hubiera sido el fundador le hubiera puesto; Pueblo NarutocoolMEGAx1000terminator. Ese si es un nombre cool.

-¿Qué clase de nombre es ese? Solo le agregaste cosas raras a tu nombre.- Gruño el menor de los entrenadores.

-No te enfades hombre, ¿que uno no puede bromear aquí? Oh, ahí está el centro pokémon.- Decía Naruto Mientras señalaba un edificio de murallas rojas con un estilo más moderno que las demás construcciones de alrededor. Al entrar al edificio, los entrenadores se acercaron a la recepción y fueron recibidos por una enfermera de cabellos rosa y elegante peinado, a la que después de una breve charla, les entregaron cada uno sus pokemons, los cuales la enfermera los puso en una especie de mesa con ruedas y se los dejó a cargo a una pokémon que se los llevo a las sala de recuperación, pero antes de que la perdieran de vista, al mismo tiempo el rubio y la peliazul tomaron sus pokédex y la registraron.

-Chansey, el pokémon huevo de la suerte. Es la evolución de Happiny Es un Pokémon raro de capturar, su carácter amable hace que quiera ayudar siempre a la gente de buen corazón. Por eso, un sitio donde se pueden encontrar muchos Chansey es en los hospitales, donde ayudan a las enfermeras a cuidar los Pokémon heridos. No hay machos en esta especie, y todas llevan una bolsa (parecida a un marsupio) en su estómago, donde hay un huevo siempre, porque cuando Happiny evoluciona con una Piedra oval, Chansey no deja de poner huevos semejantes a estas piedras. Generalmente se conoce que Chansey ofrece sus huevos a los heridos para que se recuperen ya que son altamente nutricionales. Existe la leyenda de que Chansey trae la felicidad a quien lo posea.

-¿Crees que sea mas difícil encontrar una en estado salvaje que un Zorua?- Preguntaba prácticamente al aire la ojiperla, pero los chicos sabían que esa pregunta estaba dirigida al rubio.

-No lo sé, los dos son pokemons muy difíciles de encontrar. Pero yo diría que un Zorua es más difícil, debido que se han visto más entrenadores que posean un Chansey que unos que tengan un Zorua.

-De hecho tú eres el único entrenador que he visto en persona que tenga un Zorua.- Comentó el castaño.

-¿A cuántos entrenadores has visto pasar por aquí Konohamaru-kun?- Preguntó la única chica del trío de entrenadores.

-Pues he visto varios pero últimamente he visto muy pocos. En esta semana ustedes han sido los únicos que han pasado por aquí.- Al terminar de hablar, Naruto se quedó viendo al chico por un instante curioso, pues lo que acababa de decir formuló una pequeña duda dentro de él.

-Oye, Konohamaru. Si se supone que ya has visto a otros entrenadores pero tu primer duelo fue contra mí. ¿Hace cuanto que eres entrenador?

-¿Yo? Pues soy entrenador desde hace seis días, que fue ahí cuando mi abuelo me dio a mis actuales pokemons.

-¿Acaso tu abuelo hace de todo? Fue él el que sugirió tu nombre y ahora te da pokemons antes de que estés en la edad para participar en la liga. ¿Quién es tu abuelo?- Preguntaba el ojiazul algo curioso y un poco molesto, pues a él no le agradan mucho las personas que miman mucho a sus familiares pequeños y le dan todo en bandeja.

-Sabes, no me gusta hablar sobre los asuntos de mi abuelo y mi familia. Además detesto que me traten de una manera diferente cuando saben quién es mi abuelo.- Dijo Konohamaru con la mirada perdida mientras que Naruto lo miraba serio. Por otro lado, Hinata al notar el cambio de ánimo de los chicos (sobre todo en el menor), trató de cambiar el tema de conversación.

-E-Esto, Konohamaru-kun, ¿cómo es el lugar al que nos llevas?

-Pues, es una sorpresa, pero si quieres saber un poco es espacioso, tiene un patio donde los pokemons pueden correr, jugar y entrenar tranquilamente. Hay más cosas pero voy a dejar que ustedes la vean.

-¿Es uno de los hoteles que vimos en el centro del pueblo?- Preguntó esta vez el rubio.

-Nop. El lugar a donde vamos no se encuentra en el centro del pueblo. Si ustedes pudieron observar, en uno de los límites del Pueblo Acuarela se encuentra una montaña, en la cual se encuentran unos que otros edificios y casas. Pues es ahí donde nos dirigimos.

-jooo, no me digas que en esa montaña se encuentra tu arbolito y nos quieres llevar allí, monito-kun.- Decía el rubio con una sonrisa burlesca y con los ojos entrecerrados, logrando que unas venas se inflaran en la frente del castaño.

-Maldita sea, ¡ya deja de llamarme mono joder!

-EEEE, chi-chicos, la enfermera ya regresó.- Decía la Hyuga mientras apuntaba en dirección a la mesa de recepción, en la cual se encontraba la enfermera con una bandeja que traía a las pokeball de los entrenadores.

Después de tomar sus pokeballs y salir del centro pokémon, los chicos se encaminaron nuevamente por el pueblo. Caminaron por cerca de veinte minutos hasta que ingresaron a las periferias de la montaña, ahí, Naruto y Hinata notaron inmediatamente que las edificaciones no solo eran más grandes, sino que también parecían ser más lujosas. Los viajeros estaban tan concentrados en la vista que el pueblo le ofrecía, que se sobresaltaron cuando de repente Konohamaru les habló.

-Llegamos.- Al hablar el castaño los viajeros enfocaron la vista en la edificación que se encontraba frente a ellos. Sin duda alguna era el edificio más grande y con más terreno que habían visto en todo el pueblo, pero lo que más le llamó la atención fue lo que decía el letrero que se encontraba en la entrada.

-¡O-Orfanato Sarutobi!?- Gritaron al mismo tiempo la peliazul y el rubio haciendo que le doliera el oído al castaño.

-Ko-Konohamaru, ¿por qué no nos dijiste que eras huérfano?- Decía el rubio un poco apenado y preocupado, mientras que Hinata se sentía mal por haberse reído la primera vez que Naruto le dijo mono y miraba con lastima al castaño.

-¡No soy huérfano! ¡Ya dejen de hacerse ideas equivocadas!

-¿enserio? ya me estaba preocupando el hecho de no poder llamarte mono.- Hablo suspirando de alivio el rubio.

-¡¿Eso era lo que te preocupaba?!- Gritó con una cómica boca llena de dientes afilados y con venas hinchadas en su frente el castaño.

-¿E-Entonces por qué nos trajiste a un orfanato Konohamaru-kun?- Preguntó la chica.

-El orfanato fue fundado por mi abuelo, mi tío y su esposa trabajan aquí y yo estoy de visita y les ayudo. Nada más que eso.

"Otra vez su abuelo metido en estas cosas"- Pensaba el rubio mientras que Hinata miraba con más detalle al letrero del Hogar.

"Orfanato Sarutobi..Sarutobi, en donde habré escuchado ese nombre...Espera, no puede ser." -Ko-Konohamaru-kun, po-por circunstancias de la vida, ¿es acaso tu abuelo Hiruzen Sarutobi?- La pregunta de la ojiperla formó un silencio en el lugar. Konohamaru miraba serio a la chica, Naruto por otro lado miraba confuso a los dos.

-Sí, el es mi abuelo.- Respondió finalmente el chico tras unos incómodos segundos de silencio. Hinata quedó estupefacta ante la respuesta del chico, se lo había imaginado pero aun así le costaba creer que Konohamaru fuera nieto de ese hombre. Naruto en cambio miraba confuso la conversación que tenían el castaño y la ojiperla.

-¿Quién?- Tras escuchar la pregunta del rubio, los otros entrenadores se desplomaron de espaldas hacia el suelo.

-¡¿Acaso no conoces el nombre de mi abuelo?!

-Me suena el nombre pero no recuerdo quien es.- Respondió despreocupadamente el rubio.

-Na-Naruto, Hiruzen Sarutobi no es nada menos que el organizador y director de la Liga Pokémon.- Respondió un poco sorprendida la ojiperla, pues ella pensaba que Naruto al ser un hábil entrenador que sabia muchas cosas sobre ellos y que tenía como sueño ser el campeón de la liga, sabría de quien trataba el abuelo de Konohamaru.

-Eh? ¡¿EEHHHH?! ¡Así que es por eso que tu abuelo es tan influyente!

-¿Y eso que tiene, acaso ahora que sabes quién es mi abuelo me trataras de una manera más respetuosa?- Pregunto seriamente el chico de la bufanda.

-No, a pesar de todo para mi sigues siendo un mono.- La respuesta del rubio le inflamó nuevamente una vena al castaño, pero en el fondo le agradó, pues no le gusta que lo traten de una manera respetuosa solo por ser nieto de alguien importante. Pero definitivamente no le gustaba que le llamaran mono, Por lo que iba a reclamarle al ojiazul pero de repente, se abrió la puerta del orfanato y de ella salió una persona que al notar a los tres chicos ahí, le habló al castaño.

-Konohamaru-san, ya regresaste, y por lo visto trajiste compañía.- la voz tenía un sonido suave y agradable, y la dueña no era más que una bella mujer de cabello largo y negro y unos llamativos ojos rojos. Llevaba maquillaje que consiste en lápiz labial rojo y la sombra de los ojos morado. Su conjunto de ropa consistía en una blusa de malla roja con sólo la camisa visible derecha. Sobre esta llevaba una materia que es muy amplia que se asemeja a los vendajes con un patrón en él similares a las espinas de la rosa.

-Hola Kurenai-san.- Saludó a la mujer el castaño.

-Hola, ¿se puede saber quiénes son tus acompañantes?

-Ellos son Naruto y Hinata, ambos son parte de los nuevos novatos de este año.

-Es un placer conocerla- Saludó la ojiperla haciendo una pequeña reverencia.

-Hola, ¿qué tal?- Saludó el rubio mientras apoyaba su nuca en sus manos.

-Es un placer conocerlos también, mi nombre es Kurenai Yuhi. Soy una de las personas encargadas del cuidado del orfanato. ¿A qué se debe su visita?

-Ah! Pues, veras Kurenai-san. Ellos...- Y así Konohamaru le contó a la pelinegra acerca de su duelo con el rubio y la apuesta que decidieron dependiendo del resultado. Y a diferencia de lo que creía el castaño a Kurenai le agradó la idea de tener visitas por lo que no hubo problemas con que los chicos se quedaran.

