Algunos personajes son de propiedad de la maravillosa escritora Stephenie Meyer y algunos son creación mía.
Hola!
Hoy fue mi último día de clases de este semestre –aclaro– y por eso estoy más feliz que Bella bailando ballet. Después de una semana de dolores de espalda y cuello, por culpa de los trabajos finales, me complace dejarles un nuevo capítulo de esta historia.
Agradezco en especial a mi tita que se ha portada ultra-mega-genial con esto del beteo y mis lacrimógenas ideas.
Nos vemos al final del capítulo.
Esta historia está basada en hechos reales, algunas situaciones si son producto de mi imaginación.
Lee bajo tu responsabilidad.
Historia con alto contenido sexual, palabras obscenas, casos de incesto, etc, etc.
Así que no vengas de santurrona porque si leíste fue porque quisiste, yo te advertí.
Beteado por Kelly Escobar del grupo de betas FFAD
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"El alma del filósofo habita en su cabeza; el alma del poeta, en su corazón; el alma del cantante reside en su garganta. Pero el alma de la bailarina, tiene su morada en todo su cuerpo"
Gibran Khalil Gibran, poeta, Líbano
Canción del capítulo:
Did you - Kelly Clarkson
w w w (punto) youtube (punto) com / watch?v=noBXHO-gy6Y
Capítulo tres
La invitación
Soneto XCVI
Pienso, esta época en que tú me amaste
se irá por otra azul sustituida,
será otra piel sobre los mismos huesos,
otros ojos verán la primavera.
Nadie de los que ataron esta hora,
de los que conversaron con el humo,
gobiernos, traficantes, transeúntes,
continuarán moviéndose en sus hilos.
Se irán los crueles dioses con anteojos,
los peludos carnívoros con libro,
los pulgones y los pipipasseyros.
Y cuando esté recién lavado el mundo
nacerán otros ojos en el agua
y crecerá sin lágrimas el trigo.
(Pablo Neruda)
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— ¡Corre, Bella! ¡Corre! —gritaba el pequeño Edward halando a una Bella de apenas cinco años.
—No, Edward ¡Las princesas no corren! —argumentaba la pequeña con sus mejillas sonrosadas ya por el esfuerzo que le producía seguir a su amigo Edward.
—Si corren, además yo te cuido princesa —dijo Edward al tiempo que se detuvo abruptamente en medio del jardín de su casa.
— ¡Me voy a caer! —gritó Bella justo cuando Edward cesó la carrera. Él al ver que ella caería de bruces al suelo, la sostuvo con sus brazos pero el peso de ella lo hizo tropezar y Bella cayó sobre él. Las manos de Edward se posaron en las mejillas rosadas de Bella.
—Te ves bonita así, toda rosadita como el algodón de azúcar —dijo Edward conectando sus miradas verdes.
El corazoncito de Bella latía acelerado y sus mejillas se pusieron aun más rosadas.
—Ahora pareces los tulipanes de mamá, estás muy rosadita —rió Edward para luego levantarse con cuidado, ayudando a Bella a sentarse a su lado—. Bella te tengo un regalo —dijo el pequeño Edward sacando una cajita de su bolsillo.
— ¿Un regalo para mí? —preguntó Bella emocionada porque su amiguito tenía algo para ella.
—Sí, quería algo lindo para ti, mamá me ayudó a escogerlo pero yo lo pagué con mis ahorros —explicó Edward tendiéndole la cajita a Bella—. Ábrelo, espero que te guste.
Bella abrió la pequeña cajita y al ver su contenido una sonrisa enorme y hermosa se posó en su rostro.
— ¡Edward, es preciosa! —exclamó, sacando la pequeña cadena de plata con un dije que tenía en el centro un par de zapatillas en punta y su nombre "Isabella" debajo de las mismas.
—Ven, yo te la coloco; papá hace eso con mamá cuando le regala cosas —Edward argumentó como todo un caballero.
Las pequeñas manos de Edward temblaban un poco pero consiguió su propósito y cuidadosamente colocó la pequeña cadena a Bella.
