Esta historia va comenzando apenas aún, las ideas que tengo las estoy plasmando aquí con la intención de que a las personas que también esperaban un amor entre Tea y Atem, puedan leerla, de verdad espero que les guste.

CAPITULO 6

EL CASTILLO DE PEGASUS

Descendían todos del Jet, tomando su camino hacia el castillo.

Así que… ¿Qué debemos hace primero? – Preguntó Joey.

Tal vez deberíamos buscar dentro y fuera del castillo, podríamos encontrar pistas en cualquier lugar.- Le respondió Yugi

Ustedes tontos, deberían buscar afuera, estoy seguro que gracias a mi computadora, podría rastrear a Pegasus en minutos, desde dentro del castillo.-Objetó Kaiba.

Bien, así que el niño rico busca dentro del castillo y nosotros fuera de el.-Concluyó Mai.

De cualquier forma debemos dividirnos entre nosotros para buscar pistas, este lugar es enorme.-Agregó Tristán.

Yo iré con ustedes, chicos.- Dijo un pequeño que iba llegando para alcanzar a los demás, se trataba de Mokuba.

Mokuba, te dije que te quedaras dentro del Jet.-Lo regañó su hermano mayor.

Es muy aburrido Seto, yo quiero ayudar, pero sé que no te gusta que te molesten mientras trabajas en tu computadora, así que iré con ellos a buscar afuera.-Explicó el pequeño Mokuba, que en realidad era tan alto como Yugi; al parecer sería igual de alto que su hermano algún día

Bien, nos dividiremos así; Tristán con Mokuba, Yugi con Tea y claro, Mai y yo.-Organizó Joey.

Por mi está bien.-Dijo Tristán.

Cada grupo tomó su camino designado anteriormente, excepto Seto, ya que él entraría solo al castillo.

Por un lado Tristán y Mokuba comenzaron a caminar, buscando cualquier pista como prendas, cartas, indicios de cualquier cosa que señalara algo para encontrar a Pegasus. Después estaban Mai y Joey quienes caminaban hacia lo profundo del bosque, mientras lo hacían, Joey miraba fijamente la mano de su acompañante la cual solo se movía de un lado a otro mientras caminaban y si por el fuera, la hubiese tomado en eso mismo instante.

Seto por su lado, entró al castillo sin problemas, burlando la seguridad de la puerta con un impresionante programa de hackeó en su computadora…Aunque, ¿Qué habrá pasado con todos los empleados que trabajaban para Pegasus? Solía haber siempre muchas personas a su alrededor, y ahora no había nadie, la isla estaba completamente desierta; pensó mientras entraba por fin.

Yugi y Tea caminaban en dirección a un lago, pero por alguna razón Tea se detiene frente a un árbol.

Mira Yugi ¿No es esta la carta del mundo de las caricaturas que pertenece a Pegasus?- Dijo sorprendida Tea, tomando la carta de entre algunas hojas.

Sí, es cierto ¿Cómo es qué llegó hasta aquí?- Se preguntó Yugi.

Tal vez Pegasus salió huyendo por este lado y se le cayó... .-Dijo ella.

O tal vez tuvo un duelo que no terminó bien, porque aquí hay otra carta.-Descubrió el chico.

Después de caminar alrededor de 2 horas, la chica dijo.

¿No crees que deberíamos descansar un poco?

Está bien, sentémonos aquí.- Dijo Yugi, señalando un lugar con gran sobra, debajo de un árbol.

Oye Yugi ¿Cómo es vivir con el faraón de nuevo en tu cuerpo?- Preguntó Tea.

Pues, no me siento diferente, él últimamente no se mete mucho en mi mente, es como si en realidad no estuviera, creo que solo quiere descubrir el por qué volvió, ya que cree que interfiere en mi vida, pero no es así, creo que exagera.-Explicó Yugi.

De hecho, me gustaría que hablaras con él, no lo sé, tal vez aún tienen cosas que arreglar ustedes dos.-Dijo Yugi

¿A qué te refieres? No sé si sea lo mejor Yugi, Yo...-No terminó de decir cuando el collar del milenio comenzó a brillar y de repente se encontró con una mirada muy distinta a la de su novio.