-Está bien, pueden quedarse, sin duda alguna su compañía alegrará a los niños. Pero tú tendrás que servirle el almuerzo.- Esto último la pelinegra se lo dijo con una cálida sonrisa que le causo uno que otro escalofrío en el castaño.

Al entrar en el hogar y encaminarse por el pasillo, los entrenadores de Konoha miraban con curiosidad los retratos y adornos de la pared, hasta que junto a Konohamaru y Kurenai, entraron a una gran sala que tenía un enorme ventanal que dejaba ver un gran patio trasero, pero lo que les llamó la atención a los viajeros, fue la enorme cantidad de niños que habían, los cuales pusieron su total atención en los tres entrenadores, en especial en uno.

-¡Konohamaru-niisan!- Gritaron alegres la mayoría de los pequeños que corrieron a recibir al recién llegado, el cual se comenzó a saludar y jugar con los niños. Esto llamó mucho la atención de los visitantes quienes miraban con simpatía la relación que tenía el castaño con los pequeños, pero de repente cambiaron totalmente su atención al ver un hombre ingresar a la sala y detrás de él le seguían dos pokemons.

-Así que ya regresaste Konohamaru. Oh ¿quiénes son tus acompañantes?- Pregunto el hombre recién llegado. El tipo tenía los ojos marrones, pelo corto de color negro y una barba. Su vestimenta consistía en una chaqueta verde sin mangas con vendajes en los brazos por debajo de los hombros, un chaleco de color azul marino oscuro por debajo de la chaqueta, un pantalón del mismo color y llevaba una faja en la cintura con el kanji fuego grabado en él.

-Que tal ojisan, Ellos son Naruto y Hinata, ambos son entrenadores viajeros provenientes del Pueblo Konoha.- Respondió el castaño.

-Oh, así que de Konoha eh. Que tal, yo soy Asuma Sarutobi, soy tío de Konohamaru y uno de los encargados del hogar. Si vienen de Konoha supongo que el profesor Hashirama les entregó una pokédex ¿no?

-Sip, así es.- decía el rubio mientras sacaba su pokédex y se la mostraba al moreno.

-E-Esto, Asuma-san, ¿E-Esos pokemons son suyos?- Preguntó tímidamente la ojiperla mientras señalaba a un pequeño Espurr y a un energético Vigoroth.

-No, solamente Vigoroth es mi pokémon..

-El pequeño Espurr de allí es mío.- dijo Kurenai interrumpiendo al moreno, a lo que el Espurr al ver a su entrenadora corrió hacia ella y se lanzó a sus brazos.

-Kurenai-san, Asuma-san. ¿Si no les molesta podemos registrar a sus pokemons?- Preguntó el rubio por él y por la peliazul cortésmente, cosa que extraño al chico de la bufanda.

-Por mí no hay ningún problema, ¿y tú Asuma?

-Ningún problema, ¿pero para que ser tan formal? si quieren registrar a un pokémon solo háganlo.- decía Asuma mientras sonreía, y los chicos al recibir el permiso sacaron su pokédex de sus bolsas e iniciaron la registración comenzando con el pequeño psíquico.

Espurr, el pokémon gato moderador. Este Pokémon por la forma de sus "orejas-plegadas" tiene mucha semejanza a las orejas de la raza de gatos Scottish Fold. Espurr valora mucho su independencia, así que no es raro verlo a su aire. Espurr cuenta con unos poderes psíquicos descomunales y pliega sus orejas para que no se le escapen sin darse cuenta. Sus poderes psíquicos son suficientes para lanzar por los aires objetos situados en un radio de 100 metros, pero carece de pericia para controlarlos.

Vigoroth, el pokémon Mono feroz. Es la forma evolucionada de Slakoth. Vigoroth es un Pokémon que se asemeja a un mono con pelaje blanco. Se sabe que pueden vivir en manadas que nunca están muy lejos de Slakoth en estado salvaje, su hábitat es fundamentalmente la copa de los árboles. Curiosamente, su evolución y preevolución no son muy activos, siempre están durmiendo, mientras que Vigoroth siempre tiene mucha energía. Es tanto así que con cualquier estímulo puede destruirlo todo haciendo girar sus poderosos brazos. En un principio es un Pokémon realmente difícil de controlar por lo que no es recomendable para entrenadores principiantes, además que la tranquilidad de este Pokémon puede volverse rápidamente caos, sin embargo, una vez bien entrenado resulta siendo un Pokémon muy fiel, poderoso y luchará ferozmente para defender a los que considere sus amigos.

Cuando los entrenadores terminaron de registrar a los pokemons, los niños se les acercaron curiosos haciéndoles preguntas acerca de que era la pokédex, como era el pueblo de Konoha y otras cosas por estilo. Pero unos niños se acercaron infantilmente a Konohamaru pidiéndole si podían jugar con sus pokemons. Konohamaru al ver las caras de gatito lloroso que ponían los niños, finalmente termino accediendo.

-Está bien, pero no causen ningún desastre ¿Oyeron mocosos?- Ante la pregunta del castaño los niños asintieron y entonces Konohamaru tomó sus pokeballs y las arrojó al aire. -¡Salgan, Aipom, Zigzagoon!

-POM!

-ZIGUNN!

Al ver a los pokemons, los niños gritaron de emoción y saltaron a jugar con ellos. Los viajeros al ver a los niños y a los pokemons felices, pensaron que sería buena idea sacar los suyos también, por lo que tomaron sus pokeballs y las arrojaron al aire.

-¡Salgan, Saki, Yami!

-¡Salgan ustedes también, Atenea, Helios!- Dijeron ambos entrenadores al mismo tiempo ganándose la atención de los niños quienes veían atentamente a las pokeballs que giraban en el aire hasta que estas se abrieron y mostraron a los pokemons que estas contenían.

-CHAR!

-ROAR!

-SNAIB!

-EIB!

-¡WAAAAA! ¡Miren a todos esos pokemons!- gritó uno de los chicos muy emocionado que se acercaba a ver a los pokemons mientras detrás de él, los otros chicos los veían con estrellitas en los ojos.

Los adultos y los chicos entrenadores veían la escena con alegría, los pokemons al ver a los niños y notar que eran cuidadosos (ya que al parecer por experiencia propia aprendieron a jugar cuidadosamente con pokemons ajenos) decidieron jugar con ellos, pero de repente, el Aipom y la Charmander cruzaron miradas. El Aipom al notar a la lagartija ígnea, comenzó a sentirse algo incomodo, Saki en cambio lo miraba con una cara de póker mientras recordaba lo que su entrenador le había dicho antes.

"Cuando despierte el Aipom pídele disculpas" tras recordar lo que le dijo el rubio, Saki esbozo una leve sonrisa, y comenzó a dirigirse hacia el Aipom, pero este al notar que la Charmander se le acercaba, corrió a esconderse tras las piernas de su entrenador. Esto Saki no se lo tomó de muy buena manera por lo que fue en busca del pokémon mono y este comenzó a correr y cuando volteo su vista, notó que la Charmander le estaba siguiendo por lo que una persecución comenzó en la sala.

-Tu Charmander es una abusona.- Hablaba con un poco de vergüenza el chico de la bufanda al ver como corría su pokémon.

-¿De qué hablas? Saki no es una abusona, lo que pasa es que tu Aipom es un cobarde.- Respondió el ojiazul a lo que el castaño lo miró con el ceño fruncido.

El Aipom corría lo más que podía, pero Saki era muy rápida y de un salto atrapó la cola del asustado mono, el cual no podía escapar debido a que nuevamente la Charmander lo agarraba con fuerza. Konohamaru al ver esto iba a tomar en brazos a su pokémon y salvarlo de una nueva paliza por parte de la pokémon ígnea, pero fue detenido por el rubio.

-No deberías malinterpretar las acciones de mi pokémon. Sigamos viendo que sucede.- Después de escuchar al rubio, Konohamaru miró nuevamente con preocupación a su pokémon, el cual miraba asustado a la Charmander, hasta que...

-CHAR, CHAR.- El Aipom miró sorprendido a la Charmander por lo que acababa de decir, la cual después de hablarle lo soltó y se dirigió en donde se encontraba la Zorua y los pokemons de la ojiperla.

-Vez, ella solo le pidió disculpas por la paliza que le dio antes. Tu pokémon solo la malinterpretó.- Al escuchar al ojiazul Konohamaru recordó que él le había dicho antes a su Charmander que se disculpara, por lo que se sintió avergonzado un poco por su actitud.

"Así que era eso eh. Aipom idiota, una chica se quiere disculpar contigo y tú sales corriendo. Solo espero que eso no me pase alguna vez a mi" Pensaba el castaño mientras miraba entre riéndose a su pokémon. El Aipom en cambio, miraba a Saki caminar, hasta que ella se junto con Yami y Atenea, las cuales comenzaron a hablar para después mirar al mono morado y ponerse a reír a excepción de Saki que miraba todavía algo molesta al Aipom. El pokémon mono al verlas se sonrojó y sintió una gran vergüenza, cosa que fue notada por Zigzagoon el cual se acerco a él y le puso una pata sobre la espalda para intentar animarlo.

Todos los entrenadores presentes mirabas entretenidos a los pokemons. El verlos jugar con los niños sin duda alguna creaba un aura de tranquilidad y paz, cuando de repente, unos niños se acercaron al rubio.

-Señor Naruto, ¿cuántos pokemons a visto?- Le preguntó uno de los pequeños.

"¿Señor? Ni que yo fuera tan viejo." -He visto unos cuantos, si quieren se los puedo mostrar en mi pokédex.- Decía el rubio con una risa fingida para después sacar su aparato electrónico y comenzar a mostrar los distintos tipos de pokemons que había visto estos últimos días.

-Y este es Entei.- Decía el rubio al mostrar al pokémon más raro e imponente que ha registrado. Konohamaru al escuchar el nombre de aquel pokémon, se acercó curioso al rubio para ver la imagen y los datos del legendario pokémon.

-¿Enchei?- Dijo un pequeño niño de pelo negro y que se encontraba al lado derecho de Naruto. El rubio al escucharlo lo miro y le obsequio una sutil sonrisa.

-No, se dice Entei.- Intento corregir al pequeño el rubio, mientras que Konohamaru le miraba por la espalda intentando contener una inminente risa.

-¿Enchei?- Volvió a preguntar el niño.

-Entei.- Volvió a corregir el rubio y esta vez con una vena hinchada en su frente y una risa fingida. El niño se quedo viendo los ojos zafiros del rubio por unos segundos y volvió hacer algo que sacó de sus casillas al entrenador.

