¿RIVALIDADES?

- ¡Venus, levántate!-

El grito autoritario de general llego hasta sus oídos desde un lugar muy lejano, como si el hombre estuviese a varios metros de distancia. Se esforzó por levantar su rostro para ver donde se encontraba y lo descubrió parado a unos cuantos centímetros de ella. En cuanto vio que el rostro de Kunzite se ponía cada vez más difuso Venus entendió que sus sentidos no estaban funcionando bien a causa del dolor.

Poco a poco perdía la conciencia y no era para menos después de la cantidad de golpes recibidos. Había perdido la cuenta de cuantos hematomas tenían cada una de sus piernas pero lo peor sin duda alguna era esa terrible opresión que crecía en su pecho y no le permitía siquiera respirar. Mientras eso Kunzite seguía frente a ella, tan sereno como si recién hubiese recibido un masaje relajante. Ella solo pudo mirarlo con resentimiento ¿qué clase de criatura era? No le afectaba ni uno solo de los golpes que le propinaba

- No puedo.- admitió derrotada mientras se esforzaba por hacer menos dolorosa la labor de respirar

- Lady Venus si crees que voy a…- empezó a decir él con impaciencia pero ella no le permitió terminar la frase

- ¡CREO QUE ME ROMPISTE ALGO!- grito molesta para después dejar salir un fuerte quejido de dolor.

Kunzite bufo irritado hasta que se detuvo a analizarla detenidamente, la pobre niña apenas si podía mantener sus ojos abiertos, al parecer en esta ocasión si se le había ido la mano. Era muy duro con ella, lo sabía perfectamente pero estaba decidido a sacar lo mejor de Lady Venus y para eso tenía que exigirle tanto como a sus generales, no por nada eran los mejores guerreros de Elysion.

Ella podía soportarlo, tiene más fuerza de la que cree.

- Donde te duele.- se arrodillo a su lado y le pregunto con un tono que ella jamás le había escuchado ¿preocupación acaso?

- Es mi pecho.- le respondió con un hilo de voz, temerosa de hacerse daño al hablar.

- Parece que te rompiste una costilla.- Él empezó a examinarla suavemente con sus dedos y ella inmediatamente se retorció del dolor.

- ¿¡QUIERES TENER CUIDADO!?-

- Te haces más daño haciendo estas pataletas.- le dijo exasperado- te llevaré enfermería.

La tomó en brazos y se dirigió con al castillo, para su gran sorpresa Venus no hizo ninguna protesta y se limitó a recostarse contra su pecho, al parecer le estaba doliendo mucho; si en algo la conocía es que pocas veces aceptaba la ayuda de otra persona, no importaba en qué situación se encontrase.

La enfermería era un pequeño cuarto cercano al campo de entrenamiento de los soldados de Elysion. Las paredes eran de un tono marfil y las ventanas estaban cubiertas por unas cortinas polvorientas que alguna vez fueron de color blanco.

Venus miro con interés los múltiples estantes que estaban alrededor de la habitación, era bien conocido en el Milenio de Plata que los terráqueos tenían grandes conocimientos medicinales que solo eran mejorados por los habitantes del planeta Mercurio.

- Quédate aquí mientras yo busco algo.- Kunzite descargo a Venus con delicadeza en una camilla

- y yo que planeaba ponerme de pie y bailar por todo el castillo.- le respondió con ironía, el solo rodo los ojos. Era aún más insoportable cuando estaba enferma.

Venus suspiro preocupada, cielos no podía ni moverse y tenía una infinidad de cosas por hacer; decorar el gran salón, preparar la guardia real, organizar las mesas en donde se sentarían los soberanos de los demás reinos ¡LA FIESTA ERA EN DOS DÍAS! Su madre estaría allí para verla comportarse como toda una Sailor Venus y ella no podría estar presente porque un imbécil le destrozó la caja torácica.

Ahora si había metido la pata hasta el fondo ¿Cómo le explicaría a Sir Artemis lo ocurrido? En los entrenamientos de las scouts estaba en perfectas condiciones, no podía llegar con los huesos rotos así no más. Estaba acabada, la descubrirían y no solo a ella sino que arrastraría a la princesa consigo. La reina Serenity la encerraría en un calabozo por el resto de sus días, eso si su madre no la asesinaba primero por traer vergüenza a la familia.

