¡Gomen! Pero el tiempo está sobre mí, está corta, lo sé. Hay luego me regañan en los reviews. Gracias de ante mano a quienes dejen uno. Se cuidan. Nos vemos abajo.

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Mi Dulce Niña

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-...- (Diálogos de los personajes)

-"..."- (Pensamientos de los personajes)

lara lara lara (Letra de canción para finales del fic)

::::::(Separación)

((...)) (Anotaciones de la autora)

Disclaimer: Los personajes no me pertenecen, sino a Kishimoto-samma. Aunque, al igual que con InuYasha, he estado pensando un secuestro en contra del pequeño kitsune de cabello rubio y ojos zafiros x3

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Cáp. 04: Rescate Fatídico

Un nuevo golpe retumbó contra esa pared de dura roca. Más lágrimas corrieron por sus sucias mejillas, sus ojos escocían por las lágrimas y sus nudillos comenzaban a resentir. A pesar de duro entrenamiento que había tenido con Tsunade, su cuerpo estaba dañado por el esfuerzo de las cadenas, los golpes de Akatsuki y los ahora puñetazos contra el piso. Volvió a golpear contra la pared, mientras que un grito ahogado salía de su boca. Cada vez se quedaba con menos fuerzas y a la vez, con menos esperanzas. Ella sola no podría con la pared, y mucho menos con el sello que ya comenzaba a proteger la entrada. No… ¡Maldición!...

-¡Sakura-chan!—gritaba alguien, corriendo entre la densa niebla, apareciendo frente a la chica, pero esta ni se inmuto, sólo se limitó a mirarlo de reojo. Un rayo de esperanza iluminó su rostro.

-Kakashi-sensei…--murmuró sollozando.

El hombre se detuvo ante la escena. La chica fuera de peligro, golpeando con desesperación la entrada bloqueada de una cueva, y lágrimas corriendo por sus mejillas. La ausencia del kitsune era demasiado obvio para él. Comenzó a temer lo peor.

-¿Dónde…dónde está Naruto?—preguntó temeroso, esperando que lo que imaginaba no tuviera nada de verdad.

-Él…él…-sollozaba recordando todo, sintiéndose terriblemente culpable. Agachó más su rostro, mientras las lágrimas caían por su barbilla. El terror dominó a Kakashi.

-¡Habla Sakura!—exigió frustrado.

-¡Se entregó!—chilló--¡Se canjeó a sí mismo por mi libertad!—gritó derramando más lágrimas.

El suelo se abrió bajo Kakashi, tragándolo con fuerza, para caer en un profundo y oscuro abismo. No era posible que…Miró la entrada bloqueda. Igual que con Gaara, sólo que en este momento, no contaban con Neji para buscar los cuatro sellos que faltaban. Ni con el número necesario de personas. Debían de pedir ayuda, y en el menor tiempo posible. Puso un semblante serio y miró a la chica. Ella no estaba en condiciones para ir a Konoha, pero de cualesquier forma, necesitaba ser atendida. Se arriesgó a hablar.

-Sakura, necesito que vayas a Konoha y pidas ayuda—decía, notando como la chica lo miraba sin palabras—Da aviso a Tsunade, no podemos solos—seguía—Estoy seguro que no tardarán más de quince minutos en salir los grupos par venir en ayuda de Naruto.

-Yo…no…no me quiero ir…además—decía entrecortadamente—Quiero ayuda, si voy, me obligarán a quedarme para ser atendida, además, ya me estoy recuperando—pedía, imploraba a su sensei—Por favor Kakashi-sensei, quiero ayudar a Naruto, no puedo permitir que…que…

-Entiendo—contestó comprendiendo el dolor y la culpa que la chica cargaba en sus hombros—Entonces…--decía mirando cierto punto en la neblina—Sai, cuida de Sakura, volveré lo más rápido que pueda—finalizó mirando al chico recién llegado, antes de comenzar su carrera. Ahora todo dependía de él.


Corrían lo más rápido que sus piernas les permitían. El rastro se había perdido hacia varios kilómetros y ahora sólo se guiaban por los leves rastros de chakra. Sabían que era una misión riesgosa, que no debían de titubear ni una sola vez. Unas pisadas a la distancia les obligaron parar su trayecto, y ponerse en guardia. Una sombra se distinguió entre la bruma, antes de que un hombre se parara en seco frente a ellos. Vieron su rostro lleno de desesperación y tristeza e intuyeron, que posiblemente, habían llegado tarde.

-Kakashi…--murmuraba la Godaime, mirando al hombre respirar algo agotado--¿Qué sucedió?-

-Se entregó—fue todo lo que dijo mirando como la mujer se quedaba sin palabras—No tenemos mucho tiempo, Sakura está con Sai—añadí girándose, listo para guiar a la mujer, los amigos más cercanos de sus alumnos y algunos AMBU´S. Al parecer, por primera vez, venían más que preparados para una batalla difícil. Comenzó a correr de regreso, ahora, la cuenta regresiva resonaba en la mente de todos.


