Disclaimer: Ningún personaje de HP me pertenece, todos son de JK. Rowling, que aunque destruyó mi ilusión de ver plasmado en sus libros la pareja Harry y Hermione, la admiro.
* Leer Nota de Autor al final
Capitulo 3: Melodías de violín.
El sol de la tarde se veía en el horizonte, parecía como si poco a poco se fuera escondiendo en el amplio mar de aguas azules que brillaba frente a los ojos de una mujer vestida con un vestido color blanco, su piel nívea y sus ojos azules miraban las olas del mar agitarse lentamente. Una sonrisa apareció en su rostro al sentir alguien tras ella.
Lentamente colocó sus manos en el alfeizar de la amplia ventana en la que se encontraba y se puso de pie, volteando para ver a la persona que la observaba sin ningún tipo de gesto en el rostro.
- Es hora de que descanses.
La mujer del vestido blanco tomó la mano de aquella persona que la ayudó a llegar hasta la amplia cama, se sentó en ella y soltó su cabello que estaba atado en una descuidada coleta. Se recostó en la cama y la otra persona cerró la ventana.
- Te llamaré a la hora de la cena.
La otra persona se dirigió hacia la puerta, pero antes de que saliera de aquella habitación, la mujer habló.
- Victoria, este es el último día en el cuál estaré encerrada en esta habitación.
- El abuelo decidirá eso, no tú Elizabeth.
Victoria, salió de aquella habitación cerrando sin hacer ruido la puerta de aquella habitación en la cuál, aquella mujer llamada Elizabeth miraba hacia el techo de su habitación y susurraba.
- Seré libre, pronto seré libre.
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La luz del sol brillaba imponente en el cielo azul de la ciudad de Londres, las personas caminaban por sus calles, algunas con pasos presurosos ya que se les hacía tarde para llegar a sus trabajos, otras caminaban tranquilas admirando el hermoso día que había. Desde uno de los balcones del imponente Palacio de Buckingham un bonito cabello rubio brillaba por la luz solar, pero los ojos azules de aquella persona que observaba desde ese ahí, lucía triste y una tímida lágrima resbaló por su mejilla.
Luna Lovegood delicadamente retiró aquella lágrima y suspiró. Realmente se sentía muy triste desde la noche anterior en que había visto a aquella mujer, tan parecida a su mejor amiga, tan parecida a Hermione Granger. Aún sentía como su corazón había latido rápidamente al verla, quiso correr y abrazar a esa mujer, pero sus piernas no se habían movido. Al ver como Harry besaba la mano de aquella chica y al escuchar que se presentaba como Victoria Riddle, duquesa de Devonshire, sus ilusiones poco a poco se fueron desmoronando, durante toda la velada se fue convenciendo que solo era alguien parecido a su mejor amiga, sus actitudes, su voz y su arrogancia bien disimulada, le hizo quedar en claro a ella y a el resto que tan solo las facciones de Victoria eran parecidas casi iguales a las de Hermione.
Un escalofrío recorrió su cuerpo al recordar la mirada de Harry al observar a esa mujer, realmente no podía decir que fuera como si él estuviera mirando a Hermione, pero su mirada escudriñadora y hasta algo embelesada la alertó de que debía hablar con él y decirle que no era ella, que no se confundiera, pero antes de que ella dijera algo, Harry bajó la mirada al ver como la limosina se alejaba del Palacio, guardaba sus manos en su bolsillo y les decía a todos:
- Tan solo su rostro es el mismo, más no es ella, no se preocupen por mí, que no confundiré las cosas.
Dicho esto el príncipe de Inglaterra los había dejado solos y en silencio.
- Te extraño tanto Hermione – susurró Luna tristemente – Tú deberías estar aquí a mi lado viendo este hermoso día y me regañarías por estar en camisón a estas horas de la mañana, me dirías que ya era hora de ir hacer nuestras labores para el bienestar de este reino al cuál ahora pertenecemos.
Luna sintió como sus lágrimas inundaban su rostro.
- Y no estaría aquí sola llorando por tú ausencia…
Ella se cubrió el rostro entre sus manos y no se sorprendió al sentir como dos fuertes brazos la abrazaban y ella se refugiaba en aquel conocido pecho.
Ronald Weasley abrazaba fuertemente a su esposa quien lloraba desconsoladamente. Él había ido a despedirse de ella, pero al ingresar a su habitación había escuchado lo que Luna susurraba y la comprendía, él mismo aún se sentía muy sorprendido por haber conocido a esa mujer tan parecida a Hermione.
