Hola!!! Deben querer matarme! Me demoré mucho, lo sé, lo sientooo. Bueno estoy muy contenta por los reviews que me han dejado, y me alegra mucho que les guste como va el fic. Ya saben que acepto comentarios, sugerencias y preguntas, siempre y cuando pueda responderlas ;). Un agradecimiento a:
Pekelittrell, leara, paau, LaynaLore, Cloevans, Tati Jane de Potter, danny1989, rochy true, Lily Evans de Potter.
4. "Crimen" y Castigo
Acababa de terminar el entrenamiento de quidditch. James era el entrenador más exigente que había tenido el equipo de Gryffindor, así que los integrantes del equipo salían jadeando y sudando terriblemente, a pesar del frío que comenzaba a hacer.
Sirius fue al encuentro de James cuando éste salió de los vestuarios.
.- Cornamenta. – le dijo mientras le pasaba una mano por los hombros. – Tenemos que hablar muy seriamente.
.- ¿Qué pasa? – le dijo James con más curiosidad que preocupación. A pesar del tono de urgencia de Sirius, James lo conocía demasiado como para saber que no había pasado nada malo, y por el contrario, vio un destello en sus ojos grises qué sólo podía significar una cosa.
.- La broma.
El rostro de James se iluminó, como cada vez que le mencionaban la palabra "broma".
.- No podemos hablar de eso aquí, Sirius. Es un tema serio. – dijo James con su sonrisa de siempre fingiendo gravedad.
Los dos siguieron caminando en silencio hasta que llegaron a la torre de Gryffindor, que estaba llena de niños de primero.
.- Sirius, hazme el favor. – dijo James aclarándose la garganta.
.- Claro. – dijo Sirius. Luego se dirigió a los niños. - Chicos, FUERA. – les dijo a los chicos en un tono de voz bastante alto. Todos los chicos salieron de la sala común algo asustados.
.- Bien. – James se tiró, literalmente, en el sillón. – Pensemos.
.- He pensado en algo bueno. Muy bueno. – dijo Sirius sonriendo con malicia, mientras se sentaba en el sillón donde estaba James, empujándolo. – Imagina esto: - comenzó a explicar. James se acomodó para escucharlo mejor. – Un montón de Slytherins caminando por Hogwarts cubiertos de excremento de dragón y… demás sustancias. Ah, por cierto, hechizadas para que no puedan ser removidas en más o menos… ¿diez horas? – finalizó Sirius, luego de explicar todo con ademanes teatrales. James sonreía abiertamente, imaginando con gran placer lo que le decía Sirius.
.- Me parece muy interesante, Canuto. – dijo James en un tono malicioso mientras se rascaba la barbilla mirando al vacío. – Pero ¿cómo haremos eso?
.- ¿Cómo harán qué? – Remus acababa de entrar por el agujero del retrato y se acercaba a ellos con una expresión de ligera desconfianza en el rostro.
James lo miró sonriendo más abiertamente; y es que si alguien había que tuviera grandes ideas y un gran cerebro para realizarlas, ese era Remus.
.- ¡Lunático! – dijo James parándose y acercándose para abrazar a Remus. El castaño no quitaba la expresión de desconfianza. Conocía a James perfectamente y sabía que esa vocecita de súplica y extremo "cariño" la usaba para hacer maldades.- Amigo, escucha, necesitamos… - comenzó James, mientras abrazaba a Remus por detrás de los hombros.
.- No – dijo él secamente mientras hacía ademán de irse. James lo retuvo.
.- Te va a encantar la idea Lunático. – le dijo Sirius. Remus seguía mirándolos con desconfianza, pero aceptó escucharlos.
Cuando terminaron de contarle su idea, Remus tenía una sonrisa disimulada en el rostro. La imagen de los Slytherin caminando llenos de excremento por la escuela era bastante tentadora.
.- De acuerdo. – dijo finalmente, ante las miradas suplicantes de sus amigos. - ¿Qué quieren que haga?
