Capítulo IV

.Angel guardián una vez, ángel guardián siempre.

T.K. Se encontraba intentando conciliar el sueño luego de otro ajetreado día lleno de trabajos, deberes,entrenamiento y ...soledad.

Faltaba poco para el torneo, no más de una semana y además de ser el torneo, se cumpliría un mes desde que estaba solo en su departamento y sobre todo, sería 1 de Agosto. Ultimamente le costaba comer, sentía un nudo en la garganta, antes de pelear con Kari no se sentía ese nudo angustiante que le hacía tomar especial atención en lo grande que se volvía su habitación cuando ni las risas de su madre ni las visitas esporádicas de la castaña llenaban con esa calidez tan propia de ambas, calidez que a sus ojos Kari estaba claramente estresado, cansado y sobre todo angustiado, sin saber definir exactamente por qué. Definitivamente jamás se hubiese esperado un cambio tan radical en su ritmo de vida, era como si depronto todos hubieran acordado dejarlo solo.
No pudo más, simplemente se levantó y encendió la luz, sus ojos le ardieron al instante, es realmente molesto espabilar de forma tan brusca. Siempre se había preguntado por qué es tan fácil pasar de un ambiente iluminado a un ambiente más oscuro,pero no pasar de un ambiente oscuro a un ambiente más iluminado, los ojos se te impactan... "Ese es el gran poder de la luz"

-Maldición...-balbuceó T.K. al encontrarse despierto y citando mentalmente a su ex-amiga.

Se detuvo un momento y observó su departamento, estaba hecho un total desastre. Había intentado limpiar y ordenar muchas veces, pero siempre terminaba cayendo rendido en su cama al poco tiempo, el cansancio de verdad le estaba comenzando a pasar la cuenta, eran las 10 de la noche del lunes de la última semana de Julio y no podía dormir, sin más preámbulos se dispuso a ordenar y por primera vez en esas tres semanas pensó en algo que no fuese el rostro de Kari cuando le pidió que abandonara su hogar. "No creo que haya sido mi culpa, ella tiene que aprender de una vez por todas a ser independiente...y yo tengo que dejar de darle vueltas al asunto"

En casa de los Yagami se encontraban todos cenando, Tai conversaba animadamente con sus padres mientras Kari se mostraba como ida en sus pensamientos, jugaba con un chícharo de su plato... "Quizás si fue mi culpa lo ocurrido...no es cierto, debo dejar de complacer a T. esa forma, la verdad es que él no tuvo porque reaccionar de forma tan violenta, aunque lo conozco, se cuanto le afecta la oscuridad..." Tres semanas, cero palabras, tres semanas y un grán encontrón aquella mañana. "Seré firme en mis desiciones, él dijo que yo era una chica débil, pues verá como es que no lo soy, soy tan fuerte como el primer rayo de luz"

-Eso es cierto, por algo eres mi hermana-decía Tai sonriendo amablemente a la chica.
-¿Uh?-la chica con ojos de miel no entendía bien.
-Hablabas en voz alta hija-decía su madre riendo mientras recogía los platos.
-¿Ocurre algo Kari?-decía su padre mientras se comía lo restante del plato de Tai.
-Nada papá-decía Kari con una indiferencia poco común en ella.
-Vamos,confía en tu padre. Sea el problema que sea, soy capaz de solucionarlo.
-Tal y como lo hizo cuando destrozó tu cámara intentando arreglarla-decía Tai riendo a carcajadas.
-Dejenla en paz un momento-dijo en voz baja su madre.
-Es mejor cuando uno cuenta las cosas, ¿Que ocurre hija? ¿Acaso quieres un abrazo de tu padre?-decía animado el .
-No es nada papá-decía Kari un tanto cabreada-son cosas de chicas.
-Cosas de chicas...-el seño del señor Yagami frunció el seño- ¡¿No me digas que ya tienes novio?
-No sé-decía Kari sin prestarle mucha atención a su propia respuesta.
-¿QUE? ¿Quién es?¿Acaso es el de pelo en punta?-decía molesto su padre.
-Lo dudo papá...-decía Tai un poco divertido con la situación.
-Permiso, creo que me voy a retirar a mi habitación-Kari se disponía a levantarse.
-Hija...bueno, yo se que...bueno, como decirlo-el estaba inesperadamente nervioso-yo...mira hija, a tu edad las hormonas se comienzan a mover y...bueno, la cigüeña...mira, si tienes novio yo...mira...cuidate porque...mira
-Papá me llegó la regla,eso es todo.-dicho esto se marchó y cerró fuertemente la puerta de su habitación.