Hola Tea.-Comentó el faraón muy desconcertado cuando la vio.

Hola faraón.-Dijo ella sonrojada.

Veo que Yugi nos lo hizo de nuevo ¿No es así?- Dijo refiriéndose a la primera cita que les organizó Yugi, antes del torneo de Ciudad Batallas.

Sí, creo que sí, pero ya que estamos de nuevo frente a frente, podrías contarme algo de tu vida pasada, no lo sé.-Dijo ella sin en realidad saber que más decir.

Mis recuerdos los viví nuevamente cuando enfrentamos a Zorg, después de eso no tuve más recuerdos, incluso cuando me fui de aquí, no hay nada más en mi mente, solo haber despertado en un mundo oscuro y pedirle ayuda a Yugi. –Dijo el faraón muy serio.

Bueno, creo que no sé qué decirte al respecto. –Dijo Tea apenada, por su pregunta tal vez algo tonta.

Tea, cuando Yugi me venció en nuestro último duelo ¿es cierto lo que sentías? Esos extraños sentimientos hacia mí. –Preguntó sonrojado Atem.

Tea se puso muy roja. –Yo…No sé… O sea es que…. –Dijo nerviosa, cuando Atem la interrumpió.

Está bien, no tienes que responder si no quieres. –Le dijo Atem y la miró directamente a los ojos, ella lo miró a él.

Por dios, pensaba ella, esa mirada la volvía loca como en los viejos tiempos, era tan profunda, tan misteriosa y llena de dudas, que ella quería resolver. Además esa mirada hacía que él se viera muy sexy, acompañada de su segura personalidad.

CAPITULO 7

RECUERDOS

Atem la seguía mirando fijamente como ella a él y comenzó a recordar cuando se conocieron, cuando ella al igual que todos no notaban la diferencia entre él y Yugi, como ella a pesar de todo siempre estaba ahí para apoyarlo, porque así era ella, noble, valiente, segura de sí misma y dispuesta a todo por las personas que amaba, como sus amigos.

Todos estos recuerdos pasaron muy rápido por su mente y él comenzó a sentir algo extraño en su estómago, algo que jamás había sentido ¿Por qué su mirada era tan dulce ahora? ¿Por qué sentía que quería protegerla de todo y a pesar de todo? Algo extraño ahora recorría todo su cuerpo y él no sabía que era.

Tea... –Dijo despacio y sin dejar de mirar sus ojos

¿Sí? –Respondió ella acercándose más a su rostro, pero sin dejar de mirarlo.

Yo… No sé cómo decírtelo, algo extraño me está pasando. –También se acercó más al rostro de la chica, ambos estaban ya muy cerca uno del otro. Atem comenzó ahora a bajar la mirada hacia los labios de la chica, haciendo que esta se acercara más.

Atem se alejó de golpe y se puso de pie. Tea desvió la mirada, estaba muy roja.

Es hora de seguir buscando pistas, hemos descansado ya mucho. –Dijo muy serio el faraón, mientras caminaba para seguir buscando, dejando a Tea sentada debajo del árbol; para después ir tras de él.

Yugi no había visto nada, ya que había decidido dejarlos hablar a solas, pero podía sentir perfectamente lo que Atem sentía y sabía que él se estaba enamorando de su novia. Justo en el momento en el que pensaba que hacer, sintió como regreso al control de su cuerpo, en el bosque.

Tea, creo que deberíamos volver al castillo, a ver si los demás encontraron algo, ya está ocultándose el sol. –Dijo el chico, así que Tea se percató de que ya no se trataba del faraón, ahora era su novio quien hablaba y aunque fuera muy poca la diferencia, su voz si se podía distinguir ligeramente, ya que la del faraón seguía siendo un poco más grave.

Yugi, tenemos que hablar, yo no… –Comenzó a decir Atem en la mente de Yugi, apenado.

Todo está bien, después hablaremos de esto. –Le respondió Yugi, sin expresión alguna.

