.
.
Hola, soy yo de nuevo Sele.
Aquí voy con otra loca idea. :) :) :)
.
.
.
Si pudiera quedarme contigo
...
"¿Estoy a tiempo?"
ooo
.
¡Tenia el alma en un hilo! Movía mucho mis manos buscando calmarme. Suspiraba apretándolas con fuerza. Es palpable mis nervios. Es tan evidente, debo de tranquilizarme. Me preguntaba:
¿Si ya es muy tarde? O ¿Estoy a tiempo?
No saben lo ansiosa que estoy. Por ratos creo que solo es un sueño, pero no. No es un sueño, no puede serlo. Es muy real. Tan real como el dolor que siento dentro de mí pecho, de solo imaginar que no haya nada que hacer. Lo hay, debo hacer algo. Si esta en mi cambiar eso, así será.
Sin saber como pego mis ojos, y duermo un poco, pero solo para despertar exaltada. Solo era una pesadilla sin sentido, pero es que ni en sueños me tranquilizo. Para mi sorpresa aun no llego. Apenas si puedo recordar que salí corriendo con lo primero que encontré. Mi aspecto no es muy arreglado, pero tampoco voy como trotamundos. Por un momento recuerdo a Albert, siempre tuvo razón. Yo me había resignado. Pero ahora seria diferente. Quiero creer que será así.
Después de un viaje largo, agradezco que no haya habido ningún contratiempo. El tren iba lleno de personas, que al igual que yo viajaban. Claro que estas se veían más relajadas que yo. Había tenido que suceder todo eso para darme cuenta de mi error.
No haber luchado por lo que amaba.
No debo llorar. No me hace bien. Ahora que lo pienso he sido muy impulsiva, pero no podía actuar de otra forma. No podía, esto era urgente. Mucho. La vida de una persona estaba en peligro, la vida de Terry dependía de que no me tardara esta vez. Pienso en lo que paso hace años en el hospital, tal vez si me hubiera quedado a pensarlo con más calma, quizá si…
¡No!
No puedo cambiar lo que hice en el pasado, ahora me queda impedir lo que pasara. Hacer que esta vez no suceda. No debe.
-¡No volverá a repetirse como que me llamo Candice!
Sonrió al sonido del silbato del tren.
¡He llegado! ¡Al fin! ¡Debo darme prisa!
Bajo del tren junto con el resto de personas que lo abandonan. Abandono. No me gusta usar esta palabra.
¡Candy concéntrate! ¡Estas aquí por algo importante!
Camino por la estación. Pero si me siento cansada, más bien asustada.
-Ahora solo debo de encontrar a Terry…-veo que es temprano. Corre mucho el aire, tanto que me roba mi bufanda. -¡Ah! No importa… -miento, hace frio.
-Bonita maleta.
-¿Eh?-pregunto distraída.
-¿Vas a quedarse parada o piensas andar?
-Pero que…
-Muévete si no quieres que te empujen.-escucho que dice un joven que casi pasa por mi costado empujándome. Casi suelto mi maleta, pero solo me tambaleo un poco.
-Esto…-miro al joven que dijo eso. De todos los lugares que existen, tengo que encontrármelo aquí. Esto es el colmo. Niego con la cabeza, entrecierro los ojos antes de decir:
-¡¿Pero que haces aquí, Niel?!-pregunto yo sin entender. Pensaba que ya me había librado de él.
¿Qué se supone que hacia en Nueva York?
-Como si hubiera venido siguiéndote. Pero para tu información, Candy. Vine por negocios. Ni siquiera esperaba verte por aquí.
No se si creerle. A decir verdad deje de hacerlo después de ver todas sus jugadas. Mucha coincidencia, digo entre dientes.
-Por cierto ¿A que has venido?-pregunta Niel, burlón.
-No es asunto tuyo.-le digo antes de alejarme rápido. No puedo perder tiempo, y justo aparece. Debe ser una broma, una que no me da risa.
-Sigues siendo una muchacha insignificante. Nos harías un favor si te perdieras por ahí.
No lo escucho, sigue siendo un insufrible odioso. Espero encontrar a Terry. Pienso en donde puedo encontrarlo. Voy pasando por un puesto de periódicos. No puedo evitar tomar uno y leerlo. En la imagen principal aparece Terry.
-Terry…-observo encantada su foto en el periódico. Debo encontrarlo. Estoy en Nueva York.