El Sr. Yagami se quedó estático un momento, y luego muy avergonzado se dirigió a su habitación rascándose la cabeza. Tai se había sentado cómodamente en el sillón del comedor cuando su madre emprendió camino a sus aposentos.

-Peleó con T.K. ¿Cierto?-dijo la un tanto preocupada-hace mucho que no lo veo por aquí y tu hermana se muestra cada día más ensimismada.
-Si, este asunto ya esta durando mucho más de lo que me esperaba, quizas debería interferir en algo...mmm...-dijo Tai duditativo.
-Ni se te ocurra Taichi, tu hermana ya no es una niña.-dijo con impetu su madre.

Amanecía y T.K. Se había dormido hacía no más de media hora, esa mañana la luz del sol no lo había despertado,pero su despertador no se quedó atrás y lo fastidió de todas formas...saltó de su cama y rápidamente se fue a la preparatoria, decidió correr y no tomar el autobus para compensar algunas faltas al entrenamiento de karate, el torneo se acercaba y T.K. se encontraba ansioso y nervioso, era un miedo y un palpitar más rápido indescriptible, este iba a ser su primer torneo serio.
Las clases transcurrieron de forma normal; Davis llegó tarde y lo castigaron, Yolei conversaba alegremente con sus compañeros y Ken se mostraba más callado de lo normal.

En el primer receso Davis entró bostezando al salón, saludó a la chica de gafas y la conversación comenzó.

-No creen que esto ya ha llegado muy lejos, es decir, mira cuanto tiempo llevan peleados.-dijo Yolei mirando a Kari que conversaba con un chico que estaba muy nervioso y reía torpemente a cada momento.
-La verdad me tiene sin mucho cuidado, Kari no se ve tan mal y la verdad, ahora esta más tiempo conmigo-dijo Davis sonriendo.
-No seas egoista Davis, quiza Kari no lo demuestre, pero la noto muy triste.
-¡Ah! Eso debe de ser porque no le fue muy bien en el trabajo de literatura, algo asi me había comentado...-decía Davis intentando convencerse a si mismo.
-Davis no seas payaso...¡Tonto! ¡Kari es una chica sensible, es obvio que le va afectar el pelearse con T.K.!-dijo Yolei a todo pulmón.

Tanto Kari como T.K., que venía entrando con Mía al salón, miraron a Yolei y a Davis con una expresión que rezaba "Adelante, griten más fuerte , que nadie más se ha enterado". Yolei y Davis se miraron y avergonzados conversaron mucho más bajo, de una forma ridículamente susurrada.

-No es que no note que Kari esta más triste, es solo que...ahhhh ¿Será para tanto?
-Si, se siente como la luz de Kari es cada vez más tenue...se siente en el ambiente-dijo Ken uniendose inesperadamente a la conversación.
-Tú eres muy sensible a los cambios en el ambiente Ken.-dijo Yolei admirada.
-Gracias,pero lo que más me preocupa es que ninguno de los dos se ve dispuesto a ceder.

El día acabó, como los otros día T.K. y Kari no se habían mirado ni hablado, el grupo tenía que turnarse para estar con uno y estar con otro, era un situación realmente tocar el timbre cada chico emprendió un camino diferente para ir a sus casas, a excepción de T. se quedó a entrenar.
Habían pasado un par de horas desde que había comenzado el entrenamiento de karate de T.K., comenzarían con los combates de preparación para el torneo. Los primeros en pelear fueron T.K.y uno de los superiores más antiguos, por más cansado que estuviese T.K.y por más que le pesaran en los ojos las noches de insomnio su talento como artista marcial era inconfundible.
Su superior comenzó con un rápida patada a la zona media, pero T.K. Bloqueó firmemente su patada y sujeto su pie atrayendolo hacia él y le propinó un golpe de puño en todo el torso, a lo que su superior respondió pateándolo fuertemente con la otra pierna que tenía libre, dejándose "suspendido" por breves segundos, segundos que T.ó para sujetar sus dos piernas y voltearlo afirmando fuertemente sus rodillas, dejándose caer golpeando todo el torso de su superior, finalmente remató doblandole las rodillas y haciendo que su sensei parara el combate. Su superior sonrió orgulloso, y así T. fue derrotado en ninguno de sus combates, su mente estaba concentrada totalmente en el karate y cuando esto ocurría, nada podía sacarlo de ese carril. Finalizado el entrenamiento acabó, todos se disponían a ir a las duchas pero su maestro entró al tatami atándose firmemente su cinturón y sonriendo con confianza. Era un hombre alto y de cabello canoso rectamente cortado, con mandibula cuadrada una espalda muy ancha. T. miró dudoso.