- Calma Luna, tranquila.
- La extraño tanto – susurró Luna.
- Yo también, pero… - tomando el rostro de su esposa entre sus manos – A ella no le gustaría que estuvieras llorando – secándole las lágrimas – Así que respira profundo y sonríe.
Luna sollozó durante un momento más y sin más le sonrió a Ron.
- Gracias.
Ambos se tomaron de las manos e ingresaron a su habitación, sin darse cuenta que en el cielo una nube trataba de tapar el hermoso sol de aquel día.
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Los fríos pasillos de la mansión Riddle opacaban la luz del sol que intentaba ingresar por las cortinas de las amplias ventanas. Unos tacones se escuchaban repicar por las amplias escaleras y Tom Riddle dirigió su mirada hacia la entrada del comedor principal, dejó su tasa con elegancia y esperó.
- Buenos días abuelo.
El negro cabello de Victoria Riddle brilló por un momento por la tímida luz que se filtraba por una de las cortinas; lentamente se acercó hasta la amplia mesa y tomó asiento al lado derecho de Tom Riddle.
- Buen día, Victoria – contestó Tom Riddle – Veo que llevas una amplia sonrisa, ¿A qué se debe?
-Elizabeth, me hizo una gran broma el día de hoy.
- ¿Cuál?
Victoria sonrió de medio lado y miró a su abuelo.
- Me dijo que usted la había autorizado a que podía ir conmigo al conservatorio – sorbiendo un poco de café - ¿Acaso no cree que es gracioso? Es absurdo que ella se invente esas cosas.
Tom Riddle volvió a tomar su tasa con café y sin mirar a su nieta contestó.
- No tiene ninguna gracia, además es cierto lo que Elizabeth te ha dicho, ella hoy irá contigo al conservatorio, este es un buen día para complicar un poco más las cosas.
- No entiendo, no se supone que esta es mi actuación, yo no quiero que alguien más se entrometa.
- Niña, no seas estúpida, en primer lugar tú tan solo eres una ficha más y segundo Elizabeth es otra pieza importante.
Victoria presionó con rabia la servilleta, pero dejó de hacerlo al sentir la mirada fría de su abuelo.
- Comprendo.
- Espero que así sea, porque esta es la última vez que lo repito.
Tom Riddle se puso de pie y sin más se retiró del comedor, dejando a Victoria ofusca y frustrada.
- ¡No debería ser una pieza importante, no ella! – susurró molesta.
- Señorita aquí está su jugo – ofreció una sirvienta.
- No lo quiero – levantándose de la mesa y lanzando la servilleta – Dáselo a los perros.
Tom Riddle observó desde el umbral de su estudio como su nieta salía de la mansión muy molesta, lo cuál hizo que él sonriera maliciosamente.
- Dos piezas importantes y dos piezas que se destruirán – sacando su celular – Todo por un bien mayor, todo por limpiar la dinastía y sacar a la escoria de mi reino.
- Señor, su visita ha llegado.
Acotó el mayordomo principal de la familia, Tom Riddle asintió y caminó hasta la sala principal, al llegar un hombre de cabellera negra, porte elegante y vestido con un traje gris lo esperaba mirando un portarretrato.
- Veo que aún tienes la manía de observar algo que nunca tendrás – acotó Tom sentándose elegantemente en uno de los amplios sillones.
El hombre dejó el portarretrato en la mesa y miró al duque de Devonshire que sonreía con sorna.
- Me llamó y estoy aquí, ¿Qué necesita de mí?
- Creo que venir a Inglaterra a sido una buena decisión para llevar acabo todos mis planes y recordé que tú tienes muchas cosas pendientes aquí, cuentas que saldar con tú "queridísimo" hermano.
- Eso es algo que decidí hace mucho tiempo dejar atrás, así que dígame que necesita de mí sin excusarse en mis propios conflictos.
Tom Riddle se puso de pie y se dirigió hacia el bar que había en la sala, se sirvió una copa de whisky y contestó.
- Debes estar aquí por todo el tiempo en el cuál se lleva acabo mi jugada maestra, hay una habitación habilitada en la segunda planta, así que tus cosas en estos momentos están siendo traídas aquí.
El hombre miró a Tom Riddle quien sin mirarlo dejaba la sala principal.
- Tan solo por que ella está aquí me quedaré.
