Estaba feliz, muy feliz, tanto porque iba a ser madre así como por haber logrado su meta. Su hijo era especial, tenía los genes de un mago increíblemente poderoso y de ella. Claro que era especial. Inmediatamente le escribió a Hermione diciéndole que estaba embarazada pero sin decirle quien era el padre, eso no tenia importancia para ella cuando diera la noticia de su embarazo. Simplemente anunciaría que tendría un hijo y que era únicamente de ella.

Pero su familia no se la puso tan fácil. Cuando Ginny reunió a sus padres y hermanos para darles la noticia, los dejó casi para el infarto. Pasaron de enojarse, llorar, volver a enojarse, aventar cosas, reclamarse por no haberla cuidado mejor, apoyarla, volver a enojarse. Ginny solo los escuchaba sentada en el sillón de la sala con ganas de sacar su estuche de manicure para limarse las uñas.

- Dinos Ginny ¡Dinos quien es el padre! – le decía Charlie completamente rojo de coraje.

- ¿Otra vez? Ya les dije que no les voy a decir.

- Queremos saber quien fue el canalla que te utilizó – le dijo Bill igual de enojado que sus demás hermanos.

- Ya me cansaron – se levantó – para su mayor información: él no me utilizó, mas bien, yo lo utilice a él.

- ¿Qué quieres decir? – le pregunto Molly.

- Quiero ser madre pero sin ningún hombre a mi lado.

- ¡Pero necesitas un hombre! – le gritó Fred.

- ¡Con ustedes me basta y me sobra! No quiero a otro que me este diciendo que hacer y que no, que debo comer y que no ¡Me hartan! Quiero estar sola pero siempre he querido un hijo, y lo logré – sonrió tomándose su vientre.

- Hija – se acercó Arthur a ella – el padre – Ginny rodó lo ojos – ¿el padre sabe que tu estas embarazada?

- No, y jamás se lo voy a decir.

- Pero ese tipo robó tu inocencia – le dijo Percy. Ginny no sabía si carcajearse o sentir lastima por su hermano al saber quien era el inocente.

- Les voy a decir la verdad. Yo no tuve sexo con el padre de mi hijo – todos fruncieron el ceño – fue por medio de una inseminación artificial.

- Inse ¿Qué? – pregunto Ron confundido.

- Inseminación artificial. Es un método muggle para tener hijos. Yo no conozco al padre de mi hijo – mintió para que ya la dejaran en paz con respecto al padre – simplemente fui con los doctores muggles ha decirle que quería un hijo y ella fueron los que se encargaron de todo. Aquí tengo todos los estudios y documentos que me hicieron para prepararme para la inseminación.

Arthur fue el primero que tomo los papeles, pero como no entendió nada se los paso a Percy quien fingía entenderlos.

- Alégrense por mi – les sonrió Ginny – voy a tener un bebe tal como yo quería.

- Pero hija, tu boda y…

- Mamá, yo no quiero casarme, soy feliz sin un hombre, únicamente con mi carrera y ahora con mi hijo.

- ¿Estas segura, Ginny? – le pregunto George.

- Muy segura ¡Estoy feliz!

Harry sonreía de oreja a oreja tomándose una copa de vino y con la carta de Ron a un lado. Después de que él mismo investigó sobre la inseminación (exactamente donde fue a "donar" su semen) los doctores le dijeron que era muy poco probable que a la primera sesión quedara embarazada una mujer. Ginny se había ido ese mismo día, así que seguramente, si seguía con esa locura, la inseminación se la haría en Londres, donde Ron le estaba diciendo en su carta que se encontraba Ginny.

Ya podía respirar tranquilamente. Si Ginny estuviera embarazada, Ron se lo diría en su carta, pero al contrario, le decía que se iba a ir a vivir a Australia con Hermione porque había recibido una oferta de trabajo increíble en ese país. Estaba seguro que Ginny había pensado mejor las cosas al estar cerca de su familia y al recibir una oferta de trabajo.

Le dio un trago a su copa de vino, Ginny ahora era parte de su pasado, y su pasado era algo que quería olvidar.