Para mi alivio no encuentro nada en los periódicos referente a algún accidente de tren. Aun así no debo de confiarme. Trato de recordar donde vivía Terry.
¿Seguirá ahí?
Aunque es posible que ya no viva en ese lugar. Cosa que compruebo al ir, pues me recibió una mujer que cuidaba muchos niños.
-Lo siento, señorita, pero vivo aquí desde hace poco. No sabría decirle que paso con el inquilino anterior.
-Gracias de todos modos, señora.-me despido, y salgo del edificio.
Bueno, ¿Qué esperaba? Debe vivir en otro sitio. Me alejo caminando. Entonces me doy un golpe en la cabeza.
-¡En el teatro! Debe estar ahí… Si que soy tan despistada.-toco mi cabeza. Otra vez he usado mucha fuerza. Es que son los nervios.
Me encamino al teatro. En mi mente sigue rondando la pregunta: ¿Qué habrá pasado con Susana? Tampoco he sabido nada de ella.
"Cuando estuve en sus brazos sentí deseos de vivir…"
Aun me duele recordar eso. Susana sacrifico su vida por Terry. Ella también lo amaba.
¿Fue lo correcto entonces? ¿Lo fue?
Lo que se es que pude haber hecho las cosas distintas. De otro modo, pero ahora solo me queda el presente. El cual debo de recomponer. Llego al teatro. Lo primero que hago es preguntar por Terry.
-Lo siento, pero no podemos dejar pasar a ninguna admiradora.-me dice el señor encargado que esta en la puerta.
No soy una admiradora. Esto ya me había pasado la vez que Eliza y Niel me rompieron la entrada. Pero no me pienso mover hasta verlo, no esta vez. ¡No ahora!
-Por favor dígale que Candice White Andrew quiere verlo, señor. –no me gusta decir mi nombre completo, pues es como valerse de algo que siento no es el todo mío. Pero si de algo me sirve en esta ocasión, lo pienso usar. –Es algo urgente, por favor…-le ruego, junto mis manos. Estoy a un punto de echarme a llorar. En eso escucho una voz desde adentro.
-Me voy a mi descanso. Vuelvo luego, señor Oliver. –veo que es una joven. Que se detiene al verme.-Pero si es… ¡Eres Candy!
Ahora yo soy quien no sabe que decir.
-No sabes que sorprendida estoy, Candy. Te ves muy bien… ¿No me recuerdas? ¿Tan vieja me veo? No puede ser que no me reconozcas… Vamos, haz un intento, Candy… No me digas que no sabes mi nombre.
-¡Karen! –la reconozco, no es que no la recordara, pero tengo la cabeza en otro lado. Observa mi maleta en la mano.
-La misma en persona.
-Karen, busco a Terry.-digo de frente, cortando cualquier intento de conversar que tenga Karen. En otra oportunidad distinta a esta hubiera estado encantada de sostenerle la conversación, pero ahora estoy contra el tiempo. Y aun no he visto a Terry.
-¿Buscas a Terry? Ese si que es un problema…
-¿Problema?
-Sí, es que Terry ayer me dijo que saldría. No dijo a donde. Me entere porque escuche que pidió permiso.
-¿Terry ya se fue?-pregunto casi sin aire.
-Pero ayer ya era tarde, no creo que se haya ido en la noche. Además escuche que se iría por la mañana y…. ¡Candy!
No pude seguir escuchándola , solo corrí. ¡No podía ser! ¡Otra vez estaba tarde! ¿Por qué?
Me subí en un carruaje. Le pedí que me llevara a la estación.
-Por favor, señor… ¡Vaya más rápido! Si no llego a tiempo… ¡No puedo llegar tarde otra vez! ¡No puedo!
El carruaje va muy rápido. Casi al punto de ser peligroso. Mi corazón late muy de prisa. Siento que quiere escaparse. Casi puedo imaginarme a Terry dirigiéndose a la estación, subiendo al….
-¡No! ¡Por favor Terry espérame! –pago al señor que me trajo.-No sabes lo que daría… Si pudiera quedarme contigo…
Ni siquiera cuento la cantidad. Creo que fue más de lo que era, pero no pienso en eso. Ni siquiera me percato de mi maleta, que dejo dentro del carruaje. Miro en todas las direcciones. Espero encontrarlo. Debo detenerlo. Hay muchas personas en la plataforma. Hombres, mujeres y niños. Todos caminando, moviéndose. En eso veo una silueta que conozco. Espalda amplia, porte distinguido, cabello castaño. Es… Veo que se esta dirigiendo a abordar el tren. Estoy tan asombrada, pero reuniendo todas mis fuerzas corro detrás de él.
