Ya era demasiado malo que se pudieran lastimar más fácil, ahora era peor tener las mismas necesidades humanas de comer o que corrieran el riesgo de poder enfermarse y morir.
Se habían negado a comer bien algún par de días hasta que el hambre les gano y su padre era feliz de verlos a los cuatro ansiosos por probar comida, todo iba bien hasta que llegó el momento de volver al cielo a continuar con las reparaciones, dejaba suficiente comida para todos y ponía a Miguel a cargo yéndose todo el día volviendo en la noche.
Gabriel estaba comiendo un par de dulces que su padre le había dejado, los demás dulces siempre los escondía para que el truquero no comiera demasiados pero aun así le daba un par al día, había estado quejándose de hambre hasta que Miguel acepto darle los dulces que su padre le había dejado por si acaso algo pasaba.
El arcángel mayor estaba en el jardín ayudando a Raphael con un par de flores que el sanador había querido plantar pero necesitaba la ayuda suficiente para quitar una roca que había en el jardín y el mensajero aburrido se la había pasado mirando todo el trabajo que hacían sus dos hermanos mayores mientras comía un chocolate.
-Sería más rápido si nos ayudaras Gabriel- dijo Miguel aun moviendo algo de tierra.
-Y manchar este hermoso cuerpo, no gracias además creo que los dos gobernantes del cielo podrán hacerlo- comento más en burla que queriendo iniciar otra pelea, estando bajo la amenaza de su padre que todo lo veía no era recomendable desobedecer iniciando otra discusión sabiendo que en menos de dos segundos su padre aparecería con el cinturón en la mano.
Los dos mayores resoplaron, estaban cubiertos de tierra sin mucho gusto y no se molestarían en discutir con el menor de ellos solo por un comentario.
-Está bien pero no te acerques, puedes lastimarte entre toda la tierra y las herramientas del jardín-
-Si si, lo que digas Mikey, no soy un niño-
Cuando termino con el par de dulces que tenia comenzó a aburrirse, se recostó en el pórtico del jardín mirando hacia las nubes hasta que escucho lo que era un pájaro, se sentó mirando hacia el árbol del jardín para notar a un polluelo que se había caído del nido y no lograba subir, el arcángel se puso de pie acercándose hacia el mismo tomando al polluelo entre sus manos.
-Tranquilo pequeño, ahora te ayudo-
Miro hacia el alto árbol, sentía al polluelo más tranquilo seguro identificando la poca gracia que tenía el arcángel, Gabriel miro hacia sus hermanos que seguían trabajando en el jardín, no quería tener que pedirles ayuda a aquel par de arrogantes por lo que comenzó a escalar el árbol hasta llegar a donde estaba el nido.
No era nada del otro mundo para Gabriel, desde que era un novato había estado escalando arboles así que no fue nada difícil, llego hasta la rama estirándose para dejar al polluelo en el nido, Miguel se giró para ver al arcángel menor pero al no verlo en el pórtico del jardín comenzó a buscarlo por el mismo hasta dar con él en el árbol.
-Gabriel! No!-
El mensajero dejo al polluelo en el nido a tiempo para escuchar a su hermano mayor sobreprotector gritarle, rodo los ojos comenzando a bajar del árbol pero al dar un paso en falso se resbalo del mismo cayendo, Miguel estaba demasiado lejos para llegar a tiempo a atraparlo.
-Raph! Atrápalo!
El sanador había estado mirando a Gabriel desde que el mayor de ellos le grito, cuando vio que resbalo se apresuró a atraparlo a tiempo cayendo los dos entre el lodo.
-Chicos! están bien?-
-Si, estoy bien- contesto Gabriel quitándose el lodo del cabello
-Estoy bien, En qué demonios pensabas Gabriel!?
-No exageren, no fue nada-
Miguel ni siquiera contesto aquello, tomo a Gabriel de la mano obligándolo a caminar para entrar a la casa, Raphael lo siguió de cerca, el menor había tropezado sobre sus propios pies sorprendido por el cambio tan repentino, cuando estuvieron dentro de la casa Miguel no espero para acomodar una silla del comedor sentándose y tirando al mensajero sobre su regazo.
-No puedes hacer esto Miguel!
-Claro que puedo y ahora lo veras-
A pesar de los intentos de escapar de Gabriel balanceando sus piernas e intentando salir del regazo de su hermano no pudo evitar soltar un gruñido cuando cayó la primera palmada y luego la siguiente, continuo luchando mientras su hermano continuaba bajando la mano sobre su pobre trasero, cuando escucho un sollozo del menor fue cuando empezó a regañarlo.