-¿Enchei?

-¡Maldita sea! ¡¿Me estas tomando el pelo maldito crio?!- Gritó de un salto el encabronado rubio logrando que el pequeño casi se pusiera a llorar y la ojiperla se pusiera nerviosa.

-Na-Na-Na-Naruto por favor cal-cálmate, es solo un niño.

-Ten más autocontrol idiota. Ese chico se llama Kenta y el tiene un problema con la T, no sabe pronunciarla.- Trató de calmar al rubio el castaño, cosa que logró junto a la Hyuga. Tras calmarse, Naruto pidió disculpas al muchacho. Konohamaru por otro lado no perdió su oportunidad de burlarse.

-Jo, Narucho-kun, ¿Acaso no tienes paciencia con los niños? si es así no serás un buen padre.

-A mí que me importa, solo sé que tú serás un gran mono, me alegro por ti.

-tch, si serás, mejor no te hablo.- Le respondió el castaño tras la ofensa del rubio para que luego los dos se dieran la espalda y siguieran con lo suyo.

-Esos dos son muy parecidos, ¿no lo crees Asuma?- Decía entre risas la pelinegra de ojos rojos. Asuma a su vez solo se limitó a asentir con un movimiento de su cabeza, cuando de repente, por mera curiosidad, dio un pequeño vistazo hacia las pertenencias de los viajeros y puso su atención en la bicicleta, la cual no se encontraba en un muy buen estado.

-Esa bicicleta.- Dijo el moreno ganándose la atención del rubio y la ojiperla. -¿Por qué llevan con ustedes una bicicleta tan dañada?- Al oír esa pregunta los viajeros se miraron por unos segundos y decidieron contarles como se conocieron.

Tras escuchar la historia de los entrenadores de Konoha, Kurenai quedó muy curiosa de las aventuras de estos, por lo que les preguntó qué cosas han realizado en su viaje. Los chicos accedieron, contaron que las aventuras que han tenido estos últimos tres días, pero lo que más le llamó la atención a asuma y a Kurenai, fue el encuentro que Naruto tuvo con Akatsuki, y al terminar de relatar su historia, los adultos se quedaron mirando al rubio muy seriamente, cosa que dejó algo incomodo al Uzumaki.

-Así que realmente Yahiko es el líder de Akatsuki.- Comentó el moreno.

-Eh?- fue la única reacción que tuvo el rubio. Hinata por otro lado miraba totalmente confundida a Asuma.

-Ciertamente yo tenía esperanzas de que los rumores fueran falsos, pero si lo que Naruto dice es cierto, entonces eso lo confirma.- Habló esta vez la pelinegra.

-Esperen, me están confundiendo, ¿de qué hablan? ¿Quién es esa tal Yahiko?- Preguntó Naruto algo molesto por no entender nada de lo que estaba pasando. Asuma por otro lado, exhaló un leve suspiro y comenzó a responder la pregunta del ojiazul.

-Yahiko es el tipo de cabello naranja y con piercings que tú viste. El es el líder de Akatsuki.

-Eh? esperen. ¿Ustedes lo conocen?- Preguntó exaltado el rubio.

-Sí, el era un huérfano que estuvo aquí un tiempo hace años.- La respuesta del moreno dejó en blanco a los entrenadores de Konoha. No sabían que pensar o si pensaban en algo no podían ordenarlo, pero su atención fue devuelta cuando la pelinegra tomó la palabra.

-Cuando Asuma y yo llegamos de voluntarios a este orfanato, nosotros teníamos apenas 16 años, para ese entonces Yahiko y otros dos niños tenían 12 años y ya se estaban preparando para convertirse en entrenadores como ustedes. No estuvimos mucho tiempo con él, pero en ese entonces él era un muchacho alegre, un poco arrogante pero de todas formas un chico muy amable. El y sus dos amigos se fueron a realizar sus aventuras un mes después de que nosotros llegamos y créeme, ellos llegaron muy lejos, Yahiko incluso llegó a los cuartos de final de la liga. Después de la liga ellos se fueron a otra región, y fue ahí cuando ya no supimos nada más de ellos. Hasta que años más tarde comenzaron los problemas que tenían algo que ver con una banda de delincuentes llamada Akatsuki, pero esta no era una banda cualquiera. Ellos estaban muy bien organizados y tenían científicos muy malvados de su lado, pero los rumores de la identidad de su líder llegaron después, y ahí fue, cuando escuchamos los rumores de que Yahiko había vuelto. Pero el ya no era el mismo, el volvió como el líder de Akatsuki.- Al tomarse una pausa los chicos notaron que la mirada de Kurenai era una mirada triste, mientras que Asuma la miraba preocupado, pero entonces, la pelinegra prosiguió.

-No sabemos qué fue lo que le pasó para que su corazón se corrompiera de esa manera, solo me da tristeza el no poder haberlo guiado por otro camino. Pero ustedes.- Dijo la ojos de rubí dirigiéndose a los jóvenes novatos tomando así la completa atención de ellos. -Pase lo que pase no se corrompan. No importa que tan difícil sea el momento o la vida que tengan, siempre procuren realizar lo correcto.

-No se preocupe por nosotros. Por ningún motivo nos convertiremos en alguien como Yahiko.

-Sí, cuente con nosotros.- Agregó la ojiperla al comentario del rubio. Los dos adultos vieron a los chicos y sus alegrías volvieron al ver esas miradas llenas de determinación. Asuma iba a volver a hablar para alargar un poco la conversación, pero fue interrumpido de repente por la cocinera del orfanato.

-¡El almuerzo esta cérvido!- Al escuchar el llamado del festín, los niños se echaron a correr hacia el comedor. Mientras que Naruto y Hinata entraron tranquilamente y fueron atendidos por nada más que Konohamaru, por lo que Naruto aprovecho esta oportunidad para molestarlo.

-Oh, no sabía que los monos tenían un doctorado en garzonearía.

-Sigue molestando y no te serviré el postre.

Y así todos comieron tranquilamente, pues Kurenai se encargo de que Konohamaru se sentara lejos de Naruto y así poder comer tranquilamente, mientras que los pokemons comían unas golosinas para pokemons.

Después de comer, los niños se fueron a realizar sus actividades de aprendizaje. Naruto por otro lado se fue al patio a entrenar con sus pokemons. Saki se encontraba golpeando un saco de arena para así poder mejorar su velocidad y fuerza de sus zarpazos, el Vigoroth de Asuma al verla, se acercó a ella y se propuso a si mismo para enseñarle a dar unos golpes más fuertes.

-VIGOR, VIGOR.- Decía el simio blanco para después golpear con mucha técnica y fuerza el saco y tras moverlo por el gran golpe, le cedió el lugar a la pequeña Charmander para que intentara repetir el movimiento.

-CHAR, CHAR.- Saki repitió los movimientos del Vigoroth y golpeó el saco de arena con mucha fuerza y gracia, pero obviamente no pudo hacerlo con la velocidad, fuerza y técnica del pokémon simio, por lo que este le volvió a hacer una demostración.

-je, por lo visto Saki se consiguió un sensei. Bien Yami, sigamos con tu entrenamiento. Intenta hacer invisible esa lata de bebida con una ilusión.- Decía el ojiazul mientras supervisaba a la Zorua, la cual se encontraba totalmente concentrada para poder realizar la ilusión que realizó el otro día.

-ROAR.- La lobina comenzó a concentrarse y enfocó su mirada en la lata de bebida. Pero al pasar los segundos y al ver que la lata seguía visible, la Zorua se detuvo un poco agotada por el sobreesfuerzo mental.

-Está bien Yami, descansa un rato.

-¿Todo bien Naruto?- Dijo la peliazul que acababa de ingresar al patio y detrás de ella le seguían su Snivy y su Eevee.

-Más o menos. Yami sigue sin poder efectuar la ilusión que realizó antes de ayer.

-Bueno, tú me dijiste que ella es más apta para el combate que para las ilusiones.

-Si lo sé, pero eso no quiere decir que ella no pueda realizar ilusiones. Si ella logra aunque sea realizar una pequeña ilusión, puede ser una ventaja fundamental en un combate.- Dijo el rubio mientras miraba a su pokémon lobina y esta le sonreía.

-De todas formas no te sobre esfuerces, mira que hemos dormido estos dos últimos días en una carpa y ahora es momento de relajarnos un poco.- dijo la ojiperla mientras se le asomaba un casi invisible sonrojo.

-De acuerdo, pero por ahora seguiré entrenando un poco más a mis pokemons.- dijo el rubio mientras daba una cálida sonrisa que hiso que el sonrojo de la Hyuga se notara un poco más.

-Co-Como tú quieras. Por si acaso yo estaré tomando un baño ahora, para que sepas que voy a estar ocupada. Nos vemos después. Vamos, Atenea, Helios.

-SNAIB.

-EIB.- Dijeron los dos pokemons que siguieron a la ojiperla a lo largo del patio hasta entrar al Hogar. Naruto en cambio se quedó viendo a la ojiperla y se quedó pensando en lo último que dijo.

"Ahora que lo pienso.. Yo también debería tomar un baño."

Después de entrenar a sus pokemons por dos horas, el rubio decidió que era el momento para darles un descanso, momento que aprovecho para darse un baño y después reunirse con los demás. Al llegar la noche, todos se fueron a dormir, Naruto y Hinata recibieron unos cuartos que se encontraban deshabitados y cada uno durmió en uno. Las pokemons del rubio por otro lado durmieron fuera de su pokeball, Yami durmió en una cama para perros y Saki durmió en una caja con arena para así evitar que la viva llama de su cola queme algo.

Al llegar el día la vida en el hogar volvió, solo que esta vez los niños y los adultos se preparaban para despedir a los viajeros de Konoha, quienes ya estaban preparando sus cosas para marcharse del Pueblo Acuarela y continuar con su viaje.

-tomen estas Bayas, le serán muy útil en su viaje.- Decía Kurenai quien les entregaba unas cuantas bayas a cada uno.

-Muchas gracias.

-Muchas gracias Kurenai-san.- Dijeron los dos entrenadores.

-No necesitan agradecérmelo, de hecho es como un agradecimiento por haber alegrado el día de ayer a los niños.

-Por cierto.- Habló Asuma ganándose la atención de ambos chicos. -No se preocupen por la bicicleta, nosotros se la cuidaremos. Si ustedes viajan con ella no sería más que una carga.