Dicho esto el hombre se sentó en el amplio sillón mirando desde esa posición el portarretrato donde una mujer de cabellos largos sonreía.
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La noche había caído con su manto negro sobre la ciudad de Londres, las luces de la ciudad formaban un colorido juego de colores que pasaban rápidamente por los ojos del príncipe de Inglaterra, quien desde su limosina observaba la ciudad.
Las horas se le había pasado velozmente en las reuniones que había tenido con la corte y aunque se encontraba cansado aún no quería llegar al Palacio, desde hace bastantes años, específicamente dos años después que Hermione había partido de su vida, las costumbres que había adoptado cuando aún contaba con su novia a su lado, como ir al cine o ir a bailar, eso claro lo hacían cuando estaban en Estados Unidos y nadie sabía que el era un príncipe; las cambió poco a poco, pero no adrede sino que su nueva compañera, llamada soledad, lo había llevado a frecuentar lugares en el que la música lo era todo, le gustaba sentarse en la última fila de la galería, cerrar los ojos y perderse en la infinidad de sonidos y melodías que había allí.
Casi todas las veces pasaba de incógnito y muy pocas veces se dejaba de ver en público, aunque ya algunas personas por no decir todas las que tocaban en el conservatorio sabían que el iba y respetaban su decisión de estar solo, sin llamar la atención de nadie.
Harry, indicó al chofer de su limosina quien ya era conocedor de sus costumbres, que lo llevara al lugar de siempre y sin más el auto avanzó con parsimonia hacia el conservatorio.
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Frío, eso era lo que sentía al estar sentado durante muchas horas en el mismo lugar, aquella gabardina color negra no lo abrigaba mucho, pero de igual manera ya era hora de irse, era bastante tarde y aunque a su chofer le dijo que se fuera y tan solo enviara su auto al conservatorio, sabía que tal vez su madre lo estaba esperando despierta.
Él sabía que ya no era un niño, pero no le molestaba saber que su madre se preocupara por él, ya que durante nueve años de su infancia no la tuvo cerca para poder sentir aquel amor maternal y suponía que tanto él como sus padres se retribuían cada minuto el amor que durante tanto tiempo no se habían podido profesar.
Harry Potter arregló sus gafas en el puente de su nariz, frotó sus manos para brindarles un poco de calor y mirando el auditorio vació en el que se encontraban tan solo varios músicos practicando sus melodías, se puso de pie. Durante unos minutos caminó por el tan conocido pasillo y sus pasos resonaron en el piso de mármol, era un poco tétrico y frío el conservatorio de Londres, pero eso no le importaba, era uno de sus lugares preferidos. El príncipe divisó la luz en el pasillo que le indicaba que estaba por llegar a la salida, suspiró cansado y sus ojos verdes esmeraldas se pusieron algo rojos por el sueño que estaba por hacerse presente en él.
Solo le faltaba un par de pasos para llegar hacia la gran puerta de salida, hecha de roble y que se asemejaba a la puerta de una catedral, cuando un sonido delicado, casi inaudible hizo que Harry dejara de caminar intempestivamente.
Aquella melodía hizo que su mente recordara la última vez que la había escuchado, de sus propias manos él la había interpretado y la última persona que la escuchó fue Hermione Granger, su novia del pasado.
Los pies del príncipe lentamente se dirigieron hacia el lugar de donde provenía la melodía y llegó hasta una puerta de uno de los salones privados, supo que iba a ser imprudente ingresar, pero algo en su interior hizo que su prudencia quedara relegada, tan solo quería averiguar quien tocaba aquella melodía que desde hacia tantos años él no se atrevía a interpretar, se disculparía con aquella persona que la estuviera tocando por haber ingresado sin pedir permiso.
Por ello con una mano temblorosa por la emoción que sentía al conocer a otra persona que supiera esa entrañable melodía, tocó la manija dorada de la puerta que estaba fría e hizo que su piel se erizara y abrió la puerta lentamente.
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La luz tenue alumbraba ese salón de música privado, las cortinas blancas se mecían lentamente por el aire que ingresaba por el ventanal que estaba un poco abierto y un olor delicado a fresas se expandía por todo el lugar.
Harry quien no se había detenido a reconocer de que instrumento provenía aquella melodía, reconoció al instante que las notas provenían de un violín, no de un piano que era el instrumento musical con el cuál, él interpretó la última vez A tale of memories.