CAPITULO 8

ENCUENTRO CON PEGASUS

Yugi y Tea caminaron hasta la entrada del castillo, sin hablar, donde se encontraron a Tristán y Mokuba también llegando.

¿Encontraron algo chicos?- Preguntó Tristán.

Encontramos unas cartas de Pegasus tiradas cerca del lago. –Comentó Yugi, serio.

Nosotros encontramos huellas de coche no muy lejos de aquí, pero lo interesante es qué ¿Qué harían huellas de auto a mitad del bosque? –Explicó Mokuba entusiasmado por su hallazgo.

Ahora debemos entrar a ver que ha encontrado Seto. –Dijo Yugi.

¿Creen que Mai y Joey tarden mucho en llegar? –Preguntó Tristán.

No lo creo, ya está oscuro. –Opinó Mokuba.

A lo lejos se veían los chicos aproximándose, y entre más se acercaban, todos vieron que estaban riendo y bromeando entre ellos, iban muy felices. Cuando llegaron, todos entraron juntos al castillo, para así unir todo lo que encontraron.

¡Seto! –Llamó Mokuba a su hermano, sin respuesta.

Creo que deberíamos buscarlo, algo debió haber encontrado. –Comentó Joey, dirigiéndose hacia una puerta que llevaba a un sótano del castillo. –Y creo haber escuchado un sonido aquí abajo.

Todos siguieron a Joey, Tea miraba a Yugi, sin expresar aún palabra alguna.

Oye Yugi. –Comentó ésta en un volumen muy bajo.

Sé de lo que quieres hablar Tea, pero como le dije al faraón, tal vez no sea el mejor momento, después lo hablaremos. –Dijo el chico regalándole una ligera sonrisa a su novia.

Llegaron todos al sótano, pero no vieron nada, sin embargo se escuchaba el sonido de agua cayendo detrás de otra puerta, a la que todos se dirigieron.

Al abrir la puerta, se encontraron una terrible escena, era Seto Kaiba amarrado de pies y manos dentro de cuatro muros de cristal, donde estaba llenándose de agua, la cual le había cubierto ya la boca y casi le llegaba a los ojos.

¡Seto! –Gritó Mokuba muy asustado.

¡Fuera de mi camino! -Gritó Tristán corriendo con unas tijeras de jardinería que se encontró tiradas, para cortar la manguera que suministraba el agua dentro de las cuatro paredes.

¡Vamos, ayúdenme a romper esto! –Les gritó Joey a sus amigos, mientras todos buscaban algo para golpear el cristal y poder salvar a Kaiba. Todos juntos lo golpearon, haciendo que este se cuarteara para enseguida quebrarse, haciendo que el agua saliera por todos lados. Se alejaron todos para esquivar los pedazos de cristal, sin embargo Seto no se pudo salvar de algunos, lo que le provocó unas ligeras heridas, una sobre la ceja y otras que desgarraron su ropa sobre el pecho y el brazo izquierdo.

¡Seto, hermano despierta! –Le gritó Mokuba muy asustado a Kaiba.

¿Alguien sabe de primeros auxilios? –Preguntó Mai alterada.

Yo tomé unos cursos, tal vez pueda ayudar, pero ayúdenme a buscar un botiquín o algo así. –Dijo Tea acercándose rápidamente a Seto, mientras Yugi, Joey y Tristán se encargaban de quitarle las ataduras de brazos y piernas; finalmente lo recostaron en el suelo, para que Tea hiciera lo suyo.

Ella se aceró al chico, sintió su corazón pero tenía un latido muy débil, así que intentó sacarle el agua que posiblemente se había tragado y le dio respiración de boca a boca. Esto duró alrededor de 2 minutos, en los cuales todos estaban muy angustiados, sobre todo Mokuba.

Vamos Seto reacciona. –Pensó Yugi mientras veía como Tea intentaba salvarlo sin respuesta.

De pronto Kaiba comenzó a toser, sacando así pequeñas cantidades de agua por su boca.

¡Hermano! –Gritó Mokuba corriendo hacia él para abrazarlo.