-Gracias, se la dejo a ustedes entonces.- Dijo la Hyuga dando una reverencia para después junto con el rubio despedirse de todos, pero cuando se estaba a punto de despedirse de Konohamaru, este le propuso algo que ella no se esperaba y menos en ese momento.

-Hinata-san, tengamos un duelo.

-Eh?- Hinata miraba atónita al castaño sin mencionar que se puso totalmente nerviosa.

-Un duelo. Que tengamos un combate pokémon. ¿Estás de acuerdo?

-Eh? ¿Pero, pero, pero, pero,.. Pero po-por qué?- Hinata estaba temblando de miedo, mientras que Konohamaru la miraba sin inmutarse, por lo que él iba en serio y eso ponía cada vez más nerviosa a la ojiperla, pues ella no se creía apta todavía para enfrentar a alguien a un duelo.

-Pues veras, tú tienes dos pokemons al igual que yo y Naruto. Además no he visto tus capacidades para el combate así que quiero ponerlas a prueba yo mismo.

-Pero... Naruto di algo.- Dijo la Hyuga dirigiendo la mirada hacia el rubio y tratando de buscar protección en el. Pero él en cambio la miraba con una cara de póker para después sonreírle.

-Hinata, dale una paliza.- Dijo el rubio mientras sonreía inocentemente y alzaba el pulgar de su mano derecha.

La acción del ojiazul hiso que las esperanzas para evitar el duelo de la ojiperla se fueran por el retrete, pero Naruto no término ahí, pues su rostro se torno más sereno y volvió a dirigirle unas palabras.

-Velo de este modo Hinata, si no puedes con Konohamaru, no podrás con tu primo.- Las palabras del rubio le llegaron bien en el fondo a la chica. Hinata miró por unos instantes el suelo. Por un momento no pensó en nada más que en el reto de Neji y en el venidero duelo entre ambos que acechaba en cualquier momento, duelo en el que ella para poder hacerle frente, tenía que hacerse más fuerte. Fue entonces cuando recordó la promesa que se hiso a ella misma, el de hacerse fuerte para que su padre la tomara más en cuenta y que se sienta orgulloso de ella, pero más que nada, hacerse fuerte por ella misma. Al terminar de recordar, Hinata apretó los puños y levantó la cabeza y le dirigió al castaño una mirada llena de determinación.

-Bi-Bien, acepto el reto. Salgamos al patio entonces.- Al escuchar a la ojiperla, los presentes solo sonrieron y se prepararon para presenciar el duelo de los dos.

-Así que un combate, es que este chiquillo no puede dejar ir a alguien en paz.- Comentó un poco curiosa por lo que estaba a punto de ocurrir.

-Bueno, yo pienso que es momento para probar una buena fumada.- Decía el moreno mientras tomaba una cajetilla de cigarros de su bolsillo.

-Tú sí que no pierdes la oportunidad de fumar eh.- Decía entre risas la ojos de rubí mientras que Asuma solo le sonrió y salía hacia el patio junto a los niños que querían presenciar el combate, cuando de repente y sin que nadie se diera cuenta, una anciana ingresó al orfanato y vio a los niños y a los encargados salir, por lo que ella se acercó sigilosamente a ver qué era lo que estaba por ocurrir.

-Esta vez estoy más preparado. Ahora apostare como se debe. Apuesto 350 pokéyenes.- Decía el castaño, el cual ya se encontraba en el disimulado campo de batalla.

-Po-Por mi está bien, también apostare 350.-

-Bien, ahora que todo está preparado, que inicie el duelo. ¡Zigzagoon, yo te elijo!

-ZIGUNN- Al salir de su pokeball, el pokémon miro a su entrenador por un instante y asintió mirándolo con una mirada llena de valentía. Hinata a su vez, no entro en detalle y lanzó una pokeball al aire para usar por primera vez a uno de sus pokemons en un combate contra otro entrenador.

-¡Helios, te lo dejo a ti!

-EIB.- Al salir de su pokeball el Eevee miro a su entrenadora con ternura para después voltear y ver a su pokémon rival con una mirada llena de confianza en si mismo.

Al estar ambos pokemons en el campo de batalla, Asuma se pone entre los chicos para darles unas pequeñas indicaciones.

-Bien chicos, yo hare de arbitro en este encuentro. Sé que ya conocen las reglas pero de todas formas se las repetiré. Este es un duelo no oficial acordado por dos entrenadores, ambos ya realizaron sus apuestas, Ambos no pueden usar pociones o Bayas durante la batalla. El primero en quedarse sin pokemons que puedan continuar pierde. Y al finalizar el duelo, se debe respetar la apuesta acordada por ambos. ¿Entendieron?

-¡Sí!- Dijeron ambos combatientes al mismo tiempo

-Bien.- Dijo el moreno al dar una probada de su cigarrillo para después proseguir y dar el comienzo de la batalla. -¡Empiecen!

-¡Helios, usa ataque rápido!

-¡Zigzagoon, evádelo!.- El Eevee arremetió con gran velocidad, pero en el instante que estuvo a punto de taclear a su rival, este lo evadió dando un salto hacia su derecha, pero aun así quedó en una posición ventajosa para el Eevee, ventaja que la ojiperla no dejaría escapar.

-¡Ataque rápido y síguelo con un mordisco!

-EIB- El pokémon zorrino dio un potente salto y envistió con gran velocidad al pokémon mapache tirándolo hacia el suelo y, aprovechando la corta distancia, le propinó un fuerte mordisco en el lomo.

ZIGUUUN!- A causa del dolor el pokémon mapache dio un chirrido de dolor, cosa que puso contra las cuerdas a Konohamaru, pero él no iba a dejar que su pokémon perdiera tan fácil.

-¡Zigzagoon, usa ataque arena!- Y al igual que como lo hiso el día anterior con la Zorua, con dificultad el pokémon se sacudió y soltó un poco el agarre del Eevee quedando mas cómodo y arrojarle una mediana cantidad de tierra a la cara del pokémon Zorrino.

Producto de la comezón y casi ceguera que le causaba la tierra en los ojos, el Eevee soltó al Zigzagoon y comenzó a limpiarse la cara, por lo que inicio el contra ataque.

-¡Zigzagoon, usa golpe cabeza!- Tras la orden del castaño la frente del mapache comenzó a brillar y con ella dio un poderoso cabezazo que hiso retroceder al lobino.

-¡Muy bien, ahora usa golpe cabeza otra vez!

-¡Helios, evádelo y usa mordisco!- Gritó desesperada la chica al ver que su pokémon se encontraba en dificultades. El Eevee, al escuchar la voz de su entrenadora dejó de preocuparse por la tierra y procuro contraatacar a su adversario. Sin embargo el movimiento zigzagueante del mapache le dificulto predecirlo y a causa de eso recibió un fuerte cabezazo en un costado de su abdomen, mandándolo a rodar por el suelo al menos por unos tres metros.

-¡Helios!- Gritó desesperada la Hyuga al ver como su pokémon se ponía de pie con dificultades y tenía los ojos casi cerrados y lagrimosos producto de la tierra.

-¡Bien Zigzagoon, ahora dale con placaje!

-ZIGUN!- El pokémon mapache inició su carrera hacia el zorrino y este comenzaba a zigzaguear para intentar confundir al Eevee, por otro lado Hinata no dio ninguna orden, pues estaba esperando que el Zigzagoon se acercara un poco más, y justo cuando el Zigzagoon se encontraba a un metro del zorrino, Hinata dio un grito.

-¡Usa rapidez Helios!- Tras oír a su entrenadora, el Eevee creo en cuestión de milisegundos cinco estrellas que fueron lanzadas a gran velocidad e impactaron en el pokémon mapache, el cual fue lanzado contra el suelo pero se reincorporo rápidamente.

-¡Helios, usa ataque rápido!- Y a pisar de su actual vista, el Eevee comenzó a brillar con un aura azul y arremetió a toda velocidad contra el Zigzagoon.

-¡Dale con golpe cabeza!- Y a penas el zorrino se acercó al mapache, este se lanzo hacia él y le propino su conocido ataque en la frente del Eevee, sin embargo el zorrino concentró toda la fuerza de su ataque rápido provocando que los dos ataques chocaran y causaran un daño a los pokemons, los cuales por la fuerza del impacto salieron propulsados en distintas direcciones.

¡¿Helios, puedes seguir?!- Preguntaba la ojiperla a su pokémon al ver que este aun seguía consiente pero se encontraba tendido en el suelo, pero al escuchar a la chica este se puso de pie inmediatamente. El Zigzagoon por otro lado a pesar de estar muy herido se levantó sin necesidad de oír a su entrenador, pues una mirada hacia este le bastó para reincorporarse. Sin embargo al mirar más detalladamente a su pokémon, Hinata notó que el golpe hiso que la tierra de los ojos de Helios se quitara, y más sumado a la distancia que tomaron los pokemons, la chica vio una posibilidad de atacar.

¡Helios, usa rapidez!

-EEIIB.- El Eevee esta vez al ver que tenía más tiempo debido a la distancia, acumuló más energía y creo dieciocho estrellas, las cuales disparo con velocidad hacia el pokémon mapache.

-¡Zigzagoon, evádelas y corre hacia adelante!- Al ver las estrellas dirigirse a toda velocidad hacia él, el mapache comenzó a correr en zigzag y logró evadir las estrellas con eficacia, las cuales no siguieron su rumbo, sino que mientras giraban en el aire, estas dieron media vuelta y se devolvieron hacia el Zigzagoon.

Al ver esto Konohamaru optó por enviar las estrellas hacia el mismo Eevee.

-Zigzagoon, corre hacia el Eevee y usa placaje.

Al ver él como el mapache se dirigía hacia Helios y las estrellas iban tras él, Hinata opto por una estrategia muy arriesgada y que debía contar con la velocidad de su pokémon, por lo que aposto por todo en este último ataque.

-Helios, usa ataque rápido.- Y como si la voz de la Hyuga fuera un semáforo, el Eevee se echó a correr a gran velocidad hacia el Zigzagoon, y cuando estuvieron a punto de colisionar, Hinata volvió a dar una orden.

-¡Salta!- Justo cuando ambos pokemons se encontraban a centímetros el uno del otro, el zorrino salto por sobre el Zigzagoon y luego se apoyó en este para dar un nuevo salto y quedar dándole la espalda a un metro de este.

El Zigzagoon al perder de vista a su adversario, miró hacia atrás y lo único que vio fueron las estrellas que evadió con anterioridad dirigirse hacia él a solo centímetros de hacer impacto.

