CAPITULO 4: JUEGO
Por: Marín Silivant
Disclaimer: Personajes originales de Akira Toriyama, la trama y situación es invento mío.
Historia dedicada a la tabla de citas, para la comunidad de Retos a la Carta.
Fandom: Dragón Ball
Claim: Variado
Cita: #07 de George Bernard Shaw
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La reacción de ambos fue como adolescentes sorprendidos "con las manos en la masa", Milk dio un respingo cuando la puerta se abrió por Bulma seguida de Vegeta. Estos no prestaron atención al sobresalto de ellos y se dispusieron a seguir el trámite.
El ambiente de profesionalismo volvió a imperar, ambos firmaron contratos como parte del equipo de coliseo, la pelea que sostendría Vegeta por conseguir la imagen se omitió por el momento, él quería discutirlo personalmente con su hermano.
A pesar de que Milk se comportaba formalmente seguía dando vueltas en su cabeza la escena anterior, recordó como un flechazo su timidez de escuela que creía haber superado, ahora se sentía así de nuevo y se avergonzó de ello. Miró a Bulma y como pensaba en como ella se comportaba en sus relaciones, no tenia de que apenarse ni porque reprimirse, ya no era una adolescente.
El trámite se dio por terminado, en unos días serian presentados como los primeros del equipo en conferencia de prensa. Todos se levantaron y se dieron las cortesías de despedida. Milk se acerco de último a despedirse de Gokú, y al darle la mano derecha con la izquierda le extendió una tarjeta sin que los demás lo notaran. Solo una mirada de complicidad los pudo haber delatado, pero tanto Vegeta como Bulma tenían otros asuntos en que pensar.
En el pasillo volvieron a despedirse y Bulma se atrevió a hacer una nueva jugada, en vez de solo despedirse, incluso solo de mano, se estrechó a Vegeta para darle un beso de despedida en la mejilla como amigos de toda la vida, a sabiendas de que otros empleados verían la escena.
El día siguió su marcha.
Además de conciliar la rueda de prensa para la celebración, había más papeleo, supervisión con el proyecto de construcción y comenzar con el arreglo de la pelea. Bulma aun pensaba cual seria el mejor momento para hacerlo público, y sobre todo, decirle a Yamcha.
Cerca de la media tarde le sorprendió un mensajero tocando a su oficina.
- Buenas tardes – dijo el joven – Tengo un encargo para usted.
Apenas había podido ver al chico que se limitó a solo asomarse, solo hasta que le dio permiso entro por completo llevando un gran ramo de rosas y una caja que coloco en el escritorio para tomar la firma y retirarse.
Por un momento el detalle la elogio pero corrigió al ver la nota en las flores del remitente… "Con amor… Yamcha". Tomo desganada la caja para darse cuenta al abrirla de que se trataba de una gargantilla muy hermosa con una nota más… "Dame la oportunidad de demostrarte que eres mi más grande tesoro. Te estaré esta noche en tu lugar favorito, esperare hasta que vengas."
Bulma dio un suspiro profundo cerrando los ojos, cerro el estuche con pesadez y medio lanzándolo al escritorio. Llevo sus manos a cada lado de su cabeza para recargarse con los codos en la mesa.
- ¿y eso? – fue lo único que supo decir Milk al entrar y sentarse frente a su amiga como siempre
- Yamcha, que quiere demostrarme su amor y bla bla bla…
Bulma demostraba su indiferencia ante la situación, pero sus ojos se veían confusos, y Milk lo notaba claramente, ella había sido testigo de los fuertes sentimientos de amor que había tenido hacia él. Ahora, a pesar de todo, de la traición y de los planes, era obvio ver en sus ojos la confusión de corazón contra su mente.
- ¿Aun lo amas? – pregunto Milk
- Claro que no… es solo que… - Bulma respiro profundo para enfriar su cabeza que comenzaba a bullir con recuerdos y sentimientos – No puedo permitirme volver a creerle, no fue solo una vez, siempre me había hecho de la vista gorda y ya que tuve la fuerza de sacarlo de mi vida no puedo volver a recibirlo… No – se repetía para convencerse a si misma
- Yo te apoyaré siempre – dijo Milk solidarizándose con ella – Y no te permitiré hacer algo que te haga daño, ¿si?, debes ser fuerte
Ambas se sonrieron, en momentos así siempre salían al rescate la una de la otra.
- ¿quieres seguir con el plan? – preguntó Milk recibiendo una afirmación – Bien, no se si sea por sinceridad este gesto de él, o por los rumores que ya hiciste correr…
- ¿a que te refieres? – pregunto la peli-azul con genuina sorpresa
- A lo que sucedió en la disco y el beso de esta mañana, ya media compañía esta especulando de "tu relación con el desconocido luchador" – Milk sonrió divertida de sus propias palabras – Ya sabes que los chismes se hacen como pan caliente, y no finjas que no lo planeabas así
- Cierto – dijo satisfecha Bulma – Tienes razón, ya le han de haber ido con el chisme, él se estaba dándose a desear pensando en que regresaría y ahora se ve obligado a hacer su movimiento antes de que le ganen la jugada, que obvio.