-¡Espera! ¡Espera! ¡Detente!-grito, algunas personas se voltean a verme. Pero al parecer no me escucha. Sigue caminando, esta a un paso de abordar el tren. De abordar ese tren que lo llevara inevitablemente a su fin.
¡No esta vez! ¡No de nuevo! ¡No!
-¡TERRYYYY! –grito con todas mis fuerzas, antes de saltar en su encima. Logro derribarlo. Estoy sobre él. Que justo se había detenido a voltearse quien lo llamaba con tanta desesperación. Puedo notar la sorpresa en sus zafiros. No esperaba verme aquí, así, saltándose sobre él. Veo como sus ojos se ponen brillosos. Tampoco puedo creerlo. No puede creer que yo este aquí con él.
-Candy…-por como me ve, también debe pensar que esta soñando o me esta imaginando.
-Terry….-digo completándolo. Aun estamos en el suelo, en nuestra propia atmosfera. No escuchamos el ruido, ni ninguna murmuración, ni nada. Quiero decirle que no debe tomar ese tren, que por ninguna razón debe de hacerlo, que…
Pero cualquier cosa que yo quiera decir es interrumpido porque me atrae con sus brazos más cerca de él, puedo presentir lo que quiere hacer. No se lo impido, no me resisto. No puedo, yo también lo quiero. Acerco mis labios, que el recibe gustoso. Es un beso suave, delicado, tímido, se que debe estar sorprendido que yo le ofreciera mis labios. Siento que me falta aire, no esperaba un beso tan largo. Es como si nos reconociéramos. Nos separamos antes de volver a besarnos, esta vez de manera más demandante, más exigente. Aun estamos en el suelo, menos mal lo recordamos para después ponernos de pie. Antes de fundirme en sus brazos, perdiéndome en su inconfundible fragancia.
¿Necesitamos palabras? Ni siquiera hemos sentido que ha empezado a nevar. Que esta nevando, como aquella vez, pero esta vez estamos juntos. Siento sus latidos, que junto a los míos no dejan de latir con fuerza. Observo que su maleta esta en el suelo, solo ahí recuerdo que acabo de perder mi maleta en el carruaje. ¡Vaya! ¡No importa! Evite que Terry subiera al tren. No me suelta, me aprieta más a su cuerpo como si no quisiera que me fuera a ir corriendo. Levanto la cabeza que había estado cerca de su pecho, para mirarlo. Sus ojos brillan, resplandecen. ¿Acaso había olvidado su mirada?
-Recibiste mi carta.-lo escucho hablar. Me mira con dulzura.
-Sí, vine en cuanto la recibí… Me la enviaron retrasada… Y casi se pierde.-confieso con sinceridad. Dudo si contarle lo de nuestro "encuentro".
-Estas aquí.-es lo mismo que me dijo esa vez, en lo que yo pensé que era un sueño. ¡Por favor si este es un sueño no quiero despertar! ¡No quiero! Estoy junto a Terry.
-Sí, y vine a quedarme contigo.
-Mi Pecosa...-siento que acaricia mis mejillas. Esta llorando. Yo tampoco puedo evitarlo, después de tanto tiempo. Finalmente llegue, por poco pero llegue…
-Te amo, Terry… Te…-no tengo que decírselo una vez más. Siento sus labios sobre los míos, el sabor de sus lágrimas que se mezclan con las mías. La nieve cae poco a poco. Hace frio, pero solo siento ese calor de su pecho. Esa sensación de tranquilidad a estar cerca de él. No nos importa estar en la calle, ni que algunos curiosos se detuvieran a vernos. Terry toma mi mano y nos alejamos. No dejamos de reír cuando nos vamos. Después de creer que había sido feliz lejos de Terry, me doy cuenta que no es cierto. Que a pesar de todo no he dejado de amarlo, de sufrir por estar separada de él. Puedo percibir que él también ha sufrido. Me estremezco con sus caricias, con sus besos sobre mi piel. Pero no pudo dejar de besarlo también. Puedo notar que no soy la única que tiene las mejillas arreboladas. Beso a beso tratamos de llena ese vacío, de ese dolor de esa separación. Nada a cambiado en él. O quizá sí, esta más guapo de lo que lo recordaba. Siento el vaivén con el que nos movemos.
