Brienne

Aquí estamos, pensó, la Fortaleza Roja para coronar al Rey. Brienne se paró frente al Trono de Hierro e imaginó a Renly sentado allí. Ella, Ser Loras y el resto de la Guardia Arcoiris permanecerían parados al pie de esa silla y protegerían al rey Renly, el primero de su nombre que traería justicia y orden en los años por venir. Tal vez haya otra guerra: desde el otro lado del Mar Angosto, desde Dorne, desde los salvajes en el Norte, o algún conflicto interno. De cualquier modo, el pensamiento de pelear y defender a su Rey hacía a Brienne llenarse de regocijo.

Por el Castillo del Atardecer! Por Renly! Por el Reino!

Ser Bryce el Naranja la sacó de su trance, "Lady Brienne, el rey convoca a su Guardia Arcoiris." El tenía el pelo naranja, armadura naranja y un escudo naranja. Ser Bryce era un buen guerrero, y su hermano.

"¿Donde está el rey?" preguntó Brienne, ella usaba su yelmo completo para esconder sus características femeninas de los otros. Mientras más me vean como un hombre, más me verán como su igual.

"El espera en su Torre" Ser Bryce no se molestó en esperar que Brienne la siguiera, siguió caminando. Brienne, con su escudo de cuadros con los soles y las lunas, lo seguía de cerca. Pasaron a través del trono, a uno de las torres de la Fortaleza Roja donde caminaron a través de rayos de sol del amanecer y la oscuridad matutina. Cuando alcanzaron la cámara donde Ser Loras, Ser Emmon el Amarillo, Ser Guyard el Verde, Ser Parmen el Púrpura, y Ser Robar el Rojo estaban parados ante el rey Renly junto con las personas que él propone de sentar en su Consejo privado.

Lord Mace Tyrell se sentó en la derecha del Rey. La Reina Margaery se sentó a su izquierda. Lord Randyll, con su cicatrizada y calva cabeza y su armadura descolorida se sentó en el extremo opuesto de la pulida mesa. Brienne sabía que él tendría el puesto de Concejero de Leyes. Lord Paxter Redwyne estaba sentado y manipulaba una pluma, el futuro Concejero de Barcos. Brienne notó que había pocos asientos para los señores de las Tormentas. Su propio padre, a pesar de su edad, haría un excelente Concejero de Barcos. Todos los miembros de la Casa Tarth tenían amplios conocimientos de barcos. Si sólo Castillo del Atardecer tuviera una lota que compitiera con la de El Rejo. Tal vez ella podría proponer esa posibilidad cuando el rey Renly fuera elegido.

"Hoy es el día que los señores emitirán su primer voto," dijo el rey luego de que se cerrara la puerta, "No puedo subestimar la importancia de esto. Necesitamos que los señores de Poniente conozcan que soy el candidato más fuerte. En ese sentido, si yo no gano en la primera votación, ganaré en la segunda."

"Alteza," comenzó Lord Redwyne, "¿tal vez hacer política demasiado temprano no es una humilde solución? Podemos aproximarnos a Robb Stark ahora y tal veza ganar su apoyo. Con el poder del Norte y las Tierras de los Ríos combinadas con el poder que ya posees, será imposible perder. Stannis perderá totalmente."

"Un Campo de Fuego carente de sangre..." tradujo la Reina Margaery poéticamente, "un campo de Flores."

"Envíen mensajes al Dominio, recordándoles quien lideraba a sus hijos en el Sur-del-Ojo-de-Dioses. Recordarles quien es su legítimo rey sureño. Y diles que no olvido a mis amigos y aliados." Renly sonrió a todos en la sala. Brienne sintió las mejillas enrojecerse y estuvo agradecida de portar el yelmo. Renly... esa sonrisa. "He pasado el año pasado en esta ciudad gobernando como un rey civilizado. Stannis y Robb Stark pueden ser guerreros, pero si un señor pregunta como planeo terminar la guerra, diles que pondré a mis leales Lord Stannis y Lord Robb en uso enviándolos a Varamar. El Reino no estará en guerra por siempre. Robert era su guerrero. Joffrey era su monstruo. Robb y Stannis serán sus héroes..."

"Pero Renly será su Rey." sonrió Margaery.