- Tienes que relajarte.- dijo el al verle la expresión del rostro.- lo único que logras es provocarte más dolor.

- ¡ACABAS DE ARRUINARME LA VIDA!- grito ella descargando toda la frustración generada por sus pensamientos sin importar el dolor que esto le ocasionaba.- todo el esfuerzo de estas semanas entrenando se ha ido al carajo por tu culpa.

- No me digas.- le respondió sin prestarle atención.- ahora respira profundo.

- ¿Que no me escuchaste?- Siguió ella sin importarle la indicación del general.- te dije que…-

Entonces no pudo hablar más. Kunzite apretó con fuerza su pecho y ella sintió que no solo sus costillas se desencajaron sino además sus pulmones, diafragma y hasta el corazón se había movido de su sitio, todo esto provocándole obviamente un dolor intenso como nunca antes lo había sentido. Después todo se detuvo y pudo respirar de nuevo con total normalidad como si nada le hubiese ocurrido

- ¿Cómo hiciste eso?- pregunto sorprendida mientras recuperaba nuevamente el aliento.

- Es un viejo secreto de Elysion.- dijo el sin darle mucha importancia mientras le entregaba un pequeño frasco.- aplícate esto todas las noches y trata de evitar a toda costa lastimarte otra vez

- Gracias.- dijo ella todavía sorprendida.

- Creo que lo mejor es que te tomes una semana de descanso, puedes volver a entrenar cuando te sientas mejor, claro si logras perdonarme por arruinarte la vida.-

Le sonrió.

Por primera vez él sonreía por iniciativa propia y no por corresponder a una de las tantas sonrisas que ella le daba con el fin de cambiar el semblante serio del general. Era una sonrisa fresca, sincera. Algo distinto había en la mirada de Kunzite, un brillo singular y Venus no pudo evitar sentirse extraña frente a esta nueva faceta de su entrenador, como si algo se removiese en su interior pero no lograba descubrir que era con exactitud.

…-..

El castillo de la luna era un caos total, todos los mayordomos, doncellas e incluso la guardia real inundaban los pasillos de decoraciones y los cocineros llevaban preparando el banquete para la fiesta casi tres días; incluso las Sailors scouts trabajaban al lado de Sir Artemis para planificar todo el esquema de seguridad del palacio. La fiesta de la princesa era el evento del año y todos los habitantes del Milenio de Plata se encontraban muy emocionados por la celebración.

Bueno exceptuando a una persona, ella misma.

- LADY LUNAAAAAAA!-

Los gritos de Serenity retumbaron por todo el castillo tanto que todos los presentes detuvieron sus labores un momento y se miraron extrañados, parecía molesta, preocupada o quizás ambas. La recién nombrada corrió con rapidez hacia la habitación de la princesa acompañada de una preocupada Sailor Venus que interrumpió su reunión con los guardias del castillo para ver qué era eso tan grave que le estaba ocurriendo a la princesa.

Venus ingreso a la habitación con una de sus dagas en la mano por si tenía que usarla, Lady Luna entró detrás de la guardiana cubriéndose un poco con el cuerpo de esta por si un extraño estaba atacando a la princesa. Para sorpresa de ambas ella estaba en perfectas condiciones y nadie más se encontraba allí ¿entonces por qué había gritado de esa forma?

- ¿Qué sucede Serenity?- pregunto Luna bastante confundida.- ¿se encuentra bien?

- ¡Por supuesto que no!- gritó la princesa enfadada.- mire esto.

Señaló su frente, Venus y Luna miraron con atención para descubrir que era lo que ella pretendía mostrarles, tardaron varios segundos en entenderlo. El emblema Lunar, la marca de luna creciente que llevan todas las herederas lunares en la frente aparecía cuando las princesas estaban próximas a cumplir sus 16 años, edad en que se consideraban apta para empezar a tomar responsabilidades dentro del gobierno del Milenio de Plata y aún más importante, empezaban su preparación para convertirse en reinas.

La luna creciente brillaba con intensidad en la frente de Serenity.

- Qué maravilla Serenity querida.- grito Lady Luna emocionada.- debo admitir que llegue a preocuparme, se estaba tardando y pensé que no aparecería antes de la fiesta.- se rio apenada.- hubiese dado pie a muchas especulaciones acerca de tu legitimidad como heredera lunar.