-Candy…-dice con dificultad, su respiración al igual que la mía esta entrecortada. –Yo… No he podido olvidarte. Quiero casarme contigo, Candy…-me deja ver que lo dice en serio, al poner en mis manos un anillo.-Te lo había pensado entregar el día que viniste a Nueva York. Lo compre pensando en ti… -me lo coloca en el dedo, y yo solo sonrió.
-Yo… acepto, Terry… Me casare contigo…-le digo, en eso se acerca nuevamente a mi. –Yo… ¡Espera! ¡Mi maleta! –recién la recuerdo, y en que momento. En definitiva nunca dejare de ser una despistada. Terry solo se ríe.
-Pecosa, no te preocupes por eso. Lo solucionaremos después…
-¿Después? Pero…-aunque pienso que tiene razón. Solo era ropa y muy poco dinero.
-Además no la vas a necesitar, al menos no por ahora.
-¡Terry! –no deja de reírse al ver la cara que yo puse.
-…Te pensaba dar uno de mis sacos para que estuvieras caliente. ¿En que pensabas, pequeña pervertida?
-…-ahora no digo nada, solo cierro los ojos con fuerza. ¿En que pensaba?
-Aunque te entiendo…-veo como toca su barbilla, y sujeta mi mano antes de darle un beso.-Ven…
-¿A dónde?-le pregunto sin entender.
-A buscar quien nos case.
-¿Qué?-me sorprendo. Estamos caminando. Yo solo dejo que me lleve. -¿Te refieres… a… ahora?
-Sí, a menos que te estés arrepintiendo.-se detiene a mirarme fijamente. Sin dejar de mirarlo a los ojos respondo:
-No, no es eso… Yo… Si quiero ser tu esposa.-digo con las mejillas arreboladas.
Nos casamos ese mismo día después de buscar quien nos casara. Ahora me doy cuenta de lo cerca que estuve de perder a Terry, de no volver a verlo, ni escuchar su inconfundible voz. Supe por Terry mismo que Susana había muerto, hace un año atrás. Y que por dudas y por indecisión había mandado la carta pasando un año y algunos meses después.
Pero no puedo culparlo, yo también tenía mis dudas. Le escribí a la hermana María donde le decía que me había decidido quedar junto a Terry y que nos habíamos casado.
Siento como Terry acaricia mi vientre abultado, estamos esperando a nuestro primer hijo. Siento que voy a enloquecer entre los cuidados de Eleonor, y la sobreprotección de Terry. (¡Jajajaja!) La vida me había dado otra oportunidad y no pensaba desaprovecharla. No esta vez. Comparto las alegrías de Terry, sus éxitos, sus tristezas, sus temores, sus anhelos. Somos esposos, pero ante todo amigos. Porque así comenzamos. Con un amistad que poco a poco se fue convirtiendo en amor. En un amor inolvidable.
.
.
FIN
.
.
.
.
Quiero agradecer a todas las que me animaron en este fic. En este pequeño fic.
No se como les pareció, pero me gustaría saber su opinión.
Lo tenia pensado como un fic no muy largo.
Porque si hay otros que hago que tienen mas capítulos. Pero este lo concebí así.
También fue la primera vez que utilice la primera persona en la narración.
.
.
Si solo pudiera...
Si solo pudiera fundirme en tus besos , en tus abrazos, en tu esencia...
Si solo pudiera tenerte un momento más conmigo...
Si solo pudiera tenerte solo para mi...
Si solo pudiera detenerme en tu mirada profunda...
Si solo pudiera quedarme contigo... Lo haría...
.
(algo que se me ocurrió,
no se porque antes se me daba mas por escribir versos,
pero bueno...)
.
.
.
Gracias por sus valiosos comentarios.
Gracias a todos:
Palasatenea2018 ,Isabel balabolka ,Patii yaez, gladys, Lectora 1977, Eli, Guest, ArmonicadeTerry , Sol Grandchester, Yelani, Meribeth, Asuna-san19988, Saadesa, Guest, Cahuatzinp.
.
.
¡Saludos!
...
.
Selenityneza
.
.