Es un alivio. –Dijo Tea suspirando.

Mokuba abrazó a su hermano, mientras se acercaba Mai con un botiquín que encontró en la pared.

Bien, necesitamos curar esas pequeñas heridas. –Le comentó Tea dulcemente a Seto, mientras él solo la veía sin decir palabra alguna.

Ahora dinos Kaiba ¿Cómo fue que llegaste ahí? –Preguntó Joey.

Quienes tienen a Pegasus deben estar detrás de esto. –Contestó Kaiba sentado en el suelo sentado, mientras Tea le curaba la herida de la ceja.

Esto es muy peligroso, si siguen aquí debemos tener cuidado. –Comentó Yugi asustado.

No sean tontos, ellos ya no están aquí, se fueron y dejaron a Pegasus, solo que no sé dónde. –Explicó Kaiba.

Oigan ¿Escuchan eso? –Preguntó Tristán.

Todos pusieron atención y escucharon un sonido muy ligero que provenía de debajo de ellos, todos miraron debajo de sus pies en el piso, pero no vieron nada.

Fuera todos, quitare esto. –Dijo Joey, quien comenzó a levantar la alfombre sobre la que estaban parados, Tristán y Yugi lo ayudaron.

Miren, es una puerta. –Dijo sorprendido Mokuba.

Así que hay un sótano debajo del sótano. –Comentó Joey.

Tristán la levantó para saber de qué se trataba y se escuchó más claramente a una persona pidiendo auxilio.

¡Oigan, creo que ese es Pegasus! –Exclamó Yugi.

Mai, Joey, Tristán y Yugi bajaron para sacarlo de ahí, ya que se encontraba amarrado de una pierna con una cadena. Estaba en muy mal estado, se veía débil, con ojeras, muy sucio y parecía que no había comido en días.

Tristán fue a buscar por el castillo algo para romper la cadena, acompañado por Joey, mientras Mai fue por algo de agua para darle a Pegasus, Mokuba y Yugi buscaban dentro del mismo sótano, algo para romper la cadena.

Tea seguía con Kaiba, cuando terminó de curar la herida de su ceja, le dijo.

Seto, necesitaré que te quites la camisa para curarte la herida del pecho. –Dijo la chica algo incomoda con la situación.

Bien. –Dijo él, mientras se quitaba la camisa que llevaba puesta, mientras Tea volteaba hacia otro lado.

Estoy listo. –Dijo Kaiba muy serio, como siempre.

Tea lo miró y se sonrojó al ver al chico sin camisa, vaya que hacía ejercicio, pero debía concentrarse en curar sus heridas.

¿Qué te pasa Tea? Pareciera que nunca hubieras visto un hombre sin camisa, ah claro lo olvidé, es que Yugi aún es un niño. –Comentó este en tono de burla.

Yugi ya es un hombre Kaiba. –Comentó sin decir nada más, para evitar discusiones tontas con Seto.

Si como digas, solo ten cuidado, que eso arde. –Renegó Kaiba.

Deja de quejarte, estoy tratando de ayudar. –Le contestó Tea, algo molesta.

En ese momento regresaron Joey y Tristán con un mazo muy grande y unas pinzas gigantes.

Bien amigo, liberemos a ese hombre. –Dijo Joey.

Ambos chicos bajaron a donde estaba Pegasus y comenzaron la labor de liberarlo, estaba tan débil que cuando lo encontraron perdió el conocimiento y estaba inconsciente en ese momento.

Lograron liberarlo después de 15 minutos, y lo llevaron cargando hasta una habitación, donde lo acostaron, le dieron agua y esperaron a que despertara para que pudiera comer.

Oigan chicos y hablando de comida, no hemos probado un bocado en todo el día y muero de hambre. –Comentó Joey con cara de tristeza.

Es cierto, siento que mis tripas se están comiendo entre ellas. –Completó Tristán.

Bueno podríamos buscar algo de comida en la cocina. –Sugirió Yugi.

¡Si! -Dijeron los otros dos chicos mientras iban corriendo en busca de comida.