Pequeñas piedras cayeron por la pared de roca, mientras que el piso retumbaba con levedad. Un gemido ahogado suena, mientras que un gritó le sigue, antes de que de nueva cuenta, la pared vibre pero no ceda. El campo de energía está haciendo un excelente trabajo y ni siquiera los mejores ataques de ese par de jóvenes lograban hacerlo cedes. Unos pasos se escuchan a la distancia, obligando al chico a mirar, encontrándose primero con su sensei, y luego, a un muy llamativo grupo de ninjas de la aldea.

-¡Sai!—exclamaba deteniéndose la Godaime, pero automáticamente su mirada se posó sobre la débil y temblorosa chica, que permanecía hincada, con las manos sobre la pared de piedras, sollozando en silencio—Sakura…

-Tsunade-samma—murmuró la pelirosa levantando la mirada, observando a su querida maestra—Naruto…él…él…--intentaba explicar, pero las palabras salían de manera entrecortada por el llanto—Perdóneme…--finalizó ocultando sus ojos aguados fajo su flequillo.

-Sakura—repitió la Godaime hincándose junto a la muchacha, antes de abrazarla e intentar trasmitirle algo de consuelo. Sabía que ella era la que más se culpaba. Pero de momento no podía hacer mucho más que consolarla, el tiempo estaba en su contra. Tal vez con Gaara tuvieron días, pero por el contrario con Naruto, cada segundo contaba. Sabe Kami que trucos usarían ahora para extraer al Kyuubi. Soltó a su pupila, antes de mirar a los AMBU´S—Busquen los sellos¡rápido!—ordenó y al instante desaparecieron en nubes de humo.

-Tsunade—decía el hombre acercándose, viendo como la mujer ya comenzaba a curar las pocas heridas en el cuerpo de la joven—Debemos de prepararnos para cualquier cosa—añadía mirando como la mujer captaba el doble sentido. No…nada malo pasaría. Naruto iba a estar bien.


La cueva permanecía en total oscuridad, las sombras se movían con velocidad, mientras que una silueta permanecía en el centro, atrapada en un aura maligna, permaneciendo inconsciente y débil. Dentro del cuerpo del kitsune, el demonio zorro de movía inquieto dentro de su jaula, temía por su existencia y aunque no quisiera admitirlo, por la vida de ese mocoso. Había sido su recipiente por casi diecisiete años y, como había dicho antes, no quería admitir que ya se había acostumbrado a su perturbadora presencia. Apretó el ceño mientras se preparaba para golpear nuevamente la puerta de hierro. Maldita sea…debía de salir para poder ayudar a ese chico o ambos terminarían perdidos. Debía de liberarse del sello y volver a dominar el cuerpo por completo.

Debía de hacer que la octava cola apareciera…


-¿Preparados?—decía la Godaime a través de los comunicadores. Los sellos habían sido encontrados, ahora, dependía de la coordinación del equipo para hacerlo ceder. Observó tras de si, Sakura estaba cerca de la entrada, del lado derecho. Kakashi del lado izquierdo. Mientras que Sai permanecía sobre el muro, listo para cuando dieran la orden. Oró en su mente, cuando comenzó la cuenta regresiva.

-¡San!—exclamó, saltando para golpear con furia la pared que cedió rápidamente. Sakura y Kakashi entraron por el túnel, sin importarles la falta de luz. Sus corazones latían de manera desbocada. Al final una tenue luz se distinguía y sin importarles mucho quedar expuestos, entraron al claro, llevándose la peor de las sorpresas.

Velas a punto de apagarse. Oscuridad a punto de reinar. Soledad. Se habían marchado y se lo habían llevado con él. Habían cambiado la estrategia, y ahora, sabe Kami donde se encontrarían. La joven cayó de rodillas. ¡Maldita sea, no! Golpeó el piso con furia. Escuchó las pisadas entrando a la cueva y la exclamación de asombro y temor de Tsunade. Habían fallado y ya no sabían que hacer respecto al rescate.

-Maldición…--murmuró Kakashi apretando los puños.

-Naruto, perdóname—susurraba Sakura recordando esa última mirada. Triste y desolada, pero haciendo total contraste con la tímida sonrisa que él le mostró. Y después, fue expulsada, dejándolo en total soledad con esos dementes. Lo iban a matar. ¡Y por su culpa! Había vuelto a fallarle a todo el equipo. Pero sobre todo. A él…

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Continuará…

¡Gracias a Todos!

¡Nos veremos en el Próximo Capítulo!

atte: TanInu

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