EL REGALO DE KING CROSS

/ -Rob, levanta, Rob!- el auror perplejo gritaba y zarandeaba a su compañero sin éxito.

Se giró lentamente hasta el armario y subiéndose en el mueble en el que antes estaba Jack cogió la diadema utilizando la pata de una silla rota.

Bajó de nuevo al suelo murmurando algo como tú te vienes al ministerio y entonces Harry reaccionó. La diadema era otro horrocrux, el objeto de Ravenclaw. Harry se acercó al auror lentamente y los desmemorizó. /

Una vez destruido el armario, Harry y Jack llevaron al auror muerto y la diadema hasta el despacho de Mcgonagall. Allí el auror regresó al ministerio dispuesto a relatar una convincente historia sobre la muerte desafortunada de su compañero al tropezar con un objeto maldito de la sala de los menesteres. Harry se quedó en el despacho contando la verdad a la directora.

Hermione llevaba ya unas horas en la enfermería, había oscurecido. Había mantenido una charla muy entretenida con Draco contándole cosas del castillo, cosas que él escuchaba sorprendido.

-Pero y cuando llueve que se hace? Nos mojamos?- el chico preguntaba ahora sobre el techo del gran comedor.

-No, el techo sigue ahí, solo que refleja el exterior.

-Eso parece estar bien, cuándo saldré de aquí y podré verlo?

-Mañana nos iremos, pero supongo que podremos desayunar en el gran comedor.

Una sonrisa se formó en los labios de Draco, definitivamente parecía una persona totalmente diferente. La señora Pomfrey se asomó por la cortina del cubículo de Draco y avisó a Hermione de que tenía que irse pronto. Ya era hora de volver a la sala común.

La chica se despidió con la mano y volvió a su sala común donde se encontró a Harry y Ron esperándola.

La pusieron al día sobre la muerte del auror y el descubrimiento de la diadema. Harry utilizó una vez más el sombrero seleccionador para encontrar la espada de Godric Gryffindor y así destruyó el siguiente horrocrux.

-El diario, el anillo y la diadema ya no son un problema-dijo Harry emocionado- falta algo de Hufflepuff, encontrar el guardapelo original, matar a la serpiente y el propio cuerpo de Voldemort- Harry iba contando con las manos.

-Aún falta trabajo-dijo Ron apesadumbrado.

-Pero hemos avanzado mucho, ya tenemos que buscar un objeto menos.

A la mañana siguiente Hermione se levantó temprano, dejó todas sus cosas listas para bajar a desayunar y se encontró con Harry y Ron en la puerta de la sala común.

-Draco comerá con nosotros?- preguntó ron con desgana.

-La verdad es que no lo sé.

-Hermione tienes que tener cuidado con él, puede que todo eso de perder la memoria sea una farsa.

-Si, a lo mejor solo quiere salvar su culo.

-No había pensado en eso…-susurró la chica pensativa.

Draco estaba terminado de vestirse, su brazo y su cabeza estaban totalmente curados pero su memoria seguía de vacaciones. La verdad es que no estaba tan mal, era molesto pero Hermione lo había ayudado, estaba creando nuevos recuerdos. Eso lo hizo sonreír. Salió animado de la enfermería y caminó hacia el gran comedor tal y como Hermione le indicó la noche anterior. Se extravió un par de veces pero logró encontrar el camino. Justo antes de llegar alguien lo agarró del brazo y él se giró rápidamente.

-Draco cariño no te asustes, soy yo- dijo Pansy antes de darle un beso en la boca.

El chico estaba muy sorprendido, totalmente parado junto a las grandes puertas.

-Parece que no te acuerdas de mí-continuó Pansy haciendo pucheros para llamar la atención de Draco.

Entró en el gran comedor y fue guiado por la chica hasta la mesa de Slytherin donde mucha gente lo saludaba. En esa mesa no veía a Hermione pero no tuvo tiempo de pensar en eso ya que un chico empezó a hablarle.

-Draco que pasó ahí arriba?

-Arriba dónde?-no prestaba demasiada atención, acababa de ver el techo transparente-impresionante-un susurro escapó de sus labios.

-Draco despierta! Qué pasó en la torre de astronomía? Porqué sigues aquí?

-Dónde quieres que esté sino?- el chico se empezaba a irritar, eran demasiadas preguntas para él.

-Cómo que…? Te ibas con Snape a casa después del trabajo…

La expresión de Draco cambió, cuánta gente sabía eso? Se levantó de la mesa y desapareció por las puestas del vestíbulo hacia los terrenos. Necesitaba aire, necesitaba pensar. Pero esa cabeza suya no funcionaba bien.

Era hora de irse y Hermione no encontraba a Draco por ninguna parte. No lo veía desde que salió disparado del gran comedor. Se sobresaltó al notar una mano en su hombro.

-Siento llegar tarde- dijo secamente Draco.

En todo el trayecto en el expreso de vuelta a King Cross Draco apenas habló, estaba pensativo y se notaba que algo le preocupaba.

Cuando se bajaron del tren las familias abarrotaban el andén nueve y tres cuartos. Harry, Ron, Hermione y Draco fueron de los primeros en salir ya que no esperaban a nadie y lo que vieron al pasar el muro los dejó helados.

Siete mortífagos los recibían formando una muralla. Su primera reacción fue dar media vuelta y volver al andén pero el muro estaba bloqueado. Echaron a correr por la estación y alcanzaron a ver una pila de muggles muertos repartidos por todo el suelo de la estación.

No tenían escapatoria, los mortífagos los cercaban y superaban en número. Los chicos buscaban una forma de avisar a alguien pero la idea llegó por parte de Hermione. Con la mano en su bolsillo buscó el galeón encantado que utilizaban para comunicarse con el ED, esperando que el mensaje llegara lo bastante rápido como para sacarlos del apuro.

Cuando todo parecía no poder ir peor las filas de mortífagos se abrieron y apareció la figura de Voldemort seguida de cerca por Nagini.

-Fallaste. Y te unes a las filas de los impuros-dijo Voldemort con desprecio- Este es el premio de la deslealtad.

Dicho esto el cuerpo inerte de Lucius cayó a los pies de Draco que lo miró con una mezcla de confusión y horror. Una punzada en la sien, un flujo de recuerdos que van demasiado rápidos.

-Draco mírame- la voz siseante de Voldemort llega a sus oídos.

Levanta la vista y ve a su madre atada, Voldemort suelta sus ataduras y la mujer corre hacia su hijo. Cuando tan solo faltan unos pocos metros para que llegue el Señor Oscuro lanza la maldición asesina. El cuerpo de la mujer da una fuerte sacudida y choca con Draco que cae de espaldas.

Voldemort suelta una carcajada estridente antes de percibir los pasos apresurados al otro lado de la estación. Voldemort echa una rápida mirada atrás.

-No me he olvidado de ti, Harry Potter.- Voldemort da una rápida indicación a sus súbditos con la mano y todos se desaparecen dejando la estación en un completo silencio.

Draco se levanta al tiempo que otra oleada de recuerdos lo ataca. Cae de rodillas al suelo cuando aurores y miembros de la orden llegan al lugar.

-Había mortífagos disfrazados de muggles en la puerta, qué ha pasado aquí?- añade Remus al ver a Draco en el suelo y a sus padres muertos.

-Eran mis padres verdad?-susurró Draco con la voz quebrada.