Hermione llegó a Londres para ver a Ginny. Desde que había recibido la carta de que ella estaba embarazada, había tomado la decisión de ir a ver a su mejor amiga. Ginny la esperaba en el departamento de transportes mágicos a que llegara su traslador. Cuando se vieron, se abrazaron por unos minutos.

- Te extrañe – le dijo Ginny.

-¿Me quieres explicar que fue eso de que estas embarazada?

- Veo que tú también me extrañaste, gracias por decírmelo.

- Ginny – le reprochó Hermione.

- Vamos a mi casa, ahí te lo contaré todo.

- Ginny ¿ya te vas a tu casa?

- Si, Percy, ya voy a mi casa – dijo Ginny suspirando y rodando los ojos – no era necesario que me siguieras.

- Me extraño que vinieras al departamento de transportes y no a las chimeneas.

- Vine por Hermione.

- Hola, soy Hermione Granger, soy amiga de Ginny.

- Un gusto, señorita, mi nombre es Percy Weasley. Soy hermano de Ginny.

- ¿Hermano? Más bien guardaespaldas.

- Los gemelos me dijeron que te esperaban en su tienda de bromas para que comieras con ellos – le dijo Percy ignorando el ultimo comentario con una mueca en la boca.

- No quiero comer con ellos.

- Pues te recomiendo que vayas a decirles porque si no llegas en – miró su reloj – cinco minutos, los tendrás en tu casa por el resto de la tarde.

- Demonios – bufó Ginny – acompáñame Hermione, vamos a decirle a ese par que no los quiero en mi casa y que no quiero comer con ellos.

Cuando llegaron a Sortilegios Weasley, fueron recibidas con una sonrisa por parte de Fred. Hermione no paraba de reír por todas las ocurrencias que decían los gemelos y las bromas que le hacían a Ginny, quien de vez en cuando, se las regresaba.

- Entonces ¿no van a comer con nosotros?

- Ya te dije que no, Hermione viene cansada y queremos llegar a casa.

- Charlie también va a venir – le dijo George – mira va llegando.

- Lo siento pero queremos estar solas para platicar.

- ¿Por qué enana? – le dio un beso Charlie.

- Acaba de llegar Hermione.

- Charlie Weasley – se presento ante Hermione.

- Hermione Granger – le sonrió ella.

- ¿Cómo te has sentido? – le preguntó Charlie a Ginny.

- Bien.

- ¿Te has tomado el ácido fólico?

- Si.

- ¿Cuándo tienes la próxima cita con el sanador?

- En un mes.

- ¿Por qué hasta dentro de un mes?

- ¡Porque si! ¡Ya déjame en paz!

- Charlie, si buena y sana es enojona, imagínate embarazada – le dijo Fred.

- ¿Puedo ir contigo en la próxima cita con el sanador? Necesito preguntarle algunas cosas que he notado en ti.

- ¡NO! Ya nos vamos.

- ¿No quieres llevarte pizza? – le dijo George.

- ¿Pizza? ¿Eso es lo que compraron para comer? – Le reclamó Charlie a los gemelos – Ginny debe de alimentarse bien.

- Bueno, fue lo más rápido que nos trajeron, lo importante era tener aquí a Ginny ¿no?

- Ustedes son de lo peor. Ya nos vamos – dijo Ginny molesta jalando a Hermione del brazo.

Antes de salir de la tienda se toparon con Bill, Ginny solamente rodó los ojos cuando su hermano mayor la abrazaba y la levantaba un poco del suelo.

- ¿Cómo esta mi muñequita preciosa? – le apretaba las mejillas.

- Hola Bill.

- ¿Ya te vas?

- Si, ella es mi amiga Hermione quien acaba de llegar a Londres.

- Hola, Bill Weasley.

- Herm…

- Y ya nos vamos – dijo rápidamente Ginny sin dejar a Hermione presentarse.

- Veo que no estas de buenas ¿Alguien te molestó? – Frunció el ceño preocupado – dime si alguien…

- Tus hermanos, anda ve con ellos. Adiós.