- Esto es un terrible problema.- se quejó la princesa mientras se frotaba la frente con fuerza queriendo hacerla desaparecer.- En enorme, no poder ocultarla.

- ¿Para qué quieres ocultarla?- le pregunto Luna molesta.- es el símbolo de tu linaje, debes sentirte orgullosa.

Venus entendía la desazón de Serenity con respecto a su emblema, la luna en la frente era muy vistosa y un signo característico de la realeza lunar; así jamás podría regresar a la tierra de nuevo sin ser descubierta pues cualquier terráqueo con medio cerebro sabría la identidad de la princesa y eso sin duda sería una situación extremadamente peligrosa

- Tal vez lo que ocurre Lady Luna es que la princesa se siente un poco conmocionada.- Intervino Venus tratando de mediar en la discusión.- No todas despertamos con una señal tan clara de que nos estamos convirtiendo en una mujer adulta.

- Crecer y adquirir responsabilidades puede ser un poco intimidante Serenity pero estoy segura que lo harás bien.- Lady Luna le dio con cariño unos pequeños golpecitos en la cabeza.- Lady Venus por que no la aconseja un poco sobre esto ya que usted es el mejor ejemplo de una jovencita responsable y adulta.

- Venus trago saliva cuando Luna la alabo con adjetivos que claramente no la describían. No era una adulta y muchísimo menos responsable; solo era una chiquilla orgullosa y competitiva que estaba dispuesta a aliarse con el peor enemigo del reino a cambio de vencer a su rival en su propio juego y todo eso sin contar que en proceso arriesgaba la vida de la persona a quien debía proteger sobre todas las cosas en el universo.

- Claro Lady Luna.- venus sonrió nerviosa.- yo hablare con ella.-

Sin decir más la gata se retiró.

- Va a descubrirme.- dijo Serenity abatida mientras se arrojaba boca abajo en su cama.

- ¿Quién?- pregunto venus distraída mientras seguía pensando en las alabanzas que claramente no merecía

- ¿Como que quien?- pregunto sorprendida pues la respuesta era obvia.- Endymion.-

- el joven con el que te ves en el bosque.-

- Claro ¿quién más? – Grito exasperada.- No poder regresar ¿no es así?

- Me temo que no, ya es imposible que vayas sin ser vista. – La princesa se puso de pie dándole la espalda a su guardiana y Venus se sintió terrible- Lo siento mucho Serenity

Venus salió de la habitación y Serenity se dirigió a su balcón para observar la tierra. Había sido tan feliz allí, aunque hubiesen sido pocos instantes fueron los mejores de su vida; no era justo que se acabara tan pronto, aún habían tantas cosas que quería conocer y tanto que quería compartir al lado de él.

Se sentó en su tocador y empezó a tratar de cubrirla con maquillaje, pero no le daba resultado ¡nada la tapaba! Si tan solo pudiese usar algo que cubriera más como pintura o un producto similar.

"¿Pintura eh?"

Era bien sabido por ella que sus ideas siempre terminaban en desastre pero no por eso iba a dejar de intentarlo y aunque no sabía si lo que tenía en mente resultaría era su única opción. Solo esperaba que la implicada se prestase para ello.

Le echo un vistazo al corredor a la espera de que uno de los mayordomos o doncellas pasara por allí.

- Disculpa.- le dijo a una mucama que caminaba con rapidez

- Oh su alteza, dígame que necesita.-

- Un gran favor pero debe quedar entre tú y yo.- Serenity sonrió y la mucama asintió.- podrías entregarle esta nota a Lady Mercury.

…-…

Un pasaje secreto ¿era enserio?

Había leído todos los libros que hablaban acerca del Milenio de Plata, la biblioteca del castillo Merimer estaba llena de ellos; incluso se había escabullido de su cuarto un par de veces en la noche para ir a la biblioteca del castillo lunar y leer todo lo necesario acerca del palacio, la familia real y las Sailors scouts.