Los señores se retiraban y fueran a sus funciones. Ser Loras le dijo a la Guardia Arcoiris de escoltar a los señores a la sala del Trono y prepararse para la Asamblea. Brienne acompañó a los Tyrells de vuelta a la sala donde había una gran cantidad de mesas, estas no estaban allí cuando Brienne estuvo parada mirando el Trono de Hierro horas antes. ¿Era aquí donde la elección tomaría lugar? Lady Catelyn Stark se paró al pie del Trono y dijo, "Lord Tyrell, tú y los señores del Dominio se sentarán al final de esta mesa de aquí."

Lady Stark guió a los señores del Dominio y a Brienne a su mesa. Habrían muchos más llegando, pero aquí es donde se sentarían.

Mientras pasaba el día, los señores de la Tormenta se sentaron en el lado opuesto de los señores del Dominio. Una mezcla de señores Norteños y de los Ríos entraron y se sentaron en una mesa lejana. Después de una hora, vino y comido estaba siendo servida en la hora del almuerzo, y llegaron una enorme cantidad de Dornienses para sentarse en la mesa del frente. Brienne notó que no había ningún señor proveniente del Valle, de Occidente ni de las Islas del Hierro. Brienne examinó la otra mesa, notando los emblemas de la Casa Velaryon y Celtigar. Los señores de las tierras de la Corona no estaban agrupado juntos, sino dispersados a través de la sala del Trono.

Ahí fue cuando los reyes entraron en la sala.

Stannis Baratheon entró primero, a zancadas, viéndose oscuro y tempestuoso. Después entró Renly, viéndose como el opuesto de su hermano, alegre, radiante, feliz. Si Stannis gobernaba los Siete Reinos, seguramente, sería un Reino eficiente. Pero cuando Renly gobierne, será un Reino pacífico, bondadoso y hermoso. Robb Stark entró último, aunque Brienne no sabía mucho de él. Se veía como algo intermedio entre Stannis y Renly. Pero era demasiado joven. Demasiado joven para sentarse en el Trono de Hierro.

Tres sillas se colocaron ante el Trono de Hierro. Lord Stark se sentó en la silla derecha. Lord Stannis en la izquierda. Y el rey Renly se sentó en el centro. Como debería ser. A la derecha del Trono había una mesa con Lady Stark, el Gnomo, y el Maestre sentados con pergaminos y plumas. Qué extraña manera de nombrar un Rey.

Brienne no tenía idea como una Asamblea debía progresar, pero le fue dada la autorización para hablar por su padre y emitir su voto (por Renly, obviamente). Ella tenía sueños de alguien llamando a los señores por su nombre. Cuando nombraban a las ciudades y fortalezas del Dominio, los señores declaraban su apoyo a Stark o Baratheon. Llamarían, "¿Castillo del Atardecer?" y Brienne se pararía y gritaría, "¡Por Renly!"

Pero soñaba. Seguramente había muchos señores para llamarlos uno por uno. Entró un hombre con jubón de cuero con un símbolo triple en él. La vista de Brienne no era como la de un halcón, pero podía ver los colore de Invernalia, Bastión de Tormentas y Rocadragón. Parecía que el Consejo había creado su propio símbolo para recordar este evento: un escudo aliado de los Stark y los hermanos Baratheon.

El hombre fue ante las sillas de los reyes, y se inclinó ante los aspirantes a monarcas. Cada rey respondió al gesto: Robb obedientemente, Stannis a regañadientes y Renly con una brillante sonrisa en su rostro.

El hombre comenzó a hablar: "Todos contemplen la Primera Asamblea al Trono de Hierro. Quien quiera que se siente será Rey de los Ándalos, los Rhoynar, los Primeros hombres, Señor de los Siete Reinos, y Protector del Reino."

"Poniente tuvo cinco reyes. Ahora hay tres legítimos. Las fuerzas de Invernalia, Bastión de Tormentas, y Rocadragón se han aliado y derrotado al enemigo Joffrey Baratheon y ahora reclaman el Trono de Hierro. Pero para evitar más derramamiento de sangre, los reyes han decidido preguntar a los señores de Poniente quien entre ellos se sentará en el Trono de Hierro."

Sacó una hoja de pergamino y continuó, "Aquí tengo las reglas y restricciones de la Primera Asamblea..."