-Excelente Takaishi, pero dime ¿Crees que podría contra mí?-dijo su maestro desafiante.
-Sensei, lo respeto mucho, de verdad. sería un honor para mi poder pelear con usted.-dijo T. una reverencia.
-Entonces ponte en guardia-dijo su maestro a la par de hacerlo.

T.K. Imitó a su maestro y una vez comenzado el combate se vió una lluvia de puños y patadas de gran velocidad, su maestro siempre sonreía, finalmente T.K. logró acorralar a su maestro de la misma forma que su primer combate con su superior, lo tumbó en el suelo sujetándole las piernas y sonrió, había ganado. Pero su maestro no mostraba muecas de dolor aún.

-¿Asi que aún no te arreglas con Yagami?-dijo confianzudo su maestro desde su incómoda pocisión.

T.K. Quedó totalmente descolocado con la inminente pregunta de su maestro, pero no alcanzó a dimensionar lo ocurrido hasta que se vió tumbado en el suelo por la misma llave que tan solo hacía algunos segundos él estaba sabía como,pero su maestro se había safado y había ganado el combate. El hombre mayor se puso de pie y le tendió una mano al rubio; miró a todos sus alumnos.

-Como verán chicos, no solo es cuerpo, también es mente, asi que no peleen con sus novias o perderán como Takaishi.-dijo su maestro y se soltó una risotada en general.

T.K. Se encontraba molesto por los comentarios de su maestro. Primero: Kari ERA su mejor amiga, no su novia. Y segundo: que forma tan humillante de perder, era posible que tan solo el nombre de la chica le produjera tales revoluciones...Quizas debería consultar con su almohada la posibilidad de pedirle perdón...¡No!¡Debía ser firme!

-¿Qué te ocurrió hoy T.K.? No creí que iba a ser tan fácil sacarte de ti mismo...-T.K. Iba a hablar pero su maestro continuó.-Te vas a quedar aquí entrenando una hora más, esa no es la dedicación que yo busco en mis alumnos...Aún no eres tan bueno como para darte ese lujo T.K.
-Lo se maestro, mis disculpas...¿Cómo se enteró?-preguntó T.K. curioso
-¿Enterarme de qué?-dijo curioso su maestro.
-De mi pelea con Kamiya-prosiguió T.K.
-¿Ah?-su maestro se rasco el pecho-La verdad lo inventé en el momento, es que no se me ocurría otro nombre para desconcentrarte, no recordaba el de esa linda peliroja. Aunque ahora me calza mejor tu comportamiento en estos últimos entrenamientos, haz estado más agresivo...Recuerda que el karate se basa primeramente en la paz. Ahora vete a entrenar y no seas tan orgulloso, la chica Yagami es preciosa y nadie tan linda debe ser tratada mal por un caballero-dijo su maestro dando media vuelta con su evidentemente machismo.
-Si maestro...-bufó molesto T.K.

Por otro lado Kari iba de camino al colegio, eran las 8:30 pm y sabía que nadie además del portero estaría ahí. Había olvidado por completo los bidones con los químicos para revelar las fotografías, tenía un humilde estudio de revelados en su departamento,pero tomaba prestado los químicos al club de fotografía. Mientras caminaba al colegio pensaba en lo ocurrido esa mañana con Andrew, un chico bastante bien parecido y de buenas calificaciones que se le había declarado mientras estaban en el receso cuando Yolei gritó a los cuatro vientos lo ocurrido con T.K.

Flash back

-Se que hace muy poco que vienes saliendo de tu relación con Takaishi, pero la verdad, me gustas hace mucho tiempo Yagami, yo...de verdad, tú...me gustas-dijo de corrido y nerviosísimo Andrew.
-Esto es bastante repentino...-decía Kari avergonzada-No se de donde sacaste que yo y Takaishi éramos pareja, tan solo eramos amigos,pero ahora no somos más que compañeros de salón.
-¿No eran novios?-dijo extrañado el chico-vaya...muchos pensabamos que asi era,pues estaban siempre juntos y sonriendose, de un lado a otro...