-¡Zigzagoon, desvíalas con golpe cabeza!- Gritó el castaño al notar que el mapache ya no podía evitar el ataque a esa distancia, y al momento de que las estrellas impactaran, el Zigzagoon comenzó a desviarlas, pero solo lo pudo hacer con cuatro estrellas mientras que las demás dieron en el blanco, levantando una gran nube de polvo que cubrió al pokémon del castaño.

-¡Zigzagoon!- Gritó desesperado el chico al no saber el estado de su pokémon.

-¿Pero qué? esas estrellas son imposible de evadirlas.- Comento Kurenai incrédula de lo que estaba presenciando.

-El ataque rapidez es un ataque que casi nunca faya.- dijo el rubio ganándose la atención de Kurenai y los pocos niños que sabían algo de pokemons. -Esas estrellas seguirán a su objetivo como un misil teledirigido hasta darle o hasta chocar con algo, por lo que la manera más eficaz de anular ese ataque es desviándolo o bloqueándolo.- Al terminar de escuchar al rubio, Kurenai y los niños volvieron a poner atención en la batalla.

Al disiparse el polvo se pudo observar al Zigzagoon, el cual seguía en pie, pero se encontraba muy herido y agotado. Mientras que Helios, no se encontraba mejor, ya que se encontraba muy herido y los ataques que usó gastan mucha energía, por lo que ambos entrenadores decidieron que el siguiente ataque, sería el último.

¡Zigzagoon, usa golpe cabeza!

-ZIGUNN!

-¡Helios, usa ataque rápido!

-EIB!- tras escuchar a sus entrenadores, los pokemons arremetieron el uno contra otro con toda la fuerza que le quedaban, y en el momento en el que colisionaron hubo un destello que después se transformó en una pequeña explosión que cubrió de tierra y polvo a ambos pokemons.

Todos los presentes e incluso los entrenadores se encontraban pendientes de la cortina de humo y al pasar los segundos, la cortina comenzó a disiparse hasta desaparecer por completo revelando un pequeño agujero en el suelo y en él a los dos pokemons, dando así el resultado del primer combate, el cual resulto en nada más ni nada menos que en un empate al estar ambos pokemons fuera de combate.

-Los dos combatientes no pueden continuar. El primer combate termina en un empate, a ambos entrenadores solo le quedan un pokémon.- Decía Asuma al acercarse y ver el estado de los pokemons para después retirarse y dejarle el espacio al siguiente combate.

-Lo hiciste bien Helios, te mereces un descanso.- Le decía la peliazul a su pokeball después de haber llamado a su pokémon devuelta a ella mientras que Konohamaru hacia lo mismo con el abatido mapache.

-Bueno, sigamos Konohamaru-kun.- Decía la ojiperla mientras tomaba otra pokeball y la aventaba hacia el aire. -¡Ve, Atenea!

-SNAIB.- Tras salir de su pokeball, la verde pokémon solo se limito a observar al entrenador adversario con una mirada arrogante, lo que hiso que una gota recorriera la nuca del rubio.

"Sabía que los Snivy tienen fama de ser orgullosos pero esa mirada me recuerda un poco al maldito del chihuahua"

-Bien Hinata-san, espero que tu Snivy esté a la altura de mi Aipom. ¡Sal, Aipom!

-POM.- Al salir de su pokeball, el pokémon mono dirigió una mirada hacia su adversaria y por un momento se puso un poco nervioso al saber que nuevamente le tocaba enfrentarse a una pokémon hembra y además la mirada que esta le estaba dando no era precisamente muy agradable.

Los dos entrenadores se miraron entre si confiados en sus pokemons esperando la señal de Asuma para ordenar el siguiente ataque, cuando de repente, dicha señal llegó.

-¡Ahora, pueden seguir!-

-¡Nea, usa látigo cepa!

-¡Desvíalo con golpes furia!- La Snivy arrojó sus látigos a una velocidad increíble, pero tal cual como le indicó su entrenador, el Aipom golpeó con su cola las lianas desviándolas hacia un lado dejándole el paso libre para un ataque.

-¡Aipom, ve hacia ella y dale con mega puño!- El pequeño simio corrió a toda velocidad y cuando ya estaba a dos metros de su objetivo, cerró en un puño la mano de su cola y esta comenzó a emitir un fuerte resplandor, Hinata al ver que su pokémon aun se encontraba recogiendo sus lianas y que el pokémon rival se acercaba optó por su segundo ataque de tipo planta.

-¡Drenadoras!- Al oír la única palabra de la peliazul, Atenea disparó unas cuatro semillas desde su cuello y estas estuvieron a punto de llegar a su objetivo, pero la Snivy y su entrenadora no contaban con la rápida reacción del castaño.

-¡Destrúyelas!- Fue la única orden de Konohamaru. Y como si fueran meras hormigas contra un dedo, el mega puño de Aipom destrozó las semillas. Pero no todo se quedo ahí, pues el ataque del simio siguió su curso y estuvo a punto de dar con la serpentina verde, quien a pesar de que la Hyuga no se lo ordenó por estar sorprendida (y por falta de tiempo) evadió el golpe saltando hacia un lado y se equilibrara con una de sus lianas, las cuales ya se habían recogido para entonces, pero...

-¡Mega puño Aipom!- Gritó fuertemente el castaño y el pokémon mono dio un giro sobre si y con gran fuerza le atinó un gran golpe en el costado izquierdo de la pokémon de planta, la cual cayó con fuerza al suelo.

-¡Mega puño otra vez!- Al escuchar a su entrenador, y aprovechando que su rival se hallaba en el suelo, el Aipom dio un gran salto para girar nuevamente y así lograr que su ataque tome más fuerza, pero esto le dio el tiempo suficiente a la ojiperla.

-¡Rueda Nea!- tras el grito desesperado de la chica, la Snivy rodó por el suelo y el Aipom golpeo con fuerza el suelo, quedando su cola clavada en el, por lo que Hinata y Atenea vieron una pequeña oportunidad.

-¡Nea, usa placaje!

-¡SNAIB!- Aprovechando el problema en el que se encontraba el mono, la Snivy lo envistió con tal fuerza que este logro zafar su cola y rodo por los aires, pero el Aipom usó su cola para equilibrarse en el aire y cayó de pie en el suelo a muy poca distancia de Atenea.

-¡Aipom, usa cola férrea!

-¡POM!- La cola del pokémon mono se cubrió en un brillo plateado y después el Aipom dio un salto hacia adelante e hiso una voltereta en el aire para ejecutar un golpe descendente.

-¡Nea, evádelo y usa látigo cepa!- Gritó la ojiperla al ver el peligroso ataque. La Snivy evadió con dificultad debido a la velocidad del Aipom enemigo, y luego atacó con sus lianas, las cuales estuvieron a punto de golpear al blanco pero, justo antes el grito de Konohamaru hiso reaccionar al pokémon mono.

-¡bloquéalas y ataca con golpes furia!- El Aipom bloqueo las lianas con rápidos movimientos de su cola y después se propuso a atacar a la pokémon de planta. Hinata al ver eso, no pudo ordenarle a su pokémon nada más que evadiera el ataque.

-¡Evádelo Nea!- La pokémon evadió difícilmente los dos primeros golpes, pero el mono aumentó la velocidad de los ataques y finalmente golpeó una cuatro veces a la Snivy, la cual comenzaba a perder fuerzas. Hinata al ver esto comenzó a temblar mientras veía a su pokémon recibir esos golpes, y por un momento ella giró su mirada hacia donde estaba el rubio y vio que él se encontraba serio. Naruto al notar la mirada de la peliazul, voltio hacia ella y vio que ella se encontraba muy nerviosa, por lo que el chico decidió calmarla con una simple sonrisa. Sonrisa que sin saber por qué calmó inmediatamente a la chica, la cual desvió su mirada hacia la batalla y antes de que la Snivy recibiera el noveno golpe, la peliazul dio un fuerte grito.

-¡Nea, afirma su cola con tu látigo cepa!- El grito de la ojiperla fue tal, que Konohamaru y su pokémon se desconcentraron por un momento, momento que fue aprovechado por Atenea, la cual enrolló una de sus lianas en la cola del Aipom y la afirmó con fuerza pese a estar muy agotada. El Aipom a percatarse de esto intentó soltarse, pero la Snivy para apoyar su agarre, posó su mano izquierda sobre la cola del mono y la agarró con fuerza.

-¡Aipom, libérate!- tras el grito del chico el pokémon morado intentó liberarse pero la Snivy no le dejaba escapar, fue entonces cuando Hinata decidió que era el momento de recuperar energía.

-¡Nea, usa drenadoras!- Al oír a la ojiperla, Atenea disparo unas diez semillas que quedaron pegadas en distintas partes del cuerpo del Aipom. El pokémon mono al verse plagado de esas semillas sintió un poco de miedo, pero de repente comenzó a sentir que su energía se iba y después de cada semilla unas luces verdes se desprendieron y flotaron en el aire en dirección de la Snivy, la cual absorbió esas luces y sentía como su energía le era devuelta.

-¡Ahora Nea, usa tu otro látigo!- Mientras aun mantenía apresada la cola de su rival, la Snivy comenzó a dar unos latigazos en diferentes partes del cuerpo del Aipom teniendo especial cuidado de no dañar ninguna semilla que este tenía.

"maldición, las cosas se invirtieron, necesito sacar a Aipom de esa situación, ¿pero cómo?" Konohamaru se encontraba como piedra. Nuevamente su pokémon se encontraba apresado de su cola. Por un momento el castaño, miro la cola y las lianas de la Snivy y volvió a pensar en una posible solución. "Necesito una idea de cómo zafarse o moverla... Un momento. Eso es"

-¡Aipom, usa toda la fuerza que tengas en levantarla y azótala al suelo!- A pesar de estar muy agotado, el pokémon mono se arrojó al suelo y con toda la fuerza que le quedaba levanto su cola y de esa manera jaló a la Snivy levantándola en el aire. Atenea miro por un instante sorprendida por toda la fuerza que aún le quedaba al Aipom, cuando de un momento a otro, el Aipom bajó con velocidad y fuerza su cola azotando en el suelo junto a ella a la Snivy.

El golpe fue tal que la Snivy soltó su atadura y quedó tendida en suelo haciendo que la peliazul se preocupara, pero pese a eso la pokémon comenzó a levantarse con dificultades, por lo que Konohamaru decidió terminar esto en el siguiente ataque.

-¡Aipom, acabala con un mega puño!