James y Sirius sonrieron, y comenzaron a conversar en la mesa de la sala común acerca de diferentes formas de llevar a cabo su broma.
.- Hola chicos. – Alanna acababa de entrar por el agujero, y los miraba con suspicacia. - ¿Qué hacen?
.- Eh… estudiando. – dijo Peter, que recién había bajado de la habitación y participaba de la conversación de sus amigos. Ellos lo miraron seriamente (entiéndase ¬¬º).
.- Aaahhh… así que están estudiando. – ironizó Alanna. - ¿Y dónde están los libros?
.- ¿Libros? – dijo James con el ceño fruncido.
.- Claro. Si están estudiando deberían tener libros, ¿no? – Alanna se reía interiormente por las caras de los chicos. Sabía perfectamente qué estaban haciendo y por qué no se lo querían decir. Pero le daba mucha risa verlos en apuros. Se sentó en una silla libre al lado de Remus.
.- Chicos, creo que mejor le decimos la verdad… - dijo Sirius.
.- ¡No! – James habló en un tono más alto del que hubiera querido. Luego bajó la voz hasta convertirla en un susurro solo audible para Sirius. – Sirius, si le decimos le va a decir a Lily y…
.- Alanna es de confianza, no te preocupes. – le dijo Sirius en el mismo tono de voz.
.- ¿Desde cuándo? – dijo James.
Alanna carraspeó intencionalmente. Sirius y James la miraron y luego se miraron entre sí.
Sirius suspiró y le contó lo que iban a hacer. Alanna sólo lo miraba.
.- Parece divertido. – dijo sin darle importancia.
.- ¿Qué parece divertido? – dijo una voz desde la entrada. Lily acababa de entrar a la sala común y los miraba con una desconfianza y desagrado nada disimulados.
.- N-nada… - dijo James. Alanna sonrió.
.- No te preocupes, Lily. Sólo estábamos comentando una cosa que pasó en la cena. – dijo Remus sonriéndole a Lily. Cualquiera que lo hubiera escuchado juraría que decía la verdad. Lily miró a Alanna interrogante, y ésta le hizo una seña para que subieran a su habitación.
Se despidieron de los chicos y subieron. Ya en la habitación Lily miró con seriedad a Alanna, esperando que ella le diera alguna explicación.
.- ¿Me vas a decir o no lo que estaban planeando esa sarta de locos? – le dijo Lily.
Alanna la miró pensativa.
.- De acuerdo, te lo contaré. – le dijo luego de meditarlo un momento
Alanna contó todo el plan de los merodeadores ante la mirada horrorizada de Lily.
.- ¿¿Qué?? ¡Tengo que hacer algo! – dijo parándose de la cama.
.- No puedes hacer nada ahora, Lily. En este momento deben estar preparando todo.- le dijo mientras la obligaba a sentarse de nuevo en su cama.
Lily se quedó despierta mucho rato. Les habían advertido a todos los prefectos, que si sabían de algún comportamiento indebido lo hicieran saber, porque de otra forma recibirían un castigo. Y a ella NUNCA la habían castigado. Y tampoco lo harían ahora…
.- Lily, despierta. – Alanna se había despertado un poco más temprano que de costumbre, porque los merodeadores (específicamente Sirius) la habían "invitado" a presenciar la broma.
.- ¿Qué? – Lily todavía estaba medio dormida.
.- Tienes que venir conmigo.
Lily no sabía para qué la despertaba, pero prefirió, por alguna razón, no preguntar. Sospechaba de qué se trataba.
Las dos caminaron por varios pasillos y bajaron varias escaleras hasta que llegaron a las mazmorras, donde los merodeadores, ocultos tras una armadura, observaban la entrada a la sala común de Slytherin. Ellas se escondieron detrás de una columna al otro extremo del pasillo.
Observaron una especie de balde sobre la puerta. Estaba suspendido en el aire y se balanceaba peligrosamente. En ese momento, salieron dos chicas de Slytherin, y apenas estuvieron debajo del balde, un líquido putrefacto color marrón cayó encima de ellas. Las dos salieron gritando hacia los baños.