Al parecer bastante gente tenía esa imagen de ellos, cada día se daba cuenta de los importantes espacios que llenaba T.K. en su vida...Y es que en los 10 años casi que llevaban de conocerse, jamás habían sentido el estar el uno sin el otro.

No lo reconoció aquel día, pero a la vez sintió que había visto a "ese" T.K. antes...No terminó de reflexionar cuando se encontró a oscuras en las puertas de la preparatoria, entró y se dirigió a la bodega del club de fotografías, pero no encontró los químicos.
T. completamente solo pateando el saco de arena una y otra y otra y otra vez, cada patada iba aumentando su intensidad, su empeine estaba rojo y comenzaba a ó parar y practicar con sus puños, no era conveniente que se lastimara los pies antes del torneo. Se sacó las guantillas y se vendó las manos, comenzó a golpear con mucha fuerza el puching, su respiración comenzó a agitarse y cada vez golpeaba con más fuerza y más rápido, una energía caliente le corría en las venas y el sudor comenzaba a taparle los poros, sus puños empezaron a arder...una serie de imágenes fueron a su cabeza...
El emperador digimon azotando a Agumon, Myotismon matando a Wizardmon, la oscuridad de ese horrible mar consumiendo a Kari, un horrible Devimon blanco riendo, Quimeramón, los dark masters...Devimon matando a angemón...

El portero se le acercó y le indicó que habían trasladado los químicos y el resto del equipo al gymnasio-Dojo ya que pronto les darían una sala más grande, noticia que alegró a Kari...Alegría que no le duró mucho, entró al gymnasio y antes de dirigirse a la bodega un grito ensordecedor le hizo voltear la mirada y ver a T. un golpe con mucha fuerza a un saco de arena llegando a soltarlo y hacerlo caer al suelo. Se encontraba agitado y respirando cortadamente, con los ojos cansados, con el rostro rojo, pero lo que más le preocupó fue ver sus nudillos ensangrentados. Esto la asustó en demasía, se preocupó e iba a ir en su ayuda, pero la duda le detuvo...Jamás había visto así a T.K., era la viva imagen de la furia, ese grito...cuanto dolor se traslucia. Sintió algo de pena, pero no iba a ir en su ayuda, no ante una persona tan terca e incapaz de pedir perdón por un error, incapaz de recapacitar, incapaz de reconocer que se arrepiente de algo. Kari se volteó y siguió su camino a la bodega del gymnasio.
¿Qué había sido eso? De donde había escupido tanta furia, realmente había quedado marcado cuando era tan solo un niño, no sabía lidiar con rastros de oscuridad, le temía a la oscuridad, la odiaba, no la toleraba, lo sacaba de sus casillas...En una ocasión Cody se extrañó, le pareció curiosa la forma en que él cambiaba de actitud tan solo oyendo la palabra; lo consultó con Matt, como siempre su hermano lo defendió y justificó. No tenía idea de lo que le estaba ocurriendo, miró sus nudillos ensangrentados y se desató las vendas de las manos, cerró los ojos fuertemente...Estas útimas tres semanas había sentido de primera mano lo que era estar prácticamente solo, de no ser por Mía, que dulcemente solía preocuparse por él; los chicos del grupo ya no estaban tanto como antes con él, debían distribuir su tiempo entre él y Kari.;debía calmarse, un artista marcial de verdad no basa su fuerza en la ira, respiró profundamente y se vendó nuevamente los nudillos, recogió el puching y lo colgó nuevamente. Con los ojos cerrados comenzó a moverse suavemente, por su mente solo pasaban recuerdos cálidos, su corazón tomó su ritmo normal, estaba realizando un hermoso katá.
Kari estaba saliendo de la bodega, iba cargada con 5 pesados litros de químico para revelado de fotos en cada mano, la verdad esos bidones pesaban demasiado y le costaba un poco llevarlos, pero ella era capaz. La preocupó un poco la hora, ya estaba bastante oscuro y estaban dando las 9:30 pm, cuando iba de salida sintió una paz en el ambiente, ella era muy sensible a los cambios en el ambiente y volteó a mirar, sabía quien era él único capaz de producirle esa paz cuando se lo proponía...Ahí estaba T.K. realizando un hermoso katá, sus movimientos eran fluidos, calmados y quedó hipnotizada...Ese si era el T. ella conocía...sonrió.
T.ó su último golpe de puño pertinente al katá que estaba realizando y abrió de golpe los ojos...Quizas su vista lo estaba engañando o era el peso del insomnio que le estaba haciendo alucinar, fuese como fuese, ahí estaba la chica con la cual se había peleado las tres semanas más duras que le habían tocado hacía ya mucho tiempo. Kari lo miraba calmada y sus ojos por primera vez desde la pelea se habían encontrado sin hostilidad, se habían quedado mirando sin hostilidad, más bien, queriendose decir algo. T.K. se irguió abandonando la última pocisión de su kata y tomó aire para aclarar sus dudas

-¡¿Y TU QUE HACES AQUÍ?-gritó T.K.