-¡Nea, evádelo!- Gritó desesperada la chica al ver que el Aipom comenzaba a acumular energía en su cola y su Snivy con suerte se mantenía en pie. Pero, justo cuando el mono se preparaba para realizar su ataque, su energía fue drenada y fue a dar directa en la Snivy, haciendo que esta recuperara fuerzas y que el Aipom quedara mas débil. Y debido a eso, el pokémon morado perdió el control de su ataque y provocó que se tambaleara y se afirmara con su cola para poder quedarse de pie con la poca energía que le quedaba. Hinata al ver esto, no pensó en nada más que contraatacar, pues era el momento del todo o nada.

-¡Nea, usa placaje!- Y tras escuchar a su entrenadora, la Snivy tacleó con sus últimas fuerzas al Aipom mandándolo contra el suelo y que rodara por poco más de un metro.

-¡Aipom!- fue lo único que atino en decir el castaño, mientras que Asuma se acercaba al pokémon para corroborar su estado.

-¡Aipom no puede continuar! ¡La victoria es para Atenea y Hinata!

-¡Waaaa vieron eso, Atenea-chan es increíble!- Gritó uno de los niños y a continuación, la gran mayoría de los chicos comenzaron a elogiar a la Hyuga y a su pokémon por su victoria. Hinata a su vez se encontraba abrazando a su pokémon y pidiéndole disculpas por salir tan dañada.

-Fue un buen combate.- Dijo el rubio mientras se acercaba a la chica ganándose la atención de esta. -Ves que no eres mala. La próxima vez no tengas miedo cuando te reten a un duelo. Ten en cuenta de que eres capaz de muchas cosas.- Tras Hablar el rubio le regaló una cálida sonrisa mientras se posicionaba a un lado de ella. Hinata al verlo, se quedó pensando en lo que le dijo y después se quedo mirando a la pokémon que tenía en brazos, la cual se había quedado dormida.

-Gra-Gracias.. Por creer en mí.- le dijo con timidez la ojiperla al rubio.

-¿De qué hablas? ¿Qué clase de amigo seria si no creyera en ti?- Al oír a Naruto, la Hyuga se sonrojó un poco y lo hubiera hecho más si no fuera porque Konohamaru se acercó despreocupadamente a la chica.

-tch. Llevo dos duelos y los dos resultaron en derrotas, Aunque admito que este fue un buen combate. Por cierto, aquí tienes tu dinero.- Al tenderle la mano a la chica y que esta tomara el dinero, Naruto le propinó una mirada traviesa al castaño, y esa simple mirada molestaba al chico Sarutobi.

-Y tú que me ves de esa manera pedazo de idio...

-Esa fue una gran batalla.- Dijo una voz que interrumpió el reproche del castaño, quien al reconocer esa voz, dirigió su atención hacia la entrada del patio y pudo ver la dueña de la voz, la cual se trataba de una señora de avanzada edad, que tenía un tono de piel pálido. Se le veían dos manchas en la piel, uno en la parte derecha de la frente y otro más abajo de su ojo izquierdo, su cabello es lila claro y llevaba en la frente un protector de trapo de color café, a los lados su cabello está suelto mientras el resto está recogido en un moño. Su vestimenta consta de una túnica de color negro, una bufanda de color abano y se le ve llevar un bolso en la parte derecha. -¿Ustedes deben ser unos de los entrenadores novatos de este año no? Y tú además desprendes una fuerte aura, veo un buen futuro en ti.- Dijo la anciana enfocando su atención en el rubio.

-E-Esto... No es por ser falta de respeto o algo pero, este es un orfanato no un hogar de ancianos, creo que se ha equivocado de lugar.- Konohamaru al ver lo que le dijo el rubio a la anciana se sobresaltó y se puso un poco nervioso, mientras que a Kurenai y a Asuma una gota recorrió la nuca de ambos.

-I-I-Idiota, ella es la abuela Chiyo, es una de las encargadas de este orfanato.

-Eh? ¿EEEEEH? ¿E-Es en serio? pues yo lo...

-No hace falta que te disculpes muchacho. Yo me acerqué porque quiero corroborar algo.- Dijo la anciana interrumpiendo las disculpas del ojiazul.

-¿A qué se refiere Chiyo-san?- Preguntó curiosa la cuidadora de ojos rubí mientras veía a la anciana acercándose a los entrenadores de Konoha.

-Tú.- Le habló la recién nombrada Chiyo al rubio. -Tú desprendes confianza y mucha determinación. Tienes pinta de ser un buen entrenador y me gustaría poner a prueba si estoy en lo cierto. ¿Qué te parece joven? ¿Te apetece tener un duelo pokémon contra mí?- Todos los presentes miraron incrédulos la propuesta de la anciana a excepción de Naruto, quien sonreía confiadamente al ver que lo estaban desafiando.

-Jo. Así que un combate... Bien, acepto.- Respondió confiadamente el rubio a la propuesta de la anciana mientras que Konohamaru miraba muy sorprendido lo que estaba a punto de ocurrir.

-Por cierto, Chiyo-san. ¿De cuánto será la apuesta?- Preguntaba el rubio mientras se posicionaba en el improvisado campo de batalla.

-No traigo dinero con migo en este momento pero te tengo una propuesta.- Dijo la anciana ganándose no solo la atención del rubio, sino que también de la ojiperla y disimuladamente la del chico de bufanda.

-¿De qué trata?- Preguntó curioso el ojiazul.

-Si tú pierdes, tú y tu amiga deberán quedarse dos días mas y ayudaran con los quehaceres del hogar. Ahora si yo soy la que pierde, tú te llevarás esto.- Naruto miró curioso a la anciana mientras ella llevaba su mano izquierda a un bolsillo y sacaba una curiosa esfera dorada y brillante que cubría casi la totalidad de su palma. Naruto al ver esa bola quedó petrificado, mientras que la Hyuga miraba asombrada la esfera que la abuela Chiyo llevaba.

-Si tú ganas, te daré esta Maxipepita. Si la vendes en una tienda lo mínimo que te darán por ella es treinta mil pokéyenes.- Al escuchar su valor el rubio comenzó a temblar y sus ojos tenían la forma del símbolo de los pokéyenes.

-Hi-Hinata, que piensas? Si pierdo tu también te tendrías que quedar.- Preguntaba el rubio mientras miraba en dirección a la ojiperla, la cual al igual que el chico se encontraba temblando.

-Pu-Pues, creo que esta vez vale la pena arriesgarse.- Decía la peliazul quien al voltear a ver al rubio, esta mostro que sus ojos también habían adoptado la forma del símbolo de los pokéyenes, provocando que a todos a excepción de Naruto, Chiyo y los niños, una gota recorriera la parte posterior de su cabeza.

-Y bien chico, ¿aceptas esta apuesta?- preguntó la anciana mientras guardaba la esfera dorada y tomaba una pokeball de su bolsillo.

-Pues claro que si, además, apuesta o no nunca voy a escapar de un combate.- Respondió el ojiazul mientras alzaba su puño y apuntaba con este a la cuidadora de más veterana.

-Esa es la actitud muchacho, ahora. ¿Asuma-kun, podrías arbitrar este combate?- preguntaba la ancianita con una inocente sonrisa, el moreno en cambio, solo asintió ante la petición de la veterana. -Bien, ahora comencemos. ¡Sal Baltoy!- Tras lanzar la pokeball al aire, esta se abrió y tras un destello amarillo se pudo apreciar el pokémon de la anciana, el cual tenía la apariencia de un extraño trompo con brazos.

-BURO-

-¡Oh, genial, con que un Baltoy!- Exclamaba el chico mientras sacaba su afamada pokédex para registrarlo y Hinata a su vez hacia lo mismo.

Baltoy, el pokémon muñeco de barro. Se dice que fue creado por antiguos humanos. Fue elaborado a base de barro y por algún u otro modo cobró vida. Baltoy gira todo el tiempo sobre su eje. Incluso cuando duerme, es capaz de mantener el equilibrio. Hay grandes misterios que rodean a estos Pokémon, se saben que fueron muy importantes en civilizaciones antiguas ya que se han encontrado antiguos dibujos de estos Pokémon grabados en piedra en convivencia con los humanos. Vive en los desiertos, donde se alimenta principalmente de arena o bayas, son capaces de vivir en situaciones extremas.

"Psíquico y Tierra eh, je justo tengo a una buen rival para el" Decía en sus pensamientos el rubio mientras tomaba una pokeball y la arrojaba al aire. -¡Sal, Yami!

-ROAR.-

"Oh, así que piensa a usar a su Zorua. Buena elección, al ser de tipo siniestro la convierte en un peligroso oponente para el Baltoy de Chiyo-san" Pensaba en sus adentros el moreno a la vez que se preparaba para dar inicio a una nueva batalla, mientras que Chiyo miraba muy seria a la pokémon del rubio.

"Un pokémon de tipo siniestro, por lo que no podre usar ataques psíquicos. Esto se volvió complicado."

-¡Chiyo san, Naruto-kun ¿listos?!- Preguntó con un fuerte grito el moreno mientras terminaba de fumar su cigarrillo.

-lista.- respondió calmadamente la anciana.

-Siempre listo.- respondió el rubio con una confiada sonrisa. Asuma al ver que ambos contendientes se encontraban listos, dio el permiso del inicio del combate.

-Muy bien ¡Comiencen!

-¡Baltoy, usa tumba rocas!

-¡Yami, usa doble equipo!- Mientras que el Baltoy creaba unas cuantas rocas y se preparaba para lanzárselas a la lobina, Yami comenzó a correr y creaba a la vez doce clones de ella, los cuales la acompañaban en la carrera, cuando de repente las rocas comenzaron a moverse y se dirigían hacia la Zorua y sus clones.

-¡Evádelas y rodéalo!- tras escuchar a su entrenador y ver como las rocas se dirigían a ella a una gran velocidad, la Zorua y sus clones comenzaron a correr y evadir las rocas a una velocidad impresionante, sorprendiendo a los que se encontraban presenciando esa batalla. Pero aun así, a pesar de su velocidad y gracia para evadir, algunos clones fueron alcanzados por las rocas del Baltoy quedando solo seis clones mas la lobina original, los cuales se encontraban corriendo alrededor del pokémon psíquico rodeándolo en un improvisado circulo.

-Acaba con ella.- dijo la veterana sin siquiera a esforzarse a elevar la voz, el Baltoy en cambio se rodio de las rocas que aun no había lanzado y estas flotaron hasta quedar encima de la Zorua y sus clones.