—Gracias Edward, te quiero mucho —dijo emocionada Bella saltando a los brazos de Edward para abrazarlo fuerte como a ella le gustaba hacerlo y obviamente el abrazo fue correspondido por Edward.
—Bella, yo no te quiero —dijo Edward apartando un poco a Bella, quien al escuchar las palabras de Edward sintió que su corazón se encogía. Edward al ver como la expresión de Bella cambiaba a una de tristeza se apresuró a explicar que trataba de decir—. Papá dice que podemos querer a muchas personas pero que a una sola podemos amar, porque amar es mucho más grande que querer… y Bella yo te amo, yo no te quiero, quererte es muy poquito, yo te amo —finalizó el pequeño Edward abrazando más fuerte a Bella que solo se atrevió a susurrar su respuesta.
—Entonces Edward yo tampoco te quiero, yo te amo.
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— ¡Arriba! ¡Isabella Swan! ¡Despierta! —gritaba Alice mientras quitaba la cobija que cubría a Bella.
— ¡Alice! ¡Por Dios! ¡Quiero dormir! —se quejó Bella tratando de halar la cobija que Alice le había arrebatado.
— ¡Bella! Llevas una semana como un zombie y no sé por qué demonios —refunfuñó la aludida—. Me gustaría saber quién es el imbécil que te tiene así para pegarle con mi enciclopedia de pedagogía.
La risa de Bella no se hizo esperar, esa amenaza de Alice era una amenaza de mucho peso, pues, la enciclopedia de pedagogía de Alice pesaba más de tres kilos.
—Al menos te hice reír. Ahora vístete antes de que mi cuñada mate a mi pobre Jazz mientras hacen el desayuno —dijo Alice un poco dramática.
—Exageras Alice —le respondió Bella, levantándose de la cama para ir justo al armario a buscar que usar.
Alice al ver las intenciones de Bella prefirió hacerle saber los planes de su cuñada Rosalie.
—Bella… Rosalie nos llevará de compras, así que… usa algo cómodo —soltó de tajo Alice—. Y por cierto… tu padre y Jake llegan hoy de su viaje, así que sal del modo zombie porque escuché algo sobre una cena.
— ¡Mierda! —exclamó exaltada Bella.
— ¡Uy! ¡Belli Bells! Para ser una princesa tienes una boca muy sucia —dijo divertida Alice—. Me pregunto si mi hermano sabe que dices groserías —quiso bromear pero lo único que obtuvo fue un portazo de Bella que había decido entrar al baño justo en ese momento—. ¡Qué genio!
Una vez Bella estuvo lista con vaqueros y zapatos cómodos incluidos, desayunaron para luego dejar al pobre Jasper toda una pila de platos y demás sucios, dado que las tres no pensaban perder más tiempo, sobre todo Rosalie, a la cual, el tiempo no le alcanzaba nunca para comprar lo que consideraba suficiente.
—Como ya sabemos, Bella anda de un genio pura dulzura —dijo irónica Rosalie mientras iban en el auto de camino al centro comercial.
—Sí, creo que aún no escucho bien a raíz del portazo de buenos días que me dio —agregó Alice.
Bella solo iba enfurruñada en el asiento trasero con los audífonos puestos y la música de su iPod a todo volumen.
— ¡Maldita sea, Bella! Deja a Celine Dion y a Il Divo en paz por lo menos hoy. Llevas escuchando lo mismo desde el lunes y ya hoy es sábado, esa música es una… —se quejaba Rosalie pero una Bella furiosa la interrumpió.
— ¡No te atrevas, Rosalie! ¡Era la música que le gustaba a mi madre! ¡Su cantante favorita y su grupo favorito! ¡En tu vida se te vuelva a ocurrir hablar mal de algo que tenga que ver con mi madre! ¿Me entendiste "rubia"? —explotó Bella, recalcando la palabra rubia, pues sabía que Rosalie odiaba que la tomaran por estúpida por el color de su cabello.