- ¿Piensas echarle más leña al fuego?
- Por supuesto, iré a ver que tonterías me dice y en la rueda de prensa le soltaré la noticia de su pelea con él… quizá agudice más esos chismes, después de todo Un chisme es como una avispa; si no puedes matarla al primer golpe, mejor no te metas con ella, creo que torpemente mi golpe dará en el panal completo.
- Ten cuidado de no ser picada demasiado, ¿soportaras mantenerte indiferente frente a él cuando te endulce el oído?
Lo pensaba constantemente, el alcohol junto con el enojo extrañamente la habían hecho sentir bien aquella noche, y no dudo ni un momento en entregarse a sus emociones al besar al que fuera un completo extraño. Pero también era verdad que inclusive con aquella intoxicación su mundo había temblado nuevamente al verlo buscarla, al verlo celoso a causa de ella.
No importaba cuantas veces había escuchado los rumores…
No importaba cuantas veces faltaba a sus compromisos…
No importaba cuantas veces la dejara a segundo término…
No importaba, con solo reflejarse en sus ojos oscuros y acurrucarse en su musculoso pecho…
Con solo sentir sus labios recorriendo por su cuerpo olvidaba cualquier cosa…
Se embriagaba en su lecho y todo lo demás se desvanecía…
Pero también sabia que jugaba peligrosamente y sufría más de lo que disfrutaba, y ya no podía permitir eso, debía darle fin. Pero no solo cortar el mal de raíz, quería destruirlo como se había destruido ella por dentro.
Esa noche se arreglo con esmero, con un provocativo vestido negro y joyería delicada, pero solo para ella, para sentirse hermosa y así sentirse fuerte. Procurando en su atuendo no dar señales equivocadas, no se adorno con nada que le hubiera regalado él, nada que le indicara que su apariencia era para él.
Llego al lugar cuidando la hora adecuada, ni muy tarde, ni muy temprano, ambas indicaban algo que no le convenía; lo que buscaba era demostrar indiferencia.
Yamcha se levanto al verla entrar para ser notado y ayudándola caballerosamente a sentarse, noto enseguida su bellísima presencia aunque no pudo evitar la decepción al ver que su regalo no era portado por la mujer.
Bulma agradeció el gesto, casi de inmediato el mesero se acerco con una botella de champage que comenzó a servir, seguramente por indicaciones previas. Después de su acto se disponía a retirarse, pero Bulma le pidió enseguida la carta.
El mesero dudo un momento, miró a Yamcha y captó la aprobación pese a los planes. Bulma ordenó sin darse mucho tiempo a pensarlo, su acompañante indicó el mismo platillo.
Él buscaba formar un ambiente romántico, pero los actos de ella lo impedían. Bulma no espero un brindis como es lo debido para tomar un sorbo de su copa. Había conseguido actuar sin demostrar tanta molestia, sino se dominó para manifestar indiferencia, indiferencia que le dejaba pocas alternativas a Yamcha.
- Espero que estés conciente de que la inauguración del coliseo será pronto, tus actos y demostraciones públicas deben ser las adecuadas.
- ¿Te refieres a la noche en la disco? – dijo él sin poder evitar el tono de molestia, trató de rectificarla – Lo lamento, no pude evitarlo al verlo cerca de ti
- Deberás acostumbrarte, cualquier hombre puede acercárseme si así lo quiero
- No me acostumbraré – sentencio Yamcha, tomó las manos de ella entre las suyas – eres lo más valioso en mi vida, no me pidas que renuncia a ti tan fácilmente
- Yo no lo pedí, tú te tomaste esa libertad.
- No hay nadie más importante que tú
Bulma quiso convencerse de que en los ojos que la miraban no había arrepentimiento, ni una pizca de amor, ni suplica, que eran los ojos del más grande patán que había conocido… pero su corazón gritaba por creerle… débil corazón… Se concentró en enfriarse, retiro sus manos sin brusquedad como abría querido.
- Realmente eso ya no es de mi interés, recuerda que públicamente no tenemos más relación que en lo profesional, y con tanta publicidad debes cuidar que así siga siendo.
- No puedo evitarlo, estos días han sido un martirio, no poderte besar, no poderte tocar, no hay nada que pueda menguar mi dolor
- Ya lo encontrarás – dijo ella con frialdad en sus palabras mientras observaba como servían la cena – Por ahora, lo que si nos incumbe es el coliseo, ya he empezado a buscar luchadores para que formen parte del equipo.
Yamcha la miró sorprendido, realmente nada le indicaba alguna oportunidad, ella jamás había sido tan fría con él, no había cedido a ninguno de sus halagos y ni siquiera había pedido explicaciones como otras veces que buscaba "solucionar" sus peleas. Decidió seguirle el juego durante la cena, tenía que ser paciente, estaba confiado en que no podía resistirse a él por tanto tiempo.
