Disclaimer: Los personajes aquí mencionados pertenecen a Masashi Kishimoto, no hay ánimos de lucro.
N/A: Muchas gracias por sus reviews a: Dark Amy-chan, Suna No Hime, maribelteka, KIREINAHANA, eLisa , layill, Shiaandten, ls adoro. También gracias por las alerts y fav's, sé que no dejan review, pero algún día lo harán ;D
Tiempo… sólo tiempo
El silencio era común en aquél lugar, pero hacía un tiempo que se había roto por el sonido de la lluvia insistente que caía, el olor a humedad y tierra mojada era más notorio, como el charco que crecía en su celda por el goteo del techo. Como si el encierro no fuera lo suficientemente deprimente, la lluvia no cesaba, y el sonido del agua que tanto le gustaba ahora le torturaba.
¿Cuánto tiempo tenía esperando?, no sabía cuántas mañanas habían aparecido en el horizonte, ni cuántas noches de luna habían transcurrido en soledad. Sus días menguaban en la oscuridad de aquella cueva, y no llevaba cuenta de ello.
La rutina era la misma, tres comidas al día, y de vez en cuando le permitían un baño. Además de la chica, cuyo trato hacia ella había cambiado, conoció a dos hombres, que en ocasiones le llevaban su comida. Sus nombres no los conocía, pero el chico de cabello azulino se portaba amable con ella, hasta le había llevado una yukata de tela delgada, al menos ya cubría su desnudez.
Por su jutsu sabía que el Uchiha permanecía en el lugar, sin embargo desde su intento de fuga, no entablaba conversación con él, ni tampoco visitaba su celda.
Sus lágrimas se habían secado, sus ojos estaban apagados, sin ilusión alguna, las esperanzas se agotaban y su mente contrariada comenzaba la aceptación de la situación. Había pensado en ocasiones que su valioso tiempo se pasaría mientras ella abrazaba sus rodillas, sentada en un rincón de su prisión. En su corazón anidaba la debilidad que tanto se reprochaba, suspiró agotada.
Su jutsu se había convertido en la ventana que no tenía su celda, le mostraba lo que sucedía en la cueva y un poco más allá de ella, el bosque permanecía igual de oscuro, quizá un poco más de costumbre por las nubes que no dejaban pasar esos pocos rayos de luz que hacía días no iluminaban nada, no sabía si era día o era noche. Trajo su vista hacia la cueva, para observar los movimientos de sus celadores, aquella ocasión todos estaban juntos en un mismo lugar, poniendo atención a su secuestrador —"una junta"— pensó. Sasuke hizo un ademán y los otros se pusieron en marcha. Llevaban capas, por lo que distinguió, seguro irían a algún lado, ahora se quedaba sola con su captor en la cueva. Sus ojos volvieron a la normalidad y ella se levantó del sucio rincón en el cual había acostumbrado sentarse. Sus pasos la llevaron a la camilla, se tumbó a intentar dormir.
Puso su mano en su cara, cubriendo sus ojos y aún dubitativo, inició su marcha hacia los pasillos más lejanos de la guarida, aún no aclaraba con la chica Hyuga lo que hacía en el bosque tiempo atrás, quizá el tiempo de encierro la haría decir la verdad.
Con pasos calmados y silenciosos llegó hasta la única puerta con barrera en el lugar, puso su mano al centro y la abrió, el sonido de las bisagras enmohecidas despertó a Hinata, y sin recordar que sus celadores no estaban pensó que llevaban comida. Cerró los ojos de nuevo, esperando que la persona dejara la comida en el suelo y se fuera, escuchó cómo la puerta se cerró, pero nunca distinguió el sonido de la charola deslizándose por el piso, así que se levantó de la cama y dirigió su vista a la puerta. Y finalmente lo tenía de frente, sosteniendo una pequeña lámpara en la mano. Su vista se clavó en la de él, pero ninguno emitió palabra.
—o—
Avanzaba con altivez por la torre del hokage, su presencia en aquél lugar imponía, sin embargo su mirada apenas dejaba ver la preocupación en sus blanquecinos ojos. Sin anunciarse e ignorando las palabras de Shizune entró a la oficina de la hokage, que al verlo entendió que aquél asunto había que tratarlo enseguida.
Tsunade le ofreció sentarse, pero el líder del clan Hyuga la ignoró, Shizune cerró la puerta tras sí al percatarse de la mirada de su maestra. Aclaró su garganta, pero Hiashi se adelantó a sus palabras:
—¡¿Dónde está? —reclamó con toda la ira que un padre carga cuando su hija lleva cerca de un mes desaparecida.
Tsunade cerró los ojos y arrugó el entrecejo, no encontraba palabras con las que pudiera explicar suavemente, así que fue directamente al grano.
—Hace semanas que debería estar aquí, no sabemos nada de ella.
—¡No saben nada!, me lo suponía —en sus palabras iba implícita la ironía y no dudó en usar el sarcasmo— Supongo que ya ha de tener equipos de búsqueda en acción hokage-sama, así que me retiro, espero tener noticias suyas pronto. No olvide que Hinata es un miembro importante del clan, y el byakugan un jutsu que no nos gustaría que estuviera en manos enemigas. Esperemos que este asunto no salga de esta habitación.
Las palabras de Hiashi estaban claramente colocadas, y a Tsunade le sonaron un poco a amenaza. Tenía que hacer algo, justo en ese momento, pensó en decirle su plan a su visita, pero se percató que ya salía de la habitación dejando un portazo a su camino.
Se mordió la uña del pulgar por instinto y llamó a Shizune.
La aludida entró rápidamente y notó la preocupación en la cara de la hokage, Hiashi no acostumbraba a ir a la torre hokage, sin duda las cosas no andaban bien.
