Love Live Sunshine!

Si me miras

Disclaimer: Love Live! Pertenece a su creadora Sakurako Kimino y a ASCII media works junto con Sunrise.

NdelA: Un poco corto pero ya está el siguiente. La verdad quería que esté fuera el último, sólo que no puedo… esta historia es tan angst y luego de ver la siguiente parte de School days idols Sunshine, no pude evitar querer seguirle un par de capis más.

Puros malos entendidos… nunca hay que adelantarse a las cosas.

— o —

Tenía la urgencia de irte a buscar, sin embargo me ví arrastrada por Chika hasta el salón del club. Después de nuestra, por así decirlo, reconciliación, quiso llevarme con el resto para decirles que todo estaba bien y que volvía a ser la misma de siempre. La confiable You-chan que era la alegre amiga y su diseñadora de vestuario de planta.

Me sorprendí un poco de ver la familiaridad con la que Chika me trataba, después de todos esos días se sentía tan extraño estrechar otras manos que no fueran las tuyas. Me había acostumbrado a tu suave piel y a tu apasionado toque. Chika era diferente, ahora mi piel volvía a recordar su ternura y su manera natural de tratarme como su hermana adoptiva.

Llegamos al salón del club tomadas de la mano y al plantarnos delante de todas, Chika gritó alegre mi regreso, como aquel retorno del hijo rebelde de aquella historia que nos contaban en la clase de teología. Tú estabas allí junto a Ruby, habían estado hablando todas y se habían girado para verme. Pude notar una chispa de ira en tu ojos dorados, ¿acaso te molestaba mi regreso? Sólo que lo disimulaste muy bien frente a las demás pero no conmigo, ellas no conocían ese otro lado de ti.

—¡El hijo pródigo vuelve al redil! —Mari se acercó a mí abrazándome por el cuello y tentando algunas partes de mi cuerpo, quise quitarmela pero Chika no había soltado mi mano aún, así que solo la dejé abrazarme—. Veo que has aprovechado el ejercicio extra que has hecho honey~, te he visto correr todas las tardes a casa.

Me sentí nerviosa al estar bajo su escrutinio con su mirada recorriendo cada rincón de mi cabeza y sus manos pellizcando mis brazos. Sin aviso metió las manos debajo de mi blusa alzandola para dejar a la vista mi vientre jugando con él haciéndome cosquillas.

—¡Pequeña You-chan! Esos abdominales no tienen nada que pedirle a los de Kanan-chan —dijo divertida agarrando también la mano de Chika para que la pusiera en mi estomago—. ¿No lo crees Chika-chi?

Mi amiga se puso completamente roja, avergonzada por la acción de Mari pero no retiró su mano de mí, más bien al contrario. Tarde en reaccionar cuando sentí como los dedos de Chika delineaban las huellas de tus uñas que habías dejado allí.

—¡Oh girl~! Te has topado con un lindo gatito o debería decir linda gatita —guiño el ojo y fue en ese momento que baje mi blusa ocultando las pruebas de nuestros encuentros—. ¡Oh y creo que también una vampiresa! —dijo dejando al descubierto mi cuello—. ¿No lo crees Riko-chan?

—¡¿Qué?! ¡No, no, nada que ver! —me excuse pero no había manera de defenderme.

Te busqué con mis ojos y ví tu cara roja, sólo que no de vergüenza, realmente estabas muy enojada, por lo que traté de apartar a Mari y a Chika pero ambas me abrazaron a mis costados. Te ví caminar hasta Kanan-chan y al igual que Mari hizo conmigo, tú metiste las manos debajo de la blusa de mi vieja amiga para tocar su abdomen.

—Creo que los de Kanan-chan son mejores —dijiste poniendo una falsa sonrisa y sentí mi sangre hervir de celos porque estabas tocando a alguien más.

—Bueno es porque es mayor, pero los de You-chan tienen su encanto —le respondió Chika y sentí el ambiente tenso entre ustedes.

Me estaba perdiendo de algo.

¿Acaso Chika estaba celosa? Pero ella había dicho que no veía a Riko de esa manera, creo que solo lo dijo para no hacerme sentir mal por haberme fijado en ti.

—¡Hagamos una competencia de quién tiene los abdominales más suculentos del club! —gritó Mari y Kanan al igual que Día la callaron.

—Deja de inventar cosas —le llamó la atención la presidenta de estudiantes—. Mejor pongamos al día con los pendientes. Hay trabajo que se ha atrasado.

Se dio por terminada la disputa por el momento, pero sabía que no sería tan fácil para mí dado la intensa mirada irritada que me dirigías. El tiempo en el club paso lento, torturante, agónico, hasta que decidieron que era todo por ese día. Respiré de alivio, ahora tenía que acercarme a ti para hablarte, pero Chika se mantuvo a mi lado. De alguna forma terminamos las tres caminando hacia el ryokan en un silencio incómodo que se negaba a irse como la mano de Chika llevándome con ella.