Una vez que llegaron a casa, Ginny se puso a preparar algo de comer bajo la fría mirada de Hermione y el constante golpeteo de su zapato.

- ¿Quieres calmarte?

- Quiero saber ¿Fue inseminación o…?

- Si, fue inseminación – sonrió Ginny mientras pelaba unas papas – estos muggles son geniales ¿no crees?

- ¿Y sabes de quien es el semen?

- Claro que lo sé, Hermione, te dije que no iba a ser de uno que no tuviera oficio ni beneficio.

- Entonces ¿de quien es?

- ¿A que no adivinas?

- Ginny, por favor, ten piedad de mí.

- ¿Quién era el mejor auror en Estados Unidos?

- Rogers. ¿Fue Rogers? ¡El esta casado con cinco hijos!

- Claro que no, Rogers esta horrible, no quiero que mi hijo tenga esas verrugas en el cuello.

- ¿Entonces?

- El mejor auror contando al jefe – le cerró el ojo Ginny.

- ¿Harry? – Ginny asintió sonriendo - ¿Harry aceptó darte su semen para que tu tengas un hijo? jamás me lo imagine.

- Así como aceptar…pues no.

- ¿A que te refieres?

- ¿Recuerdas que lo salvé cuando Bellatrix lo desarmó? – Hermione asintió – utilice el pacto de aurores y tuvo que pagar su deuda con un frasquito de su semen.

- No lo puedo creer.

- Ya sabrás como se puso – dijo Ginny riéndose.

- Me lo imagino – le contesto Hermione aun sin salir de su asombro - ¿Y él sabe que estas embarazada?

- No y jamás se lo voy a decir. El quería derechos para con el bebe si es que funcionaba la inseminación pero conociendo a Harry me imagino que derechos son los que quiere: verlo seguido y que el bebe sepa que es su padre y eso significa que este siempre al pendiente de nosotros.

- ¿Por qué Harry?

- Tu sabes que él es un excelente mago, educado, respetuoso, además…

- ¿Además, que?

- Me gustan sus ojos – le dijo muy despacio, cortando las papas.

- ¿Te gusta Harry?

- Solo sus ojos – contesto rápidamente, como a la defensiva - Como me gustaría que mi hijo tuviera esos ojos – suspiro Ginny.

- Harry es muy guapo.

- Si, no lo voy a negar, es guapísimo, pero tiene un carácter de los mil demonios.

- Igual que tu – Ginny le aventó un pedazo de papa a Hermione - ¿Qué dijo tu familia?

- Se pusieron histéricos, pero ya les dije que fue por inseminación y que no conozco al padre. Hubiera preferido decirles después, tu viste como están ahora.

- Creo que tu hijo va a tener muchos padres. No niegues que te encanta que te consientan.

- Si, pero mis hermanos exageran. Bueno a ti no te puedo mentir, adoro como es Ron conmigo, hasta ya le compró ropita al bebe.

- Que tierno – sonrió Hermione.

- Si. De todos mis hermanos, él es mi favorito, pero no le digas a nadie. El día que me diga que sale con una chica, creo que la voy a odiar. Nadie va a ser lo suficientemente buena para Ron.

- Y te quejas que tus hermanos te celen tanto, tu eres igual ¿o ya soportas a la novia de tu hermano Bill?

- ¿A esa estirada? Claro que no. Tienes razón, voy a odiar a cualquiera que salga con alguno de mis hermanos, pero más a la tipa que se le ocurra poner los ojos en Ron.

- Ay Ginny, eres igualita a tus hermanos contigo.

- ¿Qué quieres? Soy una Weasley. Ahora, cuéntame de ti.

- Mi madre estuvo muy deprimida por la muerte de mi abuela, así que básicamente la pase con ella. Mi padre quiere venir a vivir aquí en Londres.

- Eso seria genial.

- Si, aquí él tiene a su familia. Esperemos que podamos convencer a mi madre.

- ¿Y que tal de galanes?

- Nada, no quiero saber nada de hombres – dijo Hermione segura de si misma.