Nuevamente tenemos aquí dos formas de percibir las cosas, el grito de T.ía sonado molesto y descortes debido al volúmen de voz, pero no había sido así que él quería expresarlo, solo quería saber que hacía Kari a esas horas en el gymnasio, de no estar peleados de seguro no se hubiesen entendido de esa forma. Kari se sintió ofendida y frunció el seño

-¡Y A TI QUE TE IMPORTA!-gritó la chica y se dió media vuelta.

T. quedó de una pieza, ¿Y ahora que había hecho?...¡AHHH! Eso le pasaba por intentar ser más cortés, haber si lijando un poco esa indiferencia ella accedía al fin a pedirle disculpas, quizás estaba siendo muy ingenuo al esperar unas disculpas de Kari;los demás quizás no lo noten, pero una vez que conoces profundamente a Hikari Yagami te das cuenta que comparte uno de los defectos de su hermano: su orgullo. T.K. tomó una toalla y se secó la cara., Kari iba cargada de dos bidones que lucían ser muy pesados, miró por las ventanas del gymnasio, estaba muy oscuro,le podía pasar algo a estas horas, sola y cargada con los bidones...No podía dejarla sola, ella era su...No importaba quien fuese, él era un artista marcial y como tal no podía dejarla ir sola por ahí con esos pesados bidones, no se iba a arriesgar a que le pasase algo; pero estaba seguro que de pedirle dejar que él le acompañase ella lo ignoraría o en su defecto, se lo negaría rotundamente. No quedaba más que hacer, tendría que seguirla hasta su hogar sin que ella se diese cuenta. Corrió a cambiarse de vestuario y salió corriendo de colegio, el portero estaba durmiendo, logró alcanzarla pasados 2 minutos corriendo. Sigilosamente caminó a una distancia prudente de ella, ocultándose de vez en cuando en algunos postes como había visto mil y una veces en las películas de espías norteamericanos. Kari caminaba lentamente, ha de ser por los bidones justificó,T.K., se veía bastante bien...Llevaba el cabello sujeto en una coleta y un vestido casual cernido al cuerpo de color blanco con una chaleca atada en el cuello de color rosa. Kari cruzó una calle y en la esquina de esta se encontraban un trío de chicos de barba que la miraron lascivamente, ella los miró por el rabillo del ojo y apresuró el paso disimuladamente.
T. quedó un momento observándolos y escuchó parte de la conversación que llevaban a cabo.

-Estaba bastante buena, me encantaron sus piernas ¿Viste esa firmeza? jeje-dijo el más alto con cara de pervertido.
-A decir verdad-votó el cigarrillo que estaba fumando- es lo mejor que ha pasado hasta ahora, se veía muy joven y me encantó esa carita de inocencia-dijo el que tenía un arete en la ceja.
-No se diga más, vamos por esa chica-dijo el tercero de cabellos engominados y se ajustó el cinturón.

No alcanzaron a moverse y el último chico en hablar se encontraba tumbado en el suelo resultado de una fuerte patada en el estómago, uno de los otros dos saco un cuchillo mientras el otro se dedicó a atacar a T.K. Con un golpe, el cual detuvo agilmente doblandole el brazo, antes de que pudiese gritar de dolor T. tapó la boca, si hacía mucho escándalo Kari notaría su prescencia, pero antes de poder reaccionar el de la cuchilla le había hecho un corte en el rostro, corte delgado ya que T.ó moverse a tiempo,pero corte al fin y al cabo. Tomó al bandido de la cuchilla y de una patada en el rostro lo dejó con la nariz rota sobre el primero, el de brazo doblado se quedó mirándole y salió corriendo. T.ó a los otros dos, ninguno estaba en condiciones para ponerse de pie. T.ó su camino de guardián observando cada paso de Kari con especial cuidado hasta que finalmente llegó a su departamente, subió por las escaleras y entró. Suspiró.

-Me alegro...-dijo T. cansadamente el cuerpo en un poste frente a los departamentos-me alegro de que hayas llegado a salvo-sonrió y se limpió los restos de sangre en su mejilla.