-Dime ¿por que te estoy castigando Gabriel?-
Se quedó en silencio suficientemente molesto, ni siquiera siendo humano era más fuerte que su hermano mayor y a pesar de que usaba toda su fuerza no podía escapar de la fuerte mano que continuaba bajando en su trasero.
-Responde-
Nada, no les daría el gusto de romperlo por lo que sabía que si respondía comenzaría a llorar y no lo haría.
-Bien, si eso quieres- bajo la ropa de Gabriel y continúo por un rato con algo más de fuerza sobre su pobre trasero desnudo esperando a que contestara.
-Gabriel será mejor que respondas o podemos agregar mi cinturón-
El mensajero sentía como si su fondo quemara, odiaba el sentimiento, sentirse tan pequeño e indefenso sobre las rodillas de su hermano mayor siendo castigado como si fuera un niño travieso, las lágrimas amenazaban con salir en cualquier momento sin parar, comenzaba a odiarlo todo pero no era tan tonto para empujar a Miguel para sacar su cinturón aun recordando cuanto ardía.
-Está bien! Lo sientoo- El arcángel menor se dejó caer llorando su alma sobre su hermano -No sé que hice para molestarte pero lo siento! porfavor detente-
Eso enterneció lo suficiente a ambos arcángeles para derretir su enojo, pero aun no había terminado, necesitaba que el joven mensajero supiera lo que hizo mal por lo que continuo con las palmadas pero con menos fuerza. El menor sentía cada nalgada como si reviviera toda su infancia llena de bromas y travesuras, cuando ya no soporto más llevo sus manos a cubrirse de los ataques de su hermano pero Miguel no hizo más que sujetar ambas manos en la espalda del menor.
-Debiste pedirnos ayuda para subir al árbol fue muy peligroso y pudiste hacerte daño-
-Pero ya lo había hecho antes!
-pero antes no eras humano! Ahora podrías haber caído y rompido el cuello o alguna pierna- dio una palmada particularmente dura de solo imaginarse lo que habría pasado.
-Ow! Bien! Lo entiendo Mike porfavor para! -
-Arriesgar tu vida de esa manera es inaceptable Gabriel y espero no vuelva a pasar porque si yo tengo que volver a tirarte sobre mi rodilla lo hare-
El menor no dijo nada más, su trasero ardía lo suficiente y solo deseaba que todo aquello terminara, su rostro igual ardía por las lágrimas que caían sin parar, Miguel lo puso de pie frente a él sin querer continuar con el castigo, Gabriel de inmediato llevo su mano a frotar su fondo ardiente mirando a su hermano mayor aun con lágrimas.
-Quiero que entiendas que te castigue porque me preocupas y quiero que pienses dos veces antes de hacer algo tan arriesgado-
Gabriel no sabía por qué llorar ahora, por su trasero adolorido o por la idea de pensar que aun preocupaba a sus hermanos, su llanto volvió a aumentar.
-Te duele mucho? -pregunto Miguel preocupado de haberse sobrepasado pero el arcángel menor negó abrazando a su hermano.
-Lo sientooo! Creía que me odiabas-
Miguel sentó a Gabriel en su regazo, sonrió acariciándole el cabello para calmar su llanto.
-Jamas te odiaria hermanito, es verdad que estaba muy molesto pero no te odio y estoy seguro que tampoco Raph-
Gabriel miro a su tercer hermano mayor para confirmarlo, Raphael sonrió acercándose de igual manera.
-Claro que no te odio Gabe, pero no hagas cosas tan estúpidas porque puede que Miguel te haya castigado pero para la próxima yo también me asegurare de que lo pienses dos veces-
Trago saliva ante la amenaza, pero igual era feliz de pensar que sus hermanos aun se preocupaban por su seguridad, Miguel acomodo su ropa poniéndolo de pie nuevamente, el menor volvió a frotar su trasero adolorido antes de mirar a el mayor de sus hermanos.
-Ve arriba a descansar, nosotros volveremos a trabajar en el jardín y quizás quieras darte un baño luego-
Gabriel no iba a quejarse, estaba demasiado cansado y era verdad que deseaba dormir un poco por lo que después de despedirse se dispuso a subir las escaleras directo hacia su habitación, se recostó boca abajo en su cama quedándose dormido en el momento.