- Tocan a la puerta ¿puedes abrir? Seguro que es Ron para saber si no necesito algo.

- Claro.

Hermione abrió la puerta y lo primero que vio fue a un hombre alto, cabello pelirrojo, de espalda ancha y un trasero que solo hizo que se abrieran mas sus pupilas. El chico se dio la media vuelta y paso de una sonrisa a una cara de confusión.

- Perdón, creo que me equivoque de casa.

- No ¿Tú eres Ron?

- Si ¿tu quien eres?

- Hermione, soy amiga de Ginny.

- Oh, claro – volvió a sonreír – Ginny ya me había hablado de ti.

- Pasa, Ginny esta en la cocina.

- Gracias ¿Cuándo llegaste?

- Hoy, Ginny me escribió hace días por lo de su embarazo pero apenas pude venir hoy.

- La loca de mi hermana. Mira que embarazarse sin saber quien es el padre – dijo Ron negando con la cabeza.

- Así es Ginny ¿Qué se le va a hacer? – le contestó Hermione perdiéndose en esos ojos azules que tenía Ron.

- Ginny me dijo que tu eres hija de muggles ¿Sabes exactamente lo de la inse…?

- Inseminación artificial.

- Si eso.

- Se algo.

- ¿Tu sabes si los bebes nacen bien?

- Claro, es un método muy seguro.

- Que bueno, la verdad es que he estado preocupado, no quiero que Ginny vaya a estar mal o que mi sobrino tenga complicaciones.

- No te preocupes, todo va a estar bien.

Hermione no había dejado de ver a Ron ni un segundo. Le parecía el chico más tierno y adorable que jamás haya conocido. Desde que llego con Ginny, la atendía como si fuera la reina del universo. La ayudo a cocinar y a poner la mesa para que cenaran los tres. De vez en cuando le acariciaba el vientre a Ginny diciéndole a su sobrino que los Chuddley Cannons eran el mejor equipo y que cuando naciera él lo llevaría a todos los partidos.

Hermione solo conocía a los padres de Ginny cuando la visitaban en Estados Unidos y nada mas. Sabía que algunos de sus hermanos la visitaban también, pero Ginny salía con ellos y nunca se dio la oportunidad de conocerlos personalmente. Nunca se había preguntado como serían los hermanos de Ginny físicamente. Ginny solo hablaba de ellos para quejarse, pero ella jamás le pidió una foto ó que le platicara más de ellos, al contrario, cuando Ginny empezaba a quejarse lo que quería era cambiar de tema. Ahora los conocía a todos y le daba la razón a Ginny al ser tan sobre protectores, pero Ron le parecía diferente, era como lo describía Ginny pero con una mezcla de ternura y cariño, no nada mas con ella, sino también con su bebe.

Cuando terminaron de cenar, Ginny se levanto para buscar algo de postre.

- Ginny ¿Cuánto falta para que tengas una panza enorme?

- Ay Ron – le grito Ginny desde la cocina – apenas voy a cumplir dos meses y tú ya me quieres ver gorda.

- Es que Fred y George ya están preparando que bromas le van a hacer a Ginny cuando este gorda – le dijo Ron en un susurro a Hermione.

- ¿En serio? – sonrió Hermione.

- Si, va a ser divertido – sonrió también Ron.

Antes de acostarse a dormir, Ginny y Hermione se lavaban los dientes en el baño y platicaban de los planes que tenían para con el bebe.

- Va a ser auror – aseguró Ginny.

- Como sus padres – se enjuagó Hermione la boca.

- Como su madre y su tío Ron.

- Ron es muy lindo – dijo Hermione bajando la cabeza para que no viera Ginny que estaba un poco colorada.

- Si, te digo que desde que le dije que estaba embarazada se porta de lo más cariñoso. Es el único de todos mis hermanos que se preocupa mas por mi bebe que por mi. Por eso te digo, que el día que salga con una chica, la voy a odiar.

Hermione se quedo preocupada una vez que Ginny salió del baño, definitivamente Ron estaba descartado, su amistad con Ginny era mas importante.