—Hay tanto en qué ponernos al día You-chan, Mito-oneechan trajo cosas nuevas de Tokio que te van a encantar y quiero que las veas —mi amiga estaba entusiasmada realmente y aunque trataba de mantener el mismo entusiasmo estaba preocupada por ti.

—Me voy a casa, tengo cosas que hacer —dijiste de forma seca y no esperaste que te detuviera.

No podía dejarte ir así.

—Lo siento Chika-chan, acompañaré a Riko-chan a su casa y después vendré contigo para que me muestres lo que te trajo Mito-san —me disculpe con mi amiga y salí corriendo para alcanzarte.

No le deje que Chika me detuviera.

Te alcance justo a tiempo antes de que entraras a tu casa parándote en seco al frente, en el portal.

—¡No quiero verte! —dijiste de manera ruda.

—¿Qué? —te pregunté sin entender el porqué de tu reacción.

—Te dije claramente que si ibas con Chika no volveríamos a vernos más —intentaste echarme atrás pero sostuve tus manos.

—¿Qué es lo que estabas planeando Riko-chan? —te acorrale contra la puerta—. ¿Qué clase de mentiras les dijiste para mantenerme alejada de todas? —alce un poco la voz pero no te inmutaste.

—Que necesitabas tiempo, tiempo para pensar la cosas, tiempo para estar conmigo y solo para mí —subiste tus manos hasta mi cuello y ví que dirijías tu mirada hacia otro lado al tiempo que volvías a hablar—. ¡Tú eres mía!

Tus ojos se perdieron en algo detrás de mí y al querer voltear a ver que era lo que había llamado tu atención me tomaste del rostro plantando un beso sorpresivo y apasionado en mis labios. Sólo escuché unos pasos detrás yéndose a toda prisa, pero no les presté atención embriagada como estaba de tener otra vez tu dulce néctar derramándose en mi boca.

Eras como una sirena cantando en medio del mar llamandome a mi, un incauto marinero que había caído presa de tu encanto.

Sólo que así como me habías besado dejaste de hacerlo. Busque con desesperación tus labios de nuevo pero te negaste.

—No quiero que te acerques a Chika —me ordenarse como si fueras mi dueña y eso hizo que mi molestia regresará.

—¿Qué? ¿Por qué razón? Ella es mi mejor amiga, ¿por qué tendría que alejarme de ella ahora que hemos vuelto a reconciliarnos? —te dije y solo me empujaste para hacer espacio entre nosotras.

—Porque no quiero y si insistes en eso no volveré a besarte aunque me muera de ganas no iré contigo, te lo dije antes y te lo repito ahora —no comprendí porque querías eso, no le encontraba ninguna lógica en mi mente, si creía que estaba acercándome a entenderte un poco más, era obvio que no.

—No lo entiendo, ¿es que te gusta ella? ¿Es eso? —te miré intensamente queriendo descifrar el enigma que era para mi pero tus ojos se mantuvieron ajenos a los míos.

—En un principio creí que sí, pero tú lo arruinaste —pusiste un dedo sobre mi pecho presionando con fuerza—. Tú me obsesionaste, me hiciste que solo pensara en ti y que solo te quisiera para mí, aunque no te quisiera realmente, aunque a la que quería era a Chika-chan.

—¿La quieres a ella entonces? —aparté tu mano con brusquedad jalandote hacía mis brazos.

—No… te quiero a ti —dijiste en un susurro acariciando mi mejilla—, pero ella también te quiere a ti —sentí tus uñas arañando mi cuello y te detuve a medio camino.

—¿De qué estás hablando? —te miré confundida.

—Tú no estuviste allí, te alejaste después de haberme besado y cuando le conté la razón, ella se echó la culpa por tu distanciamiento y accedí a ir contigo para hablarte y que volvieras a ser la de siempre pero me di cuenta de que le gustabas a Chika y sentí celos, muchos celos —te zafaste de mi agarre y me golpeaste en el pecho.

—Entonces realmente no me quieres… —trate de sonar tranquila pero un nudo en mi garganta se había formado impidiéndome hablar de forma normal, un dolor intenso se abrió paso en mi corazón—. Sólo me estás... usando… —me limpie los ojos que habían comenzado a llenarse de lágrimas—. ¡Sólo querías alejarme de ella para que no interfiriera entre ustedes!

—No… no eran así las cosas… ¡You-chan! —oí tu voz pero ya no estaba cerca de ti.

Mis piernas se habían movido por sí mismas llevándome lejos, no quería seguir escuchandote, no quería seguir viéndote, no quería volver a besarte nunca más.

Corrí como un demonio hasta la playa y no me detuve hasta sentir el agua salada del mar en mis pies. Caí de rodillas llorando por no sé cuanto tiempo. Golpee el agua con rabia, con la furia de un corazón herido y tome una resolución cuando sentí un par de brazos rodeando mis hombros y una conocida voz diciéndome que todo estaría bien. Chika beso mi frente tratando de reconfortarme.

No iba a dejar tan fácil el que la tuvieras a ella.

— o —