Sesshomaru es un idiota, ayer me dejo totalmente aterrada, prácticamente no pude hacer mi trabajo y él solo se burlaba de mi ¿Quién se creer que es?, jaaaa ya me estoy pareciendo a esas mujeres que trae, pero de verdad ese tonto es un desvergonzado, pero bien, hoy es un nuevo día y debo recuperarme, echar a la intrusa de hoy y seguir con lo mío.
Camino directamente a la habitación del señor Taisho y parece que la de hoy es una rubia, creo que es una famosa modelo, tal vez de VOGUE, pero no importa.
-buenos días- digo un poco mas cortes que ayer
-ahhh, buenos días- me responde sorprendida, tal vez esta si tenga modales
-¿Dónde está sesshomaru?-me cuestiona tranquilamente, esta muchacha me agrada
-el señor sesshomaru no se encuentra en este momento- seguramente aquí viene la explosión
-ohhh, ya veo- dice con una mirada triste y arrepentida, ya me partió el alma, pero trabajo es trabajo
-el señor sesshomaru, ha enviado una limosina por usted, esta la llevara a donde usted quiera- le dije normalmente
-¡en serio!, ¿me llevara a donde está Sesshomaru?- me dice un poco mas emocionada, y oh por Dios, esto no me lo esperaba, parece un poco más inteligente que las demás
-lamentablemente nadie sabe donde se encuentra él en este momento ya que tuvo que viajar con urgencia por motivos de trabajo
-ohhh, está bien, solo dile que cuando pueda que por favor me llame- me dice mucho más serena y se va con una mirada triste, pobrecita, no merece esto
-está bien señorita, hasta luego- sesshomaru es un idiota
Otra vez, tal como ayer, fui a confirmar la misión al taller, pero esta vez él no espera lo que pasara.
-¡sesshomaru!- lo llame, más bien le grite
-¿Qué sucede mi amor?- me responde tranquila y sarcásticamente, sin siquiera mirarme
-esta vez te pasaste, esa pobre rubia no era como las demás, ella si se veía al menos educada, no debiste hacerle eso, como mínimo te hubieras despedido tu de ella- le reproche
Él solo paro de trabajar y me lanzo la mirada más gélida que había visto en toda mi vida, eso no me lo esperaba, supongo que tal vez no debí gritarle así, contando pues que él es mi jefe, ¿ahora qué hare?
-sabe, señorita Higurashi-me respondió, y ahí supe que algo no andaba bien- las mujeres que siempre traigo solo son pasatiempos, ellas se lanzan a mí y yo las recibo, el día que a mí me guste realmente una mujer y no la lleve a la cama en un día, ese día me voy a despedir de ella o es mas no me voy a despedir vamos a dormir juntos toda la noche y vamos a estar simplemente acostados toda la mañana y hasta la tarde, pero por ahora no estoy interesado en encontrar a esa mujer, a menos… que usted me quiera ayudarme en dicha labor- me dijo mientras se acercaba peligrosamente a mi colorado rostro
-y..y..yo no no señor- le respondí con mi voz totalmente quebrada y con la cabeza gacha
En ese momento me sonrió y se alejo
-está bien señorita Higurashi, tan solo tráigame un café- y volvió a su trabajo de maquinas
Creo que con esto nunca en mi vida le voy a volver a reprochar algo respecto a las mujeres, claro que con respecto a su trabajo, nunca me rendiré, así que simplemente voltee y me dirigí a la cocina a servir un poco de café, y un whisky para mí, porque de verdad lo necesito.
Una vez en la cocina oí como sesshomaru me llamaba así que me tome de un sorbo todo ese whisky y le lleve el café, y es que no puedo cometer otro error con este empleo, no puedo arriesgarme más, así que cuando estaba nuevamente en el taller…
-señor Taisho, aquí tiene su café- le dije, más bien le susurre mientras miraba el suelo por la vergüenza y el arrepentimiento tan increíble que me dominaba
-ohh, vamos Kagome relájate, ya paso ya ambos nos relajamos, sigamos como si nada- me dijo mientras me levantaba la cabeza delicadamente, ¡guau, esa actitud no me la esperaba!
-entonces, ¿sí? ¿Estamos bien?- cuestionó
-por supuesto- le respondí mucho más animada mientras le entregaba el café, pero él me miro fijamente los labios y se fue acercando lentamente, yo inmediatamente abrí los ojos demostrando mi sorpresa, pero él solo se acercaba más y más mientras me miraba los labios, hasta que a escasos milímetro de mi rostro dijo
-¿Kagome? ¿Estás borracha?- ¡MALDITO INFELIZ!