Ginny, a sus siete meses de embarazo, era el blanco perfecto de las bromas de sus hermanos gemelos. Y es que con esa panza enorme que tenía era inevitable que no lo hicieran.

Hermione ahora vivía en Londres con sus padres y tenia un puesto de auror gracias a la ayuda de Ron, que para su mala suerte, después de conocerlo aun mejor, no pudo evitar enamorarse de él. Pero era un amor en silencio, no se atrevía a decirle a Ginny lo que sentía por él, solo le hacia creer que había aprendido la lección y que por lo pronto no quería saber de hombres. Pero en realidad, con el único que salía era con Ron pero como amigos, porque eso si, se habían hecho muy buenos amigos. Ahora que Ginny no podía salir a misiones, eran ellos los que siempre estaban juntos como compañeros de trabajo. Ron la trataba muy bien, si era muy tarde cuando salían del trabajo, la acompañaba a su casa, conociendo así a sus padres, al igual, Hermione ya conocía a toda la familia Weasley y en muchas ocasiones Ron la llevaba a comer a la Madriguera aunque Ginny no estuviera presente.

Harry, en todo ese tiempo, estuvo haciendo su trabajo como jefe del cuartel de aurores de Estados Unidos mejor que nunca. Se sentía tranquilo con excepción de algo: su madre seguía enferma. Por teléfono, hablaba casi a diario con su padre para saber los resultados de los estudios que le hacían, hasta que recibió la peor noticia.

- ¿Estas seguro, papá?

- Si, es cáncer…le van a quitar la matriz.

- ¿Ella lo sabe?

- Si, ha estado muy deprimida. Apenas la semana pasada me dijo que quería otro hijo ya que tú estabas lejos.

- ¿Otro hijo? ¿A su edad?

- Oye, no estamos tan viejos.

- Papá, pasan de los cuarenta.

- Eso ya no importa, a Lily le van a quitar la matriz, ya nunca…- se le quebró la voz a James.

- ¿Tu también querías otro hijo?

- Nos sentimos solos, Harry.

- Lo siento…

- No te estoy reprochando nada. Entendemos y respetamos tu decisión de irte.

- ¿Cuándo la operan?

- Todavía falta hacerle otros estudios, al parecer no esta bien del corazón y así no la pueden operar.

- Mañana mismo voy a Londres.

- Va a creer que yo te hice venir. Mejor dile que quieres pasar aquí tu cumpleaños.

- De acuerdo.

Harry arregló todo en el cuartel para irse unos días a Londres con sus padres. Se sentía terriblemente mal por ellos, pero viviendo en Estados Unidos era mucho mejor que estar en Londres. Estaba considerando proponerles a sus padres vivir con él en ese país, pero dudaba mucho que aceptaran, en Londres estaban sus mejores amigos: Sirius y Remus.

Llegando al ministerio de Londres, Harry tomo su maleta (con un hechizo, la hizo diminuta y la metió en su bolsillo) y camino rumbo a los elevadores para ir a las chimeneas y poder llegar a casa con sus padres. Con el cambio de horarios, no se había dado cuenta que en Londres ya era tarde, así que el ministerio estaba casi vacío.

Llegó al elevador y aplanó el botón. Esperando a que se abriera la puerta, empezó a leer un folleto que le habían entregado al salir del departamento de transportes mágicos. Se abrió la puerta y al levantar la mirada se encontró a una pelirroja con una paleta en la boca y una panza que salía de su uniforme de auror.

Ginny abrió los ojos sorprendida al ver a Harry frente a ella, inmediatamente se tapo su vientre pero ya era demasiado tarde, además era algo que no podía ocultar.

- Harry – dijo en un susurro sacándose la paleta de la boca.

- ¿Qué haces aquí? Y ¿Qué tienes ahí? – le pregunto aterrado apuntando a su vientre.

- Nada – le dijo nerviosa y asustada.

- Estas embarazada – dijo Harry con la voz entrecortada.

- ¡Harry! Hola ¿Cómo has estado? – Llegó Ron con una sonrisa - ¿Cuándo llegaste?