Durante un momento se quedó parado en el umbral de la puerta, sin realmente ver a nadie en aquel salón, pero sus pies nuevamente se volvieron a mover solos, al escuchar más claramente el clímax de la melodía. Sus ojos verdes esmeraldas vieron la silueta de una mujer de vestido blanco y largos cabellos cobrizos lacio, pudo observar sus brazos níveos delicados moverse al compás de que iba tocando un delicado violín.
El príncipe se quedó absorto al ver a aquella mujer, parecía un ángel, pero salió de su ensimismamiento al ver como aquella chica dejaba de tocar y suspiraba. Aún no le había visto el rostro, por lo cuál quería acercarse para felicitarla por tan buena manera de interpretar dicha melodía, pero en su afán de acercarse se chocó contra una mesita haciendo ruido y sobresaltando a la mujer, quien al querer voltear a mirar al intruso, trastabilló y cayó al suelo.
Harry reaccionó al ver a la chica en el suelo y caminó rápidamente hasta ella, agachándose para poder ayudarla a levantarse.
- Siento mucho haberla asustado señorita – se disculpó Harry - ¿Se encuentra bien?
La mujer tenía la mirada hacia el suelo y su largo cabello le cubría el rostro, durante un momento se mantuvo en esa posición, pero lentamente alzó la mirada hacia su interlocutor.
- Me encuentro bien caballero, no se preocupe.
Harry al ver aquel rostro, sintió nuevamente que su mundo se desmoronaba, pero supo que todas las veces que la viera no le debía ocurrir eso, debía superarlo, era lo que había decidido, así que se dio valor y respondió.
- Victoria, un gusto volver a verla.
La mujer iba a contestar a Harry al ver como este le sonreía con amabilidad, pero el resonar de la puerta abriéndose llamó la atención de ambos y la voz de alguien que el príncipe acababa de conocer lo sobresaltó.
- Elizabeth, es hora de irnos.
Harry Potter volteó y sus ojos se toparon con los ojos azules y cabello negro de Victoria Riddle, que se sorprendió al ver al príncipe junto a la otra mujer, y su semblante cambió.
- ¿Elizabeth?
Fue lo único que Harry pudo repetir al volverse para ver a la muchacha quien tenía las mismas facciones de su antigua novia y ahora también de la duquesa de Devonshire: Victoria Riddle. Su cabello largo lacio color cobrizo y sus ojos azules como dos bellos zafiros se reflejaron en los ojos asombrados del príncipe de Inglaterra.
El asombro en el rostro del príncipe al ver a otra muchacha tan parecida a la mujer que el había amado con todo su corazón, hizo que Victoria caminara hasta donde ellos se encontraban y dijera:
- Príncipe Harry, veo que ya conoció a mi hermana gemela.
Harry aún observaba a la mujer y tan solo escuchó a Victoria decirle que era su hermana gemela, pero antes de seguir mirándola de aquella manera se dio cuenta que Elizabeth aún estaba en el suelo, por lo cuál tomando delicadamente la mano de ella la incitó a que se levantara, pero la muchacha tan solo bajó la mirada y un pequeño sonrojo adornó sus mejillas.
- Ella no puede levantarse sola – agregó Victoria agachándose hasta su hermana – Es invalida.
Victoria tomó de los brazos a su hermana y la comenzó a ayudar para que se levantara, pero Harry reaccionó.
- Yo la ayudo – mirando a Elizabeth - ¿Puedo cargarte para que no te hagas daño?
- No es necesario Harry, yo… - contestó Victoria pero su hermana la interrumpió.
- Puede hacerlo, me ayudaría mucho.
El príncipe tomó en brazos a la muchacha y sonrió levemente al sentir que ella no pesaba mucho, era liviana y cabía muy bien en sus brazos, durante un momento se quedó mirando a la mujer que tímidamente se sonrojó, pero ambos fueron interrumpidos por el sonido de ruedas arrastrándose en el suelo.
- Ponla aquí, este es su lugar.
Victoria había acercado la silla de ruedas de su hermana y miraba de manera fría a Elizabeth quien bajó la mirada, Harry no se había dado cuenta de dicha mirada y sin más delicadamente colocó a la muchacha en su silla de ruedas.
- Muchas gracias – habló Elizabeth.
- No es nada – contestó Harry sonriendo – Es cierto, no me he presentado – tomando la mano de la muchacha y besándola – Soy Harry Potter, príncipe de Inglaterra.