Por fin encontraron la cocina y entre todos comenzaron a preparar algo para cenar, Joey y Tristán lavaban las verduras, Tea y Mai preparaban la carne, Yugi picaba lo que necesitaban y Mokuba preguntaba que necesitaban.

Todos contribuían menos Seto, quien estaba sentado en un sofá afuera de la cocina, investigando algo en su computadora.

Cuando la cena estuvo lista, todos cenaron y platicaron de sus aventuras cuando buscaban pistas esa tarde, entonces Yugi decidió llevarle comida a Pegasus, así que sirvió en un plato y fue a la habitación donde lo habían dejado.

¿Pegasus? –Preguntó el chico al entrar en la habitación, ya que no lo vio acostado donde lo dejaron.

Pegasus salió del baño, al parecer había tomado una ducha y se veía mucho mejor de cómo lo encontraron.

Gracias por la ayuda Yugi Muto, no sé cómo podré agradecerles que me hayan salvado. –Dijo Pegasus agradecido.

Eso no importa ahora, debemos saber quién hizo esto y como detenerlos. –Dijo Yugi muy serio.

Entraron en la habitación Joey, Mai, Tea y Kaiba, quienes escucharon que Pegasus había despertado.

Pegasus, te exijo que me digas quien te encerró ahí y con qué fin ¿acaso alguien se quiere apoderar del duelo de monstruos? –Dijo con algo de enojo Seto.

Vaya vaya, pero si apenas vengo despertando y ya me estás exigiendo cosas Seto Kaiba. –Dijo Pegasus sentándose de golpe en la cama ya que se sentía muy débil.

Chicos, él está muy débil y cansado, dejémoslo que coma algo y que descanse un poco. –Les dijo Tea.

Yugi le extendió el plato con comida y Pegasus comenzó a comer muy rápido, aunque trataba de no hacerlo, días sin comer, afectan a cualquiera.

No les puedo decir quien fue, porque yo tampoco lo sé, lo único que puede decirles es que estas personas están tras los artículos del milenio que por alguna razón regresaron, y tal vez quieran quedarse con el poder que estos poseen, así fue como ellos me quitaron mi ojo del milenio en un juego sucio, haciendo trampas, después me golpearon y me encerraron donde me encontraron hace 2 semanas, pero decidieron irse hace dos días, dejándome sin agua y sin comida. –Hizo una pausa, para después continuar. –Faraón, yo sé que estás de nuevo en el cuerpo del pequeño Yugi, debo decirte que si quieres detener a estos sujetos, debes primero conseguir las 3 cartas de los dioses egipcios que están en algún lugar del mundo.

¿Pero cómo sabré encontrarlas? –Dijo Atem ahora tomando el control del cuerpo de Yugi.

Tea sintió que su corazón latía rápido al escuchar la voz del faraón.

Ellas te dirán dónde están, solo debes poner atención. –Terminó de decir Pegasus.

Eso es ridículo Pegasus, así nunca encontraremos esas cartas. –Dijo molesto Kaiba.

Es su decisión hacerme caso o no, Kaiba. Ahora si me disculpan voy a descansar, están en su humilde casa, pueden tomar lo que quieran y si desean quedarse pueden hacerlo. –Dijo para finalmente salir de la habitación e ir a la suya.

Todos se quedaron sorprendidos con lo que dijo Pegasus, Yugi ni siquiera sabía cuál era el siguiente paso, hasta que Kaiba le dio una orden a su computadora.

Computadora, investiga cualquier registro por pequeño que sea de alguna carta de Dios Egipcio en todo el mundo. –Ordenó Seto.

Buscando información. –Dijo con voz robótica ésta.

Señor, he encontrado una fuente de donde se utilizó la carta de Obelisk el Atormentador en un disco de duelo de KC, en una isla cerca de Paris.

Genial, iremos a Francia. –Dijo Joey emocionado.

Cállate inútil, todavía no decido si llevarte o no. –Lo interrumpió Kaiba.

Oye Kaiba, no es necesario que siempre tengas que tratar mal a las personas. –Le dijo molesta Tea.