"Con que está usando sus poderes psíquicos para controlar mejor las rocas, eh. Pues veamos si puede con la velocidad de Yami" -¡Yami, acércate y usa golpe bajo!- Alcanzo a gritar el rubio justo antes de que las rocas cayeran con velocidad al suelo impactando en algunos clones. Pero la Zorua esprintó con gracia y justo cuando quedaron dos clones, estos se movieron diagonalmente hacia el Baltoy distrayéndolo y dejando el paso libre para la Zorua la cual se posicionó detrás del y se preparaba para atacar rodeando su pata derecha de un brillo violeta.

-¡Baltoy, detrás de ti!- El Baltoy al dar medio giro y ver a la Zorua que estaba a un segundo de golpearle, rápidamente lanzo la ultima roca que flotaba sobre este aplastando a la lobina, pero al ser aplastada la Zorua desapareció dando a entender que se trataba de un clon sorprendiendo de esta manera al Baltoy y a su entrenadora, cuando aun sin salir totalmente de su estupor, un supuesto clon que se movía diagonalmente se acercó rápidamente y de un fuerte zarpazo cargado de energía mando a volar al Baltoy en dirección de una roca creada por el pokémon psíquico, el cual se estrello con esta y la rompió en pedazos debido a la fuerza del golpe.

-¡Bien hecho Yami!

-ROAR- Ladró alegre la lobina al recibir las felicitaciones de su entrenador mientras que los niños miraban anonadados a la pequeña lobina. Chiyo en cambio se encontraba seria mientras miraba a su pokémon, el cual se había reincorporado, mostrando así, que el combate aun no había acabado.

-Tu Zorua es muy hábil, pero creo que es momento de ponerme más seria. ¡Baltoy, usa giro rápido!

-¡BURO!- tras oír a la veterana, el Baltoy comenzó a girar sobre su eje y se dirigió rápidamente hacia la lobina como un fuerte torbellino, pero la Zorua en cambio ni se inmutó, de hecho miraba con confianza al pokémon adversario al igual que su entrenador.

-¡Yami, encuentra una apertura y usa mordisco!

-¡ROAR!- Y sin perder más tiempo, la lobina esprintó hacia el pokémon oponente, y justo cuando estuvieron a punto de colisionar ataques, la anciana dio un pequeño susurro apenas audible para los demás, pero que los pokemons combatientes escucharon a la perfección.

-Levita.- Tras el susurro de la entrenadora, el Baltoy se elevo por los aires quedando a una distancia de unos cuatro metros de altura de la Zorua, quedando prácticamente a salvo de los ataques de la lobina.

-Baltoy, usa Tumba rocas y telequinesis.- Las palabras de Chiyo llamaron la atención del rubio, pues el Baltoy iba a realizar dos ataques al mismo tiempo y es más, uno de ellos era de tipo psíquico por lo que seria inútil contra un pokémon de tipo siniestro como Yami.

-Yami, evádelas.- Dijo el chico mientras mantenía su mirada el pokémon flotante, Yami en cambio evadía las rocas que se le venían con suma facilidad, Pero de repente, una de las rocas se detuvo centímetros antes de caer al suelo, y se dirigió como un misil teledirigido a la lobina, la cual con suerte se había percatado de esta.

-¡Evádelo!- El grito del rubio alertó a la lobina, la cual al agacharse y quedar casi pegada al suelo, logró evitar la roca que le pasó apenas rozando el pelaje, pero desde otro lado, y antes de que Naruto pudiera advertirle a su pokémon, otra roca floto a gran velocidad dando de lleno en la Zorua.

-¡Yami!- gritó el rubio al ver a su pokémon rodar por el suelo, pero esta rápidamente mientras rodaba se apoyó en sus patas traseras y dio un pequeño salto hacia atrás para realizar unas pocas piruetas para después caer de pie en el suelo y mirar fieramente a su adversario y después esbozar una sutil sonrisa.

-¿Estás bien Yami?

-ROAR.

-¡Bien, usa doble equipo!

-Baltoy, usa tumba rocas.- El Baltoy al ver a los nuevos clones que esta vez eran solo nueve sin contar a la lobina real, comenzó a crear y lanzarle rocas nuevamente, pero esta vez las rocas la manejaba con telequinesis por lo que su control era mejor y a la lobina se le dificultaba más que antes el evadir los ataques.

Tras unos extensos segundos de lanzamientos de rocas, solo quedaba un clon mas la Zorua real. Naruto se encontraba pensando en cómo podría contra atacar, ya que el Baltoy se encontraba flotando a una buena distancia y Yami solo conocía ataques de cuerpo a cuerpo, hasta que, después de observar por unos segundos a las rocas que aun no eran lanzadas, el ojiazul se le ideo algo, a pesar de que pueda ser muy arriesgado.

-¡Yami!- Grito el rubio llamando la atención de la lobina. -¡Usa a tu clon para confundirle y salta esas rocas hasta llegar a él!

-Ni creas que será tan fácil muchacho. Baltoy usa tumba rocas y combínalo con bofetón lodo.- Al lanzar las rocas, Yami fue evadiendo y saltando una tras otra, pero el Baltoy creó una ráfaga de tierra y lodo con la cual cubrió gran parte del campo de batalla haciendo que se dificulte el poder ver a la Zorua y las rocas que aun flotaban.

Todo se volvió en silencio. Los espectadores no sabían lo que estaba ocurriendo dentro de esa densa cortina de tierra y lodo, hasta que el sonido de unos pequeños pasos y saltos se hicieron presentes, y tras un rápido movimiento, desde la nube de tierra apareció de un rápido salto la lobina, la cual se encontraba a escasos centímetros del Baltoy.

-¡Ahora Yami, usa mordisco!- Y como si usaran telepatía, la Zorua comenzó a cargar energía en sus colmillos antes de que el rubio terminara de hablar.

-¡Baltoy!- Tras escuchar a su entrenadora el Baltoy uso la ultima roca que flotaba a su alrededor y golpeó con esta a la Zorua, pero en el momento en el que hiso impacto, la lobina desapareció revelando ser un clon y dejando a todos los presentes a excepción de Naruto atónitos, cuando de repente, una segunda silueta sale dispara de la cortina de tierra, revelando a la verdadera Yami la cual llegó hacia el pokémon rival con una gran velocidad y le propino un fuerte mordisco, pero la anciana ni se inmutó ante tan sorpresivo ataque.

-libérate usando giro rápido.- Y mientras aun era presa de las mandíbulas de la lobina, el Baltoy giró como un trompo y tras la fuerza del giro la Zorua no pudo sostener su agarre y termino soltándose, pero antes de salir volando el Baltoy le golpeo con una de sus extremidades y la mandó directamente hacia el suelo y quedó por un momento tendida, momento que fue aprovechado por la veterana.

-Baltoy, usa giro rápido.

-¡Yami, usa Golpe bajo!- Grito el rubio al ver que el Baltoy se acercaba como un tornado a toda velocidad hacia la herida Zorua. Al momento en que la lobina comenzaba a reincorporarse el Baltoy intentó arrasar con ella pero esta dio un pequeño salto y evitó por centímetros el ataque. El Baltoy al sorprenderse redujo por un momento la velocidad de sus giros, momento que Yami aprovecho para encestar un fuerte golpe horizontal en la cabeza del pokémon psíquico, el cual se estrelló con una roca.

-¡Baltoy, usa tumba rocas y combínalo con telequinesis!- Gritó bastante exaltada la anciana al ver que el duelo se estaba alargando y el Baltoy apenas podía mantenerse sobre su eje, pero aun así, el pokémon psíquico creo unas diez rocas y las lanzó con gran velocidad hacia la lobina.

-¡Yami, evádelas y usa doble equipo!- Yami arremetió contra las rocas y creo cinco clones. Y a pesar de estar un poco agotada, la Zorua evadió las rocas con facilidad y siguió su camino con sus clones hacia el Baltoy, pero este aplicó su telequinesis en las rocas y estas se devolvieron hacia la lobina.

-¡No te detengas Yami! ¡Acércate él y usa golpe bajo!- La Zorua tal como le dijo su entrenador, ignoró a las rocas y siguió hacia adelante, pero fue sorprendida cuando las rocas flotantes aumentaron su velocidad y precisión e impactaron en dos clones. La Zorua miró por un instante a las rocas y con dificultad pudo evadirlas, pero uno sus clones fue alcanzado por estas quedando solamente dos clones y la real.

-¡Yami, no te asustes y sigue!- Al escuchar el grito de su entrenador, Yami dejó de mirar hacia atrás y se propuso a seguir hacia el pokémon adversario. El Baltoy al ver esto, movió sus rocas hacia la lobina, pero justo antes de que estas impactaran, esta comenzó a cruzarse con sus clones y las rocas a pesar de su precisión no podían atinarle. Hasta que de repente la Zorua redujo su velocidad hasta frenarse y quedar a solo un metro del Baltoy. Esta acción llamó la atención de todos pero a Naruto y Hinata lo que más le llamo la atención fueron los ojos de la lobina y sus clones, los cuales estaban brillando con un intenso destello de color azul.

"Eso es... una ilusión. ¿Pero dónde? ¿En qué lugar o objeto está aplicando la ilusión? eh?" -¡Yami!- Grito el rubio al ver que las rocas del Baltoy se posicionaron sobre la Zorua y sus clones y a gran velocidad descendieron y aplastaron a los clones y la lobina, pero de repente, la Zorua real comenzó a deshacerse en unas sombras revelando que no había nada ahí y desapareció por completo en el campo de batalla.

"¿También era un clon? no espera. ¿Donde está la real?" se preguntaba la veterana mientras intentaba localizar a la pokémon oscura pero no la hallaba en ninguna parte. Naruto en cambio se encontraba temblando, no de miedo, sino de emoción y estaba esbozando una confiada sonrisa.

"Je. Así que utilizaste una ilusión para eso eh.. Simplemente eres genial, Yami" -¡Yami, Acabalo!- El grito del rubio alarmo a los presentes, sobre todo a la anciana que aun buscaba desesperadamente la ubicación de la Zorua, cuando de repente, a unos escasos centímetros del Baltoy, sobre este comenzó a aparecer un aura oscura y de ella apareció la lobina esbozando una gran sonrisa. El pokémon psíquico se quedó paralizado al ver la mirada y sonrisa de la Zorua, por lo que no pudo prevenir el ataque de esta, la cual acumulo su energía en ambas patas delanteras y dio un fuerte golpe descendente el cual estrelló al Baltoy contra el suelo y levantó una pequeña polvareda que le cubrió.