- Yo soy Elizabeth – sonriéndole – Elizabeth Riddle.
Ambos se sonrieron durante un momento, pero fueron interrumpidos por Victoria quien se acercó hasta la silla de ruedas de su hermana y dijo:
- Bueno, como ya se presentaron, no quisiera ser descortés con usted príncipe, pero tenemos que retirarnos.
- Victoria, me alegró mucho haberte encontrado y también es un gusto para mí haberte conocido, Elizabeth.
- El gusto ha sido mío príncipe Harry – respondió Elizabeth.
- Hasta pronto, príncipe – agregó Victoria.
Harry se hizo a un lado para dejar pasar a Victoria y Elizabeth, esta última le sonrió al príncipe, pero antes que ambas salieran del salón de música, él dijo:
- Eres una gran violinista, me encantaría volver a escucharte tocar.
- No creo que eso sea posible, príncipe Harry – contestó Victoria – Mi hermana no sale mucho de la mansión.
Sin más y antes de que Elizabeth pudiera decir nada, Victoria la sacó del salón dejando a Harry solo en el lugar.
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Las luces de la ciudad pasaban rápidamente por la ventanilla de una limosina, dos mujeres con los mismos rasgos las observaban en silencio, hasta que una de ellas habló.
- ¿Por qué le dijiste eso al príncipe? ¿Por qué decidiste algo por mí?
- Tú no entenderías mis motivos, así que confórmate con saber que es lo mejor para ti.
- No victoria, esta vez no me voy a conformar con esa respuesta, dime por qué hiciste eso.
- Mira Elizabeth, lo único que te voy a decir es que todo lo que yo diga y haga respecto a ti es por un bien mayor, no preguntes cuál es porque no tengo autorizado decírtelo aún.
- ¿Bien mayor?, desde siempre me vienes repitiendo eso, pero esta vez no estoy dispuesta a aceptar esa respuesta, si tú no me dices cuál es, voy a preguntarle al abuelo, estoy segura que él me lo dirá.
Victoria miró a su hermana y se alarmó al escuchar lo decidida que estaba de preguntarle a su abuelo aquello.
- ¡No te atrevas a preguntarle nada de eso! – exclamó alarmada.
- ¡Entonces dime!
La duquesa de Devonshire miró a su hermana con aprensión y suspiró.
- Por ahora solo te puedo decir que esperes un poco más y sabrás porque decido algunas cosas por ti y por favor no le preguntes al abuelo nada, él te dirá todo en su momento.
Elizabeth miró el rostro compungido de su hermana y supo que ella no diría más; miró hacia la ventana nuevamente y una lágrima resbalo por su mejilla. Victoria la miró de reojo y se repitió mentalmente que todo lo que estaba sucediendo era por aquel "bien mayor" que su abuelo le había inculcado desde que despertó de aquel sueño en la cuál estuvo sumergida durante mucho tiempo.
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Los cabellos rojos de una mujer se asomaban por las cortinas de una de las habitaciones del palacio de Buckingham, desde hacia bastante tiempo ella se encontraba parada en aquel lugar, esperando a que su mejor amigo llegara, realmente ese día si se había tardado demasiado y esperaba con ansias su regreso.
La muchacha vio las luces del auto del príncipe Harry aparcar en las puertas del palacio, por lo cuál salió de su habitación a recibirlo en el pasillo de la segunda planta.
No tuvo que esperar mucho, ya que los pasos de Harry resonaron de manera rápida en el pasillo y ella antes de que él se dirigiera a s habitación sin verla, le habló.
- Harry, ¿te has dado cuenta de la hora?
Harry Potter quien llevaba una leve sonrisa en los labios se sobresaltó al escuchar aquella voz y miró hacia el pasillo cruzándose con la mirada azul de una pelirroja en camisón.
- Ginny, me asustaste – acercándose – ¿Qué haces despierta aún?
- Esperándote – cruzándose de brazos – Sabes que me preocupa que llegues a esta hora.
Harry rió ante la expresión seria de su mejor amiga y se cruzó de brazos.
- Me parece o me está controlando señorita, que yo sepa soy un hombre libre de veintisiete años y pues puedo llegar después de medianoche desde hace bastante años atrás.
- Lo sé, pero sabes que me preocupo por ti cada vez que te vas a tus sitios favoritos sin contar con la seguridad real.
- Pelirroja, como vez no me ha pasado nada y pues tengo algo que contarte – mirando su reloj – Pero hoy no, es bastante tarde y mañana tengo una reunión en la mañana.