Kari abrió las puertas de su casa y se encontró con toda su familia en el sofá, Tai se puso de pie de golpe.

-Gracias a dios, ya me estabas preocupando, porque te fuiste sola a buscar esos bidones tan pesados sola ¡Te pudo haber ocurrido algo!-decía un poco exaltado Tai.
-Lo siento,es que debía revelar estas fotos para el jueves-dijo un tanto apenada por la situación.
-Bueno, como sea hijo, ya esta aquí asi que podemos estar más calmados-dijo la sra. Yagami.
-No creen que me estan sobreprotegiendo...-dijo Kari notoriamente cabreada-me voy a mi habitación.
-Tai, no la dejes sola tanto tiempo-decía su madre preocupada.

Tai guardó silencio y se dirigió hacia la ventana, corrió la cortina y sonrió levemente al ver ahí, apoyado en un poste con cara de cansanció, dió un gran estornudo.

-No esta sola nunca mamá, hace años que un guardian la protege-dijo Tai.
-¿Y desde cuando aquí que estas tan profundo?-decía burlona su madre.

Eran las 10:15 pm del día Martes y él aún seguía ahí mirando la puerta que daba al departamento de los Yagami, hacía frío y era de noche, pero él aún seguía ahí sin saber bien por qué. No se había dado cuenta cuanto extrañaba a Kari, sus risas, sus palabras, sus abrazos, su ternura, su calidez. Se sintió angustiado, volvería a su casa a estar solo nuevamente y a unos cuantos metros se encontraba la chica a la cual le debía unas disculpas. Eso era pedir una segunda oportunidad, quizás Kari si tenía razón y la gente puede cambiar, puede cometer errores. Además ella más que nadie esta libre de toda oscuridad, esa oscuridad que lo sacaba de sus casillas; el corazón comenzó a palpitarle cada vez más rápido. Tomó la decisión y se dispuso a subir las escaleras, pero como si el destino no quisiese que esta guerra interna terminara, notó como la luz de la habitación de Kari se apagaba. No iba a interrumpir su sueño, aunque este estuviese recién comenzando, además vió su reloj...ya era muy tarde y mañana ambos tenían clases. Mañana hablaría con ella, mañana acabaría este calvario que habían comenzado ambos.
En su habitación Kari se encontraba mirándo el techo, le preocupaba esos cambios de actitud de T.K., él seguía siendo hostil, pero hoy, cuando se miraron a los ojos se sintió completa durante algunos segundos, como hacía mucho que no lo hacía. Ella también había estado bastante tensa esas tres semanas, sonará un poco soberbio pero quizás T. trató de acercar a ella de alguna forma en estas semanas y por esa tensión que estaba cargando quizas no había sido capaz de verlo...Mañana intentaría ser menos hostil con él, le iba a demostrar que para ella si existían las segudas oportunidades, le daría una oportunidad y ella también se disculparía por su error. Cerró los ojos ansiosa a la llegada del próximo día...

BIP BIP BIP

Kari abrió los ojos de golpe y con el corazón latiendo al 100% salió de su cama y abrió el cajón de su escritorio...Ahí estaba brillando su digivice. Se fue apagando de par en par con el volúmen de ese bip tan reconocible para ella y los otros elegidos, que había ocurrido ¿El digimundo los nescesitaba? Kari se quedó intranquila, miró largo rato su digivice, finalmente se resignó a que no volvería a brillar, de todas formas, lo llevaría consigo desde ahora; mañana le contaría a Tai. Cuando cerró los ojos, soñó nuevamente con la despedida del digimundo.
T.ía llegado a su hogar, por primera vez sentía verdaderas ganas de dormir, pero le dolía la cabeza y le ardía la frente. Se tumbó en su cama con ropa y todo...

BIP BIP BIP

T.K. saltó de su cama, fue al closet y abrió el último cajón, sus oídos no lo habían engañado, su digivice estaba ahí brillando y con ese tradicional e inconfundible bip, lo tomó fuertemente y se sentó en su cama conteniendo la emoción que paulatinamente, con el ritmo que el digivice se apagaba, se iba transformando en preocupación...siempre que el digivice sonaba, no era para nada muy bueno, fuese como fuese, quizá pronto podría ver a Patamon, lentamente, con este pensamiento y con las ganas de que llegara pronto el mañana T.K. cerró sus cansados ojos y por primera vez en esas semanas, se quedó dormido tranquilamente.