—Ok, su majestad —respondió Rosalie ofendida.
— ¡Oigan! Las dos están demasiado tensionadas, ofenderse entre ustedes no soluciona nada —dijo Alice quedándose pensativa un momento—. ¿Todo es por el chico ese? ¿Por qué no lo guindamos de las pelotas y ya? —soltó Alice.
— ¡Wow, Alice! Eso sería un placer —respondió Rosalie sonriendo pícaramente—. Si supieras quién es, te morirías —Rosalie soltó una carcajada.
—Rose… —trató de advertir Bella.
—Tranquila Bella, de mi boca no saldrá nada —prometió Rosalie.
— ¡No es justo! Yo quiero saber —gritó Alice.
—Es mejor así Alice —dijo Rosalie y con eso se dio por terminada la conversación hasta que llegaron al centro comercial, en donde se olvidaron de los problemas y se dedicaron a comprar como unas locas todo lo que sus tarjetas de crédito con poder de compra mundial les permitiese.
Alice no era una fanática de las compras pero le gustaba consentirse de vez en cuando, sobre todo si era para hacer babear a su Jasper; Rosalie era una aficionada a comprar y Bella pues compraba una que otra cosa de vez en cuando pero no era precisamente algo que fuera de su total agrado o le proporcionara mucha diversión, aunque el salir de compras con sus amigas siempre resultaba divertido y su tarjeta era la victima de esos momentos de diversión.
Horas después las tres amigas salían de una de las tiendas cargadas de bolsas y cada una con una sonrisa en su rostro.
—Gracias a Dios encontramos un vestido que queda perfecto con esas botas que te envió Tom, Bella —decía Rosalie.
—Sí, gracias a Dios, entraba a una tienda más y me lanzaba del último piso —se quejó Bella.
— ¡Sí, como no! Estabas encantada de la vida comprando vestidos y el de la cena de esta noche será hermoso —dijo Alice.
—Sí, es cierto; a mi me encantó ese vestido Bella, te verás genial —secundó Rosalie.
—Ok, suficientes halagos para el vestido, pero por favor vamos a casa, necesito descansar un rato —rogó Bella.
Y así lo hicieron. Rosalie y Bella dejaron a Alice en casa, donde no se veía ni rastro de Edward, quien, últimamente se la pasaba muy ocupado. Bella llevaba varios días sin saber nada de él, ya ni en la escuela se encontraban mucho y pues a diferencia de antes Bella ya no tenía tiempo libre en las tardes, pues se dedicaba a asistir a las diferentes clases de danza que había agregado a su horario. El tiempo libre de Bella se reducía a las noches y a los fines de semana, y ese tiempo ya no lo compartía con Edward. Ella se había cansado de llamarlo en la semana para ponerse de acuerdo y salir a tomar algo o simplemente ver una película porque Edward siempre se excusaba argumentando que tenía que ayudar a Emmett, Bella sentía que Edward solo le rehuía, así que se dio por vencida y decidió no insistirle más.
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— ¡Princesa, ya llegamos! —gritó Charlie apenas puso un pie dentro de casa.
— ¡Papá! No le sigas diciendo princesa, mira que ella parece más bien de la época de la santa inquisición —decía Jake—. No vez que es una… ¡bruja! —gritó lo último sabiendo que eso haría que Bella apareciera de inmediato y así fue.
— ¡Cállate! ¡Jacob Frederich! —gritó de vuelta Bella que bajaba las escaleras luciendo radiante en el vestido y accesorios que había comprado horas antes con las chicas.
— ¿Quién eres tú? ¿Y qué has hecho con mi hermana? —exclamó Jacob en cuanto la vio.
— ¡Tonto! —le gritó Bella, al tiempo que lo abrazaba.
—Te ves hermosa, muñeca —dijo Jacob a su hermana.
— ¿Y para mí no hay abrazo? —reclamó Charlie.
—Papi… Claro que sí —dijo Bella soltándose del abrazo de su hermano para abrazar a su padre, quien la recibió gustoso.