- Está bien, mañana me contarás que es lo que te retuvo tanto tiempo, que tengas buenas noches.
El príncipe Harry sonrió y antes de irse se acercó hasta Ginny, se agachó un poco y él estaba por darle un beso en la frente como siempre lo había hecho, pero esta vez ella levanto la cara y el beso fraternal fue a parar a los labios de la muchacha pelirroja.
Tan solo fue un roce, un choque de labios y cuando Harry estaba por separarse y disculparse, sintió como ella, la mujer a la cuál consideraba su hermana profundizaba el beso.
Unos segundos pasaron y los ojos sorprendidos de Harry se reflejaron en las orbes azules de Ginny cuando ella se separó de él, realmente no podía decir nada, la voz no le salía, pero ella se adelantó a hablar.
- Draco tenía razón, Harry – sonriendo con tristeza – Siento algo más que amor de hermanos por ti, acabo de comprobarlo, sabes que soy una mujer que no da rodeos a nada, por ello eres el primero en saber esto.
Harry miró a su interlocutora sin saber que decir, vio como ella se le acercaba, sintió como lo abrazaba y le susurraba.
- No te alejes de mí, por favor.
El príncipe sintió como la sangre se le helaba, no podía corresponder al abrazo ya que no podía tan siquiera asimilar que ella, la persona que tanto quería como a una hermana le estuviera diciendo eso. Ginny no se separaba de él y Harry no hacia ningún movimiento, pero el sonido de un jarrón romperse llamó la atención de ambos haciendo que voltearan y se chocaran con la mirada gris de un hombre de cabello rubio platinado, que miraba la escena con ira y a la vez tristeza.
Fin del Capitulo
Hola, ¿Cómo están? Desde hace varios meses que no actualizo y por ello me disculpo, pero bueno aquí les dejo un nuevo capitulo, espero que les haya gustado, me costó un poco escribirlo, pero aquí está, no es muy largo, pero a mi apreciación tiene justo la medida que quise para esta parte de la historia.
Como ven las cosas para Harry están tomando un giro de 360 grados y pues ahora les hago la pregunta del millón ¿Y ahora quien es Hermione?, jejeje, solo mi cabecita lo sabe, pero nuestro misterio se irá develando capitulo tras capitulo, así que no me odien mucho.
Cierto y ¿Quién es el hombre de cabello negro que tiene cuentas que saldar con su hermano?
¿Y el hombre que vio a nuestro querido Harry siendo abrazado y besado por una pelirroja confundida? Eso si lo saben, obvio. ¿O no?
Bueno ahora si me despido, pero antes de eso, quiero contestar un review que me pareció curioso.
Belén: Te agradezco muchísimo que leas y sigas mi historia, me encanta los reviews que me dejas, pero en el último sentí tú molestia por la no actualización de la historia, y te entiendo, pero quería comentarte que yo no escribo por ganarme 50 o 100 reviews, yo escribo porque me gusta hacerlo. Es cierto que quizás pierda lectores ya que no puedo actualizar rápidamente y me da pena que dejen de leer, pero sino son capaces de esperar, en mi opinión pues es que realmente no valoran las historias que leen. Por ejemplo yo he esperado como 5 meses la actualización de una historia, y lo hago porque se que la autora no puede subir los capítulos rápidamente por problemas "X", pero como me encanta la historia yo espero.
Con esto no te pido que esperes, si deseas no leer más porque me demoro en actualizar, me daría mucha pena, pero eres libre de elegir y yo no puedo presionarte a que me esperes, al igual que a ningún otro lector.
No quiero que pienses que me molestó tu review, pero creo que tienes el derecho de que te conteste y como no tienes cuenta, lo he hecho por aquí.
Te vuelvo agradecer que leas mi historia y me alientes, siempre me acuerdo de ti cada vez que escribo, y también de todos los demás chicos que leen.
Así que pues gracias nuevamente y pues chica trataré de actualizar rápido pero no prometo nada, ya que mi tiempo es bastante cruel conmigo, pero solo quiero decir que esta historia la terminaré.
Bueno mis queridos lectores cuídense muchísimo y pues espero poder subir el siguiente capitulo rápido, aunque no prometo nada, pero espero no demorar mucho.
¡Gracias nuevamente por los reviews y a los que leen y no comentan, también gracias!
Saludos y abrazos de oso.
Usagi