- Acabo de llegar – le dijo sin cambiar su cara de confusión, angustia, sorpresa, mil sentimientos mezclados.

- ¿Lista, Ginny? Hermione nos esta esperando en las chimeneas – entraron los tres al elevador, Harry sin dejar de ver el vientre de Ginny y ella evitando la mirada de él. Ron aplanó el botón del elevador.

- ¿Hermione? ¿No me escribiste diciéndome que Ginny se había ido a Australia con Hermione? – le reclamó Harry a Ron.

- ¿Yo? Yo nunca te he escrito nada.

Ginny cada vez respiraba mas rápido, volteaba hacia el lado contrario de donde estaba Harry pero podía sentir su mirada perforándole cada parte de su cuerpo.

- ¿Recibiste mi carta, Ron? – le pregunto Harry a Ron sin dejar de ver a Ginny.

- ¿Cuál carta? Tú nunca me has escrito desde que te fuiste.

- ¿Cuánto tienes de embarazo, Ginny? – preguntó temeroso.

- No estoy muy segura – le dijo sin voltear a verlo y tratando de respirar normalmente.

- Tienes siete meses – dijo Ron.

- Veo que llegando a Londres decidiste encontrar pareja – le dijo Harry con su corazón latiendo a mil por hora.

- No, se hizo una inseminación artificial.

- ¡Ron!

- ¿Qué? Ahora si lo dije bien.

Harry dio un paso atrás para agarrarse de la pared del elevador. Sentía que le faltaba el aire y que empezaba a ver borroso, sentía que se iba a desmayar. Se abre la puerta del elevador encontrando a una sonriente Hermione, pero en cuanto vio a Harry, cambio su expresión a terror.

Harry trataba de respirar normalmente, Ginny se tocaba la cabeza al sentir tanto dolor y Hermione los veía aterrada a ambos bajo la mirada ceñuda de Ron.

- ¡Ron, Hermione! Que bueno que aun los encuentro, necesito que me ayuden a terminar un reporte de lo acontecido la tarde de ayer, los necesito en mi oficina – les decía Wood sacándolos del elevador y entrando él ahí.

- Si jefe – le contesto Ron.

- Hola Harry, hace tanto que no te veía ¿Cómo has estado? – le dijo Wood.

- Bien – le decía Harry totalmente aturdido.

- Me encantaría platicar contigo, tú siempre me sacabas de problemas cuando trabajabas aquí.

- Si…claro…en cuanto tenga tiempo.

- Excelente ¿Nos vamos? – les pregunto a Hermione y a Ron.

- Si – le contesto Ron mientras Ginny veía asustada a Hermione entrar al elevador y cerrándose la puerta frente a ella.

Se habían quedado los dos parados frente a los elevadores. De vez en cuando se abría la puerta de un elevador con una persona que se disponía a irse a su casa después de su jornada de trabajo.

Ginny quería correr pero se sentía mareada, tenia la visión borrosa, quería vomitar y el dolor de cabeza la estaba matando. Solo sintió el jaloneo de su brazo dirigiéndola a un elevador vacío. Harry, furioso, cerró la puerta del elevador y aplanando un botón, lo detuvo.

- ¿Quién es el padre?

- Nadie, este bebe es solamente mío – le decía tomándose su vientre.

- ¡No me vengas con tonterías, Ginebra!

- No son tonterías.

- ¿Es mío? – le dijo fulminándola con la mirada a pocos centímetros de distancia.

- No – Harry continuo con su mirada fija - ¡No te atrevas a hacerme legeremancia que siento que la cabeza me va a estallar!

- ¡Dime la verdad!

- ¡No me grites!

- ¡QUIERO LA VERDAD!

- Me siento mal – le decía Ginny tomándose el vientre – Harry me siento muy mal.

- ¿Qué te pasa? – Harry cambio su expresión a preocupación.

- Me duele, creo que me voy a desmayar.

- ¿No será un chantaje para volver a escaparte de mi?

- Harry, no puedo aparecerme ni viajar por la red flu, llévame al hospital muggle que esta cerca de aquí.