Las guerreras de Mercurio eran el cerebro del equipo y ella quería saberlo todo acerca de su papel como scout para no defraudar a nadie, pero esto la había tomado por sorpresa. Ningún libro decía que el castillo tenía rutas de escape secretas pero ahora que lo sabía estaba dispuesta a descubrirlas todas, porque si algo le molestaba a la princesa de Mercurio es que hubiese cosas que no conociera.

Para alguien tan estudioso como ella el conocimiento era poder y Mercury lo quería todo para sí.

Ahora se dirigía a la habitación de la princesa un tanto temerosa por romper las reglas pero debía confesar que la preocupaba más el hecho de no acceder a su petición pues esto podría implicar una mala relación con su futura protegida y eso sería una jugada muy poco inteligente si se dedicaría el resto de su vida a cuidarla.

El mayor temor de Lady Mercury era no agradarle a la princesa ni a las demás Sailors scouts y ya suficiente tenía con la mirada altiva que Sailor Venus le dedicaba desde que le dijo las intenciones de Mars. Vaya, ella solo quería ayudarla pero al parecer lo había echado a perder.

- Pttsss princesa.- Mercury toco la puerta suavemente y susurró para que nadie la fuese a descubrir.- soy Lady Mercury.

Serenity abrió su puerta con rapidez, tomo a Mercury de las solapas de su uniforme y prácticamente la arrastro de un tirón al interior de su habitación.

- Hola.- dijo Serenity emocionada.- no creí que vendrías.

- Bueno usted bien sabe que no debería estar aquí.- le respondió Mercury tartamudeando un poco.- pero debo admitir que me causo gran curiosidad su nota ¿en qué puedo ayudarle princesa?

- Sir Artemis me ha contado muchas cosas de ustedes.- Lady Mercury abrió sus ojos con sorpresa y se sintió aún más nerviosa ¿Qué cosas sabría la princesa sobre ella?- y me ha dicho que eres grandiosa con la pintura.

Pocas veces Serenity hacia sus deberes reales pero agradecía al cielo haber leído los reportes de Artemis acerca de la vida de sus Sailors scouts antes de llegar al castillo lunar.

- Eh pues, no diría grandiosa pero…-

- No seas modesta.- Serenity rodo los ojos divertida.- Artemis dice que eres una niña prodigio

- Está bien.- admitió apenada.- ¿en qué puedo ayudarle princesa?

- necesito que me ayudes a pintar esto.-

Mercury guardo silencio esperando que la princesa le indicara lo que debía pintar pero al ver que ella no dejaba de señalar su frente Mercury se sintió cada vez más perpleja ¿hablaba enserio? Había leído que la aparición del emblema lunar era uno de los momentos más importantes en la vida de las herederas lunares y que además las llenaba de orgullo y satisfacción consigo mismas ¿por qué entonces la princesa pretendía cubrirlo como si sintiese vergüenza de él?

- Quiero que me cubras esto.- Serenity señalo la luna de su frente al ver que Lady Mercury no reaccionaba.- dime que puedes hacerlo por favor.

- Disculpe que le pregunte pero ¿por qué?- a pesar de preguntar tomo las pinturas de la princesa y empezó a cubrir la marca.

- Solo quiero parecer normal.- dijo la princesa sin darle mucha importancia.- como cualquier chica de mi edad.

- Discúlpeme si la ofendo princesa pero usted no es una chica normal.- le respondió con dulzura.- es alguien muy especial, todas las chicas del reino desean ser usted

- Y yo quisiera estar en el lugar de todas ellas.-

Mercury se rio ante el comentario y Serenity no pudo evitar contagiarse con la risa de su guardiana a pesar de que sus ensoñaciones no le parecían nada graciosas. La princesa de Mercurio se veía como una chica un tanto solitaria y tímida pero era alguien agradable, seguramente también era digna de confianza lo que lleno a Serenity de alivio, solo conocía a dos de las chicas (sin contar a Júpiter con quien solo había cruzado unas tres palabras si mucho) pero al parecer tendría un grupo de guardianas que no solo se limitarían a protegerla como unos molestos guardaespaldas sino que además serían sus amigas.

Seguramente tras tantos años de encierro sería muy agradable tener amigas.

- Ya está.- dijo Mercury y le paso un espejo para que pudiera verse.

- Vaya.- la princesa se miró asombrada.- eres muy buena.