Alanna entró en un ataque de risa incontrolable, y como no debía hacer ruido, se estaba poniendo roja y le estaban saliendo lágrimas. Igual estaban los merodeadores, y a su pesar, Lily tampoco podía controlar la risa.
Pasaron un buen rato burlándose de los Slytherin que salían llenos de ese líquido, hasta que se hizo tarde y tuvieron que irse.
Por lo que pudieron notar todo el día, nadie en Slytherin se podía quitar de encima esa mezcla putrefacta. No aparecieron en el desayuno ni en ninguna clase. Los de las demás casas, en vez de preocupados estaban bastante contentos, haciendo teorías sobre qué les podría haber pasado. Algunos decían que se habían quedado encerrados en las mazmorras. Otros decían que por fin alguien los había transformado a todos en las serpientes que eran, y los habían mandado al bosque. Kim Füller dijo que había visto muchos Slytherins en la enfermería con escamas en la piel. Ninguna de las teorías fue confirmada, y obviamente, los merodeadores, Lily y Alanna sabían perfectamente que todas eran falsas.
.- ¿Dónde estarán? No pueden ocultarse todo el día. - comentó Alanna a Lily en la clase de herbología mientras cortaban unas raíces de mandrágora.
.- Deben estar en los baños tratando de limpiarse… Lástima que no van a poder.– dijo Sirius, ocasionando las risas contenidas de todos. Luego miró a Alanna sonriendo, y ella le sonrió de vuelta mientras rodaba los ojos. Lily miró a Sirius severamente y luego a James, que la miraba embobado y casi sin pestañear, como hacía últimamente en todas las clases.
.- Se van a ganar un problema si se entera McGonagall. – dijo Lily cortando con fuerza innecesaria sus raíces.
.- Cálmate, romperás la mesa…- le dijo Alanna mientras le tomaba la mano con la que cortaba para que se detuviera.
.- Cornamenta, ¿puedes dejar de masacrar las raíces, por favor? – le dijo Sirius a James entre dientes, que estaba cortando la misma raíz desde hacía por lo menos diez minutos y ya había formado una especie de puré con ellas, todo por estar mirando a Lily.
.- Lo siento, pero es que… - James hablaba en un tono meloso y soñador, que hizo que Sirius arrugue la nariz. James suspiró. – mírala… es hermosa.
.- Me das asco, hermano. – dijo Sirius con sincero disgusto volviendo a sus raíces.
En ese momento, la puerta del invernadero se abrió y la profesora McGonagall entró. Tenía cara de pocos amigos y se veía especialmente enfadada.
.- Disculpe, profesora Sprout. – dijo en tono grave. – Potter, Black, Lupin, Pettigrew, Izambard y Evans. Vengan, por favor.
Lily palideció y parecía no poder moverse. Los merodeadores se miraron entre sí y Alanna pasaba la vista de Lily a los merodeadores con los ojos muy abiertos.
Cuando todos salieron, la profesora McGonagall los llevó a su oficina y les hizo una seña para que se sentaran en las sillas que tenía frente a su escritorio.
.- Creo que saben por qué los he traído. – le dijo mientras se sentaba y los miraba muy seriamente.
.- ¿Por qué profesora? – dijo James con falsa inocencia en la voz. Lily lo miró enfadada.
.- Por la bromita – nótese el sarcasmo – que realizaron esta mañana en la entrada de la sala común de Slytherin.
.- Profesora, fue una broma inocente. Además nuestra… mezcla… sale en unas horas. Van a estar limpios de nuevo. – dijo Remus. La profesora seguía inmutable. Sirius estuvo a punto de reírse, al igual que James, pero se contuvieron.
.- Ese no es el problema, señor Lupin. El problema es que su mezcla, o como la llamen, es tóxica. Todos los alumnos de Slytherin están intoxicados. La enfermería no da para más. – dijo la profesora poniendo énfasis en las palabras "mezcla" y "tóxica".