—Organiza equipos de búsqueda, tenemos que encontrar a Hinata.
—o—
Posiblemente ese era el minuto más largo de su vida, ninguno dijo nada, y Hinata no soportaba la mirada insistente de Sasuke, apartó su rostro y cualquier punto de la pared era más interesante que poner atención al Uchiha.
Este no dijo nada, se adentró hasta llegar a la mesita y depositar la pequeña lámpara en ella. Examinando las reacciones de Hinata se atrevió a sentarse en la orilla opuesta de la cama. Ella ya había perdido todas las intenciones de pelar con él, se percató de tomar su distancia y juntarse a la pared, Sasuke permanecía en silencio y ella no tenía ganas de hablar, pero por extrañas razones no parecía incómodo. Su vista viajó de la pared a Sasuke y nuevamente a la pared cuando comprobó que la seguía observando.
El Uchiha recargó su cuerpo en la pared, y aunque disfrutaba del silencio habló.
—¿No intentarás pelear? —su voz sonaba calmada, invitaba a una respuesta igual, Hinata comprendió enseguida que el Uchiha buscaba explicaciones, y probaría preguntando, sino amablemente, con calma.
No había porqué ser descortés, hasta a los enemigos se les puede respetar.
—No podré ganarle Uchiha-san.
Por otro lado la voz de Hinata sonaba irónica, pero aún temblorosa.
—¿Qué hacías en el lago? —soltó sin rodeos. Hinata pensó que si le contaba tal vez la dejaría ir.
—Me bañaba —mencionó, pero al ver a Sasuke con esa mirada de querer saber todo, suspiró profundo y comenzó con la historia— Regresaba de una misión en Sunna…
Sasuke escuchaba atentamente sus palabras, buscando un indicio de mentiras, pero no lo encontró. Hinata terminó con la historia y esperó a que él dijera algo, pero parecía absorto en su mente, frío y calculador. Notó aquella sombra en su mirada, la soledad escondida en lo profundo de sus pupilas, soledad que ella comprendía, y a pesar de su mirada fría se dio cuenta de lo hermoso que eran sus ojos, supo entonces porqué atraía a tantas chicas.
Al sentirse observado Sasuke levantó la mirada, en el rostro de Hinata se dibujó un sonrisa tenue, luego apartó nuevamente la vista. Siguió callado y ella dejando un poco su miedo y comprendiendo un poco por lo que él había pasado se atrevió a preguntar.
—¿P-porqué no ha vuelto a K-konoha Uchiha-san?
Sin duda, las últimas palabras que él necesitaba escuchar, la calma con la que había llegado a la habitación se esfumó en un segundo, tal era su odio que se levantó y la tomó por el cuello, apretándola contra la pared. El Sharingan se asomó en sus ojos, y donde había soledad ahora también había furia. Hinata apretó sus ojos por el dolor que aquello le causaba, la dejaba sin aire. Intentó quitar su mano del cuello pero no lo logró, Sasuke la soltó de improviso y ella fue a dar al piso.
—¡¿Quieres saber, eh? —Su furiosa voz resonó en el lugar— ¡Tu aldea que tanto quieres, es la culpable de lo que me sucede, me dejaron sin familia, obligaron a mi hermano a asesinar a su clan! —el nudo se hizo notar en su garganta, degradando el sonido de su voz, convirtiéndola de furiosa a quebrantable.
Hinata se levantó tosiendo y se llevó una mano al cuello, estaba dolorido por el agarre, al principio sintió un miedo aterrador, pero al observar la reacción de este la hizo sentirse extraña, dejó el miedo a un lado, la mueca de dolor y algo desquiciada le dijo a ella lo que necesitaba saber…
—¡Mi hermano se sacrificó por la tranquilidad de esa villa, es por eso que yo lo vengaré, cada aldeano morirá lentamente, sentirá el sufrimiento de Itachi!…
Sasuke en verdad estaba cegado por el rencor, los odiaba, a todos, estaba yendo a un lugar donde nadie lo podía seguir, y todo quizá por la maldita soledad en que se encontraba.
Hinata se levantó, con la yukata llena de tierra y el agua del charco en su celda, su mirada era preocupada, comprensiva…
Su boca enmudeció, su cuerpo se movió por inercia, ¿quién era ella para hacer algo por él?, nadie, no podía ayudarlo, no podía salvarlo, ni siquiera Naruto lo había logrado, pero ahora su pequeño cuerpo se abrazaba al de él, sentía sus cálidas lágrimas en su pecho, un abrazo, no recordaba lo que eso se sentía. La furia cesó, lentamente. Sus ojos lo traicionaron, las lágrimas corrían al fin, liberaban un poco de dolor, el abrazo, él lo correspondía, reparó en esto y antes de sentir más confusión soltó el agarre empujando de nuevo a Hinata, salió de la habitación rápidamente, sin decir una palabra más, Hinata no podía verlo llorar.
Ella se quedó hincada en el suelo, con las lágrimas en los ojos, abrazándose a sí misma, hipando entrecortadamente. Sasuke sufría, más que cualquier persona que hubiera conocido, su rencor era probablemente infinito. Se sintió perdida instantáneamente, y temió por la aldea más que nunca.
Sasuke caminó por el pasillo limpiándose el rastro de lágrimas en su rostro, se llevó su mano al pecho y sintió aún la calidez de las lágrimas de Hinata. Apretó el puño con fuerza y dio un golpe a la pared. Esa mujer era extraña. ¿Porqué abrazar al hombre que amenaza con matarte?, eso era ilógico.
Ojalá les haya gustado, espero sus opiniones. Besos.
Hinamori Uchiha