Todos los expectantes quedaron sorprendidos por el sorpresivo ataque. Los niños se encontrabas susurrando y Hinata y Konohamaru aun no salían de su estupor. Asuma en cambio se acerco a los dos pokemons combatientes y al disiparse el polvo pudo notar que el Baltoy estaba totalmente inconsciente.

-¡Baltoy no puede continuar, la victoria es para Yami y Naruto!- Al escuchar al moreno, todos enfocaron su atención en el abatido pokémon y después se enfocaron en la pokémon victoriosa, la cual comenzaba a correr hacia su entrenador con una sonrisa mientras que este la recibía en sus brazos.

-Bien hecho Yami, ganamos...Eh? ¿Ganamos?- Naruto miró un poco confuso a la anciana. Chiyo a su vez al notar los ojos interrogantes del rubio, tomo su pokeball y regresó a ella a su derrotado pokémon, luego, volvió a mirar al rubio y le regaló una cálida sonrisa.

-Este pequeñín es el único pokémon que tengo, por lo que esta es tu victoria Naruto-kun.- Decía la anciana mientras se acercaba al rubio y le obsequiaba la Maxipepita. -Ten, es tuya.

Al recibir la esfera dorada, los ojos del rubio dejaron de ser azules y se tornaron de un radiante color dorado semejando a la esfera de oro, lo que causó que unas gotas pasaran por detrás de las cabezas de Azuma y Kurenai.

-E-Esto, Chiyo-san, no crees que darle algo tan caro a un muchacho es un poco...

-Está bien, está bien. No te preocupes Kurenai-san. Después de todo tengo otras cinco.- Interrumpió a la pelinegra la anciana mientras sacaba de su bolso unas cinco esferas iguales a la que le acababa de entregar al ojiazul.

"¿Acaso ella quiere juntar las siete esferas del dragón?" Decía la pelinegra en sus pensamientos mientras otra gota volvía a recorrer su nuca.

-¿Que fue lo que hiso?- Preguntaba Konohamaru a nadie en particular mientras mantenía su mirada fija en la Zorua que yacía sonriendo en los brazos del rubio.

-Lo que Yami-chan usó fue una ilusión. Por si no lo sabías esta es la habilidad especial que tienen los Zoruas.- Le respondió al chico la ojiperla mientras sostenía a su Snivy, la cual ya estaba mostrando indicios de querer despertar de su pequeña siesta.

-¿Una ilusión? ¿Y por qué no uso una ilusión contra mí en el duelo de ayer?

-Porque Yami-chan no es muy buena con las ilusiones, ella está especializada mas en el combate cuerpo a cuerpo.- Respondía la ojiperla mientras notaba que el rubio se acercaba para hablarle.

-Mira Hinata. Gane. Si vendo esta esfera tendremos el dinero suficiente para sobrevivir por un mes sin problemas.- Le decía el Uzumaki a la peliazul con una radiante sonrisa que hiso que las mejillas de la chica se tornaran levemente de un color rosa.

-S-Si.. Fe-Felicidades por tu victoria Naruto, fue un gran combate. Y felicidades para ti también Yami-chan.

ROAR!

-Supongo que ahora, ustedes se van. Que mala suerte tuve por no poder conocerlos mejor, pero se nota que son unos buenos muchachos. Gracias por alegrarles el día a los niños de aquí.- Decía la anciana a la vez que agachaba su cabeza en forma de agradecimiento.

-Nosotros somos los que deberían estar agradeciendo Chiyo-san. Gracias a ustedes por dejarnos dormir en un lugar tan acogedor y por brindarnos esas batallas que nos servirán como experiencia.- Mientras daba las gracias, el rubio regresaba a su pokémon a su pokeball y se acomodaba su mochila en la espalda y a su vez Hinata realizaba la misma acción. Por otra parte, Konohamaru no podía evitar sentirse un poco deprimido al ver que los dos viajeros se estaban preparando para partir.

-Así que ya se van. ¿Tienen pensado a donde ir ahora?

-Pues claro. Nos dirigimos ahora a Ciudad Cascada. Sé que se encuentra a un día de aquí, pero aprovechare el tiempo para hacer a mi equipo pokémon mas fuerte de lo que ya es, pues en esa ciudad se encuentra un gimnasio. Y ten en mente esto Monohamaru-kun, yo seré el Campeón de la Liga pokémon.- La última frase el rubio lo dijo alzando su puño hacia el castaño, el cual en vez de ponerle atención a la acción del rubio, se concentró mas en el apodo con el que el chico acaba de referírsele, apodo que provocó que una vena se inflara en su frente, pero trato de calmarse, pues pensó que no debería seguir respondiendo las provocaciones del ojiazul.

-Oh, Así que tú meta es ser el campeón de la liga. Pues bien, nosotros te estaremos apoyando. ¿Verdad Asuma?

-Por supuesto, nosotros te animaremos sin importar que.- Respondía el moreno después de que la ojos de rubí le cediera la palabra.

-Gracias, realmente muchas gracias. Hinata, ¿nos marchamos ahora?

-Sip, aun nos quedan muchos pokemons que registrar.- Decía la chica con una fina sonrisa.

-Bien, pues ya es hora, Asuma-san, Kurenai-san, Chiyo-san, Monito-kun, chicos, muchas gracias por todo, fue un gusto el haber venido aquí, nos volveremos a ver algún día. Adiós.- Se despedía el chico mientras que la Hyuga realizaba lo mismo.

Después de despedirse, los entrenadores del pueblo Konoha se dirigieron a la salida del orfanato y estos fueron seguidos por los cuatro entrenadores del orfanato, quienes se quedaron observándolos desde la puerta. Naruto y Hinata ya se encontraban a unos ocho metros del hogar, cuando de repente Konohamaru depositó su mirada en la espalda del rubio y decidió que no perdería de vista al chico no sin antes realizarle una pequeña broma.

-¡Que tengas un buen viaje, Narucho-kun!- El grito del castaño provoco que Naruto detuviera su paso y se quedara totalmente quieto, lo que provocó que el chico de la bufanda soltara unas carcajadas, pero sus risas se detuvieron cuando diviso un pequeño objeto dirigiéndose hacia su rostro a toda velocidad. Konohamaru al verlo claramente, alcanzo a agacharse y evitar por poco a la piedra lanzada, que fue casualmente, cortesía del rubio.

-¡¿Me lanzaste una piedra?! ¡¿Qué crees que hubiera pasado si me hubiera llegado en el rostro?!- Gritó Konohamaru con una cómica boca llena de dientes afilados.

-Te hubiera dolido.- Respondió el rubio secamente y con un rostro sin emoción alguna él.

-¡Esa respuesta fue demasiado contundente!- Volvió a gritar el castaño con la misma cara, solo que ahora con mas venas hinchadas en su frente.

-Ah! por cierto. ¡La próxima vez que nos encontremos, te traeré una banana, es una promesa!- Grito el rubio y cambio de tema esta vez con la cara más llena de alegría.

-¡¿Qué?! ¡¿Por qué una banana?!

-¡Por qué se me apetece traerte una banana, es una promesa y yo cumplo mis promesas!

-¡No me traigas una jodida banana!

-¡Te la traeré de todas formas, cuenta con ello!

Tras el último grito del rubio, los jóvenes viajeros emprendieron nuevamente su viaje mientras que los demás los miraban con alegría y con grandes esperanzas puestas en ellos, a excepción de Konohamaru el cual miraba algo irritado al rubio mientras estos se perdían de vista a la distancia.

-Así que la liga eh. Ciertamente ese chico me recuerda a Yahiko-chan.- Comentaba al aire la más veterana del orfanato con un poco de pena en sus palabras.

-Ciertamente se parecen un poco. Por cierto Chiyo-san ¿Has encontrado alguna información acerca de tu nieto?- Preguntaba Asuma con una temple un poco seria y preocupada a la vez.

-No, nada. No he sabido nada acerca del paradero de Sasori por ya casi un año. Es como si la tierra se lo hubiera tragado.- Respondía la anciana con una voz triste y suave.

-No debes perder la esperanza Chiyo-san, en el lugar que el este, te aseguro que está bien.- Trataba de animar a la anciana el moreno, cosa que logró levemente.

-Tienes razón, no debo perder la esperanza, Sasori es un buen chico después de todo... "Solo espero que estés bien, Sasori"

...

Mientras tanto, en un pasillo de un edifico que se hallaba en un lugar desconocido, se encontraba caminando un adolecente de no más de 17 años de cabello rojo y ojos marrones y llevaba puesto una chaqueta negra con nubes rojas bordadas en ella. El tipo caminó por cerca de dos minutos hasta entrar a una sala muy espaciosa, en la cual se encontraba sentado en un escritorio un tipo con el pelo de color naranja y unos piercings cubrían su inexpresivo rostro.

-Buenos días, Pain-sama.- Dijo el pelirrojo mientras daba una pequeña reverencia. -Le traigo noticias de Deidara.- Hablo nuevamente este ganándose la atención del pelinaranja, el cual lo miro seriamente y después habló con una voz sin emoción alguna.

-Bien, pues habla. Sasori.

Continuara***

Y aquí termina el cuarto capítulo de Pokémon, la hoja dorada. Primero que nada pido disculpas por tardar en subir el capitulo, pues el motivo ya lo explique con anterioridad. Gracias por dejar sus reviews, pues me da mucho gusto que les guste mi historia. Y hablando de reviews hay algunos diciendo que le dé un pokémon de tipo dragón a Naruto, pues como yo soy malvado daré un pequeño spoiler;;;;;, chan-chan-chan... Aquí va, pues yo el equipo pokémon de Naruto así como el de Hinata y el de Sasuke ya están listos en mi cerebelo, pues antes de iniciar con la historia yo ya pensé como va a ser el final y el spoiler es que Naruto si tendrá un pokémon de tipo dragón, que pokémon será yo no se los voy a decir ahora jajajaja. Cuando lo atrapara? pues aun falta unos cuantos capítulos. Y ya no diré más spoiler porque arruinaría la historia. Ahora, lo que se viene en el próximo capitulo, por fin llegara la batalla de gimnasio, pero como estoy con exámenes puede que me demore en actualizar pero aun así intentare subirlo lo mas rápido que pueda. Y ya me di cuenta que me alargue demasiado. Se despide aquí, el gran PairrenStar y no se olviden chicos, ¡ATRAPENLOS A TODOS!