Todos se la miraban con los ojos muy abiertos. Nadie se esperaba eso.
.- No, profesora, eso es imposible, yo mismo revisé la mezcla y no tenía ningún ingrediente tóxico. Ni siquiera dejé sola la poción mientras la hacía, sólo me fui un momento y la dejé con… - Remus se paró en seco y empezó a girar la cabeza lentamente hacia colagusano mientras cerraba los ojos y lanzaba un suspiro profundo. – Colagusano.
Todos miraron a Peter, que parecía estar empequeñeciéndose cada vez más en su asiento. Y miraba al piso.
.- P-pensé que era buena idea ponerle esencia de hígado de serpiente. Era viscoso. Ustedes querían algo realmente asqueroso, y yo pensé… – dijo sin dejar de mirar el piso y levemente sonrojado.
.- Sí era tóxico. – dijo Remus con la voz más aguda de lo normal, interrumpiendo a Peter.
Todos suspiraron mientras maldecían por lo bajo a Colagusano.
.- Entonces lo que dijo Kim Füller era verdad… - dijo Alanna.
.- Profesora, de todos modos, ellas no tienen nada que ver. – dijo James señalando a Lily y Alanna.
.- Tengo muchos testimonios de alumnos de Slytherin que las vieron en el lugar donde ocurrió todo. No tenían por qué estar allí.
.- Profesora, James tiene razón. Ni Alanna ni Lily tienen nada que ver con esto. – dijo Sirius.
.- Lo siento señor Black, pero por lo que sé, las señoritas sabían de esto desde antes, ¿no es así? – dijo la profesora mirando a las chicas. Las dos miraron al suelo y ninguna respondió. – Y el deber de una prefecta, como la señorita Evans es informar de cualquier conducta inadecuada. Todos serán castigados.
.- Profesora, pero nosotras… - dijo Alanna. McGonagall la interrumpió.
.- Ustedes recibirán un castigo un poco menor al de los señores Potter, Black, Lupin y Pettigrew. – dijo McGonagall alzando la voz. – Los seis limpiarán durante tres días el salón de pociones. Ustedes cuatro – dijo señalando a los merodeadores. – Seguirán con el mismo trabajo durante cuatro días más. Y son treinta puntos menos para Gryffindor por cada uno, es decir un total de 180 puntos.
Nadie protestó. Los seis se pararon y salieron de la oficina con la cabeza baja.
.- Lily, espera. Quiero hablar…– James la cogió del brazo. Ella se zafó violentamente al instante.
.- Suéltame Potter. No tengo nada que hablar contigo. Una vez más probaste que eres un idiota. – dicho esto, se dio media vuelta y se fue dejando a los otros (incluyendo a Alanna) parados fuera de la oficina.
.- ¿Tú estás enfadada? – le dijo Sirius a Alanna con un tono de voz y una expresión extrañas que hicieron que James lo mirara arrugando el ceño.
.- Sí. Pero no tanto. Fue divertido después de todo. – le dijo con una leve sonrisa, algo forzada. Sirius también trató de sonreír. – Adiós chicos, nos vemos luego.
James se quedó mirando a Sirius, que se había quedado con una sonrisa casi imperceptible. Remus se había quedado callado luego de que Lily se fue, y Peter estaba recostado contra la pared.
.- Tiene razón, fue divertido después de todo. – dijo Sirius finalmente. Todos le dieron la razón.
Bueno qué les ha parecido??? Dejen reviews! ;)
A partir de este capítulo se desencadenan una serie de cosas y creo que voy a jugar un poco con sus mentes porque hay unas cuantas sorpresas en la historia jejeje.
Temo que me voy a demorar un poco en subir el siguiente capítulo porque me voy de viaje de competencias a Chile por unos días y luego comienzo a competir (soy atleta ) de corrido aquí. Tengan paciencia, porque se viene lo mejor.
Besos!
PaolaDunkelheit