- No fue nada.- Mercury hizo una pequeña reverencia.- ahora debo irme princesa, Sir Artemis debe estar buscándome

- Muchas gracias.- le dio un fuerte abrazo.- no sabes lo que has hecho por mí.

…-…

Era la hora de descanso de los generales y ese día Nephrite y Jadeite habían decidido pasarla en los alrededores del bosque buscando fresas de Elysion, una especie de frutas únicas que solo crecían en el castillo y además eran las más deliciosas de todo el reino.

Los dos generales eran una de las parejas más curiosas de todo el reino, mientras Jadeite era jovial, extrovertido y carismático; Nephrite era serio, callado y pocas veces hablaba con alguien que no fuesen sus compañeros o el príncipe Endymion. Con dos personalidades tan contrarias cualquiera pensaría que estos dos se llevarían terriblemente mal pero para sorpresa de todos, incluso de ellos mismos, eran los mejores amigos.

Mientras Nephrite estaba sentado sobre un tronco caído disfrutando de las fresas que acababa de recolectar, Jadeite caminaba por los arbustos buscando unas frutas para sí; en ese momento vio una figura moverse en el bosque.

- Nephrite- llamo a su compañero entre susurro.- psssst Nephrite.

- Ya te dije que tendrás que encontrar las fresas tú mismo.- respondió Nephrite irritado, Jadeite siempre quería que los demás hicieran las cosas por él. –

- No eso no.- Jadeite corrió hay su compañero.- Hay alguien caminado en el bosque.

- ¿es uno de los jardineros?- pregunto Nephrite preocupado.- debemos irnos, ya sabes que el rey tiene estrictamente prohibido tomar las fresas del castillo.

- No Nephrite.- el semblante de Jadeite era serio, Nephrite jamás lo había visto así.- era una chica y tenía un vestido muy raro.-

- - Debes estar imaginando cosas.-

Acompáñame a investigar.- Nephrite rodo los ojos indicando claramente que no quería ir pero Jadeite se adelantó a convencer a su compañero antes de que pronunciara alguna palabra.- Me debes una ¿recuerdas las vez que esa doncella quería bailar contigo y tu…?

De inmediato Nephrite se puso de pies y antes que su amigo terminara la frase camino hacia el bosque maldiciéndolo entre dientes.

Serenity caminaba hacia la cascada como de costumbre cuando escucho unas pisadas tras de sí, se quedó quieta unos segundos pensando que se trataba de Endymion, pero el silencio sepulcral que reinaba en el lugar la hizo sentirse nerviosa; si fuese Endymion ya le hubiese dicho cualquier cosa. Empezó a correr hacia la cascada y en ese instante dos hombres bloquearon su camino.

- Ves Nephrite te dije que vi a alguien caminar en el bosque.- dijo Jadeite triunfal mientras señalaba a Serenity.

- ¿Qué haces aquí niña?- pregunto Nephrite un poco más serio.

- solo busco a un amigo. – Serenity empezó a temblar de inmediato aunque trato de mostrarse tranquila.

- ¿En este lugar?- pregunto nuevamente el general no muy convencido.

- Al parecer vive cerca de aquí, su nombre es Endymion.- al escuchar el nombre de su maestro ambos generales fruncieron el ceño, incluso Jadeite dejo de sonreír.

- ¿Endymion dijiste?- pregunto Nephrite suspicaz.

- Si, sé que es un nombre bastante chistoso.- la princesa respondió tartamudeando y sin darse cuenta empezó a dar unos cuantos pasos hacia atrás.

- ¿Cómo puedes referirte con tan poco respeto a nuestro maestro?- grito Jadeite molesto. Podía aguantar las bromas pero jamás perdonaría que alguien se burlara de su príncipe o su rey

- ¿Maestro?- pregunto ella confundida a lo mejor estaban hablando de otra persona.

- Príncipe Endymion, futuro gobernante de Elysion- explico Jadeite con orgullo.

- No sabía que fuera el príncipe- pocas cosas sabias de la vida de Endymion pero esto no se lo hubiese imaginado jamás.

- Cállate idiota, le estas dando mucha información.- le grito Nephrite a su imprudente compañero.- puede ser una espía.-

- ¿espía?- pregunto Jadeite incrédulo.- Mírala Nephrite parece solo una chiquilla asustada. -

- Recuerda las órdenes de Kunzite, jamás subestimes a un enemigo.

