Disclaimer: South Park pertenece a Trey Parker y a Matt stone
Capítulo 3: Un buen día para morir
Varios niños entraron después de Timmy, muchos de ellos ilusamente creían que se divertirían en aquella guardería. La puerta se cerró con un fuerte golpe y todos dirigieron su mirada a ese lugar. Vicky había terminado de atender a los adultos y Timmy sabía lo que seguía. Con los padres lejos ella era libre de torturarlos todo lo que deseara.
—Hoy nos divertiremos mucho —les dijo Vicky con una sonrisa amable y Timmy tuvo un mal presentimiento, no en vano la pelirroja había sido su niñera por varios años.
Vicky se dirigió a su escritorio y tomó las hojas que se encontraban en su superficie. Sin dejar de sonreír se las extendió al primer niño que encontró y de manera amable le pidió que se las entregara a los otros estudiantes. Aquella actitud logró engañar solo a quienes no la conocían, los otros estaban atentos a cualquier movimiento que pudiera hacer.
En cuanto Timmy tomó la hoja que Stan le extendió supo lo que la pelirroja planeaba. Lo que tenía frente a él no era una lista de juegos ni nada parecido sino una lista de deberes. No era algo que debiera extrañarle, la última vez que Vicky había sido amable con él tenía escondidos varios instrumentos de tortura.
—¡No tengo porque hacer esto! —se quejó Cartman —. Esto es trabajo de judíos.
—¡Cállate, culo gordo! —le regañó Kyle.
—Tus trucos mentales judíos no funcionan conmigo. Por tu culpa terminamos en este lugar.
—Eso es estúpido, fue tu culpa que nos atraparan, por ser una mala influencia dijeron que teníamos que venir a este lugar tan lejos.
—No es mi culpa que tu mamá sea una puta.
La discusión terminó en ese momento. Vicky tomó las orejas de Kyle y de Eric para arrastrarlos fuera de la guardería. Timmy los siguió, no porque lo deseara, entre los deberes de su lista se encontraban poder el césped. Después de ver la forma en que Vicky trató a los dos niños que discutían no deseaba que ella le hiciera lo mismo o algo peor. Ellos creyeron ser mejores que Vicky aunque Timmy dudaba que volvieran a usar el inodoro con la puerta cerrada.
—¡Gusanos! ¡Comiencen a trabajar ahora! —les gritó Vicky antes de retirarse.
—Pero que mierda —se quejó Cartman al ver el jardín que debían arreglar.
Lo primero que Timmy se preguntó al ver ese desastre era si Vicky lo había hecho de ese modo intencionalmente para darles más trabajo. Timmy supuso que así era, conocía a la pelirroja y sabía lo mucho que ella lo odiaba, e incluso se animaba a apostar que él era a quien más odiaba. De haber estado solo le habría pedido a sus padrinos mágicos que se encargaran de arreglar el jardín.
—Que el pobretón y el judío se encarguen de la limpieza —comentó Cartman mientras buscaba unas papas y un bloc de notas de su bolso —. Este cuchitril me ayudará a ganar mucho dinero.
Kenny le dedicó una mirada molesta a Cartman pero terminó obedeciendo. Se dirigió a la bodega y tomó las tijeras. La podadora era mucho más efectiva pero también más peligrosa, Kenny estaba seguro de que si la usaba acabaría en muchos pedazos. No había muerto en esa semana y deseaba mantener su récord personal intacto.
Kyle le lanzó lo que tenía más cerca, no se fijó en lo que era antes de hacerlo y ciertamente no lo hubiera detenido el que se tratara de algo peligroso. La piedra impactó en uno de los pies de Cartman pero este no pareció notarlo, estaba muy ocupado calculando las ganancias que podría obtener de una guardería.
Timmy buscó un lugar donde sentarse y decidió esperar a que sus padres regresaran por él. Sabía que Vicky podría salir en cualquier momento pero no tenía deseos de trabajar. Era fin de semana, le molestaba saber que podría estar practicando deportes extremos o consumiendo grandes cantidades de comida chatarra. Sin la supervisión de sus padres podría divertirse junto a sus padrinos mágicos.
Stan y Kyle se decidieron a podar el césped cuando Vicky les puso un vestido a ambos. Ninguno había podido impedir que ella los vistiera de ese modo o que le tomaran una fotografía. La pelirroja les advirtió que publicaría esa fotografía si no trabajaban y ellos no quisieron probar si decía la verdad.
—¡Trabajen, esclavos! —gritó Cartman en cuanto Stan, Kyle, Timmy y Kenny comenzaron a trabajar.
—¡Tú también! —gritó Vicky, no tenía ninguna arma entre sus manos o algo con lo que pudiera causar mucho daño pero su rostro y tono de voz bastaban para sentir miedo.
—Podemos ser socios —intentó negociar Cartman aunque su voz parecía sonar más baja de lo normal—. Con mi inteligencia y tu lo que sea que usas para asustar a esas minorías podemos ganar mucho dinero.
—¡No hago tratos con patéticos gusanos! —le gritó Vicky antes de activar una trampa que hizo a Cartman caer dentro de un agujero acompañado de muchas serpientes.
—Está loca —comentó Kyle mientras tomaba un rastrillo.
—No tienes ni idea —comentó Timmy, su voz denotaba fastidio.
El resto de los niños se dedicaron a continuar con las tareas que le fueron asignadas a pesar de que lo odiaban y lo doloroso que era o al menos así fue hasta que la podadora dejó de funcionar. Un tornillo se había soltado cuando pasó sobre un juguete y las navajas decapitaron a Kenny.
—¡Oh, dios mío! Mataron a Kenny.
—¡Hijos de puta!
Timmy le dedicó una mirada a sus padrinos pero ellos negaron al instante, Kenny no era un niño como cualquier otro por lo que su magia no podría intervenir. Poco tiempo pasó para que el resto de los niños se acercaran y vieron el cuerpo destrozado de Kenny. Todos ellos se alejaron casi que al instante, temerosos de encontrar el mismo destino. Tal conmoción hizo que Vicky se acercara, dispuesta a castigarlos por dejar de lado las tareas que les había encomendado pero ver el cuerpo de Kenny mutilado la hizo cambiar de planes y deshacerse del mismo, no quería que su reputación como niñera fuera manchada.
Al día siguiente todo continuó con su rutina, para sorpresa de los padrinos mágicos de Timmy Kenny había vuelto a la vida, todo era como si nada hubiera ocurrido el día anterior. Wanda no quiso seguir averiguando más, no estaba segura del motivo por el que un niño pudiera regresar del mundo de los muertos pero tenía la seguridad de que era mejor pretender que lo había olvidado como lo hacían los mortales. Había algo muy oscuro y peligroso relacionado con el niño de la capucha naranja.