Harry aplanó el botón del elevador para que se abriera la puerta. Ginny estaba completamente pálida y caminaba con dificultad. Harry la abrazó por la cintura para ayudarla a caminar más rápidamente pero saliendo del ministerio, Ginny se sintió desmayarse debido al fuerte calor que se sentía en la ciudad.

Harry no tuvo más que cargarla en brazos para llevarla al hospital que estaba a la vuelta del ministerio. Ginny se aferro al cuello de Harry y escondió su rostro en el pecho de él. Se sentía terriblemente mal y estaba asustada, en todo su embarazo no le había pasado nada malo. Pero en cierta forma, se sentía tranquila estando en brazos de Harry, era una sensación que nunca había sentido antes. Era la primera vez que no quería estar sola, tenia miedo por su bebe, quería que alguien la apoyara y la cuidara y Harry lo estaba haciendo increíblemente bien.

Cuando Harry vio como se llevaban a Ginny en la camilla, se sintió culpable. Por los nervios de Hermione y la exactitud de la fecha, estaba seguro que ese hijo que llevaba Ginny en su vientre era de él. Quería gritarle a Ginny, reclamarle porque lo había hecho a un lado y porque le había mentido de esa manera, pero ahora estaba preocupado por ellos…ellos, los dos.

- Señor, puede pasar – le dijo una enfermera.

Harry obedeció entrando a una habitación con una nerviosa Ginny, que no lloraba, pero estaba sumamente inquieta.

- Ginny, debes calmarte – le decía el doctor.

- Mi bebe ¿Cómo esta mi bebe?

- Esta muy nervioso, así que debes de calmarte, tu le estas trasmitiendo todo tu nerviosismo.

- Pero ¿esta bien?

- Ginny, aquí la que esta mal eres tu, tienes tu presión arterial muy elevada, puedes sufrir de preclampsia. Eso les puede hacer daño tanto a ti como a tu bebe.

- No, mi bebe no – le decía Ginny asustada.

- Vamos a hacerte una serie de exámenes, si algo anda mal, tenemos que interrumpir tu embarazo.

- ¡No! – grito Ginny jalando del brazo a Harry.

- ¿Cómo interrumpirlo? – pregunto Harry.

- Vamos a revisar si el bebe esta lo suficientemente maduro. Si Ginny sigue con la presión alta, tendremos que hacer una cesárea.

- Tengo miedo, Harry.

- Cálmate – Harry le acarició el cabello y la tomo de la mano.

- ¿Es usted su esposo? – le pregunto el doctor.

- No.

- ¿El padre del bebe?

Harry volteo a ver a Ginny para que ella contestara esa pregunta. Ginny estaba tan asustada que lo único que quería era tener a Harry a su lado, sentía como una necesidad tenerlo cerca de ella.

- ¿Ginny?

Harry la veía tranquilamente y en sus ojos reflejaba la angustia de saber la verdad. No tenia caso seguir negándolo, conociendo a Harry sabía que no iba a descansar hasta comprobar que ese bebe no era de él.

- Si, él es el padre – dijo Ginny muy despacio. Harry solo atino a dar un gran respiro y despeinarse más el cabello nerviosamente.

- Bien – dijo el doctor – vamos a estar monitoreando los latidos del bebe, esta muy alterado, necesitas relajarte.

Salió el doctor de la habitación dejándolos solos. Se hizo un silencio. Ginny seguía moviéndose incomoda en la cama, tocándose el vientre y haciendo gestos de dolor.

- Se que estas enojado, pero por ahora no quiero escuchar tus gritos. Me siento realmente mal. Tengo miedo, en todo el embarazo no me había pasado nada así.

Harry se sentó a un lado de ella y le empezó a acariciar el vientre.

- Hola bebe, soy papá – Ginny dejo de moverse para verlo con los ojos bien abiertos sorprendida – se que estas un poco angustiado por mi llegada pero no tienes porque tener miedo. Aunque mamá se haya portado mal conmigo, yo estoy aquí para cuidarte y quererte mucho.