—Luces muy bella, mi ángel danzante —dijo Charlie con los ojos aguados por la emoción—. ¿Y dónde están mis otros hijos? —preguntó, refiriéndose a los hermanos Hale.
—Nunca te pones de acuerdo papá ¿princesa o ángel? Rosalie está terminándose de arreglar y Jasper debe estar por llegar salió hace un rato a la librería a comprar un nuevo libro —respondió Bella a su padre.
—Tú sabes que eres ambas cosas para mí —contestó Charlie a la pregunta de su hija.
— ¡Papi Charlie! ¡Ya llegaron! —gritó Rosalie bajando las escaleras.
—Mi otra hija también luce hermosa —dijo Charlie, saludando con un beso a Rosalie, que como siempre lucía maravillosa.
—Lo sé papi Charlie —dijo sonriente Rosalie—. ¡Hey, Jake! ¿Ya lograste hacer ir a la quiebra a Apple? —bromeó Rosalie a Jake.
—Aún no, pero pronto —respondió Jake guiñándole un ojo.
—Bueno, solo falta Jasper para poder irnos a cenar —indicó Charlie.
—Tranquilos, me mandó un mensaje hace poco, ya debe estar esperándonos allá —informó Rosalie.
—Bien, siendo así vámonos —dijo Jake.
Partieron minutos después en el Mazda 6 Wagon de Charlie al restaurant francés que tanto les gustaba para compartir un rato en familia y hablar sobre todo lo que habían vivido en las últimas dos semanas que Charlie y Jacob estuvieron ausentes. Obviamente suprimieron la parte de la reciente depresión de Bella y sólo se dedicaron a contar sobre los avances positivos que había tenido cada uno. Rosalie, quien estaba a punto de graduarse de Julliard del área de teatro, además había participado en el casting para una película para adolescentes y estaba esperando que le dieran respuesta. Jasper por su parte, había enviado solicitudes a diferentes universidades, deseaba que lo aceptaran en un buen programa de literatura y Bella, la cual había vivido más que nunca esas semanas, además de la intensidad con la que ahora practicaba la danza en sus diferentes manifestaciones y no sólo a través del ballet.
Charlie estaba sorprendido por la madurez con que los tres estaban manejando sus vidas, pero lo que más le sorprendió fue que Bella tomara la decisión de practicar otros estilos diferentes al ballet, dado que ella era una persona bastante cerrada y estricta, en eso se parecía a él. Charlie Swan era un hombre supremamente estricto, de principios arraigados y sobre todo un ferviente creyente, un católico con todas sus letras, seguidor de las leyes y preceptos de la iglesia; pero afortunadamente o desafortunadamente –todo depende de como se mire– ninguno de sus hijos era tan católico como él, en ese sentido se parecían más a la liberal Renée.
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Llegaron a casa horas más tarde. La cena había transcurrido de manera amena, disfrutaron de los relatos de viaje de Jacob y de las aclaraciones de Jasper, que en realidad, a veces se comportaba como una biblioteca portátil, conocía de todo un poco; por ello cuando llegaron a casa a nadie se le hizo extraño que Jasper corriera con su nuevo libro directo a su habitación. Charlie y Jacob por su parte decidieron dormir temprano para reponer energías y las chicas se dirigieron a sus respectivas habitaciones, Rosalie a estudiar un libreto y Bella a escuchar música o como Rosalie le llamaba a "torturarse con música" pero el propósito de Bella se vio interrumpido por el timbre de su celular, al principio se alegró, pues guardaba las esperanzas de que Edward se hubiera decidido a llamarla, pero en cuanto miró el nombre en la pantalla se llevó una gran decepción.
—Hola April —saludó Bella de inmediato.
—Hola Bella, disculpa que te llame a estas horas —decía April—. Pero necesito hablar contigo.
—Sí, dime —la instó Bella.
—No Bella, necesito hablar contigo en persona —explicó—. ¿Podríamos vernos mañana?
—Sí, ¿te parece bien a las ocho en el café de siempre? —preguntó Bella.