- Yo no soy ningún enemigo.- Serenity les grito enojada.

- Eso lo decidirá la guardia real.- Nephrite saco unas esposas y camino hacia ella.- andando

- No, no por favor.- les suplico asustada y luego miro en todas las direcciones en busca de su compañera.- ¡Sailor Venus!

La luna en su frente brillo con fuerza como una respuesta al pánico que estaba sintiendo, pero esta reacción sin dudas era totalmente inoportuna. La pintura que Lady Mercury puso sobre su frente se derritió completamente y el emblema brillo con todo su potencial dejando enceguecidos a los dos generales por varios minutos.

Serenity maldijo su mala suerte, no tenía ni idea de cómo había sucedido obviamente no despertó su emblema a propósito, hacerlo era casi un suicidio. Nephrite y Jadeite recobraron la vista y miraron con ira la media luna que tenía la chica en su frente, sin esperar nada más ambos desenvainaron sus espadas.

- ¿Que fue eso?- exigió saber Nephrite.- habla de una vez.

- ¿De dónde eres?- pregunto a su vez Jadeite

- ¡Sailor venus!- ella ignoro las preguntas de los generales y siguió clamando por sus guardiana. - ¡SAILOR VENUS!

- ¡RESPONDE!- le grito el rubio bastante molesto

¿Que no lo ves Jadeite? es de la Luna

Serenity dio un par de pasos hacia atrás y chocó contra una enorme roca. Estaba arrinconada y no podría escapar pues ellos sin duda la atraparían en pocos segundos, a leguas se veía que eran unos soldados experimentados y ella solo una princesita llorona, lo último que le quedaba era rogar por su vida.

En ese momento las ramas de los árboles se agitaron y una jovencita rubia con traje de marinero cayó justo en frente de Serenity, interponiéndose entre ella y los dos generales.

- Dos soldados contra una jovencita asustada, que valientes.- dijo Venus con desprecio mientras le hacía frente.

- ¿No estabas sola eh?- Jadeite exclamó divertido, ahora la pelea estaría interesante.

- ¿Por qué los habitantes de la luna están interesados en nuestro príncipe?- Nephrite inquirió sin quitarle los ojos a la guerrera.

- No tenemos ningún interés en sus gobernantes.- Venus le respondió sin importancia.- no tenemos interés en ningún terráqueo en realidad

- ¡Ella estaba buscando a nuestro príncipe!- grito Jadeite enfadado ante la mentira.- A lo mejor planean una segunda guerra en nuestra contra

- ¡Que imaginación!- Venus se rio con ironía.- no me extraña, los terráqueos siempre han sido unos paranoicos.

- Y los habitantes de la luna unos … unos ¿Cuál es la palabra Nephrite?

- ¿Traidores?

- Quería decir algo como víboras…

- esto es estúpido- Serenity se deshizo de sus nervios e intervino bastante molesta por las palabras de los generales en contra de su pueblo.- no los conocemos y no nos conocen, la guerra entre nuestro reinos ocurrió hace siglos no podemos dejar que los odios del pasado nublen nuestro juicio-

- Que bonitas palabras pero nosotros solo cumplimos ordenes.- dijo Nephrite alzándose de hombros.- Cualquier habitante de la luna que pise nuestros dominios debe ser ejecutado.

Ambos caminaron hacia las chicas con sus espadas y Sailor Venus los detuvo con un solo movimiento, los dos hombres la miraron asombrados, no porque no esperaran que ella se defendiera, al fin y al cabo se notaba que era una guerrera, sino porque ese movimiento se les hizo extrañamente familiar. Sin embargo no le prestaron mucha atención a ese detalle y empezaron la lucha.

Ella se defendía de ambos generales sin problema, no solo con sus incondicionales dagas sino que además usaba los ataques de Sailor Venus con bastante agilidad, tanto que ambos soldados se veían en aprietos para evitar los golpes de la rubia.

Pero una mala jugada de Jadeite la golpeo justo en su costilla lastimada, haciendo que la curación hecha por Kunzite perdiera todo su efecto. El dolor por la fractura regreso y Venus cayó al piso incapaz de moverse de nuevo. Nephrite se apresuró a quitarle las dagas de las manos y puso su espada justo sobre el cuello de la guardiana.