Como sea, quienes quieran ir a buscar esa carta mañana tendrán que estar en el Jet a las 7 en punto. –Dijo Seto retirándose, con Mokuba detrás de él.

Bueno chicos, debemos descansar para mañana estar listos. –Dijo una voz ligeramente las gruesa que la de Yugi.

¡Iré a escoger mi habitación! –Corrió Joey

¡Espera, yo también quiero escoger la mía! –Le gritó Tristán.

¡Chicos! Parecen niños pequeños. –Se quejó mientras iba detrás de ellos.

Bueno, creo que yo me daré una ducha y me iré a dormir. –Dijo Tea.

Oye Tea. –Dijo Atem.

¿Sí? –Contestó ella.

Yo, hablaré con Yugi, solo que no me ha dejado, pero yo no pienso hacer nada que arruine la relación entre ustedes, yo ni siquiera sé por qué estoy aquí y si me tengo que ir nuevamente, para mí es muy importante que ustedes dos estén mejor que nunca. –Le comentó Atem.

Sí, lo sé. –Dijo la chica con una punzada en el pecho, ya que no había pensado en que tal vez Atem se tuviera que ir nuevamente.

Te veré mañana. –Le dijo el faraón, retirándose hacia alguna habitación.

Tea a su vez, fue en busca de alguna habitación desocupada, para descansar después del largo día.

Yugi. –Dijo el faraón en cuanto entró a una habitación y cerró la puerta.

Yugi entonces tomó el control de su cuerpo, quedando el faraón en sus pensamientos.

Atem, yo sé lo que sientes, yo también lo sentí, te estás enamorando de Tea. –Dijo el chico en un tono bajo.

No Yugi, bueno, de ser así evitaré el contacto con Tea, lo que menos quiero es interferir entre ustedes dos. –Dijo el faraón apenado.

Atem… Yo quiero que Tea sea feliz y si en todo caso ella es más feliz contigo que conmigo, sería que mis dos mejores amigos estén felices. –Dijo el chico con una ligera sonrisa que a pesar de serlo, se notaba un dolor debajo de ella.

Olvídalo, sé que ella será mucho más feliz contigo que conmigo, además tal vez tenga que irme nuevamente. –Respondió Atem, serio.

Ya lo veremos, mientras nos encargaremos de terminar con todo esto. –Terminó de decir Yugi, metiéndose al baño para tomar una ducha antes de dormir.

En la habitación de Seto y Mokuba

Vaya Seto, hoy tuvimos muchas aventuras. –Dijo Mokuba acostándose en la cama feliz.

Sí, pero no sé si recuerdes que todo esto es un gran problema Mokuba. –Le contestó Kaiba.

Claro que lo recuerdo, solo quería comentar algo. –Respondió el pequeño.

No me había dado cuenta de que Tea los ojos azules. –Dijo Seto en voz muy baja, para que su hermano no escuchara.

¿Qué dijiste? ¿Algo sobre Tea? –Preguntó Mokuba.

No dije nada, duerme ya. –Dijo Seto muy serio y sonrojado.

Mai y Tea se levantaron muy temprano para preparar un desayuno antes de irse, mientras lo hacían Yugi fue a la cocina por algo de agua.

Buenos días chicas. –Les dijo Yugi.

Buenos días. –Contestó muy feliz Mai.

Buenos días. –Le contestó Tea con una sonrisa, acercándose a él para regalarle un beso a su novio, pero éste se quitó. Lo que dejó a Tea muy confundida.

Les ayudaré a preparar el desayuno. –Dijo Yugi, tomando un cuchillo para cortar la fruta.

A las 7 en punto estaban todos subiendo al Jet para iniciar su nueva aventura hacia La Isla, en busca de la carta de Obelisco el Atormentador.

Durante el viaje, Tea observaba a Yugi muy pensativo en su asiento, ella para no molestarlo se sentó lejos de él, a un lado de Mai y Joey. Después de varias horas de vuelo, escucharon todos, la voz de Kaiba por las bocinas

Muy bien ineptos, vamos a aterrizar, estén listos. –Les advirtió el joven empresario.