—Sí, gracias Bella —y dicho eso April colgó, dejando a Bella preocupada y confundida.
A la mañana siguiente Bella salía muy temprano, dejando impresionada a una Rosalie que tomaba su café como cada mañana.
— ¡Hey! ¿A dónde vas? —preguntó Rosalie en cuanto vio a Bella.
—April quiere hablar conmigo, voy a verla —respondió Bella, ante una mirada evaluadora de Rose.
—Déjame ver —se quedó mirando fijamente Rose a Bella—. ¿Pantalones? Listo, ¿botines? Listo, ¿Chaqueta? Listo. Dame una buena noticia ¿vas a patearle el trasero? ¿Cierto? Con esa maravillosa vestimenta vas a la guerra ¡Mata a la moscorrofia! —gritó Rosalie finalmente.
—Rose, no voy a matar a nadie, cálmate —explicó Bella.
—Di lo que quieras, pero me alegra saber que al menos sirvo de influencia para que cambiaras esa forma simplona de vestir —chilló feliz Rosalie, Bella solo rodó los ojos.
— Au revoir —se despidió Bella lanzándole un beso a Rose, quien aplaudía emocionada al ver que Bella empezaba a mostrar la casta.
Cuando el taxi que Bella tomó arribó a la cafetería ya April estaba dentro, esperando a Bella. April estaba algo nerviosa, no sabía cómo Bella iba a tomar lo que le diría, si perdería su amistad y apoyo después de lo que le confesaría.
—Hola April —saludó Bella, sentándose de inmediato frente a April.
—Hola Bella —contestó esta, tratando de sonreír.
— ¿Y bien? Te escucho —le animó Bella.
— ¿No piensas pedir un café al menos? —preguntó April algo asustada.
—No —respondió Bella tajante.
April se sorprendió por la actitud de su amiga, esa mañana Bella no sólo vestía diferente sino que también actuaba de modo distinto, pero lo que April no sabía es que hasta la misma Bella estaba impresionada por ese lado recién descubierto de su personalidad.
—Pues… Bella… yo… a mí… —April temblaba—. A mí también me gusta Edward —soltó al fin.
Bella arqueó una ceja y sonrió ladinamente.
— ¿Eso es todo? —la cuestionó Bella.
— ¿Qué? Yo pensé que te ibas a molestar conmigo —dijo atropelladamente April.
— ¿De qué me serviría? Además somos amigas, no vamos a pelear por Edward, yo sé que él no me quiere y eso tú lo sabes; así que, ¿que más da? —le dijo Bella—. ¿Era todo lo que tenías que decirme? —April asintió—. Nos vemos mañana April — se despidió Bella para salir de la cafetería y tomar un taxi de regreso a casa.
Rosalie una vez más se sorprendió cuando vio a Bella de regreso tan rápido.
— ¿Ya? —preguntó en cuanto vio a Bella entrar.
—Sí, ya —pronunció Bella.
— ¿Y qué te dijo la moscorrofia? —la curiosidad de Rosalie estaba a millón.
—Que le gusta Edward, ¡a la moscorrofia le gusta Edward! —dijo exaltada Bella.
—Wow… ¡mosca muerta! —Rosalie se quedó pensando—. ¿La acabas de llamar moscorrofia? —preguntó Rosalie asombrada.
—Así parece —Bella se quedó mirando a Rose hasta que ambas se ahogaron en carcajadas.
El domingo pasó veloz. Cuando los hombres de la casa, Charlie, Jacob y Jasper se decidieron a salir de sus habitaciones desayunaron y se la pasaron el resto de día mirando películas en compañía de Bella y Rosalie. Comieron comida chatarra por montones y dulces a diestra y siniestra. Bella trató de dejar a un lado el daño que la confesión de April le había hecho, pues no tenía caso, ella no era Dios y no podía cambiar nada de lo que estaba pasando, con esa idea se fue a dormir para esperar el nuevo día y con el, otra semana.