Por otra parte, Milk se encontraba en su apartamento preocupada un poco por su amiga, temía que flaqueara y cayera nuevamente en los brazos de aquel que había provocado más lágrimas que felicidad.
Sus pensamientos se interrumpieron al escuchar el llamado a su puerta, no se detuvo a pensar lo extraño de la situación y se asomó por un lente para ver quien era, para su sorpresa se encontró con el rostro de Gokú. Confundida abrió.
- Buenas noches, cena a domicilio – dijo él sonriente mostrando que cargaba con dos bolsas a sus costados – Espero que te guste la comida italiana.
- ¿Cómo supiste donde vivo? – preguntó ella enseguida
- Bueno, tu teléfono fue de gran ayuda.
- Era para que me llamaras – Milk no salía de su sorpresa
- Y así salir a cenar, pero creo que es más personal hacerlo así, ¿o exagere?
Milk se quedó sin palabras, sorprendida entre divertida lo dejo pasar al lugar. Gokú colocó las bolsas en la barra que ella le indicó y comenzó a sacar su contenido. Se dio la libertad de ordenar todo sin que ella ayudara, sirvió la comida y un vino adecuado para la pasta, todo con elegancia y cuidado, terminó con un ademán para presentar la cena.
- Esto si que es una sorpresa
- Es un detalle mínimo, ahora ¿Gustarías acompañarme a cenar?
Una risa fue la aprobación, una risa de nerviosismo a la vez de complacencia ante el detalle. Milk nunca se había sentido tan alagada por alguien, ningún pretendiente, ni siquiera los descabellados adolescentes, habían tenido ese gesto tan sorpresivo para con ella.
Los nervios que tanto le había limitado por la mañana se relajaron estando en el ambiente calido de su propia casa. La plática fue mucho más fácil de llevar con las clásicas preguntas sobre intereses, gustos y anécdotas. Gokú buscaba a cada momento hacerla reír y que disfrutara el momento, tanto como él disfrutaba con su compañía.
Después de terminada la cena y el vino, Milk pudo ser anfitriona ofreciéndole y preparando más bebida, no tan fuerte como la anterior, pero adecuada para seguir la plática.
- Debo hacerte una confesión – dijo ella cuando se habían trasladado a la sala – Esa noche que nos conocimos estaba un poco desinhibida y esta mañana nerviosa, no quiero confundir la idea que tengas de mi, pero podría decir que esta es mi verdadera personalidad. Un poco de ambas.
- Bueno, si de confesiones se trata, también me gustaría decir algo. Esta idea no fue del todo mía, la tome de un artículo en internet.
- ¿Qué? – preguntó divertida Milk – Te robas ideas de internet
- Lo confieso, era una idea para conquistar a la chica que te gusta
- Ah si – expresó ella un poco apenada con el halago
- Así es, la pregunta es ¿dio resultado?
- Antes debo confesar otra cosa – Milk decidió dejar su vaso – Me pregunté toda la mañana que abría pasado si no nos hubieran interrumpido
- Yo confieso que habría vuelto a hacer lo que hice – dijo Gokú dejando su vaso también
Milk había vuelto a tomar cierta inhibición del alcohol, pero estaba completamente segura de lo que quería, lo había entendido después de que lo vio partir de la oficina.
- Pero yo no lo habría permitido – dijo ella juguetonamente mientras se acercaba un poco más a él.
- ¿Ah no?
- No, lo habría hecho yo primero
- ¿Lo "habrías"? – dijo él provocando aun más la situación.
Ella se acerco dejando solo la distancia precisa, él moría por acercarse más a ella pero le permitió incitar con la demora. Milk se vanagloriaba de leer los ojos, y lo que percibía en los de él era todo lo que necesitaba para terminar de decidir.
Se acerco sin dudarlo a besar nuevamente sus deliciosos labios, la sensación era aun mejor que la primera. Sus manos siguieron a sostener su cabeza como si quisiera impedir que escapara, acaricio suavemente su nuca y su desordenado cabello negro, casi al compás del ritmo en sus labios.
Era mucho más embriagante que la bebida la sensación que desencadenaban los besos, él buscó sostener también el cuerpo delicado de ella con caricias en su espalda, caricias que no hacían más que intensificar la oleada de sensaciones.
Milk olvido por completo la pulcritud que tanto la había guiado en la vida, no deseaba más que disfrutar de aquella oportunidad que se le presentaba.
Su cuerpo, sus manos, sus caricias y sus besos…
Pareció que la ropa que limitaba el contacto había desaparecido en un segundo, solo para darle paso a descubrir el resto de la piel.
Era confuso saber que era más placentero, el placer en su cuerpo o el placer que provocaban en el otro. Milk se limitó a suspirar gozosamente al sentir las caricias de él, que procuraba provocar e intensificar el placer en ella.
El desenfreno y las sensaciones se extendieron sin más limitaciones que las de su propio cuerpo, dejándose llevar sin importar el mañana.