- Que lastima, eres una gran guerrera.- dijo Nephrite antes de alzar su espada dispuesto a decapitarla.

- ¡Por favor no!- grito la princesa al borde de las lágrimas.- no le haga daño

- ¡Princesa compórtese!- venus la reprendió molesta, aún en esa situación ambas debían mostrarse a la altura. Los habitantes del Milenio de plata eran criaturas de honor- Rogar no es digno de usted

- no me importa.- Serenity no entendía como Venus podía ser tan orgullosa, incluso cuando peligraba su vida.- por favor no la mates.

- No te preocupes, en cuestión de minutos se reunirán nuevamente.- le dijo Jadeite con una sonrisa mientras le amarraba ambos brazos con una soga.

- ¡ALTO!-

Los generales se congelaron cuando escucharon el eco de esa voz retumbar por todo el bosque. La conocían perfectamente y jamás se atreverían a desobedecer una sola de sus órdenes, lo que no entendían era por qué esta persona les estaba ordenando perdonarle la vida a un par de Selenitas, enemigas declaradas de Elysion.

- Maestro.- dijeron Nephrite y Jadeite a la vez haciendo una reverencia

- Déjenlas ir.- una segunda voz hablo tras Endymion y esta sí que los sorprendió aún más.

Si el príncipe elegía desobedecer las órdenes de su padre no le acarrearía más que un castigo y una pelea con él pero Kunzite era un general al servicio de la corona y la desobediencia en este caso traía graves consecuencias, como por ejemplo la ejecución.

- Pero Kunzite.- Jadeite intento persuadirlo confundido.- ¿acaso no sabes de donde son?

- Que las dejen ir les dije.-

Jadeite soltó las manos de Serenity y esta se apresuró a ayudar a su amiga que continuaba arrojada en el piso. Venus miro fijamente a Kunzite y este rehuyó su mirada, ni siquiera se dignó a ofrecerle una mano, no tenía que hacerlo de todas formas pero este gesto la hizo sentir profundamente herida. Sin esperar a que Serenity la ayudara se paró por su propia cuenta sin permitirse hacer un solo gesto de dolor aunque sintiera que el aire quemaba en sus pulmones.

Serenity miro a Endymion tímidamente, él no dejaba de mirar el emblema de su frente con asombro, con duda e incluso con decepción, Serenity sintió un nudo en su garganta.

Era la primera vez que se miraban, no como las anteriores en donde un par de desconocidos se perdían en los ojos del otro. Esta vez se miraban de verdad, comprendiendo por fin su verdadera naturaleza, conscientes que estaban frente a su peor enemigo. Llenos de dudas y prejuicios, de historias de guerras y traiciones, debían elegir entre lo que les habían enseñado y lo que habían descubierto al conocerse ¿a quién creerle? ¿Al corazón y la intuición O la historia y la razón?

- Yo solo quería entregarte esto.- camino unos pocos pasos de pasos hacia él y le entrego un par de tarjetas. Nephrite y Jadeite se inclinaron para verlas mejor y asegurarse que fuesen algo inofensivo.

- ¿Qué son?- pregunto Endymion a la defensiva

- Invitaciones para mi fiesta de cumpleaños. – le respondió con inocencia si entender por qué el tono de su voz se había endurecido de repente.

- Creo que no podre aceptarlas.- agacho la cabeza sin atreverse a mirarla a los ojos.-perdóneme princesa.

- ¿¡Por qué!?- le grito más que enojada, triste.- no entiendo.

- No está permitido tener contacto con las personas de su reino.- le respondió Jadeite como si fuese muy obvio, Serenity se giró hacia Endymion esperando que negara la afirmación de su general pero guardo silencio, confirmándola.

- Ahora me ves diferente solo porque mi origen es de un lugar distinto al tuyo.- le reclamo con ira como nunca antes la había sentido.

Para ella era absurdo lo que estaba ocurriendo, la conocía, sabía quién era y había compartido con él muchos de sus secretos y sueños, más que eso le había abierto su alma. Ahora él construía una barrera entre ellos no por ser Serenity, sino por ser la princesa de la Luna.