El nuevo día llegó, la semana empezó y Bella continuó con su rutina. Jasper la dejaba en el instituto y ella compartía sus clases con April como siempre, aunque esta última esperaba que Bella en cualquier momento la mandara a volar, pero Bella era demasiado noble para hacer algo así, además no iba a perder a su compañera del proyecto de ciencias.
Cuando llegaron a inglés Edward como siempre ya las esperaba, se saludaron y Bella no fue tan efusiva con él como acostumbraba, si él no la quería ella tampoco se mostraría desesperada. Minutos después de estar en el aula les informaron que el profesor se tardaría un poco, dado que estaba retrasado y Edward vio en esos minutos el espacio propicio para hacer lo que llevaba toda la semana planeando.
— ¿April irías conmigo a la fiesta de graduación de mi curso? —preguntó Edward ante la mirada atenta de Bella; a pesar de todo ella no esperaba que Edward fuera tan cruel y obvio, no la quería a ella para celebrar su graduación, prefería a April que a ella que era su amiga de toda la vida.
—Está bien, Edward, iré —sonrió April y Edward también lo hizo—. Pero sólo si Bella va también, sino no pienso ir —dijo April.
Edward se quedó helado ante la condición de April y Bella casi se ahoga cuando la escuchó.
—Bella —llamó Edward a Bella, quien se hacía la indiferente—. ¿Irás? —preguntó dudoso Edward.
— ¿Me has invitado acaso? —respondió Bella.
—Lo estoy haciendo ¿Irás a la fiesta de graduación? Por favor Bella —rogó Edward, más por el interés de que April fuera que por Bella.
—Iré —aceptó Bella—. Pero tendrás que pedirle permiso a mi padre, Edward —agregó Bella sin inmutarse aunque en su interior celebraba porque no le estaba haciendo las cosas fáciles. Sabía cuánto miedo y respeto sentía Edward hacia Charlie y que tan estricto era este con las salidas. Si Bella hubiese podido exteriorizar lo que sentía todos abrían visto lo divertida que estaba Bella a pesar de lo incomoda y dolorosa que era la situación en realidad para ella.
—Está bien, le pediré permiso al señor Swan —dijo Edward aunque el miedo ya empezaba a apoderarse de él.
—Ok, porque tendrás que decirle en una hora cuando venga a recogerme —remató Bella y con eso Edward sintió una gota de sudor frío recorrer su espalda, si definitivamente estaba frito.
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Ulalala…
Aquí, otra vez yo…
Chicas me han dejado asombrada, mi pobre corazoncito se ha emocionado con cada uno de sus rr, me ha tomado de sorpresa el inmenso apoyo que le están dando a esta historia, no tengo modo de agradecerlos, lo único que puedo hacer y no retribuye lo suficiente todo lo que ustedes me dan es escribir con más amor cada capítulo.
Mil gracias por dejar a mi corazón hablar y por dejarlo ser…
Bellisimaw, ashlee bravo 199981, vanesa pinilla, coco cullenswan, fran c, Aryam Shields Masen, Rommyev, Day'Cullen-Vulturi, EriM, yolabertay, honey T, Valentine F, solecitopucheta, Unademuchas, Puquii, luzdeluna2012, kelulu, Maricoles, Daya Pattinson, BellaEdwardRobsten, Giorka Ramirez Montoya, Caniqui, Paola Andrea, Danny Fer D' Rathbone, Vanne, Gretchen CullenMasen, Beastyle, Sky TwiCullen, maferpatts… y a todas aquellas lectoras silenciosas les agradezco desde el fondo de mi alma, me alagan con el simple hecho de leer.
Ahora sí… ¿Qué piensan del capítulo? ¿Cuántas apoyan a mi beta que quiere matar a April por PERRA? Palabras de ella no mías.
¿Se saldrá Edward con la suya? ¿Charlie dejará ir a Bella a la fiesta de graduación de Edward? ¿Qué pasará?
Yo si sé… pero no puedo decirles, lo que si puedo informarles es que… ¡Aparece un nuevo personaje! ¿Quién será?
Besos y mordiscos.