- ¿Qué haces?

- Tenemos una conversación pendiente, Ginebra.

- Maldita sea – susurro Ginny viendo al techo.

- Puedes maldecir todo lo que quieras, pero te dije claramente que si quedabas embarazada quería derechos para con el bebe.

- Quiero que este bebe sea solamente mío.

- Pues te equivocaste al escoger al padre. Este bebe también es mío y voy a estar cerca de él, te guste o no.

Harry tenía aun puesta su mano sobre el vientre de Ginny y empezó a sentir pequeñas pataditas. Sonrió al instante. Ginny ya no le dijo nada, se sentía un poco mas relajada, era como si la voz de Harry tranquilizara al bebe.

El doctor le indico a Ginny que tenía que pasar la noche en el hospital hasta que se normalizara su presión arterial, pero ella no quería que su familia supiera que ella se había puesto mal. De solo imaginarse a la bola de pelirrojos encima de ella, le daba más dolor de cabeza. Así que Harry, le pidió a una enfermera que le trajera una cobija y una almohada para dormir en el sillón.

- No es necesario que te quedes, puedo estar sola.

- No lo hago por ti.

- Harry – le dijo Ginny muy despacio, él volteo a verla muy serio – por favor no le vayas a decir nada a Ron. Mi familia piensa que yo no se de quien es mi hijo.

- Tarde o temprano sabrán la verdad.

- Yo no pienso decir nada.

- ¿Y que va a pasar cuando registremos al bebe? – se le acerco Harry con los brazos cruzados.

- ¿Qué quieres decir?

- Que el bebe va a llevar mi apellido.

- Claro que no.

- Claro que si. Tenemos que poner muchas cosas en claro, Ginny.

- Eres tan fastidioso. Espero que mi hijo tenga mi carácter.

Harry apenas le iba a contestar cuando sonó su celular. Ginny le hizo señas con la mano para que contestara y así quitárselo de encima, a lo que recibió una mala mirada por parte de él.

- Si, diga.

- ¿Harry?

- Hola, papá – Harry le dio la espalda a Ginny y se dirigió a la ventana de la habitación – perdón por no hablar antes.

- ¿Dónde estas?

- Ya estoy en Londres, solo que se me presento un…contratiempo.

- ¿Estas bien?

- Si, pero no podré ir a casa por el momento. Mañana estaré con ustedes.

- ¿Pasa algo malo?

- No. Mañana hablamos.

- De acuerdo.

- ¿Cómo esta mamá?

- Igual. Esta muy deprimida, Sirius trato de hacerla enojar pero ni eso funcionó. Lo único que hace es estar acostada, casi ni quiere comer y ni siquiera quiere salir al jardín.

- Mañana estaré con ustedes.

- De acuerdo. Hasta mañana, hijo.

Harry se quedo viendo por la ventana preocupado por su madre. Volteo a ver a Ginny quien ya se encontraba dormida. Se acerco a ella y no pudo evitar sonreír al verla tan gordita. Definitivamente no era la Ginny que conoció en Estados Unidos con esa espectacular figura, pero sin saber porque, así como estaba, le parecía aun más hermosa.

- Buenas noches, bebe – le dio un beso en el vientre a Ginny y se acomodó en el sillón para dormir.


Mil gracias por sus reviews, aunque a muchos no les pareció que Ginny utilizara asi a Harry, este es solo el comienzo. Queria que hubiera un bebe de por medio pero sin que pasara algo entre ellos, sino que poco a poco se fueran dando las cosas y lo veran en los siguientes capitulos.

La idea de la inseminación me vino cuando vi un capitulo de two and a half men cuando una exnovia de Charlie le pidio el "favorcito" de ir a donar su semen porque queria tener un hijo de él.

Ron y Hermione ¿les recuerda algo su situación? jejeje.

Bueno espero que les haya gustado el capitulo, Harry tuvo que regresar a Londres por su madre y se encontró con Ginny, ahora solo les puedo decir que las familias de ambos tendran mucho que ver con esta parejita.

Saludos.