- Son normas que debo cumplir Serenity- agrego el con cobardía y ella sintió que por primera vez en su vida, empezaba a odiaba a alguien

- Princesa Serenity para usted, su alteza. – sin decir más dio una media vuelta y empezó a caminar unos cuantos metros.

- Lo mejor será que se vayan. – Agrego Kunzite mirando a Venus quien todavía seguía de pie en el mismo punto.- Y no regresen

- No se preocupe.- le respondió ella con desprecio.- así será.

- A unos cuantos metros ambas evitando mirarse mutuamente y sin decir una sola palabra se convirtieron en un haz de luz y viajaron hacia la Luna.

…-..

Dos días habían transcurrido y Endymion no podía dejar de repasar en su mente lo ocurrido en el bosque. La mirada de Serenity llena de odio y confusión lo atormentaba cada segundo que transcurría. Si alguien tan dulce y puro como ella te miraba así era porque sin duda alguna eras un completo gusano.

Lo había arruinado todo, la única amistad sincera que había tenido en su vida; una amiga de Endymion y no amiga del príncipe de Elysion. La única chica dulce y honesta que veía la vida con optimismo e ingenuidad; ella lograba recordarle la importancia de los pequeños detalles como el viento despeinando tu cabello, o el agua mojando tus pies, que al fin y al cabo eran los que lograban hacerlo sentir vivo.

¿Ahora qué haría sin ella para poder sentirse libre unos instantes? Serenity era la única que lograba convertirlo en una persona normal y las reuniones en la cascada era el momento más esperado del día. Si ella no regresaba todo volvería a ser igual, ya los conejos no se verían tan tiernos y el bosque solo sería un montón de árboles aburridos, sin ella todo perdería su magia y eso no podía permitirlo.

- ¿Otra vez aquí maestro?- Kunzite ingreso a la biblioteca con un libro en sus manos que Endymion no pudo dejar de observar "historia de la primera guerra, Elysion contra los Selenitas"

- ¿Por qué leías eso?- pregunto el príncipe con interés

- Nunca hay que olvidar la historia.- dijo Kunzite con naturalidad.- sobre todo ante los acontecimientos recientes.

Pensar que Kunzite no había descubierto que algo raro rodeaba a las dos jovencitas era ser demasiado ingenuos. Él no era solo un soldado fuerte y aguerrido, para sorpresa de todos Kunzite era inteligente y muy culto, conocía muy bien la tradición de las Sailor Scouts, princesas de los reinos aledaños que protegían a la heredera lunar; solo basto que la rubia le pidiera ayuda para que él pudiese colocar las fichas faltantes en el rompecabezas.

¿Por qué no la ejecuto apenas supo la verdad y por el contrario decidió entrenarla? Bueno, eso es algo que todavía me pregunto. Lo cierto es que Venus ejercía un misterioso poder sobre él, un poder que lograba doblegarlo por completo y mostraba una faceta distinta de aquel hombre frio y distante. Kunzite siempre fue otro cuando estaba acompañado de la guerrera del planeta Venus, incluso llego a faltar a su juramento cómo general por protegerla.

Nunca pudo hacer nada que pudiese hacerle daño. Hasta esa maldita noche.

- Esto apesta.- Endymion estaba completamente abatido.- no tiene sentido Kunzite, es una chica maravillosa e incapaz de hacerle daño a algo o alguien ¿Cómo es que ahora tengo que considerarla mi enemiga?

- Lo mejor maestro es que olvide que alguna vez estuvo aquí.- respondió Kunzite con resignación.- a no ser de que tenga una mejor idea

Endymion miro la luna por la ventana y suspiro profundo, olvidarla era precisamente lo último que quería hacer. Entonces tuvo una brillante disparatada idea, metió la mano a su bolsillo y saco el par de tarjetas que Serenity le había entregado en el bosque.

- Si la tengo Kunzite.- dijo el príncipe con una sonrisa.- llama a los demás y diles que busquen su mejor traje de gala, iremos a esa fiesta.

- Es una locura.- el general abrió los ojos sorprendido.- ¿Cómo piensa entrar al castillo sin ser descubierto?

- Kunzite, mi querido amigo.- Endymion puso una mano sobre el hombro de su general y le mostró una amplia sonrisa.- ¿sabes lo que es un antifaz?